martes, 14 de junio de 2011

Las manos de Jesús

Todos pedimos y todos esperamos conseguir lo que pedimos:  mejoras, confort, comodidades, privilegios ...

Todos pedimos y son pocos los que dan.

Son pocos los que imitan a Cristo, cuyas manos nunca pidieron y siempre dieron; y porque siempre dieron, se le fueron gastando de tal forma,que hasta se le llegaron a perforar.

Nuestras manos,a semejanza de las suyas,tambièn pueden gastarse y romperse de tanto dar: dar consuelo,dar ayuda, dar comprensión, dar fuerza; dar, dar y siempre dar.

Es la mejor manera de realizarse uno mismo, aun a costa de que se nos perforen las manos, como las de Cristo.

No debemos contentarnos con dar, ni aun con darnos esporadicamente; debemos estar en constante disposición y actitud de darnos; debemos hacer del darnos algo asi como una especie de estado de vida.
 
Isabel, del libro "Los cinco minutos de Dios" 

1 comentario:

  1. Frente al Santísimo Sacramento uno podría preguntarse ¿y dónde están ahora las manos de Jesús, que lo tenemos escondido en un pedacito de pan? No diré nada nuevo: observo mis manos. Estas manos pueden ser orantes, dar misericordia, ser enérgicas, sensibles, amorosas. Pueden volver a abrir las escrituras respetuosamente y escribir sobre la arena. Sí, parecen mis manos, pero Jesús quiere usarlas y son, en realidad, suyas. Observa tus manos. También pueden ser orantes, enérgicas, sensibles, amorosas y, si tú lo permitieras, podrían regalar al mundo bendiciones y misericordia. Sí, también son tuyas, pero Jesús las quiere suyas. ¡Cuántas manos podría tener Jesús hoy si se las entregáramos!

    Las manos de Jesús, las tuyas -tú que lees- y las mías -yo que escribo. Nuestras manos. Las manos de Jesús.

    Tomado de www.encuentra.com

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