jueves, 31 de marzo de 2016

"La alegría del amor", título de la exhortación papal post Sínodo. Se presentará el 8 de abril


Con Schonborn, Baldisseri y un matrimonio italiano

El Vaticano presentará la Exhortación Apostólica post-sinodal del Papa Francisco, titulada 'Amoris laetitia' ('La alegría del amor'), que sintetizará su visión sobre cómo el catolicismo debe hacer frente a las amenazas que afligen la institución familiar en el mundo actual, el próximo 8 de abril a las 11.30 horas en el Aula Juan Pablo II de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

En la presentación del texto pontificio sobre el amor en familia intervendrán el secretario general del Sínodo de los Obispos, cardenalLorenzo Baldisseri; el arzobispo de Wien, cardenal Christoph Schönborn; un matrimonio italiano formado por Francesco Miano, Docente de Filosofía Moral en la Universidad de Estudios de Roma Tor Vergata y Giuseppina De Simone in Miano, docente de Filosofía en la Facultad Teológica de Italia Meridional de Nápoles.

Según medios italianos, Papa firmó el documento el pasado 19 de marzo, coincidiendo con la festividad de San José. El texto será el resultado de los dos últimos Sínodos sobre la Familia en los que algunos padres sinodales pidieron una apertura de la Iglesia católica a los divorciados para que pudiera acceder al sacramento de la eucaristía. Según señalan los expertos en Vaticano,el texto no cambiará la doctrina de la Iglesia católica pero tratará de conciliar posturas.

También es previsible que el documento señale la necesidad de reforzar la catequesis pre-matrimonial así como la estipulación de un curso que acompañe a los esposos durante el camino del matrimonio. Una propuesta que fue reivindicada por la mayor parte de padres sinodales.


El Papa introdujo el año pasado un cambio en los procesos de nulidad matrimonialque los hizo los hizo más rápidos, eficientes y gratuitos y que otorgó más capacidad de decisión a los obispos. Esta medida fue implementada en coherencia con el desarrollo de un sistema cada más descentralizado en la Iglesia católica que el pontífice encargó al grupo de nueve cardenales conocido como C9 que se encarga de la reforma de la Santa Sede.

Los días 4 y 5 de abril, la catedral de La Almudena acoge funerales por las víctimas de Bruselas, Yemen y Pakistán

Presididas por Osoro y con la presencia de representantes

La catedral de Santa María la Real de la Almudena acogerá la semana que viene dos celebraciones en memoria de las víctimas de los últimos ataques terroristas y por la paz.

El próximo lunes, 4 de abril, a las 20 horas,se celebrará una Misa funeral por las víctimas de los atentados del Martes Santo en Bruselas.

Al día siguiente, martes 5 de abril, a las 20 horas, habrá una Misa funeral por las personas asesinadas en Yemen y Pakistán, teniendo especialmente presentes en la oración a los cristianos que han dado su vida y a los que están perseguidos.

Ambas Misas estarán presididas por el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro. Y a ellas asistirán representantes de la sociedad civil, del cuerpo diplomático, y de las distintas Iglesias y comunidades eclesiales presentes en Madrid, así como todas aquellas personas que deseen unirse.

Las celebraciones podrán seguirse también en streaming a través de la web del Arzobispado.

(Archimadrid).-

31 de marzo: san Amós, profeta

Amós era pastor de Tecoa, al límite del desierto de Judá. No era miembro de los clubes de profetas de Israel. Simplemente Dios le llama, sacándolo de sus labores pastoriles y lo manda a profetizar a Israel.
El marco en que desempeña su ministerio profético está situado junto al santuario de Betel.
Y la época particular de su función para «hablar en nombre de otro» –en este caso, de Dios– es en el reinado de Jeroboán II (783-743 a. C.). Es uno de los momentos gloriosos del pueblo de Israel, consideradas las cosas desde el punto de vista humano; se vive en paz y tranquilidad, el Reino del Norte se extiende y enriquece hasta el punto que el lujo de los grandes y poderosos es un insulto para la miseria en que está el pueblo. Incluso el esplendor del culto –con inusitado boato– encubre la ausencia de una religión verdadera.
Con un estilo sencillo y tan rudo como cabe esperar de un pastor que pasa su vida entre los animales que cuida en soledad, condena la vida corrompida de las ciudades, se indigna por las desigualdades sociales que claman al cielo como grita una injusticia y protesta por la falsa seguridad depositada por sus contemporáneos en los ritos religiosos que están vacíos porque no llevan a compromisos personales.
Dios castigará a los poderosos –clase dirigente– de Samaría que pecan maltratando a los pequeños del pueblo. Critica las idolatrías, violencias, injusticias, disolución y universal corrupción en la que está sumido el rebaño elegido.
Por primera vez emplea dos expresiones que luego serán utilizadas ampliamente en la literatura profética posterior. Habla del «día de Yahwéh», cargado de acentos terribles, para designar el momento en que Dios tomará justas decisiones reivindicativas; en medio de tinieblas, Yahwéh castigará a Israel por sus maldades, utilizando a un pueblo que, en la mente del profeta Amós, es Asiria sin llegar a mencionar su nombre.
Otra expresión novedosa es «el resto», término con el que se quiere designar a una porción de israelitas fieles al yawismo puro en quienes reposará la esperanza de una perspectiva de salvación posterior.
Desde siempre ambicionó el hombre las riquezas para poseer, el poder para dominar a los demás y la gloria para alimentar su soberbia; esto trae como directa consecuencia el oscurecimiento y eclipse de Dios. Amós, profeta, dijo en su nombre que Él mira y valora lo de «dentro».
Cumplió con valentía el encargo dificultoso de hablar claro y sin tapujos para clarificar actitudes, aunque le llevaran a sufrir las acusaciones de Amasías, sacerdote de Betel, y la persecución de su hijo Ozías.
¿Verdad que, a pesar de tantos años, aún no se aprendió la lección?
Fuente: Archimadrid

Pakistán, un campo de concentración para los cristianos


"El fanatismo es una enfermedad"
Ser cristiano hoy en Pakistán es un fenómeno de alto riesgo. Los fanáticos musulmanes, que son enfermos mentales, porque el fanatismo es una enfermedad de la que el sujeto no es consciente, como sucede entre los enfermos mentales, están desplegando todo su potencial contra esta minoría cristiana que no alcanza al tres por ciento de la población.
Y todos los días (se dice pronto) aparecen cristianos asesinados, degollados, quemados vivos, en una barbarie que nos remonta a los campos de exterminio del nacional socialismo alemán en tiempo de Hitler. Una barbarie que no conoce límite.
Hoy hemos sabido que también está llegando a los niños. Un salvaje ha hecho estallar una bomba en un parque donde muchas familias con sus niños, celebraban la pascua. En total 72 muertos, la mayoría mujeres y niños. Más aún que en el reciente atentado de Bruselas. Y apenas ha sido noticia de portada en ningún periódico de importancia.
Nadie ha decretado el estado de alerta máximo ni se ha establecido un control en el barrio para ver si se puede localizar a ese salvaje. Todo ha ocurrido en un país que se está destacando por la barbarie anticristiana. Es el país de Asia Bibi, confinada a la cárcel y a la horca por opinar sobre sus creencias religiosas cristianas y que se ha convertido ya en su símbolo de la intolerancia religiosa en el mundo.
El gobierno paquistaní es un gobierno débil, incapaz de mantener la seguridad de su pueblo y, sobre todo, de las minorías, y si tuviera algo de dignidad, lo mejor que podía hacer es marcharse y dedicarse a otra cosa. Es un gobierno cómplice de asesinato, indigno de representar a su pueblo si no es capaz de defender a las minorías que lo habitan con el mismo derecho que las mayorías musulmanas.
El "yihadismo" está llegando a límites intolerables para los hombres civilizados. Y tal vez estamos en el momento, unidos todos los países civilizados que nos sentimos amenazados, de declarar una guerra en legítima defensa porque ellos ya nos la han declarado y la están llevando a cabo ante la mirada pasiva y torpe del resto del mundo. Hay veces en que derrocar a un tirano es un bien que justifica la guerra. Y en este caso lo es. Ayer París, hace unos días Bruselas; hoy, los niños y mujeres cristianos de Pakistán ¿Y mañana? Cualquier objetivo puede ser posible. Callaremos hasta que nos toque a nosotros muy de cerca.

(Alejandro Fernández Barrajón)

El padre Ángel pide un barco para acoger a los refugiados mientras arreglan su documentación


"No se está haciendo nada por ayudar a tantas familias que huyen del horror"
"Hablamos de una crisis humanitaria, sin antecedentes desde la Segunda Guerra Mundial"
"Acudo a tí como un 'verdadero Mensajero de la Paz' para que nos ayudes a contactar con alguna empresa que nos pueda dejar un crucero.
Por desgracia, y como bien sabes, mientras existe y es una realidad, la grave crisis de los refugiados, Europa mira a otro lado y los políticos no mueven ficha.
Mi idea es intentar llamar la atención tanto de las autoridades, como de los medios de comunicación, con la disposición de un crucero que pudiéramos utilizar durante un mes para dar cobijo a los refugiados.
Atenas está tan saturado de refugiados, en los campamentos no hay sitio físico para ellos, de hecho incluso están viviendo mientras arreglan su documentación, en la calle, en parques, en jardines, en descampados.... en unas condiciones infrahumanas, que ningún ser humano se merece (sin agua, sin luz, sin cama, sin alimentos, sin ropa, sin calzado...).
Sobre todo, yo que he viajado allí varias veces, te prometo que lo que más te impacta es ver con tus propios ojos el número de menores de los que hablamos... más de 15.000 niños.
Mi idea es que por un tiempo pudiéramos acoger a estas familias (priorizando las que tienen mayor número de menores) y que pudieran estar alojados en un crucero mientras esperan la tramitación de su documentación y se les concede la condición de refugiado.
Mensajeros de la Paz correría con todos los gastos de mantenimiento de este barco durante el tiempo que pudiera estar a disposición de estas personas que tanta ayuda necesitan y, que no tenemos que olvidar que huyen de una guerra.
Te aseguro, que además de servir de cobijo a estas personas, sería un gesto precioso para llamar la atención de las autoridades, de los políticos y medios de comunicación, porque por desgracia, tenemos que seguir sensibilizando porque hablamos de una crisis humanitaria, sin antecedentes desde la Segunda Guerra Mundial. No se está haciendo nada por ayudar a tantas y tantas familias que huyen del horror de una guerra y vienen a Europa buscando un futuro para ellos y sus hijos.
 Estamos en Jordania y en las fronteras, fundamentalmente ofreciendo alimentación, ropa y en algunos casos alojamiento con calefacción.
Los lugares donde llevamos a cabo nuestra labor son: Amán, Lesbos, Atenas, Croacia, Macedonia y Serbia. El dinero que transferimos mensualmente es de 20.000 euros a Amán (Jordania) a través de Mensajeros de la Paz Jordania y al resto de países, a nuestra contraparte Fundación Remar SOS, enviando 45.000 euros/mes (cada uno de estos pasos fronterizos tiene un presupuesto de 9.000 euros al mes en alimentación).
En este link podrá ver un video sobre nuestra labor en las fronteras http://youtu.be/EOW_P1jEulg
Por supuesto, a la empresa que nos cediera el crucero se le puede emitir un certificado de donación (por el importe que ellos valoren esta cesión), del que luego pueden desgravarse del Impuesto de Sociedades.
Recibe un fuerte abrazo, Padre Angel García Rodríguez
Presidente Fundación Mensajeros de la Paz Ribera de Curtidores, 2
28005 Madrid
Teléfono: 91 364 51 12
Fax: 91 366 34 13


(Padre Ángel, presidente y fundador de Mensajeros de la Paz)

SEÑOR, ¡QUÉ ADMIRABLE ES TU NOMBRE EN TODA LA TIERRA!



Del Salmo 8:

Señor, Dios nuestro, ¡que admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Señor, dueño nuestro,
¿qué es el hombre,
para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?

Señor, Dios nuestro, ¡que admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies.

Señor, Dios nuestro, ¡que admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,

 Señor, Dios nuestro, ¡que admirable es tu Nombre en toda la tierra!

USTEDES SON TESTIGOS

Evangelio según San Lucas 24,35-48. 

Los discípulos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. 

Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". 

Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, 
pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo". Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. 

Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?". 

Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; Él lo tomó y lo comió delante de todos. 

Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos". 

Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto." 

miércoles, 30 de marzo de 2016

Catequesis del Papa: la Misericordia borra el pecado

Miles de fieles y peregrinos de diversos países volvieron a darse cita en la Plaza de San Pedro  tras la fiesta de Pascua para asistir, el último miércoles de marzo, a la tradicional audiencia general del Papa Francisco, quien propuso la meditación del Salmo 51, llamado “Miserere”, para reflexionar sobre la Misericordia que borra el pecado, concluyendo así su serie de catequesis sobre la misericordia en el Antiguo Testamento.

Hablando en italiano el Santo Padre explicó que quien reza con este Salmo es invitado a tener los mismos sentimientos de arrepentimiento y de confianza en Dios que tuvo David cuando se arrepintió, y siendo rey, se humilló sin tener miedo de confesar su culpa y mostrar su propia miseria al Señor, pero sin dudar de su Misericordia.

Una invocación – explicó el Obispo de Roma – que dirige al Dios de la Misericordia movido por un amor grande como el de un padre o de una madre, en que pide piedad, es decir, que le muestre su favor con benevolencia y comprensión, porque Dios es el único que puede liberarnos del pecado. El Papa Bergoglio también explicó que mediante una serie de imágenes plásticas, en la oración de este Salmo se manifiesta la verdadera necesidad del hombre, a saber, ser perdonados, liberados del mal y de sus consecuencias de muerte.

El Pontífice concluyó su catequesis recordando que el perdón de Dios, del que tenemos tanta necesidad, es el signo más grande de su Misericordia. Y un don que todo pecador perdonado está llamado a compartir con las personas que lo rodean – familiares, amigos, colegas y parroquianos – porque todos, como nosotros – dijo el Papa – estamos necesitados de la Misericordia de Dios. E invocó al Señor para que por intercesión de María, Madre de la Misericordia, seamos testigos de su perdón que purifica el corazón y transforma la vida.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

CRISTO, AUTOR DE LA RESURRECCIÓN Y DE LA VIDA




San Pablo, para celebrar la dicha de la salvación recuperada, dice: Lo mismo que por Adán entró la muerte en el mundo, de la misma forma, por Cristo la salvación fue establecida en el mundo; y en otro lugar: El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo. 

Y añade: Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, o sea, del hombre viejo y de su pecado, seremos también imagen del hombre celestial, esto es, del perdonado, redimido, restaurado; y, en Cristo, alcanzaremos la salvación del hombre renovado, como dice el mismo apóstol: Primero, Cristo, es decir, el autor de la resurrección y de la vida; después los de Cristo, o sea, los que, por haber vivido imitando su santidad, tienen la firme esperanza de la resurrección futura y de poseer, con Cristo, el reino prometido, como dice el mismo Señor en el evangelio: Quien me siga no perecerá, sino que pasará de la muerte a la vida. Por ello podemos decir que la pasión del Salvador es la salvación de la vida de los hombres. 

Para esto quiso el Señor morir por nosotros, para que, creyendo en Él, llegáramos a vivir eternamente. Quiso ser, por un tiempo, lo que somos nosotros, para que nosotros, participando de la eternidad prometida, viviéramos con Él eternamente. Ésta es la gracia de estos sagrados misterios, éste el don de la Pascua, éste el contenido de la fiesta anhelada durante todo el año, éste el comienzo de los bienes futuros. 


De una homilía pascual de un autor antiguo
(Sermón 35, 6-9: PL 17 [edición 1879], 696-697)


Fuente: News.va

Los discípulos de Emaús. Papa Francisco.

Estos eran dos discípulos de Jesús, los cuales, tras su muerte y pasado el sábado, dejan Jerusalén y regresan, tristes y abatidos, hacia su aldea, llamada precisamente Emaús. A lo largo del camino Jesús resucitado se les acercó, pero ellos no lo reconocieron. Viéndoles así tristes, les ayudó primero a comprender que la pasión y la muerte del Mesías estaban previstas en el designio de Dios y anunciadas en las Sagradas Escrituras; y así vuelve a encender un fuego de esperanza en sus corazones.
Entonces, los dos discípulos percibieron una extraordinaria atracción hacia ese hombre misterioso, y lo invitaron a permanecer con ellos esa tarde. Jesús aceptó y entró con ellos en la casa. Y cuando, estando en la mesa, bendijo el pan y lo partió, ellos lo reconocieron, pero Él desapareció de su vista, dejándolos llenos de estupor. Tras ser iluminados por la Palabra, habían reconocido a Jesús resucitado al partir el pan, nuevo signo de su presencia. E inmediatamente sintieron la necesidad de regresar a Jerusalén, para referir a los demás discípulos esta experiencia, que habían encontrado a Jesús vivo y lo habían reconocido en ese gesto de la fracción del pan.
El camino de Emaús se convierte así en símbolo de nuestro camino de fe: las Escrituras y la Eucaristía son los elementos indispensables para el encuentro con el Señor. También nosotros llegamos a menudo a la misa dominical con nuestras preocupaciones, nuestras dificultades y desilusiones... La vida a veces nos hiere y nos marchamos tristes, hacia nuestro «Emaús», dando la espalda al proyecto de Dios. Nos alejamos de Dios. Pero nos acoge la Liturgia de la Palabra: Jesús nos explica las Escrituras y vuelve a encender en nuestros corazones el calor de la fe y de la esperanza, y en la Comunión nos da fuerza. Palabra de Dios, Eucaristía. Leer cada día un pasaje del Evangelio. Recordadlo bien: leer cada día un pasaje del Evangelio, y los domingos ir a recibir la comunión, recibir a Jesús. Así sucedió con los discípulos de Emaús: acogieron la Palabra; compartieron la fracción del pan, y, de tristes y derrotados como se sentían, pasaron a estar alegres. Siempre, queridos hermanos y hermanas, la Palabra de Dios y la Eucaristía nos llenan de alegría. Recordadlo bien. Cuando estés triste, toma la Palabra de Dios. Cuando estés decaído, toma la Palabra de Dios y ve a la misa del domingo a recibir la comunión, a participar del misterio de Jesús. Palabra de Dios, Eucaristía: nos llenan de alegría.

Por intercesión de María santísima, recemos a fin de que cada cristiano, reviviendo la experiencia de los discípulos de Emaús, especialmente en la misa dominical, redescubra la gracia del encuentro transformador con el Señor, con el Señor resucitado, que está siempre con nosotros. Siempre hay una Palabra de Dios que nos da la orientación después de nuestras dispersiones; y a través de nuestros cansancios y decepciones hay siempre un Pan partido que nos hace ir adelante en el camino.

Papa Francisco

Lo reconocieron al partir el pan

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 24, 13-35 

Aquel mismo día, el primero de la semana, dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido.

Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo: - «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió: - «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabe lo que ha pasado allí estos días?».

Él les dijo: - «¿Qué?».
Ellos le contestaron: - «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo: - «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrará así en su gloria?» Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

 Llegaron cerca de la aldea adónde iban y él hizo simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo: - «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio.
A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro: - «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: - «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón». Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Palabra del Señor.


martes, 29 de marzo de 2016

Los obispos españoles piden a los gobiernos poner fin a "masacres" como el atentado de Pakistán


Los cristianos, objetivo de los talibanes en Oriente Medio
El atentado de Lahore y la matanza de monjas en Yemen, últimos episodios de persecución
El grupo talibán Jamaat ul Ahrar ha reivindicado la autoría del atentado perpetrado este domingo en el parque infantil Gulshan e Iqbal de la ciudad paquistaní de Lahore, en el que han muerto al menos 69 personas y 300 han resultado heridas. El atentado estaba dirigido contra los cristianos.
"Reivindicamos la autoría del ataque contra los cristianos que celebraban la Pascua", ha afirmado un portavoz de Tehreek e Taliban Pakistan Jamaat ul Ahrar, Ehansulá Ehsan, en declaraciones telefónicas al diario paquistaní 'The Express Tribune'.
"Forma parte de los ataques de martirio anual que iniciamos este año", denominada Saut ul Raad, ha destacado Ehsan. "Estábamos esperando esta ocasión. Queremos decirle al primer ministro (Nawaz Sharif) y a la LMP-N (su partido) que hemos llegado a Punjab y que vamos a por tí", ha añadido.
Gran parte de las víctimas son mujeres y niños, dado que el Gulshan e Iqbal es un parque infantil, que además se encuentra en una importante zona residencial de Lahore.
Los primeros indicios apuntan a que la bomba contaba con rodamientos de metal, que hicieron las veces de metralla, por lo que se sospecha que el atentado pretendía causar el mayor número de víctimas y de forma indiscriminada. El Ejército ha sido ya desplegado en la zona, que ha quedado acordonada por las fuerzas de seguridad.
Poco después del atentado, el gobierno de la región de Punjab, donde se encuentra Lahore, ha ordenado el cierre de todos los parques públicos y ha anunciado tres días de luto en la provincia. También se han cerrado centros comerciales y las principales de la ciudad han quedado desiertas.
Este atentado dinamita la relación, de aceptable coexistencia entre cristianos y musulmanes, que en los últimos años ya se había visto empañada por varias escaramuzas. Las recientes acusaciones de blasfemia contra la minoría cristiana completan este cuadro de tensión creciente, que han disparado la violencia y la animadversión contra ellos de la mayoría islámica. Todo ello enmarcado dentro de una situación de crecientes ataques sectarios en la última década.
 En un primer momento las autoridades paquistaníes han descartado que el atentado tuviese como objetivo los cristianos, a pesar de que a esa hora eran muchas las familias de esta religión que celebraban la Pascua en un céntrico parque. Pero la clarificación ha llegado a primera hora de la mañana del lunes, hora peninsular española, cuando los talibanes han reivindicado el ataque "contra cristianos". En los últimos meses, la minoría cristiana ha cargado repetidamente contra el Gobierno por no protegerlos con mayor firmeza.
Pese a representar el 1,6% de la población paquistaní, los cristianos constituyen la segunda minoría más importante del país solo por detrás de los hindúes. Y son un grupo de población nada desdeñable en la ciudad más grande del país, Karachi; en Peshawar y en la región de Punjab -cuya capital es Lahore-. El peso de las minorías budistas y cristianas de distintas confesiones alcanza hoy el 4% del total de la población, frente al 15% previo a la partición de Pakistán e India en dos Estados independientes a mediados del siglo pasado.
Buena parte de los cristianos paquistaníes son descendientes de hindúes pertenecientes a castas bajas que se convirtieron a la fe cristiana durante la época colonial británica, según un reciente reportaje de la BBC británica sobre esta cuestión. Pese a que su conversión obedecía, en muchos casos, a una decisión premeditada para huir de la injusticia del sistema hindú de castas, los cristianos siguen ocupando uno de los eslabones sociales más bajos y suelen desempeñar trabajos que los musulmanes desdeñan. Solo una pequeña parte, fundamentalmente residente en Karachi, ha recibido una mejor educación y está mejor asentada en el escalafón social.
Hasta la fecha, el peor ataque contra este colectivo se produjo en 2013 en Peshawar, cuando dos bombas dejaron cera de 80 muertos en una iglesia. Este resurgimiento de la violencia contra los cristianos es interpretado por muchos, según el citado reportaje de la BBC, como un mensaje directo a las potencias occidentales y como una forma de poner en aprietos al primer ministro Nawaz Sharif, aliado de Estados Unidos y Europa.
Prácticamente en paralelo al ataque, centenares de manifestantes expresaban en la capital paquistaní, Islamabad, su contrariedad con el ahorcamiento el mes pasado de Mumtaz Qadri, acusado del asesinato del entonces gobernador de Punjab en 2011, Salman Taseer, partidario de la reforma de la ley de blasfemia y contrario a la ejecución de Asia Bibi, mujer cristiana condenada a la horca por insultar al profeta y de cuestionar el Corán en una discusión.
Este tipo de actos de adhesión al extremismo son interpretados como una muestra del todavía amplio apoyo que tienen los islamistas entre amplias capas de la población paquistaní. En ese mismo año, 2011, se produjo otro asesinato de una alta autoridad a manos de los islamistas: el del líder cristiano y ministro de todo lo relacionado con las minorías Shahbaz Bhatti.
Estados Unidos ha condenado ya este "cobarde" atentado. "Este acto cobarde en lo que era un parque tranquilo y plácido parque ha matado a decenas de civiles inocentes y ha dejado decenas de heridos. Enviamos nuestras más profundas condolencias a los seres queridos de los fallecidos y nos acordamos y recamos de los muchos heridos en la explosión", ha afirmado un portavoz.
 "Estados Unidos está con el pueblo y el Gobierno de Pakistán en esta difícil hora. Vamos a seguir trabajando incansablemente con nuestros socios en Pakistán y toda la región para arrancar de raíz el azote del terrorismo", ha añadido.
También ha condenado el atentado de la Nóbel de la Paz Malala Yousafzai. "Estoy desolada por la muerte sin sentido de inocentes en Lahore. Mi corazón está con las víctimas y sus familias y amigos", ha afirmado. "Condeno este atentado en los términos más contundentes posibles. Estamos con las familias de las víctimas. Pakistán y el mundo deben unirse. Cada vida es valiosa y debe ser respetada y protegida", ha concluido.

Los obispos españoles han pedido a los gobiernos que tomen medidas para acabar con las "masacres" como el atentado perpetrado este domingo en Lahore (Pakistán) y aseguran sus oraciones por las al menos 70 víctimas mortales.

"Resucitar es un verbo que hay que conjugar todos los días"

Resucitar es un verbo que hay que conjugar todos los días y no solo en Pascua. Porque no tiene sentido celebrar la resurrección del Señor si no aprendemos a resucitar nosotros mismos a esa humanidad a la que el Modelo nos llama.

¿Que cómo se resucita? Aprendiendo a vivir (no a morir como algunos siguen predicando) desde los dones divinos que enjoyan nuestro fondo humano, nuestro ser.

¿Y cómo se detectan? Habrá que estar atentos a esa interioridad, a esa mina de tesoros, sobre la que muchas veces malvivimos como pordioseros. Habrá que aprender a desescombrar lo que, desde el interior o el exterior, nos impide llegar a la profundidad necesaria para hacernos con nuestra verdadera fortuna. Es de necios pasar hambre durmiendo inconscientes sobre una enorme herencia. Es trágico vivir tristes y desorientados sobre las auténticas semillas del mayor gozo, el gozo de ser nosotros mismos en camino a la plenitud.
Hay síntomas infalibles para detectar nuestras riquezas ocultas, la herencia que el Padre puso en nuestro centro. Son las "aspiraciones profundas", esas sensaciones con contenido sicológico que nos empujan a ser de determinada manera y no de otra. Son las "llamadas" de nuestro ser a acrecentar, desplegar y entregar nuestras cualidades específicas. Por lo que nos atrae descubrimos lo que en nosotros es atraído, es decir, esas potencialidades que buscan nuestro sí para germinar y nuestras manos para realizarse.
Hoy celebro la resurrección del Señor, pero también la dicha de haber descubierto experiencialmente el camino de mi propia resurrección terrena, primicia de la definitiva. Y lo hago con versos de mi antigua profesora de Mística con cuyas aspiraciones me identifico y en ellas me regocijo.


(Jairo del Agua)


Domingo de Pascua de la Resurreción del Señor. Benedicto XVI


La resurrección no fue para Jesús un simple retorno a la vida anterior, pues en ese caso se trataría de algo del pasado: hace dos mil años uno resucitó, volvió a su vida anterior, como por ejemplo Lázaro. 
La Resurrección se sitúa en otra dimensión: es el paso a una dimensión de vida profundamente nueva, que nos toca también a nosotros, que afecta a toda la familia humana, a la historia y al universo
Este acontecimiento, que introdujo una nueva dimensión de vida, una apertura de nuestro mundo hacia la vida eterna, cambió la existencia de los testigos oculares, como lo demuestran los relatos evangélicos y los demás escritos del Nuevo Testamento. 
Es un anuncio que generaciones enteras de hombres y mujeres a lo largo de los siglos han acogido con fe y han testimoniado a menudo al precio de su sangre, sabiendo que precisamente así entraban en esta nueva dimensión de la vida. 
También este año, en Pascua resuena inmutable y siempre nueva, en todos los rincones de la tierra, esta buena nueva: Jesús, muerto en la cruz, ha resucitado y vive glorioso, porque ha derrotado el poder de la muerte, ha introducido al ser humano en una nueva comunión de vida con Dios y en Dios. Esta es la victoria de la Pascua, nuestra salvación. Así pues, podemos cantar con san Agustín: "La resurrección de Cristo es nuestra esperanza", porque nos introduce en un nuevo futuro. 

Dejémonos iluminar por el esplendor del Señor resucitado. Acojámoslo con fe y adhirámonos generosamente a su Evangelio, como hicieron los testigos privilegiados de su resurrección; como hizo, algunos años después, san Pablo, que se encontró con el divino Maestro de un modo extraordinario en el camino de Damasco. No podemos tener sólo para nosotros el anuncio de esta Verdad que cambia la vida de todos. Con humilde confianza oremos: "Oh Jesús, que resucitando de entre los muertos has anticipado nuestra resurrección, nosotros creemos en ti". Me complace concluir con una exclamación que solía repetir Silvano del Monte Athos: "Alégrate, alma mía. Siempre es Pascua, porque Cristo resucitado es nuestra resurrección". 

BENEDICTO XVI, AUDIENCIA GENERAL, MIÉRCOLES 15 DE ABRIL DE 2009

«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»


Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 11-18 

En aquel tiempo, estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

Ellos le preguntan: - «Mujer, ¿por qué lloras?»

Ella les contesta: - «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

Jesús le dice: - «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»

Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: - «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».

Jesús le dice: - «¡María!».

Ella se vuelve y le dice: - «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».

 Jesús le dice: - «No me retengas, que todavía no he subido al Padre.

Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro"».


María Magdalena fue y anunció a los discípulos: - «He visto al Señor y ha dicho esto».

lunes, 28 de marzo de 2016

Papa: con María, hagamos resonar en el mundo el anuncio de la Resurrección de Cristo, Misericordia y esperanza


«En este Lunes después de Pascua, llamado ‘Lunes del Ángel’ nuestros corazones están aún llenos de la alegría pascual. Después del tiempo cuaresmal, tiempo de penitencia y de conversión, que la Iglesia ha vivido con particular intensidad en este Año Santo de la Misericordia; después de las sugestivas celebraciones del Triduo Santo, nos detenemos también hoy ante la tumba vacía de Jesús y meditamos con estupor y gratitud el gran misterio de la resurrección del Señor.
La vida ha vencido la muerte. ¡La misericordia y el amor han vencido sobre el pecado! Se necesita fe y esperanza para abrirse a este nuevo y maravilloso horizonte. Y nosotros sabemos que la fe y la esperanza son un don de Dios y debemos pedirlo:¡Señor, dame, dame, danos la fe, dame, danos la esperanza! ¡La necesitamos tanto! Dejémonos invadir por las emociones que resuenan en la secuencia pascual: ‘¡Sí que es cierto: Cristo ha resucitado!’. ¡El Señor ha resucitado entre nosotros! Esta verdad marcó de forma indeleble la vida de los Apóstoles que, después de la resurrección, sintieron de nuevo la necesidad de seguir a su Maestro y, tras recibir al Espíritu Santo, fueron sin miedo a anunciar a todos lo que habían visto con sus ojos y que habían experimentado  personalmente.
¡En este Año jubilar estamos llamados a redescubrir y a  acoger con especial intensidad el consolador anuncio de la resurrección: ‘Cristo, mi esperanza ha resucitado!’ ‘Cristo, mi esperanza ha resucitado!’ Si Cristo ha resucitado, podemos mirar con ojos y corazón nuevos todo evento de nuestra vida, también los más negativos. Los momentos de oscuridad, de fracaso y también de pecado pueden transformase y anunciar un camino nuevo. Cuando hemos tocado el fondo de nuestra miseria y de nuestra debilidad, Cristo resucitado nos da la fuerza para volvernos a levantar. ¡Si nos encomendamos a Él, su gracia nos salva! El Señor Crucificado y resucitado es la revelación plena de la misericordia, presente y activa en la historia. He aquí el mensaje pascual, que resuena aún hoy y que resonará durante todo el tiempo de Pentecostés.
María fue testigo silenciosa de los eventos de la pasión y de la resurrección de Jesús. Ella estuvo de pie al lado de la cruz, no se dobló ante el dolor, sino que su fe la fortaleció. En su corazón desgarrado de madre permaneció siempre encendida la llama de la esperanza. Pidámosle a Ella que nos ayude también a nosotros a acoger en plenitud el anuncio pascual de la resurrección, para encarnarlo en lo concreto de nuestra vida cotidiana.
Que la Virgen María nos done la certeza de fe, para que cada paso sufrido de nuestro camino, iluminado por la luz de la Pascua, sea bendición y alegría para nosotros y para los demás, en especial para los que sufren a causa del egoísmo  y de la indiferencia.
Invoquémosla, pues, con fe y devoción, con el Regina Coeli, la oración que sustituye el Ángelus durante todo el tiempo pascual.»
(Traducción del italiano: Cecilia de Malak)

"La resurrección de Jesús se sitúa más allá de la historia"

Jesús resucitado ya no pertenece a la historia humana con sus limitaciones, sufrimientos, impotencias, frustraciones... La resurrección trasciende esta vida, inicia otra existencia que es de plenitud, que colma todos los anhelos que nos podamos imaginar y mucho más.

La resurrección de Jesús se sitúa más allá de la historia, no pertenece a este mundo. Es metahistórica. A Jesús nadie de este mundo pudo verle resucitar, porque la resurrección pertenece a otra dimensión más allá de esta vida. Esto no es comprobable por los sentidos ni por la razón, sino solo aceptable por la fe en Jesús mismo. Lo más que alcanzamos a comprender es que responde a nuestros anhelos más profundos de vivir para siempre y en plenitud, y no de morir para quedar muertos. Jesús se esforzó una y otra vez en convencer a los discípulos de que estaba vivo de nuevo, de que no había muerto para quedar muerto. Este hecho cambió el rumbo de la historia de la humanidad.

Los evangelistas cuentan de muchas maneras la experiencia de haber tratado con Jesús resucitado, pero todos coinciden en afirmar lo mismo: Jesús ha resucitado. Fueron muy honestos en sus narraciones, pues a pesar del absoluto machismo imperante, recogen las apariciones a María Magdalena y a otras mujeres como las primeras que hizo Jesús, e incluso recogen cómo les manda a ellas ir a anunciar a los discípulos que ha resucitado. A partir del hecho de la resurrección de Jesús, todos los apóstoles y discípulos empiezan a llamarle Señor. Y estaban tan convencidos de ello que dieron su vida por esta causa. La resurrección de Jesús fue lo primero que empezaron a enseñar y a atestiguar, porque se dieron cuenta de que era el hecho cumbre y más importante de su vida, para El y para nosotros.
Si no fuera así, ¿quién compensaría a tantos seres humanos y tantos seres vivos, que son víctimas de una muerte injusta, prematura y totalmente indigna, por el hambre, la sed, las guerras, la emigración, la violencia, los abusos, el terrorismo, las torturas, la injusticia, como le pasó al propio Jesús? Nosotros ya nada podemos hacer para repararles un daño tan grande. Por eso, morir para quedar muertos es inadmisible, insoportable, absurdo.
La aspiración de todo ser vivo es vivir para siempre y ser feliz: la respuesta a esta aspiración es Jesús resucitado, y no solo para los seres humanos, sino también para toda la creación: todo ser vivo quiere vivir. El gran Pitágoras ya lo intuyó: "lo que empieza es para siempre, lo que empieza no termina nunca, tan solo cambia".Sin duda tiene que haber y va a haber plenitud para todos y para todo. La vida es la aspiración universal de todo ser viviente. Lo contrario es contradictorio, absurdo, horroroso: tener tanta ansia de vivir para quedar muerto, muerto para siempre, no cabe en la cabeza.

A la luz de la resurrección, todo lo que mata, destruye, hace sufrir, daña, perjudica, es indigno; y ya solo es digno aquello que potencia y facilita la vida, la felicidad, la alegría, la igualdad, la justicia, la esperanza, la fraternidad, el amor, para todos y para todo. Esto anticipa un poco la resurrección, y nos hace dignos de poseerla un día en su plenitud. Es posible construir un mundo nuevo, con vida digna para todos y para todo ser viviente: luchemos por él.


(Faustino Vilabrille).-