jueves, 2 de marzo de 2017

Santa Ángela de la Cruz – 2 de marzo



Ángela Guerrero González nació en la espléndida ciudad de Sevilla, España, el 30 de enero de 1846. Su padre era cocinero en el convento de los padres Trinitarios y su esposa trabajaba también para los religiosos. En el hogar nacieron catorce hijos, de los cuales sobrevivieron seis. Su madre llegó a conocer su fundación. Angela era humilde, sencilla, muy alegre, devota y gran trabajadora; tenía un buen ejemplo en sus progenitores. Uno de los primeros recuerdos de su infancia, bien conocidos, fue su repentina desaparición –cosa de niños–, pero no se debió a una travesura ordinaria, como supuso enseguida Josefa, su madre. Así que apuntó al lugar donde pensaba que había podido ir: la iglesia. Y, efectivamente, allí estaba: orando, recorriendo los altares. Recordando el hecho, cuando ya era fundadora, decía: «Yo, todo el tiempo que podía, lo pasaba en la iglesia, echándome bendiciones de altar como hacen las chiquillas».
Para ayudar a los suyos comenzó a trabajar a los 12 años en el taller de una zapatería. Su formación fue muy precaria debido a la falta de recursos de su familia. Apenas pudo aprender a leer y escribir, pero su finura espiritual se hizo patente en ese cercano círculo. Así, mostraba rotundo desagrado ante conversaciones poco delicadas, teñidas por descalificaciones y blasfemias. Y, al menos en su presencia, sus compañeros se abstenían de proferir palabras malsonantes e improperios. Es otra característica de los santos quienes con su autoridad moral trazan caminos de bien comenzando por su entorno. Además de poner coto a la afilada lengua de los empleados, la santa les convencía para que rezasen el rosario. Éstos y otros rasgos de su virtud llegaron a oídos del padre Torres Padilla, quien le ayudó a dilucidar su vocación y a madurarla, orientándola hacia la vida apostólica. Tenía entonces 16 años. Al salir del trabajo visitaba hogares sumidos en la pobreza, frecuentaba iglesias y rezaba en sus altares. Los menesterosos de su barrio recibían sus limosnas.
Cuando en 1865 Sevilla fue abatida por el cólera, diezmando a las familias que vivían en los «corrales de vecindad», Ángela, que ya tenía 19 años, se desvivió para asistir a todos. Entonces abrió su corazón al padre Torres diciéndole que quería hacerse monja. Pero esta mujer audaz tenía un cuerpo menudo y era de complexión débil, así que cuando tocó la puerta de las Carmelitas Descalzas del barrio de Santa Cruz no fue admitida. Se temió que no pudiera soportar los rigores de la vida de clausura. Más tarde, fue postulante con las Hermanas de la Caridad. Sin embargo, su mala salud la obligó a salir del convento, pese a que las religiosas hicieron todo lo posible para que permaneciera junto a ellas buscándole destino en otros lugares, confiadas en una eventual mejoría. De modo que, en la calle nuevamente, Ángela partió con esta convicción: «Seré monja en el mundo». Y ante los pies del Crucificado hizo privada consagración de su vida el 1 de noviembre de 1871. Los dos años siguientes maduró su anhelo de vivir clavada –y subrayó esta expresión– junto a la cruz de Cristo, llamándose Ángela de la Cruz.
En 1873 formuló los votos perpetuos fuera del claustro, uniéndose por voto de obediencia a las indicaciones del padre Torres. En su corazón ya bullía el anhelo de «hacerse pobre con los pobres» (los llamaba sus señores), y formar la «Compañía de la Cruz». Con toda su confianza puesta en Cristo, en enero de 1875 comenzó a dar forma a este sueño. Se unieron a ella tres mujeres que se distinguían por su bondad y sencillez, y compartían el espíritu de pobreza. Una aportó los medios para alquilar un cuarto con «derecho a cocina», como entonces se decía. Y ese fue su «primer convento», austero, como los que irían surgiendo. Desplegaron una ingente labor asistencial realizada a tiempo completo, de día y de noche, que tenía como objetivo a los necesitados pobres y enfermos; limpiaban sus casas y les daban consuelo. Luego se mudaron a otra calle. Su acción ya había obtenido reconocimiento en estamentos religiosos. Vistieron un hábito y a Ángela pronto empezaron a llamarla «Madre». En medio de la labor pastoral realizaba duras penitencias y mortificaciones.
En 1876 el cardenal Spinola les dio la bendición. Y en 1894 ella mantuvo un encuentro con León XIII que aceptó su obra, aprobada después por Pío X en 1904. Sevilla y toda Andalucía acogió con gratitud y cariño a esta pobre «zapaterita, negrita, y tontita», como ella misma se definía, a la que acompañaba fama de santidad por sus virtudes y prodigios. Su forma de vida austera y mortificada suscitó numerosas vocaciones entre las jóvenes. Abría los brazos no solo a los pobres, sino también a potentados que solicitaban su atención, consejo y apoyo. Su amor por los necesitados le instó a realizar un gesto que otros santos tuvieron, como Catalina de Siena: succionar la supuración de las llagas de una enferma que se hallaba a punto de morir, y que sanó poco tiempo después.
Fue agraciada con visiones. Su itinerario espiritual estuvo marcado por grandes purificaciones que la condujeron a las más altas cimas de la mística, coronada por el desposorio espiritual. Fue reelegida cuatro veces madre general hasta sus 82 años. Cesó a instancias superiores eclesiales, y acogió con gran alegría volver a convertirse en una religiosa sin más responsabilidades. Una trombosis cerebral que se presentó el 7 de julio de 1931 la dejó casi paralizada. Y el 2 de marzo de 1932 voló al cielo. Lo último que se le había oído decir antes de perder el habla, fue: «No ser, no querer ser; pisotear el yo, enterrarlo si posible fuera…». Juan Pablo II la beatificó en Sevilla el 5 de noviembre de 1982 entre el delirio de las gentes que no ocultan su devoción por esta «madre de los pobres» como es conocida. Y el mismo pontífice la canonizó en Madrid el 4 de mayo de 2003. Su fiesta litúrgica es el 5 de noviembre, pero en el martirologio, criterio que rige este santoral, su celebración se fija para el día de hoy.
Zenit

Carta del cardenal arzobispo de Madrid: Cuaresma, tiempo para volver a Dios de corazón



¿Por qué no describimos con sinceridad nuestra vida? ¿Cómo es cuando la vivimos desde nosotros mismos y cuando la ponemos viviendo en amistad con el Señor? En este tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos ofrece una oportunidad única para dejar la mediocridad y crecer en amistad con Cristo
La misión evangelizadora nos pide a todos los discípulos de Cristo que asumamos el desafío de volver a Dios de todo corazón, es decir, la conversión. Una conversión personal y pastoral que no podremos tener sin la amistad sincera, abierta y permanente con Jesucristo. Una amistad que Él nos ofrece siempre, que es incondicional; pero nos deja la libertad para aceptarla o no. ¿Por qué no describimos con sinceridad nuestra vida? ¿Cómo es cuando la vivimos desde nosotros mismos y cuando la ponemos viviendo en amistad con el Señor? ¿Por qué no hacemos la prueba? En este tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos ofrece una oportunidad única para dejar la mediocridad y crecer en amistad con Cristo. ¿Estás dispuesto? Te ofrezco la Palabra de Dios: escucha al Señor. A tu vida vienen muchas palabras y las has escuchado. Unas te han interesado y otras no. Hoy te invito a que escuches a Dios, pues Él quiere decirte algo y que llegue a lo más profundo de tu corazón.
Mi deseo para quienes leáis y meditéis estas palabras mías es que, en esta Cuaresma del año 2017, os deis cuenta de una necesidad que el Papa Francisco subraya en la exhortación apostólica Evangelii gaudium: «vivir en la alegría del Evangelio». Requiere de nosotros la conversión sincera de nuestra vida, pasar del pecado a la gracia, de nuestros proyectos al proyecto que Dios tiene para los hombres… que nos convirtamos para «llevar a todos los hombres la alegría del Evangelio». Y que, como Iglesia que somos del Señor, demos respuesta a los nuevos desafíos que tiene el ser humano en todas las latitudes de la tierra. No sabe quién es, se siente perdido y la Iglesia, en nombre del Señor, sale a su encuentro. No lo hace con recetas ni con imposiciones, sino con la ternura de un Dios que quiere que el hombre descubra su imagen y viva según ella, ofreciéndole el rostro de Jesucristo con la novedad que da la alegría del Evangelio. Novedad «en su ardor, en sus métodos y en su expresión», como dijo san Juan Pablo II en un viaje a Centroamérica.
¿De qué conversión nos habla hoy el Papa Francisco? De la que vivió la samaritana, de la que cambió la vida de Zaqueo. Se trata de asumir una opción cristiana con toda radicalidad y entusiasmo, con ardor, sin complejos de ningún tipo, con el impulso que nace de un corazón convertido en el que la Palabra de Dios siempre es un don y el hermano con el que me encuentro en el camino, otro, sea quien sea. Lo nuevo es haber encontrado a Jesucristo. También hay que darse cuenta de que, el gran método para ayudar a los demás a que se encuentren con Jesucristo y lo conozcan, somos nosotros mismos, siendo testigos valientes y audaces, coherentes y significativos en nuestros modos de vivir y de comprometernos. De tal modo que descubramos que cada uno de nosotros se ha de convertir en método para que, quien se encuentre a mi lado, se encuentre con Cristo y así le llevemos la alegría del Evangelio. Y también tenemos que emplear la nueva expresión, que no es buscar privilegios o utilizar coacciones para dar a conocer al Señor, sino tener un lenguaje significativo y entendido por quien vive entre nosotros. Es una novedad que habla de obras, de acciones concretas que llegan al corazón del hombre sin pronunciar palabra. Contagiemos pasión por nuestro hermano, por el que nos encontremos en el camino. El más pobre que encontremos. Démosle plenitud y alegría y nuestro compromiso siempre
Os propongo tres tareas que, a mi modo de ver, son esenciales para volver a Dios de corazón:
1. Vive una experiencia de Iglesia radical: cuando digo experiencia de Iglesia, te hablo de la comunidad cristiana. Acércate a una comunidad concreta, conócela, quiérela. La conversión la tenemos que realizar en un marco eclesiológico profundamente vivido y querido. Viene bien hacer algunas consideraciones sobre este marco en el cual debemos realizar la conversión: a) Hay que vivir una experiencia eclesial en la que la consideración de la Iglesia como misterio de comunión es esencial. No basta la consideración jurídica, política, cultural o educativa. En la Iglesia contemplamos la comunicación de Dios Padre por medio de su Hijo Jesucristo y el poder vivificador del Espíritu Santo, en orden a la salvación del mundo, el perdón de los pecados, la renovación del corazón del hombre por la fe, la esperanza y el amor cristianos. La Iglesia es una comunidad de fe, esperanza y amor. b) Tiene que ser una experiencia eclesial en la que la unidad de la verdad de la fe y el amor se proclaman. No se puede poseer la verdad cristiana más que abriendo el corazón, la mente y la vida entera al Señor y a todos los hombres que son rostros concretos de Cristo. La verdad se realiza en el amor, que se hace concreto en obras.
2. Asume el compromiso de vivir ese triple diálogo del que nos habla el Concilio Vaticano II: la renovación propiciada por el Concilio capacita mejor a la Iglesia para poder responder a la situación nueva de la historia en que nos encontramos. ¿Qué sería, sin la posibilidad que nos dio el Concilio, de la toma de conciencia de la Iglesia sobre sí misma y sobre su misión en este mundo concreto? Tengo la seguridad, de que la Iglesia experimenta más y mayor profundidad de audacia evangelizadora en la medida en que acoge con obediencia fiel y dinamismo creativo todas las orientaciones del Concilio Vaticano II. Recuerdo aquí lo que Juan XXIII escribió en la constitución Humanae salutis: «Lo que se pide hoy a la Iglesia es que infunda en las venas de la humanidad actual la fuerza perenne, vital y divina del Evangelio». El Concilio hizo un triple diálogo: de la Iglesia con sus fieles; de la Iglesia con los hermanos no unidos visiblemente, y de la Iglesia con el mundo contemporáneo. ¿Estamos dispuestos a realizar ese triple diálogo? Cada uno lo tiene que hacer según sus posibilidades, pero todos tenemos la obligación ineludible de realizarlo.
3. Vive trabajando en áreas concretas en la Iglesia particular en la que estás: lleva la Buena Nueva a todos los ambientes, transfórmalos desde dentro con la fuerza del Evangelio: criterios de juicio, valores determinantes, puntos de interés, pensamiento, fuentes inspiradoras y modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con la Palabra de Dios. Proclama que Jesucristo ofrece la salvación a todos los hombres como don de gracia y de la misericordia de Dios. Concreta ese trabajo trabajando según tú puedas… En el mundo de la infancia, haciendo todo lo posible para que llegue a los niños el mensaje del Evangelio, que puedan crecer en todas las dimensiones de la vida desde él. En el mundo de los jóvenes, a quienes tenemos que entregar la liberación que produce el Evangelio, que no puede reducirse a la simple y estrecha dimensión económica, política, social o cultural, sino que debe abarcar al hombre entero, en todas sus dimensiones, incluida su apertura al Absoluto, que es Dios. En el mundo de la familia; hemos de ayudar a las familias cristianas a que vivan que son una comunidad de vida y amor que custodia, revela y comunica el amor de Dios.
Con gran afecto, os bendice,
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid

El que pierda su vida por mi causa la salvará


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9,22-25
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día»
Entonces decía a todos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».
Palabra del Señor.

HOY, MIÉRCOLES DE CENIZA, INICIA LA CUARESMA. SIGNIFICADO DE LAS CENIZAS



Queridos amigos, hoy inicia la Cuaresma, el tiempo que precede y nos prepara a la celebración de la Pascua. Es un tiempo de escucha de la Palabra de Dios y de conversión, de preparación y de memoria del Bautismo, de reconciliación con Dios y con los hermanos, de recurso más frecuente a las "armas de la penitencia cristiana": la oración, el ayuno y la limosna. 


El comienzo de estos cuarenta días de penitencia –que finalizan el Jueves Santo- se caracteriza por el símbolo de las Cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Proviene de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica: el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. 


Las cenizas en la Biblia

En la Biblia, las cenizas son signo de la condición de fragilidad y debilidad del hombre. Por ejemplo, cuando Abraham dice: “Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor” (Gen 18,27). O cuando Job afirma: “Me he convertido en polvo y ceniza” (Job 30,19). 

Pero las cenizas son también el signo exterior del pecador que se arrepiente de sus malas acciones y decide pedir perdón al Señor y cambiar de vida. 

Es el caso de los habitantes de Nínive, que se convierten gracias a la predicación de Jonás: “Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: 
«Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida». Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño. Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza” (Jonás 3,5-9). 

En el libro de Judith leemos que, para hacer penitencia y pedir el auxilio del Señor, “todos los israelitas que habitaban en Jerusalén, hombres, mujeres y niños, se postraron ante el Templo, cubrieron de ceniza sus cabezas y extendieron sus sayales ante la presencia del Señor”. 

El rito de las cenizas hoy

La Iglesia ha conservado el rito de la imposición de las cenizas como signo de la actitud del corazón penitente que estamos llamados a asumir en el camino cuaresmal. Recibir la ceniza es, por tanto, un gesto de gran significado interior: abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual.

Las cenizas que nos impone el sacerdote se obtienen quemando ramos de olivo bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior. Antes, el sacerdote acompañaba la imposición con las palabras “Acuérdate de que eres polvo y en polvo te convertirás”, tomadas del Génesis, 3,19, cuando Dios expulsa a Adán del Paraíso tras el pecado original. 

Pero después de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II se utiliza la frase del Evangelio de San Marcos 1,15: “Conviértanse y crean en el Evangelio”. Se expresa así tanto la dimensión penitencial de la Cuaresma como el aspecto positivo de conversión y retorno a Dios.

Durante la Cuaresma hemos de dirigir el espíritu hacia las realidades que son verdaderamente importantes; hace falta un esfuerzo evangélico y una coherencia de vida traducida en buenas obras, en renuncia a lo superfluo, en solidaridad con los que sufren y ayuda a los necesitados.

Por una larga tradición eclesial, el tiempo de Cuaresma-Pascua está en relación con el precepto de la Iglesia de confesar lo propios pecados graves al menos una vez al año, preferentemente en el tiempo pascual.

La práctica del ayuno, tan característica desde la antigüedad en este tiempo litúrgico, es un "ejercicio" que libera voluntariamente de las necesidades de la vida terrena para redescubrir la necesidad de la vida que viene del cielo: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4,4). 

En particular, hoy miércoles hemos de guardar ayuno y abstenernos de comer carne; los viernes de Cuaresma son días de abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal.




PROCESIÓN Y SANTA MISA EN EL VATICANO EL MIÉRCOLES DE CENIZA.

Papa: La Cuaresma es un tiempo de esperanza

En el miércoles de cenizas que da inicio al tiempo litúrgico de la Cuaresma, el Papa Francisco relacionó el camino cuaresmal con la esperanza cristiana, y explicó que la Cuaresma, camino hacia la Pascua de Jesús, período de penitencia y mortificación que tiene como fin hacernos resurgir en Cristo, es, por naturaleza propia, un “tiempo de esperanza”.
Para profundizar sobre el significado del mismo, el pontífice se refirió a la experiencia del éxodo de los israelitas de Egipto, narrado por las Sagradas Escrituras: “Hoy, miércoles de ceniza, - dijo hablando en español - los invito a reflexionar sobre la cuaresma como tiempo de esperanza. Al igual que el Pueblo de Israel que sufrió la esclavitud en Egipto, cada uno de nosotros está llamado a hacer experiencia de liberación y a caminar por el desierto de la vida para llegar a la tierra prometida”.
El éxodo, un período largo de cuarenta años en el que el pueblo de Israel, ante las pruebas del camino, está siempre tentado de hacer marcha atrás, pero en el cual gracias a la esperanza y de la mano del Señor, finalmente es conducido de la esclavitud hacia la libertad. A partir de este concepto el Obispo de Roma hizo el punto en que la Cuaresma, como el éxodo, es un camino que nos conduce de la esclavitud hacia la libertad donada por Cristo Jesús: “Jesús nos abre el camino al cielo a través de su pasión, muerte y resurrección. Él ha debido humillarse y hacerse obediente hasta la muerte, vertiendo su sangre para librarnos de la esclavitud del pecado. Es el beneficio que recibimos de él, que debe corresponderse con nuestra acogida libre y sincera”.
El Papa añadió en italiano que la libertad que nos dona Jesús, no conlleva a que nosotros “no hagamos nada”, y que vayamos al paraíso “en carroza”, dado que, si bien nuestra salvación es don de Cristo, porque se trata de una “historia de amor”, “necesita de nuestro sí, y de nuestra participación en su amor, como nos lo demuestra nuestra Madre María, y después de ella, todos los santos”.
En la conclusión de la catequesis, tras recordar que los cristianos estamos llamados a seguir el ejemplo de Nuestro Señor que venció al tentador, y que ahora también nosotros debemos afrontar la tentación y superarla, de modo que nuestro camino cuaresmal sea signo sacramental de nuestra conversión, exhortó a todos “a caminar en esperanza y con empeño en este camino de amor, que Dios hoy nos propone al inicio de la Cuaresma”.
“Que nuestro esfuerzo forje una esperanza sólida, como la de María, que continuó a creer y a esperar incluso cuando se encontraba junto a la cruz de su Hijo. Que Dios los bendiga a todos”. 
(Griselda Mutual - Radio Vaticano)

(from Vatican Radio)

miércoles, 1 de marzo de 2017

«¿No hay límites a la libertad de expresión?»


El obispo de Canarias reacciona ante la actuación blasfema del carnaval
«Estoy viviendo ahora el día más triste de mi estancia en Canarias. Ha triunfado la frivolidad blasfema en la gala Drag del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria», ha manifestado el obispo de Canarias, monseñor Francisco Cases, en un comunicado de respuesta ante las representaciones blasfemas de Jesús Crucificado y de la Virgen María que han tenido lugar estos días en Las Palmas con motivo del Carnaval.
Monseñor Cases se pregunta «si no hay límites para la libertad de expresión, si todo vale en las manifestaciones festivas, si no hay recursos para cortar la frivolidad blasfema que ofende a muchos ciudadanos».
Pero el dolor del obispo de Canarias llega más lejos: «Mi pueblo, miles de personas, coreaban, aplaudían y votaban con los teléfonos», lamenta monseñor Cases, al mismo tiempo que recordaba el fervor popular del pasado mes de septiembre, cuando «miles y miles de personas acompañaron la imagen de nuestra Patrona la Virgen del Pino en su bajada y subida a su santuario», o las procesiones del Santo Cristo de Telde «en las que he participado acompañando la imagen del Crucificado y a muchísimos fieles».
Por eso, el obispo reconoce que «lo primero que ha brotado de mi corazón ha sido pedir perdón. Perdona a mi pueblo, Señor. Perdona a tus hijos, Madre. Perdóname a mí, que debo responder por ellos ante ti. Perdona a tantos como formando parte de la comunidad cristiana no damos el debido testimonio».
El obispo también ha aprovechado para convocar a los fieles a la celebración de la Eucaristía en la catedral, este viernes a las 19:30 horas, «para dar gracias a Dios por nuestro Salvador y por nuestra Madre; para pedir perdón porque el testimonio de nuestras vidas creyentes no es lo suficientemente vigoroso; y para pedir fuerza para que la Misericordia del Padre sea siempre la señal de nuestro actuar privado y público».
Por su parte, el cardenal Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha declarado a Europa Press sobre este asunto que «hay respeto al derecho a la libertad de expresión, pero también los legítimos sentimientos religiosos tienen derecho a ser respetados».
Asimismo, el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo, ha publicado en Twitter «nuestra repulsa por actos blasfemos en la Gala Drag del Carnaval de las Palmas G. Canarias y nuestra oración y desagravio».
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Alfa y Omega

Las propuestas de los jesuitas para esta Cuaresma



Retiros, oraciones, Ejercicios Espirituales, pasos procesionales, charlas, pascuas…
Arranca el Camino hacia la Pascua. Las iglesias y parroquias, los centros fe-cultura, las comunidades de vida cristiana y otras obras de la Compañía de Jesús ponen a disposición sus propuestas de Cuaresma y de Triduo Pascual. Retiros, oraciones, Ejercicios Espirituales, celebraciones penitenciales, pasos procesionales, vía crucis, charlas, pascuas juveniles y familiares… que ayudan a prepararnos para el «paso» de la muerte a la vida.
Encuentros de oración
Oraciones especiales como las de la Basílica de Loyola: cada lunes en la capilla del Beato Francisco Garate se celebrará la «Oración de Cuaresma con Ignacio de Loyola», para vivir los cuarenta días previos a la Pascua mediante las lecturas de la Liturgia dominical, con la ayuda de imágenes, música y comentarios, conducida por Luis Manuel de la Encina SJ. O la oración en familia en la Casa de Ejercicios La Purísima (Alaquàs, Valencia) para los días 25 y 26 de marzo. También hay una propuesta de oración especial para el Triduo en la Iglesia de San Francisco Javier de Huelva, «ven a orar en su compañía», una iniciativa de los miembros de la Asociación de Ejercicios Espirituales de Huelva (Achesil), que pretende facilitar el encuentro con el Señor desde el silencio interior, la oración y la contemplación. «Se ofrece», explican, «como una posibilidad complementaria a las salidas procesionales de esos días, pensando para que se pueda permanecer durante todo el tiempo o un rato entre el acompañamiento a los diversos pasos de la Semana Santa», ya que la iglesia de la Compañía está situada junto a la carrera oficial. Por otro lado, del viernes 24 al 25 de marzo tendrá lugar la 30ª edición de la Vigilia de oración en Montserrat y peregrinación hasta Manresa, siguiendo los pasos de Ignacio.
Retiros y Ejercicios Espirituales
La Cuaresma es un tiempo clásico de retiros y Ejercicios Espirituales. En la Cova de Manresa es novedad de este año un retiro en clave de Hospitalidad, que conduce el delegado del Sector Social, Alberto Ares SJ bajo el título ¿Cuándo te vimos forastero y te acogimos? Hay también retiros para adultos, como el de la Iglesia del Corazón de Jesús en Valladolid (25 de marzo), para Antiguos Alumnos (Manresa, 18 de marzo); para familias (Manresa 25 y 26 de marzo); y abiertos como el del Centro Arrupe de Valencia (11 y 12 de marzo).
Las propuestas de Ejercicios son muy numerosas. En los santuarios de Loyola y de Javier (Navarra) se imparten tanto durante la Cuaresma, como durante el Triduo Pascual en un clima de contemplación. En la Casa de Ejercicios de Sarriá durante toda la Semana Santa (7-16 de abril), o en la misma iglesia de Zaragoza (Iglesia San José de Pignatelli, 20-24 de marzo) y en la de Córdoba (Iglesia San Hipólito, 27-31 de marzo). La casa de Ejercicios de Pedreña (Cantabria) ofrece durante toda la Semana Santa un retiro dirigido por Sául López SJ para vivir este tiempo en un ambiente de recogimiento, con oración en común, oración personal y acompañamiento espiritual.
En muchas iglesias de la Compañía para la celebración penitencial se destaca un día de celebración comunitaria, como en Granada o Zaragoza donde tendrá lugar el mismo miércoles de ceniza. En Córdoba se celebra el Via Crucis con la imagen del Cristo de la Buena Muerte alrededor de la Iglesia San Hipólito; y en Valencia, todos los viernes de Cuaresma se celebra el Vía Crucis de la Misericordia.
Algunos centros proponen un itinerario especial, como el centro Arrupe de Valencia que lo ha centrado este año en el Mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma a partir de la parábola de Lázaro y el rico Epulón (Luc 16, 19-31).
Charlas y conferencias
Muy característico de las obras de la Compañía es la oferta de charlas y conferencias. Cuaresma es un buen momento para potenciarlas. En el centro Arrupe Etxea de Bilbao, José María Rodríguez Olaizola SJ ofrece un ciclo bajo el título La Pasión, una historia para hoy. El Centro Suárez de Granada introducirá la Cuaresma de la mano de los profesores Serafín Bejar y Diego Molina (2 y 3 marzo) y durante el Triduo Santo será Juan Antonio Estrada SJ quien imparta una charla-meditación cada día. En Valladolid, Gerardo Villar SJ dará la charla cuaresmal y Toño García SJ las meditaciones del Triduo. Gestos y silencios elocuentes es el título de las meditaciones de Semana Santa que impartirá en Zaragoza Ianiere Angulo Ordorika, profesora de Teología en Granada.
Mundo cofrade
En Andalucía, y también en otros puntos de la geografía española, la Cuaresma y la Semana Santa está marcada por el mundo cofrade. En la Iglesia de San Hipólito de Córdoba, el día 5 de abril se trasladará la imagen del Cristo de la Buena Muerte a su paso procesional para que el día 14 de abril haga su estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral la Hermandad de la Buena Muerte y Nuestra Señora Reina de los Mártires. También los días 6 y 7 de abril se reciben en la iglesia visitas de colegios para ver los dos pasos, el del Cristo y el de la Virgen. Por su parte, el centro Arrupe de Sevilla organiza el 9 de marzo una mesa redonda sobre Las Hermandades y cofradías, espacios de evangelización. Y en Granada, será el miércoles santo cuando salga del templo jesuita del Sagrado Corazón, la Hermandad del Cristo de los Gitanos del Sacromonte.
Pascuas
Un año más, desde la Pastoral MAG+S, se propone a los jóvenes de 18 a 30 años, celebrar la PASCUA en comunidad, con otros jóvenes de espiritualidad ignaciana de todos los rincones de España. Es un tiempo para contemplar y compartir, para acompañar y servir a Jesús y a los demás. Junto con otras congregaciones femeninas de espiritualidad Ignaciana (Esclavas Sagrado Corazón, Religiosas de Jesús María) se presentan nueve PASCUAS MAG+S 2017, todas con un sentir común, algunas de ellas compartiendo lema En ruta, y cada una con un matiz propio diferente. También se presentan otras pascuas ignacianas para familias (en Salamanca y Valencia) y para jóvenes adultos o pequeños grupos de Universitarios, en Jerez de la Frontera y en Tánger.
Ámbito digital
Desde el ámbito digital se repiten propuestas como las de Radio Ecca y su taller de Cuaresma que este año lleva por título Ejercicios Espirituales de San Ignacio 2. Él nos amó primero, que nos invita a contemplar más que a hacer, a sentir y gustar más que a pensar, a saborear más que a explicar.
Desde Rezando Voy se nos ofrecen en audio las oraciones de cada día, un buen método para prepararse bien para la Pascua. Y como colofón del ámbito digital, el lunes de Pascua, 17 de abril, se estrenará la renovada web Pastoral SJ, con nuevos contenidos, enfoques y diseño, y adaptada a todos los dispositivos móviles.
Jesuitas

Éxodo de cristianos en la península egipcia del Sinaí tras ataques terroristas



Oriente Medio vuelve a ser testigo de un nuevo éxodo de cristianos perseguidos por su fe.
Más de 300 cristianos coptos han huido aterrorizados de la península del Sinaí, Egipto, donde el pasado jueves 23 de febrero tres cristianos murieron asesinados por terroristas de Estado Islámico.
Este crimen coincide con la publicación, el domingo 19 de febrero, de un video por parte del Estado Islámico en el que amenazaba a la comunidad cristiana de Egipto con imágenes del terrorista que se suicidó con un coche bomba junto a la catedral copta de San Marcos, en El Cairo, el pasado mes de diciembre.
Aquel atentado terrorista costó la vida a 27 cristianos.
En total, en el mes de febrero han muerto 6 cristianos egipcios víctimas del terrorismo yihadista.
El Estado Islámico, y otros grupos terroristas, han conseguido hacerse fuertes en la península del Sinaí. Los ataques contra la comunidad cristiana son constantes en esta región.
Desde el pasado 16 de octubre, el ejército egipcio está desarrollando una gran operación contra Estado Islámico en la península del Sinaí, sin que de momento hayan conseguido grandes resultados.
Esta ofensiva yihadista contra los cristianos egipcios se produce en un momento en el que, precisamente, el Estado egipcio está haciendo un esfuerzo para que los cristianos tengan reconocidos todos sus derechos ciudadanos.
Egipto, con casi 84 millones de habitantes, tiene una de las minorías cristianas más grandes del mundo islámico.
El 5% de sus habitantes es cristiano, la mayoría de ellos de la Iglesia Copta Ortodoxa, aunque también hay una minoría católica.
A pesar de estos ataques terroristas, la situación de los cristianos en Egipto ha mejorado en los últimos años, sobre todo desde la aprobación de la Constitución del año 2014 que consagra la igualdad de todos los egipcios con independencia de su religión.
Las actuales autoridades egipcias se han comprometido a luchar contra el terrorismo, terminar con las discriminaciones y a garantizar a todos los ciudadanos sus derechos.
ACI/Miguel Pérez Pichel

¿Hay que dar limosna a quien pide por la calle? Francisco responde



Interrogado el papa Francisco sobre si hay que dar una limosna a quien la pide por la calle, respondió que «hay muchos argumentos para justificarse a si mismo cuando no se da una limosna». Lo explicó el Santo Padre a una entrevista a la Cáritas de Milán, el mensual «scarp de tenis», señalando que uno de ellos es: «¿Cómo le voy a dar dinero si después él se lo gasta para tomarse un vaso de vino?». Y Francisco responde, que si es la única felicidad que tiene en la vida «está bien así». E invitó a preguntarse «más bien ¿qué hace uno a escondidas?, ¿cuál es la felicidad que uno busca escondido?».
«O más bien, a diferencia de él uno es más afortunado, tiene una casa, una esposa, hijos, ¿Qué le lleva a decir, ‘Ocúpense ustedes de él’. Una ayuda siempre es justa. Desde luego, no es bueno lanzar al pobre solo algunas monedas. Es importante el gesto, ayudar a los que piden mirándoles a los ojos y tocando sus manos. Echar el dinero y no mirarlos en los ojos no es un gesto cristiano», señala el Santo Padre.
¿Cómo educar en la limosna? El Papa contó la anécdota de una señora que conoció en Buenos Aires y que era mamá de cinco niños. El papá estaba en el trabajo, «estaban almorzando y sienten golpear a la puerta. El más grande va a abrir: ‘Mamá, hay un hombre que pide comida. ¿Qué hacemos?’. Los tres, la más pequeña una niña de cuatro años estaban comiendo una milanesa. La mamá dice: ‘Cortemos por la mitad nuestra milanesa’. Y la niña dice que no porque hay otra. ‘Es para papá esta noche. Se la tenemos que dar, tenemos que darle la nuestra’».
«Con pocas y simples palabras –prosiguió Francisco– aprendieron que se da de lo propio, lo que uno nunca querría dejar. Dos semanas después, la misma señora fue a la ciudad para realizar algunas gestiones y dejó a los niños en la casa, ellos tenían que hacer deberes, les dejó la merienda lista. Cuando regresó encontró a los tres hijos con un mendigo en la mesa con quien estaban comiendo la merienda. Habían aprendido bien y demasiado rápido, seguramente les había faltado la prudencia».
Y el Pontífice concluye explicando que «enseñar la caridad no es descargar las propias culpas, pero es un acercarse, un mirar a una miseria que llevo dentro de mí y que el Señor comprende y salva. Porque todos tenemos miserias dentro».
Zenit

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (6,1-6.16-18) POR EL PAPA FRANCISCO:




La Cuaresma es el tiempo propicio para cambiar de vida y acercarse a Jesús pidiendo perdón, arrepentidos y dispuestos a testimoniar su luz ocupándonos de los necesitados. Son cuarenta días para acercarnos al Señor, para estar más cerca de Él. Porque todos nosotros necesitamos cambiar de vida. Es inútil decir: «Pero, padre, yo no soy tan pecador...», porque «todos tenemos dentro alguna cosa y si miramos en nuestra alma todos encontraremos algo que no funciona». 

La Cuaresma, por lo tanto, «nos invita a ajustar, a acomodar nuestra vida» indicó el Pontífice. Es precisamente esto lo que nos permite acercarnos al Señor. 

«“Yo te cambio el alma”: esto nos dice Jesús. ¿Y qué nos pide? Que nos acerquemos. Que nos acerquemos a Él. Dios es Padre; nos espera para perdonarnos. Y nos da un consejo: “No seáis como los hipócritas”. Lo hemos leído en el Evangelio: este tipo de acercamiento, el Señor no lo quiere. Él quiere un acercamiento sincero, auténtico. En cambio, ¿qué hacen los hipócritas? Se maquillan. Se maquillan de buenos. Ponen cara de estampita, rezan mirando al cielo, haciéndose ver, se sienten más justos que los demás, despreciando a los demás». Y presumen de ser buenos católicos porque tienen conocidos entre obispos y cardenales. 

«Esto es la hipocresía. Y el Señor dice ‘no’», porque nadie debe sentirse justo por su juicio personal. «Todos necesitamos ser justificados, y el único que nos justifica es Jesucristo. Por ello debemos acercarnos: para no ser cristianos maquillados». Cuando la apariencia se desvanece «se ve la realidad y éstos no son cristianos. 

¿Qué debemos hacer entonces? Lo dice el Señor mismo en la primera lectura: “Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien”». Esta es la invitación. 

Pero, ¿cuál es la señal de que estamos en el buen camino? Lo dice también la Escritura: socorrer al oprimido, cuidar al prójimo, al enfermo, al pobre, a quien tiene necesidad, al ignorante. Esta es la piedra de toque». 

«Los hipócritas no pueden hacer esto, porque están tan llenos de sí mismos que son ciegos para mirar a los demás». Pero «cuando uno camina un poco y se acerca al Señor, la luz del Padre hace ver estas cosas y va a ayudar a los hermanos. Este es el signo de la conversión». La señal de que estamos con Jesús es precisamente esta: atender a los hermanos, a los pobres, a los enfermos como el Señor nos enseña en el Evangelio.

Por lo tanto, la Cuaresma sirve para «cambiar nuestra vida, para ajustar la vida, para acercarnos al Señor». Mientras que la hipocresía es «el signo de que estamos lejos del Señor»: el hipócrita «cree que se salva por sí mismo». 

«Que el Señor nos dé a todos luz y valor: luz para conocer lo que sucede dentro de nosotros y valor para convertirnos, para acercarnos al Señor. Es hermoso estar cerca del Señor».


(De la Homilía del Papa Francisco en Santa Marta el 18 de marzo de 2014. Fuente: Radio Vaticano) 

EL PADRE CELESTIAL, QUE VE EN LO ESCONDIDO, TE RECOMPENSARÁ



Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,1-6.16-18):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.

Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

Palabra del Señor

Papa: Seguir al Señor que nos da todo y no buscar las riquezas

Seguir al Señor que nos da todo y no buscar las riquezas. Lo pidió el Santo Padre Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Al comentar el Evangelio del día, el Papa insistió en la “plenitud” que Dios nos dona: una plenitud “anonadada” que culmina en la Cruz.
“No se puede servir a dos patrones”, o servimos a Dios o a las riquezas. En la víspera del Miércoles de Ceniza, Francisco subrayó que, en los días que preceden a la Cuaresma, la Iglesia “nos hace reflexionar sobre la relación entre Dios y las riquezas”. De ahí que haya recordado el encuentro entre el “joven rico, que quería seguir al Señor, pero que al final, era tan rico que eligió las riquezas”.
Dios se da totalmente en medida rebosante
El comentario de Jesús – observó el Papa Bergoglio – asusta un poco a los discípulos: “Cuán difícil es que un rico entre en el Reino de los Cielos. Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja”. Hoy – dijo Francisco – el Evangelio de Marcos nos muestra a Pedro mientras pregunta al Señor que será de ellos que han dejado todo. Parece casi – comentó el Santo Padre – que “Pedro le estaba pasando la cuenta al Señor”:
“No sabía qué decir: ‘Sí, éste se ha ido, ¿pero nosotros?’. La respuesta de Jesús es clara: ‘Yo les digo: no hay nadie que haya dejado todo sin recibir todo’. ‘He aquí que nosotros hemos dejado todo’. ‘Recibirán todo’, con aquella medida desbordante con la que Dios da sus dones. ‘Recibirán todo. No hay nadie que haya dejado casa o hermanos, o hermanas, o madres, o padres, o hijos, o campos por mi causa o por causa del Evangelio, que no reciba ya ahora, en este tiempo, cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, campos, y la vida eterna en el tiempo que vendrá’. Todo. El Señor no sabe dar menos que todo. Cuando Él da algo, se da a sí mismo, que es todo”.
Sin embargo, añadió el Pontífice, “hay una palabra”, en este pasaje del Evangelio, “que nos hace reflexionar: recibe ya ahora en este tiempo cien veces en casas y hermanos, junto a persecuciones”.
El don de Dios es una plenitud anonadada, el estilo del cristiano es la Cruz
Y dijo que esto es “entrar” en “otro modo de pensar, en otro modo de actuar. Jesús se da a sí mismo todo, porque la plenitud de Dios es una plenitud anonadada en la Cruz”:
“Éste es el don de Dios: la plenitud anonadada. Y éste es el estilo del cristiano: buscar la plenitud, recibir la plenitud anonadada y seguir por aquel camino. No es fácil, no es fácil esto. ¿Y cuál es el signo, cuál es la señal de que yo voy adelante en este dar todo y recibir todo? Lo hemos escuchado en la Primera Lectura: ‘Glorifica al Señor con ojo contento. En cada ofrenda muestra tu rostro feliz, con alegría consagra tu diezmo. Da al Altísimo según el don recibido de Él y con ojo contento según tu voluntad’. Ojo contento, rostro feliz, alegría, ojo contento… El signo de que nosotros vamos por este camino del todo y nada, de la plenitud anonadada, es la alegría”.
San Alberto Hurtado ejemplo de alegría en el Señor en medio de las tribulaciones
En cambio – dijo también el Papa – al joven rico “se le oscureció el rostro y se fue entristecido”. “No fue capaz de recibir, de acoger esta plenitud anonadada – añadió – como los Santos o el mismo Pedro la acogieron. Y en medio de las pruebas, de las dificultades, tenían un rostro feliz, ojos contentos y alegría del corazón”. Y éste – evidenció Francisco – “es el signo”. A la vez que concluyó su homilía recordando la figura del Santo chileno Alberto Hurtado:
“Trabajaba siempre, dificultad tras dificultad, tras dificultad… Trabajaba por los pobres… Verdaderamente fue un hombre que trazó un camino en aquel país… La caridad para la asistencia a los pobres… Pero fue perseguido. Tantos sufrimientos. Pero él, cuando estaba precisamente allí, anonadado en la cruz, decía: ‘Contento, Señor, Contento’, ‘Feliz, Señor, feliz’. Que él nos enseñe a ir por este camino, que nos dé la gracia de ir por este camino, un poco difícil, del todo y nada, de la plenitud anonadada de Jesucristo, y decir siempre, sobre todo en las dificultades: ‘Contento, Señor, contento’”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

martes, 28 de febrero de 2017

Fray Michelini: le hablaré al Papa durante los Ejercicios de cuaresma, de la humanidad de Jesús


Los ejercicios espirituales en los que participarán del 5 al 10 de marzo el papa Francisco y la Curia romana, en la casa Divin Maestro, en las afueras de Roma, serán realizados por un sacerdote franciscano, el fraile menor Giulio Michelini, profesor del Instituto teológico de Asís quien en esta entrevista, le cuenta a ZENIT los temas que abordará.
¿Cuándo supo que había sido elegido para realizar los Ejercicios espirituales en los que participará el papa Francisco?
— Padre Michelin: Lo supe el primer domingo de Adviento. Me llamó un colaborador del Papa para darme esta noticia y para avisarme que después el Santo Padre me iba a llamar.

¿Cómo fue la conversación telefónica con el Papa?
— Padre Michelin: El Santo Padre fue muy cortés. Le expliqué que tendría alguna dificultad en hablar delante de él y de la Curia romana; le dije también que podría aconsejar a personas más capaces que yo. El Papa me respondió: “Hagamos así, padre Julio. Siga pensando que hay personas más capaces que usted, Pero por favor háganos los Ejercicios”.

¿Ya había conocido personalmente al Santo Padre?
— Padre Michelin: Tuve la suerte de poder saludarlo y abrazarlo, pero nunca mantuve una conversación con él. La primera vez cuando vino a Asís encontró a toda la comunidad franciscana de Santa María de los Ángeles. Después en Florencia, cuando encontró a los miembros de la junta preparatoria del Congreso eclesial nacional, de la cual formaba parte. Y la tercera vez que lo vi fue en noviembre pasado, cuando junto a colegas y docentes de la Asociación bíblica italiana fuimos recibidos en audiencia en el Vaticano.

¿Qué sensación tuvo en estas tres ocasiones breves?
— Padre Michelin: Me di cuenta que el Papa no tiene miedo de las miradas, más aún las busca. Para mi es la mirada de Pedro. De hecho el título del libro que he elegido para recoger las meditaciones –que será publicado por Ediciones Porziuncola, después de los Ejercicios– es ‘Estar con Jesús, estar con Pedro‘. Para un franciscano es una experiencia particular.

Ud. indicó que para prepararse mejor a estos Ejercicios se ha retirado unos diez días en Tierra Santa.
— Padre Michelin: Durante los Ejercicios hablaré también de la humanidad de Jesús. Porque la cruz, la pasión, muerte y sepultura, hablan de la humanidad de Jesús, que debemos redescubrir.

En Cafarnaúm, donde Jesús inició la misión, se pueden encontrar vestigios de las calles que recorrió, del lago que cruzó y de la casa dónde estuvo, la de Simón. Saber que mis pies se encontraban en los mismos lugares cruzados por Jesús fue para mi conmovedor. Hay además un segundo elemento cultural: la idea de que en Tierra Santa a pesar de los conflictos, llegan visitantes y peregrinos de todo el mundo. Y para nosotros los franciscanos menores es un honor ser custodios de esta tierra.
Las meditaciones serán sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús de acuerdo al Evangelio de san Mateo, ¿por qué?
— Padre Michelin: Todos los Evangelios son utilizados en el tiempo de Cuaresma. Recuerdo que en la liturgia post ambrosiana prevale el Evangelio de Juan, en cambio en la romana leemos los tres evangelios sinópticos. Yo he elegido Mateo porque es el Evangelio que conozco mejor. He escrito un libro sobre este, pero lo que diré al Papa es completamente nuevo.

Usted quizo que además de sus reflexiones haya una elaborada por una pareja de esposos, y otra de una monja clarisa de clausura. ¿Por qué?
— Padre Michelin: Porque desde hace años trabajo con ellos, fue una decisión que hice sin reflexionar mucho. He escrito ocho libros con los esposos Gillini Zattoni. Ellos son expertos en las relaciones matrimoniales. De la monja clarisa en cambio, leeré una nota que me escribió, porque dará una contribución femenina y claustral, que yo no lograría dar.

¿Usará también otros textos?
— Padre Michelin: Sì. Tuve la suerte de estudiar literatura, y citaré a Romano Guardini, Massimo Gramelline, Amos Oz, Emanuel Carrére, también al Franz Kafka. Durante las refecciones leeremos en cambio una antología de textos marianos y el libro ‘Un instante antes del alba’, del padre Ibrahim Alsabagh, que cuenta lo que sucedía en la ciudad de Alepo durante la Guerra.

¿Cómo se está preparando para esta experiencia?
— Padre Michelin:  Me he detenido algunos días en el lago de Tiberíades, ahora he retornado a mi trabajo como docente. Me preparo por lo tanto con los empeños cotidianos y con la constante oración y la misa. Entretanto debo confiar que me acompaña una sensación de paz que nunca percibí antes, la cual creo sea porque muchos amigos están rezando por mi y por el Papa.
Zenit

Porque quiero


«Nadie puede usar la palabra progreso si no tiene un credo definido y un férreo código moral». La frase es del gran G.K. Chesterton y viene al caso por el último éxito del progreso médico, que evidencia, a su vez, el gran fracaso moral de nuestra nueva sociedad.
«Una mujer de 64 años da a luz a gemelos». Lo habrán leído en la prensa. Y habrán leído, además, que la flamante madre ya dio a luz, a los 58 años, a una niña que hoy vive en Canadá tras la decisión de los servicios sociales de retirar la custodia a la anciana madre. Pero eso, en realidad, es lo de menos. Porque aunque fuera una madre modelo, aunque pudiera cuidar –o tuviera una excelente red familiar para sustituirla, en caso necesario– de dos, cinco o diez niños, no habría motivo alguno para celebrar un acto médico que atenta contra el más básico sentido común. Y volvemos así al progreso de Chesterton. El que va de la mano del código moral. Y vemos lo mal que lo hemos hecho.
La medicina estadounidense fabrica, previo pago de varios miles de dólares, embarazos a la carta y contra natura. España debate sobre la legalización de la maternidad subrogada, una forma políticamente correcta de referirse a la compra de un útero que sacie un capricho de paternidad. Es la misma ciencia médica capaz de acabar con la vida de bebés no nacidos –aborto químico, por desmembramiento, con inyección salina, temprano, tardío…– cuando el capricho no es el de ser padre, sino el de no serlo. Y la misma medicina que administra muertes programadas con forma de cóctel piadoso a ancianos inservibles, enfermos incurables y mentes cansadas de vivir, que es el último y terrorífico logro de los proeutanasia.
Y el único denominador común de estas diversas realidades aparece en forma de verbo: quiero/no quiero. Da igual cómo se conjugue, da igual si es quiero ser madre o no quiero vivir. En todo caso indica que el mundo moderno progresa sin saber hacia dónde, sin ese credo definido y ese código moral que son esenciales para entender que no todo lo posible es conveniente y que la propia voluntad no es, casi nunca, el mejor juez. Porque progresar sin entender que la verdadera libertad reside, casi siempre, en el dominio de uno mismo (Michael de Montaigne) es caminar hacia la esclavitud.
Rosa Cuervas-Mons
Alfa yOmega