martes, 9 de mayo de 2017

Guy Consolmagno: “Si hay fe, estudiar el universo con la ciencia es un acto de oración”



 “Al inicio del tiempo Dios habló con nosotros a través de lo creado, dice la carta de san Pablo a los Romanos. Por lo tanto estudiar el universo con la ciencia es un acto de oración, un modo de encontrar a Dios”, pero para ello “antes es necesario encontrar a Dios, como padre, como Abba, contrariamente no se puede encontrar a Dios en la Ciencia”. O sea que “la Fe está antes si se quiere poder ver a Dios en la creación”.
Lo explicó el astrónomo Guy Consolmagno, conversando con ZENIT, al margen del encuentro que se realizó hoy lunes en la Sala de Prensa de la Santa Sede, donde se presentó el Congreso científico sobre los agujeros negros, las ondas gravitacionales y la peculiaridad del espacio-tiempo, que se realizará del 9 al 12 de mayo en el Observatorio Astronómico Vaticano de Castel Gandolfo.
El astrónomo estadounidense Guy Consolmagno, cuando ya contaba con un brillante curriculum científico, ingresó en 1989 a la Compañía de Jesús, tomando votos en 1991. En 2015 fue nombrado director de la Specola Vaticana, u Observatorio astronómico del Vaticano. En el 2000 la Unión Astronómica Internacional le dio su nombre a un asteroide de la faja principal, 4597 Consolmagno, conocido también como “Little Guy”.
Interrogado sobre Dios que como dice Santo Tomás, no es una evidencia, y sobre el universo como un reflejo de Dios señaló: “Dios es la evidencia de la existencia del Universo. Porque si no se cree en un Dios se podría pensar que el universo no existe, que es todo una imaginación”.
Añadió que “si no se cree en un Dios como en el Dios del cristianismo, no se puede creer en el universo que obra con leyes y con un sistema” contrariamente “sería un universo del caos, de los dios naturaleza, como Jove o Júpiter”. Precisó así que “esta no es nuestra idea de Dios. La idea es de un Dios sobrenatural que da espacio para las leyes de la Ciencia”.
“También creemos –añadió Consolmagno– en un Dios bueno que ha creado el Universo por su voluntad y no por un accidente o por un caso”. En un Dios “que ha dicho que el Universos es bueno, y que dijo ‘Esto es bueno’.
Sobre el evento que realizarán esta semana en Castel Gandolfo, precisó: “Es un congreso científico que quiere juntar a tantos expertos de varios campos especialistas en agujeros negros”. Y precisó que el congreso reúne no solo los teóricos de los agujeros negros, sino también aquellos que observan y a los que los estudian desde otras perspectivas científicas.
“Porque muchas veces sucede que hay un convenio de observadores, otros de teóricos, otros de agujeros negros, etc. Pero aquí queremos poner a los diversos científicos juntos, como en un taller”. Además porque “faltará siempre el tiempo para hacer presentaciones y discusiones, por ello queremos favorecer el intercambio libre de ideas”.
ZENIT

El Papa en Santa Marta: Abrirse al Espíritu Santo, quien sorprende siempre


El Espíritu Santo mueve a la Iglesia y hace que la comunidad cristiana se ponga en movimiento”. Por lo tanto hay evitar resistir a las inspiraciones del Espíritu Santo, y en cambio hay que “estar siempre abiertos a las sorpresas de Dios”. Lo explicó el santo padre Francisco en homilía de la misa que celebró este lunes en la Casa Santa Marta en el Vaticano.
El santo Padre centró su homilía en esta verdad indicada en los Actos de los Apóstoles: “El Espíritu Santo hace milagros, cosas nuevas y algunos seguramente tenían miedo de estas novedades en la Iglesia”.
En cambio “el Espíritu es el don de Dios, de este Dios, Padre nuestro, que siempre nos sorprende. El Dios de las sorpresas. ¿Por qué? Porque es un Dios vivo, es un Dios que vive en nosotros, un Dios que mueve nuestro corazón, un Dios que está en la Iglesia y camina con nosotros y en este camino nos sorprende siempre. Es así como Él tuvo la creatividad de crear el mundo y tiene la creatividad de crear cosas nuevas todos los días. El Dios que sorprende”.
“Esto puede –prosiguió el Papa– crear dificultades, como le sucedió a Pedro, que fue criticado por los otros discípulos, porque habían sabido que también los paganos habían acogido la Palabra de Dios. Para ellos, Pedro había ido demasiado lejos y lo reprendían porque, según ellos, era un escándalo, hasta decirle: ‘Tú, Pedro, la piedra de la Iglesia, ¿adónde nos llevas?’”,
Francisco señala que “Pedro contó su visión, un signo de Dios que le hizo tomar una decisión valiente. Pedro es capaz de acoger la sorpresa de Dios. Ante tantas sorpresas del Señor, entonces, los Apóstoles deben reunirse, discutir y llegar a un acuerdo para dar el paso adelante que el Señor quiere”.
“Desde los tiempos de los profetas existe el pecado de resistir al Espíritu Santo” y este es “el pecado de San Esteban reprocha a los miembros del Sinedrio”.Explicando así el Evangelio de hoy centrado en el Buen Pastor, Francisco indicó que el Señor nos pide de no endurecer nuestro corazón, porque hay otros pueblos y otros rebaños ‘que no pertenecen’ pero después ‘habrá un solo rebaño y un solo pastor’.
El decir: ‘siempre fue así’, es una frase que cierra, que “asesina la libertad, la alegría, la fidelidad al Espíritu Santo que siempre actúa hacia adelante, llevando hacia adelante a la Iglesia”.
¿Cómo hacer para saber si una cosa es inspiración del Espíritu Santo o del espíritu del diablo? Hay que pedir la gracia del discernimiento, que nos lo da el propio Espíritu Santo, indicó el Papa.
Y retomando las palabras de un monje de los primeros siglos, San Vincezo di Lerino, el papa subrayó que “las verdades de la Iglesia van adelante: se consolidan con los años, se desarrollan con el tiempo, se profundizan con la edad”.
Y concluyó: “Pidámosle al Señor la gracia del discernimiento para no equivocar el camino y no caer en la inmovilidad, en la rigidez y en el encerramiento del corazón”.
ZENIT

En Vietnam «los cristianos son considerados ciudadanos de segunda clase»


La Iglesia en Vietnam ha sido perseguida desde que llegó al país en el siglo XVI. Testigo de ello es el carmelita vietnamita, Francisco Javier Tien, que este lunes dará su testimonio en la vigilia de oración La Noche de los Testigos. El acto, organizado por Ayuda a la Iglesia Necesitada y presidido por el cardenal arzobispo de Madrid, se celebrará en la catedral de la Almudena a las 19:30 horas
Desde que la Iglesia Católica llegó a Vietnam en el siglo XVI ha sido perseguida. Se estima que el número de cristianos vietnamitas que murieron desde entonces por su fe en el país asiático oscila entre los 130.000 y los 300.000.
Entre los mártires se encuentran, por ejemplo, todos los habitantes de la aldea de la madre del cardenal Van Thuan, que en 1885 fueron quemados vivos en la iglesia parroquial. El propio cardenal vietnamita, que este jueves fue declarado «venerable» por el Papa Francisco, sufrió en sus propias carnes la persecución que se vivía contra los católicos. Van Thuan fue recluido durante 13 años en una cárcel comunista, nueve de los cuales los pasó en régimen de aislamiento.
En la actualidad, la Iglesia en Vietnam sigue sufrien a pesar de que «ya no ha persecución como la de antes», según el padre Tien, «los cristianos son considerados ciudadanos de segunda clase» y tienen prohibido celebrar cualquier actividad religiosa fuera de las parroquias sin el permiso del Partido Comunista que gobierna el país. La prohibición afectó, por ejemplo, a «un obispo del norte de Vietnam» que «acudió a una pequeña comunidad cristiana que no tienen iglesia y quiso celebrar Misa en una casa privada. La policía se lo impidió», asegura el carmelita.
La persecución religiosa no ha conseguido ahogar la fe de los cristianos, que siguen creciendo en número en el país asiático. «Seguimos queriendo ser [una nación] cristiana porque Dios es nuestra verdadera felicidad y, gracias a la sangre de nuestros santos mártires, también nuestra herencia», explica Francisco Javier Tien.
Oración por los cristianos perseguidos
La Noche de los Testigos se enmarca dentro de los actos organizados por Ayuda a la Iglesia Necesitada con motivo del Día de Oración por los Cristianos Perseguidos que la fundación pontificia celebra el 13 de mayo, festividad de la Virgen de Fátima.
José Calderero @jcaldererodo el hostigamiento del partido comunista. Testigo de ello es el carmelita de Vietnam, Francisco Javier Tien, que este lunes 8 de mayo dará su testimonio en la vigilia de oración Noche de los testigos. El acto, organizado por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada y presidido por el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, se celebrará en la catedral de la Almudena a las 19:30 horas.
Ciudadanos de segunda
A pesar de que «ya no ha persecución como la de antes», según el padre Tien, «los cristianos son considerados ciudadanos de segunda clase» y tienen prohibido celebrar cualquier actividad religiosa fuera de las parroquias sin el permiso del Partido Comunista que gobierna el país. La prohibición afectó, por ejemplo, a «un obispo del norte de Vietnam» que «acudió a una pequeña comunidad cristiana que no tienen iglesia y quiso celebrar Misa en una casa privada. La policía se lo impidió», asegura el carmelita.
La persecución religiosa no ha conseguido ahogar la fe de los cristianos, que siguen creciendo en número en el país asiático. «Seguimos queriendo ser [una nación] cristiana porque Dios es nuestra verdadera felicidad y, gracias a la sangre de nuestros santos mártires, también nuestra herencia», explica Francisco Javier Tien.
Oración por los cristianos perseguidos
La Noche de los Testigos se enmarca dentro de los actos organizados por Ayuda a la Iglesia Necesitada con motivo del Día de Oración por los Cristianos Perseguidos que la fundación pontificia celebra el 13 de mayo, festividad de la Virgen de Fátima.
José Calderero @jcalderero
Alfa y Omega

Fátima, mi periferia



Pareceré un descreído, un desconfiado o un racionalista, pero me cuesta mucho creer en las apariciones marianas de último cuño, con incontables mensajes cifrados a través de un enjambre de intermediarios y de un laberíntico calendario que parece una tabla de logaritmos. Me cuesta creer en revelaciones catastrofistas que no suenan ni a Buena Noticia, ni a esperanza. Me cuesta creer que la Virgen Santísima sea, como dice el Papa Francisco, una empleada de un servicio de correos. Creo más en que el Espíritu Santo asiste al Sucesor de Pedro y a los sucesores de los apóstoles, no solo cuando nos santifican o nos alientan, sino también cuando nos enseñan y, sobre todo, creo firmemente en Cristo Jesús como última y definitiva revelación de Dios.
En cambio, no me cuesta nada creer en que hace un siglo la Madre de Dios se manifestó en Cova de Iría, un rincón de Portugal olvidado, no de la mano de Dios, pero sí de las manos de los hombres. No me cuesta nada creer que avisase a unos niños pobres e inocentes de la llegada de un eclipse de fe y de amor en un siglo en el que se quiso matar a Dios y terminaron matándose, como nunca antes, los hombres unos a otros. No me cuesta nada creer que la Madre de la Iglesia y de la humanidad nos previese entonces ante el peligro y nos dejase un mensaje, esta vez sí, de confianza y de esperanza.
Y, sobre todo, no me cuesta nada creer –porque lo he visto con mis propios ojos– en que Fátima, 100 años después, siga siendo un lugar sagrado, un lugar donde se respira, se palpa, se huele, se oye y se ve la ternura de Dios bajo el manto de la ternura de su Madre, la humilde doncella de Nazaret, que canta a su prima Isabel al Dios que derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. No me cuesta nada creer en esa periferia de la geografía y de la historia que es Fátima, en la que si no fuera por el testimonio de aquellos niños ni habrían llegado nunca las cámaras de televisión, ni aparecería en los buscadores de internet, porque como todas las periferias del mundo, son las elegidas por la providencia divina para jugar con el hombre al escondite de su presencia. Como bien nos enseña Francisco, el Papa que esta providencia divina ha elegido para celebrar el centenario de las apariciones de Fátima, Dios nos espera siempre en las periferias del mundo, geográficas y existenciales, porque donde el ojo de Dios enfoca es precisamente donde no están los focos de los hombres ni sus sofisticadas cámaras.
Manuel María Bru
Alfa y Omega

Yo y el Padre somos uno


Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 22-30
Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
- «¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
- «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado, es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».
Palabra del Señor.