viernes, 15 de abril de 2016

La Iglesia española se vuelca con la colecta convocada por Francisco para aliviar el drama en Ucrania

Gil Tamayo: "El Papa tiene un sexto sentido especial ante el sufrimiento"

"Con el Papa, por Ucrania" se llevará a cabo el próximo 24 de abril en todas las parroquias

Siguiendo la llamada del Papa Francisco, la Iglesia española se moviliza. El próximo 24 de abril, secundado la convocatoria papal y por primera vez en mucho tiempo, la Conferencia Episcopal, junto a Confer, Manos Unidas, Cáritas y Ayuda a la Iglesia Necesitada capitalizan la colecta en todas las parroquias de nuestro país para ayudar a los damnificados por la crisis en Ucrania.
"Con el Papa, por Ucrania", es el título de una colecta que servirá para atender a las necesidades del país, sobre el terreno. "Es una campaña de emergencia humanitaria", subrayó el portavoz de la CEE, José María Gil Tamayo, recordando las palabras de Francisco: "Este gesto de caridad, además de aliviar los sufrimientos materiales, quiere expresar mi personal cercanía y solidaridad y la de toda la Iglesia".
Tamayo subrayó que la colecta se hará "sin limitaciones confesionales" y agradeció la"sensibilidad especial del Papa, ese sexto sentido ante el sufrimiento y situaciones de atención humanitaria". "Le vemos ahora en Ucrania, pero mañana va a Lesbos, y antes fue a Lampedusa. Es un referente moral frente al egoísmo y la cerrazón, en el caso de los refugiados y el sufrimiento del pueblo de Ucrania". "Tenemos un reto al que dar respuesta desde nuestras raíces cristianas: no podemos cerrarnos ante quienes huyen de situaciones de guerra y conflictos. No podemos revestir de legalidad lo que es una injusticia".
Para el portavoz episcopal, "existe una situación de desgracia y sufrimiento en un país grande, con una gran historia". La colecta se llevará a cabo en todas las parroquias de España y su objetivo es ayudar, "no en claves políticas, sino de socorro y solidaridad, por encima de fronteras y divisiones que levantan las ideologías o las opciones políticas partidistas".
Los datos son estremecedores. Desde que comenzaran las hostilidades, más de 10.000 personas han muerto, y otros 20.000 han sido heridos. En Ucrania existen 1,6 millones de desplazados internos, aunque los afectados superan los 3,7 millones. Más de un millón de personas sufren inseguridad alimentaria, tres millones no tienen acceso regular al agua potable.
La sitaució afecta especialmente a los pequeños: medio millón de niños están en riesgo de sufrir polio, y otros 140.000 padecen malnutrición. El 93% de los chicos y chicas ucranianos padecen estrés, y 1,5 millones han visto recortado el acceso a una educación regular.
Rafael del Río, presidente de Cáritas Española, puso especial hincapié en el problema de prostitución y tráfico de personas que se esconde detrás del conflicto bélico en Ucrania. Por su parte, la secretaria general de Confer, Julia García Monge, relató la presencia de la vida religiosa en el país, siendo "la caricia de Dios a estos hermanos nuestros". Todas las congregaciones se volcarán en la campaña.
Ricardo Loy, secretario general de Manos Unidas, subrayó que, aunque la ONG no desarrolla proyectos en Ucrania, sí realiza un trabajo de concienciación en la sociedad española contra la desnutrición. Un ejemplo más del "trabajo en red" que supone esta campaña en el ámbito de la Iglesia española.
Por su parte, Javier Menéndez Ros, de Ayuda a la Iglesia Necesitada, agradeció al Papa su "sensibilidad ante un conflicto del que nadie habla". Ucrania "es un país que necesita nuestra solidaridad, pero también estar presente". El país es uno de los primeros que atendió AIN en su historia. En 2014 fue el país que más ayuda recibió a nivel mundial, para más de doscientos proyectos, fundamentalmente evangelizadores. "Son conflictos que continúan aunque nadie hable de ellos".
Finalmente, el padre Iván Lypka, capellán de la iglesia greco-católica ucraniana en Madrid, relató el sufrimiento de centenares de miles de personas en el país.
(Jesús Bastante


Homilía del Papa: permitir que Dios nos abra el corazón

 A un corazón duro que elige abrirse con “docilidad” a su Espíritu, Dios siempre da la gracia y la “dignidad” para volverse a levantar, realizando, “si fuera necesario”, un acto de humildad. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, al comentar el pasaje bíblico de la conversión de San Pablo.
Tener fervor por las cosas sagradas no quiere decir tener un corazón abierto a Dios. El Papa Francisco puso el ejemplo de un hombre fervoroso en la fidelidad a los principios de su fe,Pablo de Tarso, pero con el “corazón cerrado”, totalmente sordo a Cristo, es más, “de acuerdo” con exterminar a sus secuaces hasta el punto de hacerse autorizar a encadenar a quienes vivían en Damasco.
La humillación que ablanda el corazón
Todo sucede precisamente a lo largo del camino que lo lleva a esta meta y la de Pablo – afirmó el Papa se convierte en la “historia de un hombre que deja que Dios le cambie el corazón”. Pablo es envuelto por una luz potente, oye una voz que lo llama, cae y se vuelve ciego momentáneamente. Saulo el fuerte, el seguro, estaba por el suelo, comentó Francisco. Y subrayó que en esa condición, “comprende su verdad, que no es “un hombre como Dios quería, porque Dios nos ha creado a todos nosotros para estar de pie, con la cabeza alta”. Sin embargo, la voz del cielo no dice sólo: “¿Por qué me persigues?”, sino que invita a Pablo a levantarse:
“‘Levántate y te será dicho’. Ti debes aprender aún. Y cuando comenzó a levantarse no podía, porque se dio cuenta de que estaba ciego: en aquel momento había perdido la vista. ‘Y se dejó guiar’: comenzó, el corazón, a abrirse. Así, guiándolo de la mano, los hombres que estaban con él lo condujeron a Damasco y durante tres días permaneció ciego y no tomó alimento ni bebida. Este hombre estaba por el suelo, pero entendió inmediatamente que debía aceptar esta humillación. Precisamente el camino para abrir el corazón es la humillación. Cuando el Señor nos envía humillaciones o permite que vengan las humillaciones es precisamente para esto: para que el corazón se abra, sea dócil, [para que] el corazón se convierta al Señor Jesús.
Protagonista es el Espíritu Santo
El corazón de Pablo se ablanda.  En aquellos días de soledad y ceguera, cambia su vista interior. Después Dios le envía a Ananías, que le impone las manos y los ojos de Saulo vuelven a ver. Pero hay un aspecto en esta dinámica que – afirmó el Pontífice –, se debe tener muy en cuenta:
“Recordemos que el protagonista de estas historias no son ni los doctores de la ley, ni Esteban, ni Felipe, ni el eunuco, ni Saulo… Es el Espíritu Santo. Protagonista de la Iglesia es el Espíritu Santo que conduce al pueblo de Dios. E inmediatamente se le cayeron de los ojos como dos escamas y recuperó la vista. Se levantó y fue bautizado. La dureza del corazón de Pablo – Saulo, Pablo – llega a ser docilidad al Espíritu Santo”.

La dignidad de volver a levantarse
“Es bello – concluyó diciendo el Obispo de Roma  – ver cómo el Señor es capaz de cambiar los corazones” y hacer que “un corazón duro, terco, se transforme en un corazón dócil al Espíritu”:
“Todos nosotros tenemos durezas en el corazón: todos nosotros. Si alguno de ustedes no las tiene, levante la mano, por favor. Todos nosotros. Pidamos al Señor que nos haga ver que estas durezas nos echan al piso. Que nos envíe la gracia y también  – si fuera necesario – las humillaciones para que no permanezcamos en el piso y levantarnos, con la dignidad con la que nos ha creado Dios, es decir, la gracia de un corazón abierto y dócil al Espíritu Santo”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Francisco: "Es necesaria la valentía de los mártires"

El Papa recibe a los seminaristas del Pontificio Colegio Escocés en su 400 aniversario

"También nosotros vivimos en tiempos de martirio y en una cultura a menudo hostil al Evangelio", "es necesaria la valentía de los mártires". Lo afirmó el Sucesor de Pedro al recibir en audiencia en la Sala del Consistorio a los superiores y seminaristas del Pontificio Colegio Escocés, a 400 años de su transformación en Seminario para la formación sacerdotal.

Conmemorando el martirio de san John Ogilvie, jesuita, que cuatrocientos años atrás fuera torturado y asesinado durante la persecución anticatólica en Escocia, y haciendo el punto en la valentía de dieciséis hombres que, por una decisión nacida a partir de la sangre de aquel mártir, regresaron a Escocia para predicar el Evangelio arriesgando sus vidas, el Papa Francisco exhortó a los religiosos a tener "el mismo espíritu de dedicación que tuvieron sus predecesores": "Amen a Jesús por sobre todas las cosas", les dijo, y "asegúrense de que su "sí", esté marcado por la firme resolución de entregarse totalmente a su formación sacerdotal", "de modo que sus años en Roma puedan prepararlos para regresar a Escocia y ofrecer su vida por completo".

"Si ustedes -siguió diciendo el Papa - tienen el mismo ardor de sus hermanos de hace cuatro siglos atrás, aquel mismo amor por la Iglesia y Escocia, harán honor a la historia y a los sacrificios que hoy recordamos. Se convertirán también en nuestros días en un signo para el pueblo de Escocia, especialmente para los jóvenes, si los encontrarán en su vida cotidiana, si alcanzarán a aquellos que están alejados de Cristo".

"Muestren a todos y a cada uno de ellos, que Dios está siempre con nosotros y que su misericordia permanece para siempre".


El Obispo de Roma concluyó su discurso rezando para que el Señor conceda a los miembros del Pontificio Colegio Escocés "la valentía y la gracia de ser fieles a Su voluntad", "dedicándose a la oración, amando a Jesús especialmente en la santa Eucaristía" y encomendándose a la protección de la Virgen María.

«Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve» De la primera Apología de san Justino, mártir, en defensa de los cristianos


Cristo dijo: El que no nazca de nuevo, no podrá entrar en el reino de los cielos. Ahora bien, es evidente para todos que no es posible, una vez nacidos, volver a entrar en el seno de nuestras madres.

También el profeta Isaías nos dice de qué modo puede librarse de sus pecados quienes pecaron y quieren convertirse: Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido, defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces venid y litigaremos, dice el Señor. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana. Si sabéis obedecer, lo sabroso de la tierra comeréis; si rehusáis y os rebeláis, la espada os comerá. Lo ha dicho el Señor.

Los apóstoles nos explican la razón de todo esto. En nuestra primera generación, fuimos engendrados de un modo inconsciente por nuestra parte, y por una ley natural y necesaria, por la acción del germen paterno en la unión de nuestros padres, y sufrimos la influencia de costumbres malas y de una instrucción desviada. Mas, para que tengamos también un nacimiento, no ya fruto de la necesidad natural e inconsciente, sino de nuestra libre y consciente elección, y lleguemos a obtener el perdón de nuestros pecados pasados, se pronuncia, sobre quienes desean ser regenerados y se convierten de sus pecados, mientras están en el agua, el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, único nombre que invoca el ministro cuando introduce en el agua al que va a ser bautizado. [...]

También se invoca sobre el que ha de ser iluminado el nombre de Jesucristo, que fue crucificado bajo Poncio Pilato, y el nombre del Espíritu Santo que, por medio de los profetas, anunció de antemano todo lo que se refiere a Jesús.

El que coma de este pan vivirá eternamente

Evangelio según San Juan 6,52-59. 

Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?". 

Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. 

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 

Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. 

El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. 

Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. 

Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente". 

Jesús enseñaba todo
 esto en la sinagoga de Cafarnaún.