sábado, 22 de agosto de 2015

OPCIÓN DE VIDA

(Jos 24, 1-2ª. 15-17.18b; Sal 33; Ef 5, 21-32; Jn 6, 60-69)
A lo largo de la vida, hay momentos en que surge la pregunta por qué camino tirar, cuál será la senda mejor, la dirección correcta, el paso a dar…
Las lecturas de este domingo nos ofrecen la oportunidad de optar de manera consciente y personal por Dios, de renovar la identidad cristiana, a pesar de que el contexto ambiental pueda estar invitando a una forma de vida descreída y presentista.
Josué, una vez que llegó con el pueblo a la tierra de la promesa, planteó a los israelitas la posibilidad de seguir a los ídolos de los otros pueblos. Él por su parte se confesó creyente y fiel al Señor: -«Si no os parece bien servir al Señor, escoged hoy a quién queréis servir: a los dioses que sirvieron vuestros antepasados al este del Éufrates, o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitáis; yo y mi casa serviremos al Señor.» (Jos 24, 15)

Algo parecido sucedió en Cafarnaúm, cuando Jesús pronunció el discurso del “Pan de Vida”, y al exponer a la multitud que Él era el verdadero Pan de Vida, y que quien comiera de ese pan viviría eternamente…, muchos lo abandonaron escandalizados, hasta el extremo de que Jesús se dirigió a los suyos: -«¿También vosotros queréis marcharos?» Simón Pedro le contestó: -«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios» (Jn 6, 67-69).

Ambos ejemplos nos llevan a personalizar la fe en Jesucristo, la opción por Él, a pesar de que parezca algo trasnochado confesarse creyente. Sin embargo, es el momento de optar, de testimoniar la convicción de que seguimos al que se nos ha manifestado como Hijo de Dios.
Quienes caminan en la vida de forma creyente, afrontan las dificultades de otra manera, y aunque sientan dudas, como los demás, saben resolverlas desde una visión teologal, trascendente.
Una de las dificultades que se presentan en la actualidad con mayor fuerza es la crisis familiar, la ruptura de las relaciones entre esposos, la quiebra comunitaria, porque se interpone el individualismo como criterio. Aquí viene bien recordar el consejo del Apóstol: “Sed sumisos unos a otros con respeto cristiano” (Ef 5, 32).
Independientemente de la opción de vida, una determinación es decidir tener a Dios por Dios, como lo han hecho los santos. Así nos lo enseñan muchos que tomaron el camino de la fe.
Ángel Moreno, de Buenafuente.

¿Por qué nos quedamos?

Durante estos años se han multiplicado los análisis y estudios sobre la crisis de las Iglesias cristianas en la sociedad moderna. Esta lectura es necesaria para conocer mejor algunos datos, pero resulta insuficiente para discernir cuál ha de ser nuestra reacción. El episodio narrado por Juan nos puede ayudar a interpretar y vivir la crisis con hondura más evangélica.

Según el evangelista, Jesús resume así la crisis que se está creando en su grupo: «Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, algunos de vosotros no creen». Es cierto. Jesús introduce en quienes le siguen un espíritu nuevo; sus palabras comunican vida; el programa que propone puede generar un movimiento capaz de orientar el mundo hacia una vida más digna y plena.
Pero, no por el hecho de estar en su grupo, está garantizada la fe. Hay quienes se resisten a aceptar su espíritu y su vida. Su presencia en el entorno de Jesús es ficticia; su fe en él no es real. La verdadera crisis en el interior del cristianismo siempre es esta: ¿creemos o no creemos en Jesús?

El narrador dice que «muchos se echaron atrás y no volvieron a ir con él». En la crisis se revela quiénes son los verdaderos seguidores de Jesús. La opción decisiva siempre es esa: ¿Quiénes se echan atrás y quiénes permanecen con él, identificados con su espíritu y su vida? ¿Quién está a favor y quién está en contra de su proyecto?

El grupo comienza a disminuir. Jesús no se irrita, no pronuncia ningún juicio contra nadie. Solo hace una pregunta a los que se han quedado junto a él: «¿También vosotros queréis marcharos?». Es la pregunta que se nos hace hoy a quienes seguimos en la Iglesia: ¿Qué queremos nosotros? ¿Por qué nos hemos quedado? ¿Es para seguir a Jesús, acogiendo su espíritu y viviendo a su estilo? ¿Es para trabajar en su proyecto?

La respuesta de Pedro es ejemplar: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna». Los que se quedan, lo han de hacer por Jesús. Solo por Jesús. Por nada más. Se comprometen con él. El único motivo para permanecer en su grupo es él. Nadie más.


Por muy dolorosa que nos parezca, la crisis actual será positiva si los que nos quedamos en la Iglesia, muchos o pocos, nos vamos convirtiendo en discípulos de Jesús, es decir, en hombres y mujeres que vivimos de sus palabras de vida.
José Antonio Pagola

Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Sal 33,2-3.16-17.18-19.20-21.22-23  

Gustad y ved qué bueno es el Señor.


Bendigo al Señor en todo momento, 

su alabanza está siempre en mi boca;  
mi alma se gloría en el Señor:  
que los humildes lo escuchen y se alegren.


Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Los ojos del Señor miran a los justos,  

sus oídos escuchan sus gritos;  
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,  
para borrar de la tierra su memoria.


Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha  

y lo libra fe sus angustias;  
el Señor está cerca de los atribulados,  
salva a los abatidos.


Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Aunque el justo sufra muchos males,  

de todos lo libra el Señor;  
él cuida de todos sus huesos,  
y ni uno solo se quebrará.


Gustad y ved qué bueno es el Señor.
La maldad da muerte al malvado,  

y los que odian al justo serán castigados.  
El Señor redime a sus siervos,  
no será castigado quien se acoge a él.

Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Tú tienes palabras de vida eterna.

 Lectura del santo evangelio según san Juan 6,60-69

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:

-«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»

Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:

-«¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.»

Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo:
- «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.»

Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:

- «¿También vosotros queréis marcharos?»
Simón Pedro le contestó:

- «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»
Palabra del Señor.

El Estado Islámico destruye el monasterio católico de Mar Elian del siglo V

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Milicianos del grupo yihadista Estado Islámico han destruido este jueves el monasterio de Mar Elian, ubicado en la provincia de Homs, y han trasladado a más de un centenar de personas a la localidad de Raqqa, su principal bastión en Siria.
El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos ha detallado que la formación ha utilizado buldóceres para destruir el monasterio, ubicado en la ciudad de Qaryatain, que cayó en manos del grupo a principios de agosto.
El observatorio informó tras la captura de Qaryatin que un total de 230 personas habían sido capturadas, de las que 48 han sido puestas en libertad. Por contra, se desconoce el paradero de otras 70 personas.
El organismo, con sede en Londres y una importante red de informantes en el país árabe, ha asegurado que los trasladados a Raqqa tienen que elegir entre convertirse al Islam o pagar la «jizya», un impuesto a los no musulmanes.

Qaryatin se encuentra en la carretera que conecta Palmira con las montañas de Qalamun, situadas en la frontera con Líbano. El Ejército sirio ha lanzado una ofensiva para intentar recuperar el control de la ciudad. (RD/Ep)
Así era antes el monasterio: 

Carlos Osoro: «el católico y la Iglesia no tiene un partido determinado».

En la capital se le ha visto incluso ejerciendo de peatón. «El otro día quise dar un paseo y me encontré a dos matrimonios con niños. Uno de los esposos me dijo: 'Oiga, ¿usted es el arzobispo de Madrid?'. Y le contesté: 'Hombre, si no han puesto a otro, creo que lo soy'. Y me acompañaron, todos andando, hasta mi casa», cuenta un arzobispo que asegura coger el Metro de vez en cuando.
Como Manuela Carmena, a la que conoció hace unas semanas.
«Fue un encuentro abierto, de colaboración y sincero. La veo con actitud conciliadora, de hacer bien y buscar lo mejor para Madrid, eso es lo que pude ver. Es verdad que puede hacer cosas en las que no esté de acuerdo. Pero yo estoy hablando de lo que veo y de lo que he percibido».
Cada uno a su manera, alcaldesa y arzobispo son símbolos de cambio. La investidura de Carmena acabó con 25 años de hegemonía del Partido Popular en el Ayuntamiento, casi tanto tiempo como el que pasó el cardenal Antonio María Rouco Varela al frente de la archidiócesis madrileña hasta ser relevado por Osoro, que admite cercanía con la nueva regidora de izquierdas.
Para el prelado, la presumible distancia ideológica no supone ningún obstáculo para el entendimiento. «Cuando uno no quiere poner muros, pues no se ponen. Los muros los hacemos nosotros, no nos los hace nadie. Yo a las personas nunca las miro por las ideas. En esa actitud vivo o intento vivir permanentemente».
Con esa actitud también ha pasado por alto que Rita Maestre, portavoz del nuevo Gobierno municipal de Ahora Madrid, irrumpiera en la capilla de la Universidad Complutense hace cuatro años, luciendo torso y sujetador, como protesta contra la presencia de la iglesia en la universidad.
«Vuelvo a decir que puede haber proyectos diferentes en las personas. Pero yo no puedo situarme entre los políticos por las ideas que tienen o los partidos a los que pertenecen. Yo no soy así, pero es que no puedo serlo, y ningún cristiano debería consentir que yo fuera así», insiste el arzobispo de Madrid, proclamando que «el católico y la Iglesia no tiene un partido determinado».
Gabilondo y López
El actual panorama político en la región corrobora esa afirmación: los principales candidatos de la izquierda en las últimas elecciones autonómicas guardan en su biografía una estrecha relación con la Iglesia. Como el socialista Ángel Gabilondo, «un hombre con profundas convicciones cristianas», según Osoro, que fue fraile más de una década.
Incluso el portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, José Manuel López, proviene de los movimientos de cristianos de base y trabajó durante años en Cáritas. «Es un cristiano de arriba abajo y con un compromiso singular y especial. Y no esconde ser cristiano, al contrario, lo manifiesta y lo demuestra con obras», opina el arzobispo sobre el candidato de Pablo Iglesias a la Comunidad de Madrid.
«Es grande que haya políticos cristianos donde sea», añade Osoro, que delata su sintonía con el Papa Francisco a lo largo de la conversación. Le cita al cuestionar el funcionamiento de Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) como el de Aluche, mientras reclama que «cualquier ser humano tenga su espacio». También para evitar pronunciarse sobre las recurrentes declaraciones homófobas del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla: «Yo practico esas estaciones que el Papa Francisco nos pide en el año de la misericordia: no condenar, perdonar siempre, no juzgar y dar. Y no soy nadie para juzgar».


MARÍA VIRGEN, REINA DEL UNIVERSO

"La Virgen Inmaculada ... asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial
fue ensalzada por el Señor como Reina universal, con el fin de que 
se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores 
y vencedor del pecado y de la muerte". 
(Conc. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n.59).


En vez de crear distancia entre nosotros y ella, el estado glorioso de María suscita una cercanía continua y solícita. Ella conoce todo lo que sucede en nuestra existencia, y nos sostiene con amor materno en las pruebas de la vida. Elevada a la gloria celestial, María se dedica totalmente a la obra de la salvación, para comunicar a todo hombre la felicidad que le fue concedida. Es una Reina que da todo lo que posee, compartiendo, sobre todo, la vida y el amor de Cristo.

Juan Pablo II

BENDITO SEA EL NOMBRE DEL SEÑOR AHORA Y SIEMPRE


Del Salmo 112: 

Bendito sea el Nombre del Señor, ahora y por siempre

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el Nombre del Señor,
ahora y por siempre.


Bendito sea el Nombre del Señor, ahora y por siempre

De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el Nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.


Bendito sea el Nombre del Señor, ahora y por siempre

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono

y se abaja para mirar al cielo y a la tierra?

Bendito sea el Nombre del Señor, ahora y por siempre

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo.



Bendito sea el Nombre del Señor, ahora y por siempre

EL QUE SE HUMILLA SERÁ ENSALZADO

Evangelio según San Mateo 23,1-12.
Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
"Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen.
Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar 'mi maestro' por la gente.
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar 'maestro', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.
A nadie en el mundo llamen 'padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial.
No se dejen llamar tampoco 'doctores', porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.

Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".