Hoy debo darte gracias, como cada día, pero hoy de una forma especial.
Hoy te he sentido muy cerca, tan cerca que casi podía tocarte.
Te he sentido en las olas que se acercaban a la orilla.
En la brisa que acariciaba mi cara.
En el calor del sol, en el azul del cielo y en el azul verdoso del mar.
En las risas de los niños, en la alegría de los abuelos y en el amor de las familias unidas.
He vaciado mi corazón de los problemas, de las angustias y de los miedos y has entrado tú con toda tu fuerza.
Me he sentido unida a ti y he sido feliz, soy feliz, pero con esa felicidad que sólo tú puedes dar.
Gracias Señor.
Pero, también te quiero pedir por todas esas personas que lo están pasando mal, que cambie pronto su vida. ¡Ayúdales!
H. Carmen
Este blog se crea con el objetivo de que todos los que formamos parte de de la comunidad cristiana, podamos expresar nuestras opiniones, consultar nuestras dudas y, sobre todo, ayudarnos unos a otros en este caminar con Jesús y hacia Jesús. Anímate y participa
martes, 7 de agosto de 2012
lunes, 6 de agosto de 2012
La mirada del Señor
El tiempo se detiene, y uno querría que ese momento no terminara jamás. La Mirada del Señor transforma. Toca el corazón y llega a lo más hondo. Si el corazón está herido o dañado, lo sana.
Si hay alguna mancha de rencor hacia alguna persona, la borra. Podría decirse que hace una limpieza general y cuando ya está del todo acondicionado, lo llena por completo de una Paz inmensa, de un Amor desbordante y de una Alegría profunda y duradera. La Mirada del Señor es poderosa, porque no sólo toca a quien la recibe sino a todos aquellos que más tarde se cruzan con el elegido. Su Mirada reconforta y alivia de cualquier dolor o pena. Todo lo comprende y todo lo perdona. Da esperanza. Es como un enorme abrazo amoroso, y perderse en ella, abandonarse a ella, supone sumergirse de lleno en el más grande de los amores, el Amor de Dios.
Es difícil describir con palabras esa Mirada. Pero
quienes la hemos sentido directamente sabemos que después ya nada vuelve a ser
igual. Me siento tremendamente afortunado, y le doy gracias a Dios de todas las
maneras posibles, sobre todo tratando de mirar a los demás como Él me mira a mí:
con un Amor incondicional. ¡Gracias Señor por mirarme! Y no apartes de mí tus
ojos.
De los Blogs de Religión en Libertad
domingo, 5 de agosto de 2012
Cuadrado mágico de Durero en la fachada de nuestra parroquia
Vanessa nos ha mandado el siguiente mensaje:
Buenas noches, quería saber cuál es el significado de los números que aparecen en el lateral de la parroquia. Gracias.

Esperemos que la explicación te sirva de ayuda. Y sobre todo: MUCHAS GRACIAS POR PARTICIPAR EN EL BLOG.
Todo empezó con:
En el siguiente, la suma de los cuatro números de cada cuadrado es también 33 y el del cuadrado central 7, 6, 10, 10 es también 33.
Buenas noches, quería saber cuál es el significado de los números que aparecen en el lateral de la parroquia. Gracias.

Esperemos que la explicación te sirva de ayuda. Y sobre todo: MUCHAS GRACIAS POR PARTICIPAR EN EL BLOG.
Todo empezó con:
El cuadrado mágico de Durero
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El cuadrado mágico de Alberto Durero, tallado en su obra Melancolía I está considerado el primero de
las artes europeas. En el cuadrado de orden cuatro se obtiene la constante
mágica (34) en filas, columnas, diagonales principales, y en las cuatro
submatrices de orden 2 en las que puede dividirse el cuadrado, sumando los
números de las esquinas, los cuatro números centrales, los dos números
centrales de las filas (o columnas) primera y última, etc. y siendo las dos
cifras centrales de la última fila 1514 el año de ejecución de la
obra.
Algunas
disposiciones particulares en el cuadrado mágico de Durero que suman la
constante mágica.
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El cuadrado mágico de nuestra parroquia es como el que está en la fachada de la Sagrada Familia de Barcelona.
Aquí la constante mágica es 33, la edad que
tenía Jesús en su Pasión.
Algunas propiedades:
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Las horizontales suman 33
Las verticales suman 33
Las diagonales suman 33 ( números rojos y verdes)
En el siguiente, la suma de los cuatro números de cada cuadrado es también 33 y el del cuadrado central 7, 6, 10, 10 es también 33.
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Señor, ¡sálvame!
Cuando hayamos aguantado las largas horas de noche oscura que sobrevienen en los momentos de prueba, el Hijo de Dios se acercará a nosotros caminando sobre las olas y nos dirá inmediatamente; ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!.
Es posible que estas palabras que nos dan seguridad hagan surgir en nosotros un Pedro en camino hacia la perfección que baje de la barca, seguro de haber escapado de la prueba que le sacudía. Al principio, su deseo de salir al encuentro de Jesús le hará caminar sobre las aguas. Pero estando su fe poco segura y dudando de sí mismo, se dará cuenta de la fuerza del viento, tendrá miedo y empezará a hundirse.
Sin embargo, saldrá de ese peligro porque lanzará a Jesús este gran grito: Señor, ¡sálvame!. Entonces, el Verbo extenderá la mano para socorrerle, reprochándole su poca fe y sus dudas. Seguidamente, Jesús y
Pedro volverán a subir a la barca, el viento amainará y los pasajeros, comprendiendo de qué peligro han sido salvados, adorarán a Jesús diciendo: Realmente eres Hijo de Dios. Estas palabras las dicen tan sólo los discípulos próximos a Jesús en la barca.
ORÍGENES
¡Cuántas veces pedimos ayuda al Señor!. A menudo nos sentimos fuertes, porque Jesús está con nosotros, sabemos que nos quiere y nos protege. Pero pasa el tiempo y no hay solución a nuestro problema, entonces empezamos a dudar, nuestra fe se debilita y entonces hay que gritar con todas nuestras fuerzas: "Señor, ¡sálvame!". Sálvame de mis dudas, ayúdame en seguir creyendo que tú me ofreces lo que más me conviene. ¡Gracias Padre!
jueves, 2 de agosto de 2012
Parábolas del tesoro escondido y de la perla fina
En la primera parábola, Jesús compara el Reino de los Cielos con un tesoro escondido en el campo, el que lo encuentra para poder poseerlo debe comprar el terreno que contiene el tesoro. Entonces, lo vuelve a enterrar, vende todo lo que tiene y compra el terreno.
Así nosotros para llegar al Reino de los Cielos, debemos renunciar con alegría de las cosas mundanas por Jesús.
Pero sobre todo debemos renunciar de lo que nos aleja de él: demasiado amor al dinero, "Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero" (Mt 6-24), nuestro egoísmo, nuestro orgullo, nuestra falta de caridad...
Si vaciamos nuestro corazón de nosotros mismos, éste podrá ser ocupado de Dios.
La diferencia de esta parábola con la de la perla fina, es que el hallazgo de la perla supone una búsqueda esforzada, el tesoro se presenta de improviso. Hay personas que se encuentran con la llamada de Dios de improviso, sin embargo, hay otras personas que notan que algo les falta en su vida y llegan a Jesús después de una larga búsqueda.
Una vez descubierta la perla o encontrado el tesoro, es necesario dar un paso más. La actitud que se ha de tomar es idéntica en ambas parábolas y está descrita con los mismos términos: va y vende cuanto tiene y lo compra; el desprendimiento, la generosidad, es condición indispensable para alcanzarlo.
martes, 31 de julio de 2012
La semilla y la cizaña
La semilla que el sembrador
deposita en tierra, durante días, incluso semanas o meses, permanece escondida
mientras se fecunda y fertiliza. Después, poco a poco, inicia una pequeña
planta que con el tiempo acogerá a las aves del cielo, dará sombra al caminante
cansado y lo alimentará con sus sabrosos frutos.
Cristo sembrador pasa junto al
surco de nuestra vida y deja caer sus semillas de variadas virtudes. Aunque
para nosotros es imperceptible, Él deposita en nuestros corazones el germen
para ser caritativos, pacientes, humildes, fieles, sencillos, generosos. Con el
sucederse de los meses y de los años nuestra personalidad se enriquece con las
virtudes que afloran en nuestro comportamiento cotidiano en beneficio de los
que nos rodean, familiares cercanos o personas con las que entramos en
contacto.
Es inevitable que, junto con el
buen fruto, surja en el campo de modo espontaneo abrojos y plantas silvestres
que el buen agricultor quitará oportunamente para que los frutos se desarrollen
con plenitud lozanía.
Discordias, malos entendidos,
envidias, rencores, pereza, pasiones, deseos desordenados son las plantas
silvestres que anidan en nuestra naturaleza y que afloran sin previo aviso. El
buen cristiano acude a la confesión donde Cristo jardinero toma todas nuestras
hierbas y actos malos y los arroja fuera de nuestra alma para que nuestro
corazón brille como un campo limpio y abundante de frutos.
P. Clemente González
Señor, ayúdanos a quitar la cizaña que crece en nuestra vida, confiamos en tu ayuda y en tu amor.
Señor, ayúdanos a quitar la cizaña que crece en nuestra vida, confiamos en tu ayuda y en tu amor.
Saciar hambre de Dios
“Pidamos al Señor que nos haga redescubrir la importancia de nutrirnos no sólo de pan sino de verdad, de amor, de Cristo, del cuerpo de Cristo, participando fielmente y con gran consciencia de la Eucaristía, para unirnos cada vez más íntimamente a Él”.
El Papa expresó que “el alimento eucarístico no es el que se transforma en nosotros, sino que nosotros somos los misteriosamente transformados”, y recordó que a través del Misterio de la Eucaristía “Cristo nos nutre uniéndonos a sí; nos atrae dentro de sí’”.
Al explicar el milagro de los panes, el Santo Padre señaló que “Jesús no nos pide aquello que no tenemos, pero nos hace ver que si cada uno ofrece lo poco que tiene, el milagro puede cumplirse siempre de nuevo: Dios es capaz de multiplicar cada uno de nuestros pequeños gestos de amor y hacernos partícipes de su don”.
El Santo Padre señaló que la Eucaristía “es el permanente gran encuentro del hombre con Dios, en el que el Señor se hace nuestro alimento, y se da a sí mismo para transformarnos en Él”.
Benedicto XVI, 29 de julio de 2012
lunes, 30 de julio de 2012
Solo en Dios descansa mi alma
SOLO EN DIOS DESCANSA MI ALMA ( SALMO 62, 2 )
Estamos en verano , un tiempo para el descanso o, al menos,para un ritmo diverso al del resto del año.
Más allá de su lugar en el calendario, el reposo posee también un significado para el creyente, al qye se invita a vivir este tiempo no tanto como un simple "no hacer nada " sino como una auténtica oportunidad para el encuentro con Dios.
"Amigo de Dios" es aquel que duerme tranquilo porque se sabe en las manos providentes de Dios de quien todo lo recibe.
Todo tiempo de descanso es el momento de la contemplación agradecida del trabajo bien hecho; el de nuestras propias manos pero sobre todo el de Dios que obra a través de ellas.
Isabel
Isabel
Multiplicaciones de panes y peces
El marco del evangelio de la multiplicación de los panes y los
peces es significativo. El Bautista ha sido decapitado; Jesús está también en
peligro (Lc 13,31ss) y se retira a un lugar tranquilo y apartado; la muchedumbre
le sigue y a Jesús le da lástima de nuevo de ella: enseña y cura a todos los
enfermos. Se hace tarde y los discípulos le recomiendan que despida ya a la
multitud para que puedan ir a comprarse de comer. Jesús les responde: «Dadles
vosotros de comer». Y como ellos replican que no pueden hacerlo, Jesús debe
realizar otro prodigio. Las revelaciones de Dios en Cristo se insertan en las
necesidades de la humanidad.
1. Demasiado poco, demasiado.
El tema atraviesa los evangelios de principio a fin: desde Caná, la
primera revelación pública, el hombre tiene demasiado poco y Dios le ofrece
demasiado. En la boda de Caná no tenían más vino, y después, por así decirlo
demasiado tarde, hay vino en sobreabundancia. Ahora sólo hay cinco panes, y,
después de haber comido hasta saciarse miles de personas, los discípulos recogen
doce cestos llenos de sobras. Naturalmente la paradoja material no es más que un
«signo», una parábola de lo espiritual: el Todopoderoso es manso y humilde de
corazón; el revelador, rechazado por todos, obtiene el juicio total sobre el
mundo; no se trata simplemente de la oposición entre la pobreza del hombre y la
riqueza de Dios, sino de una paradoja mucho más profunda: Dios se hace pobre
para que todos nosotros seamos ricos (2 Co 8,9); él, el perseguido, precisamente
en esta situación, reparte entre nosotros su riqueza inconcebible.
2. Gratuitamente.
Esto supera toda relación de control humano; entre Dios y el hombre
no hay más negocio que el descrito en la primera lectura: «oíd también los que
no tenéis dinero: Venid, comprad trigo; comed sin pagar vino y leche de balde».
Y sólo donde tiene lugar esta gratuidad de lo dado y lo recibido, el hombre sale
ganando y queda satisfecho. Cuando hace cálculos y sus cuentas le cuadran de
alguna manera, sale perdiendo y queda insatisfecho: «¿Por qué gastáis dinero en
lo que no alimenta? ¿Y el salario en lo que no da hartura?», pregunta la primera
lectura. Esto significa simplemente que sólo la gratuidad del amor y de la
gracia es capaz de saciar el hambre insondable del alma, lo que ciertamente
presupone en ella la existencia de un sentido de esta gratuidad o al menos la
obligación de engendrarlo. Nadie podría saciarse con el amor impagable de Dios,
si recibiera este amor calculadamente para sí mismo y pretendiera acapararlo
para sí. El hombre debe descartar todo cálculo si quiere entrar en la «eterna
alianza» ofrecida por Dios.
3. Definitivamente.
El exuberante canto de victoria de Pablo en la segunda lectura nos
muestra lo que sucede cuando el hombre entra en la alianza. Dios nos da
absolutamente todo lo que tiene y por eso su alianza se convierte en «eterna». Y
el que entra realmente en esta sobreabundancia del don divino, penetra
personalmente en esta eternidad que está más allá de toda amenaza y agresión
mundanas. «Nada podrá apartarnos», no porque nosotros tengamos la fuerza para
«vencer» en todo; toda la fuerza requerida para esto proviene «del amor de Dios
manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor».
HANS URS von BALTHASAR
sábado, 28 de julio de 2012
El trigo y la cizaña
Jesús compara el Reino de los cielos con un campo de trigo para darnos a entender que dentro de nosotros se ha sembrado algo pequeño y escondido, que sin embargo tieneuna fuerza vital que no puede suprimirse.
A pesar de los obstáculos, la semilla se desarrollará y el fruto madurará.
Este fruto será bueno sólo si se cultiva el terreno de la vida según la voluntad divina.
Por eso, en la parábola de la cizaña, Jesús advierte que, después de la siembra del dueño, "mientras todos dormían", aparece "su enemigo", que siembra la cizaña. Esto significa que tenemos que estar preparados para custodiar la gracia recibida desde el día del bautismo, alimentando la fe en el Señor, que impide que el mal eche raíces.
San Agustín, comentando esta parábola, observa que "primero muchos son cizaña y luego se convierten en grano bueno". Y agrega: "si éstos, cuando son malos, no fueran tolerados con paciencia, no lograrían el laudable cambio". Benedicto XVI, 17 de julio de 2011.
A pesar de los obstáculos, la semilla se desarrollará y el fruto madurará.
Este fruto será bueno sólo si se cultiva el terreno de la vida según la voluntad divina.
Por eso, en la parábola de la cizaña, Jesús advierte que, después de la siembra del dueño, "mientras todos dormían", aparece "su enemigo", que siembra la cizaña. Esto significa que tenemos que estar preparados para custodiar la gracia recibida desde el día del bautismo, alimentando la fe en el Señor, que impide que el mal eche raíces.
San Agustín, comentando esta parábola, observa que "primero muchos son cizaña y luego se convierten en grano bueno". Y agrega: "si éstos, cuando son malos, no fueran tolerados con paciencia, no lograrían el laudable cambio". Benedicto XVI, 17 de julio de 2011.
viernes, 27 de julio de 2012
Camino para seguir a Jesús. San Agustín
Ahora, dice el apóstol, mi conocer es inmaduro: vemos como en un espejo de adivinar; entonces veremos cara a cara.
San Juan nos dice también en su carta: Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Ahí tienes la gran promesa que se te ha hecho; si amas, síguele.
Le amo, me dirás, pero, ¿cuál es el camino para seguirle? ¿Me preguntas el camino que debes tomar?
Escucha al Salvador y te lo dirá de una vez: Yo soy el camino. Y, ¿adónde lleva ese camino? Yo soy la verdad y la vida.
No se te dice: esfuérzate por buscar el camino que conduce a la verdad y la vida; no, no se te dice esto. ¡Levántate, perezoso! Es el camino en persona quien te sale al encuentro.
Te despierta de tu sueño, y, oyes su voz cuando te dice: Levántate y anda.
San Agustín
martes, 24 de julio de 2012
Descanso para mi alma
Dios mío, mi corazón es como un ancho mar siempre agitado por las tempestades: haz que encuentre en ti la paz y el descanso.
Tú has increpado a los vientos y a la mar para que se calmaran, y a tu voz se han apaciguado; ven a poner paz en las agitaciones de mi corazón, a fin de que todo en mí sea sosiego y tranquilidad, para que pueda poseerte, a ti mi único bien, y pueda contemplarte, dulce luz de mis ojos, sin turbación ni oscuridad.
Oh Dios mío, que mi alma, libre de los pensamientos tumultuosos de este mundo, se esconda a la sombra de tus alas. Que encuentre junto a ti un lugar de refrigerio y de paz, y toda transportada de gozo pueda cantar: Ahora puedo dormir y descansar en tu paz.
Que ella descanse, te lo pido, Dios mío, que ella descanse del recuerdo de todo aquello que está debajo del cielo, despierta sólo para ti, como está escrito: Yo duermo, pero mi corazón vela.
Mi alma no puede gozar de paz y seguridad, Dios mío, si no es bajo la protección de tus alas. Que ella permanezca, pues, eternamente en ti y sea abrasada con tu fuego. Que elevándose por encima de sí misma, te contemple y cante gozosamente tus alabanzas.
Que en medio de las turbaciones que me agitan, tus dones sean mi dulce consolación, hasta que venga a ti, oh tú, la verdadera paz.
San Agustín. Fuente: Magníficat
sábado, 21 de julio de 2012
Siempre María
Nos hablaron de María en el sermón de la Iglesia: Bajaste los ojos tristes. ¡Qué Madre tan grande, tan maravillosa; Madre Purísima, Santísima, tan desperdiciada!
No has sabido ser buen hijo; ¡qué lejos de serlo! Has vivido a tu cuenta y riesgo la dureza de la orfandad; pero Ella sigue siendo tan buena madre como siempre: por Ella has logrado grandes cosas, sin merecerlo, sin saberlo, incluso, y sin haberlo agradecido.
Si antes no supiste o no quisiste hacerte digno de María Santísima, ahora, ¿cuál va a ser tu comportamiento con Ella? De ahora en adelante..., siempre dices así cuando terminas unos ejercicios, y ahora también lo dices; pero ser santo requiere agallas más duras que las de quien dice: "Ahora sí". Renovarse, nunca jamás, a pesar de las caídas, las crisis, las sequedades, tan duras, eso es querer la santidad.
Estás asustado de cómo te doblan, como a junco ribereño, los vientos débiles del norte; necesitas templarte y endurecerte a todos los vientos y tempestades; tienes que pasar la prueba del persistir como si tal cosa: la prueba del hastío, del no siento, del no tengo ganas, la dura prueba de la tentación insistente, que se enrosca en la sicología como pitón. Tres veces rogaste al Señor que se apartara de ti; más de tres y cuatro veces has rogado que el estigma de Satanás te sea retirado, pero el estigma sigue metido en la carne.
A Pablo le dijeron: "Te basta mi gracia, porque en la debilidad se perfecciona la virtud". Y a ti te dicen lo mismo.
P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net
jueves, 19 de julio de 2012
Las manos de Jesús
Nuestro recuerdo se va a pasar ahora sobre las manos de Jesús, unas manos capaces de transmitir confianza, de expresar afecto, de ofrecer seguridad, de dar amor ....
Manos abiertas para acariciar y bendecir a los niños , manos tendidas para socorrer a quienes se echan al borde del camino incapaces de seguir su andadura, manos sanadoras para curar los cuerpos lacerados y los espíritos maltrechos, manos trabajadoras que tiran de las redes o moldean la madera, manos que marcan el camino y estimulan a seguir adelante, manos que llevan a la plenitud.
Unamos nuestras manos para que nuestro tacto revitalice, nuestro beso vivifique,nuestro abrazo consiga que seamos conscientes de la presencia de Cristo entre nosotros.
miércoles, 18 de julio de 2012
La mirada de Jesús por Benedicto XVI
“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.Porque mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mateo 11, 28-30).
Cuando Jesús recorría las calles de Galilea anunciando el Reino de Dios, y curando a muchos enfermos, sentía compasión de la muchedumbre, porque estaban cansados y abatidos, como ovejas sin pastor (Cf. Mateo 9, 35-36).
Esa mirada de Jesús parece extenderse hasta hoy, hasta nuestro mundo. También hoy se posa sobre tanta gente oprimida por condiciones de vida difíciles, así como desprovista de válidos puntos de referencia para encontrar un sentido y una meta a la existencia.
Multitudes extenuadas que se encuentran en los países más pobres, probadas por la indigencia; y en los países más ricos también hay muchos hombres y mujeres insatisfechos, incluso enfermos de depresión.
Pensemos, además, en los numerosos evacuados y refugiados, en cuantos emigran arriesgando su propia vida. La mirada de Cristo se posa sobre toda esta gente, es más, sobre cada uno de estos hijos del Padre que está en los cielos, y repite: “Venid a mí todos…” .
Jesús promete que dará a todos “descanso”, pero pone una condición: “Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. ¿En qué consiste este “yugo”, que en lugar de pesar aligera, y en lugar de aplastar levanta?
El “yugo” de Cristo es la ley del amor, es su mandamiento, que ha dejado a sus discípulos (cf. Juan 13, 34; 15,12). El verdadero remedio para las heridas de la humanidad --tanto materiales, como es el hambre y las injusticias, y psicológicas y morales, causadas por un falso bienestar-- es una regla de vida basada en el amor fraterno, que tiene su manantial en el amor de Dios. Por esto es necesario abandonar el camino de la arrogancia, de la violencia utilizada para procurarse posiciones cada vez de mayor poder, para asegurarse el éxito a toda costa.
Benedicto XVI
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