lunes, 28 de diciembre de 2015

La Sagrada Familia proteja a todas las familias del mundo y abran la puerta a Dios, ruego del Papa

«En el clima de alegría, que es propio de la Navidad, celebramos en este domingo la fiesta de la Sagrada Familia. Recuerdo el gran encuentro de Filadelfia, en septiembre pasado; las tantas familias que he encontrado en los viajes apostólicos, y las de todo el mundo. Quisiera saludarlas a todas con afecto y reconocimiento, en especial en este tiempo nuestro, en el que la familia está sometida a incomprensiones y dificultades de diversos tipos que la debilitan.
El Evangelio de hoy invita a las familias a percibir la luz de esperanza que mana de la casa de Nazaret, en la cual se ha desarrollado en la alegría la infancia de Jesús, el cual – dice San Lucas -  «iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los hombres» (2,52). El núcleo familiar de Jesús, María y José es para todo creyente, y en especial para las familias, una auténtica escuela del Evangelio. Aquí admiramos el cumplimiento del plan divino de hacer de la familia una especial comunidad de vida y de amor. Aquí aprendemos que todo núcleo familiar cristiano está llamado a ser 'Iglesia doméstica’, para hacer resplandecer las virtudes evangélicas y volverse fermento de bien en la sociedad. Los rasgos típicos de la Sagrada Familia son: recogimiento y oración, mutua comprensión y respeto, espíritu de sacrificio, trabajo y solidaridad.
Del ejemplo y del testimonio de la Sagrada Familia, cada familia puede aprender indicaciones preciosas para el estilo y las opciones de vida, y puede tomar fortaleza y sabiduría para el camino de cada día. La Virgen y San José enseñan a acoger a los hijos como don de Dios, a generarlos y educarlos cooperando de forma maravillosa con la obra del Creador y donando al mundo, en cada niño, una sonrisa nueva. Es en la familia unida que los hijos alcanzan la madurez de su existencia, viviendo la experiencia significativa y eficaz del amor gratuito, de la ternura, del respeto recíproco, de la comprensión mutua, del perdón y de la alegría.
Quisiera detenerme sobre todo en la alegría. La verdadera alegría que se experimenta en la familia no es algo casual y fortuito. Es una alegría que es fruto de la armonía profunda entre las personas, que hace saborear la belleza de estar juntos, de sostenernos mutuamente en el camino de la vida. Pero como cimiento de todo está la presencia de Dios, su amor acogedor, misericordioso y paciente hacia todos. Si no se abre la puerta de la familia a la presencia de Dios y a su amor, la familia pierde la armonía, prevalecen los individualismos y se apaga la alegría. Sin embargo, la familia que vive la alegría de la fe, la comunica espontáneamente, es sal de la tierra y luz del mundo, es levadura para toda la sociedad.
Que Jesús, María y José bendigan y protejan a todas las familias del mundo, para que en ellas reinen la serenidad y la alegría, la justicia y la paz, que Cristo naciendo ha traído como don para la humanidad».

(Traducción del italiano: Cecilia de Malak)

Herodes mandó matar a todos los niños en Belén


Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 13-18
Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
-«Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate
José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta.
«Llamé a mi hijo, para q
ue saliera de Egipto.»
Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos.
Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías:
«Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven.»
Palabra del Señor.

domingo, 27 de diciembre de 2015

«EL EJEMPLO DE NAZARET»


Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio.

Aquí aprendemos a observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo y misterioso de esta sencilla, humilde y encantadora manifestación del Hijo de Dios entre los hombres. Aquí se aprende incluso, quizá de una manera casi insensible, a imitar esta vida.

Aquí se nos revela el método que nos hará descubrir quién es Cristo. Aquí comprendemos la importancia que tiene el ambiente que rodeó su vida durante su estancia entre nosotros, y lo necesario que es el conocimiento de los lugares, los tiempos, las costumbres, el lenguaje, las prácticas religiosas, en una palabra, de todo aquello de lo que Jesús se sirvió para revelarse al mundo. Aquí todo habla, todo tiene un sentido.

Aquí, en esta escuela, comprendemos la necesidad de una disciplina espiritual si queremos seguir las enseñanzas del Evangelio y ser discípulos de Cristo.
¡Cómo quisiéramos ser otra vez niños y volver a esta humilde pero sublime escuela de Nazaret! ¡Cómo quisiéramos volver a empezar, junto a María, nuestra iniciación a la verdadera ciencia de la vida y a la más alta sabiduría de la verdad divina!
Pero estamos aquí como peregrinos y debemos renunciar al deseo de continuar en esta casa el estudio, nunca terminado, del conocimiento del Evangelio. Mas no partiremos de aquí sin recoger rápida, casi furtivamente, algunas enseñanzas de la lección de Nazaret.

Su primera lección es el silencio. Cómo desearíamos que se renovara y fortaleciera en nosotros el amor al silencio, este admirable e indispensable hábito del espíritu, tan necesario para nosotros, que estamos aturdidos por tanto ruido, tanto tumulto, tantas voces de nuestra ruidosa y en extremo agitada vida moderna. Silencio de Nazaret enséñanos el recogimiento y la interioridad, enséñanos a estar siempre dispuestos a escuchar las buenas inspiraciones y la doctrina de los verdaderos maestros. Enséñanos la necesidad y el valor de una conveniente formación del estudio, de la meditación, de una vida interior intensa de la oración personal que sólo Dios ve.
Se nos ofrece además una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable, lo dulce e irreemplazable que es su pedagogía y lo fundamental e incomparable que es su función en el plano social.

Finalmente, aquí aprendemos también la lección del trabajo. Nazaret, la casa del hijo del artesano: cómo deseamos comprender más en este lugar la austera pero redentora ley del trabajo humano y exaltarla debidamente; restablecer la conciencia de su dignidad, de manera que fuera a todos patente; recordar aquí, bajo este techo que el trabajo no puede ser un fin en sí mismo, y que su dignidad y la libertad para ejercerlo no provienen tan sólo de sus motivos económicos, sino también de aquellos otros valores que lo encauzan hacia un fin más noble.

Queremos finalmente saludar desde aquí a todos los trabajadores del mundo y señalarles al gran modelo, al hermano divino, al defensor de todas sus causas justas, es decir: a Cristo, nuestro Señor.
De las alocuciones del papa Pablo sexto
(Alocución en Nazaret, 5 de enero de 1964)
Fuente: News Va.

"El verdadero testigo ama, reza, dona y sobre todo perdona, porque el perdón es la expresión más alta del don"

"Esteban es mártir, que significa testigo, porque hace como Jesús", asegura Bergoglio en el Angelus
A la hora del Ángelus del sábado 26 de diciembre, memoria litúrgica de San Esteban, primer mártir cristiano, el Papa Francisco destacó que tras la contemplación de la Solemnidad de la Navidad y, en consecuencia, del amor misericordioso de Dios, en esta ocasión vemos la respuesta coherente del discípulo de Jesús, que da su vida. De hecho, tras el nacimiento en la tierra del Salvador; nace para el cielo su testigo fiel. Y añadió que si bien aparecen siempre las tinieblas del rechazo de la vida, la luz del amor brilla más fuerte porque vence el odio e inaugura un mundo nuevo.
El Santo Padre puso de manifiesto un aspecto singular del relato de los Hechos de los Apóstoles, que acerca a San Esteban al Señor. Y es el hecho de morir perdonando al igual que Jesús. También afirmó que Esteban es mártir, que significa testigo, porque se comporta como el Señor Jesús,rezando, amando, donando y, sobre todo, perdonando, puesto que el perdón es la máxima expresión del don.
El Obispo de Roma invitó a peguntarnos ¿para qué sirve perdonar? Y explicó que encontramos una respuesta precisamente en el martirio de Esteban, quien también perdonó al joven Saulo - que perseguía a la Iglesia - y que gracias al perdón recibido llegó a ser Pablo, el gran Santo, Apóstol de las gentes. Por esta razón, el Papa Bergoglio afirmó que "Pablo nace de la gracia de Dios y del perdón de Esteban".
Al mismo tiempo, el Pontífice dijo que también nosotros nacemos del perdón de Dios. Y no sólo en el Bautismo, sino cada vez que somos perdonados. Mientras sólo cuando somos amados podemos amar a nuestra vez y jamás debemos cansarnos de pedir el perdón divino, porque sólo cuando somos perdonados aprendemos a perdonar.
Francisco admitió, como ha hecho otras veces, que perdonar es siempre muy difícil.De ahí su recomendación a aprender a disculpar las pequeñas o grandes ofensas de cada día mediante la oración, como hizo Esteban. Y debemos hacerlo - dijo - comenzando por nuestro propio corazón: sólo podremos afrontar "el resentimiento que experimentamos, encomendando a quien nos ha hecho el mal a la misericordia de Dios".
Descubriremos así - dijo el Papa - que la lucha interior para perdonar purifica del mal y que la oración y el amor nos liberan de las cadenas interiores del rencor. Antes de rezar a la Madre de Dios, el Pontífice invitó a encomendar a María a las tantas personas que, como San Esteban, padecen persecuciones en nombre de la fe, para que la Virgen oriente nuestra oración, a fin de que recibamos y donemos el perdón.
"Ayer contemplamos el amor misericordioso de Dios, que se ha hizo carne por nosotros; hoy vemos la respuesta coherente del discípulo de Jesús, que da su vida. Ayer nació en la tierra el Salvador; hoy nace para el cielo su testigo fiel. Ayer, como hoy, aparecen las tinieblas del rechazo de la vida, pero brilla más fuerte aún la luz del amor, que vence el odio e inaugura un mundo nuevo", expresó el Papa antes de la oración del ángelus en la plaza de san Pedro notablemente colmada de fieles y peregrinos.
Francisco subrayó un aspecto particular que une a san Esteban al Señor, antes de morir lapidado: "Jesús, clavado en la cruz, había dicho: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen; Esteban poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: Señor, no les tengas en cuenta este pecado. "Por tanto, Esteban es mártir, que significa testigo, porque hace como Jesús; en efecto, es un verdadero testigo que se comporta come Él: que reza, que ama, que dona, pero, sobre todo, que perdona, porque el perdón, como dice la misma palabra, es la expresión más alta del don.
El obispo de Roma explicó que el perdón de Esteban da como resultado la conversión del gran apóstol Pablo que perseguía a la Iglesia y trataba de destruirla. Podemos decir que Pablo nace de la gracia de Dios y del perdón de Esteban. "También nosotros nacemos del perdón de Dios. No sólo en el Bautismo, sino cada vez que somos perdonados nuestro corazón renace, es regenerado. ...Porque sólo cuando somos amados podemos amar a nuestra vez".
Comencemos como Hizo Esteban "afrontando con la oración el resentimiento que experimentamos, encomendando a quien nos ha hecho el mal a la misericordia de Dios" invitó.

Jesús Bastante

El don de la familia. "Jesús recibió de su familia un modo de ser y de vivir"

Todas las estadísticas coinciden en que la sociedad valora favorablemente a la familia como primera institución. Gracias a ella, muchos han podido superar la crisis económica, laboral o afectiva. La familia se convierte en el puerto franco donde los miembros acuden a desahogar el alma, sin miedo el juicio inmisericorde.
Son muchos los hogares que viven el dolor de la ruptura. Sin embargo, la casa familiar sigue siendo el lugar entrañable, la referencia segura, la posibilidad restauradora.
Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, quiso venir a nuestro mundo en el seno de una familia; en ella aprendió un modo social de vivir y de trabajar. María, su madre, le debió de enseñar cosas muy domésticas, según se desprende de los ejemplos que el Maestro emplea en sus enseñanzas. La imagen del candil, de la levadura en la masa, del remiendo nuevo en vestido viejo... "Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres".
Pero será el aprendizaje junta a san José lo que hizo que le conocieran como "el hijo del carpintero", aunque ahora se discuta si el esposo de María era más bien cantero, o albañil. En cualquier caso, Jesús recibió de su familia un modo de ser y de vivir, acorde con la sociedad de su tiempo.
Jesús de Nazaret destaca por su docilidad, discreción, familiaridad, aprendizaje, bondad, sensibilidad, religiosidad que aprendió de María y de José. Pues tomó la condición de uno de tantos. Él se convierte en modelo, y se pueden tener como lema las palabras de san Pablo, que aciertan a definir la manera de trabajar: "Todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él".
Sin embargo, los textos de este día nos revelan de manera muy significativa la verdadera identidad de los miembros de la Sagrada Familia de Nazaret, cuando Jesús responde a su madre: -«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?».
El relato comienza señalando un dato curioso: "Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre". Aun recuerdo la explicación que me dio un guía judío junto al muro del Templo. Me aclaró que los niños celebran su fiesta de mayoría de edad a los 13 años, y que solo los hijos de viuda lo hacen a los 12. Si en la escena aparecen José y María, lo que se manifiesta con el dato cronológico es la aclaración sobre el padre de Jesús, que no es José. Y si el Niño responde, además, aludiendo a la casa de su Padre, es evidente la intención del evangelista de presentarnos al Hijo de María como Hijo de Dios.

Cuando Jesús nos enseñe a rezar, lo hará introduciéndonos en la revelación divina con su Padre Dios. Hoy podemos celebrar nuestra pertenencia sagrada, gracias a Jesús.
Angel Moreno de Buenafuente

Osoro arrancó anoche un nuevo "maratón de bendiciones" a familias en La Almudena.

Los obispos españoles piden que la familia sea un "gran gimnasio de entrenamiento" para el perdón
"Que cada familia sea un hogar donde sanar las heridas del corazón", pide la CEE
Los obispos españoles piden que la familia se convierta “en un "gran gimnasio de entrenamiento" para el don y el perdón recíproco, sin el cual ningún amor puede durar mucho.
Con esta cita del Papa Francisco concluye el mensaje que la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha elaborado para la Jornada de la Sagrada Familia, que se celebra este 27 de diciembre con el lema 'Familia, hogar de misericordia'.
"“Que cada familia, como Iglesia doméstica, se haga voz de cada hombre y mujer y sea un hogar donde sanar las heridas del corazón"”, añaden los prelados en el marco del recién comenzado Año Jubilar de la Misericordia.
Esta jornada, dicen, pretende ser “eco” de la “relación tan estrecha entre misericordia y familia”, en un contexto del que alertó el Papa Juan Pablo II de “crisis de cultura” que deja al hombre actual “a la intemperie engañándolo y prometiéndole abundancia, cuando en realidad lo que hace es empobrecerlo”. Todo ello se muestra en la "crisis del relativismo que vive la sociedad", ante la que la familia se presenta como “el verdadero santuario de la vida” para “renovar” esa sociedad.

Para el Episcopado, “la familia evangeliza cuando es hogar de misericordia” y se muestra “como un verdadero nido de amor, casa de acogida, misericordia, escuela de madurez humana y lugar propicio para cultivar las virtudes cristianas en los hijos”.
Por otro lado, el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, recién llegado de participar en la toma de posesión de Juan José Omella, abrió las puertas de la catedral de La Almudena a última hora de la tarde de ayer, para bendecir a todas las familias que quieran acercarse al templo, como ya hiciera el año pasado, sustituyendo a las concentraciones en Colón organizadas por algunos grupos profamilia. Un auténtico "maratón de bendiciones", donde Osoro no parará ni a comer.
Desde las nueve de la mañana de este domingo, el prelado madrileño bendecirá personalmente a cada familia que acuda a la catedral. A las 12:00 horas se celebrará una solemne Eucaristía presidida por monseñor Osoro, que continuará bendiciendo familias de 14:30 a 19:00 horas. Si bien, a las 17:00 horas, el arzobispo impartirá también una bendición general para aquellas familias que lo deseen. A las 19:00 horas habrá rezo de Vísperas y bendición de los novios, para concluir con un recital del Coro de la JMJ.
En estas fechas navideñas, el arzobispo de Madrid ha pedido a las familias un gesto solidario, que consiste en una ofrenda económica a favor de las familias más necesitadas de nuestra diócesis. El dinero que se recaude en las parroquias con este motivo será entregado en la Misa que se celebre en la catedral el 27 de diciembre por una familia representante de cada una de las ocho vicarías de la diócesis. Además, aquellos que lo deseen podrán hacer su contribución económica durante toda la jornada, en la catedral. Cáritas Madrid se encargará de distribuir ese dinero entre familias en riesgo de desahucio.

Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.


Sal 127, 1-2. 3. 4-5  

Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos.  
Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien.

Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa;  
tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa.

Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.  
Que el Señor te bendiga desde Sión,  
que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida.

Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos
Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 41-52

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
- «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»

Él les contestó: « ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»

Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.

Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.
Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.
Palabra del Señor.

sábado, 26 de diciembre de 2015

SEÑOR, HAZ BRILLAR TU ROSTRO SOBRE TU SIERVO


Del Salmo 30:
 A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu
Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
Tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu
A tus manos encomiendo mi espíritu:
Tú, el Dios leal, me librarás.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Te has fijado en mi aflicción.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu
Líbrame de los enemigos que me persiguen;
haz brillar tu Rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.

A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

EL QUE PERSEVERE HASTA EL FINAL SE SALVARÁ

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,17-22):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles.

Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi Nombre; el que persevere hasta el final se salvará.»

Palabra del Señor

El arzobispo de Canterbury advierte que el Estado Islámico quiere "eliminar" el Cristianismo

"Está encendiendo un sendero de miedo, violencia, odio y opresión"
El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, máxima autoridad de la Iglesia de Inglaterra, advirtió hoy de que el Cristianismo se enfrenta a la "eliminación" en Oriente Medio, a manos del grupo terrorista Estado Islámico (EI), en su sermón de Navidad.
El reverendo, líder espiritual de 85 millones de anglicanos en todo el mundo, alertó de que el EI "está encendiendo un sendero de miedo, violencia, odio y opresión", y se refirió a la organización yihadista como "el Herodes de hoy".
"Confiados en que estos son los últimos días,empleando la fuerza y una crueldad indescriptible, el EI parece dar la bienvenida a toda oposición, seguros de que el conflicto desatado confirma que este es, de hecho, el final de los tiempos", señaló el religioso en su sermón en la Catedral de Canterbury.
El arzobispo remarcó que el EI "odia la diferencia, bien si son los musulmanes los que piensan de forma diferente, los yazidíes o cristianos, y por ellos los cristianos se enfrentan a la eliminación en la misma región en la que se originó la fe cristiana".
"A todos aquellos que han sido o están siendo deshumanizados por la tiranía y la crueldad de un Herodes o un EI, un Herodes de hoy, el juicio de Dios llega en forma de buenas noticias porque promete justicia", agregó en su mensaje.

(RD/Agencias)

Madre Teresa, ¿santa en Calcuta? Los obispos indios piden al Papa que celebre la canonización en el subcontinente

El Gobierno de Nueva Delhi invitará oficialmente a Francisco a visitar el país a mediados de enero

La "santa de los pobres" quiere serlo, además, entre los pobres.Madre Teresa de Calcuta, que será canonizada por el Papa Francisco el próximo mes de septiembre, en uno de los actos más emocionantes que se prevén del Año de la Misericordia, podría ser elevada a los altares en una ceremonia presidida por el Pontífice allí donde llevó a cabo su obra, y sus milagros: en los mismísimos slums de Calcuta.

El rumor es, en realidad, un deseo de todos los católicos del subcontinente indio, y también de la Conferencia Episcopal del país, que de acuerdo con las Misioneras de la Caridad, ya ha escrito una misiva al Santo Padre invitándole a visitar la India en septiembre de 2016, y presidir allí la canonización de Madre Teresa.
La noticia ha sido confirmada por Sunil Lucas, presidente de la Asociación de la Asociación Católica Mundial para la Comunicación: "Si el Papa hace el viaje, será un merecido homenaje a la Madre Teresa. Ella no es una santa que pertenece al pasdo. Madre Teresa vivió y trabajó en Calcuta, y se mantiene viva en los corazones de la gente de la ciudad y el resto de la India".
"Sería ideal que la canonización se celebrara en Calcuta, en lugar del Vaticano. Sólo así la ciudad tendrá la oportunidad de celebrar la santidad de la Madre, y desempeñar un papel en ella, en lugar de ver la ceremonia por televisión". La posibilidad es real y, de hecho, el Gobierno de Nueva Delhi invitará formalmente al Papa a visitar el país a mediados de enero.

De aceptar el reto, el simbolismo sería innegable: el Papa de la misericordia canonizando a la santa de los pobres en mitad de uno de los rincones con mayor miseria de la Tierra. Un auténtico aldabonazo a despertar las conciencias del mundo rico, como ya hiciera en vida Madre Teresa, y como se empeña en repetir una y otra vez Bergoglio.
Jesús Bastante

La Natividad del Señor. San León Magno


Hoy, queridos hermanos, ha nacido nuestro Salvador; alegrémonos. No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida.
Nadie tiene por qué sentirse alejado de la participación de semejante gozo, a todos es común la razón para el júbilo: porque nuestro Señor, destructor del pecado y de la muerte, como no ha encontrado a nadie libre de culpa, ha venido para liberarnos a todos. Alégrese el santo, puesto que se acerca a la victoria; regocíjese el pecador, puesto que se le invita al perdón; anímese el gentil, ya que se le llama a la vida.
Pues el Hijo de Dios, al cumplirse la plenitud de los tiempos, establecidos por los inescrutables y supremos designios divinos, asumió la naturaleza del género humano para reconciliarla con su Creador, de modo que el demonio, autor de la muerte, se viera vencido por la misma naturaleza gracias a la cual había vencido.
Por eso, cuando nace el Señor, los ángeles cantan jubilosos: Gloria a Dios en el cielo, y anuncian: y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Pues están viendo cómo la Jerusalén celestial se construye con gentes de todo el mundo; ¿cómo, pues, no habrá de alegrarse la humildad de los hombres con tan sublime acción de la piedad divina, cuando tanto se entusiasma la sublimidad de los ángeles?
Demos, por tanto, queridos hermanos, gracias a Dios Padre por medio de su Hijo, en el Espíritu Santo, puesto que se apiadó de nosotros a causa de la inmensa misericordia con que nos amó; estando nosotros muertos por los pecados; nos ha hecho vivir con Cristo, para que gracias a él fuésemos una nueva criatura, una nueva creación.
Despojémonos, por tanto, del hombre viejo con todas sus obras y, ya que hemos recibido la participación de la generación de Cristo, renunciemos a las obras de la carne.
Reconoce, cristiano, tu dignidad y, puesto que has sido hecho partícipe de la naturaleza divina, no pienses en volver con un comportamiento indigno a las antiguas vilezas. Piensa de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro. No olvides que fuiste liberado del poder de las tinieblas y trasladado a la luz y al reino de Dios.

Gracias al sacramento del bautismo te has convertido en templo del Espíritu Santo; no se te ocurra ahuyentar con tus malas acciones a tan noble huésped, ni volver a someterte a la servidumbre del demonio: porque tu precio es la sangre de Cristo.
De los sermones de san León Magno, papa
(Sermón 1 en la Natividad del Señor, 1-3: PI. 54,190-193)
Fuente: News va.

El patriarca de Jerusalén pide por "los millones de refugiados que viven en campamentos y chabolas"

Twal preside la Misa del Gallo en Belén entre fuertes medidas de seguridad.


Recuerda a "los propietarios de casas demolidas en Jerusalén y las tierras confiscadas en Palestina"

El patriarca latino de Jerusalén, Fuad Twal, recordó a los refugiados del mundo y pidió misericordia para ellos en su tradicional homilía de Nochebuena en la ciudad de Belén, durante un servicio en el que participaron el presidente palestino Mahmud Abás y el primer ministro Rami Hamdala.
"Nuestros corazones están con los millones de refugiados que viven en campamentos y chabolas, sufriendo por el frío penetrante; las personas que huyen de las zonas de conflicto, muchos están a la deriva en la inmensidad de sus aguas a bordo de frágiles embarcaciones, y el mar convirtiéndose en un cementerio colectivo", dijo Twal.
El arzobispo, que dirigió la Misa del Galloantes miles de palestinos cristianos y peregrinos de todo el mundo llegados especialmente a la cuna del cristianismo, recordó que "en el pasado reciente, ha habido muchos incidentes desgarradores por todo el mundo".
"Estamos tristes de decir que hemos perdido nuestra humanidad y los valores espirituales, la religión se ha convertido en un motivo para matar en nombre de Dios, en vez de ser una motivación para la empatía y la fraternidad. En estos días y el tiempo, sufrimos de falta de compasión en nuestros corazones - como si la venida de Jesucristo y el mensaje de la Navidad fueron en vano".
Por ello, insistió en el mensaje del papa Francisco de dedicar el año 2016 a "meditar sobre la misericordia divina en todas sus dimensiones" y anunció la dedicación de una de las puertas de la Iglesia de Santa Catalina, adyacente a la Basílica de la Natividad, como Puerta de la misericordia, "confiando en que muchos peregrinos y fieles pasarán a través de él durante este año jubilar".

"La misericordia debe incluir a todas las personas cercanas y lejanas, personas a las que nos gusta y disgusta", subrayó Twal para quien es "fácil de mostrar misericordia a aquellos con los que estamos relacionados por la sangre, el parentesco, la religión y la raza".
"Sin embargo, es difícil extender la relación para incluir a los presos pobres y marginados, a los prisioneros y a las víctimas de la violencia y el terrorismo en Palestina y en nuestros países vecinos", señaló en alusión a los conflictos en la región y al que enfrenta a palestinos e israelíes.
En la ola de violencia que sacude la región desde octubre han muerto al menos 135 palestinos, más de la mitad en ataques o supuestos ataques contra israelíes, que han dejado 24 personas muertas entre estos últimos.
Dentro de este espíritu de misericordia, mencionó que "pensamos en los propietarios de casas demolidas en Jerusalén y las tierras confiscadas en Palestina, los afectados por los castigos colectivos y de los niños y jóvenes privados de un futuro brillante".
Y exhortando a la calma agregó que "también pensamos en las víctimas de todas las formas de terrorismo en todas partes. No importa quiénes son y de dónde vienen, estas personas son todos nuestros hermanos y hermanas en la humanidad".

Donde nace Dios, nace la paz y no hay lugar para odio ni guerra: Mensaje Urbi et Orbi

Queridos hermanos y hermanas, feliz Navidad.
Cristo nos ha nacido, exultemos en el día de nuestra salvación.
Abramos nuestros corazones para recibir la gracia de este día, que es Él mismo: Jesús es el «día» luminoso que surgió en el horizonte de la humanidad. El día de la misericordia, en el cual Dios Padre ha revelado a la humanidad su inmensa ternura. Día de luz que disipa las tinieblas del miedo y de la angustia. Día de paz, en el que es posible encontrarse, dialogar, sobre todo, reconciliarse. Día de alegría: una «gran alegría» para los pequeños y los humildes, para todo el pueblo (cf. Lc 2,10).
En este día, ha nacido de la Virgen María Jesús, el Salvador. El pesebre nos muestra la «señal» que Dios nos ha dado: «un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12). Como los pastores de Belén, también nosotros vamos a ver esta señal, este acontecimiento que cada año se renueva en la Iglesia. La Navidad es un acontecimiento que se renueva en cada familia, en cada parroquia, en cada comunidad que acoge el amor de Dios encarnado en Jesucristo. Como María, la Iglesia muestra a todos la «señal» de Dios: el niño que ella ha llevado en su seno y ha dado a luz, pero que es el Hijo del Altísimo, porque «proviene del Espíritu Santo» (Mt 1,20). Por eso es el Salvador, porque es el Cordero de Dios que toma sobre sí el pecado del mundo (cf. Jn 1,29). Junto a los pastores, postrémonos ante el Cordero, adoremos la Bondad de Dios hecha carne, y dejemos que las lágrimas del arrepentimiento llenen nuestros ojos y laven nuestro corazón.
Sólo Él, sólo Él nos puede salvar. Sólo la misericordia de Dios puede liberar a la humanidad de tantas formas de mal, a veces monstruosas, que el egoísmo genera en ella. La gracia de Dios puede convertir los corazones y abrir nuevas perspectivas para realidades humanamente insuperables.
Donde nace Dios, nace la esperanza. Donde nace Dios, nace la paz. Y donde nace la paz, no hay lugar para el odio ni para la guerra. Sin embargo, precisamente allí donde el Hijo de Dios vino al mundo, continúan las tensiones y las violencias y la paz queda como un don que se debe pedir y construir. Que los israelíes y palestinos puedan retomar el diálogo directo y alcanzar un entendimiento que permita a los dos pueblos convivir en armonía, superando un conflicto que les enfrenta desde hace tanto tiempo, con graves consecuencias para toda la región.
Pidamos al Señor que el acuerdo alcanzado en el seno de las Naciones Unidas logre cuanto antes acallar el fragor de las armas en Siria y remediar la gravísima situación humanitaria de la población extenuada. Es igualmente urgente que el acuerdo sobre Libia encuentre el apoyo de todos, para que se superen las graves divisiones y violencias que afligen el país. Que toda la Comunidad internacional ponga su atención de manera unánime en que cesen las atrocidades que, tanto en estos países como también en Irak, Yemen y en el África subsahariana, causan todavía numerosas víctimas, provocan enormes sufrimientos y no respetan ni siquiera el patrimonio histórico y cultural de pueblos enteros. Quiero recordar también a cuantos han sido golpeados por los atroces actos terroristas, particularmente en las recientes masacres sucedidas en los cielos de Egipto, en Beirut, París, Bamako y Túnez.
Que el Niño Jesús les dé consuelo y fuerza a nuestros hermanos, perseguidos por causa de su fe en distintas partes del mundo.
Pidamos Paz y concordia para las queridas poblaciones de la República Democrática del Congo, de Burundi y del Sudán del Sur para que, mediante el diálogo, se refuerce el compromiso común en vista de la edificación de sociedades civiles animadas por un sincero espíritu de reconciliación y de comprensión recíproca.
Que la Navidad lleve la verdadera paz también a Ucrania, ofrezca alivio a quienes padecen las consecuencias del conflicto e inspire la voluntad de llevar a término los acuerdos tomados, para restablecer la concordia en todo el país.
Que la alegría de este día ilumine los esfuerzos del pueblo colombiano para que, animado por la esperanza, continúe buscando con tesón la anhelada paz.
Donde nace Dios, nace la esperanza¸ y donde nace la esperanza, las personas encuentran la dignidad. Sin embargo, todavía hoy muchos hombres y mujeres son privados de su dignidad humana y, como el Niño Jesús, sufren el frío, la pobreza y el rechazo de los hombres. Que hoy llegue nuestra cercanía a los más indefensos, sobre todo a los niños soldado, a las mujeres que padecen violencia, a las víctimas de la trata de personas y del narcotráfico.
Que no falte nuestro consuelo a cuantos huyen de la miseria y de la guerra, viajando en condiciones muchas veces inhumanas y con serio peligro de su vida. Que sean recompensados con abundantes bendiciones todos aquellos, personas privadas o Estados, que trabajan con generosidad para socorrer y acoger a los numerosos emigrantes y refugiados, ayudándoles a construir un futuro digno para ellos y para sus seres queridos, y a integrarse dentro de las sociedades que los reciben.
Que en este día de fiesta, el Señor vuelva a dar esperanza a cuantos no tienen trabajo, que son muchos, y sostenga el compromiso de quienes tienen responsabilidades públicas en el campo político y económico para que se empeñen en buscar el bien común y tutelar la dignidad toda vida humana.
Donde nace Dios, florece la misericordia. Este es el don más precioso que Dios nos da, particularmente en este año jubilar, en el que estamos llamados a descubrir la ternura que nuestro Padre celestial tiene con cada uno de nosotros. Que el Señor conceda, especialmente a los presos, la experiencia de su amor misericordioso que sana las heridas y vence el mal.
Y de este modo, hoy todos juntos exultemos en el día de nuestra salvación. Contemplando el portal de Belén, fijemos la mirada en los brazos de Jesús que nos muestran el abrazo misericordioso de Dios, mientras escuchamos el gemido del Niño que nos susurra: «Por mis hermanos y compañeros voy a decir: “La paz contigo”» (Sal 121 [122], 8).
Después del mensaje Urbi et Orbi el Papa dedicó unas palabras a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro y a los que le siguieron por los medios de comunicación:
A ustedes, queridos hermanos y hermanas, llegados de diferentes partes del mundo en esta Plaza, y a los que desde diversos países están conectados con la radio, la televisión y los otros medios de comunicación, les envío mi cordial felicitación.
Es la Navidad del Año Santo de la Misericordia, por eso deseo a todo que puedan acoger en su propia vida la misericordia de Dios, que Jesucristo nos ha donado, por ser misericordiosos con nuestros hermanos. ¡Así haremos crecer la paz!

¡Feliz Navidad!