miércoles, 14 de diciembre de 2016

A pesar del miedo, en Pakistán «las iglesias están llenas»



Cuatro de los cinco hermanos de Gloria han tenido que dejar Pakistán por la persecución de los islamistas. Incluso su sobrino de 10 años sufrió discriminación en la escuela. «Hay grupos islamistas en todos los barrios», denuncia. Ayuda a la Iglesia Necesitada lanza su Campaña de Navidad de a favor de Pakistán
Después del ataque terrorista contra los cristianos que celebraban el Domingo de Resurrección en el parque Gulshan-i-Iqbal de Lahore (78 muertos), «durante dos o tres meses la gente tuvo miedo. Muchos dejaron sus casas y se fueron a otras ciudades y pueblos», cuenta Saima Charles, una cristiana de esta ciudad. La masacre, que dejó 78 muertos, había impactado a la sociedad. Los cristianos temían que se repitiera lo ocurrido en 2015: después de un atentado simultáneo contra dos iglesias, algunos cristianos lincharon a dos musulmanes, y la Policía lanzó una gran redada contra los jóvenes de esta minoría, que representa el 2 % del país. Ahora, con la ayuda de los sacerdotes, «la gente intenta volver a la normalidad –continúa Saima–. No han perdido la fe, se ha fortalecido»; especialmente en estos días «antes de Navidad».
Después de estos atentados, muchas iglesias cuentan con vigilantes voluntarios, salidos de entre sus propios fieles porque no se fían de la Policía; e incluso con detectores de metales. El seminario de Lahore ha sufrido dos atentados. Necesita un muro más alto y una alambrada. Su construcción la financiará Ayuda a la Iglesia Necesitada, con el apoyo de Cope, gracias a su campaña de Navidad Estos son tu madre y tus hermanos.
Denuncias sin pruebas
En la presentación de la campaña, Gloria Gulshan dio ayer voz a los cristianos de Pakistán. Es de Lahore. Igual que su hermano Jamshed y su cuñada, trabajaba para Cáritas. Jamshed y su mujer daban charlas sobre paternidad responsable. «Un día, una pareja musulmana empezó a decir: “Eso va contra el islam. Quieres que la gente se convierta a tu religión”. Sus imanes les dijeron que hablar de eso era blasfemia», cuenta a Alfa y Omega.
En esa época, hace diez años, los radicales se tomaban la justicia por su mano y no acudían a los tribunales. Jamshed sufrió amenazas: «Si no se convertía al islam lo matarían. Le hicieron la vida muy difícil», y acabó dejando el país. El acoso siguió contra su familia, hasta que otros tres hermanos –también Gloria– siguieron sus pasos hasta España. Solo uno se quedó en Pakistán, con su padre.
La condena a muerte de Asia Bibi en 2010 llamó la atención sobre la ley de blasfemia de Pakistán. Para denunciar una blasfemia no hacen falta pruebas, y un lobby de abogados islamistas ha logrado que aumenten las denuncias, muchas veces falsas. En 2014, fueron 336. 1.000 personas (sobre todo musulmanas) han sido condenadas a muerte por este delito, y aunque ninguna ha sido ejecutada, desde 1990 65 personas han sido asesinadas en relación con casos de blasfemia, como un matrimonio quemado vivo en Punjab en 2014. También han sido asesinados por criticar esta ley el gobernador de Punjab Salmaan Taseer y Shahbaz Bhatti, ministro de Minorías. El Gobierno ha hecho caso omiso a las voces nacionales e internacionales que le pedían cambiar la ley, y ahora los islamistas le presionan para endurecerla.
Mesías, la señal de los cristianos
Los atentados y denuncias han agravado una discriminación consagrada en la Constitución del país, que afirma que el islam es la religión oficial y obliga a que el presidente y primer ministro pertenezcan a ella. El Tribunal Islámico Federal puede anular cualquier ley. Las consecuencias en la vida de los cristianos son muy reales. «A mi sobrino de 10 años, que es muy inteligente –cuenta Gloria–, empezaron a ponerle peores notas» por ser cristiano. En la universidad, «siempre nos dicen que están ocupadas» las dos plazas reservadas en cada carrera para los miembros de minorías que no puedan acceder por los cauces habituales. «Tampoco nos dan becas».
Gloria logró estudiar Trabajo Social, pero «era la única cristiana entre cien estudiantes». Al trasladarse durante un mes a una aldea para hacer prácticas, «mis amigas me dijeron que no querían vivir conmigo» para no compartir ningún objeto, que quedaría impuro al tocarlo ella. A pesar de estas trabas y de la pobreza de los cristianos, «ahora hay más jóvenes cristianos con formación».
Encontrar trabajo es otro cantar: «En el pasaporte y en los currículos tienes que poner tu religión», y los cristianos son rechazados. «Si un cristiano abre un negocio, nadie va». Es fácil reconocerlos. Basta con el nombre. «Todos los musulmanes añaden Mohamad al suyo, y la mayoría de los cristianos varones ponen al final del suyo Masih (Mesías)», aunque les traiga disgustos. «Es nuestra identidad y no renunciamos a ella», dice Gloria.
En cierta medida, esta discriminación ha existido siempre. «Pero hace 15 años no estaba todo tan radicalizado. Después del 11S las cosas cambiaron mucho. Hoy los islamistas tienen mezquitas en cada barrio e influyen más en la gente». Muchos cristianos se refugian en barrios o pueblos de mayoría cristiana, aunque están «mal comunicados y con las calles sin asfaltar».
Iglesias llenas
Frente a estas dificultades, «nuestra fe está creciendo». Las palabras de Gloria traslucen que, en los cristianos pakistaníes, se une un fuerte sentido de identidad –«la fe está en nuestra sangre y no nos la pueden quitar»– con la vivencia personal: «Estás en la Iglesia porque tienes una relación con Dios», subraya. A pesar del miedo, «las iglesias están llenas, y hay muchos grupos de catequesis, de jóvenes, de mujeres…». En todo ello juegan un papel fundamental los laicos, «que en todos los pueblos ayudan mucho a los sacerdotes». Su formación es una de las grandes apuestas de la Iglesia, junto a la labor social y caritativa, que no distingue entre cristianos y musulmanes. Los colegios católicos son los que dan a muchos niños sin recursos alguna esperanza de salir adelante.
En Navidad, la fe de los cristianos se muestra en los árboles, los belenes y las luces que decoran las iglesias. «Estos días se viven con mucho entusiasmo», recuerda Gloria. Aunque haya un arco de seguridad en la puerta.
María Martínez López

Diarmuid Martin: "Ningún matrimonio se vive solo en blanco y negro"

 Ningún matrimonio se vive en lo "blanco y negro". El arzobispo de Dublín, Diarmuid Martín, hizo este diagnóstico de la vida familiar en el mundo moderno. Ante tal realidad, insistió en que la Iglesia no puede simplemente "repetir fórmulas doctrinales" sino que ha de entender y responder a las "áreas grises" de las relaciones sentimentales.
En su homilía en una misa para los trabajadores de Accord, el servicio dublinés de pastoral del matrimonio, Martin reiteró que, en lo que a la vida familiar se refiere, "la Iglesia tiene que entender las áreas grises, los éxitos y fracasos, las alegrías y decepciones".
"No hay ninguna familia ideal en el mundo de hoy", observó el prelado. "De hecho, las familias buenas que todos conocemos serían las primeras en admitir que sus matrimonios y vida familiar son lejos de ser ideales", agregó, matizando que eso no significa que la Iglesia no proponga "un ideal al que todos podemos aspirar".
"Solo repitiendo fórmulas doctrinales no es la manera de acompañar a la gente", prosiguió el prelado, refiriéndose al "camino difícil" que se aventaja a menudo la vocación al matrimonio católico. "Los matrimonios empiezan como un sueño. Se topan con tiempos difíciles. Fracasan. Empiezan de nuevo".
"Hay algunos en la Iglesia a los que les perturba la capacidad del Papa de imaginarse en medio de las incertidumbres de las vidas de la gente", continuó el arzobispo de Dublín, aludiendo a ciertos jerarcas de la Iglesia que "parecen sentir que la afirmación de certezas de una manera abstracta y decidida es la única manera" de dar respuesta a los problemas con los que se encuentran las familias. 
La hoja de ruta que el Papa ha fijado para la Iglesia entera, no obstante -la de acompañar a las familias en los vaivenes de la vida- significa, señaló Martin, "estar allí al lado de los afligidos, señalando hacia y también representando a Jesús, quien nos conduce poco y poco más allá de las dudas paralizantes que a menudo nos acosan, poco y poco dirigiéndonos más allá de nuestras limitaciones y las imperfecciones de nuestro amor".
El arzobispo de Dublín contrastó esta actitud doctrinaria con la que algunos católicos pretenden dar respuesta a los problemas a los que se enfrentan las parejas de hoy con el ejemplo comprensivo de Jesucristo. "El método de Jesús era el de acompañar", dijo el arzobispo. "Su método era el de demostrar que la misericordia es más efectiva que la condena a la hora de cambiar la vida de la gente".
Este ejemplo de Jesucristo lo ha hecho suyo el Papa Francisco sobre todo en el "caleidoscopio maravilloso" de la "belleza" del amor matrimonial que es la Amoris laetitia.
En su exhortación apostólica, aseveró Martin, el Papa "destaca el deber de la Iglesia de aprender cómo enseñar este mensaje (el de la doctrina sobre el matrimonio) en un lenguaje inteligible para los hombres y las mujeres de hoy día". Asimismo, en su escrito el Pontífice "destaca el papel de la Iglesia de acompañar a los hombres y las mujeres en el camino de la vida matrimonial y familiar, aún cuando los sueños iniciales han empezado a marchitarse o incluso cuando han desaparecido totalmente".
(Cameron Doody).

San Juan de la Cruz – 14 de diciembre



La admirable existencia de Juan de Yepes –este excepcional carmelita, aclamado en el mundo entero, considerado con toda propiedad «el más grande de los poetas de lengua castellana»– es una heroica gesta de amor a Dios desde el principio hasta el fin de la misma. La ascética tiene en él a uno de los preclaros ejemplos de lo que significa la entrega genuina; es una de las figuras más representativas de la mística que han pasado por esta sección de ZENIT. Creyó a pies juntillas que todo aquel que ofrece su vida por Cristo la salva, y no se arredró haciendo de su acontecer un admirable compendio de renuncias y sacrificios amén de sufrir el desdén de algunos de los suyos. Dios le alumbró siempre, y en particular, en el momento más álgido de su oscuridad.
Sus padres, Gonzalo de Yepes y Catalina Álvarez, tejedores de profesión y residentes en Fontiveros, Ávila, España, recibieron con gozo a este segundo de los tres hijos que conformarían la familia, cuando nació en 1542. Su padre y su hermano sucumbieron a causa del hambre. Una gran y trágica escuela para el santo. Al enviudar Catalina, quedaron en una situación económica de gran precariedad, y para tratar de contrarrestarla, primeramente se estableció con sus hijos en Arévalo, Ávila, y después en Medina del Campo, Valladolid. Gracias a la caridad ajena, Juan pudo formarse en el colegio de los Niños de la Doctrina, a cambio de prestar su ayuda en la misa, entierros, oficios, y pedir limosna. En 1551 la generosidad de otras caritativas personas le permitió continuar estudios en el colegio de los jesuitas. Tenía que hacer un hueco para trabajar en el hospital de las Bubas, donde se atendían a los afectados por enfermedades venéreas, hasta que decidió convertirse en carmelita. De haber continuado con los jesuitas posiblemente hubiera tenido otras opciones más ventajosas para él y para su familia, pero tomó otra vía, la que estaba destinada para él.
A sus 21 años había sido un alumno ejemplar y tenía la base idónea para ingresar en la universidad salmantina. Era profeso cuando comenzó sus estudios en ella en 1564. Allí contó con excepcionales profesores de la talla de Francisco de Vitoria, fray Luís de León y Melchor Cano, entre otros, y tres años más tarde se convirtió en un consumado bachiller en Artes. El año 1564 fue significativo en su vida. Aparte de haber sido prefecto de estudiantes, fue ordenado sacerdote y conoció a santa Teresa de Jesús. Hacía años que practicaba severas mortificaciones corporales iniciadas siendo alumno de los jesuitas, y al ingresar en la Orden carmelita pidió permiso para continuar realizándolas. Hombre de intensa oración, amaba tanto la soledad que, en un momento dado, no descartó ser cartujo. Ya llevaba grabado en su espíritu la preciada convicción que nos ha legado: «A la tarde te examinarán en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición».
La santa de Ávila, que había oído hablar de su virtud, lo reclamó para que le ayudase en la reforma carmelitana que pensaba llevar a cabo. Él, que había tomado el nombre de Juan de Matías, lo reemplazó entonces por Juan de la Cruz. Muy impresionada al conocerlo, Teresa no tuvo duda de que estaba ante un santo. Él la acompañó y fueron parejos en la heroica entrega y ardor apostólico. Juan dejó el reguero de su amor a Dios en Castilla y Andalucía, así como un futuro espléndido en Salamanca, que hubiera acogido con gusto su sabiduría. Fundó en Valladolid, Duruelo, Mancera y Pastrana, ostentando oficios de subprior y maestro de novicios. Fue rector en Alcalá de Henares, vicario y confesor de las carmelitas del monasterio abulense de la Encarnación, a petición de santa Teresa, entre otras misiones relevantes.
Sus propios hermanos se levantaron contra el celo apostólico del santo, resistiéndose a una reforma que solo pretendía conquistar una mayor fidelidad al carisma. En un entramado de secretas ambiciones y resentimientos, fue apresado y recluido en un minúsculo e inhóspito lugar durante nueve meses, manteniéndole en inenarrables y pésimas condiciones. Sufrió de forma indecible física y espiritualmente. La soledad y la oscuridad en su espíritu, combatida con férrea confianza en la divina Providencia, fueron el germen del incomparable Cántico Espiritual. Ebrio de amor divino trataba de condensar en su prodigioso verbo la pasión que le consumía: «¿Adónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido? Como el ciervo huiste, habiéndome herido; salí tras ti clamando, y eras ido»… Previendo una muerte inminente, recibió el consuelo del cielo y, con él, la libertad, que obtuvo evadiéndose de noche, a escondidas, de sus guardianes: sus hermanos.
Reforzado en su experiencia mística y determinación a dar a conocer al único Dios Amor, se trasladó a Beas de Segura, Jaén, donde siguió ayudando a las carmelitas. Allí entabló fraterna amistad con la religiosa Ana de Jesús. Luego fundó un colegio en Baeza, y prosiguió su incansable recorrido por Granada y Córdoba, donde estableció otro convento en 1586. Todo se le quedaba corto para entregárselo a Cristo. La sed de sufrimiento para asemejarse a Él ardía dentro de sí: «Padecer, Señor, y ser menospreciado por Vos». Vio realizado este anhelo.
Tras nuevo convulso capítulo en su Orden, mientras se hallaba destinado en Segovia lo despojaron de sus misiones y lo exiliaron a México. No llegó a marcharse. Viajó a La Peñuela camino de Andalucía. Enfermó y lo trasladaron a Úbeda, donde fue tratado con impávida frialdad por su prior, siendo mal atendido desde el punto de vista médico. De modo que este gran místico, poeta genial de Dios, murió a los 49 años la madrugada del 14 de diciembre de 1591. Clemente X lo beatificó el 25 de enero de 1675. Benedicto XIII lo canonizó el 27 de diciembre de 1726. Pío XI lo declaró doctor de la Iglesia en 1926, y Juan Pablo II patrono de los poetas en 1993. Sigue retumbando el eco de su amor, junto al Cántico, en el resto de sus obras: la Noche oscura, Llama de amor viva y Subida del Monte Carmelo, entre otras.

Paralizada la evacuación de Alepo

La evacuación de Alepo, pactada ayer entre Rusia y Turquía para permitir la salida de los insurgentes y civiles atrapados en el este de la ciudad siria y que tenía previsto haber comenzado a primera hora de la mañana, se encuentra paralizada y podría retrasarse hasta mañana. Sigue en pie, no obstante, el alto el fuego en la urbe, la segunda más importante del país y cuya toma supone el principal logro de las fuerzas de Bachar Al Asad en cinco años de guerra.
Una fuente militar de la alianza pro-Asad señaló que la evacuación tenía que haberse iniciado a las 05:00 hora local (03:00 GMT), mientras que fuentes de la oposición esperaban que un primer grupo de heridos abandonase la ciudad antes de esa hora. Al alba, nadie había sido evacuado, según un testigo de Reuters que se encontraba en el puesto de salida acordado, en el que había veinte autobuses con el motor en marcha. "Hay claramente un retraso", dijo Rami Abdulrahman, director del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos.
Según el acuerdo, la población civil y los enfermos y heridos serían los primeros evacuados y los combatientes podrían abandonar después la ciudad con sus armas ligeras en dirección a zonas rurales próximas o de la provincia de Idlib bajo control de la oposición.
Fuentes de los grupos rebeldes con sede en Alepo acusaron a las milicias chiíes apoyadas por Irán de obstaculizar el cumplimiento del acuerdo, que podría retrasarse hasta este jueves, según el corresponsal de la cadena Orient TV, partidaria de los opositores.
En Alepo reina un alto el fuego desde la noche del martes tras más de cuatro años de hostilidades. Horas después, miles de partidarios del presidente Bachar el Asad se echaron a la calle en Alepo para celebrar la victoria sobre los rebeldes, antes aún de que se consume. Una fuerza insurgente con apenas 8.000 combatientes resiste a la desesperada en el frente del río que da nombre a la ciudad del norte de Siria. Solo controlan ya el 2% de los distritos que estaban en manos de la oposición desde 2012, cuando la urbe quedó escindida por la guerra. Unos 50.000 civiles permanecen atrapados a su lado bajo los bombardeos aéreos rusos y sirios y el intenso fuego de las tropas gubernamentales y de sus aliados chiíes de Irán, Líbano e Irak.
Elaís

La Vicaría de Pastoral Social y la Fundación Luz Casanova organizan la jornada STOP Violencia contra la mujer


El día 25 de noviembre se celebró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Aprovechando la cercanía de esta fecha, este miércoles, 14 de diciembre, la Vicaría de Pastoral Social e Innovación de la archidiócesis de Madrid y la Fundación Luz Casanova organizan la jornada STOP Violencia contra la mujeren el salón de Alfa y Omega (La Pasa, 3).
La jornada, que llevará por lema Desde la cultura del buen trato: responsabilidad, respuesta y acompañamiento como Iglesia, está dirigida especialmente a sacerdotes, catequistas, religiosos y educadores sociales de la diócesis que trabajan en contacto directo con mujeres y menores víctimas de violencia de género o en riesgo. El objetivo es que puedan conocer la dimensión de este grave problema social y comprender a la víctima para poder ayudarla, así como adquirir las herramientas necesarias para apoyarla a romper con el ciclo de la violencia.
Como señalaba el Papa Francisco en el vídeo con sus intenciones de oración del pasado mes de mayo, «es innegable el aporte de la mujer en todas las áreas del quehacer humano, empezando por la familia. Pero con solo reconocerlo, ¿es suficiente? Hemos hecho muy poco por las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, despreciadas, marginadas, e incluso reducidas a esclavitud. Debemos condenar la violencia sexual que sufren las mujeres y eliminar los obstáculos que impiden su plena inserción en la vida social, política y económica».
Programa completo de la jornada
• 9:00-9:15 horas: Llegada y registro de asistente
• 9:15-9:30 horas: Oración de acogida dirigida por Pepa Torres, APCJ
• 9:30-10:00 horas: Apertura de las jornadas a cargo del vicario de Pastoral Social e Innovación, José Luis Segovia
• 10:00-10:45 horas: Ponencia marco. Pepa Torres, ACPJ habla de Las violencias contra la mujer; una visión desde la teología
• 10:45-11:15 horas: Diálogo y café (Bizcocheras anticrisis)
• 11:15-12:45 horas: Mesa redonda I. Comprendiendo a la víctima de la violencia de la pareja y expareja
o Dimensión emocional y psicológica. Olga Barroso, psicóloga y educadora social
o Dimensión social y relacional. Elena Valverde, abogada
o Dimensión intercultural. Isabel Herrero, trabajadora social y mediadora
• 12:45-14:00 horas: Mesa redonda II. Respuesta y acompañamiento
o Prevención y detección. Paula Roldán, psicóloga
o Acompañamiento y relación de ayuda desde la diócesis. Inés Abril, trabajadora social
• 14:00 horas: Conclusiones y cierre de la jornada a cargo de la directora de la Fundación Luz Casanova, Julia Almansa
Más información
Inscripciones hasta completar aforo. Hay que facilitar nombre, apellidos, mail, teléfono y formación en formacion@proyectosluzcasanova.org o en el teléfono 914454169.


El tríptico de la jornada está disponible en este enlace.

La muerte, nuevo nacimiento


La noche es sinónimo de muerte y de tinieblas, pero hay una noche llamada Nochebuena, portadora de luz y de vida. El 25 de diciembre, el mundo pagano celebraba la fiesta del nacimiento del Sol Invicto: triunfo de las fuerzas de la creación sobre el caos y la muerte. Los cristianos sitúan en esas fechas la Navidad, el nacimiento de Jesús. En los alrededores de Belén, a María le llega la hora del parto, y en la cueva oscura de la noche, alumbra a Jesús, sol de Dios. Los ángeles rasgaron las tinieblas y brilló una gran luz que envolvió a los pastores. Esa luz es la que ilumina también el rostro de cada difunto para despertarle a un nuevo amanecer.
La noche de la muerte no resulta inacabable, sino una noche iluminada por la que el difunto se desliza hacia un horizonte de luz. Como rey mago ha intuido una estrella que le saca de su casa y le conduce a la visión plena de Dios. Morir no es perder la vida definitivamente, sino cambiarla; es como una pesadilla del niño que llora asustado en su sueño, a quien Papá-Dios despierta: «No tengas miedo». La muerte corta las amarras de nuestra vida intramundana para participar en la vida eterna de resucitados. Nos sucede como al embrión en el seno materno, incapaz de imaginar la nueva vida tras el parto. No cae en el vacío sino en un cálido regazo que le acuna para revivir. La muerte es amanecer a una vida transformada; seremos nosotros mismos, pero no del mismo modo.
En la sala del tanatorio anuncio esta palabra de despedida de parte del difunto: «Queridos míos: no hay nada que temer, la muerte es como un parto doloroso para un nuevo nacimiento. A pesar de mi muerte, seguiremos en contacto, me llevaréis dentro como una constante presencia, acudiré cuando me llaméis. Seré vuestro protector, no os aflijáis». Como adiós al difunto expreso estas palabras: «Como el sol asciende luminoso tras la noche negra que pasa, te vas en un viaje que parece largo, pero llegarás a casa dentro de poco, te protege la mano de Dios». Navidad es nacimiento para nuestros difuntos y para nuestros actuales síntomas de muerte. ¡Feliz Navidad en comunión con ellos!
Jesús García Herrero
Capellán del tanatorio M-30. Madrid

Anunciad a Juan lo que habéis visto y oído


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 7, 19-23


En aquel tiempo, Juan, llamando a dos de sus discípulos, los envió al Señor diciendo:
«¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?».
Los hombres se presentaron ante él y le dijeron:
«Juan el Bautista nos ha mandado a ti para decirte: "¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?"».
En aquella hora Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista.
Y respondiendo, les dijo:
«ld y anunciad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados. Y ¡bienaventurado el que no se escandalice de mí!».
Palabra del Señor.

Papa: el clericalismo es un mal que aleja al pueblo de la Iglesia

El espíritu del clericalismo es un mal presente también hoy en la Iglesia y la víctima es el pueblo, que se siente descartado y abusado. Es cuanto afirmó el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. En esta celebración Eucarística también participaron los integrantes del Consejo de los nueve Cardenales. Francisco advirtió acerca del peligro que corren los pastores si se convierten en intelectuales de la religión con una moral alejada de la Revelación de Dios.
El pueblo humilde y pobre que tiene fe en el Señor es víctima de los “intelectuales de la religión”, “los seducidos por el clericalismo”, que en el Reino de los cielos estarán precedidos por los pecadores arrepentidos. Citando las palabras de Jesús propuestas en el Evangelio de San Mateo, el Papa Bergoglio, destacó que el Señor se dirige a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos del pueblo deteniéndose sobre su papel. “Tenían – dijo – la autoridad jurídica, moral y religiosa” y “decidían todo”. Anás y Caifás, por ejemplo, –  explicó Francisco – “juzgaron a Jesús”. Eran los sacerdotes y los jefes que “habían decidido matar a Lázaro”, y Judas había ido a verlos para “negociar”, de modo que así “Jesús fue vendido”. Un estado de “prepotencia y tiranía hacia el pueblo” al que llegaron  – prosiguió explicando el Papa – instrumentalizando la ley:
“Pero una ley que ellos rehicieron tantas veces: tantas veces hasta llegar incluso a los quinientos mandamientos. Todo estaba regulado, ¡todo! Una ley construida científicamente, porque esta gente era sabia, y conocía todo bien. Tenía todos esos matices, ¿no? Pero era una ley sin memoria: se habían olvidado del Primer Mandamiento, que Dios dio a nuestro padre Abraham: “Camina en mi presencia y sé irreprensible”. Ellos no caminaban: estuvieron siempre detenidos en sus propias convicciones. ¡Y no eran irreprensibles!”.
Por tanto – prosiguió explicando el Pontífice – “se habían olvidado de  los Diez Mandamientos de Moisés”, con la  ley “hecha por ellos, intelectualista, sofisticada y casuística”, “borran la ley hecha por el Señor”. Y su víctima – como sucedió con Jesús – es el “pueblo humilde y pobre que confía en el Señor”. Y subrayó que “aquellos son descartados”, que conocen el arrepentimiento incluso si no cumplen la ley, y sufren estas injusticias. Se sienten “condenados” y “abusados” – subrayó el Santo Padre – por parte de quien es “vanidoso, orgulloso y soberbio”. Y observó que “un descarte de esta gente fue Judas:
“Judas fue un traidor, ¡pecó mucho eh! Pecó enormemente. Pero después el Evangelio dice: “Arrepentido, fue a devolverles las monedas”. Y ellos ¿qué hicieron? “Pero, tú fuiste socio nuestro. Quédate tranquillo… ¡Nosotros tenemos el poder de perdonarte todo!”. ¡No! “¡Arréglate como puedas! ¡Es un problema tuyo!”. Y lo dejaron solo: ¡descartado! El pobre Judas traidor y arrepentido no fue acogido por los pastores. Porque ellos habían olvidado lo que significa ser pastor. Eran los intelectuales de la religión, los que tenían el poder, los que llevaban adelante la catequesis del pueblo con una moral hecha por su inteligencia y no por la revelación de Dios”.
“Un pueblo humilde, descartado y aporreado por esta gente”: también hoy en la Iglesia – observó el Obispo de Roma – suceden estas cosas. “Está ese espíritu de clericalismo” – explicó –, “los clérigos que se sienten superiores, que se alejan de la gente,” que no tienen tiempo de escuchar a los pobres, a los que sufren, a los presos, o a los enfermos”:
“El mal del clericalismo ¡es una cosa muy fea! Es una edición nueva de esta gente. Y la víctima es la misma: el pueblo pobre y humilde, que espera en el Señor. El Padre siempre ha tratado de acercarse a nosotros: ha enviado a su Hijo. Estamos esperando, esperando en espera gozosa, exultantes. Pero el Hijo no entró en el juego de esta gente: el Hijo estuvo con los enfermos, los pobres, los descartados, los publicanos, los pecadores y las prostitutas, y esto es escandaloso. También hoy Jesús nos dice a todos nosotros, y también a los que están seducidos por el clericalismo: “Los pecadores y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el Reino de los Cielos”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)