lunes, 9 de noviembre de 2015

Historia de la devoción a la Virgen de la Almudena


Cuenta la historia que los habitantes cristianos del entonces pequeño pueblo llamado Magerit, ante la llegada de la invasión musulmana entre los años 712 y 714, escondieron imágenes, vasos sagrados y otros objetos litúrgicos. También ocultaron la imagen de la Virgen de la Vega, venerada por los habitantes del lugar, en un cubo de la muralla para preservarla de todo mal. La tradición añade que, con ella, ocultaron dos velas encendidas.

En 1083, al conquistar Magerit el rey Alfonso VI, comenzó a escuchar esta historia. E hizo un voto: si conquistaba Toledo, buscaría la imagen de la Virgen. Mientras, pintó en el muro de la antigua mezquita una imagen de la Madre de Dios, para que se la rindiese culto: imagen que hoy se conserva en la cripta de la Catedral de la Almudena, conocida como Nuestra Señora de la Flor de Lis. 

Conquistado Toledo en 1085, Alfonso VI regresa a Magerit dispuesto a cumplir su promesa. El 9 de noviembre, una solemne procesión, en la que participó el rey y su corte,
caminaba frente a la muralla; al pasar por el cubo de la misma, con gran ruido se cayó un trozo de piedras y apareció la imagen de la Virgen, con los cirios encendidos.

La imagen encontrada en la muralla se destruyó en un incendio. La actual es de finales del XVI, tallada en madera de pino y de autor desconocido.

En 1640 se funda la Congregación de la Real Esclavitud de Santa María la Real de la Almudena.

En 1912 la Infanta María Teresa de Borbón crea la Corte de Honor de Santa María la Real de la Almudena.

Cuando solamente me quedas Tú

Necesitamos ayuda y consuelo. Los buscamos entre los hombres, sin resultados, en muchas ocasiones.
La vida golpea continuamente. Ayer fue un compañero que nos cerró la puerta. Hoy es un "amigo” que no quiere saber nada de nuestro problema. Mañana... da miedo pensar cuál será la próxima sorpresa.
Sé, sin embargo, que hay Alguien que me apoya siempre, que está a mi lado, que me ofrece su brazo, que me levanta en las caídas, que me consuela plenamente.
Dios es fiel. Lo sé desde que leí el Evangelio, desde que escuché las palabras de ternura del Hijo del Padre. Su presencia, sus milagros, su agonía, su triunfo, son también míos.
Ya no camino en la incerteza. Está abierta la gran puerta de la esperanza. Tengo un Consolador que no me deja. Puedo confiar y seguir adelante.
Cuando solamente me quedas Tú, aprendo a desprenderme de las falsas "seguridades” humanas. He comprendido lo débil que es el corazón humano, su terrible capacidad de cobardías y traiciones.
En cambio, Tú eres fiel y bueno. Tú eres el verdadero Amigo que das la vida, también por el débil, por el pecador, por el necesitado.
Jesús, llega el momento de dar un paso hacia el abandono. Me pongo en tus manos, como tantos hombres y mujeres del pasado y del presente.
Ya no hay noche en mi corazón. Camino apoyado en Ti, Buen Pastor que me sostienes entre tus brazos...

 P. Fernando Pascual

Según un estudio de la universidad de Chicago. Los niños religiosos son más egoístas y agresivos que los ateos

Un estudio que dará mucho de qué hablar socava las extendidas creencias sobre el vínculo entre religión y moralidad: los niños religiosos son más egoístas que los seculares, aseguran los investigadores.
Esa fue la conclusión a la que arribaron académicos de siete universidades de todo el mundo tras estudiar más de 1,000 niños cristianos, musulmanes y no religiosos de todo el mundo, para poner a prueba la relación entre la religión y la moralidad.
"En general, nuestros resultados contradicen el sentido común...y la popular suposición de que los niños de hogares religiosos son más altruistas y amables con los demás", dijeron los autores de la investigación, titulada Asociación Negativa entre religiosidad y altruismo de niños en todo el mundo, publicado esta semana en la revista Current Biology y reseñado por el diario británico The Guardian.
Lo que es más sorprendente aún: los investigadores determinaron que la creencia religiosa es una influencia negativa en el altruismo de los niños.
"En términos más generales, [los resultados] cuestionan si la religión es vital para el desarrollo moral, respaldando la idea de que la secularización del discurso moral no reducirá la bondad humana - de hecho, hará justo lo contrario", indicaron los autores del estudio.
Un total de 1,170 niños, de edades comprendidas entre los cinco y 12 años participaron en la investigación, que se llevó a cabo en Estados Unidos, Canadá, China, Jordania, Turquía y Sudáfrica. Casi el 24% eran cristianos, 43% musulmanes, y el 27,6% no religiosos. El número de judíos, budistas, hindúes, los niños agnósticos y otros eran demasiado pequeño para ser estadísticamente válido.
Como parte de un juego conocido en psicología como "el juego del dictador" a los niños se les pidió elegir pegatinas y luego se les dijo que no había suficiente para todos en su escuela, para ver si iban a compartir. También se les mostró una película donde aparecían pequeños empujando y chocando entre sí para medir sus respuestas.
Los hallazgos "demostraron sólidamente que los niños de hogares identificados como de una de las dos principales religiones del mundo (cristianismo e islamismo) fueron menos altruistas que los niños de hogares no religiosos", señalaron los investigadores.
Los niños más grandes, que por lo general ya han tenido una mayor exposición a la religión "exhibieron las mayores relaciones negativas".
El estudio también determinó que "la religiosidad afecta las tendencias punitivas de los niños". Los niños de las familias religiosas "con frecuencia parecen ser más crítico de las acciones de los demás", de acuerdo con los investigadores.
Los investigadores llegaron a esa conclusión tras analizar los resultados del experimento con el video. Curiosamente los niños musulmanes pensaban que las acciones dañinas eran peores y creían que merecían el castigo más severo en comparación con los otros niños cristianos y seculares. Los cristianos juzgaron el daño con más severidad que los niños seculares, aunque no hubo diferencias en sus calificaciones punitivas.
Esto es consistente con el fundamentalismo, según los expertos. En general, los niños religiosos son menos tolerantes de las acciones perjudiciales y favorecieron las penas duras.
El proyecto estuvo dirigido por el profesor Jean Decety, un neurocientífico de la Universidad de Chicago, quien originalmente no tenía como objetivo comparar el comportamiento moral. "Yo estaba más interesado en saber si iba a encontrar diferencias en la empatía o compartir, en función de la cultura", relató a Forbes.
El trabajo de Decety muestra que la educación forma la moral temprano en la vida. Esto incluye altruismo, o sea, las acciones que benefician a un destinatario a un costo para el que las realiza. Los niños aprenden los valores y creencias religiosas de su familia y la comunidad, a través de rituales como ir a la iglesia. Su hipótesis era que si la religión promueve la moralidad, los niños de familias religiosas debían tener tendencias altruistas fuertes.
Entonces, ¿por qué las personas religiosas son menos morales, según el estudio?Un factor es un fenómeno psicológico conocido como "licencia moral": una persona justificará que hizo algo malo o inmoral -como ser racista- porque ya ha hecho algo "bueno", como rezar. "Es un sesgo inconsciente", explica Decety. "Ni siquiera ven que no es compatible con lo que han estado aprendiendo en la iglesia."
Según el Pew Research Center, la mayoría de personas en todo el mundo piensa que es necesario creer en Dios para ser una persona moral. En EEUU el 53% de los adultos piensan que la fe en Dios es necesaria para la moralidad, una cifra que se elevó a siete de cada 10 adultos en el Medio Oriente y a las tres cuartas partes de los adultos en seis países africanos encuestados por Pew.

(RD/Agencias)

«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»

Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 13-22
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
-«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
-«¿Qué signos nos muestras para obrar así?»
Jesús contestó:
-«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»
Los judíos replicaron:
-«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.
Palabra del Señor.