jueves, 30 de junio de 2011

SAN PEDRO Y SAN PABLO. ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

SAN PEDRO Y SAN PABLO

LX aniversario de la ordenación sacerdotal de Benedicto XVI Oración ante el Santísimo por los sacerdotes y las vocaciones

TESTIMONIO DE PEDRO

“Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron para atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: ¿También voso tros queréis marcharos? Simón Pedro le contestó: Señor, ¿a quién va mos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios” (Juan 6, 67-69).

TESTIMONIO DE PABLO

“Vivo de la fe en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí” (Gálatas 2,20).

“Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesu cristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mun do” (Gálatas 6,14).

“Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero vive en mí. Y mientras vivo en esta carne, Dios, que me amó y se entregó por mí” (Gal 2,19-20).

TESTIMONIO DE BENEDICTO XVI

“Para mí este es un momento de alegría y de viva gratitud (...) en parti cular porque ahora, al final, he podido volver una vez más a la catedral de Freising. (...) Ahora que me encuentro en esta catedral, me vienen a la memoria muchos recuerdos al ver a antiguos compañeros y a jóvenes sacerdotes que transmiten el mensaje, la antorcha de la fe. Me vienen recuerdos de mi ordenación (...): cuando estaba yo postrado en tierra y en cierto modo envuelto por las letanías de todos los santos, por la in tercesión de todos los santos, caí en la cuenta de que en este camino no estamos solos, sino que el gran ejército de los santos camina con noso tros, y los santos aún vivos, los fieles de hoy y de mañana, nos sostie nen y nos acompañan. Luego vino el momento de la imposición de las manos.., y, por último, cuando el cardenal Faulhaber nos dijo: ‘1am non dico vos servos, sed amicos’, ‘Ya no os llamo siervos, sino amigos’, ex perimenté la ordenación sacerdotal como inserción en la comunidad de los amigos de Jesús, llamados a estar con él y a anunciar su mensa je” (Benedicto )(VI).

martes, 28 de junio de 2011

Reflexión

El trigo va granando en la espiga; pero solamente se llegará a convertir en hostia de elevación cuando sea puesto sobre la patena, para llegar a ser Eucaristia .

Cada uno de los actos de tu vida podrá llegar a ser transformado en vida, en acción, en fecundidad, en Dios.

Pero antes deberás ponerlo en la patena de tu ofrecimiento, a fin de que se eleve sobre la materialidad de tu vida y se llegue a convertir en espiritu.

Y asi toda tu vida será una verdadera misa que trasforme y cambie tu existir, que te acerque a Dios y te haga comunión y sacrificio.

Un sacrificio redentor y transformador; desaparecerás tú y, en cambio,en lugar tuyo aparecerá Dios .

Y cuando Dios aparece, todo se ve de otra forma y de otro color, a todo se le da otro significado y otra dimensión ; en todo se descubre una proyección más dilatada y prometedora.

Isabel.  Del libro los cinco minutos de Dios.

viernes, 24 de junio de 2011

El cuerpo y la sangre de Cristo

Melquisedec ofrece el pan y el vino como elementos para un sacrificio incruento agradable a Dios. O signo anunciador del sacramento eucarístico.

Lectura del libro del Génesis 14, 18-20

"En aquellos días, Melquisedec, rey de Salén, sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino y bendijo a Abrán, diciendo:
- «Bendito sea Abrán por el Dios altísimo, creador de cielo y tierra; bendito sea el Dios altísimo, que te ha entregado tus enemigos.»
Y Abrán le dio un décimo de cada cosa."

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11, 23-26

"Hermanos:
Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido:
Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo:
- «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.»
Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo:
- «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.»
Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva."
San Pablo nos recuerda la presencia real y sutancial de Cristo en la Eucaristía, que significa "acción de gracias", Jesús está presente en cada fragmento de la Eucaristía.

Gracias Jesús, después de marcharte con tu Padre, no nos dejaste solos, nos dejaste el mejor regalo, tu cuerpo y tu sangre para que nos sirva de alimento. Te pedimos que aumentes nuestra fe y que cada vez que nos acerquemos a comulgar seamos totalmente conscientes que Tu te estás dando a cada uno de nosotros como alimento.
H de Carmen

martes, 21 de junio de 2011

Mensajes de amigos de la parroquia: José Antonio y Richard

Estos días hemos recibido dos mensajes, uno de José Antonio, que nos decía lo siguiente:

"He seguido la Misa de hoy por television, como hago siempre, y no he conseguido ver los cuadros que teneis a los lados de la iglesia, ahora voy a vuestra estupenda pagina web y tampoco consigo verlos pese a que se aprecian. ¿Hay algun problema para su reproduccion? Gracias. Un saludo."

Ya le hemos contestado a su correo, pero por si a más personas les interesa, para ver los cuadros: Entrar en el botón: El ayer de la Parroquia, Arquitectura y Cuadros. Se pueden ver en tamaño pequeño y pulsando en cada uno de ellos, en tamaño grande. Gracias José Antonio por visitar nuestra página.

El otro mensaje es de Richard, y nos comenta algo tan importante como que "Hay que amar a Dios sobre todas las cosas"
¡Qué razón tienes Richard! y ¡ Qué dificil es llevarlo a cabo!. Siempre tenemos miedo de sucumbir al actractivo de otros "dioses", el dinero, el poder, la fama....Pero debemos ser fuertes y pensar que Dios nos quiere a cada uno de nosotros con un amor infinito. Y además el nos ama primero, cuando nos levantamos y pensamos en el Señor Él ya nos está amando y lo demuestra a cada momento. Además nuestro corazón y nuestra alma necesita de ese Amor y necesita amar a Dios sobre todas las cosas, si no es así nunca encontraremos la verdadera felicidad.


Ya decía San Agustín: Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón estará insatisfecho hasta que descanse en tí...

Y : ¡Oh Dios, separarse de ti es caer; volverse a ti levantarse; permanecer en ti estar seguro! ¡Oh Dios, salir de ti es morir; volver a ti revivir; habitar en ti vivir! San Agustín de Hipona

Gracias Richard, aunque ya lo sabemos, es bueno que nos lo recuerden

lunes, 20 de junio de 2011

Lo bueno para mí

Ante los conflictos de cada día, ¿cómo encontrar el camino correcto? ¿Qué es lo bueno para mí en esta hora, en estas circunstancias, en el círculo de personas más cercanas o respecto de las que viven tal vez lejos?

Las preguntas muestran la dificultad de encontrar lo bueno concreto para mí. Cerrar los ojos al problema y seguir simplemente el primer impulso puede llevarme a callejones sin salida, a daños en la propia vida o a penas en quienes me rodean.

¿Cómo, entonces, reconozco lo bueno para mí? Con una mirada serena, con un corazón atento, con una disciplina que me aparte del capricho inmediato y me abra a la justicia. También con la ayuda de consejos de quienes, desde la madurez adquirida tras buenas elecciones, pueden ofrecerme algo de luz.

Sobre todo, encontraré lo bueno para mí (y para otros) con una oración sencilla, confiada, a Dios. En ella le pediré un corazón grande y una mente dispuesta a descubrir en cada momento ese bien que puedo realizar en los próximos pasos de mi caminar humano.
P. Fernando Pascual

martes, 14 de junio de 2011

Las manos de Jesús

Todos pedimos y todos esperamos conseguir lo que pedimos:  mejoras, confort, comodidades, privilegios ...

Todos pedimos y son pocos los que dan.

Son pocos los que imitan a Cristo, cuyas manos nunca pidieron y siempre dieron; y porque siempre dieron, se le fueron gastando de tal forma,que hasta se le llegaron a perforar.

Nuestras manos,a semejanza de las suyas,tambièn pueden gastarse y romperse de tanto dar: dar consuelo,dar ayuda, dar comprensión, dar fuerza; dar, dar y siempre dar.

Es la mejor manera de realizarse uno mismo, aun a costa de que se nos perforen las manos, como las de Cristo.

No debemos contentarnos con dar, ni aun con darnos esporadicamente; debemos estar en constante disposición y actitud de darnos; debemos hacer del darnos algo asi como una especie de estado de vida.
 
Isabel, del libro "Los cinco minutos de Dios" 

domingo, 12 de junio de 2011

EL ESPÍRITU SANTO SEGÚN SAN AGUSTÍN

«La vida del cuerpo es el alma, y la vida del alma, Dios. El Espíritu de Dios habita en el alma y, a través del alma, en el cuerpo, para que también nuestros cuerpos sean templos del Espíritu Santo, don que nos otorga Dios. El Espíritu de Dios viene a nuestra alma, porque la caridad de Dios se ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado, y lo posee todo quien posee lo principal». (SAN AGUSTÍN, Sermón 161, 6).

«El espíritu Santo ha comenzado a habitar en vosotros. ¡Que no se tenga que marchad No lo excluyáis de vuestros corazones. Es buen huésped: si os encuentra vacíos, os llena; si hambrientos, os alimenta; finalmente, sí os halla sedientos, os embriaga. Sea El quien os embriague, pues dice el Apóstol: No os embriaguéis de vino, en el cual está todo desenfreno. Y, como queriendo enseñarnos de qué debemos embriagarnos, añadió: Antes bien llenaos del Espíritu Santo, cantando entre vosotros con himnos, salmos y cánticos espirituales,- cantando al Señor en vuestros corazones (Ef 5,18-19)». (SAN AGUSTÍN, Sermón 225, 4).

jueves, 9 de junio de 2011

DIOS ES EL DIOS DE LA PAZ. SAN FRANCISCO DE SALES

Como el amor sólo mora en la paz, cuidad de conservar la santa tranquilidad de corazón.

Todos los pensamientos que nos causan inquietud y agitación del alma no son en absoluto de Dios, que es el Príncipe de la Paz. Son tentaciones del enemigo y, por consiguiente, hay que rechazarlas y no tomarlas en cuenta.

Sobre todo, es preciso vivir pacíficamente. Aunque nos llegue el dolor, interior o exterior, debemos recibirlo pacíficamente. Si nos llega la alegría, es preciso recibirla pacíficamente sin estremecernos de gozo. ¿Hay que huir del mal? Hay que hacerlo pacíficamente, sin preocuparnos, porque, de otro modo, al huir podríamos caer y proporcionar al enemigo el placer de matarnos. Hay que hacer el bien, hay que hacerlo pacíficamente, pues afanándonos, cometeríamos numerosas faltas. Hay que vivir pacíficamente


PAZ Y HUMILDAD

La paz nace de la humildad.
Nada nos altera como el amor propio y la estima que tenemos de nosotros mismos. ¿Qué significa si no el hecho de que nos sorprendamos, nos sintamos confusos e impacientes cuando caemos en alguna imperfección o en algún pecado? Indudablemente, creíamos ser buenos, firmes y sólidos; y, en consecuencia, cuando comprobamos que no hay nada de eso y que hemos dado con nuestros huesos en el suelo, nos sentimos engañados, y en consecuencia alterados, ofendidos e inquietos. Si supiéramos bien quienes somos, en lugar de sentimos sorprendidos por vernos por los suelos, nos sorprenderíamos de poder permanecer en pie.

PAZ ANTE NUESTROS DEFECTOS

Es preciso aborrecer nuestros defectos, pero con un aborrecimiento tranquilo y pacífico, no con un odio despechado e inquieto; hay que tener paciencia al descubrirlos y sacar el provecho de un santo desprecio de nosotros mismos. Si no es así, vuestras imperfecciones, que veis sutilmente, os inquietarán aún más sutilmente, y a causa de esto se mantienen, pues no hay nada que conserve más nuestras taras que la inquietud y la prisa por arrancarlas.

San Francisco de Sales. Del libro "La paz interior" de Jacques Philippe

lunes, 6 de junio de 2011

DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN

Después de la Ascensión ya no va a ser Jesús el que anuncie la Buena Nueva. Ahora nos toca a nosotros, sus discípulos, hacerlo. Los Sacerdotes predicando(sobre todo)con la palabra, los laicos predicando(sobre todo) con el ejemplo, los padres de familia predicando con la palabra y el ejemplo.

Después de la Ascensión ya no va a ser Jesús el que compadezca a los pobres y lo enfermos. Ahora nos toca a nosotros.
Después de la Ascensión ya no va a ser Jesús el que multiplique los panes y los pescados para alimentar a las multitudes. Esa es ahora nuestra tarea, multiplicando nuestros esfuerzos para dar de comer sino a las multitudes, por lo menos a los pobres que podamos.
Después de la Ascensión ya no va a ser Jesús el que cuide a sus ovejas. Ahora nosotros tenemos que velar por ellas, especialmente por aquellas (el cónyuge, los hijos, los hermanos, los trabajadores) que Dios nos ha encomendado a cada uno.

Después de la Ascensión a nosotros nos toca ser la voz de Jesús para alentar y consolar. Sus manos para tenderlas a todo el que necesite ayuda. Sus pies para llevarlo a donde no lo conocen.
Después de la Ascensión:
¡No podemos quedarnos mirando al Cielo!

Autor: Karime Alle

Fuente: Catholic.net

miércoles, 1 de junio de 2011

ALABANZAS AL DIOS ALTÍSIMO. SAN FRANCISCO DE ASÍS

Hoy Señor, sabes que no me he levantado como a Ti te gustaría. Demasiado "yo", demasiado pensar en mí y en mis problemas, en dolerme de las cosas que no hago bien y luego me arrepiento. Y necesito pensar en Ti, en tu Amor, quiero que invadas mi corazón como el mar invade la playa y quiero amarte. Sobre todo necesito rezarte y que seas Tú el centro de mi vida, Tú y no yo. Esta oración de tu hijo amado Francisco es perfecta para estos momentos.

Tú eres santo, Señor Dios único, que haces maravillas.
Tú eres fuerte, tú eres grande, tú eres altísimo.
Tú eres rey omnipotente, tú eres Padre santo, Rey del cielo y de la tierra.
Tú eres trino y uno, Señor Dios, todo bien.
Tú eres el bien, todo bien, sumo bien, Señor Dios, vivo y verdadero.
Tú eres caridad y amor, tú eres sabiduría.
Tú eres humildad, tú eres paciencia, tú eres seguridad.
Tú eres quietud, tú eres gozo y alegría.
Tú eres justicia y templanza.
Tú eres todas nuestras riquezas a satisfacción.
Tú eres hermosura, tú eres mansedumbre.
Tú eres protector, tú eres custodio y defensor.
Tú eres fortaleza, tú eres refrigerio.
Tú eres esperanza nuestra, tú eres fe nuestra.
Tú eres la gran dulzura nuestra.
Tú eres la vida eterna nuestra, grande y admirable Señor, Dios omnipotente, misericordioso salvador.

Gracias Señor por poner en mis manos esta oración y en estos momentos, espero que sirva de ayuda a más personas en este y en otros días.

H. de Carmen

La Ascensión.

"Y después de decir esto, mientras ellos miraban, se elevó, y una nube lo ocultó a sus ojos"(Act). Se elevó alzando las manos y bendiciéndoles (Lc).
Es el punto final de la vida de Jesús en la tierra. Se completa el ciclo del plan divino. Primero desciende, se hace hombre, y se abaja hasta el extremo en la cruz. Así toma al hombre en su miseria, se hace uno de nosotros en nuestra condición caída, y vence esta situación, pues paga el precio del rescate por el pecado. Vence a la muerte. Al tercer día recibe una vida nueva, una vida para no morir, una vida más divinizada, aunque plenamente humana. Y comienza una nueva humanidad. Ahora se eleva al cielo. Jesús vive junto al Padre también como hombre. La humanidad ha alcanzado en él el máximo progreso, la máxima perfección. Ya no se puede aspirar a más. Y como hombre está a la derecha del Padre, es decir rey y juez de toda la creación, cabeza de la nueva humanidad. Cabeza de la Iglesia que es el Cuerpo místico de Cristo, el Nuevo Pueblo de Dios peregrinante en la historia hasta la consumación. Se va, pero no abandona a los hombres, pues está presente de muchas maneras. Está en los sacramentos, está en la gracia que vivifica a los hombres.

"Cuando estaban mirando atentamente al cielo mientras Él se iba, se presentaron junto a ellos dos hombres con vestiduras blancas que dijeron: Hombres de Galilea, ¿qué hacéis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que de entre vosotros ha sido elevado al cielo, vendrá de igual manera que le habéis visto subir al cielo"(Act). Y les recuerdan que la plenitud de los tiempos que acaban de comenzar será superada por la segunda venida en gloria de Jesús al final de los tiempos.
Autor: P. Enrique Cases . Catholic.net