lunes, 3 de abril de 2017

El párroco de Nuestra Señora de Europa habla de la crucifixión en la última charla cuaresmal




Durante este tiempo de Cuaresma, la parroquia Nuestra Señora de Europa (Paseo Doctor Vallejo Nájera, 23) ha acogido unas charlas cuaresmales. Se trata de unas meditaciones sobre la Pasión del Señor impartidas por el párroco, Lucas Berrocal, los lunes, a las 20:00 horas. La última se podrá escuchar este lunes, 3 de abril, con el tema Crucificado, muerto y sepultado. Las siete palabras.
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El Ayuntamiento organiza un ciclo de música para la Semana Santa en parroquias de la ciudad


El Ayuntamiento de Madrid ha hecho pública la programación de Música sacra para acompañar la Semana Santa. Los conciertos arrancaron el pasado viernes, 31 de marzo, y se prolongarán hasta el próximo 16 de abril:
  • Viernes 31 de marzo:
    - Parroquia santuario Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (c/Manuel Silvela, 14)
    Coro de conciertos de San Petersburgo y Ensemble, a las 20:30 horas
    - Parroquia del Santo Cristo del Olivar (c/Cañizares, 4)
    Asociación Cultural Grupo Vocal Siglo XXI, a las 19:45 horas
    - Parroquia Nuestra Señora de la Luz (c/Fernán Núñez, 4)
    Coral Madrileña Ciudad Lineal, a las 20:45 horas
  • Sábado 1 de abril:
    - Iglesia Nuestra Señora de las Maravillas (c/Dos de Mayo, 11)
    Coro Francis Poulenc, a las 20:00 horas
    - Parroquia Nuestra Señora de la Granada (c/Villasilos, 9)
    Coral Polifónica Sagrada Familia, a las 19:45 horas
    - Ermita San Antonio de la Florida (c/Paseo de la Florida)
    Coral Jácara, a las 20:30 horas
  • Domingo 2 de abril:
    - Parroquia de Nuestra Señora del Rosario (c/Conde de Peñalver, 40)
    Coral Jesús Obrero, a las 19:00 horas
    - Iglesia de San Federico (c/Alcalde Martín de Alzaga, 21)
    Coro Galileo, a las 20:00 horas
    - Nuestra Señora de la Montaña (c/Corregidor José de Pasamonte, 15), de Moratalaz
    Orfeón Moratalaz y Coral Polifónica Sagrada Familia, a las 19:00 horas
  • Lunes 3 de abril:
    - Basílica pontificia San Miguel (c/San Justo, 4)
    Ensemble de trompetas Music’us, a las 19:00 horas
    - Nuestra Señora de la Granada (c/Villasilos, 9)
    Coro Cantores de Iberia, a las 19:30 horas.
  • Martes 4 de abril:
    - Iglesia Nuestra Señora de Montserrat (c/San Bernardo, 79)
    Feminalia, a las 20:30 horas
    - Nuestra Señora de la Misericordia (c/Arroyo del Olivar, 100)
    Asociación Voces del Retiro Coral Reinado, a las 20:00 horas.
  • Miércoles 5 de abril:
    - Parroquia Purísimo Corazón de María (c/Embajadores, 81)
    Coral de Arganzuela, a las 20:30 horas.
  • Jueves 6 de abril:
    - Parroquia San Miguel Arcángel (c/Islas Bermudas, 28), de Fuencarral
    Aquarel Baroque, a las 20:00 horas
    - Parroquia de San Gabriel Arcángel (c/Isla de Oza, 49)
    Coral Ciudad de los Poetas, a las 19:30 horas
    - Parroquia de San Manuel y San Benito (c/Alcalá, 83)
    Coral San Agustín, a las 20:30 horas.
  • Viernes 7 de abril:
    - Parroquia de Santa Cruz (c/Atocha, 6)
    Grupo vocal de cámara ‘Gradualia’, a las 20:00 horas
    - Parroquia San Joaquín (c/Amposta, 24)
    Coral Génesis, a las 19:30 horas
    - Monasterio Nuestra Señora de las Maravillas (c/Príncipe de Vergara, 23)
    Orfeón Moratalaz, a las 20:15 horas.
  • Sábado 8 de abril:
    - Parroquia Nuestra Señora de las Victorias (c/Azucenas, 34)
    La Grande Chapelle, a las 20:00 horas.
    - Parroquia Nuestra Señora de Loreto (c/de las Alias, 21)
    Agrupación Coral El Capricho, a las 20:15 horas.
  • Lunes 10 de abril:
    - Basílica hispano-americana Nuestra Señora de la Merced (c/General Moscardó, 23)
    Orquesta y Coro Filarmonia, a las 19:30 horas.
  • Martes 11 de abril:
    - Parroquia San Ildefonso (Plaza de San Ildefonso, s/n)
    The New Baroque Times, a las 20:00 horas.
  • Miércoles 12 de abril:
    - Real Basílica de Nuestra Señora de Atocha (Avda. Ciudad de Barcelona, 1)
    Orquesta Kammerphilharmonía del País Vasco, a las 18:00 horas.
  • Domingo 16 de abril:
    - Parroquia Epifanía del Señor (c/Nuestra Señora de la Luz, 64)
    Coral Nuestra Señora de Fátima, a las 20:15 horas.
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COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (8,1-11) POR EL PAPA FRANCISCO:




“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy es tan bonito, a mí me gusta mucho leerlo y releerlo. Nos presenta el episodio de la mujer adúltera, poniendo de relieve el tema de la misericordia de Dios, que nunca quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. 

La escena ocurre en la explanada del Templo. Jesús está enseñando a la gente, y llegan algunos escribas y fariseos que conducen delante de Él a una mujer sorprendida en adulterio. Esa mujer se encuentra así en el medio entre Jesús y la multitud (cf. v. 3), entre la misericordia del Hijo de Dios y la violencia, la rabia de sus acusadores. 

En realidad ellos no fueron al Maestro para pedirle su opinión —era gente mala—, sino para tenderle una trampa. De hecho, si Jesús seguía la severidad de la ley, aprobando la lapidación de la mujer, perdería su fama de mansedumbre y bondad que tanto fascina al pueblo; si en cambio quería ser misericordioso, debería ir contra la ley, que Él mismo dijo que no quería abolir sino dar cumplimiento (cf. Mt 5, 17). Y Jesús está en medio de esta situación.

Esta mala intención se esconde bajo la pregunta que le plantean a Jesús: «¿Tú que dices?» (v. 5). Jesús no responde, se calla y realiza un gesto misterioso: «inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra» (v. 7). Quizás hacía dibujos, algunos dicen que escribía los pecados de los fariseos... de cualquier manera, escribía, estaba en otro lado. De este modo invita a todos a la calma, a no actuar inducidos por la impulsividad, y a buscar la justicia de Dios. 

Pero aquellos malvados insisten y esperan de Él una respuesta. Parecía que tenían sed de sangre. Entonces Jesús levanta la mirada y les dice: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra» (v. 7). 

Esta respuesta desubica los acusadores, los desarma a todos en el sentido estricto de la palabra: todos depusieron las «armas», o sea las piedras listas para ser arrojadas, tanto las visibles contra la mujer, como las escondidas contra Jesús. Y mientras el Señor sigue escribiendo en la tierra, haciendo dibujos, los acusadores se van uno tras otro, con la cabeza baja, comenzando por los más ancianos que eran más conscientes de no estar sin pecado. 

¡Qué bien nos hace ser conscientes de que también nosotros somos pecadores! Cuando hablamos mal de los otros —todas estas cosas que nosotros conocemos bien—, ¡qué bien nos hará tener el coraje de hacer caer en el suelo las piedras que tenemos para arrojárselas a los demás y pensar un poco en nuestros pecados!

Se quedaron allí solos la mujer y Jesús: la miseria y la misericordia, una frente a la otra. Y esto cuántas veces nos sucede a nosotros cuando nos detenemos ante el confesionario, con vergüenza, para hacer ver nuestra miseria y pedir el perdón. 

«Mujer, ¿dónde están?» (v. 10), le dice Jesús. Y basta esta constatación, y su mirada llena de misericordia y llena de amor, para hacer sentir a esa persona —quizás por primera vez— que tiene una dignidad, que ella no es su pecado, que ella tiene una dignidad de persona, que puede cambiar de vida, puede salir de sus esclavitudes y caminar por una senda nueva.

Queridos hermanos y hermanas, esa mujer nos representa a todos nosotros, que somos pecadores, es decir adúlteros ante Dios, traidores a su fidelidad. Y su experiencia representa la voluntad de Dios para cada uno de nosotros: no nuestra condena, sino nuestra salvación a través de Jesús. Él es la gracia que salva del pecado y de la muerte. 

Él ha escrito en la tierra, en el polvo del que está hecho cada ser humano (cf. Gén 2, 7), la sentencia de Dios: «No quiero que tu mueras, sino que tú vivas». Dios no nos clava a nuestro pecado, no nos identifica con el mal que hemos cometido. 

Tenemos un nombre y Dios no identifica este nombre con el pecado que hemos cometido. Nos quiere liberar y quiere que también nosotros lo queramos con Él. Quiere que nuestra libertad se convierta del mal al bien, y esto es posible —¡es posible!— con su gracia”.

(Papa Francisco, Ángelus del 13 de marzo de 2016)

EVANGELIO DE HOY: EL QUE ESTÉ SIN PECADO, TIRE LA PRIMERA PIEDRA





Lectura del santo evangelio según san Juan (8,1-11):

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a Él, y, sentándose, les enseñaba.

Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:

«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».

Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.

Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.

Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.

Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».

Ella contestó: «Ninguno, Señor».

Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

Palabra del Señor

EL PAPA REZA POR COLOMBIA, Y HACE UN LLAMIENTO POR VENEZUELA, PARAGUAY Y EL CONGO




Queridos amigos, en su exhortación antes del rezo del Ángelus, el Papa Francisco –que está realizando una visita pastoral a Carpi- ha dicho:

«Estoy profundamente dolido por la tragedia que ha golpeado Colombia, donde una gigantesca avalancha de fango, ocasionada por las lluvias torrenciales, embistió la ciudad de Mocoa, provocando numerosos muertos y heridos. Rezo por las víctimas y aseguro mi cercanía a cuantos lloran la desaparición de sus seres queridos, y doy las gracias a todos los que están trabajando para prestar socorro. 

Tambien siguen llegando noticias de sangrientos enfrentamientos armados en la región de Kasai en la República Democrática del Congo, enfrentamientos que están causando víctimas y desplazamientos que también afectan a la Iglesia... Aseguro mi cercanía a esta nación, y exhorto a todos a rezar por la paz, para que los corazones de los artífices de este tipo de crímenes no permanezcan esclavos del odio y de la violencia, porque el odio y la violencia destruyen siempre.

Además, sigo con gran atención lo que está ocurriendo en Venezuela y Paraguay. Rezo por estas poblaciones, muy queridas para mí, e invito a todos a perseverar sin descanso, evitando cualquier tipo de violencia, en la búsqueda de soluciones políticas».

«Dios es siempre amoroso incluso en las pruebas más duras», el Papa a los afectados por el terremoto en Mirandola

Mensaje del Santo Padre dirigido a las poblaciones afectadas por el terremoto
Queridos hermanos y hermanas:
En esta ciudad, que todavía tiene visibles los signos de una prueba muy difícil, deseo abrazar a ustedes y a los habitantes de las demás localidades azotadas por el terremoto de mayo de 2012. Ya, mi querido predecesor, Benedicto XVI, pocas semanas después del incidente vino a este territorio para traer solidaridad junto con su propia fortaleza y la de toda la Comunidad eclesial. Hoy, estoy entre ustedes para reafirmar el afecto de toda la Iglesia y para dar testimonio a cada uno, de mi cercanía y mi ánimo para el camino que todavía queda por hacer en la reconstrucción. Extiendo un cordial saludo al Pastor de esta Diócesis, Monseñor  Francesco Cavina, al Párroco y demás sacerdotes, al alcalde y al resto de autoridades. Renuevo mi agradecimiento a los voluntarios de Protección Civil y a los que han participado en diversos niveles en las actividades de reconstrucción de las estructuras y recuperación de la vida comunitaria.
Sé bien cuánto el terremoto ha afectado el patrimonio humano y cultural de esta tierra. Pienso en las dificultades que han sufrido: los daños de las casas, las actividades productivas, las Iglesias y otros monumentos, llenos de historia y arte y símbolo de la espiritualidad y de la civilización de un pueblo. Pero pienso sobre todo en las heridas internas: el sufrimiento de aquellos que han perdido a sus seres queridos y de quienes han visto dispersarse los sacrificios de una vida entera. En los días sucesivos al terremoto, se despertó una gran admiración en todo el testimonio de dignidad e ingenio que han demostrado ustedes. Se han esforzado en afrontar con espíritu evangélico la precaria situación causada por el terremoto, reconociendo y aceptando en los hechos dolorosos la misteriosa presencia de un Padre que es siempre amoroso, incluso en las pruebas más duras.
Las heridas han sido curadas, pero permanecen y permanecerán para toda la vida las cicatrices. Mirando estas cicatrices... tengan el coraje de crecer y hacer crecer en sus hijos, en esa dignidad, en esa fortaleza, en ese espíritu de esperanza que ustedes han tenido en el momento de las heridas. 
Mi  deseo es que nunca decaiga la fuerza de ánimo, la esperanza y los dotes de laboriosidad  que los caracterizan. Que permanezca intacta su intención de no ceder al desaliento ante las dificultades que aún permanecen. De hecho, se ha logrado mucho en el trabajo de reconstrucción, pero es más importante aún que se mantenga un decisivo empeño por recuperar también los centros históricos: son los lugares de la memoria histórica y son espacios esenciales de la vida social y eclesial. Estoy seguro de que no faltará la buena voluntad por parte de todos los actores involucrados, para garantizar la rápida realización de estos trabajos necesarios para el bien común.
Delante de esta Catedral, símbolo de la fe y la tradición de este territorio gravemente dañado por el seísmo, elevo con ustedes al Señor una ferviente oración por las víctimas del terremoto, por sus familias y por todos los que todavía viven en situaciones precarias. Que el Señor haga sentir a cada uno su apoyo y consuelo.
Queridos hermanos y hermanas, dentro de dos semanas celebraremos la Pascua de Resurrección. Que la fuerza del Señor resucitado mantenga el empeño de ustedes en completar la reconstrucción y anime sus esperanzas, que la Virgen María y los santos patronos obtengan del Señor la fortaleza para las personas que todavía sufren por esta prueba, otorgando luz y fuerza a las mentes y los corazones para que pronto puedan cumplirse las expectativas de todos. Les agradezco y les imparto de corazón a ustedes aquí reunidos y a la población entera, mi Bendición. 

(from Vatican Radio)

El Papa en el Ángelus: "Confiamos nuestras vidas y el destino de la Iglesia y del mundo a María"

Queridos hermanos y hermanas:
Quiero agradecerles por haber venido a esta Misa: quiero agradecer a todos, a todos los que han trabajado para esta doble maratón: la del domingo pasado y esta... ¡muchas gracias! Y quiero agradecer a ustedes, enfermos: ¡hay cuatro mil enfermos aquí! Gracias a ustedes que con vuestros sufrimientos ayudan a la Iglesia, ayudan a llevar la Cruz de Cristo. Gracias. ¡Muchas gracias a ustedes!
Y al final de esta celebración, nuestro pensamiento se dirige a la Virgen Santa, a la que veneran en la iglesia catedral dedicada a ella. A María le ofrecemos nuestras alegrías, nuestros dolores y nuestras esperanzas. Le pedimos que pose su mirada misericordiosa en quienes de nosotros están sufriendo, especialmente en los enfermos, en los pobres y en quienes están privados de un trabajo digno.
Recordando el ardor apostólico de dos figuras de su tierra, el Beato Odoardo Focherini y la Venerable Marianna Saltini, testigos de la caridad de Cristo, saludo con gratitud, a ustedes, los fieles laicos. Los animo a ser protagonistas de la vida de sus comunidades, en comunión con sus sacerdotes: apunten siempre en lo que es esencial en el anuncio y en el testimonio del Evangelio.
Agradezco a ti, querido Obispo Francesco, y a todos ustedes, Obispos de la Región de Emilia Romaña, por su presencia, y sobre todo, al Pastor de esta diócesis, Mons. Francesco Cavina: los exhorto a estar al lado de sus sacerdotes con la escucha, la ternura y la cercanía atenta.
Por último, quisiera agradecer a todos y cada uno de ustedes, queridos fieles, a los sacerdotes, religiosos y religiosas, a las Autoridades y particularmente a cuantos han colaborado para organizar esta visita, con un pensamiento especial para el AGESCI y el coro, compuesto por todos los coros de la diócesis, que ha animado esta liturgia.
Confiamos nuestras vidas y el destino de la Iglesia y del mundo a María, recitando juntos la oración del Ángelus. Angelus domini...
De aquí el Sucesor de Pedro se traslada al Seminario episcopal para almorzar con los Obispos de la región y los sacerdotes ancianos residentes en la Casa del Clero, y con los seminaristas, y posteriormente celebrará un encuentro con los sacerdotes diocesanos, los  consagrados y los seminaristas.
(Griselda Mutual - Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)