lunes, 16 de noviembre de 2015

El cuadro 'Y el almendro floreció' (muerte de santa Teresa en brazos de la beata Ana de San Bartolomé), expuesto en la Almudena


Con motivo del V Centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús, a lo largo del 2015 y 2016 el cuadro de Isabel Guerra Y el almendro Floreció , que refleja la muerte de la Santa en brazos de la beata Ana de San Bartolomé y que habitualmente está expuesto en la catedral primada de Toledo, está itinerando por carmelos, museos y catedrales. Desde la semana pasada se encuentra expuesto en la catedral de la Almudena, donde permanecerá hasta finales de mes.
Reseña de la obra, por Belén Yuste y Sonnia L. Rivas-Caballero
«Con la obra titulada Y el almendro floreció la insigne artista y académica Isabel Guerra, miembro del Comité de Honor de la Asociación Amigos de Ana de San Bartolomé, ha querido contribuir a la difusión de quien fue compañera inseparable de santa Teresa de Jesús: la beata Ana de San Bartolomé. Esta insigne carmelita fue fundadora de Carmelos en Francia y Flandes y amiga y consejera de la infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II y gobernadora de los Países Bajos.
El óleo, de grandes dimensiones (1,40 x 2,20 cm.), recrea el momento cumbre en la vida de Ana de San Bartolomé y se convirtió en su gran referente: la muerte de santa Teresa en sus brazos. La escena está basada en los testimonios de los procesos de canonización de Teresa de Jesús y en la Autobiografía de Ana de San Bartolomé, que desvelan hechos extraordinarios que sucedieron aquel anochecer del 4 de octubre de 1582, en el Carmelo de Alba de Tormes, y la visión que extasió a la Beata y ella describió en su relato: “Y el día que murió estuvo desde la mañana sin poder hablar; y a la tarde me dijo el padre que estaba con ella que me fuese a comer algo. Y en yéndome, no sosegaba la Santa, sino mirando a un cabo y a otro. Y díjola el padre si me quería, y por señas dijo que sí, y llamáronme. Y viniendo, que me vio, se rió; y me mostró tanta gracia y amor, que me tomó con sus manos y puso en mis brazos su cabeza y, allí la tuve abrazada hasta que expiró, estando yo más muerta que la misma Santa, que ella estaba tan encendida en el amor de su Esposo, que parecía no veía la hora de salir del cuerpo para gozarle. Y como el Señor es tan bueno y veía mi poca paciencia para llevar esta cruz, se me mostró con toda la majestad y compañía de los bienaventurados sobre los pies de su cama, que venían por su alma. Estuvo un credo esta vista gloriosísima, de manera que tuvo tiempo de mudar mi pena y sentimiento en una gran resignación y pedir perdón al Señor y decirle: “Señor, si Vuesa Majestad me la quisiera dejar para mi consuelo, os pidiera, ahora que he visto su gloria, que no la dejéis un momento acá”. Y con esto expiró y se fue esta dichosa alma a gozar de Dios como una paloma”.
Esa visión consoladora extasió a la Beata, cuyo rostro encendido concentró todas las miradas, mientras el espíritu de la Santa partía a la morada celestial. Así lo declaró la sobrina de la Santa, también llamada Teresa de Jesús, con quien Ana de San Bartolomé compartió el secreto de su misteriosa luz: “Reverberaba exteriormente con tanta claridad en el rostro, que otras religiosas, echándolo de ver y no sabiendo la causa, se embebían en mirarla a ella más que a la santa Madre...En expirando, que fue como un sueño suavísimo, desapareció esta visión y Ana de San Bartolomé volvió en sí”.
Las crónicas también aluden a otros hechos extraordinarios que sucedieron aquella noche: el florecimiento de un almendro seco, el indescriptible aroma que desprendía el cuerpo inerte de Teresa y la tersura que recuperó su rostro: “También vio esta testigo y otras religiosas a la mañana siguiente que un arbolillo seco y que nunca había llevado fruto, que estaba en un campecillo que caía delante de la celda donde la dicha madre Teresa de Jesús estaba muerta, estaba cubierto de flor y blanco como la nieve; lo cual pareció cosa milagrosa, lo uno por ser a cinco de octubre, que es el rigor del invierno; lo otro, porque el dicho arbolillo estaba seco y nunca había llevado flor, ni de allí adelante la llevó”.
“El cuerpo quedó blanco, el rostro hermoso a manera de cristal; todos sus miembros flexibles y no se echaban de ver en la Santa las arrugas que por su edad tenía...fue tanto el olor que salió de su cuerpo, que las religiosas que estaban en la celda, por no poder sufrir la grande fragancia de olor abrieron la puerta y la ventana”.
Algunas personas intentaron definir ese olor en sus declaraciones: “Nunca pudo atinar a lo que olía, porque el olor era tan suave y penetrante y confortativo, que le pareció que el estoraque y benjuí, algalia, y almizcle y ámbar se quedan muy atrás”.
Sucesos extraordinarios que enmarcaron la muerte de una mujer excepcional que, cuarenta años después, el 12 de marzo de 1622, fue proclamada santa.
Isabel Guerra ha querido inmortalizar en su obra dos instantes de dos vidas: el entrañable momento en que Teresa de Jesús, sintiendo que se acercaba al final de su vida, quiso esperar la muerte cobijada entre los brazos de Ana de San Bartolomé, su fiel compañera de tantas fatigas en este mundo; y el preciso instante en que la Beata tuvo la visión de la gloria que esperaba a Teresa de Jesús mientras ésta partía serenamente al soñado encuentro con su Amado que tanto había pregonado en los versos de su famoso poema Vivo sin vivir en mí.
La artista, interpretando los relatos de las crónicas, arropa la escena bajo un almendro que da título a la obra y adquiere un protagonismo lleno de significado: su tronco seco y oscuro florece iluminando el rostro de la Beata y sus flores blancas se desvanecen sutilmente hacia la celosía de la ventana de la humilde celda representando el vuelo del alma de Teresa de Jesús a la morada celestial. Así, un almendro seco florecido abraza toda la escena y se convierte en símbolo de muerte como florecimiento de Vida».


Homilía del Papa: La mundanidad lleva al pensamiento único. No subastemos la identidad cristiana

El pensamiento único, el humanismo que toma el lugar del hombre verdadero, Jesús, destruye la identidad cristiana. No subastemos nuestro documento de identidad. Fue la exhortación del Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.

La primera lectura del día, tomada del primer Libro de los Macabeos, se refiere a “la raíz perversa” que había surgido en aquellos días: el rey helenista Antíoco Epífanes había impuesto las usanzas paganas en Israel, al “pueblo elegido”, es decir a la “Iglesia de aquel momento”.

El Papa Bergoglio comentó “la imagen de la raíz que está debajo de la tierra”. La “fenomenología de la raíz” es ésta: “No se ve, parece que no hace mal, pero después crece y se muestra, hace ver la propia realidad”. “Era una raíz razonable” que impulsaba a algunos israelitas a aliarse con las naciones cercanas para ser protegidos: “¿Por qué tantas diferencias? ¿Por qué desde que nos hemos separado de ellos hemos padecido tantos males? Vayamos con ellos, somos iguales”.

Mundanidad, apostasía y persecución

El Pontífice explicó esta lectura con tres palabras: “Mundanidad, apostasía y persecución”. La mundanidad es hacer lo que hace el mundo. Es decir: “Subastemos nuestro documento de identidad; somos todos iguales”. Así muchos israelitas “renegaron la fe y se alejaron de la Santa Alianza”. Y lo “que parecía tan razonable – ‘somos como todos, somos normales’ – se convirtió en destrucción”:
“Después el rey prescribió para todo su reino que todos formaran un solo pueblo – el pensamiento único; la mundanidad – y que cada uno abandonara sus propias usanzas. Todos los pueblos se adecuaron a las órdenes del rey; también muchos israelitas aceptaron su culto: sacrificaron a los ídolos y profanaron el sábado. La apostasía. Es decir, la mundanidad te lleva al pensamiento único y a la apostasía. No son permitidas, no nos son permitidas las diferencias: todos iguales. Y en la historia de la Iglesia, en la historia, hemos visto, pienso en un caso, en la fiesta religiosa a la que se le ha cambiado el nombre – la Navidad del Señor tiene otro nombre – para borrar la identidad”.

El humanismo de hoy destruye la identidad cristiana


En Israel fueron quemados los libros de la ley “y si alguno no obedecía a la ley, la sentencia del rey era la codena a muerte”. He aquí “la persecución”, que comenzó con una “raíz venenosa”. “Siempre me ha llamado la atención  – afirmó el Papa – que el Señor, en la Última Cena, en aquella larga oración, rezara por la unidad de los suyos y pidiera al Padre que los liberara de todo espíritu del mundo, de toda mundanidad, porque la mundanidad destruye la identidad; la mundanidad lleva al pensamiento único”:
“Comienza por una raíz, pequeña, y termina en la abominación de la desolación, en la persecución. Éste es el engaño de la mundanidad, y por esto Jesús pedía al Padre, en aquella cena: ‘Padre, no te pido que los quites del mundo, sino que los custodies del mundo’, de esta mentalidad, de este humanismo, que viene a tomar el lugar del hombre verdadero, Jesucristo, que viene a quitarnos la identidad cristiana y nos conduce al pensamiento único: ‘Todos hacen así, ¿por qué nosotros no?’. Esto, de estos tiempos, nos debe hacer pensar: ¿cómo es mi identidad? ¿Es cristiana o mundana? ¿O me digo cristiano porque de niño he sido bautizado o he nacido en un país cristiano, donde todos son cristianos? La mundanidad que entra lentamente, crece, se justifica y contagia: crece como aquella raíz, se justifica – ‘pero, hagamos como toda la gente, no somos tan diferentes’ – busca siempre una justificación, y al final contagia, y tantos males vienen de allí”.

Estar atentos a las raíces venenosas que crecen y contagian

El Papa Francisco concluyó recordando que “la liturgia, en estos últimos días del año litúrgico” nos exhorta a estar atentos a las “raíces venenosas” que “nos alejan del Señor”:
“Y pidamos al Señor por la Iglesia, para que el Señor la custodie de toda forma de mundanidad. Que la Iglesia tenga siempre la identidad dispuesta por Jesucristo; que todos nosotros tengamos la identidad que hemos recibido en el bautismo, y que esta identidad  de querer ser como todos, por motivos de ‘normalidad’, no sea descartada. Que el Señor nos de la gracia de mantener y custodiar nuestra identidad cristiana contra el espíritu de la mundanidad que siempre crece, se justifica y contagia”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

El Vaticano reclama que los musulmanes "deben formar parte de la solución" para luchar contra el terrorismo

Lombardi: "Los ataques de París son absurdos y están fundados en el odio incontrolado"
 En un mundo afligido por la violencia es el momento justo para lanzar una ofensiva de la misericordia. Es comprensible que tras los ataques existan sentimientos de venganza, pero deben ser combatidos
El secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, ha subrayado la necesidad de una alianza con los musulmanes, que "deben formar parte de la solución" para luchar contra "el mal del terrorismo", en una entrevista con el periódico católico La Croix.
El número dos del Vaticano ha afirmado que ante los ataques terroristas de París, es necesario una "movilización general de Francia, Europa y del mundo entero, una movilización de todas las medidas de seguridad, de las fuerzas de policía y de los servicios de inteligencia para erradicar el mal del terrorismo".
"En un mundo afligido por la violencia es el momento justo para lanzar una ofensiva de la misericordia. Es comprensible que tras los ataques existan sentimientos de venganza, pero deben ser combatidos. El Papa quiere que el Jubileo sirva a las personas para encontrarse, entender y superar su odio", ha explicado.
Por su parte, el portavoz vaticano, Federico Lombardi, ha pedido que no se ceda a la "estrategia horrible y humana del terrorismo", al tiempo que ha afirmado que los ataques de París son "absurdos y están fundados en el odio y en una violencia incontrolada".
"Ser débiles ante este ataque de violencia que se llama terrorismo --llamado así porque quiere difundir el terror-- quiere decir ceder y dar la razón a todos los que usan esta esta estrategia horrible e inhumana", ha declarado el director de Radio Vaticano a la televisión de la Conferencia Episcopal Italiana, TV 2000.

Además, ha pedido coraje, prudencia y sabiduría para la lucha contra el terrorismo fundamentalista. "Debemos ser valientes, constantes, prudentes y sabios, pero tenemos que continuar recorriendo nuestro camino con nuestros principios. Sabemos que el diálogo y el amor son difíciles de poner en juego en este contexto humano e histórico, pero es el momento de dar testimonio", ha referido.
Sobre el próximo viaje que emprenderá el Papa a África, del 25 al 30 de noviembre, Lombardi ha explicado que Francisco ha querido "hablar de la misericordia y del amor de Dios también a los pueblos africanos además de en Roma". "De aquí ha nacido la idea de comenzar el Jubileo en África. Es un anticipo para un continente que tiene mucha necesidad", ha agregado Lombardi.

"El año de la misericordia es un mensaje fundamental de este pontificado. Es un mensaje de paz que se necesita urgentemente sobre todo para abordar y revertir estos tiempos de conflicto, de guerra y de odio. La verdadera y única respuesta digna de la humanidad es la del amor, la del diálogo, la de la comprensión y, como dice el Papa, la del encuentro", ha concluido.

Emotivo funeral en Notre Dame por las víctimas de la masacre de París.Osoro presidirá una misa en la catedral de La Almudena este miércoles a las 20 horas

El arzobispo de París, André Vingt-Trois, ofició ayer una misa en la catedral de Notre Dame en homenaje a las víctimas del atentado que el viernes pasado costó la vida de al menos 132 personas en la capital francesa.
Las campanas del templo comenzaron a sonar a las 18.15 horas (17.15 GMT) durante quince minutos en los que la plaza de Notre Dame estaba llena de gente que se acercó a dar aliento a los familiares de las víctimas. En los alrededores de la catedral, el silencio y algunas velas y flores acompañaron el acto, aunque la intervención del dispositivo de seguridad recordó pronto que toda manifestación está prohibida con motivo del estado de emergencia decretado por el Gobierno.
Los asistentes mostraron su "apoyo sincero" a las familias de las víctimas. "No tenemos miedo y por eso estamos aquí", declaró la parisina Malzac Michelle. Natalie Lacroix, también parisina, destacó que ese homenaje popular tiene más valor que los que puedan rendir las autoridades.
"Los que estamos aquí fuera somos personas que sinceramente queremos rendir homenaje a los fallecidos y los que están en primer plano son políticos muchas veces responsables de todo", lamentó. "Llevo dos días viviendo en un estado de 'shock', yo sí tengo miedo y profunda tristeza, pero hay que levantarse como le digo a mi gente", añadió. La misa en la catedral de Notre Dame es uno de los numerosos actos de homenaje que se suceden estos días en la capital francesa, tras la tragedia.
Velas, flores, mensajes y cánticos han ocupado los principales lugares de los atentados terroristas del pasado viernes en París, con gente que se congregó de forma improvisada pese a que las autoridades han prohibido las manifestaciones hasta el próximo jueves.
"Hay que demostrar que la vida es más fuerte, que París está de pie. No hay que dejar que el miedo gane, porque es entonces cuando dejas de vivir", dijo Ludovic Mouly, uno de los muchos ciudadanos que se acercaron hasta allí para dejar una vela o simplemente transmitir su apoyo con su presencia.
El lema 'Fluctuat Nec Mergitur' (oscila pero no se hunde), que figura en el escudo de París, pintado bajo un fondo negro en un cartel de una de las esquinas de la plaza por un colectivo de Street Art, resumía el sentir de la población.
Pero a diferencia de los atentados de enero, que afectaron también a una agente de policía y a un supermercado judío y se vieron como un ataque contra varios símbolos de la sociedad francesa, como la libertad de expresión, las fuerzas del orden y la religión, estos últimos han hecho mella personal.
"Te sientes atacada directamente, como parisina y como francesa", explica Camille Divay, de 27 años de edad, ante una oleada de atentados que se cobró al menos 132 muertos y cientos de heridos, y que golpearon dos barrios de moda en la capital y una conocida sala de conciertos.
Los mensajes colocados en los altares improvisados oscilaban entre el pesimismo ("La humanidad desaparece"), la valentía ("Ni miedo ni odio"), la solidaridad con las víctimas ("Una oración por nuestros amigos") y la constatación de que los autores del ataque, reivindicado por el Estado Islámico, "no son musulmanes, sino terroristas".
"Han querido meter miedo a los franceses, que nos retiremos del combate, desestabilizar el país", añade Carole, de 50 años de edad, que no puede evitar tener la duda de que, quizá, la vigilancia de las fuerzas del orden no fue suficiente.
En el bar Le Carillon y el restaurante Petite Cambodge, uno de los primeros escenarios de la masacre, el único cordón de seguridad que quedaba hoy era el reservado por los equipos de televisión llegados para grabar esa solidaridad ciudadana. Como en la plaza de la República y en la sala de conciertos Bataclan, la más afectada, con al menos 89 de los muertos, la gente se agrupaba "por necesidad", decían algunos, porque quedarse en casa querría decir que "han ganado".
"Salimos en enero, salimos ahora y volveríamos a salir", apunta Mouly, acompañado de su mujer y sus dos hijos. Reflejo de la tensión entre los ciudadanos, no obstante, fue la estampida humana que hubo esta tarde poco después, cuando cientos de personas salieron corriendo de la plaza aterrorizada por una circunstancia aún no aclarada y buscó refugio en cafés y calles colindantes.
Pero pese al estado de emergencia decretado por las autoridades ante la magnitud de lo sucedido el viernes, algunos como Carole insisten que aunque se incrementen las medidas de seguridad, no hay que limitar la libertad. Sería, concluye, "dar un paso atrás".
Por su parte, la catedral de La Almudena de Madrid acogerá este miércoles, a las ocho de la tarde, un funeral por los ataques terroristas de París, presidido por monseñor Osoro. El arzobispo de Madrid señala en una nota la "sangre dolor y luto" de "la ciudad hermana de Madrid", al tiempo que "condenamos el uso blasfemo de Dios como excusa para la barbarie y convocamos a la comunidad católica y a cuantos quieran unirse a la celebración de la Eucaristía en la catedral de Santa María la Real de la Almudena el próximo miércoles, 18 de noviembre, a las 20:00 horas, para pedir al Dios de la vida y de la paz por el eterno descanso de las personas fallecidas, la pronta recuperación de las heridos, el fin de los actos fratricidas, la conversión de los asesinos, el cese de la violencia y el odio, para que la paz y la justicia se hagan presentes en todos los lugares de la tierra".

Finalmente, la iglesia de San Antón, gestionada por Mensjaeros de la Paz, ha abierto un libro de condolencias y ha pedido a la ciudadanía que encientda una vela "en memoria de los fallecidos, de los heridos y sus familias".

José I. Glez. Faus: "Esos monstruos del 13N ¿no habrán sido producidos por el sueño de nuestra razón económica?"

"Los emigrantes no vienen a quitarnos lo nuestro sino a recuperar lo que es suyo"

"Habrá que hacer justicia, por supuesto. Pero sin que llamemos justicia al placer de hacer daño"

Escribo estas reflexiones sobre todo para mí mismo: por necesidad de serenarme ante la barbarie del atentado del viernes en París. Temo que muchos no las acepten. Pediría que intenten reflexionarlas antes de condenarlas.

1.- Hay al menos una cosa en la que todos estaremos de acuerdo: los autores de semejante salvajada son unos verdaderos monstruos. Agrava esta constatación el que no se trata de seis o siete monstruos excepcionales sino de decenas o centenas de miles; y sin duda más monstruosos los organizadores que los pobres ejecutores.

2.- Pero no es eso todo lo que cabe decir: porque todos los seres humanos somos capaces de lo peor y de lo mejor: podemos llegar a ser santos pero también podemos llegar a ser monstruos. Y entonces, queda la pregunta: ¿cómo estos muchachos han podido llegar a semejantes niveles de inhumanidad? Al intentar comprenderlo me encuentro con los siguientes datos:
3.- El profeta Isaías dejó escrito que "la paz es fruto de la justicia". Parece lógico entonces que el fruto de un mundo tan injusto como el nuestro y donde las diferencias entre los seres humanos son escalofriantes, haya de ser, necesariamente, la guerra y la violencia.

4.- Todo ser humano muerto antes de tiempo violentamente, es una tragedia que debe ser llorada. Y no cabe establecer aquí unos muertos de primera clase (que son los nuestros), y otros muertos sin importancia que no merecen ni un día de luto.

5.- Hablando de monstruos, recuerdo un célebre cuadro de Goya: "el sueño de la razón produce monstruos". Esos monstruos del 13N ¿no habrán sido producidos, en parte al menos, por el sueño de nuestra razón económica? ¿Por esa razón del máximo beneficio, del mínimo salario, de nuestra monstruosa "reforma" laboral, de las jubilaciones de 3 millones para los banqueros, del saqueo del tercer mundo, del lujo, el despilfarro y la ostentación como motores de la economía, del acaparamiento del petróleo y del armamento cada vez mayor, para defensa de ese todo desorden?... ¿Son esos en realidad nuestros verdaderos valores, o los otros a los que apelamos para justificarnos? No cabe olvidar que, en la historia, cuando las cosas se han torcido y no se enderezan a tiempo, acaban llevando a situaciones insolubles, o cuya solución sólo puede venir de un cambio radical de rumbo que sólo puede hacerse poco a poco y a largo plazo.


José Ignacio González Faus

SEÑOR, CONFÍO EN TUS MANDAMIENTOS


Del salmo 119: 

Dame vida, Señor, para que observe tus decretos

Tú fuiste bueno con tu servidor,
de acuerdo con tu palabra, Señor.
Enséñame la discreción y la sabiduría,
porque confío en tus mandamientos.


Dame vida, Señor, para que observe tus decretos

Antes de ser afligido, estaba descarriado;
pero ahora cumplo tu palabra.
Tú eres bueno y haces el bien:
enséñame tus mandamientos.


Dame vida, Señor, para que observe tus decretos

Los orgullosos traman engaños contra mí:
pero yo observo tus preceptos.
Ellos tienen el corazón endurecido,
yo, en cambio, me regocijo en tu ley.


Dame vida, Señor, para que observe tus decretos

Me hizo bien sufrir la humillación,
porque así aprendí tus preceptos.
Para mí vale más la ley de tus labios
que todo el oro y la plata.



Dame vida, Señor, para que observe tus decretos

De News.va

¿Qué quieres que haga por ti? Señor, que vea otra vez.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 35-43
En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna.
Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: -«Pasa Jesús Nazareno.»
Entonces gritó: -«¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!»
Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: -«¡Hijo de David, ten compasión de mi!»
Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.
Cuando estuvo cerca, le preguntó: -«¿Qué quieres que haga por ti?»
Él dijo: -«Señor, que vea otra vez.»
Jesús le contestó: -«Recobra la vista, tu fe te ha curado.»
En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.
Palabra del Señor


domingo, 15 de noviembre de 2015

Nuestra meta es el encuentro con el misterio de la persona de Jesús resucitado y su regreso victorioso, el Papa en Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El Evangelio de este penúltimo domingo del año litúrgico propone una parte del discurso de Jesús, sobre los últimos eventos de la historia humana, orientada al pleno cumplimiento del Reino de Dios (cfr Mc 13,24-32). Es un discurso que Jesús hizo en Jerusalén, antes de su última Pascua. Contiene algunos elementos apocalípticos, como guerras, hambrunas, catástrofes cósmicas: dice “el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán”. Sin embargo, estos elementos no son la cosa esencial del mensaje. El núcleo central en torno al cual gira el discurso de Jesús es Él mismo, el misterio de su persona y de su muerte y resurrección, y su regreso al final de los tiempos.
Nuestra meta final es el encuentro con el Señor resucitado. Yo les quisiera preguntar, ¿cuántos de ustedes piensan esto? Habrá un día en que yo me encontraré cara a cara con el Señor. Y ésta es nuestra meta: este encuentro. Nosotros no esperamos un tiempo o un lugar, nos encontramos con una persona: Jesús. Por lo tanto, el problema no es “cuándo” sucederán las señales premonitorias de los últimos tiempos, sino el hacer que nos encuentre preparados.  Y no se trata ni si quiera de saber “cómo” sucederán estas cosas, sino “cómo” debemos comportarnos, hoy, en su espera. Estamos llamados a vivir el presente, construyendo nuestro futuro con serenidad y confianza en Dios. La parábola de la higuera que germina, como símbolo del verano ya cercano, (cfr vv. 28-29), expresa que la prospectiva del final no nos desvía de la vida presente, sino que nos hace mirar nuestros días con una óptica de esperanza. Es esa virtud tan difícil de vivir: la esperanza, la más pequeña de las virtudes, pero la más fuerte. Y nuestra esperanza tiene un rostro: el rostro del Señor resucitado, que viene “lleno de poder y de gloria”, que manifiesta su amor crucificado, transfigurado en la resurrección. El triunfo de Jesús al final de los tiempos, será el triunfo de la Cruz; la demostración de que el sacrificio de sí mismo por amor del prójimo y a imitación de Cristo, es el único poder victorioso y el único punto fijo en medio de la confusión y tragedias del mundo.
El Señor Jesús no es sólo el punto de llegada de la peregrinación terrena, sino que es una presencia constante en nuestra vida, siempre está a nuestro lado, siempre nos acompaña; por esto cuando habla del futuro y nos impulsa hacia aquel, es siempre para reconducirnos al presente. Él se contrapone a los falsos profetas, contra los visionarios que prevén la cercanía del fin del mundo y contra el fatalismo. Él está al lado, camina con nosotros, nos quiere. Quiere sustraer a sus discípulos de cada época de la curiosidad para las fechas, las previsiones, los horóscopos, y concentra nuestra atención sobre el hoy de la historia. Yo tendría ganas de preguntarles, respondan interiormente, ¿cuántos de ustedes leen el horóscopo del día? Callados. Cada uno que se responda a sí mismo. Y cuando te vengan ganas de leer el horóscopo, mira a Jesús, que está contigo. Es mejor, te hará mejor. Esta presencia de Jesús nos llama a la espera y la vigilancia, que excluyen tanto la impaciencia como la pereza, tanto las fugas hacia delante como el permanecer encarcelados en la actualidad de lo mundano.
También en nuestros días no faltan la calamidad natural y moral, y tampoco la adversidad y las dificultades de todo tipo. Todo pasa –nos recuerda el Señor-; sólo Él, su Palabra permanece como luz que guía y anima nuestros pasos y nos perdona siempre, porque está al lado nuestro. Sólo es necesario mirarlo y nos cambia el corazón. Que la Virgen María nos ayude a confiar en Jesús, el sólido fundamento de nuestra vida, y a perseverar con alegría en su amor. (Traducción: Mónica Zorita)

¡Usar el nombre de Dios para justificar el odio y la violencia es una blasfemia! dijo Francisco en el Ángelus

“¡Usar el nombre de Dios para justificar el camino del odio es una blasfemia!” El Papa recuerda y ora por las víctimas de París al final del Ángelus
La multitud congregada en la Plaza de San Pedro hizo suyo el pedido del Obispo de Roma de elevar una oración coral por las víctimas de los recientes antentados en París: los muertos y heridos, así como sus familiares. Al final de la oración mariana el Papa tuvo unas sentidas palabras recordando la noche de terror vivida en la capital francesa el pasado viernes. Ante la barbarie del delito perpetrado, Francisco se preguntó “cómo el corazón del hombre pueda idear y realizar actos tan horribles, que han asolado no solamente a Francia sino también al mundo entero”. “Los problemas de la humanidad no se resuelven siguiendo el camino de la violencia y del odio”, recordó luego el Papa, subrayando enérgicamente que “usar el nombre de Dios para justificar este camino es una blasfemia”, y  pidiéndole a Maria, la “Madre de la misericordia”, suscitar en los corazones de todos los hombres “pensamientos de sabiduría y propósitos de paz”.º
Palabras del Papa Francisco después del rezo del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas, deseo expresar mi dolor por los ataques terroristas que en la noche del viernes han ensangrentado a Francia, causando numerosas víctimas. Expreso mis más fraternas condolencias al Presidente de la República Francesa y a todos los ciudadanos. De manera particular a los familiares de todos aquellos que han perdido la vida y a los heridos.
Tanta barbarie nos deja consternados y nos hace preguntarnos cómo el corazón del hombre pueda idear y realizar actos tan horribles, que han asolado no solamente a Francia sino también al mundo entero. Ante tales hechos, no se puede no condenar la incualificable afrenta a la dignidad de la persona humana. Deseo volver a afirmar con vigor que ¡el camino de la violencia y del odio no resuelve los problemas de la humanidad! Y que utilizar el nombre de Dios para justificar este camino ¡es una blasfemia!
Los invito a unirse a mi oración: confiemos a la misericordia de Dios las víctimas inermes de esta tragedia. Que la Virgen Maria, Madre de la misericordia, suscite en los corazones de todos pensamientos de sabiduría y propósitos de paz. Pidámosle a ella proteger y velar sobre la querida Nación francesa, la primera hija de la Iglesia, sobre Europa y sobre el mundo entero. Todos juntos recemos un momento en silencio y después el Ave Maria.
Ave Maria…
Ayer, en Três Pontas, en el Estado de Minas Gerais en Brasil, ha sido proclamado beato don Fr-ancisco de Paula Victor, sacerdote brasileño de orígen africano, hijo de una esclava. Párroco generoso y vigoroso en la catequesis y en la administración de los sacramentos, se distinguió sobre todo por su gran humildad. Que su extraordinario testimonio pueda servir de modelo para tantos sacerdotes, llamados a ser humildes servidores del pueblo de Dios.
Saludo a todos ustedes, familias, parroquias, asociaciones y fieles individuales, que han venido de Italia y de muchas partes del mundo. De manera  particular, saludo a los peregrinos provenientes de Granada, Málaga, Valencia y Murcia (España), San Salvador y Malta; a la asociación “Acompañantes Santuarios Marianos en el Mundo” y al Instituto secular “Cristo Rey”.
A todos les deseo un buen domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la próxima!
(Raúl Cabrera - Radio Vaticana)

"La xenofobia sale reforzada".La raíz de este mal

La xenofobia o miedo al diferente del que viene huyendo de las guerras y de las miserias humanas más horrorosas va a salir reforzada con la monstruosidad ocurrida en París. Por eso mismo, es necesario reflexionar en cristiano acudiendo a la raíz, haciendo preguntas que exigen respuestas que algunos nos quieren hurtar, y más concretamente, el de por qué llegan semejantes oleadas de cientos de miles huyendo del hambre, de los pogromos y las guerras. A esta pregunta directa le añado la del por qué de estos atentados aterradores contra la población indefensa, que solo buscan materializar un enorme odio desestabilizador a más no poder.

Cundo la pobreza se globaliza y sus causas no son naturales sino fruto de una calculada mal distribución de la riqueza, como demuestran al menos las conclusiones de los premios Nobel de Economía Amartya Sen (1998) y Angus Deaton (2015), y existen soluciones estructurales eficaces y posibles de aplicar, según otro Nobel de Economía (1881) llamado James Tobin, el problema si se ningunea sistemáticamente, tiene responsables más allá de los terroristas causantes directos de tanto dolor y horror.

La pobreza es una forma de esclavitud cuando existe la incapacidad en seres humanos para satisfacer sus necesidades más básicas, de nutrición, salud o vivienda, o educación, participación social y desarrollo. Sin la creación de las condiciones para que cada individuo pueda acceder a la libertad de disponer de su vida al menos a nivel de su propia subsistencia, los países pobres tienen vedado el espacio para crear políticas que fomenten su propia producción de alimentación. Para esto es preciso modificar las políticas impuestas sobre el control de las materias primas como si fueran un arma arrojadiza más de poder económico.
Por culpa de la especulación que ha convertido a la alimentación en una inversión especulativa más, los precios son altos y fluctúan por intereses financieros, no necesariamente económicos. Estamos en un sector para nada liberalizado, más bien sobreprotegido, subvencionado y manipulado en el sentido de que no hay un mercado realmente libre para los productos del Tercer Mundo en manos de esos inversores especulativos transnacionales que impiden con su codicia mercados libres a los que acceder los países más necesitados.
En otras palabras, el desarrollo debe conjugar eficiencia económica, equidad social y la preservación medioambiental tomando en serio a la economía como ciencia social. Solo así se logra una visión universal e integral, que se reafirme en la necesidad de límites al crecimiento insostenible pensando en el verdadero desarrollo de los seres humanos. Pero este tipo de cosas, han sido ninguneadas en los grandes foros de los gurús de la economía, una y otra vez, imponiendo sátrapas en los países a esquilmar.


Nadie feliz en su patria viene a Europa en oleadas de cientos de miles de personas, ni da rienda suelta al odio tratando de imponer su locura de muerte. ¿De dónde salen estas mentes desequilibradas? ¿Quién les arma y protege? ¿Qué papel juegan los paraísos fiscales en propiciar los medios? La Unión Europea quiere arreglar la inmigración desbordante pagando a los países de origen "cuatro perras" para que allí se conviertan los gobiernos en cancerberos de sus compatriotas que quieran arriesgarse a venir a un mundo mejor. Pero continúa siendo tabú poner encima de la mesa soluciones estructurales en aquellos países donde campa la miseria más absoluta, las dictaduras más feroces y a veces con connivencias con países como España, con lazos incluso de amistad con la satrapía saudí. Si saqueamos las materias primas de los pobres para nuestro consumismo desaforado, la desesperación les conduce hasta nuestros felpudos, donde existe un buen nivel de vida. Si las grandes multinacionales controlan todo lo que huele a dinero, las consecuencias en forma de millones desheredados es un hecho; y de ahí, solo con que algunos quieran romper la injustísima distribución de los recursos naturales y alimentarios, convertidos en fanáticos del horror, era cuestión de tiempo.

Pero lo peor, es que los análisis sobre estas escaladas terroristas (Estado Islámico, etc.) que leo y oigo, parecen más de lo mismo, excepción hecha del papa Francisco y unos pocos como él: huida hacia adelante con la tentación de devolver el daño (¿a quién?) o peor, cediendo a la tentación de rebajarnos a esos niveles de odio para responder con similares injusticias contra quienes seguramente, nada tengan que ver con estas matanzas en el corazón de Europa. 

Gabriel María Otalora


«NO PONGAMOS RESISTENCIA A SU PRIMERA VENIDA, Y NO TEMEREMOS LA SEGUNDA»

Aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra. Vino una primera vez, pero vendrá de nuevo. En su primera venida, pronunció estas palabras que leemos en el Evangelio: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre viene sobre las nubes. ¿Qué significa: Desde ahora? ¿Acaso no ha de venir más tarde el Señor, cuando prorrumpirán en llanto todos los pueblos de la tierra? Primero vino en la persona de sus predicadores, y llenó todo el orbe de la tierra. No pongamos resistencia a su primera venida, y no temeremos la segunda. 

¿Qué debe hacer el cristiano, por tanto? Servirse de este mundo, no servirlo a él. ¿Qué quiere decir esto? Que los que tienen han de vivir como si no tuvieran, según las palabras del Apóstol: Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina. 


Quiero que os ahorréis preocupaciones. El que se ve libre de preocupaciones espera seguro la venida de su Señor. 
Vincenzo Foppa. san Agustín (1465-1470), Castello Sforzesco, Milán.

De los comentarios de san Agustín, obispo, sobre los salmos
(Salmo 95,14. 15: CCL 39,1351-1353)

Fuente News.va

PROTÉGEME, DIOS MÍO, QUE ME REFUGIO EN TI


Del salmo 16:

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Señor, Tú eres mi bien,
no hay nada superior a ti».
Ellos, en cambio, dicen a los dioses de la tierra:
«Mis príncipes, ustedes son toda mi alegría».

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,
¡Tú decides mi suerte!
Me ha tocado un lugar de delicias,
estoy contento con mi herencia.

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

Bendeciré al Señor que me aconseja,
¡hasta de noche instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Señor:
Él está a mi lado, nunca vacilaré.

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

Por eso mi corazón se alegra,
y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregarás la Muerte
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

Me harás conocer el camino de la vida,
saciándome de gozo en tu presencia,
de felicidad eterna a tu derecha.

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

RAZÓN DE LA ESPERANZA CRISTIANA


Apoyados en los textos sagrados que se proclaman este domingo, podemos afirmar que no estamos hechos para la corrupción, ni nuestro destino es el polvo. Hemos sido creados para gozar la vida eterna. El salmista canta: “Se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.” (Sal 15).
El sentido del salmo es sin duda profético, y se refiere a Jesucristo, resucitado de entre los muertos y sentado a la derecha de Dios Padre con gloria. Pero ha sido el mismo Jesús quien se ofreció a sí mismo por los pecados de todos, para que todos podamos gozar de su destino. “Cristo ofreció por los pecados, para siempre jamás, un solo sacrificio. Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados”. (Heb 10,14)
La liturgia de la Palabra de este domingo obedece a que celebramos prácticamente el último domingo del Tiempo Ordinario, ya que el próximo será la fiesta de Cristo Rey. Por este motivo, se nos propone a consideración los últimos tiempos, y la perspectiva teológica del final de la representación de este mundo.
Con la figura de Cristo Majestad, que viene sobre las nubes del cielo, se describe el triunfo definitivo del Señor, a quien se le someten todos los seres del cielo y de la tierra. “Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte”. (Mc 13, 27)
El juicio es de Dios, no nos corresponde a nosotros anticipar el veredicto. Según las Sagradas Escrituras, “los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad” (Dn 12, 3). Será el momento de la gran sorpresa, al escuchar de labios de Jesús: “Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber…” Y estas bendiciones se aplicarán a muchos que pasaron por el mundo haciendo el bien, aun sin saber que se lo hacían a Jesús.
Los que han caminado por esta vida con la mirada puesta en el rostro luminoso de quien ha dado su vida pro nosotros, no han tenido miedo al pensar en el encuentro con Cristo; por el contrario, han anhelado ese momento. Si ante el pensamiento de la vida eterna y del final de los días te intranquilizas, es una llamada a la confianza y al abandono en las manos de Dios, pero a su vez, también, a hacer el bien, porque al final será lo que nos sirva como título de bienaventuranza, gracias a la misericordia divina.

“Y al despertar, me saciaré de tu semblante” (sal 16).
Ángel Moreno de Buenafuente

Convicciones cristianas

Poco a poco iban muriendo los discípulos que habían conocido a Jesús. Los que quedaban, creían en él sin haberlo visto. Celebraban su presencia invisible en las eucaristías, pero ¿cuándo verían su rostro lleno de vida? ¿Cuándo se cumpliría su deseo de encontrarse con él para siempre?
Seguían recordando con amor y con fe las palabras de Jesús. Eran su alimento en aquellos tiempos difíciles de persecución. Pero, ¿cuándo podrían comprobar la verdad que encerraban? ¿No se irían olvidando poco a poco? Pasaban los años y no llegaba el «Día Final» tan esperado, ¿qué podían pensar?
El discurso apocalíptico que encontramos en Marcos quiere ofrecer algunas convicciones que han de alimentar su esperanza. No lo hemos de entender en sentido literal, sino tratando de descubrir la fe contenida en esas imágenes y símbolos que hoy nos resultan tan extraños.
Primera convicción: La historia apasionante de la Humanidad llegará un día a su fin
El «sol» que señala la sucesión de los años se apagará. La «luna» que marca el ritmo de los meses ya no brillará. No habrá días y noches, no habrá tiempo. Además, «las estrellas caerán del cielo», la distancia entre el cielo y la tierra se borrará, ya no habrá espacio. Esta vida no es para siempre. Un día llegará la Vida definitiva, sin espacio ni tiempo. Viviremos en el Misterio de Dios.
Segunda convicción: Jesús volverá y sus seguidores podrán ver por fin su rostro deseado: «verán venir al Hijo del Hombre»
El sol, la luna y los astros se apagarán, pero el mundo no se quedará sin luz. Será Jesús quien lo iluminará para siempre poniendo verdad, justicia y paz en la historia humana tan esclava hoy de abusos, injusticias y mentiras.
Tercera convicción: Jesús traerá consigo la salvación de Dios
Llega con el poder grande y salvador del Padre. No se presenta con aspecto amenazador. El evangelista evita hablar aquí de juicios y condenas. Jesús viene a «reunir a sus elegidos», los que esperan con fe su salvación.
Cuarta convicción: Las palabras de Jesús «no pasarán»
No perderán su fuerza salvadora. Han de de seguir alimentando la esperanza de sus seguidores y el aliento de los pobres. No caminamos hacia la nada y el vacío. Nos espera el abrazo con Dios.
José Antonio Pagola

Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad

Lectura del santo evangelio según san Marcos 13,24-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.

Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte.

Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.»

Palabra del Señor.