jueves, 4 de junio de 2015

Dichosos los que temen al Señor

Sal 127,1-2.3.4-5
Dichosos los que temen al Señor
Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos
Comerás del fruto de tu trabajo,
 serás dichoso, te irá bien.
Dichosos los que temen al Señor
Tu mujer, como viña fecunda,
 en medio de tu casa;
 tus hijos, como brotes de olivo,
 alrededor de tu mesa.
Dichosos los que temen al Señor
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.
 Que el Señor te bendiga desde Sión,
 que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.
Dichosos los que temen al Señor


«¿Qué mandamiento es el primero de todos?»

Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b-34
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
-«¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús:
-«El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. " El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó:
-«Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
-«No estás lejos del reino de Dios.»

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

«LA IGLESIA SE ASOMA COMO EL ALBA»



Con razón se designa con el nombre de amanecer o alba a toda la Iglesia de los elegidos, ya que el amanecer o alba es el paso de las tinieblas a la luz. [...]


Pero, además, si consideramos la naturaleza del amanecer o alba, hallaremos un pensamiento más sutil. El alba o amanecer anuncian que la noche ya ha pasado, pero no muestran todavía la íntegra claridad del día, sino que, por ser la transición entre la noche y el día, tienen algo de tinieblas y de luz al mismo tiempo. Por esto, los que en esta vida vamos en seguimiento de la verdad somos como el alba o amanecer, porque en parte obramos ya según la luz, pero en parte conservamos también restos de tinieblas. Se dice a Dios, por boca del salmista: Ningún hombre vivo es inocente frente a ti. [...]

Y este puesto de la aurora no puede ser otro que la perfecta claridad de la visión eterna. Cuando haya sido conducida a esta perfecta claridad, ya no quedará en ella ningún rastro de tinieblas de la noche transcurrida. 

Este anhelo de la aurora por llegar a su lugar propio viene expresado por el salmo que dice: Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? También Pablo manifiesta la prisa de la aurora por llegar al lugar que ella reconoce como suyo, cuando dice que desea morir para estar con Cristo. Y también: Para mi la vida es Cristo, y una ganancia el morir.

De los tratados morales de san Gregorio Magno, papa, sobre el libro de Job
(Libro 29, 2-4: PL 76, 478-480)
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