jueves, 12 de mayo de 2016

El Papa Francisco abre la puerta al diaconado de las mujeres. Anuncia la creación de una "comisión oficial" para que "la Iglesia aclare este punto"

En la actualidad, este servicio está reservado de manera exclusiva a los hombres
Francisco afirmó hoy que creará una comisión de estudio para analizar la posibilidad de permitir a las mujeres ejercer el servicio del diaconado en la Iglesia católica, actualmente reservado de manera exclusiva a hombres.
Esto durante un encuentro -en el Aula Pablo VI del Vaticano- con unas 900 líderes de congregaciones religiosas femeninas del mundo, asistentes a la asamblea trienal de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG).
En la reunión el pontífice respondió improvisando a seis preguntas de las presentes, una de ellas le cuestionó: "¿Por qué no constituir una comisión oficial para estudiar la cuestión?".
En su respuesta el líder católico reveló que había abordado el asunto hace algunos años con un "buen y sabio profesor", el cual tenía estudios sobre el uso de las mujeres diáconos en los primeros siglos de la Iglesia.
Siguió reconociendo que no estaba claro qué papel tenían esas mujeres. "¿Cuáles fueron estas mujeres diáconos? ¿Tenían ordenación o no? Está poco claro eso. ¿Cuál fue el papel de esas ‘diaconisas' entonces?", se cuestionó.
"¿Constituir una comisión oficial que pueda estudiar la cuestión? Creo que sí. Sería bueno, para hacer que la Iglesia aclare este punto. Estoy de acuerdo, voy a hablar para hacer algo como esto. Acepto, me parece útil tener una comisión para aclarar", añadió.
Actualmente la Iglesia católica reserva el diaconado exclusivamente a los hombres. Los seminaristas son ordenados "diáconos temporales" un tiempo antes de recibir la ordenación sacerdotal.
Pero no sólo pueden ser diáconos quienes serán presbíteros, también existe una categoría distinta de "diáconos permanentes" que incluso pueden ser casados. Estos son considerados el "grado inferior de la jerarquía eclesiástica".
Entre las funciones permitidas a los diáconos destacan la proclamación del evangelio, la predicación y la asistencia en el altar, la administración del sacramento del bautismo y el presidir matrimonios, dar bendiciones. Ellos no pueden celebrar misa ni confesar o dar la unción de los enfermos.
La discusión sobre el diaconado femenino no es nueva. Durante la pasada asamblea del Sínodo de los Obispos, que tuvo lugar en el Vaticano en octubre de 2015, el arzobispo canadiense Paul-André Durocher avanzó el tema.
"El Sínodo debería reflexionar seriamente sobre la posibilidad de permitir el diaconado femenino, porque abriría el camino a mayores oportunidades para las mujeres en la vida de la Iglesia", señaló.
"En donde fuese posible, a mujeres calificadas se les debería asignar posiciones y autoridades de decisión en las estructuras eclesiásticas", añadió.
 Religión digital


Homilía del Papa: los cristianos trabajan por la unidad, los cizañeros dividen

 Jesús ruega por la unidad de los cristianos, pero en la Iglesia hay cizañeros que dividen y destruyen las comunidades con la lengua, dijo el Papa Francisco en su homilía, en la Misa matutina, en la Capilla de la Casa de Santa Marta.
La unidad es una de las cosas más difíciles
Antes de su Pasión, Jesús reza por la unidad de los creyentes, de las comunidades cristianas, para que sean una sola cosa, como Él con el Padre, para que el mundo crea. El Obispo de Roma reflexionó sobre las palabras y oración de Jesús, con la lectura del Evangelio del día:
«La unidad de las comunidades cristianas, de las familias cristianas son testimonio: testimonian que el Padre ha enviado a Jesús. Y, quizá llegar a la unidad – en una comunidad cristiana, una parroquia, un obispado, una institución cristiana, una familia cristiana – es una de las cosas más difíciles. Nuestra historia, la historia de la Iglesia nos hace avergonzar tantas veces: ¡hicimos guerras contra nuestros hermanos cristianos! Pensemos en una, la Guerra de los Treinta Años».
Pedir perdón por las divisiones
Donde los cristianos se hacen la guerra unos contra otros, no hay testimonio, hizo hincapié el Papa:
«¡Tenemos que pedir tanto perdón al Señor por esta historia! Una historia, tantas veces, de divisiones y no sólo en el pasado… ¡Aún hoy! ¡Aún hoy! Y el mundo ve que estamos divididos y dice: ‘Que se pongan de acuerdo, después veremos… Cómo, Jesús ha Resucitado y está vivo ¿y sus discípulos no se ponen de acuerdo?’. Una vez, un cristiano católico le preguntó a otro cristiano de Oriente, también católico: ‘Mi Cristo resucita pasado mañana. El tuyo ¿cuándo resucita? ¡Ni siquiera en la Pascua estamos unidos! Y el mundo no cree».
Los cizañeros embarran y destruyen
«Fue la envidia del diablo la que hizo entrar el pecado en el mundo», reiteró el Santo Padre, señalando luego que también en las comunidades cristianas es casi habitual que haya egoísmos, celos, envidias, divisiones. Y ello lleva a chismear unos contra otros ¡Cuántos chismes! Las divisiones comienzan con la lengua de los que siembran cizaña. ¡Por envidia, celos y también por cerrazón! ¡No! ¡La doctrina es ésta!.. La lengua es capaz de destruir una familia, una comunidad, una sociedad, de sembrar odio y guerras. En lugar de buscar una clarificación, es más cómodo chismear y destruir la fama del otro. Evocando a San Felipe Neri - que le dijo a una mujer chismosa, que como penitencia desplumara una gallina y desparramara las plumas, para luego intentar recogerlas, a lo que ella respondió que es imposible – el Santo Padre, concluyó su homilía alentando a pedir la gracia de la unidad y volvió a recordar las consecuencias del chismorreo:
«El chismear es así: embarrar al otro. ¡El que chismea embarra! ¡Destruye! Destruye la fama, destruye la vida y tantas veces - ¡tantas veces! – sin motivo, contra la verdad. Jesús rezó por nosotros, por todos nosotros que estamos aquí y por nuestras comunidades, nuestras parroquias, nuestras diócesis: ‘Que sean uno’. Roguemos al Señor que nos dé la gracia, porque es tanta, tanta la fuerza del diablo, del pecado que nos empuja a la desunión. ¡Siempre! Que nos dé la gracia, que nos dé el don: y ¿cuál es el don que hace la unidad? ¡El Espíritu Santo! Que nos dé este don que hace la armonía, porque Él es la armonía, la gloria en nuestras comunidades. Y que nos dé la paz, pero con la unidad. Pidamos la gracia de la unidad para todos los cristianos, la gracia grande y la gracia pequeña de cada día para nuestras comunidades, nuestras familias. ¡Y la gracia de poner un freno a la lengua!»
(CdM – RV)

JESÚS ORA POR LA UNIDAD DE LOS QUE CREEN EN ÉL

Evangelio según San Juan 17,20-26. 

Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo: 

"Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. 

Que todos sean uno: como Tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste. 
Yo les he dado la gloria que Tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que Tú me has enviado, y que yo los amé cómo Tú me amaste. 

Padre, quiero que los que Tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo. 

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que Tú me enviaste. 

Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que Tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos". 

Rodrigo Miranda, sacerdote en Siria «Los cristianos de Siria e Irak se sienten abandonados por la Iglesia de Occidente»

Rodrigo Miranda, sacerdote en Siria, pide al Papa que sea más claro con el apoyo a los cristianos en Alepo «porque la caridad empieza por casa»
El sacerdote chileno Rodrigo Miranda llegó a Alepo, la capital de Siria, en marzo de 2011, nueve meses antes de que comenzara la guerra que se ha cobrado ya 470.000 muertos y ha dejado 12 millones de desplazados y refugiados. Licenciado en Bellas Artes y especialista en la cultura árabe, el padre Rodrigo asegura que aprendió a ser sacerdote en Siria en medio del sufrimiento de una minoría cristiana que ha pasado en los últimos cinco años del 10 al 2% de la población. Miembro del Instituto Verbo Encarnado, este sacerdote ha sido responsable de la pastoral de la catedral latina de Alepo hasta que tuvo que abandonar el país a finales de 2014.
¿Qué tipo de guerra hay en Siria?
Es una oposición al Gobierno de Bashar al-Ásad compuesta por muchos grupos de sirios –entre ellos Al Qaeda– y que tratan de derrocar al presidente. Por lo tanto, no es una guerra civil. En realidad es una extensión del conflicto de Irak.
En este contexto, ¿cuál es la situación de los cristianos?
Son el blanco de los grupos de la oposición, no solo del Daesh. Pero no son las únicas víctimas. A nosotros nos llega la información de que los cristianos apoyan al Bashar al-Ásad, pero esto en realidad tiene que ver con la elección de las comunidades cristianas por la protección y también por no permitir la aplicación de la ley islámica, ya que esto significaría que los cristianos fueran tratados como han sido tratados históricamente. Es decir, que deben convertirse al islam o pagar el «jizya» (impuesto) para ser tratados como infieles admitidos dentro de la comunidad islámica. Por lo tanto, el trato siempre será malo.
¿Cómo es la Iglesia en Alepo?
Sigue siendo una Iglesia muy fervorosa, muy devota, con mucha actividad. Nosotros, los de rito latino, somos la minoría dentro de la minoría.
¿Cómo es la vida de los cristianos?
Desde el inicio de la guerra ha sido muy dura. Ahora mi comunidad lleva cinco meses sin agua ni electricidad. Se han ido buscando soluciones para sobrevivir pero hay momentos muy dramáticos. Además los barrios cristianos han sido destruidos.
Y, ¿antes de la guerra?
Los fines de semana teníamos en la misa entre 250 y 300 personas, ahora debemos tener 15. A las iglesias del centro de la ciudad acude más gente porque están más protegidas. Al ser una minoría todos nos conocemos. Uno conoce por nombre y apellido las personas que han sido asesinadas.
¿Cómo se transmite el Evangelio en medio de tanto dolor? ¿Cómo se habla de esperanza?
En todos los años que estuve en Siria no escuché a ninguna persona quejarse contra Dios. Lo contrario. Agradecen a Dios por cada día. Cuando te cuentan las historias más escabrosas siempre terminan diciendo: «Pero gracias a Dios estamos vivos, podemos venir a la Iglesia». Los cristianos de Oriente Medio tienen un temple distinto. Cada vez que hay un bombardeo, se llena la Iglesia. No veo rostros tristes aunque eso no signifique que no sufran.
¿Cómo les ayuda la Iglesia?
La Iglesia católica en sus diferentes ritos es la que ha sostenido la ayuda. No solo en lo material sino también a la hora ofrecer esperanza. Sobre todo porque los cristianos de Irak y Siria se sienten abandonados. Obviamente ellos no esperan mucho de la comunidad internacional, pero tampoco de la Iglesia Occidental. Tanto acento puesto a la crisis de refugiados cuando ellos son asesinados en la ciudad…
El Papa ha llamado la atención sobre el conflicto en varias ocasiones…
Gracias a Dios ha habido varias intervenciones pero a mí me gustaría que fuera más claro porque la caridad comienza por casa. Cuando en nuestras parroquias están siendo asesinados literalmente nuestros cristianos y piden la ayuda de la Iglesia de afuera y simplemente no se les ayuda entonces se mira con desazón lo que hace la Iglesia en Occidente. Por eso a mí me gustaría que fuese una cosa más clara de ayuda concreta. Lo digo porque es lo que yo percibo de los cristianos en Alepo.
¿Qué mensaje dan a la Iglesia estos cristianos?
Su testimonio es un antídoto al mundo mediocre y decadente de nuestras sociedades. Nos hacen despertar a las cosas esenciales e importantes de la vida. Nos invitan a preguntarnos en qué estamos perdiendo la vida o qué estamos haciendo para ganarla. En Occidente uno tiene que hacer toda una pastoral hollywoodense para atraer a los jóvenes a la parroquia. En Alepo muchas veces se sentaban a hablar de qué pasaría si entraran a sus barrios a asesinarlos. Me preguntaban: «Padre, ¿es cierto que uno tendría que dar la vida por Cristo?». Esos eran sus temas de conversación. Yo aprendí a ser sacerdote en Siria.
Laura Daniele/AB


miércoles, 11 de mayo de 2016

El Papa en la audiencia general: «Nunca dejaremos de ser hijos de un Padre que nos ama»


Bajo un cielo que amenazaba lluvia, por lo que los enfermos han tenido que seguir la audiencia desde el Aula Pablo VI, Francisco ha recordado «nuestra condición de hijos de Dios» que es «fruto del amor» y que «ni siquiera el diablo puede quitarnos»
El Papa Francisco dedicó la catequesis de su audiencia general semanal a la parábola del hijo pródigo, en la que habló de la lógica de misericordia de Dios, que es distinta de la de los hombres.
«La lógica de la misericordia usada por el padre es muy distinta a la lógica usada por los dos hijos de la parábola», afirmó el Obispo de Roma quien explicó que el hijo menor, «pensaba merecer un castigo por los pecados cometidos», mientras que el hijo mayor, «esperaba una recompensa por los servicios prestados».
En esta línea, el Papa añadió que «tanto el uno como el otro necesitaban experimentar la misericordia, por eso el padre invita a ambos a hacer fiesta, pues la lógica de la misericordia no entiende de premios o castigos, sino de acoger a todo el que necesita de misericordia y perdón, y de que todos vuelvan a ser hermanos».
«En cualquier situación de la vida, no debo olvidar que no dejaré nunca de ser hijo de Dios, de un Padre que me ama y que espera mi regreso», afirmó el Papa Francisco a los miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro.
Al finalizar, el Pontífice invitó a los presentes a acoger con gozo «la invitación de Jesús a participar en la fiesta de la misericordia y de la fraternidad» y a abrir el corazón «para ser misericordiosos como el Padre».

Radio Vaticano/Alfa y Omega

RECONOZCAN EL PODER DE DIOS

º

Del Salmo 67:
Reyes de la tierra, cantad a Dios
Oh Dios, despliega tu poder,
tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro.
A tu templo de Jerusalén
traigan los reyes su tributo.

Reyes de la tierra, cantad a Dios
Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor,
que avanza por los cielos,
los cielos antiquísimos,
que lanza su voz, su voz poderosa:
«Reconoced el poder de Dios.»

Reyes de la tierra, cantad a Dios
Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder, sobre las nubes.
¡Dios sea bendito!

Reyes de la tierra, cantad a Dios

"PADRE SANTO, CUIDA A AQUÉLLOS QUE ME DISTE"


Evangelio según San Juan 17,11b-19. 

Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo: "Padre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros. 

Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura. 

Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto. 

Yo les comuniqué tu Palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 

No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. 

Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad: tu Palabra es verdad. 

Así como Tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo. 

Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad." 

«EL ESPÍRITU SANTO ENVIADO A LA IGLESIA»



Consumada la obra que el Padre confió al Hijo en la tierra, fue enviado el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, para que santificara a la Iglesia, y de esta forma los que creen en Cristo pudieran acercarse al Padre en un mismo Espíritu
Él es el Espíritu de la vida, o la fuente del agua que salta hasta la vida eterna, por quien vivifica el Padre a todos los muertos por el pecado hasta que resucite en Cristo sus cuerpos mortales. El Espíritu habita en la Iglesia y en los corazones de los fieles como en un templo, y en ellos ora y da testimonio de la adopción de hijos. Con diversos dones jerárquicos y carismáticos dirige y enriquece con todos sus frutos a la Iglesia, a la que guía hacia toda verdad, y unifica en comunión y ministerio, enriqueciéndola con todos sus frutos. Hace rejuvenecer a la Iglesia por la virtud del Evangelio, la renueva constantemente y la conduce a la unión consumada con su Esposo. Pues el Espíritu y la Esposa dicen al Señor Jesús: «Ven». Así se manifiesta toda la Iglesia como una muchedumbre reunida por la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 

La universalidad de los fieles, que tiene la unción del Espíritu Santo, no puede fallar en su creencia, y ejerce ésta su peculiar propiedad mediante el sentimiento sobrenatural de la fe de todo el pueblo, cuando desde el obispo hasta los últimos fieles seglares manifiesta el asentimiento universal en las cosas de fe y de costumbres. Con ese sentido de la fe que el Espíritu Santo mueve y sostiene, el pueblo de Dios, bajo la dirección del magisterio, al que sigue fidelísimamente, recibe no ya la palabra de los hombres, sino la verdadera palabra de Dios, se adhiere indefectiblemente a la fe que se transmitió a los santos de una vez para siempre, la penetra profundamente con rectitud de juicio y la aplica más íntegramente en la vida. 

Además, el mismo Espíritu Santo no solamente santifica y dirige al pueblo de Dios por los sacramentos y los ministerios y lo enriquece con las virtudes, sino que, repartiendo a cada uno en particular como a él le parece, reparte entre los fieles gracias de todo género, incluso especiales, con que los dispone y prepara para realizar variedad de obras y de oficios provechosos para la renovación y una más amplia edificación de la Iglesia, según aquellas palabras: En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Estos carismas, tanto los extraordinarios como los más sencillos y comunes, por el hecho de que son muy conformes y útiles a las necesidades de la Iglesia, hay que recibirlos con agradecimiento y consuelo.

De la Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia, del Concilio Vaticano segundo (Núms. 4 y 12) Fuente: News.Va


San Juan de Ávila – 10 de mayo

 «Maestro de la caridad, doctor de la Iglesia y patrón del clero secular español. Influyó en la conversión de san Juan de Dios y de san Francisco de Borja. San Antonio María Claret también apreció su excelsa virtud»
Nació en Almodóvar del Campo, Ciudad Real, España, el 6 de enero de 1499 o 1500. Sus padres eran propietarios de unas minas de plata en Sierra Morena, pero el pequeño Juan no estimaba en nada los recursos que poseía. Formado por ellos en la abnegación y el amor al prójimo, se desprendía de sus pertenencias fácilmente. Así, se deshizo de su sayo nuevo que ofreció a un niño pobre. Fue enviado a estudiar a Salamanca cuando tenía 14 años. Y a los 18 regresó al domicilio paterno después de haber cursado leyes, con el reducto espiritual que le dejó una experiencia de conversión. Vivió en oración y penitencia hasta que en 1520, alentado por un franciscano, partió a Alcalá de Henares para seguir estudios. Tomó contacto con el que luego sería arzobispo de Granada, Pedro Guerrero, y con el venerable Fernando de Contreras. Seguramente conoció allí a san Ignacio de Loyola. Entre tanto, perdió a sus padres. En honor a ellos, cuando en 1526 fue ordenado sacerdote eligió su ciudad natal para decir su primera misa poniendo el signo de invitar a doce pobres a comer a su mesa, entre los cuales repartió sus bienes; comenzó la evangelización en su propio pueblo.

Su siguiente etapa fue Sevilla, desde cuyo puerto pensaba embarcar rumbo a América junto al recién elegido obispo de Tlaxcala, Nueva España. Los planes de la Providencia eran otros. En el compás de espera compartió sus ansias de pobreza, oración y sacrificio con el padre Contreras. Ambos asistían a los pobres y les instruían en la fe. A través de este compañero, la brújula marcó al santo otro destino para su vida. Contreras le habló de él a monseñor Manrique, arzobispo de Sevilla, y éste pidió a Juan que predicara en su presencia. Estuvo toda la noche orando ante el crucifijo, lleno de gran timidez. Según confesó después, en esos momentos pensaba en la vergüenza que Cristo pasó desnudo en la cruz. El sermón causó tal impresión que le llenaron de alabanzas, y él respondió: «Eso mismo me decía el demonio al subir al púlpito». De allí partió a Écija, Sevilla y Cádiz, lugares en los que su predicación y labor como director espiritual siguieron siendo excepcionales.
Sus acciones le acarrearon persecuciones y enemistades. En 1531 fue procesado por la Inquisición siendo acusado de graves hechos que no cometió. Pasó un año en la cárcel sin aceptar defensa alguna porque –así lo reconocía–, estaba en las mejores manos: las de Dios. La celda fue lugar de celestiales consuelos. En el juicio respondió a los cargos que se le imputaban dando testimonio de su fe, sin reprobar a los cinco testigos de la acusación. De pronto aparecieron 55 que testificaron a favor suyo. En prisión escribió Audi, Filia. Este periodo le enseñó mucho más que los libros y experiencias anteriores. Fue liberado, pero la injusta sentencia señalaba «haber proferido en sus sermones y fuera de ellos algunas proposiciones que no parecieron bien sonantes». Y le impusieron, bajo pena de excomunión, que las declarase convenientemente donde las hubiera expuesto.
En 1535 partió a Córdoba llamado por el obispo Álvarez de Toledo. Entonces conoció a fray Luís de Granada. Creó los colegios de san Pelagio y de la Asunción, y un año más tarde se fue a Granada para ayudar al arzobispo en la fundación de la universidad. Allí le oyeron predicar san Juan de Dios y san Francisco de Borja; el influjo de sus palabras cambió radicalmente sus vidas. Tenía gran devoción por el Santísimo Sacramento y por la Virgen. Y sabiendo de su capacidad persuasiva, un día le pidieron que abogase a favor de un templo dedicado a María que se estaba construyendo. Se ofreció él mismo de inmediato: «Yo iré allí, y tomaré una piedra sobre mis hombros para ponerla en la casa que se edifica a honra de la Madre de Dios». Desde luego, como esperaban, movió la generosidad de la gente. Hasta los pobres respondieron a sus peticiones con sus mermadas pertenencias. La clave de su fuerza en los sermones se hallaba en el «amar mucho a Dios». Oración, sacrificio y estudio eran sus pilares. A su espíritu de pobreza unía paciencia, modestia, prudencia, abnegación, discreción; hacía de la frugalidad virtud ejemplar dando testimonio con su propia vida de lo que predicaba. Renunció a dignidades cardenalicias y episcopales.
En Granada formó en 1537 un grupo sacerdotal que tuvo bajo su amparo y en 1539 ayudó a la fundación de la universidad de Baeza, Jaén. Gran escritor y predicador, su amor por el sacerdocio le llevó a pedir la creación de seminarios para una verdadera reforma de la Iglesia y del clero. En 1551 enfermó y tuvo que permanecer en la localidad cordobesa de Montilla. Durante quince años siguió escribiendo y aconsejando a personas de toda clase, edad, condición y procedencia. Estuvo relacionado con san Ignacio de Loyola y santa Teresa de Jesús, quien le dio a examinar el «Libro de su vida», y causó gran influjo en san Antonio María Claret. En mayo de 1569 su salud, que ya venía lesionada de atrás, empeoró. En medio del dolor, exclamaba: «Señor mío, crezca el dolor, y crezca el amor, que yo me deleito en el padecer por Vos» o «¡Señor, más mal, y más paciencia!». Esa era su disposición. Pero cuando le vencía le debilidad, manifestaba: «¡Ah, Señor, que no puedo!». Incluso una noche en la que arreciaron los dolores pidió a Dios que los erradicara, y así sucedió. A la mañana siguiente reconoció: «¡Qué bofetada me ha dado Nuestro Señor esta noche!».

Pronto a partir de este mundo, no hallaba mayor consuelo que la recepción de la Eucaristía.«¡Denme a mi Señor, denme a mi Señor!», suplicaba. En los postreros instantes, en medio de intensísimo dolor y fatiga que le hacía proferir: «Bueno está ya, Señor, bueno está», no cesaba de recitar esta jaculatoria: «Jesús, María; Jesús, María». Murió el 10 de mayo de 1569. León XIII lo beatificó el 4 de abril de 1894. Pío XII lo designó patrono del clero secular español el 2 de julio de 1946. Pablo VI lo canonizó el 31 de mayo de 1970. Y el 7 de octubre de 2012 Benedicto XVI lo declaró doctor de la Iglesia.
Zenit

martes, 10 de mayo de 2016

Homilía del Papa: el misionero ‘quema’ su vida por Jesús


La docilidad a la voz del Espíritu impulsa a ‘quemar’ la vida por el anuncio del Evangelio, aun en los lugares más lejanos. Es lo que caracteriza a cada mujer y a cada hombre, cuya opción es misionar para servir a la Iglesia. Lo destacó el Papa Francisco en su homilía, en la Misa matutina, en la Capilla de la Casa de Santa Marta.
Una llamada que «encadena», un impulso irresistible, que lleva a donar la vida a Cristo, aún más a ‘quemarla’ por Él. Como el fuego que ardía en el corazón de San Pablo, el mismo que arde en aquellos «jóvenes, muchachos y muchachas, que dejaron su patria, su familia, para ir lejos, a otros continentes, para anunciar a Jesús».
‘Encadenados’ por el Espíritu
El Obispo de Roma reflexionó, con los Hechos de los Apóstoles, sobre la despedida de Pablo de la comunidad de Mileto, cuando anuncia que va a Jerusalén «como encadenado por el Espíritu Santo», que tiene el señorío de su vida, para cumplir su carrera y la misión que recibió del Señor Jesús: «la de dar testimonio de la Buena Noticia de la gracia de Dios» (cfr Hch 20,34). Y destacó que esta lectura evoca la vida de nuestros misioneros de toda época:
«¡Iban como encadenados por el Espíritu Santo: una vocación! Y cuando, en esos lugares, vamos a los cementerios y vemos sus lápidas: tantos murieron jóvenes, con menos de 40 años. Porque no estaban preparados a soportar las enfermedades del lugar. Dieron su vida siendo jóvenes: ‘quemaron’ su vida. Pienso que, en ese último instante, lejos de su patria, de su familia, de sus seres queridos, ellos dijeron: ‘¡Valía la pena, lo que hice!’».
Los Misioneros son la gloria de la Iglesia
Haciendo hincapié en que «el misionero va sin saber lo que le espera», citando la despedida de San Francisco Javier, que narra José María Pemán, el Papa señaló que evoca la de San Pablo: «Sólo sé que, de ciudad en ciudad, el Espíritu Santo me va advirtiendo cuántas cadenas y tribulaciones me esperan». Y con emoción, el Santo Padre habló de los misioneros de hoy:
«Nuestros misioneros, estos héroes de nuestros tiempos. Europa que llenó de misioneros otros continentes… Se iban sin volver… Me parece justo que demos gracias al Señor por el testimonio que dieron, son verdaderos testigos. Pienso en cómo fue el último momento de ellos: ¿cómo habrá sido su despedida? Como Javier: ‘¡Lo dejé todo, pero valía la pena!’ Se fueron de forma anónima. Mártires, ofreciendo su vida por el Evangelio. ¡Estos misioneros son nuestra gloria! ¡La gloria de nuestra Iglesia!».
Jóvenes ‘quemen’ su vida con la alegría de anunciar el Evangelio
Recordando que la docilidad es una cualidad de los misioneros, el Papa concluyó con su anhelo y ruego, para que los jóvenes de hoy que están capturados por la insatisfacción, escuchen la voz del Espíritu:
«Quisiera decirles a los muchachos y a las muchachas de hoy, que sé que no se sienten cómodos, que no son tan felices con la cultura del consumismo, del narcisismo… ¡Miren el horizonte! ¡Miren más allá, miren a estos misioneros nuestros! Recen al Espíritu Santo para que los impulse a ir lejos a ‘quemar’ su vida. Es una palabra algo dura, pero la vida vale la pena vivirla. Y, para vivirla bien, ‘quemarla’ en el servicio, en el anuncio, e ir adelante. Ésta es la alegría del anuncio del Evangelio».
(CdM – RV)


JESÚS RUEGA AL PADRE POR LOS QUE CREEN EN ÉL


Evangelio según San Juan 17,1-11a. 


Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo: "Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado. 

Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo. 

Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera. 

Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu Palabra. Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, porque les comuniqué las palabras que Tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que Tú me enviaste. 

Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. 

Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado. 
Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en Él; y yo vuelvo a ti."

lunes, 9 de mayo de 2016

Osoro envía a sacerdotes a confesar en la Pradera de San Isidro. La diócesis instalará una carpa en la fiesta


Un año más, Madrid se prepara para celebrar la festividad litúrgica de su santo patrono, san Isidro Labrador. El programa de actos litúrgicos en la pradera arrancó este sábado con la bendición solemne del agua en la Ermita del Santo.
Los actos litúrgicos en la pradera continuarán el sábado 14 de mayo. En la parroquia de San Fulgencio (paseo de San Illán, 9), a las 9:00 horas, se celebrará la Misa del VII sábado de Pascua. Además, habrá Misa de la solemnidad de Pentecostés a las 19:00 horas en la iglesia de San Bernardo (avda. de Manzanares, 22), y a las 19:30 horas en la de San Fulgencio.
Al día siguiente, domingo 15, solemnidad de san Isidro Labrador, se celebrará la Eucaristía en la Ermita del Santo a las 07:00, 08:00 y 09:00 horas. A las 12:30 horas, el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, presidirá una solemne Eucaristía en la pradera en honor al patrono de Madrid. Una misa a la que asistirá la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.
También habrá Misa con motivo de la solemnidad de Pentecostés a las 12:00 horas en la parroquia de San Bernardo, y a las 19:30 horas en la de San Fulgencio.
El lunes 16 de mayo se celebrará la Misa de la solemnidad de San Isidro en la parroquia de San Fulgencio, a las 13:00 y a las 19:30 horas. Y en la de San Bernardo, a las 19:00 horas.
Como preparación a la festividad de san Isidro Labrador, en la Ermita habrá vísperas todos los días, del 8 al 15 de mayo, a las 20:45 horas. Y dispensación del agua de la fuente del Santo, en el patio de la fuente.
Además, como en ocasiones anteriores, se instalará una carpa en la pradera. Este año albergará una exposición sobre las obras de misericordia, que se podrá visitar el viernes 13, de 19:00 a 21:00 horas; el sábado 14, de 12:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 21:00 horas; y el domingo 15, de 14:00 a 21:00 horas.
En la noche del sábado 14, a las 20 horas, arrancará la evangelización nocturna en San Fulgencio.
Al día siguiente, domingo 15, habrá veneración de la reliquia de san Isidro en horario continuo. Además, después de la Eucaristía presidida por monseñor Osoro, habrá envío misionero de los jóvenes por la pradera, hasta las 15:00 horas. Y a continuación, el prelado participará en una comida popular junto a la carpa.
Ese día también habrá habrá Guardia de Honor de la Virgen de la Almudena, junto a la cruz del muro del cementerio, de 14:00 a 21:00 horas.
Durante las fiestas, los sacerdotes estarán en la pradera para impartir bendiciones y el sacramento de la Reconciliación. Se ubicarán junto a la cruz el viernes 13, de 19:00 a 21:00 horas; el sábado 14, de 12:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 21:00 horas; y el domingo 15, de 14:00 a 21:00 horas.
Asimismo, está previsto que junto a la cruz se puedan recoger oraciones para presentar en la Eucaristía el sábado 14, de 17:00 a 21:00 horas, y el domingo 15, de 14:00 a 21:00 horas.

(Infomadrid/RD)

Homilía del Papa: el Espíritu Santo nos hace cristianos ‘reales’, no ‘virtuales’

El Espíritu Santo es el que mueve a la Iglesia, aunque para muchos cristianos de hoy es un desconocido o un ‘prisionero de lujo’. Es la advertencia del Papa Francisco en su homilía, en la Misa matutina, en la Casa de Santa Marta. Subrayó que el Espíritu Santo nos hace cristianos reales, no virtuales, exhortando a dejarnos impulsar por Él, que nos enseña el camino de la libertad. Y dirigió un saludo especial a las Hermanas Vicentinas, en el día en que celebran a su Fundadora, Santa Luisa de Marillac.
«Ni siquiera hemos oído decir que hay un Espíritu Santo». Con esta respuesta de los discípulos a San Pablo, en Éfeso, el Papa Francisco reflexionó sobre la presencia del Espíritu Santo en la vida de los cristianos. Y señaló que «también hoy, pasa como a esos discípulos, que aun creyendo en Jesús, no sabían quién era el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo mueve a la Iglesia y nos hace testimoniar a Jesús
Muchos aseguran haber aprendido en el Catecismo que el Espíritu Santo está en la Trinidad, pero luego ya no saben nada más sobre el Espíritu Santo y se preguntan qué hace:
«El Espíritu Santo es el que mueve a la Iglesia, el que trabaja en la Iglesia, en nuestros corazones. El que hace que todo cristiano sea una persona distinta de la otra, pero de todos juntos hace la unidad. El que lleva adelante, abre de par en par las puertas y te envía a dar testimonio de Jesús. Escuchamos al comienzo de la Misa: ‘Recibirán al Espíritu Santo y serán mis testigos en el mundo’. El Espíritu Santo es el que está en nosotros y nos enseña a mirar al Padre y a decirle: ‘Padre’. Nos libra de la condición de huérfano a la que el espíritu del mundo nos quiere llevar».
Tras hacer hincapié en que el Espíritu Santo es «el protagonista de la Iglesia viva: el que trabaja en la Iglesia», puso en guardia contra el peligro de que «cuando no vivimos esto, cuando no estamos a la altura de esta misión del Espíritu Santo», reducimos la fe a una moral, a una ética». No hay que quedarse sólo en lo de cumplir los Mandamientos y nada más:’ Eso se puede hacer, eso otro no… hasta aquí sí, hasta allá no… Y de allí a la casuística, a una moral fría’.
No hacer del Espíritu Santo un ‘prisionero de lujo’

La vida cristiana – reiteró el Papa Francisco – «no es una ética: es un encuentro con Jesucristo». Y es precisamente el Espíritu Santo el que me lleva a ese encuentro con Jesucristo»:
«Pero nosotros, en nuestra vida, tenemos en el corazón al Espíritu Santo, como a un ‘prisionero de lujo’: no dejamos que nos impulse, no dejamos que nos mueva. Hace todo, sabe todo, sabe recordarnos qué ha dicho Jesús, sabe explicarnos las cosas de Jesús. El Espíritu Santo no sabe hacer sólo una cosa: cristianos de salón. ¡Eso no lo sabe hacer! No sabe hacer ‘cristianos virtuales’, pero no virtuosos. Él hace cristianos reales, Él toma la vida real como es, con la profecía del leer los signos de los tiempos, nos lleva adelante así. Es el gran prisionero de nuestro corazón. Decimos: ‘es la tercera Persona de la Trinidad’ y nos quedamos en eso…»
Reflexionar sobre qué hace el Espíritu Santo en nuestra vida
El Obispo de Roma dijo que nos hará bien reflexionar, esta semana, sobre qué hace el Espíritu Santo en nuestra vida y si nos ha enseñado el camino de la libertad. Si nos impulsa a salir de nosotros mismos, para testimoniar a Jesús, o si tenemos miedo. O sobre cómo va nuestra paciencia en las pruebas:
«En esta semana de preparación a la Fiesta de Pentecostés, pensemos: ¿creo de verdad? ¿O el Espíritu Santo es sólo una palabra para mí? Y tratemos de hablar con Él y de decirle: ‘Sé que estás en mi corazón, que estás en el corazón de la Iglesia, que llevas adelante a la Iglesia. Que Tú haces la unidad entre todos nosotros – pero distintos a todos nosotros - en la diversidad de todos nosotros’... Digamos todas estas cosas y pidamos la gracia de aprender – pero en la práctica, en mi vida – qué hace Él. Es la gracia de la docilidad a Él: ser dócil al Espíritu Santo. Esta semana, hagamos esto: pensemos en el Espíritu y hablemos con Él».
(CdM – RV)

La habitación que el Papa Francisco había elegido para su jubilación

En una residencia sacerdotal del barrio porteño de Flores
Una habitación con una cama, un armario, una silla, u sillón de un cuerpo y un ventilador
Cuando la posibilidad de un cambio de domicilio hacia el Vaticano era algo remoto, Jorge Bergoglio ya había previsto dónde pasaría sus noches tras cumplir 75 años y jubilarse como obispo: su lugar sería la habitación 13 del Hogar Sacerdotal Monseñor Mariano A. Espinosa, ubicado en el barrio de Flores, de la Capital Federal.
En esa casa vivió Francisco cuando fue vicario de Flores. Sobre la habitación elegida, Jorge Bergoglio había dicho: "Prefiero que no sea en la planta alta (...) No quiero estar por encima de nadie; no, mejor abajo". Eso les había pedido a las hermanas del Buen y Perpetuo Socorro, que cuidan el hogar, según puede leerse en una nota publicada en el diario tucumano La Gaceta, en marzo de 2013.
Ayer, el sacerdote Fabián Báez, párroco en Villa Urquiza, subió a su cuenta de Twitter dos fotos de la habitación. Allí se ve un austero espacio con piso de madera ocupado por una cama, un placar, una silla, u sillón de un cuerpo y un ventilador.
Del hogar sacerdotal contaron a Clarín que la habitación fue remodelada hace poco y que no tiene un ocupante permanente. "La utiliza algunas veces monseñor Poli", actual arzobispo de Buenos Aires, contaron a este diario desde el hogar.

Cuando ya había dejado el barrio de Flores, Bergoglio siguió siendo una presencia frecuente en el hogar, destinado por años a ser vivienda de religiosos ancianos. "Monseñor venía tipo diez de la mañana, y comenzaba a recorrer una por una las habitaciones de los sacerdotes enfermos. Los escuchaba, bromeaba con ellos... era muy cálido. Después, a eso de las doce menos cuarto, se sentaba a conversar con nosotras", recordó la hermana María Lucía Fassono para el diario La Gaceta.

 Clarín

MENSAJE ESPECIAL DEL PAPA FRANCISCO PARA USTEDES, QUERIDOS AMIGOS!



Queridos todos, hoy tenemos para ustedes una noticia especial. Como saben, en la Secretaría vaticana para las Comunicaciones (desde donde hacemos News.va) colaboramos con el Papa Francisco ayudándole con sus cuentas en Twitter (@pontifex_es) e Instagram (@franciscus). 

En estas semanas, hemos llevado al Papa numerosos comentarios que muchos de ustedes, junto a personas de todo el mundo, han dejado en Instagram, Twitter y esta página facebook, en los que piden cercanía y oraciones por diversos problemas como salud, muerte de un ser querido, trabajo...

El Papa ha querido manifestarles a ustedes su cercanía, y asegurales que reza por ustedes. Y ha escrito de su puño y letra este mensaje para ustedes que aparece en la foto, y que dice: 

"A ti, que desde la gran comunidad digital me pides bendiciones y oración, quiero decirte: tú serás el don precioso en mi oración al Padre. Y tú no te olvides de rezar por mí, para que sea siervo del Evangelio de la Misericordia. Franciscus".