sábado, 4 de marzo de 2017

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (5,27-32) POR BENEDICTO XVI:



«Mateo está siempre presente en las listas de los Doce elegidos por Jesús (cf. Mt 10, 3; Mc 3, 18; Lc 6, 15; Hch 1, 13). En hebreo, su nombre significa "don de Dios". El primer Evangelio canónico, que lleva su nombre, nos lo presenta en la lista de los Doce con un apelativo muy preciso: "el publicano" (Mt 10, 3). 

De este modo se identifica con el hombre sentado en el despacho de impuestos, a quien Jesús llama a su seguimiento: "Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y le siguió" (Mt 9, 9). 

(...) Basándonos en estas sencillas constataciones que encontramos en el Evangelio, podemos hacer un par de reflexiones. La primera es que Jesús acoge en el grupo de sus íntimos a un hombre que, según la concepción de Israel en aquel tiempo, era considerado un pecador público. 

En efecto, Mateo no sólo manejaba dinero considerado impuro por provenir de gente ajena al pueblo de Dios, sino que además colaboraba con una autoridad extranjera, odiosamente ávida, cuyos tributos podían ser establecidos arbitrariamente. 

Por estos motivos, todos los Evangelios hablan en más de una ocasión de "publicanos y pecadores" (Mt 9, 10; Lc 15, 1), de "publicanos y prostitutas" (Mt 21, 31). Además, ven en los publicanos un ejemplo de avaricia y mencionan a uno de ellos, Zaqueo, como "jefe de publicanos, y rico" (Lc 19, 2), mientras que la opinión popular los tenía por "hombres ladrones, injustos, adúlteros" (Lc 18, 11). 

Ante estas referencias, salta a la vista un dato: Jesús no excluye a nadie de su amistad. Es más, precisamente mientras se encuentra sentado a la mesa en la casa de Mateo-Leví, respondiendo a los que se escandalizaban porque frecuentaba compañías poco recomendables, pronuncia la importante declaración: "No necesitan médico los sanos sino los enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores" (Mc 2, 17). La buena nueva del Evangelio consiste precisamente en que Dios ofrece su gracia al pecador. 

En otro pasaje, con la famosa parábola del fariseo y el publicano que subieron al templo a orar, Jesús llega a poner a un publicano anónimo como ejemplo de humilde confianza en la misericordia divina: mientras el fariseo hacía alarde de su perfección moral, "el publicano (...) no se atrevía ni a elevar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!". Y Jesús comenta: "Os digo que este bajó a su casa justificado y aquel no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado" (Lc 18, 13-14). 

Por tanto, con la figura de Mateo, los Evangelios nos presentan una auténtica paradoja: quien se encuentra aparentemente más lejos de la santidad puede convertirse incluso en un modelo de acogida de la misericordia de Dios, permitiéndole mostrar sus maravillosos efectos en su existencia.

(...) Hay otra reflexión que surge de la narración evangélica: Mateo responde inmediatamente a la llamada de Jesús: "Él se levantó y lo siguió". La concisión de la frase subraya claramente la prontitud de Mateo en la respuesta a la llamada. 

Esto implicaba para él abandonarlo todo, en especial una fuente de ingresos segura, aunque a menudo injusta y deshonrosa. Evidentemente Mateo comprendió que la familiaridad con Jesús no le permitía seguir realizando actividades desaprobadas por Dios. 

Se puede intuir fácilmente su aplicación también al presente: tampoco hoy se puede admitir el apego a lo que es incompatible con el seguimiento de Jesús, como son las riquezas deshonestas. En cierta ocasión dijo tajantemente: "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme" (Mt 19, 21). 

Esto es precisamente lo que hizo Mateo: se levantó y lo siguió. En este "levantarse" se puede ver el desapego de una situación de pecado y, al mismo tiempo, la adhesión consciente a una existencia nueva, recta, en comunión con Jesús. 

Recordemos, por último, que la tradición de la Iglesia antigua concuerda en atribuir a san Mateo la paternidad del primer Evangelio. (...) En el Evangelio griego que nos ha llegado seguimos escuchando todavía, en cierto sentido, la voz persuasiva del publicano Mateo que, al convertirse en Apóstol, sigue anunciándonos la misericordia salvadora de Dios. Escuchemos este mensaje de san Mateo, meditémoslo siempre de nuevo, para aprender también nosotros a levantarnos y a seguir a Jesús con decisión». 

(De la catequesis de Benedicto XVI el 30 de agosto de 2006)

Carlos Osoro: “Quien difama, quien insulta y rompe al otro, manifiesta desprecio a la Humanidad”



Frente a los autobuses tránsfobos (o las Vírgenes Drag), respeto y convivencia. "No olvidemos que podemos pensar diferentes, pero la convivencia se construye en el respeto, no en la difamación, ni en el insulto, ni en el reírse de los otros. Eso no tiene nada que ver con el Evangelio". El cardenal de Madrid, Carlos Osoro, defendió una sociedad tolerante, que abra corredores humanitarios para los refugiados y que defienda el derecho de todos a mostrar sus propias opiniones.
En su presentación en el Fórum Europa, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal, mostró su apoyo a la continuidad de Ricardo Blázquez como presidente del Episcopado. "Yo sigo dando apoyo a don Ricardo, al que quiero, y con el que me une una gran amistad. Es la persona más bondadosa que ha pasado por este mundo. Su bondad conquista el corazón. Cada día le queremos más", apuntó Osoro, quien también defendió a capa y espada, frente a las críticas de los rigoristas, al padre Ángel y su misión.
El presidente de Mensajeros de la Paz estuvo presente en la mesa presidencial, en la que también se encontraba la presidenta de la CAM, Cristina Cifuentes; el arzobispo castrense, Juan del Río; o el secretario general de la CEE, José María Gil Tamayo. Todos los secretarios de las comisiones episcopales acompañaron a su actual vicepresidente que, como parece, no se postulará para suceder al cardenal de Valladolid.
"Yo quiero que me reconozcan como buena persona y como buen pastor, que es a lo que me han mandado aquí a Madrid", arrancó el arzobispo, quien abordó en su conferencia la importancia de "promover el humanismo-verdad y sanar la convivencia".
Aunque no quiso hablar directamente del autobús tránsfobo de HazteOir, o de la polémica por la Virgen Drag Queen, el cardenal de Madrid sí que clamó por construir una sociedad al estilo de Jesús, que "nunca rompió puentes, sino que los construyó; que nunca hizo muros sino que los derribó, para hacernos entender que la humanidad es una gran familia, que necesita todos los días revisar lo que está haciendo", y repasó lo vivido el pasado fin de semana en Roma, durante la toma de posesión de su parroquia en el Trastevere.
Así, Osoro enseñó un libro que le regaló un refugiado, "que llegó en una patera que llevaba a 130 personas. Murieron 120. Él es musulmán, pero entiende que lo que hicieron los cristianos con él es lo que él tiene que hacer por los demás. Me impresionaron sus palabras, su modo de estar, su compromiso". El cardenal también recordó su visita a la capilla de San Bartolomé, donde reposan las reliquias de mártires de todas las confesiones, y su encuentro con los jóvenes emigrantes de una escuela de la Comunidad de San't Egidio, y una residencia para personas sin hogar.
"¿Qué nos pasa para no saber lo que nos pasa?", la frase de Ortega fue la pregunta-eje de su intervención, en la que el arzobispo de Madrid alertó de las "tentaciones de ideologizar la fe, privatizar la Iglesia y su misión, y seleccionar páginas del Evangelio, haciendo un Jesús a nuestra medida".
En lo que pareció una respuesta a HazteOir (el cardenal se remitió a esta parte de la charla en las preguntas posteriores), Osoro denunció que "las ideologías no son la respuesta al hombre para construir una casa común". "Profanar la dignidad del hombre es blasfemar a Dios mismo. Cualquier clase de violencia, la que fuere, que no duda en atacar a personas sin ninguna distinción, a imponer chantajes que provocan enfrentamiento, desórdenes, pánicos, que obligan a grupos a favorecer sus planes, no tienen ninguna justificación", declaró. "Ninguna circunstancia justifica una actividad que no respete al otro, le elimine o se ría de él. Por eso, la infamia, a quien la realiza, siempre es reprobable, y cuando uno se apoya en la religión.... No es la religión que Jesucristo nos enseñó".
"Quien difama, quien rompe al otro, manifiesta desprecio a la Humanidad. Cuando esto se hace, se puede destruir todo. Es terrible estar en este mundo teniendo como arma el odio. Eso ultraja a Dios", clamó el arzobispo de Madrid, quien recordó que "debemos crear la cultura del encuentro, no la del descarte". Sin embargo, en las preguntas posteriores, Osoro se remitió a la pregunta de Ortega, y añadió que "no entro en autobuses. ¿Qué nos pasa para no saber lo que nos pasa? Este es el autobús que yo quiero, no quiero otro".
En otro orden de cosas, Osoro destacó a la familia y la educación como ejes fundamentales para construir la sociedad, y pidió "evitar la politización del derecho y la libertad de educación" y "aceptar al otro como parte de este mundo también cuando piensa distinto, pero nos respetamos". "¿Quién educa, el Estado o la familia? Según como contestemos tendremos dictadura o libertad".
En las preguntas, Osoro fue cuestionado sobre la ley del a CAM sobre identidad de género. El purpurado señaló haber hablado con Cifuentes en varias ocasiones, y aprovechó para defender al padre Ángel, injustamente atacado a cuenta del funeral por Pedro Zerolo en San Antón. "Al padre Ángel le quiero enormemente. Normalmente le digo que cuando suba ante el Señor, si es que no voy yo antes, le diga a Dios que lo que yo no hago lo hace él por mí".
"El padre Ángel hace cosas que nadie de los que estamos aquí son capaces de hacer. El padre Ángel también sabe pedir perdón, más que yo y mejor que yo". Cuestionado sobre si el sacerdote debe pedir perdón, Osoro dijo "no tiene que pedirlo. Hay gente que quiere tirar piedras permanentemente contra los demás, y eso no vale. Tengo una amistad y una admiración tremendas por el padre, porque no soy capaz de hacer lo que hace él. Todos ustedes conocen al padre Ángel, conocen su corazón. Es un paisano, es un gran paisano. Es un hombre que me ayuda a ser mejor obispo, y capaz de ver más allá de lo que a veces yo, con mis pobres ojos, puedo ver".
Sobre el pacto educativo, Osoro recordó que "el límite es tener en cuenta el derecho que tienen todos los padres a elegir para sus hijos la educación. El derecho es de los padres, no es de ningún político de turno, es de los padres".
Sobre el Tribunal de Cuentas, el cardenal de Madrid incidió en que "lo que recibe la Iglesia no lo da el Estado, lo dan muchos de ustedes, ponen la X porque quieren. No confundamos a la gente. Lo que recibe la gente no es regalo, es una decisión de la gente. Yo mañana mismo puedo entregar las cuentas. El día en que llegué a la diócesis, lo primero que hice fue una auditoría externa".
Sobre los corredores humanitarios de San't Egidio, Osoro consideró "urgente" que Europa asuma esta iniciativa, porque "Europa se muere, entre otras cosas, porque ha echado a Dios fuera". "Sé que habrá que regular el modo y la manera, pero se puede hacer. ¿Por qué san Egidio ha traído más gente emigrante que todos los países de Europa? ¿Qué pasa? ¿Queremos morir, queremos vivir? Yo lo defiendo. Son necesarios los corredores humanitarios, son urgentes". No quiso, sin embargo, contestar acerca de Donald Trump. "Estados Unidos es un gran país", se limitó a decir.
Sobre la pederastia en la Iglesia, Osoro defendió la actitud del Papa Francisco, "que la quiere eliminar de la vida de la Iglesia". "La Iglesia está siendo valiente en estos aspectos", incidió el cardenal de Madrid. "Esas miserias existen en la Iglesia, y se están tomando medidas para que no pase esto. El Santo Padre ha tenido una valentía impresionante para desterrar esto de la vida de la Iglesia".
Jesús Bastante

La Iglesia necesita más laicos comprometidos



La implicación de los laicos en la misión de las congregaciones religiosas es una realidad ilusionante que no deja de crecer en España, si bien de forma desigual. 
La IV Jornada de Laicos en Misión Compartida, organizada por la CONFER, buscará este sábado que más órdenes religiosas reconozcan un papel protagonista a seglares y familias que comparten su misma espiritualidad y carisma. 
No se trata de remediar por esta vía la escasez de vocaciones. El objetivo va mucho más allá de implicar al personal contratado en las escuelas y hospitales católicos. 
La misión compartida se corresponde plenamente con la visión del Concilio Vaticano II, que busca superar el clericalismo de siglos pasados. 
Por esa vía los religiosos ofrecen a toda la Iglesia un camino esperanzador de renovación, con profundas implicaciones, incluso jurídicas, que habrá que ir dilucidando en las próximas décadas. 
Los sacerdotes, las religiosas y los religiosos son y serán esenciales, pero para seguir llevando adelante la misión de la Iglesia es imprescindible la aportación de laicos comprometidos, laicos a los que no se puede relegar a una posición subordinada, ni tampoco pretender clericalizarlos, como si eso significara un ascenso en el escalafón.
Alfa y Omega

"HE VENIDO A LLAMAR A LOS PECADORES A QUE SE CONVIERTAN"



Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,27-32):

En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme».

Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos de Jesús: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»

Jesús les respondió: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».

Palabra del Señor

La cruz revela de manera extrema la solidaridad de Jesús con los que han perdido la dignidad porque no cuentan con lo necesario, dice el Papa


Escribe FranciscPensemos solamente, a modo de ejemplo, en la obra de misericordia corporal de vestir al desnudo (cf. Mt 25,36.38.43.44). Ella nos transporta a los orígenes, al jardín del Edén, cuando Adán y Eva se dieron cuenta de que estaban desnudos y, sintiendo que el Señor se acercaba, les dio vergüenza y se escondieron (cf. Gn 3,7-8). Sabemos que el Señor los castigó; sin embargo, él «hizo túnicas de piel para Adán y su mujer, y los vistió» (Gn 3,21). La vergüenza quedó superada y la dignidad fue restablecida".
o en el número 19 de Misericordia et Mísera; "...
"Miremos fijamente también a Jesús en el Gólgota. El Hijo de Dios está desnudo en la cruz; su túnica ha sido echada a suerte por los soldados y está en sus manos (cf. Jn 19,23-24); él ya no tiene nada. En la cruz se revela de manera extrema la solidaridad de Jesús con todos los que han perdido la dignidad porque no cuentan con lo necesario. 
Si la Iglesia está llamada a ser la «túnica de Cristo»[1] para revestir a su Señor, del mismo modo ha de empeñarse en ser solidaria con aquellos que han sido despojados, para que recobren la dignidad que les han sido arrebatada. "Estuve desnudo y me vestieron" (Mt 25,36) implica, por tanto, no mirar para otro lado ante las nuevas formas de pobreza y marginación que impiden a las personas vivir dignamente". @jesuitaGuillo
(from Vatican Radio)