jueves, 5 de febrero de 2015

Las caricaturas contra Mahoma no tienen nada que ver con el cristianismo`


El ministro jordano de Asuntos Religiosos, Hayel Dawoud, ha afirmado este lunes que las acciones terroristas del autoproclamado Estado Islámico "no tienen nada que ver con el Islam", del mismo modo que "las caricaturas del profeta Mahoma no tienen nada que ver con el cristianismo, y las políticas sionistas perseguidas por los colonos no tienen nada que ver con la religión judía". 

Durante un discurso pronunciado en Amán, en el marco de la Conferencia sobre "El amor y el perdón" , un encuentro interreligioso promovido por el Royal Institute for Inter-Faith Studies en Jordania y el Salam Institute for Peace and Justice en Washington, Dawoud ha lamentado los ataques contra iglesias y objetivos cristianos, que en diversas partes del mundo se han realizado en represalia a las nuevas caricaturas de Mahoma publicadas por la revista Charlie Hebdo, la publicación satírica francesa que en varias ocasiones ha publicado también dibujos blasfemos y ofensivos contra la fe cristiana. 

Así, el ministro del Reino Hachemita de Jordania ha advertido sobre la distancia insalvable que separa a las llamadas religiones del libro o abrahámicas de las manipulaciones e ideologías violentas e intolerantes. Ya que, la tolerancia y la capacidad de perdonar son promovidas y apoyadas por el judaísmo, cristianismo e islamismo, y "los seguidores de estas religiones, que rechazan estos conceptos, causan vergüenza y escándalo a su propia religión". 

Para sus promotores, la iniciativa "tiene como objetivo destacar ejemplos positivos de solidaridad, amor, y actos de compasión entre musulmanes y cristianos de las sociedades de los Estados Unidos y Oriente Medio con el fin de romper con los estereotipos y brindar esperanza y optimismo a la generación más joven y al público en general". Además, "va a construir y mantener relaciones sostenibles entre los líderes religiosos de ambas sociedades". 

En el encuentro, que ha tenido lugar los días 2 y 3 de febrero en el Century Park Hotel, han participado académicos, religiosos, periodistas y trabajadores sociales de Jordania, Palestina, Egipto, Sudán, Líbano y Estados Unidos. 

Una vez finalizada la Conferencia, este miércoles se celebrarán una serie de charlas públicas sobre el perdón por parte de los invitados y los notables locales en el Monte Nebo y la Mezquita de Jesús en Madaba.
Fuente: Zenit

Iglesia pobre, el Evangelio no es teología de la prosperidad: el Papa en su homilía



La Iglesia debe anunciar el Evangelio en pobreza y quien lo anuncia debe tener como único objetivo el de aliviar las miserias de los más pobres, sin olvidar jamás que este servicio es obra del Espíritu Santo y no de fuerzas humanas. Es el pensamiento del Papa en la homilía en la misa matutina en la casa de Santa Marta.
Curar, levantar, liberar. Echar a los demonios. Y luego reconocer con sobriedad “he sido un obrero del Reino”. Esto es lo que debe hacer y decir de sí mismo un ministro de Cristo cuando pasa a curar a los tantos heridos que esperan en los pasillos de la Iglesia “hospital de campo”. El concepto importante para Francisco vuelve en su reflexión de la mañana, dictada por el pasaje del Evangelio de día en el cual Jesús envía a sus discípulos de dos en dos a los poblados a predicar, curar a los enfermos y echar a los “espíritus impuros”.
Curar las heridas del corazón
La mirada del Papa se centra en la descripción que Jesús hace del estilo que tienen que asumir sus enviados al pueblo: personas que  no ostenten  - no lleven “ni pan, ni bolsa, ni dinero en la cintura”, les dijo. Esto porque el Evangelio, afirma el Papa, “debe ser anunciado en pobreza”, porque “la salvación no es una teología de la prosperidad”. Es solamente y nada más que el “buen anuncio” de liberación llevado a todo oprimido:
“Ésta es la misión de la Iglesia: la Iglesia que sana, que cura. Algunas veces, he hablado de la Iglesia como hospital de campo. Es verdad: ¡cuántos heridos hay, cuántos heridos! ¡Cuánta gente necesita que sus heridas sean curadas! Ésta es la misión de la Iglesia: curar las heridas del corazón, abrir puertas, liberar, decir que Dios es bueno, que Dios perdona todo, que Dios es Padre, que Dios es tierno, que Dios nos espera siempre”.
Celo apostólico, no compromiso de Ong
Desviar de la esencialidad de este anuncio abre al riesgo – tantas veces advertido  por el Papa Francisco – de tergiversar la misión de la Iglesia, por lo cual el compromiso profuso para aliviar las diversas formas de miseria se vacía de la única cosa que cuenta: llevar a Cristo a los pobres, a los ciegos, a los prisioneros:
“Es verdad, nosotros debemos buscar ayuda y crear organizaciones que ayuden en esto: aquello sí, porque el Señor nos da los dones para esto. Pero cuando olvidamos esta misión, olvidamos la pobreza, olvidamos el celo apostólico y ponemos la esperanza en estos medios, la Iglesia lentamente cae en una Ong y se transforma en una bella organización: potente, pero no evangélica, porque falta aquel espíritu, aquella pobreza, aquella fuerza para curar”.
Discípulos “trabajadores del Reino”
Los discípulos vuelven felices de su misión y el Papa recuerda que Jesús los lleva a descansar un poco. No obstante, el Papa subraya:
“…no les dijo: ‘pero ustedes son grandes, en la próxima salida organicen mejor las cosas…’ Solamente les dice: ‘Cuando hayan hecho todo lo que deben hacer, díganse a sí mismos: somos siervos inútiles’. Éste es el apóstol. ¿Y cuál sería la gloria más grande para un apóstol? ‘Ha sido un obrero del Reino, un trabajador del Reino’. Ésta es la gloria más grande, porque va en este camino del anuncio de Jesús: va a curar, a custodiar, a proclamar este buen anuncio y este año de gracia. A hacer que el pueblo encuentre al Padre, a llevar la paz al corazón de la gente”.

(MCM-RV)