
La oveja cansada es devuelta al redil por el pastor; la moneda extraviada es hallada; el hijo emprende el camino y regresa a su padre arrepentido de su extravío.
Alegrémonos, pues, de que esta oveja que se extravió en Adán sea levantada por Cristo. Las espaldas de Cristo son los brazos de la cruz; en ella he dejado mis pecados. Esta oveja es única en su naturaleza, pero no en su persona, como todos nosotros formamos un solo cuerpo pero somos muchos miembros.
Por eso está escrito: Sois el cuerpo de Cristo. El Hijo del hombre ha venido a salvar lo que estaba perdido, es decir, a todos los hombres, puesto que si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida.
San Ambrosio.
Texto sacado del Magnificat.
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