lunes, 21 de agosto de 2017

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (19,16-22)




Una vez les pregunté: ¿Dónde está su tesoro? ¿En qué descansa su corazón?

Nuestros corazones pueden apegarse a tesoros verdaderos o falsos, en los que pueden encontrar auténtico reposo o adormecerse, haciéndose perezosos e insensibles.

El bien más precioso que podemos tener en la vida es nuestra relación con Dios. ¿Lo creen así de verdad? ¿Son conscientes del valor inestimable que tienen a los ojos de Dios? ¿Saben que Él los valora y los ama incondicionalmente? 

Cuando esta convicción desaparece, el ser humano se convierte en un enigma incomprensible, porque precisamente lo que da sentido a nuestra vida es sabernos amados incondicionalmente por Dios. 

¿Recuerdan el diálogo de Jesús con el joven rico? El evangelista Marcos dice que Jesús lo miró con cariño, y después lo invitó a seguirle para encontrar el verdadero tesoro.

Les deseo... que esta mirada de Cristo, llena de amor, les acompañe durante toda su vida.» 
(Del Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud 2015).

EVANGELIO DE HOY: VENDE TODO LO QUE TIENES, VEN Y SÍGUEME





Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,16-22):

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?».

Jesús le dijo: «¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos».

«¿Cuáles?», preguntó el hombre. 

Jesús le respondió: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo».

El joven dijo: «Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?».

«Si quieres ser perfecto -le dijo Jesús- ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme».

Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes. 

Palabra del Señor

Mensaje del Papa para Jornada Mundial de migrantes y refugiados: acoger, proteger, promover e integrar

«Acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados». Es el título y la exhortación del Mensaje del Papa Francisco para la 104 Jornada Mundial, que la Iglesia universal dedica a los emigrantes y refugiados.
Reiterando la preocupación que manifestó desde el comienzo de su pontificado por la «triste situación de tantos emigrantes y refugiados que huyen de las guerras, de las persecuciones, de los desastres naturales y de la pobreza», el Obispo de Roma afirma que «se trata indudablemente de un ‘signo de los tiempos’» que, desde su visita a Lampedusa, en 2013, ha «intentado leer invocando la luz del Espíritu Santo».
Tras recordar asimismo que en el nuevo Dicasterio que instituyó para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, quiso que una sección especial dirigida temporalmente por él fuera una expresión de la solicitud de la Iglesia hacia los emigrantes, los desplazados, los refugiados y las víctimas de la trata, el Papa Francisco hace hincapié, con el Evangelio de Mateo en que «cada forastero que llama a nuestra puerta es una ocasión de encuentro con Jesucristo, que se identifica con el extranjero acogido o rechazado en cualquier época de la historia (cf. Mt 25,35.43)».
«A cada ser humano que se ve obligado a dejar su patria en busca de un futuro mejor, el Señor lo confía al amor maternal de la Iglesia», escribe el Santo Padre, citando al Papa Pío XII. Y señala que «esta solicitud ha de concretarse en cada etapa de la experiencia migratoria: desde la salida y a lo largo del viaje, desde la llegada hasta el regreso. Es una gran responsabilidad que la Iglesia quiere compartir con todos los creyentes y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que están llamados a responder con generosidad, diligencia, sabiduría y amplitud de miras —cada uno según sus posibilidades— a los numerosos desafíos planteados por las migraciones contemporáneas».
En este contexto, el Papa Francisco reafirma que «nuestra respuesta común se podría articular entorno a cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar».
En el primer verbo, acoger, el Papa escribe que «sería deseable un compromiso concreto para incrementar y simplificar la concesión de visados por motivos humanitarios y por reunificación familiar». Destacando también la necesidad de corredores humanitarios para los refugiados más vulnerables, y advirtiendo que «las expulsiones colectivas y arbitrarias de emigrantes y refugiados no son una solución idónea, sobre todo cuando se realizan hacia países que no pueden garantizar el respeto a la dignidad ni a los derechos fundamentales».
«En nombre de la dignidad fundamental de cada persona – señala también el Papa - es necesario esforzarse para preferir soluciones que sean alternativas a la detención de los que entran en el territorio nacional sin estar autorizados».
En lo que respecta a proteger, el Mensaje del Papa subraya que la protección debe empezar en la propia patria, prosiguiendo asimismo en el país de inmigración. Y dedica una atención especial a los menores, recordando que la Convención internacional sobre los derechos del niño ofrece una base jurídica universal para la protección de los emigrantes menores de edad. El Santo Padre señala también que «la apatridia en la que se encuentran a veces los emigrantes y refugiados puede evitarse fácilmente por medio de «leyes relativas a la nacionalidad conformes con los principios fundamentales del derecho internacional».
Destacando la importancia del tercer verbo, promover, el Papa Francisco escribe  que «quiere decir esencialmente trabajar con el fin de que a todos los emigrantes y refugiados, así como a las comunidades que los acogen, se les dé la posibilidad de realizarse como personas en todas las dimensiones que componen la humanidad querida por el Creador». Señalado asimismo que «la dimensión religiosa ha de ser reconocida en su justo valor, garantizando a todos los extranjeros presentes en el territorio la libertad de profesar y practicar su propia fe».
En el último verbo, integrar, el Papa aclara que «la integración no es «una asimilación, que induce a suprimir o a olvidar la propia identidad cultural». Y reiterando el compromiso de la Iglesia, de acuerdo con su tradición pastoral, destaca que para obtener los resultados esperados es imprescindible la contribución de la comunidad política y de la sociedad civil —cada una según sus propias responsabilidades—.
Con la Cumbre de la ONU de 2016, y el compromiso de los Estados de elaborar y aprobar antes de finales de 2018 dos pactos globales (Global Compacts), uno dedicado a los refugiados y otro a los emigrantes, el Papa Francisco recuerda que «los próximos meses representan una oportunidad privilegiada e invita a «compartir este mensaje con todos los agentes políticos y sociales que están implicados —o interesados en participar— en el proceso que conducirá a la aprobación de los dos pactos globales».
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)

El Papa suplica a Dios liberar al mundo de la "deshumana violencia” del terrorismo


Queridos hermanos y hermanas,
En nuestros corazones llevamos el dolor por los actos terroristas que, en los últimos días, han causado numerosas víctimas, en Burkina Faso, en España y en Finlandia. Rezamos por todos los difuntos, por los heridos y por sus familiares; y suplicamos al Señor, Dios de la misericordia y de la paz, de liberar al mundo de esta deshumana violencia. Rezamos juntos, en silencio y después a la Virgen (rezo).
Dirijo un cordial saludo a ustedes, queridos peregrinos italianos y de diferentes países. En particular, saludo a los miembros de la Asociación francesa “Roulons pour l’Espoir” (Paseo por la Esperanza), llegados en bicicleta desde Besanzón, a los nuevos Seminaristas con los Superiores del North American College de Roma; a los Clérigos de Rivoltella en Brescia y a los chicos de Zevio en Verona.
A todos les deseo un buen domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta la vista. 
(Mireia Bonilla para RV)
(from Vatican Radio)

“El Buen Pastor nos quiere en camino juntos”, lo escribe el Papa al Sínodo metodista y valdense

Se lleva a cabo desde el domingo 20 hasta el 25 de este mes en la ciudad italiana de Torre Pellice, Turín, el Sínodo anual de las Iglesias metodistas y valdenses. El Papa Francisco les ha enviado una Carta manifestando su personal cercanía y la de la Iglesia Católica. "Conservo vivos en la memoria nuestros recientes encuentros en Turín y en Roma, así como aquellos en Argentina", escribe el Santo Padre. "Estoy  agradecido por los hermosos testimonios que he recibido y por los muchos rostros que no puedo olvidar. Les deseo que estos días de compartir y reflexionar, que se realizan en el 500° aniversario de la Reforma, estén animados por la alegría de colocarse delante del rostro de Cristo: su mirada, que se dirige hacia nosotros, es la fuente de nuestra paz, porque nos hace sentir hijos amados por el Padre y nos hace ver de una forma nueva a los demás, al mundo y a la historia". "La mirada de Jesús – desea el Pontífice - ilumine también nuestras relaciones, para que no sean solo formales y correctas, sino fraternas y vivaces. El Buen Pastor nos quiere en camino juntos y su mirada nos abraza ya a todos, discípulos suyos que Él desea ver plenamente unidos. Caminar hacia la unidad plena, con la mirada de esperanza que reconoce la presencia de Dios más fuerte que el mal, es muy importante", enfatiza el Papa. "Lo es especialmente hoy, en un mundo marcado por violencia y miedo, por heridas e indiferencia, donde el egoísmo de afirmarse en perjuicio de los otros opaca la simple belleza de acogerse, compartir y amar. Pero nuestro testimonio cristiano no puede ceder a la lógica del mundo: ¡ayudémonos entre nosotros a elegir y vivir la lógica de Cristo!", se augura Francisco, concluyendo su Carta pidiendo no olvidarse de rezar por él y por todos los hermanos y hermanas.
(RC- RV)