martes, 19 de mayo de 2015

PAPA FRANCISCO: LA MISERICORDIA DE JESÚS RESPONDE A NUESTRAS NECESIDADES MÁS REALES

"Jesús, ante la multitud de personas que lo seguían, viendo que estaban cansadas y extenuadas, pérdidas y sin guía, sintió desde lo profundo del corazón una intensa compasión por ellas. A causa de este amor compasivo, curó los enfermos que le presentaban, y con pocos panes y peces calmó el hambre de grandes muchedumbres.

Lo que movía a Jesús en todas las circunstancias era la misericordia, con la cual leía el corazón de los interlocutores y respondía a sus necesidades más reales. Cuando encontró la viuda de Naim, que llevaba su único hijo al sepulcro, sintió gran compasión por el inmenso dolor de la madre en lágrimas, y le devolvió a su hijo resucitándolo de la muerte.

Después de haber liberado el endemoniado de Gerasa, le confía esta misión: «Anuncia todo lo que el Señor te ha hecho y la misericordia que ha obrado contigo».

También la vocación de Mateo se coloca en el horizonte de la misericordia. Pasando delante del banco de los impuestos, los ojos de Jesús se posan sobre los de Mateo. Era una mirada cargada de misericordia que perdonaba los pecados de aquel hombre y, venciendo la resistencia de los otros discípulos, lo escoge a él, el pecador y publicano, para que sea uno de los Doce.

San Beda el Venerable, comentando esta escena del Evangelio, escribió que Jesús miró a Mateo con amor misericordioso y lo eligió: 'miserando atque eligendo'. Siempre me ha cautivado esta expresión, tanto que quise hacerla mi propio lema".

"Francisco, obispo de Roma, siervo de los siervos de Dios, a cuantos lean esta carta: gracia, misericordia y paz".

(De la Bula Misericordiae Vultus -El rostro de la misericordia-, mediante la que el Papa convocó el Jubileo de la Misericordia el pasado 11 de abril).

Monseñor Óscar Romero “siempre fue la voz de los sin voces”

Juana Bertha Duarte Somoza de Caritas en Nicaragua explica a Radio Vaticano la alegría que experimenta la Iglesia en Latinoamérica por la próxima beatificación de monseñor Óscar Arnulfo Romero que se llevará a cabo el 23 de mayo en El Salvador.

“Desde Nicaragua, desde Centroamérica se espera con mucha alegría y emoción… un hombre, un ser humano, un hijo de Dios muy valiente que siempre fue la voz de los sin voces”.

Además, la delegada de Caritas en Nicaragua –procedente de la diócesis de Juigalpa y quien fue una de las invitadas especiales a la Asamblea general de Caritas Internationalis- explica cómo aplican en concreto la Campaña en contra del hambre que promueve la Confederación de Caritas, campaña que comenzó con un video mensaje del Papa Francisco.

Con ocasión de esta Campaña, numerosos representantes de las Caritas del mundo participan este martes en el ‘Caritas Day’ que se lleva a cabo en la Expo de Milán 2015, evento en el que participan también el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga -como presidente saliente- y el nuevo presidente de Caritas Internationalis, el cardenal Luis Antonio Tagle.

Para Radio Vaticano, MTC.

Carta Pastoral del Arzobispo de Madrid para la Jornada Diocesana de los Misioneros Madrileños

Mis queridos diocesanos:
Haciendo el camino de la Pascua, el Señor va poniendo siempre motivos para mantener la alegría V el deseo de permanecer cerca de Jesús. La Pascua es tiempo de gracia, V lo es de modo particular porque nos da las motivaciones que el corazón necesita de vivir con alegría nuestra fe.
Un motivo añadido para mantener la alegría de quienes formamos parte de la familia cristiana que peregrina en la Diócesis de Madrid, es la celebración del día misionero madrileño. En nuestra Diócesis se une este recuerdo al momento en el que el Señor Jesús, estando con sus Apóstoles, les envía a predicar la Buena Nueva a todas las gentes: "id por todo el mundo V enseñad todo lo que habéis visto V oído". Sí, recordar a nuestros misioneros es motivo de gran alegría para quienes sabemos que gracias a ellos en muchos sitios, Jesús es conocido V así amado. Nos da alegría tenerles presentes en nuestra oración, en nuestra vida parroquial. Nos da alegría también saber que ese día, el de la Ascensión del Señor, ellos, nuestros misioneros, son conscientes de que es su día... V estando lejos de nosotros, están muy presentes en nuestro corazón.
El Santo Padre, Francisco, pidió que este año tuviéramos en cuenta de modo muy particular la vida consagrada. Por ello, no es de extrañar que el lema de este año para celebrar el día del misionero diocesano sea 'Nuestra Diócesis con sus religiosos misioneros'. Nos unimos al deseo del Papa V, a la vez, hacemos un homenaje sencillo a quienes participan de esa doble vocación, la de la vida consagrada Vla misionera.
Nuestra Diócesis tiene más de trescientos setenta V cinco misioneros religiosos, a los que habría que añadir tantos misioneros sacerdotes V seglares. Las Congregaciones religiosas hacen un gran esfuerzo enviando a sus miembros a tierras de misión, V los pueblos V ciudades que les reciben descubren la belleza de una vida dedicada por completo a Dios, a su servicio, a la extensión de su Reino. Es una gran alegría poder contar con ellos.
La evangelización necesita de hombres y mujeres que, dejándolo todo, entreguen su corazón y su alma al Señor. Consagrados que se entregan a la evangelización mostrando a los hombres entre los que viven que {sólo Dios basta'. Su vida es testimonio de vida eterna. Su servicio es la prolongación de las manos y el corazón de Dios que sana, alimenta, fortalece, anima y ama al hombre, especialmente al más desfavorecido y abandonado.
Por eso nuestra oración de este día tiene un doble sentido. Por un lado, es una oración de acción de gracias al Señor por la vida consagrada de los que están en la misión. Por otro lado, nuestra oración es también de petición. Pedimos al Dueño de la mies que envíe operarios a su mies.
El día 17 de mayo, pediremos por ellos. y en la Santa Iglesia Catedral tendremos la celebración del envío. Allí, en nombre de la Iglesia, podré entregar la cruz que les identifica como misioneros a los que hayan sido llamados por el Señor.
Pido a todos los diocesanos que se unan a esta intención. Y doy gracias a Dios por darme la oportunidad de ser este año instrumento de la Iglesia para enviar a estos hermanos nuestros a la misión. Que la Virgen de la Almudena nos ayude a continuar con la tarea preciosa de dar a conocer a todos los hombres la salvación del Señor Jesús.
Con gran afecto y bendición para todos,

                                        + Carlos, Arzobispo de Madrid

Nos hará bien pensar en nuestra despedida de este mundo, dijo el Papa


Encomendémonos al Padre en el momento de nuestra despedida de este mundo. Lo pidió el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Francisco se centró en el discurso de Jesús antes de la Pasión y en la despedida de Pablo en Mileto antes de ir a Jerusalén. El Pontífice dirigió su pensamiento a cuantos son víctimas de las persecuciones y obligados a huir como los Rohingya de Myanmar o los cristianos y los yazidi en Irak.

Jesús se despide para ir al Padre y enviarnos al Espíritu. San Pablo se despide antes de ir a Jerusalén y llora con los ancianos procedentes de Éfeso que querían saludarlo. El  Papa se inspiró en las Lecturas del día para desarrollar su homilía acerca del significado que tiene para un cristiano “decir adiós”.


Pensemos en cuantos se ven obligados a huir de las persecuciones

“Jesús se despide, Pablo se despide  – dijo Francisco  – y esto nos ayudará a reflexionar acerca de nuestras despedidas”. En nuestra vida – observó el Papa  – “hay tantas despedidas”, pequeñas y grandes y hay también “tanto sufrimiento, tantas lágrimas” en algunos casos.

“Pensemos hoy en aquellos pobres rohingyas de Myanmar. En el momento de dejar su tierra para huir de las persecuciones no sabían qué les habría sucedido. Y desde hace meses están en barcazas, allí… Llegan a una ciudad en la que les dan agua y comida y les dicen: ‘Váyanse’. Es una despedida. Entre otras cosas, hoy se produce esta despedida existencial grande. Piensen en la despedida de los cristianos y de los yazidis, que no piensan volver a su tierra, porque fueron expulsados de sus casas. Hoy”.

Hay pequeñas y grandes despedidas en la vida – reafirmó el Papa –  como la “despedida de la mamá, que saluda y da el último abrazo al hijo que va a la guerra; y todos los días se levanta con el temor” de que alguien venga a decirle: ‘Le agradecemos mucho la generosidad de su hijo que ha dado la vida por la patria’”. También está “la última despedida  – dijo Francisco – que todos nosotros debemos hacer, cuando el Señor nos llama a la otra vida. Yo pienso en esto”.

Encomendémonos al Padre en el momento del adiós

Estas grandes despedidas de la vida, “también la última  – reafirmó el Papa Bergoglio  – no son las despedidas de un ‘hasta pronto’, ‘hasta luego’, ‘hasta la vista’, que son despedidas que uno sabe que vuelve, o inmediatamente o después de una semana. Hay despedidas de las que no se sabe cuándo y cómo volveré – dijo también el Santo Padre –. Y afirmó que el tema de la despedida también está presente en el arte y en las canciones:

“Me viene una a la mente, esa de los alpinos, cuando aquel capitán se despide de sus soldados: el testamento del capitán. ¿Yo pienso en la gran despedida, en mi gran despedida, no cuando debo decir ‘hasta luego’, ‘hasta más tarde’, ‘hasta la vista’, sino ‘adiós’? Estos dos textos dicen la palabra ‘adiós’. Pablo encomienda a Dios a los suyos y Jesús encomienda al Padre a sus discípulos, que permanecen en el mundo. ‘No soy del mundo, pero custódialos’. Encomendar al Padre, encomendar a Dios: éste es el origen de la palabra ‘adiós’. Nosotros decimos ‘adiós’ sólo en las grandes despedidas, tanto de la vida como en la última”.

Nos hará bien pensar en nuestra despedida de este mundo

“Creo –  afirmó el Papa  – que con estos dos iconos –  el de Pablo, que llora de rodillas en la playa, todos allí, y en Jesús, triste, porque le esperaba la Pasión, con sus discípulos, llorando en su corazón  – podemos pensar en nuestra despedida. Nos hará bien.  ¿Quién será la persona que cerrará mis ojos?”:

“¿Qué dejo? Tanto Pablo como Jesús, ambos, en estos pasajes hacen una especie de examen de conciencia: ‘Yo he hecho esto, esto, esto…’. ¿Yo qué he hecho? Pero me hace bien imaginarme en aquel momento. Cuándo será, no se sabe, pero vendrá el momento en el que ‘hasta luego’, ‘hasta pronto’, ‘hasta mañana’, ‘hasta la vista’ se convertirá en ‘adiós’. ¿Yo estoy preparado para encomendar a Dios a todos los míos? ¿Para encomendarme a mí mismo a Dios? ¿Para decir aquella palabra que es la palabra del encomendarse del hijo al Padre?”.

Francisco concluyó su homilía aconsejando leer precisamente las Lecturas del día sobre la despedida de Jesús y la de Pablo, y a “pensar que un día”, también nosotros, deberemos decir aquella palabra, “adiós”: “A Dios encomiendo mi alma; a Dios encomiendo mi historia; a Dios encomiendo a los míos; a Dios encomiendo todo”.
“Que Jesús, muerto y resucitado – fue la invocación final del Papa –  nos envíe al Espíritu Santo, para que aprendamos aquella palabra, aprendamos a decirla, pero existencialmente, con toda la fuerza: la última palabra, adiós”.  
(María Fernanda Bernasconi - RV).


El Papa a los obispos italianos: Denunciad la corrupción que empobrece a todos

Nuestra vocación es escuchar lo que el Señor nos pide:''Consolad a mi pueblo''. De hecho, se nos pide que consolemos y ayudemos, sin distinción alguna, a todos nuestros hermanos oprimidos bajo el peso de sus cruces, acompañándolos, sin cansarnos nunca de trabajar para levantarlos con la fuerza que viene de Dios''. Así se dirigió ayer tarde el Papa Francisco a los obispos de la Conferencia Episcopal Italiana inaugurando su LXVIII asamblea que hasta el 21 de mayo analizará en el Vaticano la recepción de la Exhortación Apostólica ''Evangelii gaudium'' (La alegría del Evangelio).

Anunciar la alegría del evangelio en un momento histórico tan difícil como el actual, supone para los prelados ''ir a contracorriente: es decir, ser testigos gozosos de Cristo resucitado para transmitir alegría y esperanza a los demás'', dijo el Santo Padre, que en su discurso ilustró la importancia de la ''sensibilidad eclesial'' que significa asumir los mismos sentimientos de Cristo, ''sentimientos de humildad, de compasión, de misericordia, de concreción y de sabiduría''.

Una sensibilidad que comporta no ''ser tímidos .. a la hora de denunciar y luchar contra una mentalidad generalizada de corrupción pública y privada que ha empobrecido, sin avergonzarse, a las familias, a los jubilados, a los trabajadores honestos, a las comunidades cristianas, descartando a los jóvenes, privados sistemáticamente de cualquier esperanza para su futuro, y sobre todo marginando a los más débiles y necesitados. Una sensibilidad eclesial que, como buenos pastores, nos lleva a salir al encuentro del pueblo de Dios para defenderlo de las colonizaciones ideológicas que lo privan de la identidad y la dignidad humana''.

Esa sensibilidad se manifiesta también a la hora de tomar decisiones pastorales y elaborar documentos en que no prevalezca ''el aspecto teorético-doctrinal abstracto, casi como si nuestras orientaciones no estuvieran destinadas a nuestro pueblo, o a nuestro país, sino sólo a algunos estudiosos y especialistas''. ''En cambio -subrayó Francisco- debemos esforzarnos por traducirlos en propuestas concretas y comprensibles''.

El fortalecimiento de la función esencial de los laicos es otra de las aplicaciones concretas de la sensibilidad pastoral ya que ''los laicos que tienen una formación cristiana auténtica, no deberían necesitar a un obispo-piloto, o a un monseñor-piloto... para asumir sus responsabilidades en todos los ámbitos: desde el político al social, pasando por el económico y legislativo''. ''Todos tienen necesidad, en cambio, del obispo pastor''.

Por último, la sensibilidad eclesial se revela concretamente en la colegialidad y en la comunión entre los obispos y sus sacerdotes; en la comunión entre los propios obispos; entre las diócesis ricas - materia y vocacionalmente - y las que atraviesan dificultades; entre las periferias y el centro; entre las conferencias episcopales y los obispos con el Sucesor de Pedro. ''En algunas partes del mundo se nota -señaló Francisco- una debilitacion difusa de la colegialidad, sea en la planificación pastoral, como en la puesta en común de los proyectos económicos y financieros. Falta la costumbre de comprobar la recepción de los programas y la ejecución de los proyectos. Por ejemplo, se organiza una conferencia o un evento que, dando relieve a las voces habituales narcotiza a las comunidades, homologando decisiones, opiniones y personas, en lugar de dejarnos llevar a esos horizontes donde el Espíritu Santo nos pide que vayamos''.

''¿Por qué se dejan envejecer tanto los institutos religiosos, los monasterios, las congregaciones, hasta el punto de no ser ya casi testimonios evangélicos fieles al carisma fundacional? ¿Por qué no se los agrupa antes de que sea demasiado tarde desde tantos puntos de vista?''. Se trata de un problema mundial que, como afirmó el Santo Padre, denota una falta de sensibilidad eclesial.

''Me detengo aquí después de haber presentado algunos ejemplos de sensibilidad eclesial debilitada a causa de la confrontación continua con los enormes problemas del mundo y de la crisis que no ha escatimado ni siquiera la misma identidad cristiana y eclesial', terminó el Obispo de Roma pidiendo al Señor que durante el Jubileo de la Misericordia conceda a todos ''la alegría de redescubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios con la que estamos llamados a dar consuelo a todo hombre y mujer de nuestro tiempo''.