jueves, 12 de enero de 2017

Vaticano lanza campaña mediática para sensibilizar sobre la situación de los menores migrantes



La sección Migrantes y Refugiados del dicasterio vaticano para el Servicio del Desarrollo Humano Integral lanza su primera campaña mediática de sensibilización sobre la cuestión que le compete. La ocasión es la 103º Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, que se celebra el 15 de enero.
En línea con el tema elegido por el Pontífice para la edición de este año, “Migrante menores, vulnerables y sin voz”, la campaña mediática se concentrará sobre la situación de los niños, niñas y adolescentes migrantes, refugiados, desplazados y víctimas de la trata.
Tal y como informan en un comunicado, del 12 al 15 de enero de 2017, los tuits del Pontífice serán dedicados a tales situaciones y dirigirán directamente a la página Facebook de la sección, en la que se presentarán breves historias y reflexiones sobre esta temática general.
Zenit

Por qué debemos escuchar las advertencias de Bauman sobre los riesgos del «amor líquido»


Ha fallecido el filósofo y sociólogo polaco que explicó la sociedad «líquida» y la importancia de las relaciones personales
Erik Gandini, director ítalo-sueco, parte de Suecia en un viaje cinematográfico que lo lleva a Etiopía. Su película (La teoría del amor de Suecia) nació a partir de una reflexión sobre el manifiesto propuesto por el Parlamento sueco en 1972, La familia del futuro.
El concepto básico es que toda auténtica relación humana debe basarse en la independencia: la independencia de la mujer respecto a su marido, de los adolescentes con respecto a sus padres, de los ancianos con respecto sus hijos. Pero la independencia, sin embargo, limita el contacto y la interacción personal: por ello hoy, después de 50 años, la mitad de la población vive sola, y cada vez más mujeres se convierten en madres solteras a través de la inseminación artificial
¿Por qué una vida segura y protegida puede tornarse tan poco satisfactoria? Una posible respuesta es la del famoso sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman, quien demuestra que una vida sin problemas no es necesariamente una vida feliz:
«Debemos hacer frente a los retos; se llega a la felicidad cuando se puede controlar a los desafíos planteados por el destino. De hecho, el aumento de la comodidad puede hacernos sentir perdidos. Una cosa que no tenemos y que no nos puede ser proporcionada por el Estado ni por los políticos, es pasar tiempo con los demás, estar con otras personas: nuestro estar en un grupo. De esto usted se tiene que ocupar. Las personas acostumbradas a la independencia están perdiendo la familiaridad de vivir con otras personas, debido a que ya se ven privados de la capacidad de socializar. Socializar es agotador porque implica negociar y volver a negociar, discutir, acordar, volver a crear. La independencia priva de la capacidad de hacer todo esto. Nuestra vida está ahora dividida: online y offline, conectado y desconectado. La primera no tiene riesgos: es muy fácil hacer amigos en Internet; en realidad, así nunca percibe uno la propia soledad. Y si alguien no te gusta, simplemente dejas de interactuar con él. En el mundo offline es difícil evitar la confrontación. Cuanto más independientes somos, nos volvemos menos capaces de detener nuestra independencia y sustituirla por una interdependencia agradable».
Un estilo de vida líquido (una categoría muy querida por el distinguido sociólogo) es atractivo para muchas personas, ya que ofrece un intercambio sin restricciones; más exactamente, sin compromisos.
El amor, en cambio, requiere compromiso y esfuerzo. Las redes sociales hacen que sea más fácil encontrar la forma de salir de los compañeros, haciendo crecer cada vez más una tendencia que ha llegado a ser dominante en Occidente.
Para Bauman (1925 – 2017), el sociólogo polaco naturalizado británico, nuestra sociedad podría estar a pocas décadas a la destrucción de todos los vínculos interpersonales, una tendencia que ha visto progresivamente el final de los partidos políticos, de los sindicatos, y de las relaciones entre las familias y las instituciones como la escuela, y que en algunos casos ha convertido a los individuos en átomos que no pueden construir lazos de ningún tipo, condenándolos a la soledad y a la única satisfacción del consumo.
De hecho, el consumismo se ha convertido en figura señera de Occidente, en una ideología única e intocable con un solo enemigo: el amor.
Este lunes 9 de enero hemos tenido que despedirnos de un gran pensador, uno de los pocos capaces de advertirnos en contra de estos abusos. Se le echará de menos.
Lucandrea Massaro

«La casilla de la Iglesia en el IRPF no es dinero decidido por el Gobierno, sino por los contribuyentes»


Según Fernando Giménez Barriocanal, vicesecretario para Asuntos Económicos de la CEE, «el Tribunal de Cuentas tiene la capacidad de fiscalizar dinero público» pero «la asignación tributaria [a la Iglesia] es un dinero que no está decidido por el Gobierno. Son los contribuyentes los que deciden si la Iglesia recibe o no. Si nadie marcase la casilla, la Iglesia recibiría 0 euros», ha explicado en la Cadena Ser
El Tribunal de Cuentas no fiscalizará el dinero que las personas deciden entregar a la Iglesia Católica a través de la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta. Así lo decidió, el pasado 22 de diciembre, el pleno del tribunal, con siete votos a favor y cinco en contra.
El vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española, que se enteró de la noticia este martes por la tarde, ha dado hoy su opinión al respecto en los micrófonos de la Cadena Ser. Según Fernando Giménez Barriocanal, «el Tribunal de Cuentas tiene la capacidad de poder fiscalizar dinero público» pero «la asignación tributaria [a la Iglesia] es un dinero que no está decidido por el Gobierno. Son los contribuyentes los que deciden si la Iglesia recibe o no», ha explicado. «Si ningún contribuyente decidiera marcar la casilla, la Iglesia recibiría 0 euros. Por eso, jurídicamente, la asignación tributaria es un concepto diferente del resto de las asignaciones», ha añadido.
«Dicho eso, -ha continuado Barriocanal- la Conferencia Episcopal hará siempre lo que se le diga por parte de las autoridades civiles. No tiene ningún problema. Para nosotros la transparencia es nuestra razón de ser».
En este sentido, el vicesecretario ha recordado que la CEE siempre ha hecho todo lo que se le ha pedido en materia de transparencia y fiscalización. «Hasta el año 2007 depositábamos en el Ministerio de Justicia, toda la documentación -hasta los justificantes bancarios-, de las cuentas de todo lo que recibía la Conferencia Episcopal». A partir de entonces, y en base al acuerdo que firmaron el Partido Socialista y la Santa Sede «en el que se nos pidió que explicáramos bien a qué se destinaba el dinero, cuál era el servicio que la Iglesia estaba prestando a la sociedad», la Conferencia Episcopal empezó «a hacer una memoria completa, revisada por una de las principales auditorias internacionales de más prestigio -y cuyo resumen presentamos a la sociedad-, y depositamos más de 500 folios en el Ministerio de Justicia, en la Dirección General de Relaciones con las Confesiones».
Reparto del dinero del IRPF
Durante la entrevista, Barriocanal también ha sido preguntado por el voto particular de los consejeros del PSOE en el Programa de Fiscalizaciones del Tribunal para el Año 2017 en el que argumentaban que la información que aporta la Iglesia sobre sus actividades no es suficiente y que se limita a informar sobre el reparto territorial de los fondo.
«Informamos del reparto, del destino de ese dinero, de cuánto va a actividades pastorales, cuánto va a actividad caritativa, cuánto va a mantenimiento de templos… y también de cuál es el retorno que tiene la sociedad de todo ese dinero», ha contestado el vicepresidente. También informan, según Fernando Giménez, de «como el hecho de mantener abiertos los bienes de interés cultural supone el 2,5 % del PIB de España; de cuánto estamos ahorrando a todos los españoles gracias a los colegios concertados; de la inmensa labor asistencial» de la Iglesia. «Y si nos piden información más detallada, más allá de los 500 folios que ya entregamos, pues lo presentaremos, no tenemos ningún inconveniente. Queremos cumplir la legislación».
José Calderero @jcalderer
Alfa Y Omega

Francisco denuncia: «¡Quienes venden billetes de entrada en la audiencia general son estafadores!»


Advierte que «es una visita al Papa en la casa de todos, y no se paga. ¡Esas personas son delincuentes!»
Saliendo al paso de quienes engañan a los peregrinos, el Papa Francisco ha denunciado el miércoles a «algunos ‘listos’ que cobran por los billetes» de entrada a las audiencias generales, ya sea en la plaza de San Pedro o en el Aula Pablo VI durante los meses de frio.
Enseñando un billete de color rojo, el Santo Padre hizo notar que «aquí está escrito en seis idiomas: ‘este billete es totalmente gratuito’. No se debe pagar. Es una visita al Papa y es gratuita. Si alguien os pide dinero os está estafando».
Como este tipo de abusos se ceban sobre todo en personas que vienen de muy lejos, el Papa ha dado la alarma para que la noticia llegue a todo el mundo. Lo ha dicho con la máxima claridad: las audiencias generales de los miércoles son «una visita al Papa en la casa de todos, y no se paga. ¡Esas personas son delincuentes! ¡Eso no se hace! ¿Entendido?».
Los peregrinos a Roma empiezan a correr peligro de estafa nada más asomarse a las marquesinas de los aeropuertos de Fiumicino y Ciampino o de la Estación Termini. Allí le salen al paso los conductores de taxis piratas, que les llevarán por recorridos tortuosos y les esquilmarán entre sonrisas y bromas. En los autobuses y en otros lugares en que se concentra gente, actúan los carteristas con perfección inigualable.
A pesar de que la Guardia di Finanza vigila los establecimientos comerciales, siempre hay restaurantes y bares que «clavan» a los peregrinos extranjeros, especialmente a los japoneses y otros asiáticos.
Hay también estafadores que revenden billetes de entrada en los Museos Vaticanos, pero los peores ladrones son los que venden a los peregrinos los billetes de entrada en la audiencia, que son totalmente gratuitos.
El código de colores, puertas de entrada y zonas tiene por objeto colocar juntos a los grupos de peregrinos, dando preferencia en los puestos más cercanos al Papa a los que vienen de más lejos o lo han solicitado antes.
Los billetes se retiran en la plaza de San Pedro el martes por la tarde, exhibiendo un documento de identidad o bien el fax o correo electrónico de la Casa Pontifica en que se confirma la reserva.
Precisamente el discurso del Papa se centraba este miércoles en los falsos ídolos, como las ideologías, el dinero, el poder, el éxito o la belleza física cuanto se convierten en objetos de culto. En ese contexto, Francisco incluyo otra falsedad: cobrar por un encuentro de familia que es absolutamente gratuito.
Juan Vicente Boo/Corresponsal de ABC en el Vaticano
Alfa y Omega

La lepra se la quitó y quedó limpio (evangelio de hoy)



Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 40-45
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
-«Si quieres, puedes limpiarme».
Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo:
-«Quiero: queda limpio».
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente:
-«No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que sirva de testimonio».
Pero, cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a el de todas partes.
Palabra del Señor.

Papa: Es necesario permanecer en el mundo, pero defenderse de las ilusiones del mundo


La esperanza, esperar en el futuro, creer en la vida, es una necesidad primaria del hombre. Pero es importante que pongamos nuestra confianza en lo que verdaderamente pueda ayudar a vivir y dar sentido a la existencia.
La Sagrada Escritura nos advierte contra las falsas esperanzas que el mundo presenta, denunciando la paradoja de sus ídolos. El hombre, al buscar seguridades tangibles y concretas, cae en la tentación de las consolaciones efímeras —dinero, alianza con los potentes, mundanidad, falsas ideologías— que parecen colmar el vacío de soledad y mitigan el cansancio de creer.
El salmo 115 describe de modo sugestivo la realidad absolutamente fugaz de estos ídolos. Advierte que quien pone la esperanza en ellos termina siendo como ellos: imágenes vacías con manos que no tocan, pies que no caminan, boca que no puede hablar. No se tiene nada que decir, se es incapaz de ayudar, cambiar las cosas, sonreír, donarse, amar. El hombre en cambio ha de ser imagen de Dios, confiando y esperando su gracia y bendición.

Catequesis del Papa: “Los ídolos defraudan siempre, la esperanza no defrauda jamás”


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El pasado mes de diciembre y en la primera parte de enero hemos celebrado el tiempo de Adviento y luego el de Navidad: un periodo del año litúrgico que despierta en el pueblo de Dios la esperanza. Esperar es una necesidad primaria del hombre: esperar en el futuro, creer en la vida, el llamado “pensamiento positivo”.
Pero es importante que tal esperanza sea colocada en lo que verdaderamente puede ayudar a vivir y a dar sentido a nuestra existencia. Es por esto que la Sagrada Escritura nos pone en guardia contra las falsas esperanzas: estas falsas esperanzas que el mundo nos presenta, encubriendo su inutilidad y mostrando su insensatez. Y lo hace de varios modos, pero sobre todo denunciando la falsedad de los ídolos en el cual el hombre está tentado de poner su confianza, haciéndolo el objeto de su esperanza.
En particular los profetas y los sabios insisten en esto, tocando un punto central del camino de fe del creyente. Porque la fe es confiar en Dios – quien tiene fe, confía en Dios – pero llega el momento en el cual, enfrentándose a las dificultades de la vida, el hombre experimenta la fragilidad de esta confianza y siente la necesidad de certezas distintas, de seguridades tangibles, concretas. Yo confío en Dios, pero la situación es un poco fea y yo necesito una certeza un poco más concreta. ¡Y ahí está el peligro! Y entonces estamos tentados en buscar consolaciones incluso efímeras, que parecen colmar el vacío de la soledad y mitigar el cansancio de creer. Y pensamos de poderlas encontrar en la seguridad que puede dar – por ejemplo – el dinero, o las alianzas con los potentes, o las seguridades de la mundanidad, o las falsas ideologías. A veces las buscamos en un dios que pueda doblegarse a nuestros pedidos y mágicamente intervenir para cambiar la realidad y hacerla como nosotros queremos; un ídolo, precisamente, que en cuanto tal no puede hacer nada, impotente y mentiroso.
¡Pero a nosotros nos gustan los ídolos, nos gustan mucho! Una vez, en Buenos Aires, debía ir de una iglesia a otra, a mil metros, más o menos. Y lo hice, caminando. Y había un parque por ahí, y en el parque habían pequeñas mesas, muchas, donde estaban sentados los videntes. Y estaba lleno de gente, incluso hacían colas, había mucha gente; y tú le dabas la mano y él comenzaba… Pero, el discurso era siempre el mismo: hay una mujer en tu vida, hay una sombra que viene, pero todo saldrá bien… y luego, pagabas. Y ¿esto te da seguridad? Es la seguridad de una – permítanme la palabra – de una estupidez. Y este es un ídolo: he ido al vidente, a la vidente y me han leído las cartas – yo sé que ninguno de ustedes hace esto – y he salido mejor. Me recuerda a esa película, “Milagro en Milán”, “que cara, que nariz… 100 liras”. Te hacen pagar para que te alaben y ten una falsa esperanza. Este es un ídolo, y nosotros estamos tan atentos: compramos falsas esperanzas. Y aquello que es la esperanza de la gratuidad, aquella que nos ha traído Jesucristo, gratuitamente, ha dado su vida por nosotros, en aquella no confiamos tanto…
Un Salmo lleno de sabiduría nos describe de modo muy sugestivo la falsedad de estos ídolos que el mundo ofrece a nuestra esperanza y a la cual los hombres de todo tiempo son tentados a encomendarse. Es el Salmo 115, que recita así: «Los ídolos, en cambio, son plata y oro, obra de las manos de los hombres. Tienen boca, pero no hablan, tienen ojos, pero no ven; tienen orejas, pero no oyen, tienen nariz, pero no huelen. Tienen manos, pero no palpan, tienen pies, pero no caminan; ni un solo sonido sale de su garganta. Como ellos serán los que los fabrican, los que ponen en ellos su confianza» (vv. 4-8).
El salmista nos presenta, incluso de modo un poco irónico, la realidad absolutamente efímera de estos ídolos. Y debemos entender que no se trata solo de representaciones hechas de metal o de otro material, sino también de aquellas construidas con nuestra mente, cuando confiamos en realidades limitadas que transformamos en absolutas, o cuando reducimos a Dios a nuestros esquemas y a nuestras ideas de divinidad; un dios que se nos asemeja, comprensible, predecible, justamente como los ídolos del cual habla el Salmo. El hombre, imagen de Dios, se fabrica un dios a su propia imagen, y es incluso una imagen mal hecha: no escucha, no actúa, y sobre todo no puede hablar. Pero, nosotros estamos más contentos de ir en los ídolos que ir al Señor. Estamos muchas veces más contentos de las efímeras esperanzas que te da esto que es falso, este ídolo, que la gran esperanza segura que nos da el Señor.
A la esperanza en un Señor de la vida que con su Palabra ha creado el mundo y conduce nuestras existencias, se contrapone la confianza en imágenes mudas. Las ideologías con sus pretensiones de absoluto, las riquezas – y este es un gran ídolo –, el poder y el suceso, la vanidad, con sus ilusiones de eternidad y de omnipotencia, los valores como la belleza física y la salud, cuando se convierten en ídolos a los cuales sacrificar cada cosa, son todas realidades que confunden la mente y el corazón, y en vez de favorecer la vida la conducen a la muerte. Y feo escuchar y hace tanto mal al alma aquello que una vez, hace años, he escuchado, en otra diócesis: una mujer, una buena mujer, muy bella, era muy bonita y se vanagloriaba de su belleza, comentaba, como si fuera natural: “He debido abortar para que mi figura es muy importante”. Estos son los ídolos, y te llevan por el camino equivocado y no te dan la felicidad.
El mensaje del Salmo es muy claro: si se pone la esperanza en los ídolos, se termina siendo como ellos: imágenes vacías con manos que no tocan, pies que no caminan, bocas que no pueden hablar. No se tiene nada más que decir, se es incapaz de ayudar, cambiar las cosas, incapaces de sonreír, donarse, incapaces de amar. Y también nosotros, hombres de Iglesia, corremos este riesgo cuando nos “mundanizamos”. Es necesario permanecer en el mundo pero defenderse de las ilusiones del mundo, que son estos ídolos que yo he mencionado.
Como prosigue el Salmo, se necesita confiar y esperar en Dios, y Dios donará bendición: «Pueblo de Israel, confía en el Señor […] Familia de Aarón, confía en el Señor […] Confíen en el Señor todos los que lo temen […] Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga» (vv. 9.10.11.12). Siempre el Señor se recuerda, también en los momentos difíciles; pero Él se recuerda de nosotros. Y esta es nuestra esperanza. Y la esperanza no defrauda. Jamás. Jamás. Los ídolos defraudan siempre: son fantasías, no son realidades.
Esta es la estupenda realidad de la esperanza: confiando en el Señor nos hacemos como Él, su bendición nos transforma, nos transforma en sus hijos, que comparten su vida. La esperanza en Dios nos hace entrar, por así decir, en el rayo de acción de su recuerdo, de su memoria que nos bendice y nos salva. Y entonces puede surgir el aleluya, la alabanza al Dios vivo y verdadero, que por nosotros ha nacido de María, ha muerto en la cruz y ha resucitado en la gloria. Y en este Dios nosotros tenemos esperanza, y este Dios – que no es un ídolo – no defrauda jamás. Gracias.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)