sábado, 6 de noviembre de 2010

Que el Señor nos guarde siempre del mal

Salmo 126
Que el Señor nos construya la casa.
Que el Señor nos guarde la ciudad.
Que nos llene de sus riquezas.
Que nos guarde siempre del mal
Oración I: En ti, Señor, vivimos, nos movemos y existimos; fuera de ti nada podemos hacer; Tú eres el cimiento de nuestra casa, la fuerza de nuestra libertad;  haz que practiquemos las obras que Tú has predispuesto de antemano.

Oración II:Señor de la bendición, crea en nosotros una nueva humanidad, edificada según el modelo de tu Hijo primogénito; sé Tú quien nos dé el crecimiento y la plenitud; que nunca desconfiemos de ti. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración III: Padre, que quisiste prolongar en tu Iglesia la fecundidad manifestada en la juventud de tu hijo y actuada por la creatividad constante de tu Espíritu, concédenos que nuestra vida sea la casa edificada en la roca de Cristo.

Oración IV:  Construye tú mismo, Señor, la casa que nosotros queremos construir en nosotros mismos; guarda Tú la ciudad terrena, que nosotros quisiéramos guardar; que no nos resulte inútil madrugar ni velar hasta muy tarde, sino que ayudados con tu auxilio, nos sintamos fuertes y no quedemos derrotados cuando litiguemos con nuestro adversario en la plaza.