miércoles, 19 de julio de 2017

El Papa concede un Año Jubilar a las clarisas de Soria


 Con ocasión de los 75 años de la exposición permanente de Jesús Eucaristía en la iglesia del monasterio de Santo Domingo, el Papa Francisco, por medio de la Penitenciaría Apostólica, ha concedido a las HH. Clarisas de Soria un Año Jubilar en el que se podrá ganar la Indulgencia plenaria; este tiempo de gracia será inaugurado por el Obispo de Osma-Soria, Mons. Abilio Martínez Varea, el próximo viernes 11 de agosto, festividad de Santa Clara de Asís, y se prolongará hasta el 11 de agosto de 2018. Para organizar y coordinar los actos de este Año, el Obispo ha nombrado un delegado episcopal, el presbítero diocesano Rubén Tejedor Montón.
Fue la entonces Abadesa de la Comunidad y hoy Venerable, Madre Clara Sánchez de la Concepción, quien vio la necesidad de tener expuesto permanentemente el Santísimo Sacramento en su comunidad de Hermanas pobres de Santa Clara. Desde el 11 de agosto de 1942, Jesús Eucaristía es adorado día y noche, permaneciendo la iglesia de Santo Domingo de Soria abierta desde las 7 h. hasta las 21 h. Son muchas las personas que en ese templo, ante la Eucaristía, encuentran paz y consuelo.

Aprovechando este 75º aniversario, "la comunidad de Clarisas deseamos extender y fomentar la adoración y el amor a Jesús Sacramentado, y atraer muchas almas hacia Él para que puedan gozar y enriquecerse de la gracia jubilar", explican desde el Monasterio; "nosotras nos gozamos en los ideales que dejó Madre Clara, declarada Venerable el 3 de abril de 2014; ella vivió en este convento desde 1922 hasta 1973, año en que falleció repentinamente, y el Espíritu Santo infundió en ella un amor ardiente por Jesús Eucaristía y por volver a las fuentes del carisma clariano".
En muchísima precariedad y pobreza, después de haber superado innumerables dificultades, Madre Clara recibió el permiso del Obispado para la exposición permanente del Santísimo. Aquel 11 de agosto de 1942 se inauguró la exposición permanente y desde entonces la Comunidad de Clarisas, los fieles sorianos y muchos visitantes de la ciudad que conocen y aman este solemne culto a la Eucaristía, "se acercan a nuestra iglesia de Santo Domingo para descansar en adoración a Jesús Sacramentado".
Con la celebración de este Año Jubilar se pretende que los fieles de toda la Diócesis profundicen en la fe y busquen un mayor acercamiento a los sacramentos, especialmente al de la Reconciliación y a la Eucaristía. Además, durante el Año Jubilar se podrá ganar la indulgencia plenaria peregrinando a la iglesia de Santo Domingo de Soria, rezando allí ante Cristo Eucaristía, y cumpliendo las condiciones acostumbradas de confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice.
El Año Jubilar: lema y actos
"Aquí el Amor es amado" será el lema elegido para el Año Jubilar; es la frase que la Venerable Madre Clara pronunciaba ante el grito de San Francisco de Asís quien, dolido por la indiferencia de muchos, repetía frecuentemente: "¡El Amor no es amado!".
Para el Año Jubilar se está preparando un nutrido programa de eventos para "dar a conocer el culto eucarístico en el Monasterio y la figura providencial de la Madre Clara, acercar a muchas personas a Cristo, y dar a conocer nuestra vida y nuestro carisma".
La Comunidad de las HH. Clarisas
Un centenar de hermanas compone la Comunidad de HH. Clarisas repartidas en cinco conventos: 54 en Soria (donde ingresará otra joven de Toledo en los próximos días), 14 en Valdemoro (Madrid), 10 en Medinaceli, 12 en Zimbabwe y 6 en Mozambique (donde, en los últimos dos meses, han ingresado dos jóvenes mozambiqueñas).
 (Diócesis de Soria)

Omella asegura que el conflicto entre Cataluña y España “es una tensión alimentada”

La tensión entre Cataluña y España "es más de arriba que de la calle". El cardenal de Barcelona, Juan José Omella, considera que "hay que lanzar un mensaje de entendimiento, de paz y de hermandad" frente a "una tensión alimentada" que "crean ciertos grupos y medios".
En una entrevista al diario local La Comarca.net , de su comarca natal, el Matarraña de Teruel, Omella subraya que "cuando voy por parroquias, voy por la calle y creo que esa tensión la crean ciertos grupos y medios. Es una tensión alimentada".
"Ahora parece que a través de esas políticas hay cierta tensión y me duele. Hay que lanzar un mensaje de entendimiento, de paz y de hermandad", sostiene el cardenal de Barcelona, quien añade que "a pie de calle es cierto que a veces también se palpa algo de tensión, pero ni mucho menos tanto como trasciende en los medios y da la sensación que la imagen que se da no es correcta".
"Cuando escuchas a los que mandan referirse a la situación, uno se espera que en la calle no se hable de otra cosa y que la gente está crispada, pero no es así", aclara el purpurado, quien insiste en que "tenemos que trabajar todos por el bien de todos y por la fraternidad de todos", pues "la división no lleva a ninguna parte. Eso no conduce a nada sino a sufrimientos".


"Ojalá todos pongamos de nuestra parte, ciudadanos, políticos, periodistas, profesores, padres de familia... ¡Hagamos todo lo posible para acercarnos y dialogar por el mismo bien común!", reclama Omella, quien también se refiere, en la entrevista, al litigio de los bienes de la Franja. En este punto, se muestra convencido de que "se resolverá".
"Yo creo que hay que trabajar desde ambas partes para buscar una solución ya. Al final son unas piezas de arte cuya resolución tiene mil maneras de hacerse efectiva. Y sobre todo cuando uno las reclama deben devolverse", apunta el cardenal de Barcelona. "Mi deseo es que vuelvan, como siempre he dicho y creo que así será".
Jesús Bastante

Sembrar esperanza, no amargura


VER
Ya casi no me dan ganas de ver los noticiarios de la televisión, pues lo que más difunden son robos, asesinatos, accidentes, casos de corrupción, secuestros, fallas del sistema penal o judicial, desgracias por las lluvias, contaminación, casos de pederastia, guerras, etc. Son pocos los ejemplos de éxito, de solidaridad, de honradez, de trabajo, de superación, de familias armónicas, de jóvenes honestos, de políticos rectos, de servidores de la comunidad. Se queda uno con amargura en el corazón, con tristeza y decepción por nuestra realidad. Pareciera que todo está mal. Como dice la propaganda: Lo bueno no se cuenta. ¡Hay tantas cosas buenas entre nosotros, y no se conocen, no se difunden; no son noticia!
Hay personas en nuestra sociedad, e incluso en nuestros grupos, que son especialistas en descubrir y resaltar el prietito negro en el arroz. Sólo tienen ojos, mente y corazón para denunciar lo que consideran que está mal. Nunca sale de su boca una palabra alentadora, un agradecimiento, una valoración del bien que alguien ha hecho. Pareciera que alabar a alguien por algo justo y digno es una adulación, una degradación, una traición a la misión profética. Hay corazones amargados y con visiones unilaterales, incapaces de animar y felicitar. ¿Cómo habrá sido su infancia? ¿Por qué siempre están a la defensiva, o mejor dicho, a la ofensiva? ¿Qué complejos vienen arrastrando?
En días pasados, fui a una comunidad tseltal, cien por ciento indígena. Al terminar la Misa, muchas personas se me acercaban con el deseo intenso de recibir una bendición personal. Me querían compartir, más con su rostro que con palabras, sus dolencias, sus enfermedades, sus problemas, y me pedían con insistencia una oración. Para mi sorpresa, pues son pobres, me daban alguna moneda, o un billete de baja denominación, algunos incluso con un papel escrito y con dinero dentro, en que me solicitaban plegarias por algunos de sus familiares enfermos. Me destroza el alma sentir su dolor, su enfermedad, sus carencias, y al mismo tiempo lo poco que puedo hacer para remediar sus males. No me pedían medicinas ni dinero, sino sólo una bendición, una oración. Y al hacerla, en sus ojos brillaba el consuelo, la esperanza, la paz. No dejo de orar todos los días por sus necesidades. Y lo mismo nos pasa con tantos migrantes y personas necesitadas que se nos acercan con confianza. Piden una ayuda económica, pero sobre todo ser escuchados, orientados y animados.
PENSAR
El Papa Francisco, en su catequesis del miércoles anterior a Pentecostés, nos decía: “El Espíritu Santo no nos hace sólo capaces de esperar, sino también de ser sembradores de esperanza, de ser también nosotros -como El y gracias a El- ‘paráclitos’, es decir, consoladores y defensores de los hermanos, sembradores de esperanza. Un cristiano puede sembrar amarguras, puede sembrar perplejidad, y esto no es cristiano. Quien hace esto, no es un buen cristiano. ¡Siembra esperanza: siembra aceite de esperanza, siembra perfume de esperanza, y no vinagre de amargura y de desesperanza! Y son sobre todo los pobres, los excluidos y no amados, quienes necesitan a alguien que se haga para ellos ‘paráclito’; es decir, consolador y defensor, como el Espíritu Santo hace con cada uno de nosotros. Nosotros tenemos que hacer lo mismo con los más necesitados, con los más descartados, con los que más lo necesitan, los que sufren más. ¡Defensores y consoladores! Que el Espíritu Santo nos haga abundar en la esperanza. Os diré más: Nos haga derrochar esperanza con todos aquellos que están más necesitados, más descartados, y por todos aquellos que tienen necesidad” (31-V-2017).
ACTUAR
Aprendamos a ponernos en los zapatos de los otros. ¿Qué necesitan? ¿Qué anhela su corazón? ¿Qué les duele? ¿Qué les ayudaría más? ¿Qué puedo hacer por ellos? Si yo estuviera en su situación, ¿qué valoraría más?
Además de ser críticos y denunciar lo que en verdad está mal, pues eso nunca debemos dejar de hacerlo cuando sea necesario, demos ánimos y esperanzas a los que sufren. Si no podemos resolver todos sus problemas, hagamos lo que más podamos por ellos. Que no se sientan solos, sino que cuentan con nuestro apoyo y nuestra solidaridad, material y espiritual.

El Papa pide en un ‘tuit’: superar todas las formas de racismo



El papa Francisco en un mensaje publicado este martes en su cuenta Twitter, señala:  “Es necesario superar todas las formas de racismo, intolerancia e instrumentalización de la persona humana”.
El ‘tuit’ coincide con la Jornada que las Naciones Unidas desde el 2010 dedica a Nelson Mandela, ex presidente sudafricano fallecido el 5 de diciembre de 2013, quien fue perseguido y encarcelado 27 años por su lucha contra el apartheid.
Siempre sobre la violencia en África, se destaca el mensaje de paz y reconciliación que los obispos reunidos en la Asociación de las Conferencias Episcopales de la Región de África Central dieron al concluir el 16 de julio su XI Asamblea Plenaria en Yaundé, Camerún.
“El diálogo, en un contexto de pluralismo religioso, implica relaciones positivas y constructivas con las personas y con las comunidades de diversos credos” indican, para crecer recíprocamente, “en el respeto de su propia libertad y en la verdad”.
“Exhortamos –señalan los obispos– a todos los que siembran el terror y la muerte a interrumpir el derramamiento de sangre y a trabajar por la paz, el diálogo y la reconciliación”. Aseguran que el diálogo “es difícil, pero no imposible”.
La Asociación de las Conferencias Episcopales de la Región de África Central reúne a los obispos de República Centroafricana, Chad, Gabón, Camerún, Guinea Ecuatorial y la República del Congo.
ZENIT

19 de julio: santas Justa y Rufina, mártires


La acción se desarrolla en el marco de la ciudad de Sevilla. Justa y Rufina vienen presentadas, desde la lejanía del siglo III y con el agradecimiento de los reconocidos sevillanos posteriores a ellas en la fe y en el tiempo, como pobres y virtuosas. Su oficio es el de alfareras; allá están con su torno de madera, girando con los pies la mesa y rozando hábilmente con las manos la húmeda arcilla hasta que, ya moldeada, se ha convertido en vasija utilitaria o jarrón de ornamento, dispuestos para el horno.
En Sevilla mandan ahora los romanos fuertes y guerreros. Pero son idólatras y han traído a la ciudad, con la paz, todos los vicios de una ciudad dorada y opulenta. Los cristianos notan que hay una ola más de corrupción y desenfreno.
Justa y Rufina viven y respiran según el Evangelio. Así lo aprendieron en su casa porque sus padres se bautizaron de los primeros. Con el producto de su trabajo honrado viven ellas y benefician al prójimo; la gente comenta que su caridad va con mano larga y también eso se nota por los miserables que salen de su casa con un puchero lleno de algo caliente para calmar al estómago y restaurar las fuerzas.
La fiesta de Salambó –que ese es el modo de llamar a Venus– vino a alterar su tranquila y laboriosa existencia. Han salido las damas nobles por las calles, llevando a hombros su estatua; van remedando gritos y lamentos, fingen gemidos y ademanes de dolor imitando la angustia de Venus que llora la muerte de su enamorado Adonis.
A su paso está organizado un petitorio para costear la fiesta y hacer más brillante la solemnidad de los sacrificios. Cuando llegan a la altura de la casa-tienda-taller de Justa y Rufina y pedirles limosna para los festejos, las dos hermanas se niegan al unísono a cooperar con el culto pagano. Además se despachan a gusto –¡pues buenas eran aquellas hermanas de Trajana, hoy Triana, puestas en jarras!– hablando de Dios, de Jesucristo el Señor, de la falsedad de su ídolo, obra del demonio, sin vida ni poder, aborrecible y despreciable. Hasta tal punto –cuentan las crónicas– se enervaron las ilustres damas paganas, que dejan caer la estatua llevada en andas y su descuido hizo que, tanto los cacharros en venta como el ídolo portado, acabaran hechos pedazos en el suelo.
Ahora, como venganza, son acusadas de sacrílegas ante Diogeniano que es el que preside en Sevilla, como gobernador de la Bética, y que se propone darles un castigo ejemplar. Fue Triana, fuera de la ciudad y al otro lado del río, el lugar de su juicio y condena. Pudieron mantenerse firmes en la fe del bautismo a pesar del ecúleo o caballete y de los garfios de hierro; las meten en la cárcel para debilitar con hambre sus fuerzas por fuera y por dentro; también las obligan a caminar descalzas por malos terrenos, pero resisten sin claudicar a pesar de los pies sangrantes. Justa muere en la cárcel por su debilidad y arrojan su cuerpo muerto a un pozo para impedir que los cristianos le dieran culto. A Rufina le reservan la muerte en el anfiteatro de Itálica para que un león la destrozara; pero con asombro pudieron ver los paganos que la fiera se volvió mansa y se echó a su lado. La orden de Diogeniano salió tajante de su boca y el verdugo le rompió el cuello. Su cuerpo lo quemaron.
Dicen que, luego, el obispo Sabino, reverente, recuperó las cenizas y los restos de las hermanas.
Pronto comenzó el culto a las mártires sevillanas. Son testigos el código Veronense y los templos que muy pronto se levantaron en su honor. En los breviarios antiguos se reza que san Leandro se enterró en Sevilla en la iglesia de las santas Justa y Rufina.
Entre las iconografías de Justa y Rufina destaca el grupo escultórico del siglo XVIII del sevillano Duque Cornejo que se venera en un altar de la catedral hispalense. La sacristía de la misma catedral tiene a las santas en un cuadro de Goya que las representa no jóvenes, sino como dos matronas, con un león a sus pies. También en el Museo Provincial de Bellas Artes de Sevilla está resumida pictóricamente la historia de su vida y de su fidelidad a la fe cristiana inmortalizadas por Murillo; el pintor quiso dibujarlas en el lienzo con las palmas martiriales y entre la cacharrería de su oficio, predicando el patronazgo de las dos mártires sobre la ciudad con el anacrónico símbolo de sostener ambas con sus manos a la Giralda. Los artistas son así.
Archimadrid.org

Justicia vaticana: «Cada uno debe rendir cuentas»


Primero fue el juicio del siglo, contra el mayordomo de Benedicto XVI en 2012. Luego, en 2016, el Vatileaks 2 con cinco imputados, entre ellos el clérigo español Lucio Angel Vallejo Balda y la relaciones públicas Francesca Immacolata Chaouqui. Esta semana el tribunal civil del Estado Vaticano reabrió sus puertas para juzgar a dos altos funcionarios del hospital Bambino Gesù por el desvío de recursos usados para reestructurar el ático del ex secretario de Estado Tarcisio Bertone. Y aunque todavía algunos observadores hablan de procesos «farsa», la justicia vaticana avanza, dejando claro que va en serio su compromiso con la transparencia y la buena gestión. «Es justo que cada uno dé cuentas de los propios comportamientos», ha dicho el cardenal Parolin, actual secretario de Estado
Cuando en 2015 explotó el caso mediático del departamento del cardenal Bertone, pocos creían de verdad que una investigación reservada de oficio podría acabar en denuncia y en juicio. Pero, así como ocurrió durante el pontificado de Joseph Ratzinger con el cuervo del Vatileaks 1, el mayordomo Paolo Gabriele (enjuiciado por robo de documentos confidenciales, condenado e indultado), también en tiempos de Jorge Mario Bergoglio el Papa ha decidido ir adelante con un juicio independiente contra quienes, presuntamente, desviaron dinero.
Se trata de Giuseppe Profiti y Massimo Spina, expresidente y extesorero de la fundación del hospital pediátrico del Vaticano, el Bambino Gesù. Se les acusa de utilizar «de modo ilícito» y a favor del empresario Gianantonio Bandera, la cantidad de 422.000 euros. Según el decreto que los envió a juicio, fechado el 13 de junio pasado y firmado por el juez Giuseppe Dalla Torre, esos recursos estaban en su disponibilidad «con razón de los cargos por ellos ostentados».
El mismo documento dejó claro que, para los promotores de justicia (fiscales vaticanos) Gian Pietro Milano y Roberto Zannotti, el dinero que debía ser utilizado en materiales sanitarios y otros menesteres vinculados a la institución hospitalariaen realidad sirvió «para fines completamente extrainstitucionales».
Bertone, dispuesto a devolver el dinero
Por primera vez en la historia, un decreto judicial vaticano habla del posible involucramiento –aunque sea tangencialmente– de un cardenal en un presunto delito. De hecho, se indica abiertamente que los recursos fueron usados «para efectuar trabajos de reestructuración de un inmueble propiedad de la Gobernación (del Vaticano), destinado a la residencia del secretario de Estado emérito». A pesar de todo, Tarcisio Bertone no fue citado por los magistrados tras declarar públicamente que nunca estuvo al corriente del origen de los pagos.
En su decreto, el juez constató que el supuesto delito fue cometido dentro del territorio de la Ciudad del Vaticano entre noviembre de 2013 y el 28 de mayo de 2014. Y convocó a los imputados a comparecer en el tribunal este martes 18 de julio a las 10 horas en una primera audiencia de un juicio que podría extenderse. Por lo pronto, Profiti y Spina comparecen ante un colegio compuesto por los jueces Paolo Papanti-Pelletier, Venerando Marano y Carlo Bonzano.
Todo este caso se remonta al interregno papal de 2013 y al periodo inmediatamente posterior. En los primeros meses del pontificado de Francisco, el todavía secretario de Estado Bertone dio por hecho que ya no continuaría ocupando el apartamento propio de su cargo, ubicado en el segundo piso del Palacio Apostólico. Así logró la asignación de una nueva morada en el Palacio de San Carlos, ubicado a pocos pasos de la actual residencia papal de Santa Marta.
Dos apartamentos contiguos liberados por empleados vaticanos formaron una superficie de poco más de 300 metros cuadrados. Pero, a juicio del cardenal, requerían de una reforma. Los trabajos fueron asignados, sin concurso ni licitación, a la empresa Cartelli Re del constructor Bandera. Meses después, la triangulación se filtró a la prensa y estalló el escándalo. Ante el clamor periodístico, el ex secretario de Estado argumentó que desconocía el origen de los recursos y que estaba dispuesto a devolver el dinero. Según sus propias palabras, depositó 300.000 euros de su bolsillo para abonar las facturas que le envió la Gobernación del Estado Vaticano. Pero a esa cifra se le deben sumar los 422.000 que ahora reclaman los magistrados.
«Una decisión estratégica»
Giuseppe Profiti, nombrado al frente de la fundación por el propio Bertone en 2008, reconoció haber pagado la reestructuración con dinero del hospital porque, dijo, se trataba de «una inversión para un más amplio proyecto de desarrollo», una «decisión estratégica». En abril de 2016 precisó: «La definí estratégica porque en aquel lugar habríamos realizado, en los próximos años, algunas importantes iniciativas para la fundación. El apartamento del secretario de Estado emérito servía para las reuniones finalizadas a recoger fondos».
Efectivamente. Algunos correos electrónicos entre el cardenal y el funcionario demuestran la idea de involucrar al primero en actos sociales encaminados a obtener un «retorno institucional y económico relativo». Para sostener su defensa, Profiti ya afirmó que, gracias al involucramiento de Bertone en primera persona, las donaciones a la fundación que él presidía se elevaron notablemente. En su momento, el purpurado había prometido por carta involucrar «a terceros» en los gastos de refacción, pero nada se supo de estas personas y sus aportaciones.
Ahora, tres años después, llegó el momento de la justicia vaticana. Como anticipó estos días el actual secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, se trata de actuar «en línea con aquella transparencia que debe haber dentro de la Iglesia, en la cual el Papa ha insistido tanto». Y apuntó: «Es justo que cada uno dé cuentas de los propios comportamientos».
El mismo Francisco ya se manifestó sobre este caso, aunque de modo indirecto. Lo hizo recibiendo a la comunidad del hospital (directivos, médicos, enfermeros, pacientes y familiares), el 15 de diciembre de 2016, durante una audiencia en el Aula Pablo VI del Vaticano. Guiaba aquel numeroso grupo de personas Natalia Enoc, nueva presidenta de la fundación y responsable de poner orden tras la anterior gestión.
Ese día, el Papa decidió salirse del discurso preparado e improvisar algunas frases incisivas, clarificadoras. «El Bambino Gesù tuvo una historia no siempre buena: no siempre, tantas veces ha sido buena pero algunas épocas no tanto… con la tentación de hacer la uniformidad, de transformar una cosa tan bella como un hospital de niños en una empresa y hacer negocios: los médicos se vuelven negociantes, los enfermeros…, ¡todos negociantes!», señaló el Pontífice.
Y, más adelante, sentenció: «No digo que todo sea perfecto para quien trabaja en el Bambino Gesù, pero la marca de fábrica [del hospital] es estar cansado, sudado, sucio, también con ganas de irse a casa, pero con ganas de quedarse, dar la vida ahí. Pero de una sola cosa tengo miedo: de la corrupción. Miren a los niños: ¿Yo puedo hacer negocios corruptos con estos niños? ¡No! Yo puedo terminar la jornada sudado, sucio, cansado, con ganas de decir una palabra un poco… y mandar alguno allá lejos, sí, pero sin corrupción, que no viene de un día a otro. Se resbala lentamente, hoy un soborno aquí, mañana un soborno allá, pasado mañana una recomendación allá y lentamente, sin darnos cuenta, se termina en la corrupción. Los niños no son corruptos. Y en este mundo en el cual se hacen tantos negocios con la salud, se engaña a tanta gente con la industria de la enfermedad, el Bambino Gesù debe saber decir no. Pecadores somos todos, pero corruptos jamás».
Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano
Alfa y Omega

Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a los pequeños




Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-27

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Si, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Palabra del Señor.