domingo, 3 de julio de 2016

“Está cerca de ustedes el Reino de Dios”. Reflexión del jesuita Juan Bytton

“Los envió de dos en dos” (v. 1) así empieza el Evangelio de este domingo y es el primer anuncio del Reino. Si bien ir de dos en dos era una costumbre judía para garantizar el testimonio de lo que ocurre, en Jesús ir de dos es también confirmar que todo se construye en comunidad, compartiendo, sirviendo, escuchando y celebrando (cfr. Mt 18,20). A esto están invitados todos/as porque los discípulos de Jesús son enviados a todas las ciudades a las que él irá. Jesús les da el alcance para hacer de la fraternidad el signo de la fe. Al mismo tiempo, él es consciente a dónde los envía y para qué. Y, sin embargo, no deja de enviarlos. Arriesgar es parte del camino.
Jesús indica con una nueva dupla de palabras el modo de vida cristiano: “Recen y pónganse en camino” (v. 3). Fe y acción, Dios y mundo, cielo y tierra. Feliz encuentro que tiene su clave de lectura en el “ligeros de equipaje”. ¿Nos hemos puesto a pensar qué ocurre cuando no llevamos nada para el camino? ¿Ni bolsas para acumular, ni alforjas para asegurar alimento, ni sandalias para evitar ensuciarnos los pies? No es fácil imaginarlo, porque muchas veces no es fácil poner toda nuestra confianza en Dios. Por eso, Jesús invita a orar mientras se camina a diario para que nuestra fuerza sea el Evangelio y nuestro único destino el Reino de Dios. Así, veremos con mayor claridad que el ser humano no vale por lo que posee, sino por lo que es y anuncia, por lo que sueña y colabora con otros para hacerlo realidad.
El envío es concreto: por los caminos y en las casas. La paz entra al hogar y de allí sale al mundo. En cada “casa” – que aparece mencionada 5 veces en el texto – se comparte la mesa, el lugar privilegiado del encuentro, donde se cuenta la vida y el día, donde se alimenta el cuerpo y el alma.
De dos en dos y casa por casa. En esta dinámica está la paz y la sencillez del Reino. Por eso, el siguiente paso es sanar; no hay corazón solitario y herido que no sane en casa y en paz. Luego, Jesús anuncia una de las palabras más bellas y profundas de las Escrituras: ἤγγικεν ἐφ᾽ ὑμᾶς ἡ βασιλεία τοῦ θεοῦ / “Está cerca de ustedes el Reino de Dios” (v. 9). Dios está cerca del que busca sanarse, y del que llega para sanar. Es el mismo camino que él recorrió primero. Así, encarnación y compromiso son una sola cosa cuando de salvar vidas se trata.
Finalmente, si bien el Evangelio nos narra una acción de Jesús vital para el futuro de la comunidad, es al mismo tiempo una invitación personal a un propio camino interior; a visitar nuestras “casas”, recuerdos, personas y situaciones que nos han dado paz, a los/as que le debemos la vida y lo que somos. Recordar y agradecer son acciones que nos permiten reconocernos totalmente dependientes de Dios y Su misericordia y desde allí ser sus colaboradores en los campos, la mies y la vida. Es la responsabilidad de ser anunciadores de algo que ya está ocurriendo. “Lo que debe alegrar al seguidor de Jesús no es la euforia seductora de la victoria, sino la certeza inquebrantable de que Dios lo ama. Decir que nuestros nombres están inscritos en los cielos, es creer que sólo la memoria de Dios asegura la continuidad de nuestra vida hasta la eternidad” (F. Bovon).
Para Radio Vaticano, jesuita Juan Bytton
(from Vatican Radio)

LA PAZ DEL SEÑOR


Cuando deseo compartir la lectura creyente de los textos bíblicos que propone la Iglesia en la Liturgia de cada domingo, miro primero de forma global todas las lecturas, para descubrir el posible mensaje central que se nos ofrece como acompañamiento espiritual semanal.
Si se tiene en cuenta que durante cada ciclo –“A”, “B”, “C”- se proclama un Evangelio sinóptico, del que se hace una lectura continuada, se comprende que las concordancias de las otras lecturas hay que buscarlas precisamente a partir del texto evangélico.
Esta semana, san Lucas nos dice cómo deben ir los discípulos a la misión que se les confía, y cuál debe ser el saludo: “Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz” (Lc). Precisamente es la referencia a la paz el elemento transversal que encontramos en las demás lecturas-

Con el canto del aleluya, que precede al Evangelio, se dice: “Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón” (Col). Un momento antes, San Pablo manifiesta un deseo concorde: “La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma” (Gál).
La concurrencia que se da en torno a la paz comienza con el anuncio del profeta Isaías: “Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz” (Is), en un contexto de bendición y de augurio, a quienes sufren el exilio. “Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán; como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo, y en Jerusalén seréis consolados” (Is).
Ante esta constante, nos viene a la memoria el saludo del Resucitado: “La paz con vosotros”, y la advertencia de que no se trata de la paz que da el mundo, sino que es un don que se experimenta cuando se coincide con el querer de Dios.
La paz es un regalo del Espíritu, a la vez que tarea, por llevar a cabo lo que sabemos que agrada a Dios, y lo que se nos ofrece como llamada personal. De tal forma que para discernir si uno sigue el querer divino, la percepción de la paz interior es determinante, porque como dice la Biblia, Dios es Dios de paz, y no de aflicción; no es posible que quien inspira una vocación no la acompañe con el don de la señal autentificadora.
Os deseo que la paz del Señor repose sobre vuestra casa, familia y conciencia, y que os convirtáis en mensajeros de paz, como lo fue Francisco de Asís, que por donde iba, siempre saludaba: “Paz y Bien”.
Ángel Moreno de Buenafuente

Portadores del Evangelio. José Antonio Pagola


Lucas recoge en su evangelio un importante discurso de Jesús, dirigido no a los Doce sino a otro grupo numeroso de discípulos a los que envía para que colaboren con él en su proyecto del reino de Dios. Las palabras de Jesús constituyen una especie de carta fundacional donde sus seguidores han de alimentar su tarea evangelizadora. 

Subrayo algunas líneas maestras.
«Poneos en camino»
Aunque lo olvidamos una y otra vez, la Iglesia está marcada por el envío de Jesús. Por eso es peligroso concebirla como una institución fundada para cuidar y desarrollar su propia religión. Responde mejor al deseo original de Jesús la imagen de un movimiento profético que camina por la historia según la lógica del envío: saliendo de sí misma, pensando en los demás, sirviendo al mundo la Buena Noticia de Dios. «La Iglesia no está ahí para ella misma, sino para la humanidad» (Benedicto XVI).
Por eso es hoy tan peligrosa la tentación de replegarnos sobre nuestros propios intereses, nuestro pasado, nuestras adquisiciones doctrinales, nuestras prácticas y costumbres. Más todavía, si lo hacemos endureciendo nuestra relación con el mundo. ¿Qué es una Iglesia rígida, anquilosada, encerrada en sí misma, sin profetas de Jesús ni portadores del Evangelio?
«Cuando entréis en un pueblo... curad a los enfermos y decid: está cerca de vosotros el reino de Dios»
Esta es la gran noticia: Dios está cerca de nosotros animándonos a hacer más humana la vida. Pero no basta afirmar una verdad para que sea atractiva y deseable. Es necesario revisar nuestra actuación: ¿qué es lo que puede llevar hoy a las personas hacia el Evangelio?, ¿cómo pueden captar a Dios como algo nuevo y bueno?
Seguramente, nos falta amor al mundo actual y no sabemos llegar al corazón del hombre y la mujer de hoy. No basta predicar sermones desde el altar. Hemos de aprender a escuchar más, acoger, curar la vida de los que sufren... solo así encontraremos palabras humildes y buenas que acerquen a ese Jesús cuya ternura insondable nos pone en contacto con Dios, el Padre Bueno de todos.
«Cuando entréis en una casa, decid primero: Paz a esta casa»
La Buena Noticia de Jesús se comunica con respeto total, desde una actitud amistosa y fraterna, contagiando paz. Es un error pretender imponerla desde la superioridad, la amenaza o el resentimiento. Es antievangélico tratar sin amor a las personas solo porque no aceptan nuestro mensaje. Pero ¿cómo lo aceptarán si no se sienten comprendidos por quienes nos presentamos en nombre de Jesús?

José Antonio Pagola

La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.



Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 1-9

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:

- «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.

Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella y decidles: "El reino de Dios ha llegado a vosotros"».

Palabra del Señor.

El Papa pide que Europa acabe con los muros de miedo y egoísmo que la dividen

El papa Francisco hizo hoy un llamamiento para que Europa reflexione, "redescubra su vocación de contribuir a la unidad de todos" y acabe con los muros de miedo y egoísmo político y económico que dividen al continente.
Jorge Bergoglio realizó estas reflexiones en un mensaje enviado a los participantes del congreso "Encuentro-Reconciliación-Futuro" que se celebra en Múnich (Alemania), informó la Santa Sede en un comunicado.
En el mensaje, el pontífice argentino lamentó que "además de algunos muros visibles" existan "también los invisibles, que tienden a dividir este continente", en referencia a Europa.
"Muros hechos de miedo y de agresividad, de falta de comprensión hacia las personas de distintos orígenes o convicciones religiosas.Muros de egoísmo político y económico, sin respeto a la vida y a la dignidad de cada persona", afirmó.
Consideró que el Viejo Continente "se encuentra en un mundo complejo y fuertemente en movimiento, cada vez más globalizado y, por eso, cada vez menos euro céntrico" y sostuvo que tiene que redescubrir "su vocación de contribuir a la unidad de todos".
"Europa está llamada a reflexionar y a preguntarse si su inmenso patrimonio, impregnado de cristianismo, pertenece a un museo, o por el contrario, es capaz todavía de inspirar la cultura y de donar sus tesoros a toda la humanidad", expuso.
Por ello, animó a todos los países a "construir puentes, para superar los conflictos declarados o latentes" y a volver "poner en el centro a la persona humana", para queEuropa "sea un continente abierto y acogedor" y siga realizando "formas de cooperación no sólo económica sino también social y cultural". (RD/Efe)