jueves, 24 de noviembre de 2016

COMENTARIO AL EVANGELIO DE SAN LUCAS (21,20-28) POR SAN AGUSTÍN, OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA





«Levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación» (Lc 21,28).

“Vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra.”(Sal 95,12-13). El Señor vino una primera vez y vendrá de nuevo. Ha venido una primera vez “sobre las nubes” (Mt 26,64) en su Iglesia. 

¿Cuáles son las nubes que lo trajeron? Los apóstoles, los predicadores…; ha venido una primera vez traído por sus predicadores y ha llenado la tierra. ¡No nos resistamos a su primera venida para no temer la segunda!…

¿Qué tiene que hacer, pues, el cristiano? Usar del mundo pero no servir al mundo. ¿En qué consiste esto? “Poseer como si no poseyera.” (cf 1Cor 7,30). 

Esto es lo que dice San Pablo: “Digo esto, hermanos, que el momento es apremiante. Queda como solución que… los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él. Porque la representación de este mundo se termina. Quiero que os ahorréis preocupaciones.” (cf 1Cor 7,29ss) 

El que está libre de toda preocupación espera con seguridad la venida del Señor. Porque ¿es posible amar al Señor si se teme su venida? Hermanos míos ¿no os da vergüenza? Lo amamos ¿y tememos su venida? ¿Lo amamos de verdad, o bien amamos más nuestros pecados? Aborrezcamos, pues, nuestros pecados y amemos a Aquél que ha de venir…

“Vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra.” (Sal 95,12) Porque el Señor ha venido una primera vez… Ha venido y vendrá para juzgar la tierra. Entonces encontrará llenos de alegría a todos aquellos que habrán creído en su primera venida.
(Del Discurso sobre los Salmos - Salmo 95, n. 14).

LEVANTAOS, ALZAD LA CABEZA, SE ACERCA VUESTRA LIBERACIÓN




Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,20-28):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción.

Entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en medio de Jerusalén, que se alejen; los que estén en los campos, que no entren en ella; porque estos son “días de venganza” para que se cumpla todo lo que está escrito.

¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días!
Porque habrá una gran calamidad en esta tierra y un castigo para este pueblo.

“Caerán a filo de espada”, los llevarán cautivos “a todas las naciones”, y “Jerusalén será pisoteada por gentiles”, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.

Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.

Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».

Palabra del Señor