lunes, 11 de enero de 2016

INICIAR LA REACCIÓN

El Bautista no permite que la gente lo confunda con el Mesías. Conoce sus límites y los reconoce. Hay alguien más fuerte y decisivo que él. El único al que el pueblo ha de acoger. La razón es clara. El Bautista les ofrece un bautismo de agua. Solo Jesús, el Mesías, los “bautizará con el Espíritu Santo y con fuego”.

A juicio de no pocos observadores, el mayor problema de la Iglesia es hoy “la mediocridad espiritual”. La Iglesia no posee el vigor espiritual que necesita para enfrentarse a los retos del momento actual. Cada vez es más patente. Necesitamos ser bautizados por Jesús con su fuego y su Espíritu.

Estos últimos años ha ido creciendo la desconfianza en la fuerza del Espíritu, y el miedo a todo lo que pueda llevarnos a una renovación. Se insiste mucho en la continuidad para conservar el pasado, pero no nos preocupamos de escuchar las llamadas del Espíritu para preparar el futuro. Poco a poco nos estamos quedando ciegos para leer los “signos de los tiempos”.

Abandonado el aliento renovador del Concilio, se ha ido apagando la alegría en sectores importantes del pueblo cristiano, para dar paso a la resignación. De manera callada pero palpable va creciendo el desafecto y la separación entre la institución eclesial y no pocos creyentes.

Se da primacía a certezas y creencias para robustecer la fe y lograr una mayor cohesión eclesial frente a la sociedad moderna, pero con frecuencia no se cultiva la adhesión viva a Jesús. ¿Se nos ha olvidado que él es más fuerte que todos nosotros? La doctrina religiosa, expuesta casi siempre con categoría premodernas, no toca los corazones ni convierte nuestras vidas.

Es urgente crear cuanto antes un clima más amable y cordial. Cualquiera no podrá despertar en el pustra fe. Ponernos en contacto con el Evangelio. Alimentarnos de las palabras de Jesús que son “espíritu y vida”.

Dentro de unos años, nuestras comunidades cristianas serán muy pequeñas. En muchas parroquias no habrá ya presbíteros de forma permanente. Qué importante es cuidar desde ahora un núcleo de creyentes en torno al Evangelio. Ellos mantendrán viveblo sencillo la ilusión perdida. Necesitamos volver a las raíces de nueo el Espíritu de Jesús entre nosotros. Todo será más humilde, pero también más evangélico.


A nosotros se nos pide iniciar ya la reacción. Lo mejor que podemos dejar en herencia a las futuras generaciones es un amor nuevo a Jesús y una fe más centrada en su persona y su proyecto. Lo demás es más secundario. Si viven desde el Espíritu de Jesús, encontrarán caminos nuevos.
José Antonio Pagola

«LOS MISTERIOS DEL BAUTISMO DEL SEÑOR»

Nos refiere el texto evangélico que el Señor acudió al Jordán para bautizarse y que allí mismo quiso verse consagrado con los misterios celestiales. [...] No faltará quien diga: ¿Por qué quiso bautizarse, si es santo?» Escucha. Cristo se hace bautizar, no para santificarse con el agua, sino para santificar el agua y para purificar aquella corriente con su propia purificación y mediante el contacto de su cuerpo. Pues la consagración de Cristo es la consagración completa del agua.

Y así, cuando se lava el Salvador, se purifica toda el agua necesaria para nuestro bautismo, y queda limpia la fuente, para que pueda luego administrarse a los pueblos que habían de venir a la gracia de aquel baño. Cristo, pues, se adelanta mediante su bautismo, a fin de que los pueblos cristianos vengan luego tras él con confianza.

Así es como entiendo yo el misterio: Cristo precede, de la misma manera que la columna de fuego iba delante a través del mar Rojo, para que los hijos de Israel siguieran intrépidamente su camino; y fue la primera en atravesar las aguas, para preparar la senda a los que seguían tras ella. Hecho que, como dice el Apóstol, fue un símbolo del bautismo. Y en un cierto modo aquello fue verdaderamente un bautismo, cuando la nube cubría a los israelitas y las olas les dejaban paso.

Pero todo esto lo llevó a cabo el mismo Cristo Señor que ahora actúa, quien, como entonces precedió a través del mar a los hijos de Israel en figura de columna de fuego, así ahora, mediante el bautismo, va delante de los pueblos cristianos con la columna de su cuerpo. Efectivamente, la misma columna, que entonces ofreció su resplandor a los ojos de los que la seguían, es ahora la que enciende su luz en los corazones de los creyentes: entonces, hizo posible una senda para ellos en medio de las olas del mar; ahora, corrobora sus pasos en el baño de la fe.

De los sermones de san Máximo de Turín, obispo

La voz de Cristo que cambia los corazones

Año tras año, siglo tras siglo, hombres y mujeres caminan. Unos nacen, otros mueren. La vida tiene un ritmo que no puede detenerse.
Se suceden momentos de alegría y otros de tristeza. Pero solo tienen sentido aquellos momentos y acciones en los que se acoge el amor y se ama.
Si comprendemos esto, llegamos a captar el misterio de la existencia humana. No parece fácil, porque frecuentemente nos ahogan asuntos inmediatos, voces que aturden, cansancios asfixiantes y tentaciones de dentro o de fuera.
Una mirada al horizonte puede desvelar el misterio de la meta. Más allá de la muerte Dios nos espera. Más acá, estamos en el tiempo de la misericordia.
Ese fue el sentido de la Encarnación del Hijo. Vino para hacer la Voluntad del Padre, que coincidía con la salvación de los hombres.
La voz de Cristo provocó un terremoto espiritual en tierras de Palestina durante pocos años del primer siglo de nuestra era. Esa voz sigue viva también hoy, resuena en millones de corazones.
¿Escuchamos lo que dice el Maestro? ¿Abrimos el corazón al don de misericordia que brota de la Cruz en el Calvario? ¿Comprendemos el milagro de la victoria definitiva sobre la muerte que se produjo la mañana de la Pascua?
Los hechos se suceden. Noticias que alegran o que inquietan. Preocupaciones por la familia, por los amigos, por la salud, por el trabajo. Leyes y gobiernos que van contra los principios básicos de la justicia y del respeto a la vida.
La voz de Jesús el Nazareno atraviesa los siglos y llega hasta nuestro tiempo. Esa voz, acogida gracias a la fe, cambia corazones y enciende esperanzas. Trae misericordia y sostiene a los que trabajan por la paz, la justicia y la verdad.
El cielo está más cerca de lo que imaginamos. En cada misa asistimos nuevamente al culmen de la Redención, nos unimos a quien reina, triunfante, en los cielos.
"Porque es ya hora de levantaros del sueño; que la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada. El día se avecina. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz..." (Rm 13,11‑12)
P.Fernando Pascual


"Rezaré para que la sociedad en Cataluña pueda avanzar en comunión, derechos humanos y respeto"

Omella felicita al nuevo presidente de la Generalitat y asegura que "la Iglesia no entra a juzgar los procesos políticos"
El nuevo arzobispo de Barcelona, dispuesto a "ayudar a la sociedad y también a los políticos"
El nuevo arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha asegurado este domingo que está "contento" de que se haya encontrado una solución para la investidura del inminente presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y ha explicado que orará para que la sociedad de Cataluña pueda avanzar.
En unas declaraciones al canal 24 horas de TV3, Omella ha asegurado: "Rezaré para que todo esto pueda ir bien y la sociedad de Cataluña pueda avanzar en comunión, derechos humanos y respeto a los mas pobres".
"Los políticos tienen su reflexión y su trabajo", ha dicho el arzobispo, que ha añadido que es él "un pastor de la iglesia" y su trabajo es "ayudar a la sociedad y también a los políticos".
Al ser preguntado sobre si, como arzobispo, legitimaba la hoja de ruta independentista, ha contestado que "la iglesia no entra a hacer un juicio político", aunque lo respeta, y les anima a que sigan.
Ha remarcado: "Rezaré para que todo vaya bien por el bien de Cataluña y de la gente que trabaja y vive en esta tierra que encuentro fantástica", y donde ha afirmado que ya se empieza a sentir un poco catalán entre los catalanes.
Omella ha asegurado que respeta la hoja de ruta de Cataluña, pero ha afirmado que "la Iglesia no entra a juzgar" los procesos políticos, y ha deseado que la sociedad de Cataluña pueda avanzar en comunión, en derechos humanos y en respeto de los más pobres, entre otros.
 Por otra parte, ha considerado que entre los dirigentes políticos la prioridad debería ser un pacto social para hacer el "bien común", y así las cosas irían mejor, ha dicho.
Omella, que también es presidente de la Comisión Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Española, ha dicho que cuando unos quieren imponer su proyecto social deben pensar que "hay otros que quieren otra cosa".
"Somos todos un poco dictadores", ha valorado Omella, que ha alertado de que todos los políticos hablan de pacto pero no dan el brazo a torcer al querer imponer sus posiciones, y en cambio, según él, deberían ceder más.

Para sus tareas como arzobispo ha dicho que procurará mantener "la boca cerrada y las manos abiertas" para ayudar y andar junto a la gente.

Convertíos y creed en el Evangelio


Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 14-20

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
-«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, qechando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo:
-«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.
Palabra del Señor.