
Todos los días por la mañana, rezábamos laúdes. Jugábamos a un montón de cosas. Escuchábamos la misa, comíamos y teníamos tiempo libre.
Luego teníamos catequesis y después,volvíamos a jugar.
Yo me lo pasé genial.Todo me gustó mucho, pero lo que más me gustó fueron las yincanas que los monitores prepararon.
El lugar donde estábamos era precioso:teníamos un paisaje muy bonito y unas vistas al embalse del Atazar.
Yo animaría a todos los niños de poscomunión que no fueron, a que vengan el año que viene.Y a todos los que no están apuntados a poscomunión, que se apunten.
Un saludo,
Elena Mauricio