sábado, 19 de diciembre de 2015

Carmena, Osoro y el padre Ángel cenarán en Nochebuena con doscientos sin techo

El Ayuntamiento cede el Palacio de Cibeles a la Fundación Mensajeros de la Paz

"Les vamos a acoger con mucho gusto", dice la alcaldesa de Madrid

El Ayuntamiento de Madrid cederá la galería del Palacio de Cibeles, sede del Consistorio, para acoger una cena de Nochebuena para 200 personas sin hogar organizada por la Fundación Mensajeros de la Paz, tal y como ha señalado a Europa Press su presidente y párroco de la iglesia de San Antón de Madrid, el padre Ángel.
Ha indicado que se trata de un "símbolo" en favor de las personas que padecen el sinhogarismo al poder congregar en este lugar a 200 personas sin hogar con un menú de Nochebuena a partir de las 20 horas del 24 de diciembre.
La iniciativa de la Fundación Mensajeros de la Paz cuenta con el visto bueno de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, quien vendrá acompañado por el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, como confirmó la propia regidora este mediodía.
Así lo ha asegurado en la Navideña Feria Internacional de las culturas, donde ha señalado que la cena la ha preparado el religioso y que acudirán "todas las personas con las que él trabaja". "Les vamos a acoger con mucho gusto", ha añadido, subrayando que ella asistirá junto al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro.

El padre Ángel ha explicado que una empresa de catering que habitualmente colabora en el servicio de comida de residencias de mayores se encargaría de aportar el menú y que incluso profesionales del taxi se han ofrecido a traer a los comensales a la sede del Consistorio.
El mobiliario para la cena lo dispondrá también la empresa de catering y los asistentes tendrán también camareros que le sirvan el menú.
"Lo esencial de la iniciativa es que se trata de una muestra de cariño hacia los sin techo", ha asegurado el padre Ángel para recalcar que serán personas sin hogar que habitualmente pasan la madrugada de Nochebuena en la Iglesia de San Antón o asisten a comedores sociales.

Ha recordado que el Papa Francisco suele hacer una iniciativa similar en Nochebuena y cree que esta cena en el Consistorio es un "proyecto precioso" que podría también hacerse en otras instituciones, aludiendo como ejemplos aleatorios el Congreso o el Senado.
Fuente: Religión Digital

Dios viene a salvarnos y no encuentra mejor manera para hacerlo que caminar con nosotros, dijo el Papa en Cáritas Roma

Dios viene a salvarnos y no encuentra mejor manera para hacerlo que caminar con nosotros, hacer nuestra vida.  En el momento de elegir el modo como hacer la vida, no elige una gran ciudad de un gran imperio, no elige una princesa una condesa por madre, una persona importante un palacio de lujo. Parece que todo haya sido hecho intencionalmente casi de escondido María una joven de 16 0 17 años en una villa perdida de las periferias del imperio romano. Ninguno conocía esa villa, seguro. José, un joven que la amaba y quería esposarla, era un carpintero. Todo simplicidad. Todo escondido. Y también el rechazo, porque eran novios y en una villa así pequeña, ustedes saben cómo son las habladurías, dan vueltas. Y José se da cuenta que ella está embarazada. Todo escondido y también con las calumnias y las habladurías. El ángel explica a José el misterio. Ese hijo que espera tu novia es obra del Espíritu Santo. Cuando José se despertó del sueño hizo lo que  el ángel le dijo. Pero todo escondido. Las grandes ciudades del mundo no sabían nada.
Si  tú quieres encontrar a Dios buscalo en la humildad, en la pobreza, es donde él está escondido, en los más necesitados, en los enfermos hambrientos, carcelados. Y Jesús cuando nos predica la vida nos dice cómo será nuestro juicio. No dirá vení conmigo porque hiciste tantas ofrendas a la iglesia. La entrada al cielo no se paga con dinero. No dirá tu eres muy importante, has estudiado tanto... Los honores no nos abren la puerta del cielo. ¿Que nos dirá Jesús para abrirnos las puertas del cielo?: Estaba hambriento y me diste de comer y enfermo, en la cárcel y has venido a verme.
Jesús está en la humildad. El amor de Jesús es grande. Por esto hoy, al abrir esta puerta santa, yo quisiera que el Espíritu Santo abriera el corazón de todos los romanos y les hiciera entender el camino de la salvación, que no está en el lujo, no es el camino de las grandes riquezas, no es el camino del poder, es el camino de la humildad. Los más pobres, los enfermos, los carcelados... Pero Jesús dice aún más, los más pecadores si se arrepienten nos precederán en el cielo. Ellos tienen la llave. Aquel que hace la caridad y aquel que se deja abrazar de la misericordia del Señor.


Nosotros hoy abrimos esta puerta y pedimos dos cosas. Primero que el Señor nos abra las puertas del corazón. Todos somos pecadores. Todos tenemos necesidad de sentir la palabra del Señor; que el Señor venga. Y segundo, que el Señor nos haga entender que el camino de la vanidad, de las riquezas, del orgullo no son caminos de salvación.. Que el Señor nos haga entender que su caricia de Padre su misericordia, su perdón es cuando nosotros  nos acercamos a  aquellos que sobran, a los descartados de la sociedad. Esta puerta que es la puerta de la caridad; la puerta donde son asistidos tantos descartados. Que nos haga entender que también seria lindo que cada uno de nosotros, que cada uno de los romanos se sintiera descartado y sintiera la necesidad de la ayuda de Dios. Hoy nosotros rogamos por Roma por todos los habitantes de Roma, por todos, empezando por mí, para que el Señor nos de la gracia de sentirnos descartados, porque no tenemos ningún mérito. Solamente Dios nos da la misericordia, la gracia. Y para acercarnos a esa gracia tenemos que acercarnos a los descartados, a los pobres, a los que tienen más necesidad. Porque seremos juzgados por esta cercanía. Que el Señor hoy, abriendo esta puerta nos de esta gracia a todos los habitantes de Roma.  Para poder recibir el abrazo de la misericordia donde el padre abraza al hijo herido.  Pero es el Padre Dios el que está herido de amor y por esto es capaz de salvarnos a todos.


Sal 70, 3-4a. 5-6ab. 16-17

Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria.
Sé tú mi roca de refugio, 
el alcázar donde me salve, 
porque mi peña y mi alcázar eres tú. 
Dios mío, líbrame de la mano perversa.
Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria. 
Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza 
y mi confianza, Señor, desde mi juventud. 
En el vientre materno ya me apoyaba en ti, 
en el seno tú me sostenías.
Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria
Contaré tus proezas, Señor mío, 
narraré tu victoria, tuya entera. 
Dios mío, me instruiste desde mi juventud, 
y hasta hoy relato tus maravillas.
Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria.

El ángel Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista


Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 5-25
En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel.
Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso.
Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.
Pero el ángel le dijo:
- «No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacía los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto.»
Zacarías replicó al ángel:
- «¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.»
El ángel le contestó:
- «Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento.»
El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo.
Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo:
- «Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres.»
Palabra del Señor.