domingo, 22 de noviembre de 2015

Hay otro “reino” distinto de los de acá

“Mi reino no es de aquí. Si mi reino fuera de aquí mis guardias me hubieran defendido”, le responde Jesús a Pilato, que antes de abandonarlo en manos de los verdugos para que lo ejecuten a muerte le preguntó: “¿vos sos rey?”.

“Mi reino no es de aquí. Si mi reino fuera de aquí mis guardias me hubieran defendido”. En el padrenuestro repetimos: “venga a nosotros tu reino”. Vos y yo ¿pensamos alguna vez lo que significa?
Quiere decir, por lo menos, que hay otro reino distinto de estos de aquí infectados de violencia, gobernados por el pensamiento único, por dictadores que adoran el poder del dios dinero, los traficantes de armas, más los desesperados y fanáticos, que sumergen al mundo en una III guerra mundial a pedazos, mientras muchos seguimos en la burbuja blindada de la indiferencia.
¿Qué pensás y sentís?, o ¿estás anestesiado?
Después de responder a Pilato que su reino no es de aquí, Jesús habla de la verdad. Es que sin guardias armados, ni soldados, ni policías, el Reino de Jesús tiene sin embargo la más poderosa defensa y el arma más potente: la verdad del amor paciente y humilde de Jesús que las sombras de muerte del odio y la mentira; ni la ambición del poder que da el dinero podrán vencer jamás.
Dijo Francisco el domingo 15 de noviembre de 2015: “El triunfo de Jesús al final de los tiempos, será el triunfo de la Cruz; la demostración de que el sacrificio de sí mismo por amor del próximo, es el único poder victorioso y el único punto fijo en medio de la confusión y tragedias del mundo".
Vos y yo ¿nos escudamos en el poder de Cristo o estamos con Pilato y los reinos de acá que él representa?
  

REFLEXIONES EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz

El Señor reina, vestido de majestad

Del Salmo 92,1ab.1c-2.5

El Señor reina, vestido de majestad

El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder.
El Señor reina, vestido de majestad

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y Tú eres eterno.
El Señor reina, vestido de majestad

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término.

El Señor reina, vestido de majestad

Solemnidad de Cristo Rey

Quizá nos da pudor utilizar esta palabra y llamar “rey” a nuestro Dios, pues puede parecer una proclama triunfalista, al modo en que los humanos rendimos homenaje a los ganadores, a los que tienen el poder, y que tantas veces obedece a un movimiento arribista y un tanto especulador.
Hay quienes por ideología se pueden sentir violentos ante algunos términos con los que invocamos a Jesucristo. A quien le es grato tratar con Jesús como con un amigo, como compañero de camino y humano, le puede violentar el tratamiento de Señor y de Rey aplicado al Nazareno.
Ante la revelación bíblica, que nos muestra a Jesucristo como Rey del universo, no debemos interpretar esta denominación real con los parámetros políticos y protocolarios humanos, sino desde las mismas Sagradas Escrituras.
Es verdad, y nos da alegría, la afirmación de que “el Señor reina, vestido de majestad, el Señor, vestido y ceñido de poder” (Sal 92). A la vez, también es verdad que el momento en el que Jesús acepta ser proclamado rey es justamente el momento en el que es juzgado ante Pilato, quien manda poner sobre la Cruz: “Este es el Rey de los judíos”.
Así describe el Evangelio la escena: “Pilato le dijo: -«Conque, ¿tú eres rey?» Jesús le contestó: -«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz»” (Jn 18, 37). En Cristo se cumplen las profecías: “Vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán (Dn 7, 14).
La fiesta de hoy, desde la enseñanza teresiana, nos invita a tratar a Jesús con consideración, por más que Él ha pasado por este mundo como un hombre cualquiera, y ha tomado la condición de esclavo. “Jesucristo es el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra” (Ap 1,5). Jesucristo es el príncipe de la Paz, el Rey de Reyes, y a su nombre doblan la rodilla los cielos y la tierra, y hasta los abismos. Él es el Señor del universo. A Él la gloria, y el honor por los siglos de los siglos.
Santa Teresa de Jesús no tiene reparo en tratar a Jesucristo como Hombre, y así se lo representaba siempre ella, pero a la vez lo considera como a su Rey y Señor, el primero en el padecer, por lo que ella enseña: “¡Oh Hijo del Padre Eterno, Jesucristo, Señor nuestro, Rey verdadero de todo! ¿Qué dejasteis en el mundo? ¿Qué pudimos heredar de Vos vuestros descendientes? ¿Qué poseísteis, Señor mío, sino trabajos y dolores y deshonras, y aun no tuvisteis sino un madero en que pasar el trabajoso trago de la muerte? En fin, Dios mío, que los que quisiéremos ser vuestros hijos verdaderos y no renunciar la herencia, no nos conviene huir del padecer. Vuestras armas son cinco llagas” (Fundaciones 10, 11).

 Ángel Moreno de Buenafuente

El miércoles comienza el viaje a Kenia, Uganda y Centroáfrica. El Papa encontrará una Iglesia africana es ascenso pero azotada por el extremismo

Desafíos del laicismo, competencia de otras confesiones y la violencia
El papa Pablo VI se convirtió en el primer pontífice moderno en visitar África en 1969 y declaró al continente la "nueva patria" de Jesucristo. Durante su papado de un cuarto de siglo, San Juan Pablo II visitó 42 países africanos y se ganó el mote de "El africano". El papa Benedicto XVI dijo que ese continente era el de la esperanza.
La próxima semana, el papa Franciscoseguirá los pasos de sus antecesores y visitará una región cuyos católicos en aumento son vistos como el baluarte de una Iglesia que busca ampliar su atractivo ante los desafíos del laicismo, la competencia de otras denominaciones cristianas y el extremismo violento. Esta última amenaza, encarnada en los ataques del 13 de noviembre en París --que se adjudicó el grupo Estado Islámico-- y del viernes en Mali, será tema crucial en la gira de Francisco del 25 al 30 de noviembre por Kenia, Uganda y la República Centroafricana, y entraña peligro para la seguridad del mismo papa.
Cada uno de los tres países tiene su propia faceta de divisionismos étnicos y sectarios. En Kenia, la primera escala de su peregrinaje, Francisco tiene previsto ofrecer palabras de aliento a los cristianos aún afectados por el ataque que el grupo al-Shabab perpetró en abril y en el que murieron casi 150 personas en una universidad keniana cuyos estudiantes son cristianos en su mayor parte.
Francisco tenderá la mano a "personas que viven con miedo, que han sido aterrorizadas, que han afrontado numerosas revisiones en retenes de seguridad y todas esas cosas", dijo el padre Stephen Okello, un sacerdote católico keniano que también recordó el estallido de la violencia étnica tras las elecciones de 2007 y que dejó más de 1.000 personas muertas.
"Los kenianos realmente necesitan esa reconciliación", manifestó Okello, uno de los organizadores de la visita papal. Ante otros estallidos de violencia en el continente, la visita "podría ser un mensaje positivo para toda África", agregó. En efecto, extremistas islámicos irrumpieron el viernes en el hotel Radisson Blu en Mali y mataron por lo menos a 20 personas. Boko Haram, un grupo extremista islámico, ha escenificado durante años una insurgencia en Nigeria.
Y en una preocupación más inmediata para el Vaticano, la violencia entre musulmanes y cristianos en la República Centroafricana ha suscitado desasosiego en torno a la seguridad en la gira de Francisco. El desafío para el papa, que ha descrito los hechos de violencia en París y otras latitudes como parte de una "tercera guerra mundial" que se está librando de manera gradual, será exhortar a la gente a que "se eleve por encima de sus tendencias humanas" mediante su resistencia a la tentación de endurecer sus actitudes, dijo Jo-Renee Formicola, una experta papal y profesora de ciencias políticas en la Universidad Seton Hall en Estados Unidos.
"¿Cómo puede uno reconciliar la misericordia y la guerra?", dijo Formicola. Además de los conflictos que asuelan al continente, previsiblemente Francisco tocará temas cercanos a su corazón que también son de enorme importancia para África: la pobreza y el medio ambiente, así como la necesidad de un diálogo entre cristianos y musulmanes.
No obstante los desafíos, África es tierra promisoria para la Iglesia católica, la cual ha perdido terreno en Europa y en el continente americano debido al aumento del laicismo y el proselitismo de las iglesias evangélicas y protestantes. La proporción de católicos africanos en la población mundial católica aumentó de 7 a 16% de 1980 a 2012, según un informe difundido este año por el Centro de Investigación Aplicada al Apostolado, un centro de investigación afiliado a la Universidad Georgetown, en Estados Unidos.
Debido al crecimiento de la población y el aumento de la longevidad, los católicos en el continente duplicarán su número a 460,4 millones en 2040, agregó. Okello, uno de los organizadores de la visita papal a Kenia y que hizo lo mismo durante la que efectuó San Juan Pablo II en 1995, expresó confianza en que Francisco fomente la armonía a pesar de los temas a menudo polémicos que suceden en África. "Sabemos que su estilo no es el de condenar; él es una persona con mucha compasión", declaró Okello. "Quiere que uno comprenda cómo no hacer cosas al no hacerlas él".
Fuente: Religión Digital
(RD/Agencias)

sábado, 21 de noviembre de 2015

Examen ante el testigo de la verdad

Dentro del proceso en el que se va a decidir la ejecución de Jesús, el evangelio de Juan ofrece un sorprendente diálogo privado entre Pilato, representante del imperio más poderoso de la Tierra y Jesús, un reo maniatado que se presenta como testigo de la verdad.

Precisamente Pilato quiere, al parecer, saber la verdad que se encierra en aquel extraño personaje que tiene ante su trono:«¿Eres tú el rey de los judíos?». Jesús va a responder exponiendo su verdad en dos afirmaciones fundamentales, muy queridas al evangelista Juan.

«Mi reino no es de este mundo». Jesús no es rey al estilo que Pilato puede imaginar. No pretende ocupar el trono de Israel ni disputar a Tiberio su poder imperial. Jesús no pertenece a ese sistema en el que se mueve el prefecto de Roma, sostenido por la injusticia y la mentira. No se apoya en la fuerza de las armas. Tiene un fundamento completamente diferente. Su realeza proviene del amor de Dios al mundo.

Pero añade a continuación algo muy importante: «Soy rey... y he venido al mundo para ser testigo de la verdad». Es en este mundo donde quiere ejercer su realeza, pero de una forma sorprendente. No viene a gobernar como Tiberio sino a ser «testigo de la verdad» introduciendo el amor y la justicia de Dios en la historia humana.

Esta verdad que Jesús trae consigo no es una doctrina teórica. Es una llamada que puede transformar la vida de las personas. Lo había dicho Jesús: «Si os mantenéis fieles a mi Palabra... conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». Ser fieles al Evangelio de Jesús es una experiencia única pues lleva a conocer una verdad liberadora, capaz de hacer nuestra vida más humana.
Jesucristo es la única verdad de la que nos está permitido vivir a los cristianos.
¿No necesitamos en la Iglesia de Jesús hacer un examen de conciencia colectivo ante el «Testigo de la Verdad»?
¿Atrevernos a discernir con humildad qué hay de verdad y qué hay de mentira en nuestro seguimiento a Jesús?
¿Dónde hay verdad liberadora y dónde mentira que nos esclaviza?
¿No necesitamos dar pasos hacia mayores niveles de verdad humana y evangélica en nuestras vidas, nuestras comunidades y nuestras instituciones?

José Antonio Pagola


Mi reino no es de este mundo


 Lectura del santo evangelio según san Juan 18, 33b-37

En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús: - «¿Eres tú el rey de los judíos?»

Jesús le contestó: - «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí? »

Pilato replicó: - «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?»

Jesús le contestó: - «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.»
Pilato le dijo: - «Conque, ¿tú eres rey?
»
Jesús le contestó: - «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»


Palabra del Señor.

Ante la masacre de París

Al caer la tarde, quisiera ser una lamparita de cera en la calle Voltaire de París, y arder o llorar o elevar una plegaria por todos los muertos y por todos sus vivos, sus seres queridos. Una plegaria silenciosa llena de piedad y de preguntas.
Las condenas se suceden, a porfía. Una masacre inhumana. Un atentado contra la humanidad. Una profanación, una blasfemia. Todas las palabras de condena llevan razón. Pero ¿por qué no reprobamos por igual cuando son otros los que mueren: en Alepo, en Bagdad, en Kabul, en el Mediterráneo, muertos sin número en lugares sin fin? ¿No valen, no duelen por igual todos los muertos? Pronto olvidaremos también a los muertos de París, y seguiremos condenando nuevas masacres. ¿De qué servirá si no nos preguntamos el por qué y el adónde? ¿Por qué estamos donde estamos?
Se suceden también las declaraciones de guerra. Me inquieta profundamente la primera reacción del gobierno francés: los bombardeos de Raqqa. ¿Acaso intimidarán nuestras demostraciones de fuerza a los que no conocen el miedo? “Es el combate de la civilización contra la barbarie.

Venceremos al terrorismo”, proclaman, mientras la industria de las armas se frota las manos.

Pero ¿cómo creeremos sus promesas de victoria si llevamos tantas décadas de guerra contra los terroristas, y los terroristas no cesan de aumentar y son cada vez más fuertes e incontrolables? ¿No es invencible un desesperado dispuesto a morir? Y nuestras guerras llamadas legítimas contra el terrorismo ¿acaso no tienen mucho de terrorismo, para coartada y soporte de aquellos a los que combatimos? La guerra lleva a la guerra. Así ha sido siempre y así seguirá. ¿Así querremos seguir?
Llamadas a la unidad europea frente al terrorismo, refuerzos policiales, fervores de la Marsellesa, cierre de fronteras… Por supuesto, serán necesarias medidas inmediatas para impedir atentados, para que la gente pueda pasear tranquila por la calle o asistir a un concierto o comer en un restaurante. Pero ¿cómo lo lograremos mejor para mañana y pasado mañana, cuando olvidemos los muertos de hoy?
Las acciones yihadistas hacen que aumente el odio contra el Islam, y el odio contra el Islam proporciona a la yihad pretextos y militantes enardecidos dispuestos a inmolarse matando. ¿Hasta cuándo seguiremos sumidos en esta locura? ¿Dónde están la Razón y las Luces proclamadas por París contra la sinrazón en todas sus formas? ¿Qué será de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad en Europa si las defendemos contra otros, los de fuera? ¿Hasta cuándo seguirá siendo verdad aquello que dijo Voltaire: “La civilización no suprimió la barbarie; la perfeccionó e hizo más cruel y bárbara”?
Ardan las lámparas de cera en las calles de París en memoria de todos los muertos y en consuelo de los vivos. Suba la plegaria piadosa. Pero recordemos a todos los muertos, también a los de Raqqa, y no olvidemos la historia. Los atentados que estamos sufriendo y todo lo que sucede en el Oriente Medio ¿no es acaso el reflejo del mundo que los poderes occidentales hemos contribuido a construir o seguimos empeñados en destruir?
Recapacitemos sobre Afganistán, Irán, Irak, Libia, Egipto, Siria… Y Palestina, la sufrida Palestina. Recapacitemos sobre los cien últimos años de invasión y expolio de los poderes occidentales en Oriente Medio, sobre tantos derrocamientos de gobiernos legítimos cuando la democracia no servía a nuestros intereses, sobre tanta colaboración con los regímenes más corruptos y dictatoriales cuando convenía a nuestros intereses.

Ante los muertos de París y ante las lágrimas de los vivos, sigamos preguntando: ¿Quién creó, financió y entrenó a Al Qaeda para combatir a Rusia? ¿Y quién concibió y sigue sosteniendo en la sombra al Estado Islámico para desestabilizar todo el Oriente Medio y sacar mayor provecho? ¿No se sientan en el G 20 de los grandes del mundo algunos gobiernos amigos de países, Arabia Saudí en cabeza, en los que encuentran soporte ideológico y financiero los yihadistas que nos combaten y que decimos combatir? ¿No sonextrañamente coincidentes los intereses del Estado Islámico y los del poder financiero del mundo occidental, a los que están sometidos casi todos nuestros medios de comunicación que tanto nos mienten? No nos dejan respirar.
Y vosotros, dirigentes políticos de los países árabes, ¿a dónde conducís a vuestros pueblos, a esa inmensa mayoría de gente pacífica, con vuestras luchas fratricidas sin fin, con vuestro enfrentamiento secular entre sunníes y chiíes, con vuestros imposibles proyectos teocráticos, con vuestro sueño de califato confesional, medieval, absurdo? Y vosotros, los dirigentes religiosos de la ummah o comunidad musulmana universal, ¿a dónde conducís a esa multitud de gente creyente llena de bondad y de generosidad, empeñados como estáis en mantenerla encerradas en el pasado?
Amigos y amigas musulmanas, de vosotros depende en buena medida que en nuestro mundo se realicen la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad que también proclamó el Profeta, la paz sea con él, con vosotros, con nosotros. Somos hermanos. No os dejéis engañar por quienes –sean de los “vuestros” o de los “nuestros”– os quieren llevar al desastre por el camino de la sumisión o de la guerra. ¡Ojalá, insha-Allah, podáis vivir entre nosotros y ser plenamente de los nuestros sin dejar de ser vosotros, y podamos nosotros vivir plenamente en libertad, igualdad y fraternidad entre vosotros! Shalam aleikum.

José Arregi


Presentacion de la Virgen María en el Templo

Esta fiesta arranca desde el lejano año 543. Fue el tiempo en que se dedicó una basílica a “La Virgen María la Nueva”. Se levantó en el mismo monte Sión en la explanada del Templo. 

Las Iglesias orientales, muy sensibles ante las fiestas marianas, conmemoran este día la Entrada de María en el Templo para indicar que, aunque era purísima, no obstante, cumplía con los ritos antiguos de los judíos para no llamar la atención. 

La liturgia bizantina la trata como "la fuente perpetuamente manante del amor, el templo espiritual de la santa gloria de Cristo Nuestro Señor". 

En Occidente, se la presenta como el símbolo de la consagración que la Virgen Inmaculada hizo de sí misma al Señor en los albores de su vida consciente. 

Este episodio de la Virgen María no se encuentra en los cuatro evangelios. Sí que aparece, por el contrario, en un libro apócrifo, el “protoevangelio de Santiago”. 

Pero, como siempre, quien manda es el pueblo cristiano. Desde siempre la espiritualidad y la piedad popular han estado marcadas y han subrayado la disponibilidad de María la Virgen ante los mandatos e insinuaciones mínimas del Señor Dios. 

Por eso, tanto en Occidente como en Oriente esta fiesta tuvo en seguida un éxito resonante entre todos los cristianos. 

María estaba destinada a ser un templo vivo de la divinidad. Según este evangelio apócrifo, la escena no puede ser más sencilla:" Ana y Joaquín, en un acto de fe y de cortesía, quisieron darle gracias a Dios por el nacimiento de esta niña". 

No pensaron una cosa mejor que consagrársela de por vida. Cuando tenía tres años, la llevaron al Templo, la cogió un sacerdote mediante unas palabras que recuerdan el Magnificat, el himno del Virgen María en acción de gracias por lo que el Señor había hecho con ella. 

"Preparar los corazones para que el Señor se manifieste", el Papa a los educadores católicos

No hacer proselitismo en las escuelas
La primera pregunta que el Papa respondió trataba el tema de la Iglesia en contextos plurales, difíciles, donde los católicos son minoría. “No se puede hablar de educación católica sin hablar de humanidad - dijo - precisamente porque la identidad católica es Dios que se ha hecho hombre”. “Educar cristianamente no es solamente hacer una catequesis, esto es una parte. No es solamente hacer proselitismo; ¡nunca hagan proselitismo en las escuelas! Educar cristianamente es llevar adelante a los jóvenes, a los niños, en los valores humanos en todas las realidades y una de esas realidades es lo trascendente”.
"Falta la trascendencia"
Hoy en día, continuó, hay una tendencia a “un neopositivismo”, es decir, a educar en las cosas inmanentes, al valor inmanente de las cosas, y esto sucede en los países de tradición cristiana y en países de otras tradiciones. “Hay que preparar los corazones para que el Señor se manifieste, pero en la totalidad, es decir, en la totalidad de la humanidad que también tiene esta dimensión de trascendencia. Educar humanamente pero con horizontes abiertos. Todo tipo de cerrazón no sirve para la educación”.
No a la educación selectiva que aleja a los ricos de los pobres
Sobre la relación entre escuela y familia, el Papa señaló que “también la educación se ha vuelto demasiado selectiva y elitista”. Parece que tienen derecho a la educación sólo algunos pueblos que tienen un cierto nivel económico: “Esto sucede también en cosas menores”, puso en guardia el pontífice: “el pacto educativo entre familia y escuela se ha roto, es necesario volver a empezar”. Y también aquel entre familia y estado: “Entre los trabajadores peor pagados están los educadores”. “Esto significa que el Estado no tiene interés: simple. Si lo tuviera, las cosas irían así”. Hoy es necesaria una educación  de emergencia, hay que arriesgar en la educación informal, porque la educación formal se ha empobrecido debido a que es herencia del positivismo. Sólo concibe un tecnicismo intelectualista y el lenguaje de la cabeza. Y por esto, se ha empobrecido. Hay que romper este esquema”.
Que la enseñanza sea siempre inclusiva
“Hay que abrirse a nuevos horizontes, hacer nuevos modelos”. Hay tres lenguajes, el de la cabeza, el lenguaje del corazón y el lenguaje de las manos, y la educación debe ir por los tres caminos: “enseñar a pensar, ayudar a sentir bien y acompañar en el quehacer, es decir que los tres lenguajes estén en armonía, que el niño, que el joven, piense lo que siente y hace, sienta lo que piensa y hace y haga lo que piensa y siente.  De este modo la educación se vuelve inclusiva porque todos tienen un lugar, también inclusiva humanamente”. El pacto educativo se ha roto por el fenómeno de la exclusión, afirmó Francisco, y advirtió que “el mundo no puede ir hacia adelante con una educación selectiva”. “La verdadera escuela debe enseñar conceptos, costumbres y valores, y cuando una escuela no es capaz de hacer todo esto junto, esta escuela es selectiva y exclusiva y para pocos”.
Ir hacia las periferias
A la pregunta sobre cómo se puede ser educadores de paz en un tiempo marcado por lo que el mismo pontífice ha llamado “una guerra mundial por partes”, respondió que  “en un tiempo marcado por la guerra la tentación más grande son “los muros”, y que “el fracaso más grande que puede tener un educador es educar “dentro de los muros”.
Señalando que el primer desafío es dejar los lugares donde haya muchos educadores” para ir “hacia las periferias”, porque allí los jóvenes tienen “la experiencia de la supervivencia”, “una humanidad herida”, señaló que de dichas heridas debe partir el trabajo del educador: “No se trata de ir para hacer beneficencia, para enseñar a leer, para dar de comer: no. Esto es necesario, pero es provisorio. Es el primer paso. El problema - y ése es el desafío, y yo los animo – es ir allí para hacerlos crecer en humanidad, en inteligencia, en valores, en hábitos para que puedan ir hacia adelante y llevar a los otros experiencias que no conocen”.
(GM – RV)

TODO EL QUE HACE LA VOLUNTAD DEL SEÑOR ES MI HERMANO



Lectura del santo Evangelio según san Mateo (12,46-50):

Todavía estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con Él.

Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte».

Jesús le respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».

Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos.

Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».

viernes, 20 de noviembre de 2015

HOY, JORNADA MUNDIAL DE LOS DERECHOS DE LA INFANCIA. PAPA FRANCISCO: PROTEGER A LOS NIÑOS ES UN DEBER DE TODOS


Queridos amigos, hoy se celebra la Jornada mundial de los derechos de la infancia (Día Universal del Niño). Refiriéndose a esta Jornada, el Papa Francisco dijo el miércoles en la audiencia general: 

«Es un deber de todos proteger a los niños y anteponer su bien a cualquier otro criterio, para que nunca sean sometidos a formas de servidumbre y maltratos, y también a formas de explotación. 

Deseo fervientemente que la Comunidad internacional pueda vigilar atentamente sobre las condiciones de vida de los menores, especialmente allí donde están expuestos a reclutamiento por parte de grupos armados; y que pueda ayudar a las familias a garantizar a cada niño y niña el derecho a la escuela y a la educación».
Fuente: News.va

Homilía del Papa: Que la fuerza de la Iglesia sea la palabra de Jesús

Que la Iglesia no esté apegada al dinero y al poder, que no adore “el santo soborno”, sino que su fuerza y su alegría sea la palabra de Jesús. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.

El proceso de degradación ensucia a la Iglesia

Partiendo de la primera lectura tomada del Libro de los Macabeos, que relata la alegría del pueblo por la nueva consagración del Templo profanado por los paganos y por el espíritu mundano, el Papa Bergoglio comentó la victoria de cuantos fueron perseguidos por el pensamiento único.
El pueblo de Dios festeja y se alegra – dijo el Santo Padre – porque vuelve a encontrar su propia identidad. Y explicó que la fiesta es algo que la mundanidad no sabe ni puede hacer. Porque el espíritu mundano nos puede conducir a tener un poco de diversión, un poco de ruido, mientras la alegría sólo proviene de la fidelidad a la Alianza.

El Obispo de Roma también destacó que en el Evangelio Jesús echa a los mercaderes del templo diciendo: “Está escrito: mi casa será casa de oración. Ustedes, en cambio, han hecho de ella una cueva de ladrones”. Como durante la época de los Macabeos, en que el espíritu mundano “había ocupado el lugar de la adoración al Dios vivo”. Y ahora – añadió el Papa – “sucede de otra manera”:
“Los jefes del Templo, los jefes de los sacerdotes – dice el Evangelio – y los escribas habían cambiado un poco las cosas. Habían entrado en un proceso de degradación y haciendo que  el Templo resultara ‘sucio’. ¡Habían ensuciado el Templo! El Templo es un icono de la Iglesia. ¡La Iglesia siempre, siempre, sufrirá la tentación de la mundanidad y la tentación de un poder que no es el poder que Jesucristo quiere para ella! Jesús no dice: ‘No, no se hace esto. Háganlo afuera’. Dice: ‘¡Ustedes han hecho una cueva de ladrones aquí!’. Y cuando la Iglesia entra en este proceso de degradación el final es muy feo. ¡Muy feo!”.

Apego al dinero y al poder que se transforma en rigidez

Se trata – añadió el Santo Padre – del peligro de la corrupción:
“Siempre está en la Iglesia la tentación de la corrupción. Sucede cuando la Iglesia, en lugar de estar apegada a la fidelidad al Señor Jesús, al Señor de la paz, de la alegría, de la salvación, cuando en lugar de hacer esto está apegada al dinero y al poder. Esto sucede aquí, en este Evangelio. Estos jefes de los sacerdotes, estos escribas estaban apegados al dinero, al poder, y se habían olvidado del espíritu. Y para justificarse y decir que eran justos, que eran buenos, habían cambiado el espíritu de libertad del Señor con la rigidez. Y Jesús, en el capítulo 23 de Mateo, habla de su rigidez. La gente había perdido el sentido de Dios, incluso la capacidad de alegría, también la capacidad de alabanza: no sabían alabar a Dios, porque estaban apegados al dinero y al poder, a una forma de mundanidad”.

No confiar en “el santo soborno”, sino en la palabra de Jesús


El Papa Francisco también recordó que los escribas y los sacerdotes se enojaron con Jesús:
“Jesús echa del Templo no a los sacerdotes, a los escribas; echa a estos que hacían negocios, a los especuladores del Templo. Pero los jefes de los sacerdotes y los escribas estaban relacionados con ellos: ¡existía el ‘santo soborno’ allí! Recibían de estos, estaban apegados al dinero y veneraban a este santo. El Evangelio es muy fuerte. Dice: ‘Los jefes de los sacerdotes y los escribas trataban de hacer morir a Jesús y así también los jefes del pueblo’. Lo mismo que había sucedido en el tiempo de Judas Macabeo. ¿Y por qué? Por este motivo: ‘Pero no sabían qué hacer porque todo el pueblo pendía de sus labios para escucharlo’. La fuerza de Jesús era su palabra, su testimonio, su amor. Y donde está Jesús, ¡no hay lugar para la mundanidad, no hay lugar para la corrupción! Y ésta es la lucha de cada uno de nosotros, ésta es la lucha cotidiana de la Iglesia: siempre Jesús, siempre con Jesús, siempre pendientes de sus labios, para escuchar su palabra; y jamás buscar seguridades donde están las cosas de otro patrón. Jesús nos había dicho que no se puede servir a dos patrones: o a Dios o a las riquezas; o a Dios o al poder”.
“Nos hará bien  – dijo el Papa al concluir su homilía – rezar por la Iglesia. Pensar en tantos mártires de hoy que, por no entrar en este espíritu de mundanidad, de pensamiento único, de apostasía, sufren y mueren. ¡Hoy! Hoy –  añadió –  hay más mártires en la Iglesia que en los primeros tiempos. Pensemos. Nos hará bien pensar en ellos. Y también pedir la gracia de no entrar jamás en este proceso de degradación hacia la mundanidad que nos lleva a estar apegados al dinero y al poder”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

«Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre». Benedicto XVI


El hecho, recogido por todos los evangelistas, tuvo lugar en la proximidad de la fiesta de la Pascua y suscitó gran impresión tanto entre la multitud como entre sus discípulos. ¿Cómo debemos interpretar este gesto de Jesús? En primer lugar, hay que señalar que no provocó ninguna represión de los guardianes del orden público, porque lo vieron como una típica acción profética: de hecho, los profetas, en nombre de Dios, con frecuencia denunciaban los abusos, y a veces lo hacían con gestos simbólicos. El problema, en todo caso, era su autoridad. Por eso los judíos le preguntaron a Jesús: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?» (Jn 2, 18); demuéstranos que actúas verdaderamente en nombre de Dios.


La expulsión de los mercaderes del templo también se ha interpretado en sentido político revolucionario, colocando a Jesús en la línea del movimiento de los zelotes. Estos, de hecho, eran «celosos» de la ley de Dios y estaban dispuestos a usar la violencia para hacer que se cumpliera. En tiempos de Jesús esperaban a un mesías que liberase a Israel del dominio de los romanos. Pero Jesús decepcionó estas expectativas, por lo que algunos discípulos lo abandonaron, y Judas Iscariote incluso lo traicionó. En realidad, es imposible interpretar a Jesús como violento: la violencia es contraria al reino de Dios, es un instrumento del anticristo. La violencia nunca sirve a la humanidad, más aún, la deshumaniza.


Escuchemos entonces las palabras que Jesús dijo al realizar ese gesto: «Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre» (Jn 2, 16). Sus discípulos se acordaron entonces de lo que está escrito en un Salmo: «El celo de tu casa me devora» (69, 10). Este Salmo es una invocación de ayuda en una situación de extremo peligro a causa del odio de los enemigos: la situación que Jesús vivirá en su pasión. El celo por el Padre y por su casa lo llevará hasta la cruz: el suyo es el celo del amor que paga en carne propia, no el que querría servir a Dios mediante la violencia. De hecho, el «signo» que Jesús dará como prueba de su autoridad será precisamente su muerte y resurrección. «Destruid este templo —dijo—, y en tres días lo levantaré». Y san Juan observa: «Él hablaba del templo de su cuerpo» (Jn 2, 19. 21). Con la Pascua de Jesús se inicia un nuevo culto, el culto del amor, y un nuevo templo que es él mismo, Cristo resucitado, por el cual cada creyente puede adorar a Dios Padre «en espíritu y verdad» (Jn 4, 23). Queridos amigos, el Espíritu Santo comenzó a construir este nuevo templo en el seno de la Virgen María. Por su intercesión, pidamos que cada cristiano sea piedra viva de este edificio espiritual.

Benedicto XVI. Domingo 11 de marzo de 2012

Alabamos, Señor, tu nombre glorioso.

Alabamos, Señor, tu nombre glorioso.
Bendito eres, Señor, 
Dios de nuestro padre Israel, 
por los siglos de los siglos.
Alabamos, Señor, tu nombre glorioso.
Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, 
la gloria, el esplendor, la majestad, 
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra.
Alabamos, Señor, tu nombre glorioso.
Tú eres rey y soberano de todo. 
De ti viene la riqueza y la gloria.
Alabamos, Señor, tu nombre glorioso.
Tú eres Señor del universo, 
en tu mano está el poder y la fuerza, 
tú engrandeces y confortas a todos.
Alabamos, Señor, tu nombre glorioso.

Habéis convertido la casa de Dios en una cueva de bandidos.


Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 45-48
En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:
-«Escrito está: "Mi casa es casa de oración"; pero vosotros la habéis convertido en una "cueva de bandidos."»
Todos los días enseñaba en el templo.
Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.
Palabra del Señor