Este blog se crea con el objetivo de que todos los que formamos parte de de la comunidad cristiana, podamos expresar nuestras opiniones, consultar nuestras dudas y, sobre todo, ayudarnos unos a otros en este caminar con Jesús y hacia Jesús. Anímate y participa
miércoles, 23 de marzo de 2016
Con Jesús la muerte es Vida
Cuándo tiene sentido la cruz
Preguntas de Semana Santa
En plena Semana Santa me vuelvo a preguntar qué sentido tiene la cruz en nuestra vida.
Cuándo no tiene sentido la cruz
• No le veo sentido a la cruz por la cruz.
Hay personas que han sacralizado el sufrimiento en sí mismo, como si pasarlo
mal fuera per se algo positivo. Eso no es una virtud, es una enfermedad.
• No tiene sentido la cruz como autoflagelación mental. Es decir, dejar a la mente
que te pase películas negativas. Es otro morbo perjudicial en que se recrea mi
peor yo, mi personaje más falso. A ese no hay que hacerle ni caso.
• Carece de sentido autoculparse para sufrir más.
Procede de no perdonarse a uno mismo por lo que hice en el pasado. Dios te ha
perdonado y tú no te perdonas. Se trata de un penitencia buscada para hacerme
daño, que lejos de liberarme, me hunde más.
• Es una cruz falsa la que me
impongo porque otro está sufriendo. Por ejemplo, mi madre, mi amigo,
un ser querido está sufriendo y yo me siento culpable si no lo paso igual de
mal que él. No caigo en la cuenta de que es al revés: tengo que estar bien para
poder ayudarle; tengo que salir del pozo para poder sacarle.
Cuándo tiene sentido la cruz
• La cruz tiene sentido cuando es una consecuencia de opción auténtica de vida o de una
verdad asumida. Por ejemplo, si sufro por llevar adelante una causa justa, por
defender a seres humanos, por evitar un mal o denunciar una injusticia. Jesús
no muere en la cruz para buscar el sufrimiento, sino por ser consecuente hasta
el final con su mensaje: el amor incondicional de Dios.
• La cruz salva cuando es cruz por los demás.
Si me sacrifico por estar al lado del que sufre, por sacarle de su sufrimiento,
aunque sea solo por consolarle y acompañarle. Pero nunca es sufrimiento
buscado, sino un dolor o privación que brota del amor.
• La cruz se ilumina cuando requiere el
abrazo de una situación inevitable. Si la enfermedad no tiene cura,
si la muerte del ser querido me lo arrebata, si una catástrofe natural o una
guerra imparable nos zahiere, crezco cuando abrazo esa cruz y la supero
espiritualmente.
• La cruz libera cuando no acaba en cruz,
sino en resurrección. Mientras la llevamos es liviana, si cuenta con
un horizonte de esperanza. "Venid a mí todos los que estáis fatigados y
sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended
de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras
almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera"(Mt 11, 28-30).
• La cruz glorifica cuando no me empeño en
llevarla a solas, sino cuando camino por la vía de la amargura al lado de
Jesús. Porque el yugo solo puede soportarse entre dos. Porque
con Jesús la muerte es Vida y el caminar por la fugacidad del tiempo un
encuentro con una luz que tiene vocación de eternidad.
(Pedro Miguel Lamet).
El padre salesiano, raptado tras el asesinato de cuatro religiosas, podría ser torturado y crucificado el próximo viernes. Convocada una oración intensa el Jueves Santo
OTRAS FUENTES INDICAN QUE ES FALSO.
El sacerdote Tom Uzhunnalil, de 56 años, era el capellán de las misioneras de Madre Teresa muertas por yihadistas en Adén, en Yemen, el pasado 4 de marzo. Desde la terrible tragedia que costó la vida a 16 personas, en el convento todavía no tienen noticias del padre salesiano, secuestrado mientras se encontraba en la capilla durante el transcurso de los hechos. No obstante, unos oscuros rumores llegados hasta la India hablan de una posible ejecución por “crucifixión” del padre salesiano el Viernes Santo, el próximo 25 de marzo, día de la Pasión y muerte de Cristo en la cruz.
El sacerdote Tom Uzhunnalil, de 56 años, era el capellán de las misioneras de Madre Teresa muertas por yihadistas en Adén, en Yemen, el pasado 4 de marzo. Desde la terrible tragedia que costó la vida a 16 personas, en el convento todavía no tienen noticias del padre salesiano, secuestrado mientras se encontraba en la capilla durante el transcurso de los hechos. No obstante, unos oscuros rumores llegados hasta la India hablan de una posible ejecución por “crucifixión” del padre salesiano el Viernes Santo, el próximo 25 de marzo, día de la Pasión y muerte de Cristo en la cruz.
A modo de
respuesta, el rector mayor de los salesianos, el padre Ángel Fernández Artime,
invita a todos los salesianos a unirse a “un momento muy intenso de oración”
por la paz, con una intención especial para el padre Tom, en la tarde del
Jueves Santo, “día especial de vigilias y de intensos momentos de oración”. El
Jueves Santo es un momento fundamental en el año litúrgico, porque fue en
Jueves Santo cuando Jesús instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio, cuando
comenzó su Pasión y se abandonó definitivamente a la voluntad del Padre. El
comunicado está recogido en la agencia de noticias de los salesianos, ANS.
En un mensaje
por vídeo difundido en 20 idiomas este lunes 21 de marzo a través de las redes
sociales, el rector de los salesianos expresa, en nombre de toda la
congregación, “nuestra cercanía y nuestra solidaridad” con la familia del padre
Uzhunnalil, natural del estado de Kerala, en la India. Miembro de una
familia profundamente católica, su tío Matthieu, también salesiano,
fallecido el año pasado, fue el fundador de la misión en Yemen.
La crucifixión,
¿información o propaganda?
Los rumores de
torturas y de la inminente ejecución del padre Tom, según un plan orquestado
por los yihadistas, no están confirmados en absoluto, y se consideran
“aparentemente carentes de ningún fundamento” por los salesianos, aunque son lo
suficientemente alarmantes como para alimentar los temores acerca de la suerte
del salesiano y la de “tantas personas de diferentes religiones y confesiones,
que sufren un auténtico martirio” en diversas partes del mundo.
El vídeo del
mensaje del Rector Mayor está disponible en 20 idiomas en el
canal ANSChannel de YouTube. “Ojalá toda nuestra familia salesiana en el mundo
y nuestros jóvenes pudiéramos estar unidos en las horas respectivas en esta misma
oración por la paz”, concluye el padre Fernández.
El padre Tom
estaba listo para el martirio
En las redes
sociales circulan también imágenes de una carta enviada por fax y atribuida a
la Madre Sally, la superiora de las Misioneras de la Caridad en Adén, única
superviviente de la masacre. Según dicha carta, que describe el ataque, la
religiosa había ido en busca del capellán para advertirle de lo que estaba
ocurriendo. Sin embargo, al capellán ya le constaba el estado de la situación a
causa de los gritos que surgían del convento y, en lugar de huir, había ido a
la capilla para consumir todas las hostias consagradas y evitar que los
asaltantes cometieran actos sacrílegos. En otro pasaje, una hermana recuerda
que el padre Uzhunnalil decía todos los días: “Preparémonos para el martirio”.
“No sabemos
nada, no sabemos dónde está y si aún está vivo. Esperamos y oramos por él”,
afirmaba también el obispo Paul Hinder, OFM Cap, Vicario Apostólico para Arabia
del Sur (cf. Fides). Mientras tanto, Yemen sigue sufriendo la sacudida de
la violencia y los ataques militares. El 14 de marzo, un centenar de personas
murió en el bombardeo de un mercado abarrotado en Al Khamis, en la provincia de
Hajjah, un bombardeo obra de una coalición dirigida por Arabia Saudí. El
conflicto en Yemen ha provocado al menos 10.000 muertos y la evacuación de más
de un millón y medio de personas.
Fuente: Aleteia
Hoy es un buen día para pedirle perdón por nuestras ofensas
Hoy es un día que podemos recordar
cuando Jesús anuncia la traición de Judas. Acompañar a Jesús
con nuestra contrición, con nuestra búsqueda de la conversión. Un buen día para
pedirle perdón por nuestras ofensas, de hacer un buen examen de conciencia de
nuestras traiciones grandes o pequeñas y de acudir al sacramento de la
reconciliación.
A continuación presentamos una propuesta de examen de conciencia del Cardenal Stafford que puede servirte de apoyo en tu meditación de hoy.
A continuación presentamos una propuesta de examen de conciencia del Cardenal Stafford que puede servirte de apoyo en tu meditación de hoy.
Un examen de
conciencia
"Al invitar a un examen de
conciencia, la Iglesia sugiere ayudarse del Sermón de la montaña. Las palabras
de Jesús son el texto representativo de la nueva Ley. La cruz es la
imagen fundamental del discurso. El cuerpo desgarrado de Jesús es la luz que no
fue derrotada por las tinieblas. La oscuridad del pecado nunca podrá suprimir
la luz de lamisericordia divina. Los penitentes disipan la
oscuridad gracias a una confesión sincera de sus pecados.
Para que profundicéis vuestra
compunción os propongo el siguiente examen:
¿Renuncio al orgullo,
la envidia y la ambición, para seguir el camino de humildad de Jesús? ¿Soy
dócil y abierto a la palabra de Dios? ¿Estoy dispuesto a dejarme juzgar por
ella, en vez de juzgarla yo a ella? ¿Paso demasiado tiempo leyendo periódicos y
revistas, viendo la televisión y navegando por internet? ¿Cuánto tiempo dedico
a la meditación y a la lectura de la sagrada Escritura?
¿Soy pobre de espíritu? ¿He puesto
mi felicidad en poseer bienes materiales? ¿He animado a los
que dudaban o erraban a seguir lo verdadero y lo bueno?
¿He tenido la humildad de invocar
la venida del reino de Dios y de no resistirme a ella?
¿He sentido hambre y sed de
justicia?
¿He sido misericordioso,
perdonando las ofensas de los demás?
¿He sido puro de corazón o he
caído en la tentación dela doblez?
¿Me he esforzado por llevar la
paz, actuando como auténtico hijo de Dios?
¿He recibido las cosas buenas como
dones de Dios con profundo sentido de gratitud? ¿He aceptado con
paciencia las cosas malas que me han pasado?
¿He practicado la justicia, que
regula mis relaciones con los demás y tiene como finalidad la instauración de
la paz?
En mi trabajo y en el desempeño de
mis responsabilidades civiles y políticas, ¿he reconocido que la perfección de
todas las bienaventuranzas reside en la aceptación de la persecución por el
bien del reino de Dios?
¿He seguido los preceptos de la
nueva justicia que Jesús menciona después de las bienaventuranzas, es decir,
los preceptos del ayuno, la oración y el perdón?
Reunidos en torno a la tumba del
apóstol san Pedro, recordemos que su amor a Jesús fue el motivo por el cual
lloró, arrepentido, y decidió obedecer sus mandamientos.
También los penitentes deberían esforzarse por cumplir los mandamientos sólo
por amor. Basta para ello la revelación del corazón traspasado de Jesús. (...)
Nada es necesario, excepto el amor de Jesús. Todo lo demás es consecuencia.”
CELEBRACIÓN PENITENCIAL: FRAGMENTO DE HOMILÍA DEL CARD. JAMES FRANCIS
STAFFORD EN EL ALTAR DE LA CONFESIÓN DE LA BASÍLICA VATICANA, Martes Santo, 11
de abril de 2006. Texto completo
Fuente: Catholic.net
El episcopado español condena los atentados de Bruselas contra "el sagrado tesoro de la vida"
Ricardo Blázquez escribe una carta de condolencias a
monseñor De Kesel.
Pide el descanso de las víctimas, "la paz para
sus familias y la conversión del corazón de los terroristas"
El Presidente de la Conferencia Episcopal
Española, Ricardo Blázquez, ha remitido una
carta de condolencia al arzobispo de Malinas-Bruselas, Mons. Josef De Kesel. El
cardenal, en nombre de los obispos de la CEE, le transmite "nuestros
sentimientos de condolencia ante unos hechos que atentan contra el sagrado
tesoro de la vida humana y dañan gravemente todos los derechos inherentes a
nuestra naturaleza".
Texto íntegro dela carta del cardenal
Blázquez
Muy estimado Mons. Jozef De Kesel:
He recibido con dolor y tristeza la
noticia de los atentados que han tenido lugar durante esta mañana en Bruselas,
que ha dejado una numerosa cifra de víctimas, muertos y heridos. En nombre de
los obispos de la Conferencia Episcopal Española, quiero transmitirle nuestros
sentimientos de condolencia ante unos hechos que atentan contra el sagrado
tesoro de la vida humana y dañan gravemente todos los derechos inherentes a
nuestra naturaleza.
Encomendamos al Señor de la vida a todas
las víctimas y pedimos el consuelo y la fortaleza para sus familiares, así como
para las autoridades y las instituciones que son también atacadas en estos
atentados y que tienen la misión de proteger y garantizar la paz y la
concordia.
En estos días, en que celebramos la
pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, confiamos al autor de la vida el
alma de los fallecidos, la paz y la serenidad para sus familias y la conversión
del corazón de los terroristas.
Pido también a usted que traslade estos
sentimientos de condolencia y solidaridad a las familias de las víctimas y a
todos los católicos belgas, así como la seguridad de nuestra oración.
Quedo suyo affmo. en el Señor.
+ cardenal Ricardo Blázquez Pérez
Arzobispo de Valladolid y Presidente de la
Conferencia Episcopal Española
MIÉRCOLES SANTO. LA ORACIÓN
Estos
próximos días estamos llamados a estar con Jesús, a ir con El a la Cena, a
Getsemaní, y por el Camino de la Cruz, hasta el Calvario. Son días de acompañar
en silencio las últimas horas en la tierra del Nazareno. Con las muestras de la
piedad popular, las celebraciones litúrgicas y la oración personal se nos
invita a mantener una relación de amistad con el Señor.
Hay
momentos de la vida que no se prestan a especulación; son aquellos en los que
el dolor, la enfermedad, la prueba, el sufrimiento se enseñorean y parece que
impondrán de manera despótica un desenlace fatal.
En la
experiencia del límite, cuando la mente es propicia a adelantar el abismo, y el
corazón se encoge, ante el riesgo inminente de la peor noticia, una posibilidad
favorable, al menos para mantener la calma, es permanecer en la contemplación
de los sufrimientos de Jesús, y al mismo tiempo que surge la compasión, se nos
devuelve la fuerza para sobrellevar nuestra prueba.
La oración de estos días es de contemplación, de unión, de amor, de
estar con el Señor, de vivir de forma discreta cada hora en la resonancia de
aquella otra “Hora” en la que Jesucristo padeció por nosotros los tormentos de
la Pasión, para que siempre tengamos la certeza de que no estamos solos, aun en
las peores circunstancias.
La
participación en las celebraciones litúrgicas, la asistencia a actos de piedad,
la permanencia silenciosa en adoración de la Eucaristía y de la Santa Cruz, el
movimiento compasivo de acompañar a María, la Madre Dolorosa, la especial
sensibilidad con todos los que sufren hoy la deportación, la soledad, la
extrema necesidad, son expresiones solidarias que se transforman en consuelo
interior.
¡Cuánto
ayuda en los momentos recios no quedar atrapados en un dolorismo intrascendente!
¡Cuánto ayuda poder transformar la prueba en ofenda por tantos que necesitan
sentir una mano tendida, un acompañamiento silencioso y afectivo!
Hemos
recorrido la cuarentena, ya no hay tiempo de lucubrar sobre cómo vivir el
tiempo pasado, pero es momento de intentar vivir lo más consciente posible los
días en los que los cristianos celebramos la Pasión, Muerte y Resurrección de
Jesucristo. De ello va a depender que nuestra historia personal se transforme
en experiencia de salvación.
¡Santos
días!
Ángel Moreno de Buenafuente
"Les aseguro que uno de ustedes me entregará".
Evangelio según San
Mateo 26,14-25.
Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a
ver a los sumos sacerdotes y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo
entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata.
Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión
favorable para entregarlo.
El primer día de los Acimos, los discípulos
fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida
pascual?".
El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de
tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la
Pascua en tu casa con mis discípulos'".
Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y
prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les
aseguro que uno de ustedes me entregará".
Profundamente apenados, ellos empezaron a
preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?".
El respondió: "El que acaba de servirse de la
misma fuente que yo, ese me va a entregar.
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él,
pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría
no haber nacido!".
Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó:
"¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió
Jesús.
martes, 22 de marzo de 2016
Oración y pésame de Francisco por víctimas de los atentados en Bruselas
El Papa
Francisco ha enviado un mensaje de pésame, a través del Secretario de Estado,
el cardenal Pietro Parolin al arzobispo de Malinas- Bruselas, monseñor Jozef De
Kesel, por los atentados terroristas de la mañana del martes en esa capital que
han causado más de treinta víctimas y un centenar de heridos.
“Al
tener noticia de los atentados cometidos en Bruselas que han afectado a
numerosas personas -dice el texto- Su Santidad el Papa Francisco confía a la
misericordia de Dios a cuantos han perdido la vida y se une en oración al dolor
de sus seres queridos. Expresa su profunda cercanía a los heridos y a sus
familiares, así como a todas las personas que contribuyen a las operaciones de
socorro, pidiendo al Señor que les de fortaleza y consuelo en esta prueba. El
Santo Padre condena de nuevo la violencia ciega que engendra tantos
sufrimientos e, implorando a Dios, el don de la paz, invoca sobre las familias
tan probadas y sobre los belgas el bien de las bendiciones divinas”.
(RC-RV)
(from Vatican Radio)
"Todos vais a tropezar" "Al atardecer llegó con los doce"
"No habló de culpa, ni de abandono, ni de
traición: eran amigos frágiles"
En el relato de Marcos sobre los
preparativos de la cena pascual, hay un significativo desplazamiento
de lenguaje. El texto comienza diciendo: «El primer día de los
ázimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, le dicen los discípulos: ¿Dónde
quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?... » (Mc 14,12). Sin
embargo, cuando es Jesús quien da las instrucciones para el dueño de la casa,
habla de «cenar con mis discípulos», desaparecen las alusiones a lo litúrgico y
no hay ya ni una palabra sobre ázimos, cordero, hierbas amargas, oraciones o
textos bíblicos: solo pan y vino, lo esencial en una comida familiar.
Quiere cenar con los suyos y para eso necesitan encontrar una sala en la que haya espacio para estar
juntos: ese es el único objetivo que permanece y que Lucas subraya
aún con más fuerza « ¡Cuánto he deseado cenar con vosotros esta Pascua!» (Lc
22, 15). El «con vosotros» es más intenso que la conmemoración del pasado, lo
ritual deja paso a los gestos elementales que se hacen entre amigos: compartir
el pan, beber de la misma copa, disfrutar de la mutua intimidad, entrar en el
ámbito de las confidencias.
Su relación con ellos venía de lejos: llevaban largo tiempo caminando,
descansando y comiendo juntos, compartiendo alegrías y rechazos, hablando de
las cosas del Reino. Él buscaba su compañía, excepto cuando se marchaba solo a
orar: había en él una atracción poderosa hacia la soledad y a la vez una
necesidad irresistible de contar con los suyos como amigos y confidentes.
Al principio ellos creyeron merecerlo: al fin y al cabo lo habían
dejado todo para seguirle y se sentían orgullosos de haber dado aquel paso; les
parecía natural que el Maestro tomara partido por ellos, como cuando los
acusaron de coger espigas en sábado y él los defendió (Mc 2,23-27); o cuando el
mar en tempestad casi hundía su barca y él le ordenó enmudecer (Mc 4,35-41); o
cuando volvieron exhaustos de recorrer las aldeas y se los llevó a un lugar
solitario para que descansaran (Mc 6,30-31).
Sin embargo, las cosas que él decía y las conductas insólitas que esperaba de ellos les resultaban
ajenas a su manera de pensar y de sentir, a sus deseos, ambiciones y
discordias y una distancia en apariencia insalvable se iba creando entre ellos:
le sentían a veces como un extraño venido de un país lejano que les hablaba en
un lenguaje incomprensible.
Pero aunque ninguno de ellos se sentía
capaz de salvar aquella distancia, Jesús encontraba siempre la
manera de hacerlo. El día en que admiró la fe de los que descolgaron
por el tejado al paralítico (Mc 2,5), estaba en el fondo reconociéndose a sí
mismo: también él removía obstáculos con tal de no estar separado de los suyos
y nada le impedía seguir contando con su presencia y con su compañía, como si
los necesitara hasta para respirar.
Ellos se comportaban tal y como eran, más
ocupados en sus pequeñas rencillas de poder que en escucharle, más interesados
en lo inmediato que en acoger sus palabras, torpes de corazón a la hora de
entenderlas. Pero él se había ido inmunizando contra la
decepción: los quería tal como eran sin poderlo remediar, los
disculpaba, seguía confiando en ellos.
« Todos vais a tropezar, como está
escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño»
(Mc 14,27), dijo durante la cena. No habló de culpa, ni de abandono, ni de
traición: eran amigos frágiles que tropezaban y no se puede culpar a un rebaño
desorientado cuando se dispersa y se pierde. Sabía que iban a abandonarle
pronto y que, si no habían sido capaces de comprenderle cuando les hablaba de
sufrimiento y de muerte, tampoco lo serían para afrontarlo a su lado, pero
sobre sus hombros no pesaba carga alguna de reproches o de recriminaciones.
Libre de toda exigencia de que correspondieran a su amor, estaba seguro de que,
lo mismo que su abandono en el Padre le daría fuerza para enfrentar su hora,
aquel extraño apego que sentía por los suyos sería más fuerte que su decepción
por su torpeza.
Y seguiría
considerándolos amigos, también cuando uno de ellos llegara al huerto para
entregarle con un beso.
(Dolores Aleixandre)
Martes Santo: Preparativos
“Escuchadme, islas;
atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las
entrañas maternas, y pronunció mi nombre” «Es poco que seas mi siervo y
restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel;
te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de
la tierra» (Is 49, 1.6).
Ante la celebración de una gran fiesta, siempre se hacen
diferentes preparativos para que todo salga bien, según el motivo que se desea
conmemorar. Esta es la razón por la que estos días previos a la Pascua, los
judíos se disponían a limpiar toda la casa, y sobre todo a retirar los
utensilios que solían estar en contacto con la levadura.
Es preceptivo apartar todo el ajuar de platos, cubiertos,
ollas, especialmente destinado a guisar la cena de Pascua, comida que no puede
estar contaminada con levadura.
La levadura es un producto que hace fermentar la masa, y su ausencia permite un
alimento más puro. Con esta imagen se entiende la exigencia de disponernos
limpios de corazón, con la purificación de los sentimientos, y la conversión
interior.
Días de reconciliación, de perdón, de hacer posible que la cena
pueda tener lugar con todos los de casa. Para ello es necesaria la humildad, el
reconocimiento de las posibles ofensas, la súplica al cielo del perdón de Dios,
si fuera necesario.
En las proximidades de esta fiesta, surge un elemento muy
significativo, el perfume. Aparece en Betania, en la cena que le ofrecieron a
Jesús sus amigos, y el aroma volverá a aparecer a la hora de dar sepultura al
cuerpo del Señor. El perfume da buen olor, y significa amor, gratuidad,
generosidad. Se usa muy especialmente en el momento de la boda, del desposorio,
así lo dice el salmista: “A mirra y áloe huelen tus vestidos”, cuando canta al
príncipe el día de su boda.
Si encontramos los mismos perfumes en el momento de dar
sepultura al cuerpo de Jesús, significa que el autor sagrado nos presenta la
muerte de Cristo como el acto supremo de amor de Aquel que da la vida por la
humanidad entera.
Históricamente el Nazareno será condenado a muerte, entregado
por la traición de un amigo -«Os aseguro que uno de vosotros me va a
entregar.»- (Jn 13, 21), pero la razón suprema es porque Él mismo se entrega
para cumplir los designios de Dios, su Padre, para que todos nosotros podamos
recuperar la dignidad de hijos de Dios.
¿Estás preparado para la Pascua?
Ángel Moreno de Buenafuente
Realiza pronto lo que tienes que hacer".
Evangelio según San Juan
13,21-33.36-38.
Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se
estremeció y manifestó claramente: "Les aseguro que uno de ustedes me
entregará".
Los discípulos se miraban unos a otros, no
sabiendo a quién se refería.
Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba-
estaba reclinado muy cerca de Jesús.
Simón Pedro le hizo una seña y le dijo:
"Pregúntale a quién se refiere".
El se reclinó sobre Jesús y le preguntó:
"Señor, ¿quién es?".
Jesús le respondió: "Es aquel al que daré el
bocado que voy a mojar en el plato". Y mojando un bocado, se lo dio a
Judas, hijo de Simón Iscariote.
En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él.
Jesús le dijo entonces: "Realiza pronto lo que tienes que hacer".
Pero ninguno de los comensales comprendió por qué
le decía esto.
Como Judas estaba encargado de la bolsa común,
algunos pensaban que Jesús quería decirle: "Compra lo que hace falta para
la fiesta", o bien que le mandaba dar algo a los pobres.
Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas
salió. Ya era de noche.
Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora el
Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él.
Si Dios ha sido glorificado en él, también lo
glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.
Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes.
Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: 'A
donde yo voy, ustedes no pueden venir'.
Simón Pedro le dijo: "Señor, ¿adónde
vas?". Jesús le respondió: "A donde yo voy, tú no puedes seguirme
ahora, pero más adelante me seguirás".
Pedro le preguntó: "¿Por qué no puedo seguirte
ahora? Yo daré mi vida por ti".
Jesús le respondió: "¿Darás tu vida por mí? Te
aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces".
lunes, 21 de marzo de 2016
Id tras las huellas de Cristo. La vida no es un camino incierto y sin destino fijo, sino que conduce a Cristo
En este día se conmemora el inicio de la Pasión de Cristo y
recordamos hechos como la unción de Betania. Un día para buscar consolar el
Corazón de Cristo con el perfume de nuestro amor, de nuestro ofrecimiento,
de nuestra opción por él y seguimiento a ejemplo de María de Betania.
Este texto de Benedicto XVI es una invitación a hacer esta opción firme por Cristo y a contemplar su amor marcado por el signo de la cruz.
Este texto de Benedicto XVI es una invitación a hacer esta opción firme por Cristo y a contemplar su amor marcado por el signo de la cruz.
Id tras Cristo
"Id tras las huellas de Cristo. Él es vuestra meta, vuestro camino y
también vuestro premio. En el lema que he escogido para la Jornada de Madrid,
el apóstol Pablo invita a caminar, «arraigados y edificados en Cristo, firmes
en la fe» (Col 2,7). La vida es un camino,
ciertamente. Pero no es un camino incierto y sin destino fijo, sino que conduce
a Cristo, meta de la vida humana y de la historia. Por este camino llegaréis a
encontraros con Aquel que, entregando su vida por amor, os abre las puertas de
la vida eterna. Os invito, pues, a formaros en la fe que da sentido a vuestra
vida y a fortalecer vuestras convicciones, para poder así permanecer firmes en
las dificultades de cada día.
Os exhorto, además, a que, en el camino hacia Cristo, sepáis atraer a vuestros jóvenes amigos, compañeros de estudio y de trabajo, para que también ellos lo conozcan y lo confiesen como Señor de sus vidas. Para ello, dejad que la fuerza de lo Alto que está dentro de vosotros, el Espíritu Santo, se manifieste con su inmenso atractivo. Los jóvenes de hoy necesitan descubrir la vida nueva que viene de Dios, saciarse de la verdad que tiene su fuente en Cristo muerto y resucitado y que la Iglesia ha recibido como un tesoro para todos los hombres.
Os exhorto, además, a que, en el camino hacia Cristo, sepáis atraer a vuestros jóvenes amigos, compañeros de estudio y de trabajo, para que también ellos lo conozcan y lo confiesen como Señor de sus vidas. Para ello, dejad que la fuerza de lo Alto que está dentro de vosotros, el Espíritu Santo, se manifieste con su inmenso atractivo. Los jóvenes de hoy necesitan descubrir la vida nueva que viene de Dios, saciarse de la verdad que tiene su fuente en Cristo muerto y resucitado y que la Iglesia ha recibido como un tesoro para todos los hombres.
(…)
En estos días tan hermosos de la Semana Santa, que ayer iniciamos, os aliento a contemplar a Cristo en los misterios de su pasión, muerte y resurrección. En ellos hallaréis lo que supera toda sabiduría y conocimiento, es decir, el amor de Dios manifestado en Cristo. Aprended de Él, que no vino «a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mc 10,45). Éste es el estilo del amor de Cristo, marcado con el signo de la cruz gloriosa, en la que Cristo es exaltado, a la vista de todos, con el corazón abierto, para que el mundo pueda mirar y ver, a través de su perfecta humanidad, el amor que nos salva.
La cruz se convierte así en el signo mismo de la vida, pues en ella Cristo vence el pecado y la muerte mediante la total entrega de sí mismo. Por eso, hemos de abrazar y adorar la cruz del Señor, hacerla nuestra, aceptar su peso como el Cireneo para participar en lo único que puede redimir a toda la humanidad (cf. Col 1,24). En el bautismo habéis sido marcados con la cruz de Cristo y le pertenecéis totalmente. Haceos cada vez más dignos ella y jamás os avergoncéis de este signo supremo del amor.”
Bendito el que viene en el nombre del Señor
Carta dominical del arzobispo de Barcelona, monseñor
Juan José Omella. ‘La piedra de toque del seguimiento de Jesús, no lo
olvidemos, es el amor, y el amor pasa por la cruz’
Publicamos a
continuación la carta dominical del arzobispo de Barcelona, monseñor Juan José
Omella:
Iniciamos hoy la
semana que desde tiempo inmemorial el pueblo cristiano llama santa. Y la llama
así por muchas razones, pero básicamente porque toda ella está abocada al
domingo de Resurrección, al domingo de Pascua, que encierra el fundamento de
nuestra fe. De manera muy gráfica, san Pablo lo razonó bajo la inspiración del
Espíritu Santo: “Cristo ha resucitado, y se ha aparecido a Simón y a los demás.
Finalmente, se me ha aparecido a mí. Si Cristo no hubiera resucitado, nuestra fe
carecería de sentido, estaría vacía, y seguiríamos con nuestros pecados”.
La fiesta central de
todo el calendario cristiano es la Resurrección de Jesucristo. Y todos los
acontecimientos que rememoramos, que volvemos a hacer presentes y que
celebramos en los días de la Semana Santa, están abocados al gran misterio
pascual. Hoy es el domingo de Ramos, y la Iglesia recuerda, revive y celebra la
entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Pocos días más tarde, será en esa
ciudad donde será clavado en una cruz. Siempre me han llamado la atención las
palabras de san Juan en el prólogo de su Evangelio y que leemos en Navidad:
“Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron”. Hoy viene a los suyos de
nuevo, y tampoco lo van a recibir, tampoco lo van a aceptar, tampoco lo van a
seguir, pese al fervor entusiasta que ha contagiado al cortejo. Hoy sabemos muy
bien que aquella entrada triunfal fue para la mayoría algo efímero. De hecho,
los que chillan a voz en cuello “¡hosanna!”, serán prácticamente los mismos que
el Viernes Santo habrán transformado ese grito en un enfurecido “¡crucifícale!”
“¡Qué diferentes voces eran – comenta San Bernardo en un sermón pronunciado en
un domingo de Ramos – y qué diferentes los ramos y la cruz, las flores y las
espinas!”.
¿Qué ha podido suceder
para semejante cambio? ¿Por qué tanta falta de coherencia? ¿Ha sido el miedo,
la comodidad, el qué dirán, los respetos humanos? Os invito, queridos lectores,
a que estas preguntas nos las hagamos a nosotros mismos mirando nuestro propio
corazón. Hoy, como hace dos mil años, somos capaces de las mismas grandezas y
las mismas miserias de aquellos que se volcaron en el recibimiento a Jesús. Le
siguieron en masa, muchos, pero en realidad fueron muy pocos los que llegaron
hasta el final. Hoy somos más de mil cien millones de hombres y mujeres, de
todo el mundo, los seguidores de Jesús. ¿Seguidores? Aquella entrada triunfal
pide hoy, igual que entonces, coherencia, perseverancia, fidelidad,
continuidad. Nuestro seguimiento de Jesús no puede ser un sentimiento fugaz que
se apaga a la más mínima contrariedad. La piedra de toque del seguimiento de
Jesús, no lo olvidemos, es el amor, y el amor pasa por la cruz. Sin cruz no hay
redención, no hay salvación.
Recibamos en nuestro
corazón a ese Jesús que viene lleno de humildad montado en un borriquillo.
Digámosle que estamos dispuestos a acompañarlo hasta el final, sacando adelante
todas nuestras obligaciones para con Dios, para con la familia y para con toda
la sociedad. Vivamos una Semana Santa – y siempre – con tal categoría que los
demás, amigos, compañeros de trabajo y familiares, al vernos, no tengan más
remedio que afirmar con alegría: “Este es un cristiano, un verdadero seguidor
de Jesucristo”.
Que Dios os bendiga a
todos.
+Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona
Arzobispo de Barcelona
(ZENIT – Madrid).
Domingo de Ramos: ¿Una fiesta al inicio de una muerte?
Los ramos visten de luz
el camino este domingo. De luz y de alegría. Jesús entra montado en un pollino: “Se
lo llevaron a Jesús, lo aparejaron con sus mantos. Según iba avanzando, la
gente alfombraba el camino con los mantos. Y, cuando se acercaba ya la bajada
del monte de los Olivos. La masa de los discípulos, entusiasmados, se pusieron
a alabar a Dios a gritos, por todos los milagros que habían visto, diciendo: –
¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria
en lo alto”.
Me cuesta entender esta
escena. Jesús acaba de hacer algunos milagros. Se acerca a Jerusalén. Quiere
entrar subido en un pollino. La gente lo ve y le aclama con ramos y con sus
mantos. La Semana Santa empieza siempre con esta entrada festiva. Todos
nos alegramos con los ramos en las manos.
Esta fue su última
Pascua. Fue la última vez y quiso entrar de una forma diferente. La gente se
alegra hoy al ver a Jesús, su rey, montado en un pollino. Se cumple lo que
decía Zacarías 9,9: “Regocíjate hija de Sion. He aquí, tu rey viene a
ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un pollino,
hijo de asna”.
La profecía se hace
realidad en su carne. Con su entrada triunfal parece que viene a
devolver la libertad a un pueblo cautivo. Como si se tratara de un nuevo
emperador que llegara con sus tropas a conquistar la nueva tierra vencida.
Me impresiona este
momento de fiesta al comienzo de su muerte. Este instante de alegría desbordante, de pasión
ante la vida de un hombre que está a punto de morir. ¿Qué habría en el corazón
de Jesús ese mismo día? ¿Qué sentimientos? ¿Qué miedos?
Me gustaría asomarme a
su alma a las puertas de Jerusalén. Caminar a su lado, colocando mi manto a sus
pies. Me gustaría escuchar sus silencios y notar el latido de su corazón
expectante. ¿Cuál era el querer de Dios ese día en que tantos lo aclamaban?
¿Qué pensarían sus
discípulos felices de verlo caminar aclamado por las masas y cumpliendo las
Escrituras? Tal vez en ese momento estarían vencidos sus miedos. Se animarían
al pensar que todos lo seguían, lo querían y nadie se atrevería a hacerle daño.
¿Por qué había que
temer? Jesús iba a imponer su reino de verdad y justicia, de libertad y de
amor. Nadie podría detener sus pasos. Era tanta la alegría
que los miedos quedaban ocultos.
Jesús hoy se deja hacer: “Le ayudaron a montar”. Lo
montan en un pollino. Jesús es llevado hoy de la misma forma como luego
será llevado a la cruz. En el éxito y en el fracaso. En la vida y en
la muerte. En la luz y en la oscuridad.
Miro el corazón de Jesús
este día. ¿Qué sentiría al comenzar esta Semana Santa? Llega a Jerusalén. Ha
sido un largo camino. Un camino lleno de incertidumbres. Entra. ¡Cuántos
recuerdos se agolparían en su mente al recorrer en el pollino las calles de
Jerusalén!
Lo guían. Él no marca el
camino.
Como cuando iba al templo llevado por sus padres. Lo mismo que después cuando
atraviese la ciudad rumbo al Calvario. No decide ahora Él. Se deja
llevar.
Pienso en cuánto me
cuesta a mí que otros decidan por mí, que marquen mi camino, que me lleven donde no he
decidido ir. Es fuerte el orgullo.
Jesús se humilla de
nuevo subido en un pollino y guiado por esas calles de Jerusalén. Me
impresiona la humildad de Jesús. Jesús atraviesa la puerta de su
ciudad. Se llama puerta dorada. No es precisamente la puerta de la
misericordia.
Pero pienso que al pasar
hoy por ella, al obedecer y dejarse llevar, al ser dócil a su destino,
está entrando hondo en la puerta del corazón de su Padre, que lo abraza y lo
sostiene. Se deja hacer, y Dios, su Padre, hace. Cava hondo. Lo abraza. Lo
cuida. Lo moldea.
¡Cuánto nos duele
obedecer y dejar que nos lleven donde no queremos ir! Jesús llevado en un
pollino. Jesús llevado con la cruz en el Calvario.
En la humildad de su
obediencia me siento muy cerca de Jesús. Tal vez su fracaso humano me recuerda
que yo también estoy hecho de barro y caigo.Su fracaso me acerca a Él y a
todos los momentos de desaliento de mi vida, a todos mis proyectos frustrados.
Cuando no sale todo como
yo quería y sólo me queda obedecer. Cuando no decido yo. Cuando no soy yo el
que lleva las riendas de mi vida. Jesús se deja llevar en ese fracaso que Él no
había deseado.
Ha entregado la vida. Ha
servido con amor a todos. Se ha entregado hasta el final. Pero no le han
comprendido ni han tomado sus palabras en sus vidas. No han acogido
tanto amor. No han comprendido que su vida era una ofrenda de amor del Padre.
Lo han rechazado porque
su vida era molesta. La vida del justo incomoda al injusto. La vida del que ama
incomoda al que odia. Su fracaso es el fracaso del amor rechazado. Se deja
guiar. Ahora se deja conducir donde no quiere ir.
Lo aclaman y alaban pero
Jesús ve más allá,
ve más hondo. Sabe lo que está ocurriendo. Tiene la certeza de su fracaso.
Pienso en lo que a mí me costaría sentir que todo aquello a lo que he dedicado
mi vida no da el fruto que yo esperaba. Cuando no me acogen.
Es verdad que el fruto
de una entrega se mide en el eco silencioso que ha tenido en el corazón de
personas, y no en números. Y es verdad que su amor había quedado impreso a
fuego en muchos corazones.
Había intentado sanar a
muchos. ¡Cuántas veces habría orado por los suyos, a los que amaba! ¡Cuántas
personas habría curado con sus manos, con sus palabras! Quedan muchas personas
a las que curar, muchos a los que salvar.
Hay muchas heridas
todavía que consolar y aliviar. ¿Por qué se deja llevar ahora? ¿Por qué no toma su vida en sus
manos y decide y actúa?
Me gustaría gritarle a
Jesús que hoy se volviera, que no entrara, que no se dejara llevar. Que
detuviera la fiesta.
Sé que Jesús no busca la
muerte, no la quiere, pero siente en su corazón que esa Pascua tiene que
pasarla en Jerusalén, con los suyos. No quiere dejar de hacer nada de lo que
hacía siempre esos días de fiesta. Obedece. Se deja hacer. Confía. Cree contra
toda esperanza. Se abandona en los brazos de su Padre.
Decía el padre José
Kentenich: “El heroísmo de la infancia espiritual o bien, la genialidad
de la ingenuidad. Necesitamos una extraordinaria genialidad para madurar
interiormente y sortear las dificultades que se nos presenten. Sólo un
salto mortal en los brazos de Dios nos podrá salvar”[1].
Igual que hizo toda su
vida desde que nació en Belén, vuelve a confiar. Siempre se dejó hacer. El hijo
obediente hasta la cruz. Me impresiona su docilidad y su heroísmo. Un
salto mortal en brazos de Dios.
[1] J. Kentenich, Pedagogía de
los ideales
CARLOS PADILLA ESTEBAN. ALETEIA
Sartre se equivocaba, el sufrimiento no es “absurdo”.Habla el autor del próximo Vía Crucis de Papa Francisco
El que escribió las mediaciones
para el próximo Vía Crucis de Papa Francisco en el Coliseo es el cardenal
Gualterio Bassetti, arzobispo de Perugia-Città della Pieve. El calvario de
Jesucristo toca, obviamente, el tema del sufrimiento, y al respecto el cardenal
no tiene ninguna duda: “No es cierto que el sufrimiento sea algo ‘absurdo’,
como decía Sartre”; hablar sobre el sufrimiento “significa reconocer que en
nuestras pequeñas cruces cotidianas Jesús está con nosotros cada día”.
El purpurado, en una entrevista a
“L’Osservatore Romano”, subrayó “el título
que he elegido para las meditaciones de este año: ‘Dios es misericordia’. Que es también el título de un libro
(no de los más conocidos, a decir verdad) de don Divo Barsotti, en el cual el
místico toscano comenta el episodio evangélico de la pecadora que entra a la
casa de Simón el fariseo durante el almuerzo con Jesús».
Las reflexiones del Viernes
santo, asegura Bassetti, también se referirán al Jubileo de la Misericordia,
que “representa el telón de fondo sobre el que se desarrolla todo el Vía
Crucis”, que, “como el Año
Santo, quiere hablar a todos los hombres y las mujeres de hoy, que a mí me
parecen cada vez más solos y confundidos, dentro de una sociedad en constante
movimiento que consume todo rápidamente (bienes, afectos y deseos), y que
parece haber perdido las nociones tanto de pecado como de verdad”. Según el
arzobispo, los hombres de hoy son “dramáticamente
infelices y sufrientes. Y esto se relaciona profundamente con
el Jubileo de la Misericordia. En la raíz de la palabra misericordia,
misericors, hay una referencia directa a la miseria humana e, indirectamente,
también al cotidiano sufrimiento de los hombres”.
Y sobre el sufrimiento, Bassetti
puntualiza: hablar de él “significa afirmar que no es cierto que sea algo
‘absurdo’, como decía Sartre. Jesús en la cruz se hizo cargo de nuestros
pecados y murió por nosotros. Y, en segundo lugar, significa reconocer que en
nuestras cruces cotidianas Jesús está con nosotros cada día. En esta época hay
un sufrimiento visible en los pobres, en los migrantes, en los enfermos, en las
personas solas y abandonadas. Pero, al mismo tiempo, encontramos hombres
riquísimos que parecen tener todo pero que en realidad no tienen nada, viven
una vida vacía y, en algunos casos, desean incluso la muerte”. Es por ello que
“el mal puede hasta ser ‘banal’, pero Jesús en la cruz ofrece otro significado
a la vida e indica un camino diferente: el de la conversión”.
En las meditaciones, el prelado
cita “a algunos Papas que han hablado (o que están hablando) con gran sabiduría
al hombre moderno: Juan XXIII, Juan Pablo II, Benedicto XVI, hasta llegar a
Francisco. Pero lo más importante no son las citas. En las meditaciones traté
de hablar al corazón del hombre, y para hacerlo puse muchos ejemplos
concretos”.
Estos: “En cada estación traté de
hacer una referencia a la actualidad, porque, como dice Francisco, ‘Dios es
real y se manifiesta en el hoy’. Hablo, por ejemplo, de los nuevos mártires que
ponen en peligro sus vidas incluso para hacer un funeral y que siguen siendo
asesinados en todos los rincones del mundo solamente porque son cristianos.
Hago referencia al drama de los migrantes y de los refugiados que después de haber
huido de la guerra encuentran la muerte en la fuga desesperada hacia la
libertad o en una patera en el Mediterráneo”. Bassetti también se refiere a “la
cosa más difícil de escribir»: la violencia contra los niños, contra los nuevos
esclavos del trabajo y contra los niños abusados por los adultos. Cuando
escribía esas líneas tuve la sensación de que no estaba utilizando la pluma
sobre una hoja de papel, sino un cincel sobre un pedazo de mármol; tan grande
era el sufrimiento por estas plagas”.
Para concluir, Bassetti revela
que un particular sobre el encargo que recibió de Francisco: “Una de las
últimas veces que he visto al Papa le dije: ‘Santidad, me encomendó una tarea
ardua’. Y Francisco me respondió: ‘Recuerda que no lo haces para mí, sino para
la Iglesia’. La forma con la que recogí la invitación para
escribir las meditaciones del Vía Crucis es la del servicio».
DOMENICO AGASSO JR
Artículo originalmente publicado por Vatican Insider
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