sábado, 13 de febrero de 2016

HE VENIDO A LLAMAR A LOS PECADORES PARA QUE SE CONVIERTAN


Evangelio según San Lucas 5,27-32.
Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme".
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.
Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos.
Los fariseos y los escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: "¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?".
Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan".

viernes, 12 de febrero de 2016

Ángel Moreno: desde Buenafuente a Roma, misionero de la misericordia



"Hay que saber mirar el deseo de perdón"
Desde Roma, con la emoción por las palabras que nos ha dirigido el Papa a los Misioneros de la Misericordia. Hoy he ofrecido la Misa, concelebrando con el Papa, por todos vosotros.
Estas son algunas notas de la alocución del Papa Francisco a los Misioneros de la Misericordia.

Imagen de Cristo y de la Iglesia
Los misioneros son la presencia materna de la Iglesia, si faltara esta percepción sería un daño grave. Sois expresión viva de la Iglesia, a través de ella se insertan en Cristo. En el confesionario es Cristo quien acoge, perdona y da la paz. Somos sus ministros. El misionero es canal de la misericordia de Dios para cualquiera que hace entender su pecado.
Para mí (el Papa) es una fuente de gozo recordar la confesión que hice el 21 de septiembre de 1973. No sé lo que me dijo el cura, no lo recuerdo, pero cambió mi vida. Me recibió como un padre.
El deseo
Hay que saber mirar el deseo de perdón, que expresa el penitente cuando se acerca a confesar. Deseo que está en el corazón del penitente, nostalgia de Dios. Este deseo es inicio de conversión. Se refuerza cuando se decide cambiar de vida, y se abandona a la misericordia de Dios. Demos gran espacio a este deseo, que lleva a la conversión del corazón.
Comprended el lenguaje de las palabras y de los gestos. Si el penitente viene a ti es porque quiere mostrarte algo. Tú le dices: "Está bien". Si viene a ti es porque está arrepentido. El Señor le comprende todo. Mostrar el gesto de brazo abiertos.
La vergüenza
No es fácil ponerse delante de otro, se siente vergüenza por lo hecho y por decirlo. Exige respeto y ánimo. La vergüenza te hace quedarte mudo. El pecado de Adán le produce vergüenza, se esconde de Dios, se sienten desnudos. En la historia de Noé, hombre justo, y sin embargo se emborracha, y queda desnudo. Sus hijos lo cubren con una manta, para que recupere la dignidad de padre.
Delante de nosotros se coloca la persona desnuda, con la vergüenza de un pecador. Delante de nosotros está el pecador arrepentido. Una persona que siente el deseo de ser perdonada, acogida, que quiere ser hijo de Dios. No estamos llamados a juzgar, como si nosotros estuviéramos inmunes. Somos como los hijos de Noé, para cubrir con la manta de la misericordia la vergüenza, y reciban el gozo de recobrar la dignidad filial. No con el mazo del juicio, sino con la llamada a la santidad.
Un misionero consuela al pecador. El pecador encuentra en él a un padre. Hay casos de aquellos que no quieren volver más a confesar, por las preguntas que les hicieron en la confesión. No hay que preguntar con oscuridad. Y si no crees que puedes ser padre, no confieses. Haz otra cosa mejor, porque ¡se pude hacer tanto mal, si no es acogido el que viene con corazón de padre y de madre!
He hablado con un cardenal sabio, y me dijo, cuando una persona quiere soltar algo, y ve que tiene vergüenza, el confesor le dice: "Lo he entendido", ¡Adelante!
San Pío y San Leopoldo, ellos os ayudarán, cuando carguéis con los pecados. La misericordia sale para todos con amor, y no conoce confines. El misionero dice al penitente: "Yo perdono, ponlo a mi cuenta".
Os acompaña la Virgen, y mi bendición. No os olvidéis de rezar por mí.

(Ángel Moreno, de Buenafuente).-

Francisco ya vuela hacia México, con escala histórica en La Habana


Bergoglio se encontrará esta tarde con Kirill en el aeropuerto José Martí
Francisco, el Papa de la sorpresa, vuela ya hacia México, en el que su cuarto viaje al continente que le vio nacer. Después de Brasil, Cuba y Estados Unidos y el tour que le llevó por Bolivia, Ecuador y Paraguay, el Papa llega hoy al segundo país con mayor número de católicos del mundo, donde se espera que dé voz a las angustias de un pueblo azotado por la violencia, las redes de corrupción y de tráficos ilegales. Y que tendrá una histórica escala en Cuba.
A las 7:47 horas, el vuelo AZ330 de Alitalia salía del aeropuerto de Fiumicino. El Papa subió las escalerillas del avión portando su ya clásico maletín negro. A las nueve sobrevolará territorio español (Barcelona y Santiago de Compostela), con lo que se espera un telegrama a nuestro país.
Antes, y como viene siendo habitual antes de cada viaje, Francisco se dirigió ayer a la Basílica de Santa María la Mayor para rezar ante la imagen de la Salus Populi Romani y encomendar a la Madre de Dios su visita apostólica a México. Antes de salir, publicó un tweet: "En México miraré a los ojos de María y le suplicaré que no deje de mirarnos con misericordia. A Nuestra Madre confío desde ahora mi viaje".
Bergoglio llegó a la Basílica para rezar de manera privada ante la imagen de la Virgen María, y sucesivamente el pontífice se dirigó a la Basilica de San Juan de Letrán en donde encontró a los presbíteros romanos reunidos con ocasión del inicio de la Cuaresma. Allí el Papa Francisco confesó a algunos sacerdotes, y donó su libro "El nombre de Dios es Misericordia", a todos los presbíteros del clero romano. "Sean misericordiosos como el padre - les dijo. No hay que apalear a la gente, sino acariciar como nos acaricia Dios"
Antes de llegar a México, el Papa hará una escala en el aeropuerto "José Martí" de La Habana, para abrazar, por primera vez en casi un milenio del Gran Cisma, al patriarca ortodoxo ruso. Kirill ya se encuentra en Cuba, donde ayer fue recibido por el presidente Raúl Castro, quien ejercerá de anfitrión en un histórico encuentro que culminará con la firma de una declaración conjunta.
Tras su paso por La Habana, Bergoglio llegará esta madrugada (hora española) a Ciudad de México. Guadalupe, Ecatepec, Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de las Casas (Chiapas), Morelia o Ciudad Juárez serán las escalas de este viaje, donde junto a las luces de las palabras de esperanza del Papa se ocultan las sombras de la ausencia de recepciones oficiales a los padres de los 43 secuestrados en Iguala, o a las víctimas de la pederastia clerical.
La Iglesia mexicana aún debe purgar los pecados de algunos de sus miembros, especialmente el depredador Marcial Maciel. El "Papa de las sorpresas" puede dar una más, si finalmente se salta el programa oficial y escucha las voces de los que sufrieron a manos de quienes debían protegerles.

 (Jesús Bastante).-

EL SEÑOR NO DESPRECIA UN CORAZÓN ARREPENTIDO Y HUMILDE

Del Salmo 50:
Un corazón quebrantado y humillado,
Tú, Dios mío, no lo desprecias
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Un corazón quebrantado y humillado,
Tú, Dios mío, no lo desprecias
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
Un corazón quebrantado y humillado,
Tú, Dios mío, no lo desprecias
Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
Tú no lo desprecias.

Un corazón quebrantado y humillado,
Tú, Dios mío, no lo desprecias

Juan Pablo II, Mensaje para la Cuaresma.



«La Cuaresma tiene un significado para nosotros: debe manifestar a los ojos del mundo que todo el Pueblo de Dios, porque es pecador, se prepara con la penitencia a revivir litúrgicamente la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. 

Este testimonio público y colectivo tiene su origen en el espíritu de penitencia de cada uno de nosotros y nos impulsa también a profundizar interiormente este comportamiento y a motivarlo mejor. Privarse de algo es no sólo dar de lo superfluo, sino también, muchas veces, incluso de lo necesario, como la viuda del Evangelio que sabía que su óbolo era ya un don recibido de Dios. Privarse de algo es liberarse de las servidumbres de una civilización que nos incita cada vez más a la comodidad y al consumo.» 

Juan Pablo II, Mensaje para la Cuaresma, 1979 

NO PODEMOS ESTAR TRISTES CUANDO JESÚS ESTÁ CON NOSOTROS


Evangelio según San Mateo 9,14-15.

Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le dijeron: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?".




Jesús les respondió: "¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán".

Palabra de Dios

miércoles, 10 de febrero de 2016

“La oración, la caridad y el ayuno, nos curan del pecado”, el Papa el Miércoles de Ceniza

En su homilía, el Santo Padre recordó que al inicio del camino cuaresmal, la Palabra de Dios dirige a la Iglesia y a cada uno de nosotros dos invitaciones: “El primero es el de San Pablo: el de dejarse reconciliar con Dios (Cfr. 2 Cor 5,20)”. Porque Cristo – señala el Papa – sabe que somos frágiles y pecadores, conoce la debilidad de nuestro corazón; lo ve herido y sabe cuánta necesidad tenemos de perdón y de sentirnos amados para realizar el bien. “Cristo – subrayó el Obispo de Roma – ha vencido el pecado y nos levanta de las miserias si confiamos en Él. Depende de nosotros reconocernos como necesitados de misericordia y este – dice el Papa – es el primer paso del camino del cristiano”.
La segunda invitación de la Palabra de Dios es la del Profeta Joel: “regresen a mí con todo el corazón (2,12)”. No es difícil darse cuenta – afirma el Pontífice – que por el misterio del pecado nos hemos alejado de Dios, de los demás y de nosotros mismos. Muchas veces, evidencia el Papa, es fatigoso tener confianza en Dios, tenemos miedo de acercarnos a Él como Padre, pero no recordamos que junto a esta historia de pecado, Jesús ha inaugurado una historia de salvación”. Por ello, “el Evangelio que abre la Cuaresma – afirma el sucesor de Pedro – nos invita a ser protagonistas, abrazando tres remedios o medicinas que nos curan del pecado: La oración, la caridad y el ayuno”.
Antes de concluir su homilía el Papa Francisco invitó a vivir este tiempo cuaresmal como un auténtico tiempo para alejarse de la “falsedad, de la mundanidad y de la indiferencia”. Es el tiempo – dijo el Papa – de limpiar el corazón y la vida para redescubrir la identidad cristiana, es decir, el amor que sirve y no el egoísmo que se sirve.
(Renato Martinez - Radio Vaticano)


Miércoles de Ceniza en el Año de la Misericordia por Ángel Moreno de Buenafuente



Mi único mérito es la misericordia del Señor. No seré pobre en méritos mientras él no lo sea en misericordia. Y, porque la misericordia del Señor es mucha, muchos son también mis méritos. Y, aunque tengo conciencia de mis muchos pecados, si creció el pecado, más desbordante fue la gracia” (San Bernardo).

Miércoles de Ceniza: Tiempo favorable

Este año os presento el acompañamiento en el tiempo cuaresmal de una forma breve, para que no sufráis la fatiga de tener que leer un texto excesivo.

Os acompañaré con una imagen, una frase de las Sagradas Escrituras, una cita del papa Francisco, y una breve expresión personal.

Hoy os ofrezco la imagen del Padre, quien desde su seno nos envía a su Hijo como expresión de su misericordia: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de los alto” (Lc 1, 78).

Texto bíblico: «En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda; pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación” (2Corintios 6,2)

El papa Francisco nos ofrece un Año de Gracia: “¡Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida! Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón” (MV 19). “No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión” (Mensaje de Cuaresma)

Pensamiento: Sin duda que la misericordia es la firma de Dios. Solo Él es quien puede perdonarnos. La respuesta adecuada es acoger el regalo entrañable que Dios nos ofrece a través de su Hijo Jesucristo.

Oración: “Levántate, Señor, a socorrernos, redímenos por tu misericordia” (Sal 43)
Propuesta

Comienza con buen ánimo el camino hacia la Pascua, apoyado en el ofrecimiento de la misericordia.

MISERICORDIA, SEÑOR, HEMOS PECADO

Del Salmo 50:

Misericordia, Señor: hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

Misericordia, Señor: hemos pecado

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

Misericordia, Señor: hemos pecado

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu Rostro,
no me quites tu santo Espíritu.

Misericordia, Señor: hemos pecado

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso. Señor,
me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Misericordia, Señor: hemos pecado

Miércoles de Ceniza por Juan Pablo II


"Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará". Estas palabras de Jesús se dirigen a cada uno de nosotros al inicio del itinerario cuaresmal. Lo comenzamos con la imposición de la ceniza, austero gesto penitencial, muy arraigado en la tradición cristiana. 


Este gesto subraya la conciencia del hombre pecador ante la majestad y la santidad de Dios. Al mismo tiempo, manifiesta su disposición a acoger y traducir en decisiones concretas la adhesión al Evangelio. 



Son muy elocuentes las fórmulas que lo acompañan. La primera, tomada del libro del Génesis: "Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás", evoca la actual condición humana marcada por la caducidad y el límite. 



La segunda recoge las palabras evangélicas: "Convertíos y creed el Evangelio", que constituyen una apremiante exhortación a cambiar de vida. Ambas fórmulas nos invitan a entrar en la Cuaresma con una actitud de escucha y de sincera conversión. 



El Evangelio subraya que el Señor "ve en lo secreto", es decir, escruta el corazón. Los gestos externos de penitencia tienen valor si son expresión de una actitud interior, si manifiestan la firme voluntad de apartarse del mal y recorrer la senda del bien. Aquí radica el sentido profundo de la ascesis cristiana. 



"Ascesis": la palabra misma evoca la imagen de una ascensión a metas elevadas. Eso implica necesariamente sacrificios y renuncias. En efecto, hace falta reducir el equipaje a lo esencial para que el viaje no sea pesado; estar dispuestos a afrontar todas las dificultades y superar todos los obstáculos para alcanzar el objetivo fijado. 



Para llegar a ser auténticos discípulos de Cristo, es necesario renunciar a sí mismos, tomar la propia cruz y seguirlo. Es el arduo sendero de la santidad, que todo bautizado está llamado a recorrer. 



Desde siempre, la Iglesia señala algunos medios adecuados para caminar por esta senda. Ante todo, la humilde y dócil adhesión a la voluntad de Dios, acompañada por una oración incesante; las formas penitenciales típicas de la tradición cristiana, como la abstinencia, el ayuno, la mortificación y la renuncia incluso a bienes de por sí legítimos; y los gestos concretos de acogida con respecto al prójimo, que el pasaje evangélico de hoy evoca con la palabra "limosna". 



Todo esto se vuelve a proponer con mayor intensidad durante el período de la Cuaresma, que representa, al respecto, un "tiempo fuerte" de entrenamiento espiritual y de servicio generoso a los hermanos. 



(…) Son muchos y complejos los problemas que afectan al mundo de la infancia. Espero vivamente que a estos hermanos nuestros más pequeños, a menudo abandonados a sí mismos, se les preste la debida atención también gracias a nuestra solidaridad. Se trata de un modo concreto de expresar nuestro compromiso cuaresmal. 



Amadísimos hermanos y hermanas, con estos sentimientos comencemos la Cuaresma, camino de oración, penitencia y auténtica ascesis cristiana. Nos acompañe María, la Madre de Cristo. Su ejemplo y su intercesión nos obtengan avanzar con alegría hacia la Pascua.



(San Juan Pablo II, homilía del Miércoles de Ceniza, 25 de febrero de 2004)

HAZ EL BIEN EN SECRETO Y EL PADRE CELESTIAL TE RECOMPENSARÁ



Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18.

Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará".

Miércoles de Ceniza .Benedicto XVI

Hoy, miércoles de Ceniza, comenzamos el camino cuaresmal: un camino que dura cuarenta días y que nos lleva a la alegría de la Pascua del Señor. Que los cuarenta días de preparación de la Pascua son tiempo favorable y de gracia lo podemos entender precisamente en la llamada que el austero rito de la imposición de la ceniza nos dirige: "Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás". Nos remite así a lo que el Señor dijo a Adán después de la culpa original.

Frente al miedo innato del fin, y más aún en el contexto de una cultura que de muchas maneras tiende a censurar la realidad y la experiencia humana de la muerte, la liturgia cuaresmal, por un lado, nos recuerda la muerte invitándonos al realismo y a la sabiduría; pero, por otro, nos impulsa sobre todo a captar y a vivir la novedad inesperada que la fe cristiana irradia en la realidad de la muerte misma. El hombre es polvo precioso a los ojos de Dios, porque Dios ha creado al hombre destinándolo a la inmortalidad. 

Mediante su muerte en la cruz, Cristo se convirtió en fuente de una gracia donada a quienes creen en Él y de este modo participan de la misma vida divina. Esta vida que no tendrá fin comienza ya en la fase terrena de nuestra existencia, pero alcanzará su plenitud después de "la resurrección de la carne". 

Benedicto XVI, Audiencia General, Miércoles 17 de febrero de 2010

martes, 9 de febrero de 2016

El Papa a los confesores: Sean hombres de perdón, de reconciliación, de paz

En la liturgia de hoy hay dos actitudes. Una actitud de grandeza ante Dios que se expresa en la humildad y otra actitud de mezquindad que viene descripta por el mismo Jesús, de cómo hacían los doctores de la ley, que todo era preciso, pero dejaban de parte la ley para hacer sus pequeñas tradiciones.
La tradición de los capuchinos es una tradición de perdón, de dar el perdón, entre ustedes hay tantos buenos confesores, porque se sienten pecadores. Y delante de la grandeza del Señor rezan: “escúchame Señor”. Y porque saben rezar así saben perdonar.
En cambio cuando uno se olvida de la necesidad de perdón, lentamente se olvida de Dios y se olvida de pedir perdón y no sabe perdonar. El humilde que se siente pecador es un buen perdonador en el confesionario. El otro, como estos doctores de la ley, solamente sabe condenar. Yo les hablo como hermano y en ustedes les quisiera hablar a todos los confesores. El confesionario es para perdonar y si tú no puedes dar la absolución, hago esta hipótesis, por favor no maltratarlos. Aquel que viene, viene a buscar fortaleza, perdón, paz. Que encuentre un padre que lo abrace y le diga Dios te quiere y que se lo haga sentir. Siento decirlo: cuánta gente dice yo no voy más a confesarme porque una vez me hicieron todas estas preguntas. 
Pero ustedes tienen esta tradición de perdonar. Yo conocí un hombre capuchino, de gobierno, superior, después de 70 años fue enviado a un santuario a confesar y este hombre tenía una fila grande de gente para perdonar.  Un gran perdonador. Siempre encontraba el modo de perdonar o, al menos, de dejar en paz el corazón. Una vez me dijo: “vos, sos obispo y yo pienso que perdono demasiado. Tengo escrúpulos”. Le pregunté “¿qué hacés cuando te sentís así?” Y me dijo: “voy delante del tabernáculo y le digo: Señor hoy he perdonado demasiado pero fuiste tú el que me da el mal ejemplo”. He aquí: Sean hombres de perdón, de reconciliación, de paz.
Son tantos los lenguajes. Está el lenguaje de las palabras y el de los gestos Si una persona se acerca a mí en el confesionario es porque quiere cambiar y lo dice con el gesto de acercarse. No es necesario hacer las preguntas. Y si una persona viene, es porque en su ánimo no quiere hacerlo más. Pero tantas veces no pueden porque están condicionados por su vida, su sicología, su situación. Hay que tener un corazón amplio y dar el perdón. Es una semilla, una caricia de Dios. No caer en el pelagianismo. Ustedes tienen este carisma del perdón, retómenlo. Hay que renovarlo siempre. Sean grandes perdonadores. Porque el que no sabe perdonar es un gran condenador. Y quien es el gran acusador en el Biblia, el Diablo. En cambio Jesús tantas horas de oración y de escuchar a la gente como san Pió y san Leopoldo, aquí. Esto que les digo a ustedes, se los digo a todos los confesores. Si no saben hacerlo bien, que hagan otra cosa. Pidan esta gracia, yo la pido para ustedes, para todos los confesores, también por mí
Traducción jesuita Guillermo Ortiz - Radio Vaticana


Quiero darte gracias, Señor y Rey.


Quiero darte gracias, Señor y Rey, y alabarte, Dios, mi salvador. Yo doy gracias a tu Nombre, porque tú has sido mi protector y mi ayuda, y has librado mi cuerpo de la perdición, del lazo de la lengua calumniadora y de los labios que traman mentiras. 
Frente a mis adversarios, tú has sido mi ayuda y mes has librado, según la grandeza de tu misericordia y de tu Nombre, de las mordeduras de los que iban a devorarme, de la mano de los que querían quitarme la vida, de las muchas aflicciones que padecía, del fuego sofocante que me cercaba, de las llamas que yo no había encendido, de las entrañas profundas del Abismo, de la lengua impura, de la palabra mentirosa, y de las flechas de una lengua maligna. 
Mi alma estaba al borde de la muerte, mi vida había descendido cerca del Abismo.
Me cercaban por todas partes y nadie me socorría, busqué el apoyo de los hombres y no lo encontré.

Entonces, me acordé de tu misericordia, Señor, y de tus acciones desde los tiempos remotos, porque tú libras a los que esperan en ti y los salvas de las manos de sus enemigos.
Eclesiastico 51, 1-8

"Hermano Francisco: te esperamos como el Mensajero de la Misericordia y de la Paz"



Hermano Francisco: Esperamos con gozo tu visita a nuestro Pueblo Mexicano. Te esperamos como el Mensajero de la Misericordia y de la Paz. Estaremos atentos a tus mensajes que siempre nos inspiran a vivir el compromiso de trabajar para que el Reino de Dios acontezca en el mundo en el que vivimos.
Son muchas las heridas que como pueblo mexicano tenemos. Las que más nos duelen son la pobreza de la mayoría, el 75%, y la violencia que ha sumido en el dolor a tantos hogares, que han perdido a uno o varios miembros de su familia. Tenemos la esperanza de que con nuestras pequeñas acciones vayamos construyendo una sociedad en la que vivamos la fraternidad y la justicia. En eso estamos comprometidos.
A nuestra Iglesia Mexicana nos hace falta más espíritu profético para anunciar los signos que el Señor va poniendo en nuestra historia y para denunciar el sistema de dominación, explotación que mata a los pobres y excluidos. Es profundo el sentido de fe de nuestro pueblo que expresa en la Religiosidad Popular, el amor a Dios y a la Virgen de Guadalupe.
Las Comunidades Eclesiales de Base nos esforzamos por vivir el modelo de Iglesia al que nos invitas continuamente: Una Iglesia en salida a las periferias existenciales y geográficas, una Iglesia pobre y de los pobres. Una Iglesia en lucha contra del deterioro de Nuestra Casa Común. Tenemos conciencia de que la causa de los pobres y el cuidado de nuestro Planeta van de la mano y no pueden separarse.
 Damos gracias a Dios que te haya dado sabiduría y fortaleza para señalarnos el camino que conduce a un mundo nuevo donde reine la paz y la justicia. ¡Cuánto nos iluminan tus palabras y nos animan tus gestos de amor por el pueblo pobre!
Agradecemos tu cariño a la Virgen de Guadalupe y hacia el pueblo mexicano.
Queremos que tu visita nos llene de fortaleza y de gozo, que da el hacer vida la Palabra del Señor. Que tu paso por nuestro pueblo deje muchos frutos de igualdad y solidaridad.
¡Te esperamos con los brazos abiertos! Fraternalmente.

(Comunidades de Base de México, en RyL)