miércoles, 30 de marzo de 2016

Catequesis del Papa: la Misericordia borra el pecado

Miles de fieles y peregrinos de diversos países volvieron a darse cita en la Plaza de San Pedro  tras la fiesta de Pascua para asistir, el último miércoles de marzo, a la tradicional audiencia general del Papa Francisco, quien propuso la meditación del Salmo 51, llamado “Miserere”, para reflexionar sobre la Misericordia que borra el pecado, concluyendo así su serie de catequesis sobre la misericordia en el Antiguo Testamento.

Hablando en italiano el Santo Padre explicó que quien reza con este Salmo es invitado a tener los mismos sentimientos de arrepentimiento y de confianza en Dios que tuvo David cuando se arrepintió, y siendo rey, se humilló sin tener miedo de confesar su culpa y mostrar su propia miseria al Señor, pero sin dudar de su Misericordia.

Una invocación – explicó el Obispo de Roma – que dirige al Dios de la Misericordia movido por un amor grande como el de un padre o de una madre, en que pide piedad, es decir, que le muestre su favor con benevolencia y comprensión, porque Dios es el único que puede liberarnos del pecado. El Papa Bergoglio también explicó que mediante una serie de imágenes plásticas, en la oración de este Salmo se manifiesta la verdadera necesidad del hombre, a saber, ser perdonados, liberados del mal y de sus consecuencias de muerte.

El Pontífice concluyó su catequesis recordando que el perdón de Dios, del que tenemos tanta necesidad, es el signo más grande de su Misericordia. Y un don que todo pecador perdonado está llamado a compartir con las personas que lo rodean – familiares, amigos, colegas y parroquianos – porque todos, como nosotros – dijo el Papa – estamos necesitados de la Misericordia de Dios. E invocó al Señor para que por intercesión de María, Madre de la Misericordia, seamos testigos de su perdón que purifica el corazón y transforma la vida.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

CRISTO, AUTOR DE LA RESURRECCIÓN Y DE LA VIDA




San Pablo, para celebrar la dicha de la salvación recuperada, dice: Lo mismo que por Adán entró la muerte en el mundo, de la misma forma, por Cristo la salvación fue establecida en el mundo; y en otro lugar: El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo. 

Y añade: Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, o sea, del hombre viejo y de su pecado, seremos también imagen del hombre celestial, esto es, del perdonado, redimido, restaurado; y, en Cristo, alcanzaremos la salvación del hombre renovado, como dice el mismo apóstol: Primero, Cristo, es decir, el autor de la resurrección y de la vida; después los de Cristo, o sea, los que, por haber vivido imitando su santidad, tienen la firme esperanza de la resurrección futura y de poseer, con Cristo, el reino prometido, como dice el mismo Señor en el evangelio: Quien me siga no perecerá, sino que pasará de la muerte a la vida. Por ello podemos decir que la pasión del Salvador es la salvación de la vida de los hombres. 

Para esto quiso el Señor morir por nosotros, para que, creyendo en Él, llegáramos a vivir eternamente. Quiso ser, por un tiempo, lo que somos nosotros, para que nosotros, participando de la eternidad prometida, viviéramos con Él eternamente. Ésta es la gracia de estos sagrados misterios, éste el don de la Pascua, éste el contenido de la fiesta anhelada durante todo el año, éste el comienzo de los bienes futuros. 


De una homilía pascual de un autor antiguo
(Sermón 35, 6-9: PL 17 [edición 1879], 696-697)


Fuente: News.va

Los discípulos de Emaús. Papa Francisco.

Estos eran dos discípulos de Jesús, los cuales, tras su muerte y pasado el sábado, dejan Jerusalén y regresan, tristes y abatidos, hacia su aldea, llamada precisamente Emaús. A lo largo del camino Jesús resucitado se les acercó, pero ellos no lo reconocieron. Viéndoles así tristes, les ayudó primero a comprender que la pasión y la muerte del Mesías estaban previstas en el designio de Dios y anunciadas en las Sagradas Escrituras; y así vuelve a encender un fuego de esperanza en sus corazones.
Entonces, los dos discípulos percibieron una extraordinaria atracción hacia ese hombre misterioso, y lo invitaron a permanecer con ellos esa tarde. Jesús aceptó y entró con ellos en la casa. Y cuando, estando en la mesa, bendijo el pan y lo partió, ellos lo reconocieron, pero Él desapareció de su vista, dejándolos llenos de estupor. Tras ser iluminados por la Palabra, habían reconocido a Jesús resucitado al partir el pan, nuevo signo de su presencia. E inmediatamente sintieron la necesidad de regresar a Jerusalén, para referir a los demás discípulos esta experiencia, que habían encontrado a Jesús vivo y lo habían reconocido en ese gesto de la fracción del pan.
El camino de Emaús se convierte así en símbolo de nuestro camino de fe: las Escrituras y la Eucaristía son los elementos indispensables para el encuentro con el Señor. También nosotros llegamos a menudo a la misa dominical con nuestras preocupaciones, nuestras dificultades y desilusiones... La vida a veces nos hiere y nos marchamos tristes, hacia nuestro «Emaús», dando la espalda al proyecto de Dios. Nos alejamos de Dios. Pero nos acoge la Liturgia de la Palabra: Jesús nos explica las Escrituras y vuelve a encender en nuestros corazones el calor de la fe y de la esperanza, y en la Comunión nos da fuerza. Palabra de Dios, Eucaristía. Leer cada día un pasaje del Evangelio. Recordadlo bien: leer cada día un pasaje del Evangelio, y los domingos ir a recibir la comunión, recibir a Jesús. Así sucedió con los discípulos de Emaús: acogieron la Palabra; compartieron la fracción del pan, y, de tristes y derrotados como se sentían, pasaron a estar alegres. Siempre, queridos hermanos y hermanas, la Palabra de Dios y la Eucaristía nos llenan de alegría. Recordadlo bien. Cuando estés triste, toma la Palabra de Dios. Cuando estés decaído, toma la Palabra de Dios y ve a la misa del domingo a recibir la comunión, a participar del misterio de Jesús. Palabra de Dios, Eucaristía: nos llenan de alegría.

Por intercesión de María santísima, recemos a fin de que cada cristiano, reviviendo la experiencia de los discípulos de Emaús, especialmente en la misa dominical, redescubra la gracia del encuentro transformador con el Señor, con el Señor resucitado, que está siempre con nosotros. Siempre hay una Palabra de Dios que nos da la orientación después de nuestras dispersiones; y a través de nuestros cansancios y decepciones hay siempre un Pan partido que nos hace ir adelante en el camino.

Papa Francisco

Lo reconocieron al partir el pan

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 24, 13-35 

Aquel mismo día, el primero de la semana, dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido.

Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo: - «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió: - «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabe lo que ha pasado allí estos días?».

Él les dijo: - «¿Qué?».
Ellos le contestaron: - «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo: - «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrará así en su gloria?» Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

 Llegaron cerca de la aldea adónde iban y él hizo simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo: - «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio.
A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro: - «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: - «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón». Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Palabra del Señor.


martes, 29 de marzo de 2016

Los obispos españoles piden a los gobiernos poner fin a "masacres" como el atentado de Pakistán


Los cristianos, objetivo de los talibanes en Oriente Medio
El atentado de Lahore y la matanza de monjas en Yemen, últimos episodios de persecución
El grupo talibán Jamaat ul Ahrar ha reivindicado la autoría del atentado perpetrado este domingo en el parque infantil Gulshan e Iqbal de la ciudad paquistaní de Lahore, en el que han muerto al menos 69 personas y 300 han resultado heridas. El atentado estaba dirigido contra los cristianos.
"Reivindicamos la autoría del ataque contra los cristianos que celebraban la Pascua", ha afirmado un portavoz de Tehreek e Taliban Pakistan Jamaat ul Ahrar, Ehansulá Ehsan, en declaraciones telefónicas al diario paquistaní 'The Express Tribune'.
"Forma parte de los ataques de martirio anual que iniciamos este año", denominada Saut ul Raad, ha destacado Ehsan. "Estábamos esperando esta ocasión. Queremos decirle al primer ministro (Nawaz Sharif) y a la LMP-N (su partido) que hemos llegado a Punjab y que vamos a por tí", ha añadido.
Gran parte de las víctimas son mujeres y niños, dado que el Gulshan e Iqbal es un parque infantil, que además se encuentra en una importante zona residencial de Lahore.
Los primeros indicios apuntan a que la bomba contaba con rodamientos de metal, que hicieron las veces de metralla, por lo que se sospecha que el atentado pretendía causar el mayor número de víctimas y de forma indiscriminada. El Ejército ha sido ya desplegado en la zona, que ha quedado acordonada por las fuerzas de seguridad.
Poco después del atentado, el gobierno de la región de Punjab, donde se encuentra Lahore, ha ordenado el cierre de todos los parques públicos y ha anunciado tres días de luto en la provincia. También se han cerrado centros comerciales y las principales de la ciudad han quedado desiertas.
Este atentado dinamita la relación, de aceptable coexistencia entre cristianos y musulmanes, que en los últimos años ya se había visto empañada por varias escaramuzas. Las recientes acusaciones de blasfemia contra la minoría cristiana completan este cuadro de tensión creciente, que han disparado la violencia y la animadversión contra ellos de la mayoría islámica. Todo ello enmarcado dentro de una situación de crecientes ataques sectarios en la última década.
 En un primer momento las autoridades paquistaníes han descartado que el atentado tuviese como objetivo los cristianos, a pesar de que a esa hora eran muchas las familias de esta religión que celebraban la Pascua en un céntrico parque. Pero la clarificación ha llegado a primera hora de la mañana del lunes, hora peninsular española, cuando los talibanes han reivindicado el ataque "contra cristianos". En los últimos meses, la minoría cristiana ha cargado repetidamente contra el Gobierno por no protegerlos con mayor firmeza.
Pese a representar el 1,6% de la población paquistaní, los cristianos constituyen la segunda minoría más importante del país solo por detrás de los hindúes. Y son un grupo de población nada desdeñable en la ciudad más grande del país, Karachi; en Peshawar y en la región de Punjab -cuya capital es Lahore-. El peso de las minorías budistas y cristianas de distintas confesiones alcanza hoy el 4% del total de la población, frente al 15% previo a la partición de Pakistán e India en dos Estados independientes a mediados del siglo pasado.
Buena parte de los cristianos paquistaníes son descendientes de hindúes pertenecientes a castas bajas que se convirtieron a la fe cristiana durante la época colonial británica, según un reciente reportaje de la BBC británica sobre esta cuestión. Pese a que su conversión obedecía, en muchos casos, a una decisión premeditada para huir de la injusticia del sistema hindú de castas, los cristianos siguen ocupando uno de los eslabones sociales más bajos y suelen desempeñar trabajos que los musulmanes desdeñan. Solo una pequeña parte, fundamentalmente residente en Karachi, ha recibido una mejor educación y está mejor asentada en el escalafón social.
Hasta la fecha, el peor ataque contra este colectivo se produjo en 2013 en Peshawar, cuando dos bombas dejaron cera de 80 muertos en una iglesia. Este resurgimiento de la violencia contra los cristianos es interpretado por muchos, según el citado reportaje de la BBC, como un mensaje directo a las potencias occidentales y como una forma de poner en aprietos al primer ministro Nawaz Sharif, aliado de Estados Unidos y Europa.
Prácticamente en paralelo al ataque, centenares de manifestantes expresaban en la capital paquistaní, Islamabad, su contrariedad con el ahorcamiento el mes pasado de Mumtaz Qadri, acusado del asesinato del entonces gobernador de Punjab en 2011, Salman Taseer, partidario de la reforma de la ley de blasfemia y contrario a la ejecución de Asia Bibi, mujer cristiana condenada a la horca por insultar al profeta y de cuestionar el Corán en una discusión.
Este tipo de actos de adhesión al extremismo son interpretados como una muestra del todavía amplio apoyo que tienen los islamistas entre amplias capas de la población paquistaní. En ese mismo año, 2011, se produjo otro asesinato de una alta autoridad a manos de los islamistas: el del líder cristiano y ministro de todo lo relacionado con las minorías Shahbaz Bhatti.
Estados Unidos ha condenado ya este "cobarde" atentado. "Este acto cobarde en lo que era un parque tranquilo y plácido parque ha matado a decenas de civiles inocentes y ha dejado decenas de heridos. Enviamos nuestras más profundas condolencias a los seres queridos de los fallecidos y nos acordamos y recamos de los muchos heridos en la explosión", ha afirmado un portavoz.
 "Estados Unidos está con el pueblo y el Gobierno de Pakistán en esta difícil hora. Vamos a seguir trabajando incansablemente con nuestros socios en Pakistán y toda la región para arrancar de raíz el azote del terrorismo", ha añadido.
También ha condenado el atentado de la Nóbel de la Paz Malala Yousafzai. "Estoy desolada por la muerte sin sentido de inocentes en Lahore. Mi corazón está con las víctimas y sus familias y amigos", ha afirmado. "Condeno este atentado en los términos más contundentes posibles. Estamos con las familias de las víctimas. Pakistán y el mundo deben unirse. Cada vida es valiosa y debe ser respetada y protegida", ha concluido.

Los obispos españoles han pedido a los gobiernos que tomen medidas para acabar con las "masacres" como el atentado perpetrado este domingo en Lahore (Pakistán) y aseguran sus oraciones por las al menos 70 víctimas mortales.

"Resucitar es un verbo que hay que conjugar todos los días"

Resucitar es un verbo que hay que conjugar todos los días y no solo en Pascua. Porque no tiene sentido celebrar la resurrección del Señor si no aprendemos a resucitar nosotros mismos a esa humanidad a la que el Modelo nos llama.

¿Que cómo se resucita? Aprendiendo a vivir (no a morir como algunos siguen predicando) desde los dones divinos que enjoyan nuestro fondo humano, nuestro ser.

¿Y cómo se detectan? Habrá que estar atentos a esa interioridad, a esa mina de tesoros, sobre la que muchas veces malvivimos como pordioseros. Habrá que aprender a desescombrar lo que, desde el interior o el exterior, nos impide llegar a la profundidad necesaria para hacernos con nuestra verdadera fortuna. Es de necios pasar hambre durmiendo inconscientes sobre una enorme herencia. Es trágico vivir tristes y desorientados sobre las auténticas semillas del mayor gozo, el gozo de ser nosotros mismos en camino a la plenitud.
Hay síntomas infalibles para detectar nuestras riquezas ocultas, la herencia que el Padre puso en nuestro centro. Son las "aspiraciones profundas", esas sensaciones con contenido sicológico que nos empujan a ser de determinada manera y no de otra. Son las "llamadas" de nuestro ser a acrecentar, desplegar y entregar nuestras cualidades específicas. Por lo que nos atrae descubrimos lo que en nosotros es atraído, es decir, esas potencialidades que buscan nuestro sí para germinar y nuestras manos para realizarse.
Hoy celebro la resurrección del Señor, pero también la dicha de haber descubierto experiencialmente el camino de mi propia resurrección terrena, primicia de la definitiva. Y lo hago con versos de mi antigua profesora de Mística con cuyas aspiraciones me identifico y en ellas me regocijo.


(Jairo del Agua)


Domingo de Pascua de la Resurreción del Señor. Benedicto XVI


La resurrección no fue para Jesús un simple retorno a la vida anterior, pues en ese caso se trataría de algo del pasado: hace dos mil años uno resucitó, volvió a su vida anterior, como por ejemplo Lázaro. 
La Resurrección se sitúa en otra dimensión: es el paso a una dimensión de vida profundamente nueva, que nos toca también a nosotros, que afecta a toda la familia humana, a la historia y al universo
Este acontecimiento, que introdujo una nueva dimensión de vida, una apertura de nuestro mundo hacia la vida eterna, cambió la existencia de los testigos oculares, como lo demuestran los relatos evangélicos y los demás escritos del Nuevo Testamento. 
Es un anuncio que generaciones enteras de hombres y mujeres a lo largo de los siglos han acogido con fe y han testimoniado a menudo al precio de su sangre, sabiendo que precisamente así entraban en esta nueva dimensión de la vida. 
También este año, en Pascua resuena inmutable y siempre nueva, en todos los rincones de la tierra, esta buena nueva: Jesús, muerto en la cruz, ha resucitado y vive glorioso, porque ha derrotado el poder de la muerte, ha introducido al ser humano en una nueva comunión de vida con Dios y en Dios. Esta es la victoria de la Pascua, nuestra salvación. Así pues, podemos cantar con san Agustín: "La resurrección de Cristo es nuestra esperanza", porque nos introduce en un nuevo futuro. 

Dejémonos iluminar por el esplendor del Señor resucitado. Acojámoslo con fe y adhirámonos generosamente a su Evangelio, como hicieron los testigos privilegiados de su resurrección; como hizo, algunos años después, san Pablo, que se encontró con el divino Maestro de un modo extraordinario en el camino de Damasco. No podemos tener sólo para nosotros el anuncio de esta Verdad que cambia la vida de todos. Con humilde confianza oremos: "Oh Jesús, que resucitando de entre los muertos has anticipado nuestra resurrección, nosotros creemos en ti". Me complace concluir con una exclamación que solía repetir Silvano del Monte Athos: "Alégrate, alma mía. Siempre es Pascua, porque Cristo resucitado es nuestra resurrección". 

BENEDICTO XVI, AUDIENCIA GENERAL, MIÉRCOLES 15 DE ABRIL DE 2009

«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»


Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 11-18 

En aquel tiempo, estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

Ellos le preguntan: - «Mujer, ¿por qué lloras?»

Ella les contesta: - «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

Jesús le dice: - «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»

Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: - «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».

Jesús le dice: - «¡María!».

Ella se vuelve y le dice: - «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».

 Jesús le dice: - «No me retengas, que todavía no he subido al Padre.

Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro"».


María Magdalena fue y anunció a los discípulos: - «He visto al Señor y ha dicho esto».

lunes, 28 de marzo de 2016

Papa: con María, hagamos resonar en el mundo el anuncio de la Resurrección de Cristo, Misericordia y esperanza


«En este Lunes después de Pascua, llamado ‘Lunes del Ángel’ nuestros corazones están aún llenos de la alegría pascual. Después del tiempo cuaresmal, tiempo de penitencia y de conversión, que la Iglesia ha vivido con particular intensidad en este Año Santo de la Misericordia; después de las sugestivas celebraciones del Triduo Santo, nos detenemos también hoy ante la tumba vacía de Jesús y meditamos con estupor y gratitud el gran misterio de la resurrección del Señor.
La vida ha vencido la muerte. ¡La misericordia y el amor han vencido sobre el pecado! Se necesita fe y esperanza para abrirse a este nuevo y maravilloso horizonte. Y nosotros sabemos que la fe y la esperanza son un don de Dios y debemos pedirlo:¡Señor, dame, dame, danos la fe, dame, danos la esperanza! ¡La necesitamos tanto! Dejémonos invadir por las emociones que resuenan en la secuencia pascual: ‘¡Sí que es cierto: Cristo ha resucitado!’. ¡El Señor ha resucitado entre nosotros! Esta verdad marcó de forma indeleble la vida de los Apóstoles que, después de la resurrección, sintieron de nuevo la necesidad de seguir a su Maestro y, tras recibir al Espíritu Santo, fueron sin miedo a anunciar a todos lo que habían visto con sus ojos y que habían experimentado  personalmente.
¡En este Año jubilar estamos llamados a redescubrir y a  acoger con especial intensidad el consolador anuncio de la resurrección: ‘Cristo, mi esperanza ha resucitado!’ ‘Cristo, mi esperanza ha resucitado!’ Si Cristo ha resucitado, podemos mirar con ojos y corazón nuevos todo evento de nuestra vida, también los más negativos. Los momentos de oscuridad, de fracaso y también de pecado pueden transformase y anunciar un camino nuevo. Cuando hemos tocado el fondo de nuestra miseria y de nuestra debilidad, Cristo resucitado nos da la fuerza para volvernos a levantar. ¡Si nos encomendamos a Él, su gracia nos salva! El Señor Crucificado y resucitado es la revelación plena de la misericordia, presente y activa en la historia. He aquí el mensaje pascual, que resuena aún hoy y que resonará durante todo el tiempo de Pentecostés.
María fue testigo silenciosa de los eventos de la pasión y de la resurrección de Jesús. Ella estuvo de pie al lado de la cruz, no se dobló ante el dolor, sino que su fe la fortaleció. En su corazón desgarrado de madre permaneció siempre encendida la llama de la esperanza. Pidámosle a Ella que nos ayude también a nosotros a acoger en plenitud el anuncio pascual de la resurrección, para encarnarlo en lo concreto de nuestra vida cotidiana.
Que la Virgen María nos done la certeza de fe, para que cada paso sufrido de nuestro camino, iluminado por la luz de la Pascua, sea bendición y alegría para nosotros y para los demás, en especial para los que sufren a causa del egoísmo  y de la indiferencia.
Invoquémosla, pues, con fe y devoción, con el Regina Coeli, la oración que sustituye el Ángelus durante todo el tiempo pascual.»
(Traducción del italiano: Cecilia de Malak)

"La resurrección de Jesús se sitúa más allá de la historia"

Jesús resucitado ya no pertenece a la historia humana con sus limitaciones, sufrimientos, impotencias, frustraciones... La resurrección trasciende esta vida, inicia otra existencia que es de plenitud, que colma todos los anhelos que nos podamos imaginar y mucho más.

La resurrección de Jesús se sitúa más allá de la historia, no pertenece a este mundo. Es metahistórica. A Jesús nadie de este mundo pudo verle resucitar, porque la resurrección pertenece a otra dimensión más allá de esta vida. Esto no es comprobable por los sentidos ni por la razón, sino solo aceptable por la fe en Jesús mismo. Lo más que alcanzamos a comprender es que responde a nuestros anhelos más profundos de vivir para siempre y en plenitud, y no de morir para quedar muertos. Jesús se esforzó una y otra vez en convencer a los discípulos de que estaba vivo de nuevo, de que no había muerto para quedar muerto. Este hecho cambió el rumbo de la historia de la humanidad.

Los evangelistas cuentan de muchas maneras la experiencia de haber tratado con Jesús resucitado, pero todos coinciden en afirmar lo mismo: Jesús ha resucitado. Fueron muy honestos en sus narraciones, pues a pesar del absoluto machismo imperante, recogen las apariciones a María Magdalena y a otras mujeres como las primeras que hizo Jesús, e incluso recogen cómo les manda a ellas ir a anunciar a los discípulos que ha resucitado. A partir del hecho de la resurrección de Jesús, todos los apóstoles y discípulos empiezan a llamarle Señor. Y estaban tan convencidos de ello que dieron su vida por esta causa. La resurrección de Jesús fue lo primero que empezaron a enseñar y a atestiguar, porque se dieron cuenta de que era el hecho cumbre y más importante de su vida, para El y para nosotros.
Si no fuera así, ¿quién compensaría a tantos seres humanos y tantos seres vivos, que son víctimas de una muerte injusta, prematura y totalmente indigna, por el hambre, la sed, las guerras, la emigración, la violencia, los abusos, el terrorismo, las torturas, la injusticia, como le pasó al propio Jesús? Nosotros ya nada podemos hacer para repararles un daño tan grande. Por eso, morir para quedar muertos es inadmisible, insoportable, absurdo.
La aspiración de todo ser vivo es vivir para siempre y ser feliz: la respuesta a esta aspiración es Jesús resucitado, y no solo para los seres humanos, sino también para toda la creación: todo ser vivo quiere vivir. El gran Pitágoras ya lo intuyó: "lo que empieza es para siempre, lo que empieza no termina nunca, tan solo cambia".Sin duda tiene que haber y va a haber plenitud para todos y para todo. La vida es la aspiración universal de todo ser viviente. Lo contrario es contradictorio, absurdo, horroroso: tener tanta ansia de vivir para quedar muerto, muerto para siempre, no cabe en la cabeza.

A la luz de la resurrección, todo lo que mata, destruye, hace sufrir, daña, perjudica, es indigno; y ya solo es digno aquello que potencia y facilita la vida, la felicidad, la alegría, la igualdad, la justicia, la esperanza, la fraternidad, el amor, para todos y para todo. Esto anticipa un poco la resurrección, y nos hace dignos de poseerla un día en su plenitud. Es posible construir un mundo nuevo, con vida digna para todos y para todo ser viviente: luchemos por él.


(Faustino Vilabrille).- 

Carta de Dios para ti

Querido (a) hijo (a):
Tú, que eres un ser humano, eres mi milagro. Y eres fuerte, capaz, inteligente y lleno de dones y talentos. Cuéntalos y entusiásmate con ellos. Reconócete. Encuéntrate. Acéptate. Anímate. Y piensa que, desde este momento, puedes cambiar tu vida para bien, si te lo propones y te llenas de entusiasmo. Y sobre todo, si te das cuenta de la felicidad que puedes conseguir con sólo desearlo.
Eres mi creación más grande. Eres mi milagro. No temas comenzar una nueva vida. No te lamentes nunca. No te quejes. No te atormentes. No te deprimas. ¿Cómo puedes temer, si eres mi milagro?. Estás dotado de poderes desconocidos para todas las criaturas del universo. Eres único. Nadie es igual a ti. Sólo en ti está aceptar el camino de la felicidad y enfrentarlo, y seguir siempre adelante hasta el fin. Simplemente porque eres libre.
En ti está el poder de no atarte a las cosas. Las cosas no hacen la felicidad. Te hice perfecto para que aprovecharas tu capacidad y no para que te destruyas con cosas superficiales. Te di el poder de pensar, de amar, de determinar, de reír, de imaginar, de crear, de planear, de hablar, de rezar… Te di el dominio de elegir tu propio destino usando tu voluntad. ¿Qué has hecho de estas tremendas fuerzas que te di?. No importa. De hoy en más, olvida tu pasado, usando sabiamente ese poder de elección.
Elige amar en lugar de odiar, elige reír en lugar de llorar, elige actuar en lugar de aplazar, elige crecer en lugar de consumirte, elige bendecir en lugar de blasfemar, elige vivir en lugar de morir.
Y aprende a sentir mi presencia en cada acto de tu vida. Crece cada día un poco más en el optimismo de la esperanza. Deja atrás los miedos y los sentimientos de derrota. Yo estoy a tu lado siempre. Llámame, búscame, acuérdate de mi. Vivo en ti desde siempre y siempre te estoy esperando para amarte. Si has de venir hacia mi algún día…que sea hoy, en este momento. Cada instante que vivas sin mi, es un instante infinito que pierdes de paz.
Trata de volverte niño, simple, inocente, generoso, dador, con capacidad de asombro y capacidad para conmoverte ante la maravilla de sentirte humano, porque puedes conocer mi amor, puedes sentir una lágrima, puedes comprender el dolor…
No te olvides que eres mi milagro. Que te quiero feliz, con misericordia, con piedad, para que este mundo que transitas pueda acostumbrarse a reír, siempre que tú aprendas a reír. Y si eres mi milagro, entonces usa tus dones y cambia tu medio ambiente, contagiando esperanza y optimismo sin temor, porque yo estoy a tu lado.

Con todo cariño, DIOS.
 Artículo originalmente publicado por encuentra.com

"Cristo, mi esperanza, ha resucitado", clama el Papa en el Regina Coeli.Francisco denuncia el "execrable" atentado de Lahore, "un crimen vil e insensato"


La alegría de la Resurrección se vio empañada por el"crimen vil e insensato" atentado que ha acabado con la vida de decenas de cristianos en Lahore (Pakistán), mientras celebraban la Pascua. A ellos quiso dedicar el Papa Francisco el primer Regina Coeli de este Lunes de Pascua, incidiendo en que "la violencia, el odio homicida sólo conducen al dolor y a la destrucción", y clamando una oración por las víctimas, sus familiares y las minorías cristianas y étnicas en todo el mundo.
"Ayer, en Pakistán, la santa Pascua ha sido ensangrentada por un execrable atentado, que ha matado a personas inocentes, la mayoría familias de la minoría cristianas, especialmente mujeres y niños mujeres, que celebraban en un parque público la Resurrección", comenzó el Papa, quien quiso manifestar "mi cercanía a cuantos han sido golpeados por este crimen vil e insensato, e invito a rezar al Señor por las numerosas víctimas y heridos".
Al tiempo, pidió "a las autoridades civiles y a todos los componentes sociales de esta nación para que hagan un esfuerzo para dar seguridad y serenidad a la población, y en particular a las minorías religiosas más vulnerables".
"La violencia y el odio homicida sólo conducen al dolor y a la destrucción. El respeto y la fraternidad son la única vía para la paz", subrayó Bergoglio, quien insistió en que "la Pascua del Señor nos suscita la oración a Dios para que frene la mano de los violentos. Que dejen de sembrar terror y muerte, que en el mundo reine el amor, la justicia y la reconciliación".

"Oremos todos por los muertos en este atentado, por los familiares, por las minorías cristianas y étnicas de todas las naciones", concluyó.
Antes de este recuerdo, Francisco invitó a los fieles a repetir, hasta en tres ocasiones, la gloria de la Resurrección. "Cristo, mi esperanza, ha resucitado", gritó el Papa, quien pidió a los creyentes que, a lo largo de esta semana, leyeran un fragmento del Evangelio referido a la Resurrección de Jesús.
"Hoy vemos la tumba abierta de Jesús, y meditamos con estupor y reconocimiento el gran misterio de la Resurrección del Señor", arrancó el Papa, quien señaló cómo "la vida ha vencido a la muerte, la misericordia y el amor han vencido al pecado. Sueño de fe y esperanza para abrirse a este nuevo y maravilloso horizonte".
Para Bergoglio, "la fe y la esperanza son un don de Dios, y se lo debemos pedir al Señor. Dame la fe, dame la esperanza, la necesitamos". También para decir a todo el mundo que "Jesús ha resucitado de verdad, en medio de nosotros" y para, como hicieran los discípulos, "seguir al maestro y recibir el espíritu santo, y caminar sin miedo a anunciar a todos lo que habían visto y experimentado".
"En este año jubilar, estamos llamados a redescubrir el anuncio de la Resurrección", invitó el Papa. "Si Cristo ha resucitado, podemos mirar con ojos nuevos todo lo que sucede en la vida, incluso lo negativo. En momentos de dudas, fallos o pecados, pueden transformarse y anunciar un camino nuevo. Cuando hemos tocado el fondo de nuestra miseria y debilidad, Cristo resucitado nos da la fuerza para volver a levantarnos. Su gracia nos salva".

(Jesús Bastante).-

domingo, 27 de marzo de 2016

Atentado suicida en un parque lleno de familias cristianas pakistaníes

Al menos 63 cristianos muertos y 300 heridos mientras celebraban la Pascua en un parque de Lahore
La mayoría de las víctimas son mujeres y niños que festejaban la alegría pascual
Al menos 63 personas murieron y decenas resultaron heridas en una explosión este domingo por la noche (hora local) cerca de un parque en Lahore, gran ciudad del este de Pakistán, donde cristianos celebraban Pascua, según un alto responsable local.
"El balance subió a 63 muertos. Las operaciones de rescate continúan", declaróMuhamad Usman, un alto responsable administrativo de la ciudad de Lahore, agregando que los militares se desplegaron en el lugar.
"Hemos necesitado la ayuda del Ejército. Los militares llegaron al lugar y ayudan en las tareas de rescate y de seguridad", explicó.
Según este alto responsable, mujeres y niños figuran entre las víctimas y el balance podría subir, puesto que hay varios heridos "en estado crítico".
Un balance anterior daba la cifra de 25 muertos.
"Al parecer se trata de un atentado suicida (...) El parque estaba lleno este domingo", declaró a la AFP Haider Ashraf, oficial de policía. Agregó que se habían encontrado rodamientos en la plaza.
La deflagración se produjo en un aparcamiento cerca del parque Gulshan-e-Iqbal, próximo al centro de la ciudad, donde la comunidad cristiana celebraba este domingo de Pascua.
"Un suicida hizo explotar las bombas que portaba en el parque Gulshan Iqbal cerca de una zona infantil en torno a las 19.00" hora local -las cuatro de la tarde, hora peninsular española-, según ha explicado a Efe el portavoz policial del área, Mohamed Salim.
Un portavoz de los servicios de rescate de la ciudad, Jam Sajjad, ha señalado a esta misma agencia que el parque Gulshan Iqbal tiene una extensión enorme, con zona de actividades para niños y que en el momento de la explosión el lugar estaba lleno de familias que van a pasar allí la tarde los fines de semana.
"Cuando se produjo la explosión, las llamas eran tan altas que sobrepasaron los árboles y vi cuerpos volando por el aire", relata Hasan Imran, de 30 años, que había acudido al parque esta tarde a dar un paseo.
El Gobierno provincial del Punjab, de la que Lahore es la capital, ha informado en su cuenta de Twitter de que se ha declarado el estado de emergencia en todos los hospitales de la ciudad y ha anunciado tres días de luto oficial.
Salman Rafique, un portavoz del gobierno provincial, ha explicado que la cifra de fallecidos podría aumentar porque muchos de los 280 heridos están siendo operados.
Muchos de los heridos, según cuentan los medios locales citados por Reuters, han tenido que ser desplazados a los hospitales en taxis por la escasez de ambulancias.
"¿Qué clase de gente ataca a niños en un parque?"
"Estábamos allí para pasar un buen rato y disfrutar del tiempo", asegura Nasreen Bibi en el hospital donde espera llorando a que los médicos le digan cómo está su hija de dos años que ha resultado herida. "¿Que clase de gente ataca a niños en un parque?", se lamenta.
A mediados de marzo, 15 personas murieron y 30 resultaron heridas en un atentado con bomba contra un autobús en el que viajaban empleados del Gobierno en la ciudad de Peshawar, en el noroeste del país.

A pesar de ello, los atentados talibanes se han reducido tras el comienzo de una operación militar en las zonas tribales en 2014 y que todavía continúa en la que han muerto unos 3.500 insurgentes, según el Ejército.(RD/Agencias)

«Lleven a todos la alegría y la esperanza de Cristo resucitado». Mensaje de Pascua y bendición Urbi et Orbi del Papa Francisco

Jesucristo, encarnación de la misericordia de Dios, ha muerto en cruz por amor, y por amor ha resucitado. Por eso hoy proclamamos: ¡Jesús es el Señor!». Resuenan fuertes las palabras del Sucesor de Pedro pronunciadas desde el balcón central de la Basílica Vaticana, dirigidas a la Ciudad de Roma y al Mundo, en este 2016, Año de la Misericordia.

Después de presidir la Santa Misa de Pascua, en una plaza de San Pedro repleta de peregrinos y fieles provenientes de diversas partes del mundo, decorada con flores para la ocasión, y de prodigar saludos y bendiciones a los fieles presentes en un breve recorrido con el Papamóvil, el Pontífice subió al balcón central de la Basílica de san Pedro para impartir su mensaje Urbi et Orbi en el año Jubilar de la Misericordia.

Afirmando que “la resurrección de nuestro Señor Jesucristo cumple la profecía del Salmo «La misericordia de Dios es eterna», el padre y Pastor de la Iglesia Universal reiteró que “el amor de Jesús amor es para siempre, nunca muere”, y, constatando las realidades de un mundo “lleno de personas que sufren en el cuerpo y en el espíritu”, con “crónicas diarias repletas de informes sobre delitos brutales”, y de “conflictos armados a gran escala”, proclamó, una vez más, la esperanza que nos llega de Jesús Resucitado.

El primer pensamiento del Papa fue a la querida Siria, “país desgarrado por un largo conflicto, con su triste rastro de destrucción, muerte, desprecio por el derecho humanitario y la desintegración de la convivencia civil”. El pontífice encomendó al poder del Señor las conversaciones en curso para que se puedan recoger los frutos de paz y emprender la construcción de una sociedad fraterna.

Un intercambio fecundo entre pueblos y culturas deseó para las zonas de la cuenca del Mediterráneo y de Medio Oriente, en particular en Irak, Yemen y Libia, como también la convivencia pacífica entre israelíes y palestinos en Tierra Santa, a través de “un compromiso cotidiano de trabajar en la construcción de los cimientos de esa paz”. También rezó por una solución definitiva de la guerra en Ucrania, y para que “el Señor de la vida avive nuestra cercanía a las víctimas del terrorismo”, esa “forma ciega y brutal de violencia que no cesa de derramar sangre inocente en diferentes partes del mundo”.

Con un pensamiento particular puesto en Burundi, Mozambique, la República Democrática del Congo y en el Sudán del Sur, el Obispo de Roma elevó una plegaria para que el Señor “lleve a buen término las perspectivas de paz en África”, y deseó, asimismo, que el mensaje pascual “se proyecte también sobre el pueblo venezolano, en las difíciles condiciones en las que vive, así como sobre los que tienen en sus manos el destino del país, para que se trabaje en pos del bien común, buscando formas de diálogo y colaboración entre todos”.
Con los hermanos y hermanas emigrantes y refugiados que huyen de la guerra, el hambre, la pobreza y la injusticia social en su corazón, el Obispo de Roma deseó que “la próxima Cumbre Mundial Humanitaria no deje de poner en el centro a la persona humana”.  

También la tierra, nuestra casa común, “maltratada y vilipendiada por una explotación ávida de ganancias”, en el mensaje del Papa de este 2016,  con una particular mención a “las zonas afectadas por los cambios climáticos que en ocasiones provoca sequía o inundaciones, con las consiguientes crisis alimentarias”.

Por último, a todos los que han perdido toda esperanza y el gusto de vivir, a los ancianos abrumados que en la soledad sienten perder vigor, a los jóvenes a quienes parece faltarles el futuro, el Vicario de Cristo proclamó la esperanza del mensaje que nos da Jesús Resucitado: «Mira, hago nuevas todas las cosas... al que tenga sed yo le daré de la fuente del agua de la vida gratuitamente» (Ap 21,5-6).

“Que este mensaje consolador de Jesús nos ayude a todos nosotros a reanudar con mayor vigor la construcción de caminos de reconciliación con Dios y con los hermanos”.

(GM – RV)