viernes, 7 de noviembre de 2014

El Papa en Santa Marta: Atentos a los cristianos paganos, son enemigos de la cruz

También hoy hay “cristianos paganos" que "se comportan como enemigos de la cruz de Cristo”. Lo dijo el Papa Francisco en la misa de la mañana de este viernes en la Casa Santa Marta. El Pontífice insistió en que hay que evitar las tentaciones de mundanidad que nos llevan a la ruina. Hay cristianos que van hacia adelante en la fe y cristianos que se comportan "como enemigos de la cruz de Cristo." Francisco se inspiró en las palabras de San Pablo a los Filipenses y se detuvo en dos grupos de cristianos presentes en la actualidad, como también lo eran en el tiempo de dicho apóstol. "Ambos grupos - dijo - estaban en la Iglesia, todos juntos, iban a misa el domingo, alababan al Señor, se llamaban cristianos". Entonces, ¿cuál era la diferencia? Los segundos "¡actúan como enemigos de la cruz de Cristo! Cristianos enemigos de la cruz de Cristo ". Son, remarca el Papa, "cristianos mundanos, cristianos de nombre, con dos o tres cosas de cristiano, pero nada más. ¡Cristianos paganos!". "El nombre cristiano, pero la vida pagana". O, continuó, "para decirlo de otra manera": "Paganos con dos pinceladas de barniz de cristianismo, así aparecen como cristianos, pero son paganos":
"¡También  hoy en día hay muchos! También nosotros tenemos que estar atentos a no resbalarnos sobre el camino de los cristianos paganos,  cristianos en apariencia. Y la tentación de acostumbrarnos a la mediocridad, la mediocridad de los cristianos, de estos cristianos es típica su ruina, porque el  corazón se enfría, se convierte en tibio. Y a los tibios el  Señor les dice una palabra fuerte: 'Porque eres tibio, estoy por vomitarte de mi boca "¡Es muy fuerte! son enemigos de la Cruz de Cristo. Tienen el nombre,  pero no siguen las exigencias de la vida cristiana ".
Pablo, dijo el Papa, habla así de la "ciudadanía" de los cristianos. "Nuestra ciudadanía", señaló, "está en los cielos. Aquella es eterna.  Son ciudadanos del mundo, no de los cielos ". "Ciudadanos del mundo. ¡Y el apellidos es mundano! Protéjanse de estos, advirtió el Obispo de Roma. Así señaló Francisco, que todos, también él, debemos preguntarnos: " ¿tendré algo de estos? Tendré algo de la mundanidad dentro de mí? ¿Algo del paganismo? "
"Me gusta alardear? ¿Me gusta el dinero? ¿Me gusta el orgullo, la soberbia? ¿Dónde tengo mis raíces, es decir,  de dónde soy ciudadano? ¿Del  cielo o de la tierra? ¿Del mundo o del espíritu del mundo? Nuestra ciudadanía está en los cielos, y allí esperamos,  como  Salvador, al Señor Jesucristo. ¿Y la de ellos? ¡Su suerte final la destrucción! Estos cristianos barnizados, terminarán mal…  Pero miren al final: ¿dónde te lleva esa ciudadanía que tienes en tu corazón? Aquella ciudadanía mundana lleva a la ruina, aquella de la Cruz de Cristo al encuentro con Él”.
El Papa ha mostrado algunos signos "en el corazón" que muestran que se está "deslizando hacia la mundanidad." "Si tu amas y si estás apegado al dinero, a la vanidad y al orgullo - advirtió – vas por el mal camino." Si, en cambio, continuó, "buscas amar a Dios, el servir a los demás, si eres amable, si eres humilde, si usted es el servidor de los demás , vas por el buen camino:
"¿Cómo ha llegado este administrador del Evangelio al  punto de engañar, de robar a su amo? ¿Cómo ha llegado de un día para otro? ¡No! Poco a poco. Un día, una propina aquí,  al otro día una tangente allí y poco a poco se llega a la corrupción. El camino de la mundanidad de estos enemigos de la cruz de Cristo es así, te conduce a la corrupción! Y luego  terminas como este hombre, ¿verdad? Aparentemente robado… "
El Papa entonces toma las palabras de Pablo, que pidió permanecer "firmes en el Señor" sin permitir que el corazón se debilite y "termine en el nada, en la corrupción". "Es una gracia buena que pedir ésta, - dijo – mantenernos firmes en el Señor.


¿CÓMO ES NUESTRA RELIGIÓN?. Escrito por José Antonio Pagola

Mt 25, 1-13
El episodio de la intervención de Jesús en el templo de Jerusalén ha sido recogido por los cuatro evangelios. Es Juan quien describe su reacción de manera más gráfica: con un látigo Jesús expulsa del recinto sagrado a los animales que se están vendiendo para ser sacrificados, vuelca las mesas de los cambistas y echa por tierra sus monedas. De sus labios sale un grito: "No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre".

Este gesto fue el que desencadenó su detención y rápida ejecución. Atacar el templo era atacar el corazón del pueblo judío: el centro de su vida religiosa, social y económica. El templo era intocable. Allí habitaba el Dios de Israel. Jesús, sin embargo, se siente un extraño en aquel lugar: aquel templo no es la casa de su Padre sino un mercado.

A veces, se ha visto en esta intervención de Jesús su esfuerzo por "purificar" una religión demasiado primitiva, para sustituirla por un culto más digno y unos ritos menos sangrientos. Sin embargo, su gesto profético tiene un contenido más radical: Dios no puede ser el encubridor de una religión en la que cada uno busca su propio interés. Jesús no puede ver allí esa "familia de Dios" que ha comenzado a formar con sus primeros discípulos y discípulas.

En aquel templo, nadie se acuerda de los campesinos pobres y desnutridos que ha dejado en las aldeas de Galilea. El Padre de los pobres no puede reinar desde este templo. Con su gesto profético, Jesús está denunciando de raíz un sistema religioso, político y económico que se olvida de los últimos, los preferidos de Dios.

La actuación de Jesús nos ha de poner en guardia a sus seguidores para preguntarnos qué religión estamos cultivando en nuestros templos. Si no está inspirada por Jesús, se puede convertir en una manera "santa" de cerrarnos al proyecto de Dios que él quería impulsar en el mundo. La religión de los que siguen a Jesús ha de estar siempre al servicio del reino de Dios y su justicia.

Por otra parte, hemos de revisar si nuestras comunidades son un espacio donde todos nos podemos sentir en "la casa del Padre". Una comunidad acogedora donde a nadie se le cierran las puertas y donde a nadie se excluye ni discrimina. Una casa donde aprendemos a escuchar el sufrimiento de los más desvalidos y no solo nuestro propio interés.


No olvidemos que el cristianismo es una religión profética nacida del Espíritu de Jesús para abrir caminos al reino de Dios construyendo un mundo más humano y fraterno, encaminado así hacia su salvación definitiva en Dios.

VAMOS ALEGRES A LA CASA DEL SEÑOR

Del Salmo 121:

Vamos alegres a la casa del Señor

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.


Vamos alegres a la casa del Señor

Allá suben las tribus, las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. 

El Papa pide agilizar las nulidades matrimoniales y que no sean un negocio

«La Madre Iglesia debe hacer justicia y decir: Sí, es verdad, tu matrimonio es nulo / No tu matrimonio es válido. Pero justicia significa decirlo». El Papa Francisco pidió a los participantes a un curso del Tribunal de la Rota, el miércoles pasado, simplificar la justicia eclesial y tener mucho cuidado con no convertirla en un negocio
«Justicia», pidió Papa Francisco para la «gente que espera» una respuesta de los tribunales eclesiales. Así lo manifestó miércoles durante la audiencia a los participantes a un curso sobre la praxis canónica super rato organizado por el Tribunal de la Rota Romana en el Vaticano.
Papa Francisco ha improvisado un discurso sobre «la preocupación» puesta en el Sínodo de octubre sobre la «simplificación» de los procesos de nulidad o validez matrimonial, que justifica a «razón de la justicia» que debe administrar la madre Iglesia.
«Antes del Sínodo he constituido una Comisión que ayudará a preparar varias posibilidades en esta línea: un línea de justicia, y también de caridad, porque hay tanta gente que tiene necesidad de una palabra de la Iglesia sobre su situación matrimonial, por el sí o por el no, pero que sea justa» sostuvo.
Los procedimientos largos y tediosos no ayudan a la justicia, además de la lejanía de algunos tribunales. En este sentido, el Papa Francisco puso un ejemplo: «El Tribunal interdiocesano de Buenos Aires, no recuerdo, pero creo, que en primer instancia, tenga 15 diócesis; creo que la más lejana se encuentra a 240 km… No es posible, es imposible imaginarse que personas simples, comunes, vayan al Tribunal: Deben hacer un viaje, deben perder días de trabajo, el premio, tantas cosas… ellos dicen: Dios me entiende, y voy adelante así, con este peso en el alma».
«Y la Madre Iglesia debe hacer justicia y decir: Sí, es verdad, tu matrimonio es nulo / No tu matrimonio es válido. Pero justicia significa decirlo. Así ellos pueden ir adelante sin esta duda, esta oscuridad en el alma» añadió.
Asimismo, subrayó la importancia de los momentos de formación como el organizado por la Rota Romana y agradeció a Monseñor Pio Vito Pinto, Decano de la misma institución, por sostener la Comisión que trabaja para «la simplificación» de los procesos.
Casos de escándalo público
Por otro lado, el Pontífice pidió que los procedimientos no se vuelvan una cuestión de dinero ni de negocios. «No hablo de cosas extrañas. Hubo escándalos públicos. Yo he debido despedir del Tribunal una persona, hace mucho tiempo, que decía: 10.000 dólares y te hago los dos procedimientos, el civil y el eclesiástico.¡Por favor, esto no!» 
En el Sínodo se ha propuesto -aún discusión- que los procedimientos sean gratuitos. «Se debe evaluar… Sin embargo cuando están ligados a los intereses espirituales y económicos, esto no es de Dios. La Madre Iglesia tiene tanta generosidad para poder hacer justicia gratis, como gratuitamente hemos sido justificados por Jesucristo. Este punto es importante: separar las dos cosas» insistió el Papa Francisco.

 Fuente: Alfa y Omega

Papa: el verdadero cristiano no tiene miedo de ensuciarse las manos con los pecadores

El verdadero cristiano no tiene miedo de ensuciarse las manos con los pecadores, de arriesgar también su fama, porque tiene el corazón de Dios que quiere que nadie se pierda: lo dijo el Papa Francisco en la misa matutina en la casa de Santa Marta.

Al centro de la homilía del Papa Francisco las dos parábolas de la oveja perdida y de la moneda perdida. Los fariseos y los escribas se escandalizaron porque Jesús “acoge a los pecadores y come con ellos”. “Era un verdadero escándalo en aquel tiempo, para esta gente”, observa Francisco, que exclama: “imaginemos si en aquel tiempo hubieran existido los periódicos”. “Pero Jesús ha venido para esto: para ir a buscar a aquellos que se habían alejado del Señor”. Estas dos parábolas - explica - “nos hacen ver cómo es el corazón del Señor”. Dios no se detiene, Dios no va hasta un cierto punto, Dios va hasta el final, al límite, siempre va al límite; no se detiene a mitad del camino de la salvación, como si dijera: “he hecho todo, el problema es de ellos”. Él va siempre, sale, sale al campo”.

Los fariseos y los escribas en cambio, se detienen a mitad del camino. A ellos les importaba que el balance de las ganancias y de las perdidas fuera más o menos favorable y con esto, estaban tranquilos. “Sí, es verdad, he perdido tres monedas, he perdido diez ovejas, pero he ganado tanto. Esto no entra en la mente de Dios, Dios no es un negociante, Dios es Padre y va a salvar hasta el final, hasta el límite”. Y “el amor de Dios es esto”. Pero “es triste el pastor a mitad de camino”, afirma el Papa.

“Es triste el pastor que abre la puerta de la Iglesia y se queda allí a esperar. Es triste el cristiano que no siente dentro, en su corazón, la necesidad de ir a contar a los demás que el Señor es bueno. ¡Pero cuánta perversión hay en el corazón de aquellos que se creen justos, como estos escribas, estos fariseos! Ellos no quieren ensuciarse las manos con los pecadores. Recordemos aquello, lo que pensaban: ‘si éste fuera profeta, sabría que ésta es una pecadora’. El desprecio. Usaban a la gente y luego la despreciaban”.

“Ser un pastor a mitad de camino - afirma el Papa Francisco - es una derrota. Un pastor debe tener el corazón de Dios, ir hasta el límite” porque no quiere que nadie se pierda:
“El verdadero pastor, el verdadero cristiano tiene este celo dentro: que nadie se pierda. Y por esto no tienen miedo de ensuciarse las manos. No tienen miedo. Va a donde debe ir. Arriesga su vida, arriesga su fama, se arriesga a perder su comodidad, su estatus, también a perder en la carrera eclesiástica, pero es buen pastor. También los cristianos deben ser así. Es tan fácil condenar a los otros, como hacían estos - los publicanos, los pecadores - es tan fácil, pero no es cristiano, no es de hijos de Dios. El Hijo de Dios va al límite, da la vida, como la dio Jesús por los otros. No puede estar tranquilo, cuidando de sí mismo: su comodidad, su fama, su tranquilidad. Recuerden esto: ¡pastores a mitad de camino no, jamás! ¡Cristianos a mitad de camino, jamás! Es lo que ha hecho Jesús".

“El buen pastor, el buen cristiano – concluye el Papa – sale, está siempre en salida: está en salida de sí mismo, está en salida hacia Dios, en la oración, en la adoración; está en salida hacia los otros para llevar el mensaje de salvación.”


“Estos escribas, fariseos, no lo sabían, no sabían qué era cargar sobre las espaldas la oveja, con aquella ternura, y llevarla de nuevo con las otras a su lugar. Esta gente no sabe qué es la alegría. El cristiano y el pastor a mitad de camino quizás conoce la diversión, la tranquilidad, una cierta paz, ¿pero la alegría? ¿Aquella alegría que hay en el Paraíso, aquella alegría que viene de Dios, aquella alegría que viene precisamente del corazón de padre que va a salvar? ‘He escuchado el lamento de los israelitas y salgo al campo’ ¡Esto es tan bello! No tener miedo de que se hable mal de nosotros por ir a encontrarnos con hermanos y hermanas que están alejados del Señor. Pidamos esta gracia para cada uno de nosotros y por nuestra Madre, la Santa Iglesia”.