domingo, 22 de noviembre de 2015

Hay otro “reino” distinto de los de acá

“Mi reino no es de aquí. Si mi reino fuera de aquí mis guardias me hubieran defendido”, le responde Jesús a Pilato, que antes de abandonarlo en manos de los verdugos para que lo ejecuten a muerte le preguntó: “¿vos sos rey?”.

“Mi reino no es de aquí. Si mi reino fuera de aquí mis guardias me hubieran defendido”. En el padrenuestro repetimos: “venga a nosotros tu reino”. Vos y yo ¿pensamos alguna vez lo que significa?
Quiere decir, por lo menos, que hay otro reino distinto de estos de aquí infectados de violencia, gobernados por el pensamiento único, por dictadores que adoran el poder del dios dinero, los traficantes de armas, más los desesperados y fanáticos, que sumergen al mundo en una III guerra mundial a pedazos, mientras muchos seguimos en la burbuja blindada de la indiferencia.
¿Qué pensás y sentís?, o ¿estás anestesiado?
Después de responder a Pilato que su reino no es de aquí, Jesús habla de la verdad. Es que sin guardias armados, ni soldados, ni policías, el Reino de Jesús tiene sin embargo la más poderosa defensa y el arma más potente: la verdad del amor paciente y humilde de Jesús que las sombras de muerte del odio y la mentira; ni la ambición del poder que da el dinero podrán vencer jamás.
Dijo Francisco el domingo 15 de noviembre de 2015: “El triunfo de Jesús al final de los tiempos, será el triunfo de la Cruz; la demostración de que el sacrificio de sí mismo por amor del próximo, es el único poder victorioso y el único punto fijo en medio de la confusión y tragedias del mundo".
Vos y yo ¿nos escudamos en el poder de Cristo o estamos con Pilato y los reinos de acá que él representa?
  

REFLEXIONES EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz

El Señor reina, vestido de majestad

Del Salmo 92,1ab.1c-2.5

El Señor reina, vestido de majestad

El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder.
El Señor reina, vestido de majestad

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y Tú eres eterno.
El Señor reina, vestido de majestad

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término.

El Señor reina, vestido de majestad

Solemnidad de Cristo Rey

Quizá nos da pudor utilizar esta palabra y llamar “rey” a nuestro Dios, pues puede parecer una proclama triunfalista, al modo en que los humanos rendimos homenaje a los ganadores, a los que tienen el poder, y que tantas veces obedece a un movimiento arribista y un tanto especulador.
Hay quienes por ideología se pueden sentir violentos ante algunos términos con los que invocamos a Jesucristo. A quien le es grato tratar con Jesús como con un amigo, como compañero de camino y humano, le puede violentar el tratamiento de Señor y de Rey aplicado al Nazareno.
Ante la revelación bíblica, que nos muestra a Jesucristo como Rey del universo, no debemos interpretar esta denominación real con los parámetros políticos y protocolarios humanos, sino desde las mismas Sagradas Escrituras.
Es verdad, y nos da alegría, la afirmación de que “el Señor reina, vestido de majestad, el Señor, vestido y ceñido de poder” (Sal 92). A la vez, también es verdad que el momento en el que Jesús acepta ser proclamado rey es justamente el momento en el que es juzgado ante Pilato, quien manda poner sobre la Cruz: “Este es el Rey de los judíos”.
Así describe el Evangelio la escena: “Pilato le dijo: -«Conque, ¿tú eres rey?» Jesús le contestó: -«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz»” (Jn 18, 37). En Cristo se cumplen las profecías: “Vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán (Dn 7, 14).
La fiesta de hoy, desde la enseñanza teresiana, nos invita a tratar a Jesús con consideración, por más que Él ha pasado por este mundo como un hombre cualquiera, y ha tomado la condición de esclavo. “Jesucristo es el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra” (Ap 1,5). Jesucristo es el príncipe de la Paz, el Rey de Reyes, y a su nombre doblan la rodilla los cielos y la tierra, y hasta los abismos. Él es el Señor del universo. A Él la gloria, y el honor por los siglos de los siglos.
Santa Teresa de Jesús no tiene reparo en tratar a Jesucristo como Hombre, y así se lo representaba siempre ella, pero a la vez lo considera como a su Rey y Señor, el primero en el padecer, por lo que ella enseña: “¡Oh Hijo del Padre Eterno, Jesucristo, Señor nuestro, Rey verdadero de todo! ¿Qué dejasteis en el mundo? ¿Qué pudimos heredar de Vos vuestros descendientes? ¿Qué poseísteis, Señor mío, sino trabajos y dolores y deshonras, y aun no tuvisteis sino un madero en que pasar el trabajoso trago de la muerte? En fin, Dios mío, que los que quisiéremos ser vuestros hijos verdaderos y no renunciar la herencia, no nos conviene huir del padecer. Vuestras armas son cinco llagas” (Fundaciones 10, 11).

 Ángel Moreno de Buenafuente

El miércoles comienza el viaje a Kenia, Uganda y Centroáfrica. El Papa encontrará una Iglesia africana es ascenso pero azotada por el extremismo

Desafíos del laicismo, competencia de otras confesiones y la violencia
El papa Pablo VI se convirtió en el primer pontífice moderno en visitar África en 1969 y declaró al continente la "nueva patria" de Jesucristo. Durante su papado de un cuarto de siglo, San Juan Pablo II visitó 42 países africanos y se ganó el mote de "El africano". El papa Benedicto XVI dijo que ese continente era el de la esperanza.
La próxima semana, el papa Franciscoseguirá los pasos de sus antecesores y visitará una región cuyos católicos en aumento son vistos como el baluarte de una Iglesia que busca ampliar su atractivo ante los desafíos del laicismo, la competencia de otras denominaciones cristianas y el extremismo violento. Esta última amenaza, encarnada en los ataques del 13 de noviembre en París --que se adjudicó el grupo Estado Islámico-- y del viernes en Mali, será tema crucial en la gira de Francisco del 25 al 30 de noviembre por Kenia, Uganda y la República Centroafricana, y entraña peligro para la seguridad del mismo papa.
Cada uno de los tres países tiene su propia faceta de divisionismos étnicos y sectarios. En Kenia, la primera escala de su peregrinaje, Francisco tiene previsto ofrecer palabras de aliento a los cristianos aún afectados por el ataque que el grupo al-Shabab perpetró en abril y en el que murieron casi 150 personas en una universidad keniana cuyos estudiantes son cristianos en su mayor parte.
Francisco tenderá la mano a "personas que viven con miedo, que han sido aterrorizadas, que han afrontado numerosas revisiones en retenes de seguridad y todas esas cosas", dijo el padre Stephen Okello, un sacerdote católico keniano que también recordó el estallido de la violencia étnica tras las elecciones de 2007 y que dejó más de 1.000 personas muertas.
"Los kenianos realmente necesitan esa reconciliación", manifestó Okello, uno de los organizadores de la visita papal. Ante otros estallidos de violencia en el continente, la visita "podría ser un mensaje positivo para toda África", agregó. En efecto, extremistas islámicos irrumpieron el viernes en el hotel Radisson Blu en Mali y mataron por lo menos a 20 personas. Boko Haram, un grupo extremista islámico, ha escenificado durante años una insurgencia en Nigeria.
Y en una preocupación más inmediata para el Vaticano, la violencia entre musulmanes y cristianos en la República Centroafricana ha suscitado desasosiego en torno a la seguridad en la gira de Francisco. El desafío para el papa, que ha descrito los hechos de violencia en París y otras latitudes como parte de una "tercera guerra mundial" que se está librando de manera gradual, será exhortar a la gente a que "se eleve por encima de sus tendencias humanas" mediante su resistencia a la tentación de endurecer sus actitudes, dijo Jo-Renee Formicola, una experta papal y profesora de ciencias políticas en la Universidad Seton Hall en Estados Unidos.
"¿Cómo puede uno reconciliar la misericordia y la guerra?", dijo Formicola. Además de los conflictos que asuelan al continente, previsiblemente Francisco tocará temas cercanos a su corazón que también son de enorme importancia para África: la pobreza y el medio ambiente, así como la necesidad de un diálogo entre cristianos y musulmanes.
No obstante los desafíos, África es tierra promisoria para la Iglesia católica, la cual ha perdido terreno en Europa y en el continente americano debido al aumento del laicismo y el proselitismo de las iglesias evangélicas y protestantes. La proporción de católicos africanos en la población mundial católica aumentó de 7 a 16% de 1980 a 2012, según un informe difundido este año por el Centro de Investigación Aplicada al Apostolado, un centro de investigación afiliado a la Universidad Georgetown, en Estados Unidos.
Debido al crecimiento de la población y el aumento de la longevidad, los católicos en el continente duplicarán su número a 460,4 millones en 2040, agregó. Okello, uno de los organizadores de la visita papal a Kenia y que hizo lo mismo durante la que efectuó San Juan Pablo II en 1995, expresó confianza en que Francisco fomente la armonía a pesar de los temas a menudo polémicos que suceden en África. "Sabemos que su estilo no es el de condenar; él es una persona con mucha compasión", declaró Okello. "Quiere que uno comprenda cómo no hacer cosas al no hacerlas él".
Fuente: Religión Digital
(RD/Agencias)