lunes, 28 de diciembre de 2015

Carlos Osoro: "Cuidad la familia, hagamos que la familia tenga el protagonismo"

"Un hombre y una mujer concretos hicieron posible que nosotros estemos aquí"

Pasadas las 12:15 horas ha comenzado en la catedral de Santa María la Real de la Almudena la Misa de la Sagrada Familia 2015, presidida por el arzobispo de Madrid -quien llevaba desde las 9:00 horas bendiciendo familias-. Monseñor Osoro ha comenzado su homilía agradeciendo la presencia del nuncio de Su Santidad en España, monseñor Renzo Fratini, porque nos acerca al Papa «que tanto ha hecho por la familia» desde que se convirtió en Sucesor de Pedro.
Acto seguido, el prelado ha invitado a «contemplar la Sagrada Familia» y ver lo que esta familia «nos alienta y nos dice a todos nosotros», resaltando «tres aspectos esenciales»: que la familia nace de dos laderas, que hay que hacer un cántico a esta con la propia vida, y que debe ser misionera.
En primer lugar, monseñor Osoro ha recordado que, tal y como hemos leído en el Libro del Eclesiástico, «para venir a esta existencia necesitamos dos laderas: padre y madre». «Ha sido maravilloso leer cómo la familia se inicia precisamente con el padre y la madre, con los esposos que se dan gratuitamente como se da Dios a los hombres. [...] Un hombre y una mujer con rostro concreto hicieron posible que nosotros estemos aquí en este mundo [...], cómo no respetar al padre y la madre», ha abundado.
En segundo lugar, el arzobispo ha narrado que, desde las nueve de la mañana, ha estado bendiciendo familias y que estas «piden la bendición para que el Señor llegue». «Yo estoy seguro de que el Señor llega», ha apostillado, para luego incidir en la necesidad de hacer «un cántico a la familia con vuestra propia vida»; es decir, no se puede perder de vista que la familia es un «hogar de misericordia» en el que sus integrantes han recibido «el abrazo de Dios» y en consecuencia deben entregarlo.

En tercer lugar, monseñor Osoro ha pedido a las familias que sean «familias misioneras», como esa que se describe en el Evangelio, en el pasaje en el que José y María van a Jerusalén y allí pierden a Jesús, al que luego encuentran en el templo. «"¿Por qué me buscabais?", les dice. "No sabéis que tengo que estar en la casa de mi Padre"», ha recordado, animando a formar familias misioneras que «se convierten en templo vivo de un Dios que quiere comunicarse»; «familias misioneras en las que Jesús nos describe dónde está la clave». «Convertid vuestros hogares en esa casa de la que Jesús habla. [...] Nunca tengáis vergüenza de terminar el día pidiendo perdón, eso crea perpetuidad», ha aseverado.
«Cuidad la familia, hagamos que la familia tenga el protagonismo; un protagonismo que es sanador de la existencia y de la convivencia humana. Es sanador porque asume la presencia de Dios y entrega el abrazo de Dios, entrega en definitiva la misericordia», ha pedido a continuación.
El prelado ha terminado su homilía rescatando la cita que figura en la tarjeta que está entregando a las familias que se acercan a verlo a los pies de la Virgen de la Almudena: «En nuestra familia se nace y vive en la atmósfera de amor, perdón, entrega, alegría, compromiso con los que más necesitan. Lo aprendemos mirando a la Sagrada Familia».

Ahora, el prelado va a seguir bendiciendo familias hasta las 19 horas, con una pausa a las 17 horas para impartir una bendición general a aquellas familias que lo deseen y no quieran esperar. A las 19:00 horas habrá rezo de Vísperas y bendición de los novios, para concluir con un recital del Coro de la JMJ.

La Sagrada Familia proteja a todas las familias del mundo y abran la puerta a Dios, ruego del Papa

«En el clima de alegría, que es propio de la Navidad, celebramos en este domingo la fiesta de la Sagrada Familia. Recuerdo el gran encuentro de Filadelfia, en septiembre pasado; las tantas familias que he encontrado en los viajes apostólicos, y las de todo el mundo. Quisiera saludarlas a todas con afecto y reconocimiento, en especial en este tiempo nuestro, en el que la familia está sometida a incomprensiones y dificultades de diversos tipos que la debilitan.
El Evangelio de hoy invita a las familias a percibir la luz de esperanza que mana de la casa de Nazaret, en la cual se ha desarrollado en la alegría la infancia de Jesús, el cual – dice San Lucas -  «iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los hombres» (2,52). El núcleo familiar de Jesús, María y José es para todo creyente, y en especial para las familias, una auténtica escuela del Evangelio. Aquí admiramos el cumplimiento del plan divino de hacer de la familia una especial comunidad de vida y de amor. Aquí aprendemos que todo núcleo familiar cristiano está llamado a ser 'Iglesia doméstica’, para hacer resplandecer las virtudes evangélicas y volverse fermento de bien en la sociedad. Los rasgos típicos de la Sagrada Familia son: recogimiento y oración, mutua comprensión y respeto, espíritu de sacrificio, trabajo y solidaridad.
Del ejemplo y del testimonio de la Sagrada Familia, cada familia puede aprender indicaciones preciosas para el estilo y las opciones de vida, y puede tomar fortaleza y sabiduría para el camino de cada día. La Virgen y San José enseñan a acoger a los hijos como don de Dios, a generarlos y educarlos cooperando de forma maravillosa con la obra del Creador y donando al mundo, en cada niño, una sonrisa nueva. Es en la familia unida que los hijos alcanzan la madurez de su existencia, viviendo la experiencia significativa y eficaz del amor gratuito, de la ternura, del respeto recíproco, de la comprensión mutua, del perdón y de la alegría.
Quisiera detenerme sobre todo en la alegría. La verdadera alegría que se experimenta en la familia no es algo casual y fortuito. Es una alegría que es fruto de la armonía profunda entre las personas, que hace saborear la belleza de estar juntos, de sostenernos mutuamente en el camino de la vida. Pero como cimiento de todo está la presencia de Dios, su amor acogedor, misericordioso y paciente hacia todos. Si no se abre la puerta de la familia a la presencia de Dios y a su amor, la familia pierde la armonía, prevalecen los individualismos y se apaga la alegría. Sin embargo, la familia que vive la alegría de la fe, la comunica espontáneamente, es sal de la tierra y luz del mundo, es levadura para toda la sociedad.
Que Jesús, María y José bendigan y protejan a todas las familias del mundo, para que en ellas reinen la serenidad y la alegría, la justicia y la paz, que Cristo naciendo ha traído como don para la humanidad».

(Traducción del italiano: Cecilia de Malak)

Herodes mandó matar a todos los niños en Belén


Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 13-18
Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
-«Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate
José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta.
«Llamé a mi hijo, para q
ue saliera de Egipto.»
Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos.
Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías:
«Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven.»
Palabra del Señor.