En este tiempo todas las miradas de los fieles católicos se dirigen a Roma, la sede del sucesor del Apóstol San Pedro.

Como en otros textos bíblicos el cambio de nombre indica la encomienda de una tarea o de una misión. Jesús cambia a Simón este nombre por el de "Pedro", que traduce del arameo Kefas y quiere decir "Roca". De este modo señala la construcción de una casa o templo, de una nueva comunidad, en la que Pedro, discípulo de Jesús, va a tener un papel fundamental. Este papel se describe con la expresión "atar y desatar" y la imagen de "las llaves".
El Papa Benedicto XVI ha sido el sucesor de Pedro en Roma. Él mismo ha declarado públicamente su renuncia. Es tiempo de orar por él, por su sucesor y por toda la Iglesia.
Elías Yanes
Arzobispo Emérito de Zaragoza