domingo, 9 de agosto de 2015

EDITH STEIN. TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ.

Celebramos hoy, 9 de agosto, la fiesta de una gran mujer, Edith Stein, Teresa Benedicta de la Cruz, judía, carmelita y mártir. Su vida y escritos son de una riqueza excepcional.
Quisiera destacar brevemente unos destellos de su vivencia espiritual, en relación con la figura de Teresa de Jesús, de quien Edith quedó profundamente fascinada al leer el Libro de la Vida.
Teresa y Edith vivieron tiempos convulsos, política, social y religiosamente; sin embargo, fueron capaces de dejarse interpelar por los acontecimientos, se implicaron de lleno en “hacer eso poquito que era en mí” (CV 1, 1), en palabras de Teresa. A ella, este impulso interior la llevaría a desgranar su vida por los caminos tortuosos y difíciles en su largo peregrinar por la geografía española. Y Edith acompañó e hizo suyo  el sufrimiento del pueblo judío, al que pertenecía, hasta el punto de entregar su vida en el campo de concentración de Auschwitz.
En una preciosa carta de Edith a una amiga le confiesa: “En el tiempo inmediatamente anterior a mi conversión y después, durante un cierto período, llegué a pensar que llevar una vida religiosa significaría dejar de lado todo lo terreno y vivir teniendo el pensamiento única y exclusivamente en cosas divinas. Pero, poco a poco, he comprendido que en este mundo se nos exige otra cosa, y que incluso en la vida más contemplativa no debe cortarse la relación con el mundo; creo, incluso, que cuanto más profundamente alguien está metido en Dios, tanto más debe, en este sentido, “salir de sí mismo”, es decir, adentrarse en el mundo para comunicarle la vida divina.” (A Calista Kopf. 12 de febrero de 1928)
Significativo y alentador mensaje de Edith que invita a todo ser humano a salir de uno mismo, vivir en actitud de “éxodo” para testimoniar el amor de Dios. Esta “empatía” con los hombres y mujeres de su tiempo llevó a Edith y a Teresa a ponerse en camino, dejarse guiar, dejarse recrear por Jesús, quien se les iba revelando como la auténtica Verdad, Bondad y Amor.
Asimismo, quisiera destacar un rasgo que caracterizó de forma extraordinaria la persona de Teresa al igual que la de Edith. Son dos mujeres que, desbordadas por la gracia de Dios y fiadas solo en Él, respiran agradecimiento. Viven la existencia como don, como regalo que gratuitamente se recibe y gratuitamente se ofrece. En una carta de Edith, escrita desde el Carmelo de Echt (Holanda) adonde tuvo que huir por la persecución antisemita, dice: “Desde que estoy aquí mi actitud fundamental es la gratitud. Gracias de que pueda estar aquí y de que la casa sea como es. Con ello siempre está presente en mí que aquí no tenemos morada permanente. No tengo otro anhelo sino que, en mí y a través de mí, se cumpla la voluntad de Dios. Él sabe cuánto tiempo me dejará aquí y qué sucederá después. En tus manos encomiendo mi espíritu. Ahí todo está a buen recaudo. Así que no necesito preocuparme de nada.” (A Petra Brüning. 16 abril de 1939).
También Teresa se sintió urgida a “cantar las misericordias del Señor”, con profundo agradecimiento por cuanto el Señor le había regalado a lo largo de su existencia.
Celebrar a Edith Stein es agradecer a Dios el don de su persona, de una vida, que por haberla entregado por amor, alcanzó su plenitud.


Nada te turbe de santa Teresa de Jesús por Juan Santamaría

«CON LAZOS DE AMOR». SANTA CATALINA DE SIENA.


Dulce Señor mío, vuelve generosamente tus ojos misericordiosos hacia este tu pueblo, al mismo tiempo que hacia el cuerpo místico de tu Iglesia; porque será mucho mayor tu gloria si te apiadas de la inmensa multitud de tus criaturas, que si sólo te compadeces de mí, miserable, que tanto ofendí a tu Majestad. [...]

Quiero, por tanto, y te pido como gracia singular, que la inestimable caridad que te impulsó a crear al hombre a tu imagen y semejanza no se vuelva atrás ante esto. ¿Qué cosa, o quién, te ruego, fue el motivo de que establecieras al hombre en semejante dignidad? Ciertamente, nada que no fuera el amor inextinguible con el que contemplaste a tu criatura en ti mismo y te dejaste cautivar de amor por ella. Pero reconozco abiertamente que a causa de la culpa del pecado perdió con toda justicia la dignidad en que la habías puesto. 

A pesar de lo cual, impulsado por este mismo amor, y con el deseo de reconciliarte de nuevo por gracia al género humano, nos entregaste la palabra de tu Hijo unigénito: Él fue efectivamente el mediador y reconciliador entre nosotros y tú, y nuestra justificación, al castigar y cargar sobre sí todas nuestras injusticias e iniquidades. Él lo hizo en virtud de la obediencia que tú, Padre eterno, le impusiste, al decretar que asumiese nuestra humanidad. ¡Inmenso abismo de caridad! ¿Puede haber un corazón tan duro que pueda mantenerse entero y no partirse al contemplar el descenso de la infinita sublimidad hasta lo más hondo de la vileza, como es la de la condición humana?

Nosotros somos tu imagen, y tú eres la nuestra, gracias a la unión que realizaste en el hombre, al ocultar tu eterna deidad bajo la miserable nube e infecta masa de la carne de Adán. Y esto, ¿por qué? No por otra causa que por tu inefable amor. Por este inmenso amor es por el que suplico humildemente a tu Majestad, con todas las fuerzas de mi alma, que te apiades con toda tu generosidad de tus miserables criaturas.

JESÚS ES EL PAN VIVO BAJADO DEL CIELO


Evangelio según San Juan 6,41-51.

Los judíos murmuraban de Él, porque había dicho: "Yo soy el pan bajado del cielo". Y decían: "¿Acaso este no es Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo puede decir ahora: 'Yo he bajado del cielo'?".

Jesús tomó la palabra y les dijo: "No murmuren entre ustedes. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí.

Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.

Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquél que lo coma no muera.

Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo". 

Fuente: News.va

Una veintena de cristianos lleva un mes en el tejado de una iglesia para defender la cruz

En medio de una campaña de retirada de cruces públicas
 Las autoridades han detenido a siete de ellos y los que continúan acampados están debilitados por la humedad
lítica intolerante
Una veintena de creyentes cristianos llevan un mes subidos en el tejado de una iglesia de la ciudad de Huzhou (provincia oriental china de Zhejiang) para evitar que las autoridades retiren la cruz del campanario, informó la ONG de derechos humanos China Aid.
El grupo de protesta, que el miércoles vio cómo la policía militar china rodeaba la Iglesia Jinjiaer con la intención de desalojarla y retirar la cruz, ha pasado día y noche en el tejado desde principios de julio, cuando sus miembros emitieron un comunicado en el que prometieron defender el recinto religioso.
Los manifestantes se han ido turnando las últimas semanas en el tejado, y algunos de ellos han llegado a amenazar con saltar al vacío si el gobierno local continúa con sus planes de retirar la cruz.
Las autoridades han detenido al menos a siete de ellos, pertenecientes a una comunidad protestante denominada Amor Sagrado, mientras que los que continúan en lo alto están cada vez más débiles a causa del fuerte calor, la humedad y las duras condiciones de la acampada, señalaron portavoces del grupo.
La protesta se produce en un momento de intensa campaña de retirada de cruces públicas por parte de las autoridades de Zhejiang, una de las provincias chinas con mayor número de comunidades cristianas protestantes. El gobierno provincial defiende que la retirada de estos símbolos, que ya comenzó el pasado año, se debe únicamente a razones de seguridad, mientras que grupos cristianos aseguran que se trata de un ataque a la libertad religiosa.
Se calcula que en China hay unos 60 millones de creyentes, aunque más de la mitad de ellos (unos 37 millones) se agrupan en congregaciones no afiliadas al Gobierno, por lo que en ocasiones se consideran perseguidos.

(RD/Agencias)