viernes, 2 de octubre de 2015

José A. Pagola, ante el Sínodo: "El Papa Francisco, amigo de pecadores""El sufrimiento de la gente penetra hasta el fondo de su ser"

Las tradiciones evangélicas subrayan una y otra vez que la actuación de Jesús está siempre inspirada, motivada e impulsada por la misericordia hacia todo ser humano. Es la misericordia lo que explica y define su manera de ser y de actuar. El verbo que emplean de ordinario los evangelistas (splanchnizomai) sugiere que el sufrimiento de las gentes conmueve sus entrañas, penetra hasta el fondo de su ser y se convierte en su principio de acción.
Lo importante es captar que esta misericordiano es un sentimiento más, sino la reacción básica de Jesús que dirige y configura toda su actuación. No viene motivada por interés alguno. Es amor gratuito que brota en Jesús desde el misterio insondable de Dios. Desde esta misericordia se entiende toda su acción salvadora.
Los evangelios destacan de manera especial la dedicación de Jesús a curar la vida enferma de las gentes erradicando o aliviando su sufrimiento. Nada ni nadie podrá detener su libertad para actuar con misericordia, ni siquiera la ley sagrada del descanso sabático: "El precepto del sábado ha sido instituido para el ser humano y no el ser humano para el sábado" (Marcos 2, 27).
Además, los evangelios destacan la actuación escandalosa de Jesús ofreciendo el perdón de Dios de manera gratuita a los "pecadores". Nada ni nadie podrá detenerle, ni el rechazo ni los insultos. Jesús explicará así su actuación: "No necesitan de médico los sanos sino los que están mal, no he venido a llamar a justos sino a pecadores" (Marcos 2,15).
Lo que resultaba especialmente escandaloso era su costumbre de sentarse a la mesa con pecadores y gentes que, por diversas razones, los sectores más observantes consideraban excluidos de la Alianza y, por tanto, apartados de la convivencia (banquetes, bodas, sábado...). Jesús se acerca a comer con ellos, no como un maestro de la ley, preocupado de examinar su vida moral, sino como profeta de la misericordia que les ofrece su amistad y comunión.
El significado profundo de estas comidas con pecadores consiste en que Jesús crea comunidad con ellos ante Dios. Comparte el mismo pan y el mismo vino; pronuncia con ellos la "bendición a Dios" y celebra anticipadamente el banquete final que el Padre está ya preparando para sus hijos e hijas. Su gesto de misericordia les anuncia la Buena Noticia de Dios: "Esta discriminación que estáis sufriendo no refleja el misterio último de Dios. También para vosotros el Padre es misericordia y perdón".
La mesa de Jesús es una mesa abierta para todos. No es la "mesa santa" de los fariseos, ni la "mesa pura" de los miembros de la comunidad de Qumrán. Es la mesa acogedora de Dios. Con su actuación misericordiosa, Jesús no justifica la corrupción de los publicanos ni la vida de las prostitutas. Sencillamente, rompe el círculo diabólico de la discriminación y abre un espacio nuevo donde todos son acogidos e invitados al encuentro con el Padre de la misericordia. Jesús pone a todos, justos y pecadores, ante el misterio insondable del perdón de Dios. Para él, ya no hay justos con derechos y pecadores sin derechos. A todos se les ofrece la misericordia. Solo quedan excluidos los que no la acogen.
La Iglesia lleva muchos siglos sin escuchar en toda su radicalidad la llamada de Jesús: "Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso" (Lucas 6,36). Jesús no tiene nada mejor que ofrecer a sus seguidores, como motivación e impulso de la misericordia, que a su Padre Bueno: "Reproducid en la tierra la misericordia de vuestro Padre del cielo". La misericordia no es una ley más. Es la gran herencia de Jesús. Por eso, todo aquello que impide, oscurece o dificulta captar el misterio de Dios como misericordia, perdón o alivio del sufrimiento, ha de desaparecer de su Iglesia pues no encierra la Buena Noticia de Dios proclamada por Jesús.
Sus seguidores hemos de trabajar hoy para que su Iglesia sea, cada vez más, un espacio sensible y comprometido ante todas las heridas físicas, morales y espirituales de los hombres y mujeres de hoy. ¿No ha llegado el momento de revisar la disciplina eclesiástica y el contenido del Derecho Canónico (sanciones, castigos de los delitos, penas, procesos, tribunales...), tan ajeno a veces al espíritu de Jesús y tan condicionado por doctrinas inspiradas en el derecho romano más que en el Evangelio?
En este contexto, no es un hecho de importancia menor la decisión que se tome en el próximo Sínodo sobre el acceso o no a la comunión sacramental, de los matrimonios en situación irregular (divorciados vueltos a casar). Será signo de que la Iglesia se decide a seguir a Jesús por los caminos de la misericordia, o que todavía no se siente con fuerzas para liberarse de ataduras que le están impidiendo anunciar con la audacia y radicalidad de Jesús la misericordia de Dios hacia todo ser humano.

Los sectores fariseos, al ver que Jesús admitía a todos a su propia mesa, lo acusaron de "amigo de pecadores". Jesús nunca se defendió de esta acusación ni la desmintió pues era cierto que se sentía su amigo. Es triste observar cómo, después de veinte siglos, toman fuerza en la Iglesia algunas corrientes de resistencia al papa Francisco, en cuyo trasfondo parece que subyace la misma preocupación pues, en definitiva, le están pidiendo que no caiga en la tentación de ser tan amigo de pecadores. No logro entender su escándalo. ¿A quién excluiría hoy Jesús de la comunión eucarística? Cuanto más contemplo al profeta de la misericordia y trato de interiorizar su Espíritu, más me reafirmo en la convicción de que solo la misericordia puede hacer a la Iglesia de hoy más humana y más creíble. Francisco, ¡Que Dios te bendiga!

Francisco pide evitar desde el origen la huída de inmigrantes y refugiados. “Son nuestros hermanos y buscan una vida mejor”, afirma en su mensaje

El Papa Francisco lamenta que los inmigrantes y los refugiados no encuentren normas claras para su acogida e integración en los países a donde llegan, con las que se respeten los derechos y deberes de todos.
Esas personas encuentran una "falta de normas claras, que se puedan poner en práctica, que regulen la acogida y prevean vías de integración a corto y largo plazo, con atención a los derechos y a los deberes de todos".
El Vaticano publicó hoy un mensaje del papa titulado "Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia".
Francisco recuerda el aumento en todas las áreas del planeta del número de personas que deben dejar sus países por ser "víctimas de la violencia y de la pobreza" y que "sufren el ultraje de los traficantes de personas humanas en el viaje hacia el sueño de un futuro mejor".
Y agrega cómo "si después sobreviven a los abusos y a las adversidades, deben hacer cuentas con realidades donde se anidan sospechas y temores".

En este análisis sobre el momento actual del drama de la inmigración el papa indica que la principal cuestión que se debe afrontar tras "la superación de la fase de emergencia" es dar espacio "a programas que consideren las causas de las migraciones".
"Las historias dramáticas de millones de hombres y mujeres interpelan a la comunidad internacional, ante la aparición de inaceptables crisis humanas en muchas zonas del mundo", señala.
Por ello su mensaje es un llamamiento a la necesidad de "actuar en profundidad y de manera incisiva" en los países del cual salen los emigrantes y los refugiados.
"Es necesario evitar, posiblemente ya en su origen, la huida de los refugiados y los éxodos provocados por la pobreza, por la violencia y por la persecución", subraya.
El mensaje de Jorge Bergoglio es también una denuncia a "la indiferencia y el silencio" que asegura "abren el camino a la complicidad cuanto vemos como espectadores a los muertos por asfixia, penurias, violencias y naufragios".
Asimismo, es un toque de atención a las conciencias de los habitantes de los países donde llegan los inmigrantes.
El papa invita a la reflexión cuando pregunta: "¿No es tal vez el deseo de cada uno de ellos el de mejorar las propias condiciones de vida y el de obtener un honesto y legítimo bienestar para compartir con las personas que aman?.
Una parte importante e "indispensable", subraya Bergoglio, es "que la opinión pública sea informada de forma correcta, incluso para prevenir miedos injustificados y especulaciones a costa de los migrantes".
Otro aspecto destacado por el pontífice es el de cómo prepararse a los cambios que estos flujos migratorios inevitablemente provocarán y sobre todo cómo defender "la identidad" de todos.
"¿Cómo hacer de modo que la integración sea una experiencia enriquecedora para ambos, que abra caminos positivos a las comunidades y prevenga el riesgo de la discriminación, del racismo, del nacionalismo extremo o de la xenofobia?", se interroga el pontífice.
Francisco explica que para los católicos "en la acogida del extranjero (...) se abren las puertas a Dios y en el rostro del otro se manifiestan los rasgos de Jesucristo".
Y, sin embargo, hace notar cómo "no cesan de multiplicarse los debates sobre las condiciones y los límites que se han de poner a la acogida, no sólo en las políticas de los Estados, sino también en algunas comunidades parroquiales que ven amenazada la tranquilidad tradicional".

Los obispos españoles que participan en el Sínodo de la Familia defienden las reformas del Papa

Carlos Osoro: Los que oponen doctrina a soluciones pastorales "no han leído el pensamiento de Francisco sobre la familia"
Sistach: "Habrá que juzgar y hacer propuestas para potenciar la salud y curar las anomalías de las familias de hoy”


Cuatro días antes de que se abriese en Roma la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), reunida en Madrid, deliberaba sobre este importante acontecimiento eclesial, en concreto, sobre la reforma de los procesos denulidad matrimonial a la luz de los motus proprios de Francisco presentados a principios de septiembre en el Vaticano. Ambos decretos causaron cierta conmoción en sectores eclesiales poco propicios a las reformas del Papa, que consideraron que con ellos se introducía "el divorcio católico".
No lo ven así al menos tres de los miembros de la delegación española que asistirá, del 4 al 25 de octubre, a la asamblea sinodal.
En declaraciones a Vida Nueva, Mario Iceta, obispo responsable de Familia y Vida, niega la mayor. "A su regreso del Encuentro Mundial de las Familias de Filadelfia, el Papa ha remarcado que el motu proprio en ningún modo puede considerarse como un divorcio católico. Las circunstancias actuales hacen necesaria una adecuada diversidad de itinerarios en este procedimiento, que siempre es doloroso y complicado. No se trata de ‘anular' un matrimonio, sino de reformar el procedimiento de declaración de nulidad en determinadas circunstancias y si existen razones fundadas para invocarlo, de modo que sea más ágil sin por ello perder objetividad ni verdad, pues de eso se trata, de conocer la verdad ante Dios de la situación".
El cardenal Lluís Martínez Sistach, que asistirá al Sínodo por invitación expresa del Papa, no oculta su alegría por una medida que, como apunta, ya habían pedido algunos cardenales en el consistorio de 2014 y en el Sínodo extraordinario del pasado año. "Estoy contento porque con esta reforma se facilita el camino para que los matrimonios que no son válidos se puedan declarar nulos con más rapidez y menos o nada costes económicos". Para el arzobispo de Barcelona, ese decreto es, además, "una manera de ayudar a los esposos cristianos para que puedan, si su matrimonio canónico es nulo, contraer un nuevo matrimonio y poder confesarse y comulgar. Esta reforma de Francisco armoniza la fidelidad a la indisolubilidad con la misericordia de la Iglesia. Hay que agradecer al papa Francisco esta reforma y que lo haya hecho siguiendo lo que se pidió en la anterior asamblea sinodal en la relación final".
Tampoco hay lugar para la duda en Carlos Osoro. El arzobispo de Madrid considera que estas disposiciones pontificias "son una puerta para hacer una pastoral matrimonial más sólida, más rápida, más eficaz, y también una puerta para responder a las necesidades reales que tienen las familias en estos momentos; familias que, con mayores o menores dificultades, necesitan el acompañamiento de la Iglesia".
No se les escapa a estos padres sinodales la tensión que se ha creado en torno a esta asamblea, con posturas divergentes sobre hasta dónde han de llegar las reformas, y con el tema de la comunión de los divorciados vueltos a casar como piedra de toque. Para Osoro, esos otros obispos y cardenales que oponen doctrina a soluciones pastorales, como pide Francisco, "en muchos casos no se han leído todo el pensamiento del Papa sobre la familia, que no solamente lo ha desarrollado desde que fue nombrado sucesor de Pedro, sino que hay que ver todo lo que él dijo sobre la familia siendo arzobispo de Buenos Aires. Tiene tal profundidad, belleza y fuerza que, si los que dicen cosas distintas lo leyeran, firmarían claramente lo que plantea Francisco".
Para Sistach, este clima enrarecido entre sinodales se debe, "en gran parte, a que no se cree que los que hablan sobre estas cuestiones quieren respetar la indisolubilidad del matrimonio cristiano, pero también porque se quiere reflexionar sobre qué se puede hacer para dar una respuesta pastoral a personas cristianas con una situación matrimonial peculiar". Con esto último se refiere el purpurado catalán a "un problema pastoral considerable, sobre todo en América del Sur, donde hay muchísimas personas jóvenes y adultas con un elevado porcentaje de divorcios y nuevas uniones que desean comulgar con los hijos en la misa dominical. El Papa, que fue arzobispo de la gran Buenos Aires, vive intensamente este problema pastoral. Y hay que decir que nos encontramos con una cuestión difícil: cómo armonizar la fidelidad y la misericordia. Por ello se reflexiona y se habla. Pienso que conviene verlo así".
También desde la perspectiva de la comunión quiere encauzarlo el obispo de Bilbao. Iceta recuerda que eso precisamente es un Sínodo, "una gracia para la Iglesia, un don del Espíritu Santo, donde el Papa nos convoca para orar, reflexionar, dialogar, escuchar, argumentar, discernir y proponer respuestas a los temas que él pide sean tratados y discernidos". Frente a eso, estima que "no debe entenderse como una confrontación de diversas posturas, sino más bien como un ejercicio de sinodalidad, es decir, de búsqueda en comunión de propuestas discernidas a la luz de Dios buscando su voluntad y partiendo de la Escritura, la Tradición, el Magisterio, de modo que puedan iluminar con nueva luz los desafíos que plantea hoy la pastoral familiar".
Él, que va en representación de la CEE en una delegación que encabeza su presidente, Ricardo Blázquez, está convencido de que este Sínodo, que se convoca bajo el lema de La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo, "será un tiempo de verdadera gracia para la Iglesia".

Sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial


Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 1-5- 10
En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mi.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. »
Palabra del Señor.