viernes, 18 de julio de 2014

ACEPTAR LA CIZAÑA NOS HUMANIZA. Escrito por Enrique Martínez Lozano

Mt 13, 24-43
La personalidad fanática tiende a ver la realidad escindida completamente en dos: todo es blanco o negro, verdadero o falso, bueno o malo, "trigo o cizaña"; para ella, no caben otras tonalidades. 
Por eso, se convierte en juez implacable que "salva" o "condena".
Sabemos que, tras esa apariencia de dureza e intransigencia, lo que se esconde es una inseguridad amenazadora, aunque con frecuencia inconsciente para el propio individuo. Precisamente, el fanatismo cumple la función de mantenerla a raya, aunque sea a un precio excesivamente alto, por el desgaste y el sufrimiento que conlleva.
La intolerancia, nos advertía el físico ruso Andrei Sájarov, no es sino "la angustia de no tener razón". Pero imposibilita el descanso y la paz, porque se asienta en una no aceptación de la realidad tal como es.
Algo similar ocurre en las actitudes fundamentalistas: al identificar sus creencias con la verdad, y al haber hecho de las mismas el sostén de su propia seguridad psicológica, no queda otro remedio que condenar tajantemente todo aquello que pueda poner en cuestión el "orden" que su propia mente ha establecido (y que, en el caso religioso, intentará justificar remitiéndose a una autoridad divina).
Y aquí se unen todos esos perfiles mentalmente autoritarios: aun sin pretenderlo, están cultivando la semilla del fanatismo que siempre brota al adoptar una actitud de superioridad moral.
Con un humor que no oculta la tragedia, el escritor israelí Amos Oz escribe lo siguiente: "La esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a los demás a cambiar. En esa tendencia tan común de mejorar al vecino, de enmendar a la esposa, de hacer ingeniero al niño o de enderezar al hermano en vez de dejarles ser.
El fanático es una criatura de lo más generosa. El fanático es un gran altruista. A menudo, está más interesado en los demás que en sí mismo. Quiere salvar tu alma, redimirte. Liberarte del pecado, del error, de fumar. Liberarte de tu fe o de tu carencia de fe. Quiere mejorar tus hábitos alimenticios, lograr que dejes de beber o de votar. El fanático se desvive por uno. Una de dos: o nos echa los brazos al cuello porque nos quiere de verdad o se nos lanza a la yugular si demostramos ser unos irredentos.
En cualquier caso, topográficamente hablando, echar los brazos al cuello o lanzarse a la yugular es casi el mismo gesto. De una forma u otra, el fanático está más interesado en el otro que en sí mismo por la sencillísima razón de que tiene un sí mismo bastante exiguo o ningún sí mismo en absoluto" (A. OZ, Contra el fanatismo, Debolsillo, Barcelona 2005, pp.28-29).
La tragedia puede formularse de este modo: el trigo y la cizaña no se dan en campos diferentes, ni dividen a las personas en dos grupos: buenos y malos, como el fundamentalismo quiere hacer creer. Trigo y cizaña habitan juntos en cada corazón humano.

Más aún: en la medida en que venimos a conocer el funcionamiento de la sombra, nos percatamos de que es precisamente aquello que más nos crispa lo que –aunque reflejado en el vecino- tenemos en nosotros mismos. La "cizaña" que más detestamos en el prójimo es aquella que más escondida se halla en nuestro interior.
Por eso, la actitud sabia es la de "dejarlos crecer juntos". Tal actitud remite precisamente a lo que tenemos que hacer con la propia sombra: aceptarla, abrazarla, para poder reconocerla como propia –con lo que, al dejar de proyectarla en los demás, renunciaremos a juzgarlos-, sin reducirnos a ella.

El regalo que tal trabajo esconde para quien lo emprende es un crecimiento en integración y en humildad. Paradójicamente, la aceptación de la "cizaña" nos ha terminado humanizando, bajándonos del pedestal egoico –hecho de exigencia, perfeccionismo y ciertas ideas de "superioridad"- que sostenía el fanatismo, y acercándonos a nuestra verdad completa.

Severidad contra la "lepra" de la pederastia eclesial Sobre el celibato: "hay soluciones y las encontraré"

Francisco afirmó que afrontará con toda la "severidad" que requiere los casos de pederastia en el seno de la Iglesia Católica y los tildó de "lepra", en una entrevista publicada el lunes 14 de julio por el diario italiano "La Repubblica", en la que también habló de la mafia y del celibato.


Francisco señaló que los casos de pederastia son "frecuentes" en la sociedad actual, en la que se perpetran estos "abominables" delitos como consecuencia, entre otras cosas, de que la educación parece haber desaparecido de las casas y de las familias.

"La corrupción de un muchacho es lo más terrible e inmundo que se pueda imaginar y especialmente si, como demuestran los datos que he podido examinar personalmente, gran parte de estos hechos abominables se dan en el entorno de familias o amigos", indicó.
Un problema que también afecta a la Iglesia Católica, donde se desarrolla como si de una enfermedad infecciosa se tratara, como si fuera "lepra", dijo.

El papa expresó su preocupación por las estadísticas que le ofrecen algunos de sus colaboradores, que apuntan a que la pederastia podría afectar al 2 % de la Iglesia.
"Lo considero gravísimo. Este 2 % de pederastas son incluso obispos y cardenales. Además, otros conocen estos casos y callan. Encuentro esta situación insostenible y mi intención es afrontarla con la severidad que requiere", subrayó.

El pasado lunes, el papa pidió "perdón por los pecados de omisión" cometidos por líderes de la Iglesia en relación con los abusos sexuales durante una misa en su residencia vaticana, a la que asistieron seis víctimas de dichos delitos.

"Humildemente pido perdón", dijo el papa argentino, quien reconoció que los líderes de la Iglesia "no han respondido adecuadamente a las denuncias de abuso presentadas por familiares y por aquellos que fueron víctimas del abuso".
Otro de los asuntos que abordó durante la entrevista es el crimen organizado, que el pontífice argentino dijo no conocer "a fondo", aunque es consciente de los delitos que a menudo cometen los mafiosos o de los "enormes intereses" que administran.
"Todo esto está cambiando y cambiará. Nuestra denuncia de la mafia no será un hecho aislado, sino constante. Pederastia y mafia: la Iglesia, el pueblo de Dios, los sacerdotes y las comunidades tendrán entre sus cometidos estas dos importantísimas cuestiones", dijo.
Por último, el Obispo de Roma también se refirió al celibato entre los miembros del clero y aseguró que, a este respecto, hay soluciones y las encontrará.

"El celibato fue establecido en el siglo X, es decir, 900 años después de la muerte de Jesús. La Iglesia católica oriental permite que sus sacerdotes se casen. El problema ciertamente existe aunque no es de gran dimensión. Se requiere tiempo aunque hay soluciones y las encontraré", señaló.


Redacción de Religión Digital

Yo quiero misericordia y no sacrificios.


Evangelio según San Mateo 12,1-8.

En aquel tiempo, Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.

Al ver esto, los fariseos le dijeron: "Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado".

Pero él les respondió: "¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?

¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?

Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo.

Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes.

Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado". 
Fuente: News. va