martes, 28 de febrero de 2017

Fray Michelini: le hablaré al Papa durante los Ejercicios de cuaresma, de la humanidad de Jesús


Los ejercicios espirituales en los que participarán del 5 al 10 de marzo el papa Francisco y la Curia romana, en la casa Divin Maestro, en las afueras de Roma, serán realizados por un sacerdote franciscano, el fraile menor Giulio Michelini, profesor del Instituto teológico de Asís quien en esta entrevista, le cuenta a ZENIT los temas que abordará.
¿Cuándo supo que había sido elegido para realizar los Ejercicios espirituales en los que participará el papa Francisco?
— Padre Michelin: Lo supe el primer domingo de Adviento. Me llamó un colaborador del Papa para darme esta noticia y para avisarme que después el Santo Padre me iba a llamar.

¿Cómo fue la conversación telefónica con el Papa?
— Padre Michelin: El Santo Padre fue muy cortés. Le expliqué que tendría alguna dificultad en hablar delante de él y de la Curia romana; le dije también que podría aconsejar a personas más capaces que yo. El Papa me respondió: “Hagamos así, padre Julio. Siga pensando que hay personas más capaces que usted, Pero por favor háganos los Ejercicios”.

¿Ya había conocido personalmente al Santo Padre?
— Padre Michelin: Tuve la suerte de poder saludarlo y abrazarlo, pero nunca mantuve una conversación con él. La primera vez cuando vino a Asís encontró a toda la comunidad franciscana de Santa María de los Ángeles. Después en Florencia, cuando encontró a los miembros de la junta preparatoria del Congreso eclesial nacional, de la cual formaba parte. Y la tercera vez que lo vi fue en noviembre pasado, cuando junto a colegas y docentes de la Asociación bíblica italiana fuimos recibidos en audiencia en el Vaticano.

¿Qué sensación tuvo en estas tres ocasiones breves?
— Padre Michelin: Me di cuenta que el Papa no tiene miedo de las miradas, más aún las busca. Para mi es la mirada de Pedro. De hecho el título del libro que he elegido para recoger las meditaciones –que será publicado por Ediciones Porziuncola, después de los Ejercicios– es ‘Estar con Jesús, estar con Pedro‘. Para un franciscano es una experiencia particular.

Ud. indicó que para prepararse mejor a estos Ejercicios se ha retirado unos diez días en Tierra Santa.
— Padre Michelin: Durante los Ejercicios hablaré también de la humanidad de Jesús. Porque la cruz, la pasión, muerte y sepultura, hablan de la humanidad de Jesús, que debemos redescubrir.

En Cafarnaúm, donde Jesús inició la misión, se pueden encontrar vestigios de las calles que recorrió, del lago que cruzó y de la casa dónde estuvo, la de Simón. Saber que mis pies se encontraban en los mismos lugares cruzados por Jesús fue para mi conmovedor. Hay además un segundo elemento cultural: la idea de que en Tierra Santa a pesar de los conflictos, llegan visitantes y peregrinos de todo el mundo. Y para nosotros los franciscanos menores es un honor ser custodios de esta tierra.
Las meditaciones serán sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús de acuerdo al Evangelio de san Mateo, ¿por qué?
— Padre Michelin: Todos los Evangelios son utilizados en el tiempo de Cuaresma. Recuerdo que en la liturgia post ambrosiana prevale el Evangelio de Juan, en cambio en la romana leemos los tres evangelios sinópticos. Yo he elegido Mateo porque es el Evangelio que conozco mejor. He escrito un libro sobre este, pero lo que diré al Papa es completamente nuevo.

Usted quizo que además de sus reflexiones haya una elaborada por una pareja de esposos, y otra de una monja clarisa de clausura. ¿Por qué?
— Padre Michelin: Porque desde hace años trabajo con ellos, fue una decisión que hice sin reflexionar mucho. He escrito ocho libros con los esposos Gillini Zattoni. Ellos son expertos en las relaciones matrimoniales. De la monja clarisa en cambio, leeré una nota que me escribió, porque dará una contribución femenina y claustral, que yo no lograría dar.

¿Usará también otros textos?
— Padre Michelin: Sì. Tuve la suerte de estudiar literatura, y citaré a Romano Guardini, Massimo Gramelline, Amos Oz, Emanuel Carrére, también al Franz Kafka. Durante las refecciones leeremos en cambio una antología de textos marianos y el libro ‘Un instante antes del alba’, del padre Ibrahim Alsabagh, que cuenta lo que sucedía en la ciudad de Alepo durante la Guerra.

¿Cómo se está preparando para esta experiencia?
— Padre Michelin:  Me he detenido algunos días en el lago de Tiberíades, ahora he retornado a mi trabajo como docente. Me preparo por lo tanto con los empeños cotidianos y con la constante oración y la misa. Entretanto debo confiar que me acompaña una sensación de paz que nunca percibí antes, la cual creo sea porque muchos amigos están rezando por mi y por el Papa.
Zenit

Porque quiero


«Nadie puede usar la palabra progreso si no tiene un credo definido y un férreo código moral». La frase es del gran G.K. Chesterton y viene al caso por el último éxito del progreso médico, que evidencia, a su vez, el gran fracaso moral de nuestra nueva sociedad.
«Una mujer de 64 años da a luz a gemelos». Lo habrán leído en la prensa. Y habrán leído, además, que la flamante madre ya dio a luz, a los 58 años, a una niña que hoy vive en Canadá tras la decisión de los servicios sociales de retirar la custodia a la anciana madre. Pero eso, en realidad, es lo de menos. Porque aunque fuera una madre modelo, aunque pudiera cuidar –o tuviera una excelente red familiar para sustituirla, en caso necesario– de dos, cinco o diez niños, no habría motivo alguno para celebrar un acto médico que atenta contra el más básico sentido común. Y volvemos así al progreso de Chesterton. El que va de la mano del código moral. Y vemos lo mal que lo hemos hecho.
La medicina estadounidense fabrica, previo pago de varios miles de dólares, embarazos a la carta y contra natura. España debate sobre la legalización de la maternidad subrogada, una forma políticamente correcta de referirse a la compra de un útero que sacie un capricho de paternidad. Es la misma ciencia médica capaz de acabar con la vida de bebés no nacidos –aborto químico, por desmembramiento, con inyección salina, temprano, tardío…– cuando el capricho no es el de ser padre, sino el de no serlo. Y la misma medicina que administra muertes programadas con forma de cóctel piadoso a ancianos inservibles, enfermos incurables y mentes cansadas de vivir, que es el último y terrorífico logro de los proeutanasia.
Y el único denominador común de estas diversas realidades aparece en forma de verbo: quiero/no quiero. Da igual cómo se conjugue, da igual si es quiero ser madre o no quiero vivir. En todo caso indica que el mundo moderno progresa sin saber hacia dónde, sin ese credo definido y ese código moral que son esenciales para entender que no todo lo posible es conveniente y que la propia voluntad no es, casi nunca, el mejor juez. Porque progresar sin entender que la verdadera libertad reside, casi siempre, en el dominio de uno mismo (Michael de Montaigne) es caminar hacia la esclavitud.
Rosa Cuervas-Mons
Alfa yOmega

El Papa quiere viajar a Sudán del Sur con el primado de la Iglesia anglicana


La visita sería un gesto fuerte para el ecumenismo y la paz en este país que atraviesa desde finales de 2013 una guerra civil. La invitación parte de un obispo anglicano, uno presbiteriano y otro católico que visitaron a Francisco
El Papa planea viajar a Sudán del Sur, un país que se desangra por la guerra civil desde finales 2013. Pero su intención no es ir solo, sino en compañía del arzobispo de CanterburyJustin Welby, gesto ecuménico que recordaría al que realizó con su viaje de un día a la isla griega de Lesbos (lugar entonces de llegada masiva de refugiados) junto al patriarca ortodoxo Bartolomé, de Constantinopla.
Lo anunció Francisco este domingo al responder a la pregunta de un seminarista africano durante su visita a la parroquia anglicana de Todos los Santos de Roma, la primera que realizaba nunca un Pontífice. Se trataba de celebrar el 200 aniversario del templo (el primero anglicano de Roma) y los 50 años de diálogo entre católicos y anglicanos.
La idea del viaje a Sudán del Sur fue una sugerencia que partió del propio país: «Vinieron a verme el obispo anglicano, el obispo presbiteriano y el católico, y me dijeron: “¡Vaya usted! Pero no solo, vaya con el arzobispo de Canterbury”», contó Francisco.
De materializarse la visita, sería un gesto fuerte por la paz en un país que alcanzó la independencia en 2011, y que se ha visto prácticamente desde entonces envuelto en enfrentamientos motivados por la lucha de poder entre el entonces presidente Salva Kiir, de la etnia dinka, y los partidarios del vicepresidente, Riek Machar, de la etnia Nuer.
El Vídeo del Papa, iniciativa de la Red Mundial de Oración del Papa, lleva a cabo una iniciativa conjunta por la liberación de los niños soldados con la ong Entreculturas y el Servicio Jesuita de los Refugiados, uno de cuyos focos es precisamente Sudán del Sur.
Ecumenismo global
Al responder a algunas preguntas tras la celebración ecuménica, el Papa destacó la importancia del ecumenismo en los países del sur, donde este diálogo «es más fácil» por no existir el recuerdo de siglos de agravios, si bien admitió que es también «más sólido en Iglesias más maduras». «Las dos cosas son necesarias», dijo, tras recordar su amistad con los anglicanos de Buenos Aires.
El Papa aludió en ese sentido a la situación en las Misiones del Norte de Argentina, donde cuando un católico no puede ir a la celebración católica, acude a la anglicana, o a la inversa. «La Congregación para la Doctrina de la fe lo sabe que los dos obispos [católico y anglicano] trabajan juntos y las dos comunidades son amigas», aclaró.
Francisco insistió también en el llamado «ecumenismo de sangre», y recordó que, entre los mártires de Uganda, Pablo VI hubiera deseado beatificar también a los catequistas asesinados anglicanos, no solo a los católicos, «pero en ese momento no era posible».
Superar los prejuicios
Durante la celebración ecuménica, el Papa pidió a católicos y anglicanos liberarse de «nuestros respectivos prejuicios» y refuercen sus lazos, comparando estas divisiones actuales entre cristianos con las que san Pablo encontró entre los corintios.
Cuando, por primera vez hace algo más de 200 años, se estableció en la iglesia de Todos los Santos la primera comunidad anglicana, ambos grupos «se miraban con desconfianza y hostilidad», pero «mucho ha cambiado desde entonces», y ahora se reconocen mutuamente «hermanos y hermanas en Cristo, mediante el bautismo común».
Ricardo Benjumea
Alfa y Omega

Pablo Ráez: «El día de mi trasplante fue el día del Carmen. Me enviaban fotos de la Virgen para apoyarme»


El joven marbellí se había convertido en un símbolo de la batalla contra la leucemia tras someterse a un trasplante de médula el pasado mes de julio. Pablo Ráez Martínez (1996) ha muerto este sábado en su casa rodeado de sus familiares. Rescatamos parte de la entrevista que concedió a la revista DiócesisMálaga
¿Cómo es su relación con Pepe, su párroco?
Yo creo en lo que he aprendido de Pepe, mi párroco. Recibí el Bautismo, la Comunión y la Confirmación con 16 años. Él fue mi padrino de Bautismo y hoy día somos íntimos amigos. El día del trasplante tenía mucho miedo y Pepe vino a verme. Me pasé una hora entera llorando y después de eso ya sabía que me iba a curar. Además, era el día de la Virgen del Carmen y mucha gente me mandó fotos de la Virgen demostrándome su apoyo. Eso a mí me dio esperanza, el apoyo siempre se agradece y todo eso a mí me ha salvado.
Todos le debemos la vida a nuestros padres, gracias a ellos estamos aquí, pero en su caso podríamos decir que doblemente, ¿no?
La relación con mi padre ha cambiado mucho desde entonces, él es muy feliz de haber podido donarme la médula y a mí me basta con eso. Creo firmemente que se debería fomentar la donación, es de lo más importante de la vida porque podemos ayudar a otras personas sin ni siquiera estar presentes. Yo siempre he querido hacerlo porque me entusiasmaba la idea de hacer algo bueno y pienso que dar nunca puede ser malo.
Cuenta que antes de la enfermedad sus preocupaciones eran como las de cualquier chico de su edad, estudiar principalmente. ¿Cuáles son sus preocupaciones ahora?
Hoy día no me preocupo por nada, cada persona es como es y creo que preocupándose por las cosas que realmente importan es como mejor se vive. Ahora sé que hay muchas posibilidades de hacer muchísimas cosas. Sigo queriendo ser bombero, pero no solo quiero ser eso, quiero ser Macgyver, quiero hacerlo todo.
Es un ejemplo de superación, ¿Qué le diría a aquellas personas que estén pasando por algo parecido?
Es difícil, pero lo único que puedo decir es mucho ánimo, que de esto se sale.
Rocío Merino/Diócesis de Málaga
Alfa y Omega

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10,28-31)






¿Cual será la recompensa que recibiremos por seguirte? El Papa Francisco desarrolló su homilía partiendo de esta interrogante de Pedro que, en el fondo, tiene que ver con la vida de todo cristiano. Jesús, observó el Papa, responde que aquellos que lo sigan tendrán “tantas cosas bellas” pero “con persecución”. El camino del Señor “es un camino de ‘humillación’, un camino que termina en la Cruz”. 

He aquí el por qué “siempre habrá dificultades y persecuciones”. Existirán siempre, “porque Él tomó este camino antes” que nosotros. El Santo Padre hizo notar que “cuando un cristiano no tiene dificultades en la vida – todo va bien, todo es bello – algo no funciona”. Se puede pensar que sea “muy amigo del espíritu del mundo, de la mundanidad”. y esto, constató, “es la tentación propia de un cristiano”:

“Seguir a Jesús sí, pero sólo hasta un cierto punto; seguir a Jesús como una forma cultural: soy cristiano, tengo esta cultura… Pero sin la exigencia de la verdadera secuela de Jesús, la exigencia de ir sobre su camino. Si se sigue a Jesús como una propuesta cultural, se usa este camino para ascender cada vez más, para tener más poder. Y la historia de la Iglesia está llena de esto, comenzando por algunos emperadores y después tantos gobernantes y tantas otras personas, ¿no? Y también algunos - no quiero decir tantos sino algunos - sacerdotes, algunos obispos, ¿no? Algunos dicen que son bastantes… algunos que piensan que seguir a Jesús es hacer carrera”.

El Papa recordó que había un tiempo, “en la literatura de hace dos siglos”, en el que a veces se acostumbraba decir que uno “de niño tenía ganas de hacer la carrera eclesiástica”. Y recalcó que “tantos cristianos, tentados por el espíritu del mundo, piensan que seguir a Jesús es bueno porque se puede hacer carrera, se puede ascender”. 

En cambio, el cristiano “sigue a Jesús por amor y cuando se sigue a Jesús por amor, la envidia del diablo hace tantas cosas”. El “espíritu del mundo – observó – no tolera esto, no tolera el testimonio”:

“Piensen en la Madre Teresa: ¿qué cosa dice el espíritu del mundo sobre la Madre Teresa? ‘Ah, la Beata Teresa es una mujer buena, ha hecho tantas cosas buenas por los demás…’. El espíritu del mundo no dice jamás que la Beata Teresa, todos los días, por tantas horas, permanecía en adoración… ¡Jamás! Reduce la actividad cristiana a hacer el bien social. Como si la existencia cristiana fuese un barniz, una pátina de cristianismo. El anuncio de Jesús no es una pátina: el anuncio de Jesús llega a los huesos, al corazón, va hasta adentro y nos cambia. Y esto no lo tolera el espíritu del mundo, no lo tolera y por esto ocurren las persecuciones”.

Quien deja la propia casa, la propia familia para seguir a Jesús recibe cien veces más “ya ahora en este tiempo”. Cien veces, pero junto a las persecuciones. Y esto no puede ser olvidado:

“La secuela de Jesús es justamente esto: ir con Él por amor, tras de Él: el mismo camino, el mismo camino. Y el espíritu del mundo será aquel que no lo tolerará y nos hará padecer un sufrimiento como el de Jesús. Pidamos esta gracia: seguir a Jesús por el camino que Él nos ha hecho ver y que Él nos ha enseñado. Esto es bello, porque jamás nos deja solos. ¡Jamás! Está siempre con nosotros. Así sea”.

(De la Homilía del Papa Francisco en Santa Marta el 28-5-2013. Fuente: Radio Vaticano)

QUIEN DEJA LO ALGO PARA SEGUIR A JESÚS RECIBE CIEN VECES MÁS




Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,28-31):

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: 

«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».

Jesús dijo: 

«En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros».

lunes, 27 de febrero de 2017

La voz de Dios en los signos de los tiempos


Dios actúa siempre por medio de la libertad de cada uno y habla en lo que el Concilio Vaticano II calificó de signos de los tiempos. Ya Jesús invitaba a sus oyentes a discernir las señales de los tiempos (Mt 16,3) en las que resuena la voz de Dios. Cada uno puede considerar como signos para él aquellos acontecimientos significativos para su vida. Y la Iglesia puede considerar signos de los tiempos aquellos acontecimientos que a todos nos interpelan y plantean una pregunta. 
¿No es un signo de los tiempos la mundialización de las comunicaciones a través de internet, o la violencia religiosa, o las nuevas pobrezas, o los inmigrantes muertos en el mar Mediterráneo? Ahí nos está hablando Dios. La cuestión es cómo respondemos nosotros, cómo usamos internet, qué postura tomamos ante la violencia o cómo acogemos a pobres e inmigrantes.
Es importante estar atentos a los signos de los tiempos para descubrir la voluntad de Dios sobre uno mismo, sobre la sociedad y sobre la Iglesia. El Papa Francisco nos invita a ello. Y propone a las cristianas que parecerían más alejadas de la realidad, las monjas contemplativas, como las que saben “comprender la importancia de las cosas… porque contemplan el mundo y las personas con la mirada de Dios, allí donde por el contrario, los demás tienen ojos y no ven (Sal 115,5; 135,16; cf Jr 5,21), porque miran con los ojos de la carne” (Vultum Dei quaerere, 10). Y, de forma más genérica, dirigiéndose a todos los cristianos, dice el Papa: es sano prestar atención a la realidad concreta, porque “las exigencias y llamadas del Espíritu Santo resuenan también en los acontecimientos de la historia” (Amoris Laetitia, 31).
Dios, en este mundo y en su historia, no actúa ni directa, ni automática, ni mágica, ni espontáneamente. Actúa respetando el modo de ser de la realidad y de las personas. Si actuase directamente dejaría de ser trascendente y se convertiría en una causa mundana, en un elemento de este mundo. El Catecismo de la Iglesia Católica (números 308 y 306) reconoce que “Dios es la causa primera que opera en y por las causas segundas… Esto no es un signo de debilidad, sino de la grandeza y bondad de Dios todopoderoso. Porque Dios no da solamente a sus criaturas la existencia, les da también la dignidad de actuar por sí mismas, de ser causas y principios unas de otras y de cooperar así a la realización de su designio”.
(Martín Gelabert, op)

El cardenal Osoro pide a España que ‘abra ya’ corredores humanitarios para los refugiados



 El cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, visitó hoy algunas estructuras de la comunidad de Sant’Egidio. Allí le explicaron el trabajo con los corredores humanitarios para hacer llegar a Italia a las familias de refugiados. Interrogado sobre qué falta en España para que los corredores humanitarios se puedan activar como lo está haciendo Italia, el cardenal indicó que en su país “es una decisión que debemos tomar los que tienen las responsabilidades para hacerlo”, y desea claramente que sea “ya”.
Después de su visita a la Iglesia de San Bartolomé, en la isla Tiberina, en la que san Juan Pablo II quiso se dedique a la memoria ecuménica de los mártires del siglo XX y contemporáneos, interrogado por ZENIT sobre que le impresionó al visitar este templo, el purpurado español indicó tres puntos: primero “el testimonio de los cristianos en todas las situaciones aun cuando se pide la vida para indicar que Jesucristo es el verdadero camino y la verdad”.
Segundo, porque “me ha ayudado a ver como los cristianos tenemos que uniros”, dijo, porque “hay mártires de la iglesia católica y de otras iglesias, que son hermanos cristianos. Y lo importante de ver en ese ‘dar la vida’ es la unidad. La sangre nos une y la sangre de Cristo une a todos los hombres”.
Tercero, señaló el cardenal, es porque “esta basílica como está dispuesta es la tarjeta de presentación de lo que tiene que ser esta humanidad, un mundo de hermanos. Porque somos todos hijos de Dios”.
En su visita a la estructuras de la comunidad de Sant’Egidio, situada en Vía del Fienarioli, el arzobispo de Madrid estuvo en la escuela de italiano para extranjeros, que da este servicio gratuito a los inmigrantes.
El purpurado entró en diversas aulas y conversó con los alumnos. Entre ellos, una señora salvadoreña le señaló que emigraron pensando a los hijos, porque las pandillas los enrolan y ellos no pueden hacer nada. En esa aula también contaron sus experiencias una señora albanesa y otra de ucrania y una tercera de Georgia. La visita concluyó en una casa hogar cercana, para enfermos terminales.
El cardenal Osoro toma posesión de la basílica de Santa María en Trastevere
Zenit

Buscad el Reino de Dios



Oímos con frecuencia que nuestra sociedad tiende con gran facilidad al individualismo, donde cada hombre pretende ser el único autor de su vida. La autonomía, término que define la facultad de cada sujeto para establecer sus propias reglas, se presenta como uno de los valores fundamentales en toda sociedad moderna. Es decir, se considera como algo anticuado el que alguien me imponga reglas. Dependencia o sometimiento a ciertas normas o valores se perciben a menudo como conceptos más ligados a la esclavitud que a un estilo de vida propio del hombre actual. Sin embargo, en la historia de la salvación hay una palabra omnipresente para referirse a Dios: Señor. El Antiguo Testamento designa así al Padre y el Nuevo lo amplía al Hijo. Siguiendo esta estela, desde los primeros tiempos del cristianismo, las celebraciones litúrgicas de la Iglesia aclamarán y pedirán misericordia al Kyrios, vocablo griego que significa Señor, haciendo referencia a su señorío y victoria sobre la muerte. El domingo es también el Dies Domini, el día del Señor (Dominus). Este reconocimiento a alguien que dirige nuestra vida ha sido percibido en muchas ocasiones por los críticos con la fe como una infantilización de la vida del hombre o una continuación de un vasallaje propio de otras épocas. Al mismo tiempo supondría la negación de la verdadera libertad humana.
O Dios o el dinero
Las palabras que Jesús nos dirige hoy están cargadas de gran realismo. Directamente nos presenta las dos únicas alternativas en la vida: o Dios o el dinero. De una manera sencilla y clara nos enseña que por más que pensemos que es posible la autonomía absoluta del hombre, no es posible una libertad verdadera sin vínculos. Los dos «señores» del Evangelio de hoy no solo reflejan algo que podríamos deducir con facilidad: algo así como «dado que somos creyentes, debemos servir a Dios y no al dinero». Tampoco quedaría comprendido por completo el pasaje dando el paso más de sustituir dinero por cualquier otra atadura del hombre, como puede ser el afán de dominio o de poder sobre los demás. Tendríamos así la elección Dios o dinero, Dios o poder, Dios o mundanidad, etc. Lo realmente revelador es comprender que siempre serviremos a alguien, aunque queramos negarlo. Frente a una rebeldía adolescente, que piensa que ya ha llegado el momento de ser completamente libres, Jesús nos dice hoy que es inútil, que siempre estaremos sometidos, queramos o no. Si no servimos a Dios, serviremos a otros dioses.
¿Por qué os agobiáis?
Junto a las palabras del Señor sobre la inevitable alternativa, Jesús quiere fundamentar nuestro servir a Dios en el amor paternal del Padre celestial sobre lo que ha creado. Del mismo modo que en la primera lectura de hoy escuchamos: «¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta? […] aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré» (Is 49, 15), Jesús nos invita a abandonarnos por completo en los brazos de Dios, que jamás se olvida de nosotros. El Señor presenta el agobio, probablemente la palabra más reiterada en esta página evangélica, como algo propio de los paganos. Ciertamente, si el único horizonte del hombre son bienes que hoy están y mañana pueden desaparecer o no ser de la misma calidad, tales como el vestido, la comida o la bebida, no es extraño que aparezca el agobio o la angustia. Jesús presenta a Dios también como el dueño absoluto de la vida. Por eso, aunque el paso de los años provoque un deterioro creciente en nuestras capacidades físicas o mentales, nuestra actitud debe ser siempre la de la confianza total en ese Señor que no abandona la mayor obra de la Creación, del mismo modo que un padre o una madre, en su sano juicio, no se olvidan jamás del hijo al que le han transmitido la vida. En definitiva, solo es posible servir y buscar a Dios y su Reino, si anteriormente nos hemos puesto con confianza en sus manos.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Alfa y Omega

«El Santo Padre me ha hecho un gran regalo al confiarme esta iglesia de Roma que sirve a los pobres»



Antiguamente, el Papa era elegido por los párrocos de Roma. Por eso, además del anillo y la birreta, cada cardenal recibe simbólicamente el título de una iglesia romana. Algunas semanas más tarde, la comunidad de esa parroquia lo acoge con una solemne ceremonia.
Anoche el cardenal Carlos Osoro tomó simbólicamente posesión de la basílica de Santa María in Trastévere de Roma, confiada a la Comunidad de Sant’Egidio, y entró a formar parte del clero de Roma. Fue a última hora del sábado, con la Misa más importante que celebra este movimiento cada semana en Roma. Entre los participantes estaba su fundador Andrea Riccardi.
«Quiero comenzar dando gracias a Dios por el regalo que el Santo Padre, Papa Francisco, me ha dado al entregarme el título de cardenal de Santa María en Trastévere, incorporándome así a la Iglesia de Roma como cardenal presbítero. Gracias a todos los que formáis esta comunidad parroquial, y muchas gracias a la Comunidad de Sant’Egidio, con la que, desde mis inicios en el ministerio sacerdotal y episcopal, he querido contar para el anuncio del Evangelio», les saludó el cardenal.
«En la diócesis de Madrid he sentido su cercanía, y la colaboración que hacen a mi ministerio en el anuncio de la Buena Nueva a los más pobres», explicó. También reconoció que le alegraba «poder estar más cerca aún de quienes habéis vivido el origen de esta comunidad, que busca hacer verdad la cultura del encuentro, sirviendo siempre a los más pobres, en las circunstancias más adversas que dificultan las relaciones fraternas entre los hombres».
Marco Gnavi, párroco de la basílica, le agradeció su cariño hacia la Comunidad de Sant’Egidio en Madrid. «Estamos un poco celosos, le pido que nos quiera como quiere a los de Madrid», bromeó.
Entre los asistentes estaba el embajador de España, Eduardo Gutiérrez Sáenz de Buruaga. Además, concelebraron con el cardenal Pietro Marini, maestro de ceremonias de Juan Pablo II, y el español José Rodríguez Carballo, secretario de la Congregación para la Vida Consagrada. También participaron peregrinos de Madrid, entre ellos, un pequeño grupo de la parroquia de San Antón.
Este domingo, 26 de febrero, el cardenal Osoro conocerá varias de las iniciativas que la comunidad fundada por Andrea Riccardi mantiene en Roma. Visitará la basílica de San Bartolomé en la Isla Tiberina, santuario de los nuevos mártires de los siglos XX y XXI; así como un centro para extranjeros de la mano de Daniela Pompei, responsable de los corredores humanitarios de Sant'Egidio, y una casa-hogar para enfermos terminales.

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10,17-27) POR EL PAPA FRANCISCO:





De la homilía del Papa Francisco en Santa Marta el 25-5-2015 (fuente: L’Osservatore Romano)

La liturgia del día propone el pasaje evangélico de san Marcos (10, 17-27) que se refiere al joven rico, un episodio que —dijo el Pontífice— podría llevar por título: «El itinerario desde la alegría y la esperanza a la tristeza y la cerrazón en sí mismo». 

Ese joven, en efecto, «quería seguir a Jesús y al verlo fue a su encuentro, entusiasmado, para plantearle la pregunta: “¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?”». A quien el Señor, tras la invitación a vivir los mandamientos, exhorta: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo». Y el joven, «frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico».

Del entusiasmo a la tristeza: «Quería seguir a Jesús y se marchó por otro camino». ¿El motivo?«Estaba apegado a sus bienes. Tenía muchos bienes. Y en el balance vencieron los bienes».

El Papa Francisco destacó la actitud clara de Jesús ante tal reacción: «Dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!”». En efecto —explicó— «hay un misterio en la posesión de las riquezas. Las riquezas tienen la capacidad de seducir y hacernos creer que estamos en un paraíso terrestre». 

Al respecto el Papa presentó también un ejemplo: «Recuerdo que en los años setenta vi por primera vez un barrio cercado, de gente pudiente; estaba cerrado para defenderse de los ladrones, para estar seguros». Había también gente buena, pero se habían encerrado en esa especie de
«paraíso terrestre». Esto sucede, dijo, «cuando existe la cerrazón para defender los bienes»: se pierde «el horizonte». Y «es triste una vida sin horizonte».

En este punto el Pontífice entró aún más en profundidad: hay que considerar, recordó, que «las
cosas cerradas se estropean, se corrompen, entran en descomposición. El apego a las riquezas es el inicio de todo tipo de corrupción, por doquier: corrupción personal, corrupción en los
negocios, incluso la pequeña corrupción comercial —como la practicada, explicó el Papa, por quienes restan algún gramo al peso justo de una mercadería—, corrupción política, corrupción en la educación...». 

Cuantos «viven apegados al propio poder, a las propias riquezas, se creen en el paraíso. Son cerrados, no tienen horizonte, no tienen esperanza. Al final tendrán que dejarlo todo».

Para hacer comprender mejor este concepto, el Pontífice hizo referencia también a la parábola en
la que Jesús habla del hombre que con traje elegante «todos los días tenía grandes banquetes»:
este hombre «estaba tan encerrado en sí mismo que ya no veía más allá de su nariz: no veía que
allí, en la puerta de su casa había un hombre que tenía hambre y también estaba enfermo, con
llagas». 

Lo mismo nos sucede a nosotros: «el apego a las riquezas nos hace creer que todo está
bien, que hay un paraíso terrestre, pero nos quita la esperanza y nos quita el horizonte. Y vivir sin horizonte es una vida estéril, vivir sin esperanza es una vida triste».



Pero, quiso precisar el Papa Francisco, aquí se está criticando el «apego» y no el hecho de
«administrar bien las riquezas». Las riquezas, en efecto, «son para el bien común, para todos», y
si el Señor se las concede a alguien, es «para el bien de todos, no para sí mismo, no para que las
encierre en su corazón, que luego así se convierte en corrupto y triste». 

Jesús usa una expresión fuerte: «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!». Las riquezas, dijo el Papa, «son como la serpiente en el paraíso terrestre, encantan, engañan, nos hacen creer que somo poderosos, como Dios. Y al final nos quitan lo mejor, la esperanza, y nos lanzan en lo peor, en la corrupción». Por ello Jesús afirma: «Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos».

De esto deriva un consejo válido para cada uno: quien posee riquezas debe orientarse «a la
primera bienaventuranza: “Felices los pobres de espíritu”; es decir tomar distancia de este apego
y hacer que las riquezas que el Señor le ha dado sean para el bien común». La «única forma» de
obrar es «abrir la mano, abrir el corazón, abrir el horizonte». 

Si, en cambio, «tienes tu mano cerrada, tienes el corazón cerrado como el del hombre que organizaba banquetes y llevaba vestidos lujosos, no tienes horizontes, no ves a los demás que pasan necesidad y terminarás como ese hombre: lejos de Dios». Lo mismo sucedió al joven rico: «contaba con la senda de la felicidad, la buscaba y... lo pierde todo». Por su apego a las riquezas «termina como un derrotado».

Debemos, por lo tanto, concluyó el Pontífice, pedir a Jesús la gracia «de no apegarnos a las
riquezas» para no correr el peligro «de la cerrazón del corazón, la corrupción y la esterilidad»

MAESTRO, ¿QUÉ HAGO PARA HEREDAR LA VIDA ETERNA?





Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,17-27):

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante Él y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».

Jesús le contestó: «Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».

Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».

Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».

A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.

Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¿Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».

Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».

Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?».

Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

Palabra del Señor

11 cosas que conviene saber sobre el Miércoles de Ceniza



A pocos días del inicio de la Cuaresma, que sirve de preparación para la Pascua y que comienza este miércoles 1 de marzo, recordamos algunas cosas esenciales que todo católico debe saber para poder vivir intensamente este tiempo litúrgico.

1.- ¿Qué es el Miércoles de Ceniza?
Es el primer día de la Cuaresma, es decir, de los 40 días en los que la Iglesia llama a los fieles a la conversión y a prepararse verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.
El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano. En este se explica que en la Misa, se bendice e impone en la frente de los fieles la ceniza hecha de las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior.
2.- ¿Cómo nace la tradición de imponer las cenizas?
La tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva. Por aquel entonces las personas se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo.
La Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos casi 400 años D.C. y a partir del siglo XI, la Iglesia en Roma impone las cenizas al inicio de este 
3.- ¿Por qué se impone la ceniza?
La ceniza es un símbolo. Su función está descrita en un importante documento de la Iglesia, más precisamente en el artículo 125 del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia:
“El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”.
4. ¿Qué simbolizan y qué recuerdan las cenizas?
La palabra ceniza, que proviene del latín "cinis", representa el producto de la combustión de algo por el fuego. Esta adoptó tempranamente un sentido simbólico de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia.
La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gn 2,7); "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19).
5.- ¿Dónde se puede conseguir la ceniza?
Para la ceremonia se deben quemar los restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Estas son rociadas con agua bendita y luego aromatizadas con incienso.tiempo.
6.- ¿Cómo se impone la ceniza?
Este acto tiene lugar en la Misa al término de la homilía y está permitido que los laicos ayuden al sacerdote. Las cenizas son impuestas en la frente, haciendo la señal de la cruz con ellas mientras el ministro dice las palabras bíblicas: «Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás», o «Conviértete y cree en el Evangelio».
7.- ¿Qué hacer cuando no hay sacerdote?
Cuando no hay sacerdote la imposición de cenizas puede realizarse sin Misa, de forma extraordinaria. Sin embargo, es recomendable que al acto se preceda con una liturgia de la palabra.
Es importante recordar que la bendición de las cenizas, como todo sacramental, solo puede realizarla un sacerdote o diácono.
8.- ¿A quién se puede imponer la ceniza?
Puede recibir este sacramental cualquier persona, inclusive no católica. Como especifica el Catecismo (1670 y siguientes) los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo como sí lo hacen los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia estos «preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella».
9.- ¿Es obligatoria la imposición de las cenizas?
El Miércoles de Ceniza no es día de precepto y por lo tanto la imposición de ceniza no es obligatoria. No obstante, ese día concurre una gran cantidad de personas a la Santa Misa, algo que siempre es recomendable.
10.- ¿Cuánto tiempo hay que tener la ceniza en la frente?
Cuanto uno desee. No existe un tiempo determinado.
11.- ¿Es obligatorio el ayuno y la abstinencia?
El Miércoles de Ceniza es obligatorio el ayuno y la abstinencia, como en el Viernes Santo, para los mayores de 18 años y menores de 60. Fuera de esos límites es opcional. Ese día los fieles pueden tener una comida “fuerte” una sola vez al día.
La abstinencia de comer carne es obligatoria desde los 14 años. Todos los viernes de Cuaresma también son de abstinencia obligatoria. Los demás viernes del año también, aunque según el país puede sustituirse por otro tipo de mortificación u ofrecimiento como el rezo del rosario.
Aciprensa

domingo, 26 de febrero de 2017

El Evangelio exige una elección clara: "No se puede servir a Dios y al dinero", dijo el Papa en el Ángelus


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El Evangelio de hoy (cf. Mt 6.24 a 34) es un fuerte llamado a fiarse de Dios, no lo olviden… ¡fiarse de Dios! que cuida de los seres vivos de la creación. Él da alimento a todos los animales, cuida de los lirios y la hierba del campo (cf. vv 26-28.); su mirada benévola y solícita acompaña cotidianamente nuestras vidas. Ella pasa por el interior de nuestras preocupaciones, que amenazan con quitarnos la serenidad y el equilibrio. Pero esta ansiedad es a menudo inútil, porque no puede cambiar el curso de los acontecimientos. Jesús nos llama con insistencia a no preocuparnos por el mañana (cf. vv 25.28.31.), recordando que por encima de todo hay un Padre amoroso que nunca se olvida de sus hijos: fiarnos de él no resuelve mágicamente los problemas, pero nos permite afrontarlos con el ánimo necesario. Con valentía. Soy valiente porque me fío de mi Padre, que cuida de todo y me quiere tanto.
Dios no es un ser distante y anónimo: Él es nuestro refugio, la fuente de nuestra serenidad y nuestra paz. Es la roca de nuestra salvación, a la que podemos aferrarnos con la certeza de no caer, quien se aferra a Dios no se cae jamás, y es nuestra defensa contra el mal siempre en acecho. Dios es nuestro gran amigo, el aliado, el padre, pero no siempre nos damos cuenta. No nos damos cuenta de que tenemos un amigo, un aliado, un Padre, que nos quiere tanto. Y preferimos apoyarnos en los bienes inmediatos, que podemos tocar…bienes tangibles, olvidando y a veces negando, su bien supremo, es decir, el amor paternal de Dios. ¡Sentirlo Padre, en esta época de orfandad es tan importante! En este mundo huérfano… ¡Sentirlo Padre! Nosotros nos alejamos del amor de Dios cuando andamos en la búsqueda obsesiva de los bienes terrenales y de las riquezas del mundo, manifestando así un amor exagerado a esta realidad.
Jesús nos dice que esta búsqueda afanosa es ilusoria y motivo de la infelicidad. Él da a sus discípulos una regla de vida fundamental: "Busquen primero el Reino de Dios" (v 33). Se trata de llevar a cabo el proyecto que anunció Jesús en el Sermón de la Montaña, confiando en Dios que no defrauda…tantos amigos, tantos que nosotros creíamos amigos nos han desilusionado. Dios nunca defrauda… trabajando como fieles administradores de los bienes que Él nos ha dado, incluso de los bienes terrenales, pero sin  "caer en la exageración" como si todo, incluso nuestra salvación dependiera sólo de nosotros.
Esta actitud evangélica requiere una elección clara, que el pasaje de hoy indica con precisión: "No se puede servir a Dios y al dinero" (v. 24). O el Señor… o los ídolos fascinantes pero ilusorios. Esta elección que estamos llamados a hacer, repercute por tanto, en todos nuestros actos, actividades y tantos compromisos. Es una  elección que hay que hacer de manera clara y renovar constantemente, porque la tentación de reducir todo al dinero y al placer están presionando. ¡Hay tantas tentaciones por esto!
Mientras que honrar a estos ídolos conduce a resultados tangibles aunque fugaces, elegir a Dios y a su Reino no siempre muestra inmediatamente sus frutos. Es una decisión que se toma en la esperanza y deja a Dios la plena realización. La esperanza cristiana está ordenada al cumplimiento futuro de la promesa de Dios y no se detiene ante ninguna dificultad, ya que está fundada en la fidelidad de Dios, que nunca falla. Él es fiel, es un Padre fiel, un amigo fiel, es un aliado fiel.
Que la Virgen María nos ayude a confiar en el amor y la bondad del Padre celestial, a vivir en Él y con Él. Este es el requisito previo para superar los tormentos y las adversidades de la vida, e incluso las persecuciones, como nos lo demuestra el testimonio de tantos hermanas y hermanos nuestros.
Traducción del italiano: (Sofia Lobos- RV)

"La discriminación basada en la eficiencia no es menos deplorable que la cometida por la raza o la religión"


 "La discriminación basada en la eficiencia no es menos deplorable que la cometida por la raza, el origen o la religión". El Papa recibió este mediodía, en el Aula Pablo VI, a la Comunidad de Capodarco, una institución italiana dedicada a las necesidades de los más abandonados, dede enfermos y discapacitados a pobres, mujeres abandonadas "y todo lo que la providencia nos quiera traer", como señaló Vinicio Albanesi, actual presidente de la asociación, que acaba de cumplir medio siglo de vida.
Cincuenta años trabajando en las periferias, con un discurso claro y rotundo en favor de los más desfavorecidos y de una Iglesia en salida, hasta el punto de comparar a Bergoglio como "el nuevo san Francisco", y regalarle un libro sobre el diaconado de la mujer en la Iglesia, "que es necesario, como un ministerio". No recogió el capote el Papa, porque en esta ocasión los protagonistas eran los más débiles y quienes les cuidan.
En su discurso, Francisco agradeció a los "capodarcci" el bien realizado "al servicio de las personas con discapacidad, los niños, las personas que viven en situación de dependencia y dolor, y a sus familias". "Ustedes -añadió- han elegido estar al lado de las personas menos protegidas, para ofrecer su hospitalidad, apoyo y esperanza" y, así "construir una sociedad mejor".
Al tiempo, Bergoglio subrayó cómo "la calidad de vida de una sociedad se mide, en gran parte, en la capacidad de incluir a los más débiles y necesitados, haciendo real su dignidad como hombres y mujeres". La madurez de una sociedad, añadió, "se alcanza cuando esa inclusión no se percibe como algo extraordinario, sino normal", porque "la persona con discapacidad o con fragilidad física, mental o moral, debe ser capaz de participar en la vida de la sociedad, en todas sus dimensiones".
"Sólo mediante el reconocimiento de los derechos de los más débiles, una empresa puede decirse que está fundada en el derecho y la justicia. Una sociedad que diera espacio únicamente a las personas plenamente funcionales, completamente autónomos e independientes no sería una sociedad digna del hombre", advirtió el Papa.
Por ello son tan necesarias experiencias como las de Capodarco, que "tratan de responder a las necesidades de cada persona teniendo en cuenta sus capacidades y sus limitaciones". Una actitud que supere "la actitud pietista o el enfoque de asistencia social, para promover el liderazgo de la persona con dificultades abierto a la sociedad".
"Os animo a continuar en este camino, que coloca en el primer plano la participación directa de los propios discapacitados", insistió el Papa, quien reconocó que, tras la crisis y "las consecuencias negativas de la globalización", esta comunidad "está tratando de ayudar a aquellos que intentan no sentirse excluidos o marginados". "Gracias por promover la dignidad y el respeto de cada individuo".
El Papa también agradeció "el testimonio que dais a la sociedad, ayudándola a descubrir más y más dignidad para todos, empezando por el más pequeño, por los más desfavorecidos" Unos "pequeños" que están "marcados por impedimentos físicos o mentales, o por heridas del alma, pero en los que reconocemos testigos especiales de la ternura de Dios". "Tenemos mucho que aprender de ellos, y de su especial lugar en la Iglesia".
 Jesús Bastante