jueves, 17 de marzo de 2016

Cardenal Amigo: "La Iglesia católica está en un momento espléndido"."El Papa Francisco ha llegado en el momento que la Iglesia necesitaba"

El cardenal y arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo, ha asegurado hoy que la Iglesia "no es un programa de acción hecho en un despacho", sino que "mira a la realidad y trata de dar respuesta a la realidad que se encuentra delante, de los católicos y de los necesitados, no católicos".
Amigo ha realizado estas declaraciones a Efe antes de pronunciar mañana, día 17, el Pregón de la Semana Santa, que este año se estrena con la declaración de Interés Turístico Nacional, y que ha organizado la Hermandad de Cofradías de la Pasión de la ciudad de Logroño.

Según Amigo, "la Iglesia católica está en un momento espléndido" y ha puesto como ejemplo al Papa Francisco, "con un prestigio moral enorme en el mundo y un atractivo enorme no solo por los católicos, sino por otras religiosas".

A pesar de incidir en esta buena aceptación que cree que tiene el Papa Francisco, ha dicho que "la Iglesia no comienza nunca con un nuevo Papa, sino que hay una trayectoria y una progresión del misterio del verbo de Dios".
Ha recordado que fue el Papa Juan Pablo II el que dijo que "Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba"; y fue su sucesor, Benedicto XVI, quien "empezó a asumir los problemas fuertes de la organización vaticana respecto a las finanzas".

"El Papa Francisco -ha recalcado- ha llegado en el momento que la Iglesia necesitaba", pero, más allá de ser una persona "muy valorada", la Iglesia católica "está en una renovación permanente y es un organismo vivo, que necesita esta renovación, no en los contenidos fundamentales de la fe, sino en la forma, muchas veces, de explicar ese mensaje".

También ha subrayado que "la dimensión caritativa y social" que cree que tiene actualmente la Iglesia es "espléndida", en un momento en el que, además, "está haciendo todo lo que puede por ayudar a los más deprimidos, a los más pobres, en un sitio y en otro".

Sin embargo, ha precisado que la Iglesia está en "una situación de ser consciente de su obligación en el mundo y está muy preocupada, no por el aplauso, sino por ser fiel a Jesucristo".
Sobre la Semana Santa y su carácter religioso, ha dicho que le resulta un "honor" ser pregonero de esta festividad en Logroño, donde esta festividad tiene "unas raíces muy profundas y La Rioja es una región que tiene una fama muy justificada de una religiosidad austera y auténtica".
Para el prelado, España es un país en el que "la Semana Santa se celebra durante todo el año y es algo más que turismo, sobre todo, por la continuidad que dan las cofradías a sus actos".
"Logroño, como tantas ciudades españolas, tienen unas representaciones magníficas para su Semana Santa, con un gusto excelente para sus procesiones, unas imágenes de una gran belleza y ello, en conjunto, atrae turismo", ha indicado.

Por ello, ha considerado que el turismo "no es un peligro" para la Semana Santa en la medida en que "se sepa conservar" la faceta religiosa de esta fiesta.

Para él, "el peligro está en querer despojar a la Semana Santa de cualquier contenido religioso", que entiende que es algo que está ocurriendo y que es "lamentable", ya que "una procesión no es un museo por la calle ni un museo itinerante, sino una procesión de fe en el misterio de Cristo redentor". (RD/Efe)

Siria: El Vaticano denuncia crímenes contra la humanidad


La Santa Sede denunció este martes en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, que en Siria se están cometiendo «crímenes contra la humanidad» que quedan «impunes», entre ellos «ataques diarios contra la población civil».
Lo informó el programa en inglés de la Radio Vaticano, que en su web publica la intervención de monseñor Richard Gyhra, observador ad interim de la misión permanente de la Santa Sede en Ginebra.
Durante el conflicto en Siria –que ha cumplido cinco años este mes– se han registrado más de 270 mil muertos, más de 4,5 millones de refugiados y unos 7 millones de desplazados internos, según los datos de las organizaciones internacionales.
Monseñor Gyhra señaló en su intervención que «los recientes acontecimientos que están sucediendo en Siria parecen reforzar el sentimiento de abandono delante de una tragedia humana sin fin causada por la continuación del conflicto y el éxodo de los refugiados, el desprecio de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario».
El observador de la Santa Sede señaló además que es urgente enviar ayuda humanitaria a la región e invitó a todas las partes a participar en el proceso de paz.
Y explicó que «una dimensión crucial que debe ser observada en la construcción sostenible del proceso de paz es el respeto hacia una sociedad plural, en la cual se reconozca a las minorías étnicas, religiosas y lingüísticas un lugar como miembros de pleno derecho en la sociedad y el Estado sirio».
«La supervivencia y el bienestar de estas minorías –señaló Mons. Gyhra– son la garantía de un Estado democrático, respetuoso de las diferencias». Además el retorno de los refugiados y los desplazados internos se vuelve «una condición esencial para la reconciliación, la reconstrucción y la sostenibilidad» en cualquier solución al conflicto.
Zenit/Sergio Mora

Ratzinger apoya a Francisco: "Es la misericordia lo que nos mueve hacia Dios, mientras que la justicia nos asusta ante ella"

"Es un signo de los tiempos que la misericordia sea cada vez más central y dominante"
"Papa Francisco se encuentra completamente en sintonía con esta línea. Su práctica pastoral se expresa justamente en el hecho de que él nos habla continuamente de la misericordia de Dios. Es la misericordia lo que nos mueve hacia Dios, mientras que la justicia nos espanta". En unas pocas líneas, Benedicto XVI ha mostrado respaldo al pontificado de su sucesor, Francisco.
En un libro-entrevista publicado en Italia, Ratzinger destaca la parábola del buen samaritano y se muestra, como Bergoglio, crítico con "los representantes de la religión" que "se rindieron, por decirlo así, inmunes en relación con Dios".
Acaba de publicarse el libro "Por medio de la fe. Doctrina de la justificación y experiencia de Dios en la predicación de la Iglesia", en el que Ratzinger cita por primera vez públicamente a su sucesor, el papa Francisco, y su práctica pastoral centrada en el misericordia.
El volumen, del jesuita Daniele Libanori, publica los actos de un congreso teológico celebrado en Roma el pasado mes de octubre. En esta ocasión, monseñor Georg Gänswein leyó el texto de una entrevista con el papa Benedicto XVI realizada por el teólogo jesuita Jacques Servais titulado "Qué es la fe y cómo se llega a creer", casi completamente centrada sobre el tema de la misericordia.

"Para mí es un signo de los tiempos el hecho de que la idea de la misericordia de Dios se convierta cada vez más central y dominante" dice en el coloquio el Papa emérito, citando dos santos. Primero a la mística polaca Faustina Kowalska cuyas visiones reflejan "el deseo de la bondad divina que es proprio del hombre de hoy", después a Juan Pablo II que la canonizó y dedicó un domingo a la Divina misericordia, publicando después la encíclica "Dios rico de misericordia", en 1980.
Wojtyla - dice Benedicto XVI - "estaba profundamente impregnado por este impulso, también si esto no siempre surgía de forma explícita. Pero no es casualidad que su último libro, que vio la luz precisamente inmediatamente antes de su muerte, habla de la misericordia de Dios. A partir de las experiencias en las cuales desde los primeros años de vida que tuvo que constatar toda la crueldad de los hombres, él afirma que la misericordia es la única verdadera y última reacción eficaz contra el poder del mal. Solo allí donde haya misericordia termina la crueldad, termina el mal y la violencia".
De este modo, el Papa emérito cita a Francisco que -subraya- "se encuentra completamente de acuerdo con esta línea. Su práctica pastoral se expresa precisamente en el hecho de que él nos habla continuamente de la misericordia de Dios. "Es la misericordia lo que nos mueve hacia Dios, mientras que la justicia nos asusta ante ella", prosigue. Asimismo, Benedicto XVI en la entrevista indica que en su punto de vista esto pone de manifiesto que bajo la pátina de seguridad de sí mismo y de la propia justicia, el hombre de hoy esconde un profundo conocimiento de sus heridas y de su indignidad frente a Dios. Él espera la misericordia".
Al preguntarle Servais sobre el tema de la entrevista "qué es la fe y cómo se llega a creer", Benedicto XVI explica que "la fe es un contacto profundamente personal con Dios, que me toca en mi tejido más íntimo y me pone frente al Dios viviente en absoluta inmediatez de forma que yo pueda hablarle, amarle y entrar en comunión con él". Al mismo tiempo, "esta realidad principalmente personal tiene que ver de forma inseparable con la comunidad: forma parte de la esencia de la fe el hecho de introducirme en el nosotros de los Hijos de Dios, en la comunidad que peregrina de hermanos y hermanas".
La Iglesia no se ha hecho a sí misma -concluye el Papa emérito- sino que ha sido creada por Dios y viene continuamente formada por Él, encontrando su expresión en los sacramentos, sobre todo en el bautismo.


RECURRAN AL SEÑOR, A SU PODER, BUSQUEN SU ROSTRO

Sal 104,4-5.6-7.8-9

El Señor se acuerda de su alianza eternamente
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su Rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente
¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
Él gobierna toda la tierra.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente
Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac.

El Señor se acuerda de su alianza eternamente

"Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás".

Evangelio según San Juan 8,51-59. 

Jesús dijo a los judíos: 
"Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás". 
Los judíos le dijeron: "Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: 'El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás'. 

¿Acaso eres más grande que
 nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?". 

Jesús respondió: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman 'nuestro Dios', 

y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: 'No lo conozco', sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra. 

Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría". 

Los judíos le dijeron: "Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?". 
Jesús respondió: "Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy". 

Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.

CATEQUESIS DEL PAPA: EL SEÑOR ES FIEL, NO ABANDONA EN LA DESOLACIÓN

Queridos amigos, les ofrecemos el texto completo de la catequesis de hoy del Papa Francisco, que continúa el ciclo que está dedicando a la misericordia divina en la Biblia:
«Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En el Libro del profeta Jeremías, los capítulos 30 y 31 son llamados “libro de la consolación”, porque en ellos la misericordia de Dios se presenta con toda su capacidad de confrontar y abrir el corazón de los afligidos a la esperanza. Hoy queremos también nosotros escuchar este mensaje de consolación.
Jeremías se dirige a los israelitas que han sido deportados a tierras extranjeras y pre-anuncia el regreso a la patria. Este regreso es signo del amor infinito de Dios Padre que no abandona a sus hijos, sino que los cuida y los salva.
El exilio había sido una experiencia catastrófica para Israel. La fe había vacilado porque en tierra extranjera, sin el templo, sin el culto, después de haber visto el país destruido, era difícil continuar creyendo en la bondad del Señor.
Me viene a la mente la cercana Albania y como después de tantas persecuciones y destrucciones ha logrado levantarse en su dignidad y en la fe. Así habían sufrido los israelitas en el exilio.
También nosotros podemos vivir a veces una especie de exilio, cuando la soledad, el sufrimiento, la muerte nos hacen pensar de haber sido abandonados por Dios. Cuántas veces hemos escuchado esta palabra: “Dios se ha olvidado de mi”. Muchas veces personas que sufren y se sienten abandonadas.
Y cuántos de nuestros hermanos en cambio están viviendo en este tiempo una real y dramática situación de exilio, lejos de su patria, en sus ojos todavía las ruinas de sus casas, en el corazón el miedo y muchas veces, lamentablemente, ¡el dolor por la pérdida de personas queridas! En estos casos uno puede preguntarse: ¿Dónde está Dios? ¿Cómo es posible que tanto sufrimiento pueda golpear a hombres, mujeres y niños inocentes?
Y cuando tratan de entrar en otra parte les cierran la puerta. Y están ahí, al límite porque tantas puertas y tantos corazones están cerrados. Los migrantes de hoy que sufren el aire, sin alimentos y no pueden entrar, no reciben la acogida. ¡A mí me gusta mucho escuchar, cuando veo a las naciones, los gobernantes que abren el corazón y abren las puertas!
El profeta Jeremías nos da una primera respuesta. El pueblo exiliado podrá regresar a ver su tierra y a experimentar la misericordia del Señor. Es el gran anuncio de consolación: Dios no está ausente, ni siquiera hoy en estas dramáticas situaciones, Dios está cerca, y hace obras grandes de salvación para quien confía en Él. No se debe ceder a la desesperación, sino continuar a estar seguros de que el bien vence al mal, y de que el Señor secará toda lágrima y nos liberará de todo temor.
Por eso Jeremías da su voz a las palabras del amor de Dios por su pueblo: «Yo te amé con un amor eterno, por eso te atraje con fidelidad. De nuevo te edificaré y serás reedificada, virgen de Israel; de nuevo te adornarás con tus tamboriles y saldrás danzando alegremente» (31,3-4).
El Señor es fiel, no abandona en la desolación. Dios ama con un amor sin fin, que ni siquiera el pecado puede frenar, y gracias a Él el corazón del hombre se llena de alegría y de consolación.
El sueño consolador del regreso a la patria continua en las palabras del profeta, que dirigiéndose a cuantos regresaran a Jerusalén dice: «Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor, hacia el trigo, el vino nuevo y el aceite, hacia las crías de ovejas y de vacas. Sus almas serán como un jardín bien regado y no volverán a desfallecer» (31,12).
En la alegría y en la gratitud, los exiliados retornaran a Sión, subiendo al monte santo hacia la casa de Dios, y así podrán de nuevo elevar himnos y oraciones al Señor que los ha liberado.
Este regreso a Jerusalén y a sus bienes es descrito con un verbo que literalmente quiere decir “afluir, correr”. El pueblo es considerado, en un movimiento paradójico, como un río caudaloso que corre hacia la altura de Sión, subiendo hacia la cima del monte. ¡Una imagen audaz para decir cuánto es grande la misericordia del Señor!
La tierra, que el pueblo había debido abandonar, se había convertido en presa de los enemigos y desolada. Ahora, en cambio, retoma vida y florece. Y los exiliados mismos serán como un jardín irrigado, como una tierra fértil. Israel, llevado a su patria por su Señor, asiste a la victoria de la vida sobre la muerte y de la bendición sobre la maldición.
Y así el pueblo es fortificado y – esta palabra es importante: ¡consolado! – es consolado por Dios. Los repatriados reciben vida de una fuente que gratuitamente los irriga.
A este punto, el profeta anuncia la plenitud de la alegría, y siempre en nombre de Dios proclama: «Yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción» (31,13).
El salmo nos dice que cuando regresaron a su patria la boca se les llenó de sonrisa; ¡es una alegría tan grande! Es el don que el Señor quiere hacer también a cada uno de nosotros, con su perdón que convierte y reconcilia.
El profeta Jeremías nos ha dado el anuncio, presentando el regreso de los exiliados como un gran símbolo de la consolación dado al corazón que se convierte. El Señor Jesús, por su parte, ha llevado a cumplimiento este mensaje del profeta. El verdadero y radical regreso del exilio y la confortante luz después de la oscuridad de la crisis de fe, se realiza en la Pascua, en la experiencia llena y definitiva del amor de Dios, amor misericordioso que dona alegría, paz y vida eterna».
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)