lunes, 4 de julio de 2016

Francisco visitará la iglesia de la Porciúncula, en Asís

 

Papa Francisco visitará el próximo 4 de agosto de 2016 la Porciúncula, una pequeña iglesia ubicada en el interior de la Basílica Patriarcal de Santa María de los Ángeles, en Asís (Italia), donde vivió San Francisco y la primera generación franciscana.
La visita se produce con motivo del VIII Centenario del Perdón de Asís, que hace referencia al acontecimiento ocurrido en julio de 1216, cuando Francisco pidió en Perusa al Papa Honorio III que todo el que, arrepentido y confesado, entrara en la iglesia de la Porciúncula, ganara gratuitamente una indulgencia plenaria.
Recientemente el Obispo de Roma ha dicho que, "el camino espiritual de San Francisco inició en San Damián, pero el verdadero lugar amado, el corazón de la Orden, allí donde la fundó y donde entregó su vida a Dios fue en la Porciúncula, el pequeño lugar en la Madre de la Iglesia, en María que, por su fe sólida y pos su forma de vivir en el amor y del amor con el Señor, todas las generaciones la llamaran bienaventurada".
El Papa realizará una visita sencilla y privada a la Basílica de Santa María de los Ángeles, donde se recogerá en oración, según informan en la página web de la Porciúncula.
La noticia de esta visita ha sido comunicada por el presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, monseñor Rino Fisichella. La Iglesia particular de Asís-Nocera, Umbra-Gualdo Tadino y todos los franciscanos agradecen al Pontífice su visita y piden al Señor toda bendición para este evento.
(RD/Agencias)

Donec venias: "Hasta que vuelvas"

"Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, hasta que vengas". Así reza el texto original: donec venias, hasta que vuelvas. Pero a los artífices de la versión española no debió gustarles eso de "hasta que vuelvas" y se decidieron por una versión diferente, inspirándose en el marana-tha del Apocalipsis; de modo que dieron la vuelta a la frase y la convirtieron en plegaria "¡Ven, Señor, Jesús!".
A mí no me gusta. Primero, porque la versión española, por muy piadosa que sea, no traduce fielmente la versión latina original. Segundo, porque, al convertir la aclamación en súplica ferviente (¡ven, Señor, Jesús!), esa proclamación ha perdido la fuerza y el dinamismo que imprime el "hasta", el doneclatino. De este modo la versión castellana se ha alejado del halo que tenía la versión original, inspirada en un viejo texto de la tradición litúrgica ambrosiana.
Porque la versión original resalta que la eucaristía se sitúa entre la primera venida del Señor en la plenitud de los tiempos y su última y definitiva venida al final de la historia.Celebramos el memorial del Señor mientras estamos de camino, mientras peregrinamos a la espera de su venida. La eucaristía se celebra en este clima de provisionalidad y de incertidumbre escatológica.
Es un gesto, el de partir el pan, abierto hacia el futuro de la parusía. Partimos el pan mientras esperamos al Mesías, mientras peregrinamos hacia el gran banquete del Reino. A la espera de su venida nosotros partimos el pan, ahondamos la fraternidad solidaria, construimos la ciudad de este mundo, transformamos la sociedad, a la espera de que todos podamos reunirnos en su Reino.
José Manuel Bernal

«MI SACRIFICIO ES UN ESPÍRITU QUEBRANTADO» SAN AGUSTÍN



Yo reconozco mi culpa, dice el salmista. 
Si yo la reconozco, dígnate tú perdonarla. 
No tengamos en modo alguno la presunción de que vivimos rectamente y sin pecado. Lo que atestigua a favor de nuestra vida es el reconocimiento de nuestras culpas. 

Los hombres sin remedio son aquellos que dejan de atender a sus propios pecados para fijarse en los de los demás. No buscan lo que hay que corregir, sino en qué pueden morder. Y, al no poderse excusar a sí mismos, están siempre dispuestos a acusar a los demás. 

No es así como nos enseña el salmo a orar y dar a Dios satisfacción, ya que dice: Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. El que así ora no atiende a los pecados ajenos, sino que se examina a sí mismo, y no de manera superficial, como quien palpa, sino profundizando en su interior. No se perdona a sí mismo, y por esto precisamente puede atreverse a pedir perdón. 

¿Quieres aplacar a Dios? Conoce lo que has de hacer contigo mismo para que Dios te sea propicio. Atiende a lo que dice el mismo salmo: Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Por tanto, ¿es que has de prescindir del sacrificio? ¿Significa esto que podrás aplacar a Dios sin ninguna oblación? ¿Qué dice el salmo? Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Pero continúa y verás que dice: Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. 

Dios rechaza los antiguos sacrificios, pero te enseña qué es lo que has de ofrecer. Nuestros padres ofrecían víctimas de sus rebaños, y éste era su sacrificio. Los sacrificios no te satisfacen, pero quieres otra clase de sacrificios. Si te ofreciera un holocausto -dice-, no lo querrías. Si no quieres, pues, holocaustos, ¿vas a quedar sin sacrificios? De ningún modo. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. Éste es el sacrificio que has de ofrecer. No busques en el rebaño, no prepares navíos para navegar hasta las más lejanas tierras a buscar perfumes. Busca en tu corazón la ofrenda grata a Dios. El corazón es lo que hay que quebrantar. 

Y no temas perder el corazón al quebrantarlo, pues dice también el salmo: Oh Dios, crea en mi un corazón puro. Para que sea creado este corazón puro, hay que quebrantar antes el impuro. Sintamos disgusto de nosotros mismos cuando pecamos, ya que el pecado disgusta a Dios. Y, ya que no estamos libres de pecado, por lo menos asemejémonos a Dios en nuestro disgusto por lo que a él le disgusta. Así tu voluntad coincide en algo con la de Dios, en cuanto que te disgusta lo mismo que odia tu Hacedor.

De los sermones de san Agustín, obispo
(Sermón 19, 2-3: CCL 41, 252-254)

Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme


Evangelio según San Mateo 9,18-26. 

Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: "Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá". 

Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. 

Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: "Con sólo tocar su manto, quedaré curada". 

Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: "Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado". Y desde ese instante la mujer quedó curada. 

Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo:
"Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme". Y se reían de él. 


Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. 


Y esta noticia se divulgó por aquella región. 

El Papa pide que Dios "convierta el corazón de los violentos cegado por el odio"

«Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!
La página evangélica de hoy, tomada del décimo capítulo del Evangelio de Lucas (1-12 17-20), nos hace comprender cuán necesario es invocar a Dios «el Señor de la mies, para que envíe obreros para su mies» (2). Los ‘obreros' de los que habla Jesús son los misioneros del Reino de Dios, a los que Él mismo llamaba y enviaba «de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde Él debía ir». (1) Su tarea es anunciar un mensaje de salvación dirigido a todos los misioneros, que anuncian siempre un mensaje de salvación a todos, no sólo a los misioneros que van lejos, también nosotros misioneros cristianos que decimos una palabra buena de salvación. Y éste es el don que nos da Jesús con el Espíritu Santo. Y este anuncio es el de decir: «El Reino de Dios está cerca de ustedes». (9). En efecto, Jesús ha «acercado» a Dios a nosotros; en Jesús, Dios reina en medio de nosotros, su amor misericordioso vence el pecado y la miseria humana.
Y ésta es la Buena Noticia que los «obreros» deben llevar a todos: un mensaje de esperanza y de consolación, de paz y de caridad. Jesús, cuando envía a sus discípulos para que lo precedan en las aldeas, les recomienda: «Digan primero: «¡Que descienda la paz sobre esta casa!»... «Curen a sus enfermos» (5 y 9) Todo ello quiere decir que el Reino de Dios se construye día a día y ofrece ya en esta tierra sus frutos de conversión, de purificación, de amor y de consolación entre los hombres. Es una cosa linda ¡eh! Construir día tras día este Reino de Dios que se va haciendo. No destruir, construir.
¿Con qué espíritu el discípulo de Jesús deberá desarrollar esta misión? Ante todo, deberá tener conciencia de la realidad difícil y a veces hostil que le espera. Pero Jesús no ahorra palabras sobre esto ¡eh! Jesús dice: «Yo los envío como a ovejas en medio de lobos» (3), clarísimo. La hostilidad que está desde siempre, desde el comienzo de las persecuciones de los cristianos, porque Jesús sabe que la misión está obstaculizada por la obra del maligno. Por ello, el obrero del Evangei calzado (cfr 4), como ha recomendado Jesús, para confiar sólo en el poder de la Cruz de Cristo. Ellolio se esforzará en estar libre de condicionamientos humanos de todo tipo, no llevando ni dinero, ni alforja, n significa abandonar todo motivo de vanagloria personal, de arribismo, de fama, de poder, y ser instrumentos humildes de la salvación obrada por el sacrificio de Jesús, muerto y resucitado por nosotros».
La misión del cristiano en el mundo es una misión estupenda, es una misión destinada a todos, una misión de servicio sin excluir a nadie; requiere tanta generosidad y sobre todo elevar la mirada y el corazón, para invocar la ayuda del Señor. Hay tanta necesidad de cristianos que testimonien con alegría el Evangelio en la vida de cada día. Los discípulos enviados por Jesús «volvieron llenos de alegría (17). Cuando hacemos esto, el corazón se llena de alegría. Y esta expresión me hace pensar en cómo se alegra la Iglesia, se alegra cuando sus hijos reciben la Buena Noticia gracias a la dedición de tantos hombres y mujeres que cotidianamente anuncian el Evangelio: sacerdotes, esos párrocos buenos que todos conocemos, religiosas, consagradas, misioneras, misioneros, y me pregunto, escuchen la pregunta: ¿cuántos de ustedes jóvenes, que ahora están presentes, hoy, en la plaza, perciben la llamada del Señor a seguirlo? ¡No tengan miedo! Sean valientes y lleven a los otros esta antorcha del celo apostólico que nos ha sido dada por estos ejemplares discípulos.
Roguemos al Señor, por intercesión de la Virgen María, para que no falten nunca a la Iglesia corazones generosos, que trabajen para llevar a todos el amor y la ternura del Padre celeste».
Texto completo del saludo del Papa
Queridos hermanos y hermanas,
Expreso mi cercanía a los familiares de las víctimas y de los heridos del atentado sucedido ayer en Dacca y también del sucedido en Bagdad. Recemos juntos. Recemos juntos por ellos, por los difuntos y pidamos al Señor para convertir el corazón de los violentos cegados por el odio. (Ave María...)
Les saludo a todos ustedes, fieles de Roma y peregrinos llegados desde Italia y desde diversos países. En particular al grupo de Bérgamo (Italia) guiado por el Obispo. Los bergamascos no han escatimado en la pancarta, ¿eh? ¡Se ve bien! A aquellos de Braganza- Miranda (Portugal); las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón que vienen desde Corea con algunos fieles; los jóvenes de Ibiza que se preparan para la confirmación; y el grupo de peregrinos venezolanos. También querría saludar a mis connacionales de La Rioja, del Chilecito: se ve bien la bandera ahí, ¡eh!
Saludo a algunos peregrinos especiales, bajo el amparo de la Misericordia: a los fieles de Ascoli Piceno, llegados a pie por la vía Salaria antigua; a los socios de la Federación Italiana de Turismo Ecuestre, llegados a caballo, algunos incluso desde Cracovia; y aquel en bicicleta y motocicleta desde Cardito (Nápoles).
Saludo finalmente a la Asociación "Migas de esperanza de Carla Zichetti", la Familia Camiliana Laica, la Escuela materna de Verdellino, y los muchachos de Albino y Desenzano, y aquellos de Sassari.
En el Año Santo de la Misericordia me agrada recordar que el próximo miércoles celebraremos la memoria de santa María Goretti, la muchacha mártir que antes de morir perdonó a su asesino. Esta valiente muchacha merece un aplauso de toda la plaza, ¡eh!
Y a todos les deseo un buen domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí.
¡Buen almuerzo y hasta la vista!

Ya está a la venta el Evangelio Popular 2017 de PPC

El Evangelio Popular 2017 de PPC está ya en librerías. Se trata de una publicación que, contando con el texto litúrgico oficial de la Conferencia Episcopal Española, ofrece el evangelio diario, tanto de días feriados como de domingos, fiestas y solemnidades.
La novedad de este año es el autor de los comentarios: el sacerdote José María Avendaño Perea, actual vicario general de la Diócesis de Getafe y reconocido autor de obras sobre espiritualidad. Él es el encargado de comentar cada texto del Evangelio como ayuda a la oración personal y comunitaria.
"Llevar la luz de Dios al mundo -escribe Avendaño-, llevar la belleza, hermosura y alegría de Jesucristo y su Evangelio, llevar ánimo y esperanza a los hombres y mujeres con los que caminamos cada jornada, especialmente a los ‘heridos por la vida', los pobres, los débiles y necesitados, esto es lo que he pretendido al plasmar en palabras lo que llevo en el corazón".
El Evangelio Popular 2017 está dirigido a todas las personas individuales y a las comunidades cristianas que quieren acercarse a la Palabra de Dios de forma sencilla pero sugerente. Desde el 1 de enero, cada día incluye la referencia de la primera y segunda lectura, así como del Salmo, una indicación sobre el santoral, el texto íntegro del Evangelio correspondiente y un comentario. En cuanto a su formato, es una edición con un diseño limpio, claro y legible, en formato bolsillo y encuadernado en tapa blanda para resistir el uso frecuente.
Cada unidad cuesta 2 € , y es posible que cada comunidad, parroquia, institución o colegio puedan solicitar una edición personalizada para grupos. Para más información, pueden contactar con PPC aquí.