lunes, 5 de diciembre de 2016

«Ayudar a vivir de una manera o de otra el final de la vida es trascendente»


«Cada enfermo es una imagen real de Dios. Todo ser humano lo es», dijo el cardenal arzobispo de Madrid el viernes pasado durante una visita a la Fundación Vianorte-Laguna, una entidad dedicada a la atención de personas que necesitan cuidados paliativos, personas mayores, o que sufren Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas. Allí se encontró con Lucía, una mujer que en estos momentos está esperando un pulmón. «No soy muy practicante, porque a veces rezamos solo cuando nos vemos mal, pero me gustó mucho que viniera a verme. No es muy habitual que venga un cardenal a verte, ¡nada menos!»; y con Carmela, a quien le pareció «un hombre muy humano y muy amable. Es muy sencillo y cercano, y humilde. Yo le dije que rezamos por él todos los días en Misa, todos los días pedimos por él»; o con Luis, un enfermo terminal «bastante pachucho ya...», dicen sus familiares, quienes vivieron un rato «de mucha emoción, porque no nos esperábamos esta visita. Estamos muy agradecidos por entrar en nuestra habitación para hablar con nosotros y darnos su bendición».
El cardenal Osoro afirmó ante los profesionales del centro que «el valor de las personas no se encuentra solo en su capacidad o en la actividad que desempeñen, sino que uno de los valores fundamentales del ser humano es su capacidad de amar, y que ese valor debe transmitirse a la sociedad para conseguir que sea más humana». Además, el trabajo de los profesionales que se dedican a las labores de cuidados «puede marcar a un ser humano»; por eso «ayudar a vivir de una manera o de otra el final de la vida es trascendente. Tenéis que trabajar con amor, y también con sabiduría: las dos cosas vienen de Dios», les dijo.
El arzobispo viistó también la Unidad de Día Pediátrica, la única de España dedicada a asistir durante el día a niños que sufren enfermedades raras e incurables, necesitadas de tratamiento especializado. Esta unidad, gratuita para familias con escasos recursos, permite que los padres puedan conciliar el trabajo con la atención familiar y el descanso. Allí bendijo a todos los niños enfermos, uno por uno, antes de terminar su visita saludando también a los mayores del Centro de Día psicogeriátrico, que estaban preparando ya el belén de Navidad.
Infomadrid / J.L.V.D.-M. / Fotos: Fundación Vianorte-Laguna

«Las traiciones a los cristianos están a la orden del día en Siria»


El X Congreso Trinitario Internacional, que abordó la situación de los cristianos perseguidos, puso de manifiesto cómo la aparición del Daesh ha hecho saltar por los aires la convivencia pacífica entre musulmanes y seguidores de Jesús
Jana es una joven periodista siria y cristiana. Se le caían las lágrimas cuando, en el marco del X Congreso Trinitario Internacional, organizado por la Orden Trinitaria de España los pasados 24, 25 y 26 de noviembre, recitaba el padrenuestro en arameo. Luego tomó la palabra y dijo: «Los radicales del Estado Islámico nos están eliminando. Antes de 2011, musulmanes y cristianos hablábamos la misma lengua aramea de Jesús de Nazaret. Había buenas relaciones fraternas entre cristianos y musulmanes. Pero el Estado Islámico nos ha enfrentado y dividido y las traiciones y torturas a cristianos están a la orden del día».
Jana participó en una mesa redonda del congreso, que tuvo lugar en la Facultad de Teología de Granada y que abordó, además de la persecución religiosa, la cuestión del Dios Trinidad y del ecumenismo. De hecho, quedó de manifiesto la relación entre los temas, pues, por ejemplo, de la persecución está naciendo lo que se llama ecumenismo de sangre. Ella puso voz a personas que ya no la tienen y que sufren atrocidades en el mundo solo por dar testimonio de su fe: «Aida iba con su hija en el autobús con su hija de 4 años. Un soldado del Estado Islámico le quiso quitar a su hija amenazándola con matar a las dos. Aida lloró amargamente por la pérdida de su hija, pero tiene la valentía de perdonar, como Jesús en la cruz, a los captores».
«¿Qué ha hecho Occidente?»
Otra periodista siria, Hanne Masaad, puso de manifiesto la situación en la que viven los cristianos en el país: «Están en medio de una guerra atroz e inhumana. No son héroes. Son cristianos que siguen en serio a Jesús. Para ellos, Jesús no es una teoría, sino una persona por la que están dispuestos a perder todo, a morir».

El testimonio de los cristianos de Oriente lo completó el obispo de Alepo y presidente de Cáritas Siria, monseñor Antoine Audo, que afirmó que «los medios no hablan de los dos millones de sirios en Alepo que diariamente son bombardeados en sus escuelas y hospitales por el Estado Islámico. Antes de la guerra, en Alepo había 160.000 cristianos. Hoy solo quedan 30.000. ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha hecho Occidente ante esta realidad?».
Los cristianos de Siria –añadió– no comparten que allí exista persecución, sino más bien «una instrumentalización de la minoría cristiana en Siria para aterrorizar al Occidente cristiano». Monseñor Audo explicó la manera en que los cristianos dialogan en su ambiente con los cristianos de otras confesiones y con los musulmanes. Sobre esto último, dijo: «La guerra ha intentado provocar luchas entre cristianos y musulmanes. Pero ha sido en vano». Y añadió, al hablar de cómo viven los seguidores de Jesús está situación, que «somos pocos, frágiles y estamos amenazados, y sin embargo orgullosos de ser cristianos».
En el congreso también participaron profesores como Gonzalo Zaragoza, Santiago Madrigal, Diego Molina, Eloy Bueno y Juan Pablo García Maestro. Este último pronunció una ponencia sobre ecumenismo, al que se refirió como un «compromiso» de la Orden Trinitaria. «El ecumenismo tiene futuro porque Jesús lo quiere y porque su espíritu nos apoya en esta tarea […]. No es un apéndice de nuestras tareas pastorales, sino una perspectiva para la entera vida de la Iglesia […]. El ecumenismo que viene deberá poner en el centro de la reflexión el testimonio del Dios vivo», dijo.
Estuvieron también presentes durante los trabajos del congreso el ministro provincial de los Trinitarios, Pedro Huerta, y el vicario general de los Trinitarios, Pedro Aliaga.
F. Otero @franoterof
Alfa y Omega

HOMILÍA SOBRE EL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (5,17-26) POR EL PAPA FRANCISCO:



Si existiera un «documento de identidad» para los cristianos, ciertamente la libertad sería un rasgo característico. La libertad de los hijos de Dios es el fruto de la reconciliación con el Padre obrada por Jesús, quien asumió sobre sí los pecados de todos los hombres y redimió el mundo con su muerte en la cruz. Nadie nos puede privar de esta identidad. 

La reflexión del Santo Padre se basó en el pasaje del Evangelio de Mateo (9, 1-8) que narra el milagro de la curación del paralítico. El Papa se detuvo en los sentimientos experimentados por el hombre inválido cuando, transportado en una camilla, escuchó a Jesús que le decía: «ánimo hijo, tus pecados te son perdonados».

Los que estaban cerca de Jesús y escucharon sus palabras «dijeron: “Éste blasfemia, sólo Dios puede perdonar los pecados”. Y Jesús para hacerles comprender bien les preguntó: “¿Qué es más fácil perdonar los pecados o curar? Y lo curó».

«Pero Jesús cuando curaba a un enfermo no era sólo alguien que curaba. Cuando enseñaba a la gente, pensemos en las Bienaventuranzas, no era sólo un catequista, un predicador de moral... No, estas cosas que hacía Jesús —la curación, la enseñanza— eran sólo un signo, un signo de algo más que Jesús estaba haciendo: perdonar los pecados».

Reconciliar el mundo en Cristo en nombre del Padre: «ésta es la misión de Jesús», y todo lo demás son sólo signos del «milagro más profundo que es la re-creación del mundo». La reconciliación es, por lo tanto, la re-creación del mundo; y la misión más profunda de Jesús es la redención de todos nosotros, pecadores. Y «Jesús no hace esto con palabras, no lo hace con gestos... ¡No! Lo hace con su carne». Él tomó sobre sí todo el pecado. «Esta es la nueva creación», es «Jesús que desciende de la gloria y se abaja hasta la muerte y muerte de cruz. Esa es su gloria y esta es nuestra salvación».

«Este es el gran milagro de Jesús. A nosotros, esclavos del pecado, nos hizo libres», nos curó. «Nos hará bien pensar en esto. Jesús nos abrió las puertas de casa, nosotros ahora estamos en casa. Ahora se comprende esta palabra de Jesús: “ánimo hijo, tus pecados están perdonados”. Esa es la raíz de nuestra valentía: soy libre, soy hijo, el Padre me ama y yo amo al Padre. Pidamos al Señor la gracia de comprender bien esta obra suya».

Fuente: L’Osservatore Romano 12 de julio de 2013

TUS PECADOS TE SON PERDONADOS, LEVÁNTATE Y ECHA A ANDAR




Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,17-26):

Un día, estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con Él para realizar curaciones.

En esto, llegaron unos hombres que traían en una camilla a un hombre paralítico y trataban de introducirlo y colocarlo delante de Él. No encontrando por donde introducirlo a causa del gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Él, viendo la fe de ellos, dijo:

«Hombre, tus pecados están perdonados».

Entonces se pusieron a pensar los escribas y los fariseos:

«¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?».

Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, respondió y les dijo:

«¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados —dijo al paralítico—: “A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa”».

Y, al punto, levantándose a la vista de ellos, tomó la camilla donde había estado tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios
El asombro se apoderó de todos y daban gloria a Dios. Y, llenos de temor, decían:

«Hoy hemos visto maravillas».

Palabra del Señor

El Reino de Dios está próximo y ya podemos experimentar su potencia espiritual, afirmó el Papa en el Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En el Evangelio de este segundo domingo de Adviento resuena la invitación de Juan el Bautista: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca» (Mt 3,2). Con estas mismas palabras Jesús dará inicio a su misión en Galilea (cf. Mt 4,17); y este también será el anuncio que llevarán los discípulos en su primera experiencia misionera (cf. Mt 10,7). De este modo el evangelista Mateo quiere presentar a Juan como aquel que prepara el camino al Cristo que viene, y los discípulos como los continuadores de la predicación de Jesús. Se trata del mismo anuncio gozoso: viene el reino de Dios, es más, está cercano, está en medio de nosotros, esta palabra es muy importante: el reino de Dios está en medio de ustedes, dice Jesús. Y Juan anuncia esto que Jesús luego dirá: el reino de Dios ha venido, ha llegado, está en medio de ustedes. Este es el mensaje central de toda misión cristiana. Cuando un misionero, un cristiano va a anunciar a Jesús, no va a hacer proselitismo como si fuese un aficionado que busca para su equipo, más seguidores, no. Va simplemente a anunciar "el reino de Dios está en medio de ustedes". Y así el misionero prepara el camino a Jesús que encuentra a su pueblo. 
Pero, ¿qué es este reino de Dios, de los cielos? Son sinónimos. Nosotros pensamos inmediatamente en algo que tiene que ver con el más allá: la vida eterna. Cierto, esto es verdad, el reino de Dios se extenderá indefinidamente más allá de la vida terrena, pero la buena noticia que Jesús nos trae - y que Juan anticipa - es que no debemos esperar el reino de Dios en el futuro: se ha acercado, de alguna manera ya está presente y podemos experimentar desde ahora su potencia espiritual. El reino de Dios está en medio de ustedes, dirá Jesús. Dios viene a establecer su señorío en nuestra historia, en el hoy de cada día, en nuestra vida; y allí donde sea aceptado con fe y humildad, germinan el amor, la alegría y la paz. 
La condición para entrar y ser parte de este reino es hacer un cambio en nuestra vida, es decir, convertirnos. Convertirnos cada día, un paso adelante cada día. Es dejar los caminos cómodos pero engañosos, de los ídolos de este mundo: el éxito a toda costa, el poder a expensas de los débiles, la sed de riquezas, el placer a cualquier precio. Y abrir, en cambio, el camino al Señor que viene, Él no quita nuestra libertad, sino que nos dona la verdadera felicidad. Con el nacimiento de Jesús en Belén, es el mismo Dios quien ha venido a habitar entre nosotros, para liberarnos del egoísmo, del pecado y de la corrupción, y de estas actitudes, que son del diablo: buscar el éxito a toda costa, buscar el poder a expensas de los débiles, tener la sed de riquezas y buscar el placer a cualquier precio.
La Navidad es un día de gran alegría, también exterior, pero es sobre todo un evento religioso para el cual se necesita una preparación espiritual. En este tiempo de Adviento, dejémonos guiar por la exhortación de Juan el Bautista: «Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos», nos dice. (v. 3). Nosotros preparamos el camino del Señor y allanamos sus senderos, cuando examinamos nuestra conciencia, cuando escrutamos nuestras actitudes, para sacar de nosotros estas actitudes pecaminosas que he mencionado, que no son de Dios: el éxito a toda costa, buscar el poder a expensas de los débiles, tener la sed de riquezas y buscar el placer a cualquier precio
Que la Virgen María nos ayude a preparar el encuentro con este Amor-siempre-más-grande que es el que trae Jesús y que en la víspera de Navidad se hizo pequeño, pequeño como una semilla caída en la tierra. Es Jesús esta semilla, la semilla del Reino de Dios. (Traducción del italiano: Griselda Mutual)