miércoles, 24 de agosto de 2016

Bergoglio: "La trata de seres humanos, crimen contra la humanidad"

 "La trata de seres humanos, de órganos, el trabajo forzado y la prostitución son esclavitudes modernas y crímenes contra la humanidad", lo escribe el Papa Francisco en su cuenta oficial de twitter@Pontifex, en el día en que se recuerda la Jornada Internacional de la Trata de Esclavos y su Abolición.
El Pontífice, condena una vez más a través de un tweet este terrible fenómeno que flagela a la humanidad, ya que la esclavitud no es cosa del pasado; las nuevas formas de esclavitud afectan a más de 21 millones de personas. Por ello, el propósito de esta Jornada Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición es inscribir la tragedia del comercio de esclavos en la memoria de todos los pueblos.
En este sentido, el Obispo de Roma definió a la trata y a las diferentes formas de esclavitud moderna como "crímenes contra la humanidad". Su llamado, más que una condena es un grito contra aquella que en diversas ocasiones, lo ha definido como una "llaga en el cuerpo de la humanidad contemporánea, una llaga en la carne de Cristo", palabras que pronunció el pasado 12 de agosto, al encontrar a algunas víctimas liberadas de la esclavitud de la prostitución.
De la misma manera, el pasado mes de junio, tomando la palabra en la Cumbre contra la trata de seres humanos y el crimen organizado, el Papa recordó a los jueces que a ellos les "corresponde hacer justicia, y tener una especial atención en hacer justicia en el campo de la trata y del tráfico de personas y, frente a esto y al crimen organizado, les pidió que se defiendan de caer en la telaraña de las corrupciones".
También la Iglesia, dijo el Pontífice, tiene que ver con estos aspectos, para ello, es obligatorio generar un movimiento trasversal y ondular, una "buena onda", que abrace a toda la sociedad desde arriba hasta abajo y viceversa, desde la periferia al centro y al revés. La realización de ello requiere la toma de plena conciencia de este desafío, para que así no prospere la globalización de la indiferencia y la sociedad pueda buscar formas adecuadas para abrir brechas y nuevos caminos de justicia en beneficio de la promoción de la dignidad humana, de la libertad, la responsabilidad, la felicidad y de la paz.
 Religión digital

Cercanía del Papa y de toda la Iglesia ante el terremoto que asoló el centro de Italia

¡Ante todo, buenos días!
Había preparado la catequesis de hoy, como todos los miércoles de este Año de la Misericordia, sobre el argumento de la cercanía de Jesús. Pero ante la noticia del terremoto que ha sacudido el centro de Italia, devastando enteras zonas y dejando muertos y heridos, no puedo dejar de expresar mi gran dolor y mi cercanía a todas las personas presentes en los lugares afectados por los seísmos, a todas las personas que han perdido a sus seres queridos y a aquellas que aún se sienten afectadas por el miedo y el terror. Escuchar al Alcalde de Amatrice decir: “la ciudad ya no existe” y saber que entre los muertos existen también algunos niños, me conmueve mucho de verdad. Y por esto quiero encomendar a todas estas personas  en los alrededores de Accumuli, Amatrice y en torno, en la diócesis de Rieti, de Ascoli Piceno y las otras en todo el Lacio y Umbría y en las Marcas, la oración y decirles que cuentan con la caricia y el abrazo de toda la Iglesia que en este momento desea abrazarlos con su amor materno, también con nuestro abrazo, aquí, en la Plaza.
Agradezco a todos los voluntarios y a los operadores de la Protección Civil que están socorriendo a estas poblaciones, les pido que se unan a mí en la oración, para que el Señor Jesús, que se ha siempre conmovido ante el dolor humano, consuele estos corazones afligidos y les done la paz por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María. Dejémonos conmover con Jesús.
Por lo tanto, postergo para la próxima semana la catequesis de este miércoles, y los invito a recitar conmigo por estos hermanos y hermanas nuestras una parte del Santo Rosario.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)

24 de agosto: san Bartolomé, Apóstol


Con absoluta certeza solo sabemos su nombre; casi podríamos decir que es un Apóstol desconocido a causa de los poquísimos datos evangélicos que tenemos de él.
Aparece mencionado en las cuatro «listas» de Apóstoles, tanto la de los Hechos como en las de losSinópticos. San Juan, que no pone en su Evangelio ninguna lista de Apóstoles, no lo nombra en su producción literaria sagrada.
Pero a partir de los datos neo-testamentarios, los estudiosos antiguos tomaron pistas para esclarecer más su personalidad y llegaron a conclusiones, generalmente bien aceptadas por la crítica moderna, inclinándose a identificarlo con otro personaje que está presente en el Evangelio y que se llama Natanael. Verás.
Natanael sí que es colocado por Juan dentro del círculo de los más íntimos de Jesús y esto ya es un buen indicio. Como es amigo de Felipe, este le habló de Jesús afirmando su mesianidad y recibiendo por parte de Natanael respuesta un tanto despreciativa por ser Cristo de Nazaret y de allí «nunca salió nada bueno»; pero Felipe tendrá el gesto de facilitarle una entrevista con Jesús y se lo presentará; el Señor, nada más verlo, hace de él un elogio: «este es un israelita en el que no hay engaño». El encomio es tan significativo que daría la sensación al lector cristiano para el que Juan escribe su Evangelio de quedarse incompleto y extraño de no tener ninguna respuesta posterior (parece como si la respuesta digna esperada fuera el llegar a ser incluido en el grupo apostólico); el relato joánico terminará con una explícita y rotunda confesión de fe de Natanael, cuando el Señor le diga –misteriosamente para nosotros– que le vio «cuando estaba debajo de la higuera». Además, esta escena sucede solo tres días antes del primer milagro de Jesús en las bodas de Caná de Galilea, realizado con la consecuencia de un fortalecimiento de la fe de sus discípulos en Él y, casualmente, Natanael es natural de Caná.
La segunda vez que Juan mencionará a Natanael será en el episodio post-pascual de la pesca milagrosa que tuvo lugar en el lago Tiberíades, como discípulo presente, testigo de Jesús resucitado, que es condición indispensable para pertenecer al grupo de los Apóstoles.
Así que Juan habla de un Natanael incluido dentro de los íntimos de Jesús y en la privilegiada situación cuyos indicios llevan a poder considerarlo Apóstol, pero que no se menciona en las «listas». Y los otros lugares neo-testamentarios incluyen en las «listas» un Bartolomé, ciertamente Apóstol, del que Juan no habla.
Si a esto se añade que Bartolomé es un nombre patronímico –como Barjona, Barrabás o Barjesú– que quiere decir hijo de Tholmaí –nombre que aparece en otros lugares de la Biblia, empleado por Josefo en la forma griega como Tholomaios– y que en las «listas» de los Apóstoles de Hechos y Sinópticos sale siempre emparejado Felipe con Bartolomé, se puede llegar bien y sin forzar los textos de que Bartolomé y Natanael son la misma persona con dos nombres distintos: un patronímico (Bartolomé –hijo de, Tholmaí–) y otro propio (Natanael –don de Dios–), como sucede de modo innegable con el nombre propio Simón que también es denominado con el patronímico Barjona o hijo de Jonás.
Y ya no se sabe más; solo que era un alma noble, sin dobleces ni recovecos y lo común con los demás Apóstoles, después del acontecimiento de Pentecostés en el que estuvo presente: el trajín por los pueblos y campos acompañando a Jesús; la existencia pobre –a expensas de las limosnas que les daban–, pero que bien valía la pena disfrutar con tal de quedarse boquiabiertos por lo que enseñaba aquel rabí joven que les enseñaba el valor del sufrimiento que no entendían; quisquillosos entre ellos porque les gustaba figurar; conscientes de sus limitaciones que les llevaron tantas veces a tener que pedir explicación a las parábolas y a que les enseñara a rezar. A pesar de todo, Él los hizo depositarios del poder de Dios para extender el Reino.
Para más detalle de su vida y muerte es preciso recurrir a la leyenda y fábula que la hay abundante en la literatura apócrifa. Las Actas de Felipe lo sitúan predicando en Licaonia y Frigia, El martirio de San Bartolomé en el Ponto y el Bósforo, Eusebio dice que evangelizó la India y otras leyendas más seguras dicen que fue por las tierras de Mesopotamia, Persia y Armenia donde murió degollado –quizá por eso sea patrono de carniceros y curtidores– y decapitado luego por el rey en un acceso de ira, después de haber convertido a la fe cristiana y bautizado a la hermana regia.
De ahí sacó motivo la iconografía para presentarlo con pellejo al hombro y cuchillo en la mano, símbolo de su martirio, dejando ver al demonio encadenado –en señal de dominio sobre él– que engañaba a la pobre gente cuando hacía hablar al ídolo Astaroth.
Para sus reliquias también existen caminos a gusto de todos, aunque nada fiables. Unas leyendas dicen que su cuerpo fue arrojado al mar, otros afirman que se trasladó a Mesopotamia, Gregorio de Tours comenta que sus restos llegaron milagrosamente a la isla de Lípari de donde se trasladaron en el 808 a Benevento por temor a los sarracenos. En el año 1000 llegaron a Roma y se pusieron en la isla Tiberina, en la iglesia de San Adalberto, que cambió el nombre por la de San Bartolomé.
Archimadrid.org

Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño


Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 45-51
En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice:
-«Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».
Natanael le replicó:
-«¿De Nazaret puede salir algo bueno?».
Felipe le contestó:
-«Ven y verás».
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
-«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta:
-«¿De qué me conoces?».
Jesús le responde:
-«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió:
-«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó:
-« ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has ver cosas mayores».
Y le añadió:
-«Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».
Palabra del Señor.