jueves, 1 de noviembre de 2012

Fiesta de todos los Santos


Hoy, primero de noviembre se celebra la fiesta de Todos los Santos. Para toda la Iglesia es una gran celebración porque hay gran fiesta en el cielo. Para nosotros es una gran oportunidad de agradecer todos los beneficios, todas las gracias que Dios ha derramado en personas que han vivido en esta tierra y que han sido como nosotros, con las mismas debilidades, y con las fortalezas que vienen del mismo Dios. Celebremos este día con un corazón agradecido, porque Dios ha estado grande con nosotros y estamos alegres. 

Hoy es un buen día para reflexionar todo el bien espiritual y material que por intercesión de los santos hemos obtenido y tenemos hasta el día de hoy, pues los santos que desearon la Gloria de Dios desde aquí en la tierra lo siguen deseando en la visión beatifica, y comparten el mismo deseo de Nuestro Señor Jesucristo de que todos los hombres se salven, que todos los hombres glorifiquen a Nuestro Señor.

La Iglesia ha instituido la Fiesta de Todos los santos por las siguientes razones: 

1.- Para alabar y agradecer al Señor la merced que hizo a sus siervos, santificándolos en la tierra y coronándolos de gloria en el cielo.

2.- Para honrar en este día aun a los Santos de que no se hace fiesta particular durante el año.

3.- Para procurarnos mayores gracias multiplicando los intercesores.

4.- Para reparar en este día las faltas que en el transcurso del año hayamos cometido en las fiestas particulares de los Santos.

5.- Para animarnos más a la virtud con los ejemplos de tantos Santos de toda edad, sexo y condición, y con la memoria de la recompensa que gozan en el cielo. 

Ha de alentarnos a imitar a los Santos el considerar que ellos eran tan débiles como nosotros y sujetos a las mismas pasiones; que, fortalecidos con la divina gracia, se hicieron santos por los medios que también nosotros podemos emplear, y que por los méritos de Jesucristo se nos ha prometido la misma gloria que ellos gozan en el cielo. 

Se celebra la fiesta de Todos los Santos con tanta solemnidad porque abraza todas las otras fiestas que en el año se celebran en honor de los Santos y es figura de la fiesta eterna de la gloria. 
Fuente: Catholic.net

Escuchar la voz de Dios


En el salmo 81, del  Antiguo Testamento, ya  se relataba la historia de un pueblo que no escuchaba al  Señor. Se describía los intentos de un Dios misericordioso que intentaba lograr la atención de su pueblo.

Oye, pueblo mío, yo atestiguo contra ti,
¡ojalá me escucharas, Israel!
No tendrás ningún dios extraño,
no adorarás a ningún dios extranjero:
yo, el Señor, soy tu Dios,
que te hice subir de la tierra de Egipto.
 
Pero mi pueblo no escuchó mi voz,
Israel no me quiso obedecer:
por eso los entregué a su obstinación,
para que se dejaran llevar por sus caprichos.

¡Ojalá mi pueblo me escuchara,
e Israel siguiera mis caminos!

Yo sometería a sus adversarios en un instante,
y volvería mi mano contra sus opresores.
Los enemigos del Señor tendrían que adularlo,
y ese sería su destino para siempre;
yo alimentaría a mi pueblo con lo mejor del trigo
y lo saciaría con miel silvestre".

Hoy nos habla Dios con tanta fuerza como hablaba a su pueblo en el Antiguo Testamento. El problema es que en este mundo tan ruidoso, no nos ponemos en disposición de oír lo que nuestro Padre nos quiere decir.

" Después del huracán, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Señor. Después del terremoto, fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor. Después del fuego el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva" 1Reyes, 19, 11-13

Allí estaba el Señor, en el susurro de una brisa suave, nosotros debemos dejar el corazón libre de preocupaciones, de los problemas diarios y quedarnos con el corazón en paz esperando lo que Dios nos quiera decir.

Porque Dios todavía nos habla, además de hablarnos a través de las lecturas de Su Palabra, nos habla a cada uno de nosotros. 
Porque nos ama, porque quiere que le conozcamos y así le amemos más.
Porque Él sabe que necesitamos su dirección clara y concreta para nuestra vida.
Porque Él sabe que necesitamos consuelo y ayuda, un consuelo y una ayuda que solamente Él puede darnos.   

¡Señor ayúdanos a dejar nuestro corazón abierto a tu Palabra! ¡Deseamos escucharte y saber qué quieres de nosotros en cada momento!