martes, 29 de marzo de 2016

Los obispos españoles piden a los gobiernos poner fin a "masacres" como el atentado de Pakistán


Los cristianos, objetivo de los talibanes en Oriente Medio
El atentado de Lahore y la matanza de monjas en Yemen, últimos episodios de persecución
El grupo talibán Jamaat ul Ahrar ha reivindicado la autoría del atentado perpetrado este domingo en el parque infantil Gulshan e Iqbal de la ciudad paquistaní de Lahore, en el que han muerto al menos 69 personas y 300 han resultado heridas. El atentado estaba dirigido contra los cristianos.
"Reivindicamos la autoría del ataque contra los cristianos que celebraban la Pascua", ha afirmado un portavoz de Tehreek e Taliban Pakistan Jamaat ul Ahrar, Ehansulá Ehsan, en declaraciones telefónicas al diario paquistaní 'The Express Tribune'.
"Forma parte de los ataques de martirio anual que iniciamos este año", denominada Saut ul Raad, ha destacado Ehsan. "Estábamos esperando esta ocasión. Queremos decirle al primer ministro (Nawaz Sharif) y a la LMP-N (su partido) que hemos llegado a Punjab y que vamos a por tí", ha añadido.
Gran parte de las víctimas son mujeres y niños, dado que el Gulshan e Iqbal es un parque infantil, que además se encuentra en una importante zona residencial de Lahore.
Los primeros indicios apuntan a que la bomba contaba con rodamientos de metal, que hicieron las veces de metralla, por lo que se sospecha que el atentado pretendía causar el mayor número de víctimas y de forma indiscriminada. El Ejército ha sido ya desplegado en la zona, que ha quedado acordonada por las fuerzas de seguridad.
Poco después del atentado, el gobierno de la región de Punjab, donde se encuentra Lahore, ha ordenado el cierre de todos los parques públicos y ha anunciado tres días de luto en la provincia. También se han cerrado centros comerciales y las principales de la ciudad han quedado desiertas.
Este atentado dinamita la relación, de aceptable coexistencia entre cristianos y musulmanes, que en los últimos años ya se había visto empañada por varias escaramuzas. Las recientes acusaciones de blasfemia contra la minoría cristiana completan este cuadro de tensión creciente, que han disparado la violencia y la animadversión contra ellos de la mayoría islámica. Todo ello enmarcado dentro de una situación de crecientes ataques sectarios en la última década.
 En un primer momento las autoridades paquistaníes han descartado que el atentado tuviese como objetivo los cristianos, a pesar de que a esa hora eran muchas las familias de esta religión que celebraban la Pascua en un céntrico parque. Pero la clarificación ha llegado a primera hora de la mañana del lunes, hora peninsular española, cuando los talibanes han reivindicado el ataque "contra cristianos". En los últimos meses, la minoría cristiana ha cargado repetidamente contra el Gobierno por no protegerlos con mayor firmeza.
Pese a representar el 1,6% de la población paquistaní, los cristianos constituyen la segunda minoría más importante del país solo por detrás de los hindúes. Y son un grupo de población nada desdeñable en la ciudad más grande del país, Karachi; en Peshawar y en la región de Punjab -cuya capital es Lahore-. El peso de las minorías budistas y cristianas de distintas confesiones alcanza hoy el 4% del total de la población, frente al 15% previo a la partición de Pakistán e India en dos Estados independientes a mediados del siglo pasado.
Buena parte de los cristianos paquistaníes son descendientes de hindúes pertenecientes a castas bajas que se convirtieron a la fe cristiana durante la época colonial británica, según un reciente reportaje de la BBC británica sobre esta cuestión. Pese a que su conversión obedecía, en muchos casos, a una decisión premeditada para huir de la injusticia del sistema hindú de castas, los cristianos siguen ocupando uno de los eslabones sociales más bajos y suelen desempeñar trabajos que los musulmanes desdeñan. Solo una pequeña parte, fundamentalmente residente en Karachi, ha recibido una mejor educación y está mejor asentada en el escalafón social.
Hasta la fecha, el peor ataque contra este colectivo se produjo en 2013 en Peshawar, cuando dos bombas dejaron cera de 80 muertos en una iglesia. Este resurgimiento de la violencia contra los cristianos es interpretado por muchos, según el citado reportaje de la BBC, como un mensaje directo a las potencias occidentales y como una forma de poner en aprietos al primer ministro Nawaz Sharif, aliado de Estados Unidos y Europa.
Prácticamente en paralelo al ataque, centenares de manifestantes expresaban en la capital paquistaní, Islamabad, su contrariedad con el ahorcamiento el mes pasado de Mumtaz Qadri, acusado del asesinato del entonces gobernador de Punjab en 2011, Salman Taseer, partidario de la reforma de la ley de blasfemia y contrario a la ejecución de Asia Bibi, mujer cristiana condenada a la horca por insultar al profeta y de cuestionar el Corán en una discusión.
Este tipo de actos de adhesión al extremismo son interpretados como una muestra del todavía amplio apoyo que tienen los islamistas entre amplias capas de la población paquistaní. En ese mismo año, 2011, se produjo otro asesinato de una alta autoridad a manos de los islamistas: el del líder cristiano y ministro de todo lo relacionado con las minorías Shahbaz Bhatti.
Estados Unidos ha condenado ya este "cobarde" atentado. "Este acto cobarde en lo que era un parque tranquilo y plácido parque ha matado a decenas de civiles inocentes y ha dejado decenas de heridos. Enviamos nuestras más profundas condolencias a los seres queridos de los fallecidos y nos acordamos y recamos de los muchos heridos en la explosión", ha afirmado un portavoz.
 "Estados Unidos está con el pueblo y el Gobierno de Pakistán en esta difícil hora. Vamos a seguir trabajando incansablemente con nuestros socios en Pakistán y toda la región para arrancar de raíz el azote del terrorismo", ha añadido.
También ha condenado el atentado de la Nóbel de la Paz Malala Yousafzai. "Estoy desolada por la muerte sin sentido de inocentes en Lahore. Mi corazón está con las víctimas y sus familias y amigos", ha afirmado. "Condeno este atentado en los términos más contundentes posibles. Estamos con las familias de las víctimas. Pakistán y el mundo deben unirse. Cada vida es valiosa y debe ser respetada y protegida", ha concluido.

Los obispos españoles han pedido a los gobiernos que tomen medidas para acabar con las "masacres" como el atentado perpetrado este domingo en Lahore (Pakistán) y aseguran sus oraciones por las al menos 70 víctimas mortales.

"Resucitar es un verbo que hay que conjugar todos los días"

Resucitar es un verbo que hay que conjugar todos los días y no solo en Pascua. Porque no tiene sentido celebrar la resurrección del Señor si no aprendemos a resucitar nosotros mismos a esa humanidad a la que el Modelo nos llama.

¿Que cómo se resucita? Aprendiendo a vivir (no a morir como algunos siguen predicando) desde los dones divinos que enjoyan nuestro fondo humano, nuestro ser.

¿Y cómo se detectan? Habrá que estar atentos a esa interioridad, a esa mina de tesoros, sobre la que muchas veces malvivimos como pordioseros. Habrá que aprender a desescombrar lo que, desde el interior o el exterior, nos impide llegar a la profundidad necesaria para hacernos con nuestra verdadera fortuna. Es de necios pasar hambre durmiendo inconscientes sobre una enorme herencia. Es trágico vivir tristes y desorientados sobre las auténticas semillas del mayor gozo, el gozo de ser nosotros mismos en camino a la plenitud.
Hay síntomas infalibles para detectar nuestras riquezas ocultas, la herencia que el Padre puso en nuestro centro. Son las "aspiraciones profundas", esas sensaciones con contenido sicológico que nos empujan a ser de determinada manera y no de otra. Son las "llamadas" de nuestro ser a acrecentar, desplegar y entregar nuestras cualidades específicas. Por lo que nos atrae descubrimos lo que en nosotros es atraído, es decir, esas potencialidades que buscan nuestro sí para germinar y nuestras manos para realizarse.
Hoy celebro la resurrección del Señor, pero también la dicha de haber descubierto experiencialmente el camino de mi propia resurrección terrena, primicia de la definitiva. Y lo hago con versos de mi antigua profesora de Mística con cuyas aspiraciones me identifico y en ellas me regocijo.


(Jairo del Agua)


Domingo de Pascua de la Resurreción del Señor. Benedicto XVI


La resurrección no fue para Jesús un simple retorno a la vida anterior, pues en ese caso se trataría de algo del pasado: hace dos mil años uno resucitó, volvió a su vida anterior, como por ejemplo Lázaro. 
La Resurrección se sitúa en otra dimensión: es el paso a una dimensión de vida profundamente nueva, que nos toca también a nosotros, que afecta a toda la familia humana, a la historia y al universo
Este acontecimiento, que introdujo una nueva dimensión de vida, una apertura de nuestro mundo hacia la vida eterna, cambió la existencia de los testigos oculares, como lo demuestran los relatos evangélicos y los demás escritos del Nuevo Testamento. 
Es un anuncio que generaciones enteras de hombres y mujeres a lo largo de los siglos han acogido con fe y han testimoniado a menudo al precio de su sangre, sabiendo que precisamente así entraban en esta nueva dimensión de la vida. 
También este año, en Pascua resuena inmutable y siempre nueva, en todos los rincones de la tierra, esta buena nueva: Jesús, muerto en la cruz, ha resucitado y vive glorioso, porque ha derrotado el poder de la muerte, ha introducido al ser humano en una nueva comunión de vida con Dios y en Dios. Esta es la victoria de la Pascua, nuestra salvación. Así pues, podemos cantar con san Agustín: "La resurrección de Cristo es nuestra esperanza", porque nos introduce en un nuevo futuro. 

Dejémonos iluminar por el esplendor del Señor resucitado. Acojámoslo con fe y adhirámonos generosamente a su Evangelio, como hicieron los testigos privilegiados de su resurrección; como hizo, algunos años después, san Pablo, que se encontró con el divino Maestro de un modo extraordinario en el camino de Damasco. No podemos tener sólo para nosotros el anuncio de esta Verdad que cambia la vida de todos. Con humilde confianza oremos: "Oh Jesús, que resucitando de entre los muertos has anticipado nuestra resurrección, nosotros creemos en ti". Me complace concluir con una exclamación que solía repetir Silvano del Monte Athos: "Alégrate, alma mía. Siempre es Pascua, porque Cristo resucitado es nuestra resurrección". 

BENEDICTO XVI, AUDIENCIA GENERAL, MIÉRCOLES 15 DE ABRIL DE 2009

«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»


Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 11-18 

En aquel tiempo, estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

Ellos le preguntan: - «Mujer, ¿por qué lloras?»

Ella les contesta: - «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

Jesús le dice: - «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»

Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: - «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».

Jesús le dice: - «¡María!».

Ella se vuelve y le dice: - «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».

 Jesús le dice: - «No me retengas, que todavía no he subido al Padre.

Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro"».


María Magdalena fue y anunció a los discípulos: - «He visto al Señor y ha dicho esto».

lunes, 28 de marzo de 2016

Papa: con María, hagamos resonar en el mundo el anuncio de la Resurrección de Cristo, Misericordia y esperanza


«En este Lunes después de Pascua, llamado ‘Lunes del Ángel’ nuestros corazones están aún llenos de la alegría pascual. Después del tiempo cuaresmal, tiempo de penitencia y de conversión, que la Iglesia ha vivido con particular intensidad en este Año Santo de la Misericordia; después de las sugestivas celebraciones del Triduo Santo, nos detenemos también hoy ante la tumba vacía de Jesús y meditamos con estupor y gratitud el gran misterio de la resurrección del Señor.
La vida ha vencido la muerte. ¡La misericordia y el amor han vencido sobre el pecado! Se necesita fe y esperanza para abrirse a este nuevo y maravilloso horizonte. Y nosotros sabemos que la fe y la esperanza son un don de Dios y debemos pedirlo:¡Señor, dame, dame, danos la fe, dame, danos la esperanza! ¡La necesitamos tanto! Dejémonos invadir por las emociones que resuenan en la secuencia pascual: ‘¡Sí que es cierto: Cristo ha resucitado!’. ¡El Señor ha resucitado entre nosotros! Esta verdad marcó de forma indeleble la vida de los Apóstoles que, después de la resurrección, sintieron de nuevo la necesidad de seguir a su Maestro y, tras recibir al Espíritu Santo, fueron sin miedo a anunciar a todos lo que habían visto con sus ojos y que habían experimentado  personalmente.
¡En este Año jubilar estamos llamados a redescubrir y a  acoger con especial intensidad el consolador anuncio de la resurrección: ‘Cristo, mi esperanza ha resucitado!’ ‘Cristo, mi esperanza ha resucitado!’ Si Cristo ha resucitado, podemos mirar con ojos y corazón nuevos todo evento de nuestra vida, también los más negativos. Los momentos de oscuridad, de fracaso y también de pecado pueden transformase y anunciar un camino nuevo. Cuando hemos tocado el fondo de nuestra miseria y de nuestra debilidad, Cristo resucitado nos da la fuerza para volvernos a levantar. ¡Si nos encomendamos a Él, su gracia nos salva! El Señor Crucificado y resucitado es la revelación plena de la misericordia, presente y activa en la historia. He aquí el mensaje pascual, que resuena aún hoy y que resonará durante todo el tiempo de Pentecostés.
María fue testigo silenciosa de los eventos de la pasión y de la resurrección de Jesús. Ella estuvo de pie al lado de la cruz, no se dobló ante el dolor, sino que su fe la fortaleció. En su corazón desgarrado de madre permaneció siempre encendida la llama de la esperanza. Pidámosle a Ella que nos ayude también a nosotros a acoger en plenitud el anuncio pascual de la resurrección, para encarnarlo en lo concreto de nuestra vida cotidiana.
Que la Virgen María nos done la certeza de fe, para que cada paso sufrido de nuestro camino, iluminado por la luz de la Pascua, sea bendición y alegría para nosotros y para los demás, en especial para los que sufren a causa del egoísmo  y de la indiferencia.
Invoquémosla, pues, con fe y devoción, con el Regina Coeli, la oración que sustituye el Ángelus durante todo el tiempo pascual.»
(Traducción del italiano: Cecilia de Malak)

"La resurrección de Jesús se sitúa más allá de la historia"

Jesús resucitado ya no pertenece a la historia humana con sus limitaciones, sufrimientos, impotencias, frustraciones... La resurrección trasciende esta vida, inicia otra existencia que es de plenitud, que colma todos los anhelos que nos podamos imaginar y mucho más.

La resurrección de Jesús se sitúa más allá de la historia, no pertenece a este mundo. Es metahistórica. A Jesús nadie de este mundo pudo verle resucitar, porque la resurrección pertenece a otra dimensión más allá de esta vida. Esto no es comprobable por los sentidos ni por la razón, sino solo aceptable por la fe en Jesús mismo. Lo más que alcanzamos a comprender es que responde a nuestros anhelos más profundos de vivir para siempre y en plenitud, y no de morir para quedar muertos. Jesús se esforzó una y otra vez en convencer a los discípulos de que estaba vivo de nuevo, de que no había muerto para quedar muerto. Este hecho cambió el rumbo de la historia de la humanidad.

Los evangelistas cuentan de muchas maneras la experiencia de haber tratado con Jesús resucitado, pero todos coinciden en afirmar lo mismo: Jesús ha resucitado. Fueron muy honestos en sus narraciones, pues a pesar del absoluto machismo imperante, recogen las apariciones a María Magdalena y a otras mujeres como las primeras que hizo Jesús, e incluso recogen cómo les manda a ellas ir a anunciar a los discípulos que ha resucitado. A partir del hecho de la resurrección de Jesús, todos los apóstoles y discípulos empiezan a llamarle Señor. Y estaban tan convencidos de ello que dieron su vida por esta causa. La resurrección de Jesús fue lo primero que empezaron a enseñar y a atestiguar, porque se dieron cuenta de que era el hecho cumbre y más importante de su vida, para El y para nosotros.
Si no fuera así, ¿quién compensaría a tantos seres humanos y tantos seres vivos, que son víctimas de una muerte injusta, prematura y totalmente indigna, por el hambre, la sed, las guerras, la emigración, la violencia, los abusos, el terrorismo, las torturas, la injusticia, como le pasó al propio Jesús? Nosotros ya nada podemos hacer para repararles un daño tan grande. Por eso, morir para quedar muertos es inadmisible, insoportable, absurdo.
La aspiración de todo ser vivo es vivir para siempre y ser feliz: la respuesta a esta aspiración es Jesús resucitado, y no solo para los seres humanos, sino también para toda la creación: todo ser vivo quiere vivir. El gran Pitágoras ya lo intuyó: "lo que empieza es para siempre, lo que empieza no termina nunca, tan solo cambia".Sin duda tiene que haber y va a haber plenitud para todos y para todo. La vida es la aspiración universal de todo ser viviente. Lo contrario es contradictorio, absurdo, horroroso: tener tanta ansia de vivir para quedar muerto, muerto para siempre, no cabe en la cabeza.

A la luz de la resurrección, todo lo que mata, destruye, hace sufrir, daña, perjudica, es indigno; y ya solo es digno aquello que potencia y facilita la vida, la felicidad, la alegría, la igualdad, la justicia, la esperanza, la fraternidad, el amor, para todos y para todo. Esto anticipa un poco la resurrección, y nos hace dignos de poseerla un día en su plenitud. Es posible construir un mundo nuevo, con vida digna para todos y para todo ser viviente: luchemos por él.


(Faustino Vilabrille).- 

Carta de Dios para ti

Querido (a) hijo (a):
Tú, que eres un ser humano, eres mi milagro. Y eres fuerte, capaz, inteligente y lleno de dones y talentos. Cuéntalos y entusiásmate con ellos. Reconócete. Encuéntrate. Acéptate. Anímate. Y piensa que, desde este momento, puedes cambiar tu vida para bien, si te lo propones y te llenas de entusiasmo. Y sobre todo, si te das cuenta de la felicidad que puedes conseguir con sólo desearlo.
Eres mi creación más grande. Eres mi milagro. No temas comenzar una nueva vida. No te lamentes nunca. No te quejes. No te atormentes. No te deprimas. ¿Cómo puedes temer, si eres mi milagro?. Estás dotado de poderes desconocidos para todas las criaturas del universo. Eres único. Nadie es igual a ti. Sólo en ti está aceptar el camino de la felicidad y enfrentarlo, y seguir siempre adelante hasta el fin. Simplemente porque eres libre.
En ti está el poder de no atarte a las cosas. Las cosas no hacen la felicidad. Te hice perfecto para que aprovecharas tu capacidad y no para que te destruyas con cosas superficiales. Te di el poder de pensar, de amar, de determinar, de reír, de imaginar, de crear, de planear, de hablar, de rezar… Te di el dominio de elegir tu propio destino usando tu voluntad. ¿Qué has hecho de estas tremendas fuerzas que te di?. No importa. De hoy en más, olvida tu pasado, usando sabiamente ese poder de elección.
Elige amar en lugar de odiar, elige reír en lugar de llorar, elige actuar en lugar de aplazar, elige crecer en lugar de consumirte, elige bendecir en lugar de blasfemar, elige vivir en lugar de morir.
Y aprende a sentir mi presencia en cada acto de tu vida. Crece cada día un poco más en el optimismo de la esperanza. Deja atrás los miedos y los sentimientos de derrota. Yo estoy a tu lado siempre. Llámame, búscame, acuérdate de mi. Vivo en ti desde siempre y siempre te estoy esperando para amarte. Si has de venir hacia mi algún día…que sea hoy, en este momento. Cada instante que vivas sin mi, es un instante infinito que pierdes de paz.
Trata de volverte niño, simple, inocente, generoso, dador, con capacidad de asombro y capacidad para conmoverte ante la maravilla de sentirte humano, porque puedes conocer mi amor, puedes sentir una lágrima, puedes comprender el dolor…
No te olvides que eres mi milagro. Que te quiero feliz, con misericordia, con piedad, para que este mundo que transitas pueda acostumbrarse a reír, siempre que tú aprendas a reír. Y si eres mi milagro, entonces usa tus dones y cambia tu medio ambiente, contagiando esperanza y optimismo sin temor, porque yo estoy a tu lado.

Con todo cariño, DIOS.
 Artículo originalmente publicado por encuentra.com

"Cristo, mi esperanza, ha resucitado", clama el Papa en el Regina Coeli.Francisco denuncia el "execrable" atentado de Lahore, "un crimen vil e insensato"


La alegría de la Resurrección se vio empañada por el"crimen vil e insensato" atentado que ha acabado con la vida de decenas de cristianos en Lahore (Pakistán), mientras celebraban la Pascua. A ellos quiso dedicar el Papa Francisco el primer Regina Coeli de este Lunes de Pascua, incidiendo en que "la violencia, el odio homicida sólo conducen al dolor y a la destrucción", y clamando una oración por las víctimas, sus familiares y las minorías cristianas y étnicas en todo el mundo.
"Ayer, en Pakistán, la santa Pascua ha sido ensangrentada por un execrable atentado, que ha matado a personas inocentes, la mayoría familias de la minoría cristianas, especialmente mujeres y niños mujeres, que celebraban en un parque público la Resurrección", comenzó el Papa, quien quiso manifestar "mi cercanía a cuantos han sido golpeados por este crimen vil e insensato, e invito a rezar al Señor por las numerosas víctimas y heridos".
Al tiempo, pidió "a las autoridades civiles y a todos los componentes sociales de esta nación para que hagan un esfuerzo para dar seguridad y serenidad a la población, y en particular a las minorías religiosas más vulnerables".
"La violencia y el odio homicida sólo conducen al dolor y a la destrucción. El respeto y la fraternidad son la única vía para la paz", subrayó Bergoglio, quien insistió en que "la Pascua del Señor nos suscita la oración a Dios para que frene la mano de los violentos. Que dejen de sembrar terror y muerte, que en el mundo reine el amor, la justicia y la reconciliación".

"Oremos todos por los muertos en este atentado, por los familiares, por las minorías cristianas y étnicas de todas las naciones", concluyó.
Antes de este recuerdo, Francisco invitó a los fieles a repetir, hasta en tres ocasiones, la gloria de la Resurrección. "Cristo, mi esperanza, ha resucitado", gritó el Papa, quien pidió a los creyentes que, a lo largo de esta semana, leyeran un fragmento del Evangelio referido a la Resurrección de Jesús.
"Hoy vemos la tumba abierta de Jesús, y meditamos con estupor y reconocimiento el gran misterio de la Resurrección del Señor", arrancó el Papa, quien señaló cómo "la vida ha vencido a la muerte, la misericordia y el amor han vencido al pecado. Sueño de fe y esperanza para abrirse a este nuevo y maravilloso horizonte".
Para Bergoglio, "la fe y la esperanza son un don de Dios, y se lo debemos pedir al Señor. Dame la fe, dame la esperanza, la necesitamos". También para decir a todo el mundo que "Jesús ha resucitado de verdad, en medio de nosotros" y para, como hicieran los discípulos, "seguir al maestro y recibir el espíritu santo, y caminar sin miedo a anunciar a todos lo que habían visto y experimentado".
"En este año jubilar, estamos llamados a redescubrir el anuncio de la Resurrección", invitó el Papa. "Si Cristo ha resucitado, podemos mirar con ojos nuevos todo lo que sucede en la vida, incluso lo negativo. En momentos de dudas, fallos o pecados, pueden transformarse y anunciar un camino nuevo. Cuando hemos tocado el fondo de nuestra miseria y debilidad, Cristo resucitado nos da la fuerza para volver a levantarnos. Su gracia nos salva".

(Jesús Bastante).-

domingo, 27 de marzo de 2016

Atentado suicida en un parque lleno de familias cristianas pakistaníes

Al menos 63 cristianos muertos y 300 heridos mientras celebraban la Pascua en un parque de Lahore
La mayoría de las víctimas son mujeres y niños que festejaban la alegría pascual
Al menos 63 personas murieron y decenas resultaron heridas en una explosión este domingo por la noche (hora local) cerca de un parque en Lahore, gran ciudad del este de Pakistán, donde cristianos celebraban Pascua, según un alto responsable local.
"El balance subió a 63 muertos. Las operaciones de rescate continúan", declaróMuhamad Usman, un alto responsable administrativo de la ciudad de Lahore, agregando que los militares se desplegaron en el lugar.
"Hemos necesitado la ayuda del Ejército. Los militares llegaron al lugar y ayudan en las tareas de rescate y de seguridad", explicó.
Según este alto responsable, mujeres y niños figuran entre las víctimas y el balance podría subir, puesto que hay varios heridos "en estado crítico".
Un balance anterior daba la cifra de 25 muertos.
"Al parecer se trata de un atentado suicida (...) El parque estaba lleno este domingo", declaró a la AFP Haider Ashraf, oficial de policía. Agregó que se habían encontrado rodamientos en la plaza.
La deflagración se produjo en un aparcamiento cerca del parque Gulshan-e-Iqbal, próximo al centro de la ciudad, donde la comunidad cristiana celebraba este domingo de Pascua.
"Un suicida hizo explotar las bombas que portaba en el parque Gulshan Iqbal cerca de una zona infantil en torno a las 19.00" hora local -las cuatro de la tarde, hora peninsular española-, según ha explicado a Efe el portavoz policial del área, Mohamed Salim.
Un portavoz de los servicios de rescate de la ciudad, Jam Sajjad, ha señalado a esta misma agencia que el parque Gulshan Iqbal tiene una extensión enorme, con zona de actividades para niños y que en el momento de la explosión el lugar estaba lleno de familias que van a pasar allí la tarde los fines de semana.
"Cuando se produjo la explosión, las llamas eran tan altas que sobrepasaron los árboles y vi cuerpos volando por el aire", relata Hasan Imran, de 30 años, que había acudido al parque esta tarde a dar un paseo.
El Gobierno provincial del Punjab, de la que Lahore es la capital, ha informado en su cuenta de Twitter de que se ha declarado el estado de emergencia en todos los hospitales de la ciudad y ha anunciado tres días de luto oficial.
Salman Rafique, un portavoz del gobierno provincial, ha explicado que la cifra de fallecidos podría aumentar porque muchos de los 280 heridos están siendo operados.
Muchos de los heridos, según cuentan los medios locales citados por Reuters, han tenido que ser desplazados a los hospitales en taxis por la escasez de ambulancias.
"¿Qué clase de gente ataca a niños en un parque?"
"Estábamos allí para pasar un buen rato y disfrutar del tiempo", asegura Nasreen Bibi en el hospital donde espera llorando a que los médicos le digan cómo está su hija de dos años que ha resultado herida. "¿Que clase de gente ataca a niños en un parque?", se lamenta.
A mediados de marzo, 15 personas murieron y 30 resultaron heridas en un atentado con bomba contra un autobús en el que viajaban empleados del Gobierno en la ciudad de Peshawar, en el noroeste del país.

A pesar de ello, los atentados talibanes se han reducido tras el comienzo de una operación militar en las zonas tribales en 2014 y que todavía continúa en la que han muerto unos 3.500 insurgentes, según el Ejército.(RD/Agencias)

«Lleven a todos la alegría y la esperanza de Cristo resucitado». Mensaje de Pascua y bendición Urbi et Orbi del Papa Francisco

Jesucristo, encarnación de la misericordia de Dios, ha muerto en cruz por amor, y por amor ha resucitado. Por eso hoy proclamamos: ¡Jesús es el Señor!». Resuenan fuertes las palabras del Sucesor de Pedro pronunciadas desde el balcón central de la Basílica Vaticana, dirigidas a la Ciudad de Roma y al Mundo, en este 2016, Año de la Misericordia.

Después de presidir la Santa Misa de Pascua, en una plaza de San Pedro repleta de peregrinos y fieles provenientes de diversas partes del mundo, decorada con flores para la ocasión, y de prodigar saludos y bendiciones a los fieles presentes en un breve recorrido con el Papamóvil, el Pontífice subió al balcón central de la Basílica de san Pedro para impartir su mensaje Urbi et Orbi en el año Jubilar de la Misericordia.

Afirmando que “la resurrección de nuestro Señor Jesucristo cumple la profecía del Salmo «La misericordia de Dios es eterna», el padre y Pastor de la Iglesia Universal reiteró que “el amor de Jesús amor es para siempre, nunca muere”, y, constatando las realidades de un mundo “lleno de personas que sufren en el cuerpo y en el espíritu”, con “crónicas diarias repletas de informes sobre delitos brutales”, y de “conflictos armados a gran escala”, proclamó, una vez más, la esperanza que nos llega de Jesús Resucitado.

El primer pensamiento del Papa fue a la querida Siria, “país desgarrado por un largo conflicto, con su triste rastro de destrucción, muerte, desprecio por el derecho humanitario y la desintegración de la convivencia civil”. El pontífice encomendó al poder del Señor las conversaciones en curso para que se puedan recoger los frutos de paz y emprender la construcción de una sociedad fraterna.

Un intercambio fecundo entre pueblos y culturas deseó para las zonas de la cuenca del Mediterráneo y de Medio Oriente, en particular en Irak, Yemen y Libia, como también la convivencia pacífica entre israelíes y palestinos en Tierra Santa, a través de “un compromiso cotidiano de trabajar en la construcción de los cimientos de esa paz”. También rezó por una solución definitiva de la guerra en Ucrania, y para que “el Señor de la vida avive nuestra cercanía a las víctimas del terrorismo”, esa “forma ciega y brutal de violencia que no cesa de derramar sangre inocente en diferentes partes del mundo”.

Con un pensamiento particular puesto en Burundi, Mozambique, la República Democrática del Congo y en el Sudán del Sur, el Obispo de Roma elevó una plegaria para que el Señor “lleve a buen término las perspectivas de paz en África”, y deseó, asimismo, que el mensaje pascual “se proyecte también sobre el pueblo venezolano, en las difíciles condiciones en las que vive, así como sobre los que tienen en sus manos el destino del país, para que se trabaje en pos del bien común, buscando formas de diálogo y colaboración entre todos”.
Con los hermanos y hermanas emigrantes y refugiados que huyen de la guerra, el hambre, la pobreza y la injusticia social en su corazón, el Obispo de Roma deseó que “la próxima Cumbre Mundial Humanitaria no deje de poner en el centro a la persona humana”.  

También la tierra, nuestra casa común, “maltratada y vilipendiada por una explotación ávida de ganancias”, en el mensaje del Papa de este 2016,  con una particular mención a “las zonas afectadas por los cambios climáticos que en ocasiones provoca sequía o inundaciones, con las consiguientes crisis alimentarias”.

Por último, a todos los que han perdido toda esperanza y el gusto de vivir, a los ancianos abrumados que en la soledad sienten perder vigor, a los jóvenes a quienes parece faltarles el futuro, el Vicario de Cristo proclamó la esperanza del mensaje que nos da Jesús Resucitado: «Mira, hago nuevas todas las cosas... al que tenga sed yo le daré de la fuente del agua de la vida gratuitamente» (Ap 21,5-6).

“Que este mensaje consolador de Jesús nos ayude a todos nosotros a reanudar con mayor vigor la construcción de caminos de reconciliación con Dios y con los hermanos”.

(GM – RV)

¿Dónde buscar al que vive?

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La fe en Jesús, resucitado por el Padre, no brotó de manera natural y espontánea en el corazón de los discípulos. Antes de encontrarse con él, lleno de vida, los evangelistas hablan de su desorientación, su búsqueda en torno al sepulcro, sus interrogantes e incertidumbres.
María de Magdala es el mejor prototipo de lo que acontece probablemente en todos. Según el relato de Juan, busca al crucificado en medio de tinieblas, «cuando aún estaba oscuro». Como es natural, lo busca «en el sepulcro». Todavía no sabe que la muerte ha sido vencida. Por eso, el vacío del sepulcro la deja desconcertada. Sin Jesús, se siente perdida.
Los otros evangelistas recogen otra tradición que describe la búsqueda de todo el grupo de mujeres. No pueden olvidar al Maestro que las ha acogido como discípulas: su amor las lleva hasta el sepulcro. No encuentran allí a Jesús, pero escuchan el mensaje que les indica hacia dónde han de orientar su búsqueda: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado».
La fe en Cristo resucitado no nace tampoco hoy en nosotros de forma espontánea, solo porque lo hemos escuchado desde niños a catequistas y predicadores. Para abrirnos a la fe en la resurrección de Jesús, hemos de hacer nuestro propio recorrido. Es decisivo no olvidar a Jesús, amarlo con pasión y buscarlo con todas nuestras fuerzas, pero no en el mundo de los muertos. Al que vive hay que buscarlo donde hay vida.
Si queremos encontrarnos con Cristo resucitado, lleno de vida y de fuerza creadora, lo hemos de buscar, no en una religión muerta, reducida al cumplimiento y la observancia externa de leyes y normas, sino allí donde se vive según el Espíritu de Jesús, acogido con fe, con amor y con responsabilidad por sus seguidores.
Lo hemos de buscar, no entre cristianos divididos y enfrentados en luchas estériles, vacías de amor a Jesús y de pasión por el Evangelio, sino allí donde vamos construyendo comunidades que ponen a Cristo en su centro porque, saben que «donde están reunidos dos o tres en su nombre, allí está él».
Al que vive no lo encontraremos en una fe estancada y rutinaria, gastada por toda clase de tópicos y fórmulas vacías de experiencia, sino buscando una calidad nueva en nuestra relación con él y en nuestra identificación con su proyecto. Un Jesús apagado e inerte, que no enamora ni seduce, que no toca los corazones ni contagia su libertad, es un «Jesús muerto». No es el Cristo vivo, resucitado por el Padre. No es el que vive y hace vivir.
José Antonio Pagola


MENSAJE DE PASCUA DE RESURRECCIÓN. Revestidos del Hijo de Dios.

“Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras: « ¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?». Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida y eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y quedaron aterradas. Él les dijo: «No tengáis miedo. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? Ha resucitado. No está aquí” (Mc 16, 1-6).
Es Pascua florida, la fiesta central del Año Cristiano, la razón de nuestra fe, porque Aquel en quien creemos no es un mito, ni una leyenda, sino una persona que vive y nos ofrece la mayor posibilidad de plenitud, por la esperanza de nuestro destino.
Un personaje joven, vestido de blanco, nos anuncia que Jesucristo está resucitado. Algunos ven en el joven al mismo Jesucristo, a Aquel que en lo alto del monte se transfiguró y adelantó esta hora, cuando “sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo”.
En la liturgia bautismal, el sacerdote, después de derramar el agua sobre el neófito, y aún más si es adulto, le ofrece una vestidura blanca. En los primeros siglos del cristianismo, el recién bautizado la llevaba durante toda la octava de Pascua.
La túnica que nos dejó Jesús al pie de la Cruz se ha convertido en vestidura filial para todos los que participamos por gracia del sacramento del bautismo. Como en un revestimiento real, aunque invisible, los cristianos formamos la gran muchedumbre que avanza con vestiduras blancas hacia el trono de Dios, vestiduras que han sido lavadas en la sangre del Cordero.
Nuestra mirada, a veces tan opaca, debería atravesar la realidad a menudo tan oscura, y adentrarse en lo más profundo del corazón, como lo hicieron las mujeres en el interior del sepulcro, y contemplar con sobrecogimiento la identidad a la que hemos sido elevados por el regalo del Resucitado.
Por Aquel que nos ha conseguido la túnica blanca, podemos sentarnos en el banquete de bodas, y cuando seamos presentados ante el Padre Dios, al vernos revestidos como su Hijo amado, nos abrazará entrañablemente.
No destruyamos la túnica sagrada que nos ha regalado a tanto precio Jesucristo. San Pablo nos estimula a ser conscientes y responsables del don filial que hemos recibido: “Revestíos más bien del Señor Jesucristo” (Rm 13, 14). “Y revestíos de la nueva condición humana creada a imagen de Dios” (Ef 4, 24). “Así pues, como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta. Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo. Sed también agradecidos” (Col 3,12-15).
¡Feliz Pascua!
Ángel Moreno de Buenafuente


CRISTO HA RESUCITADO ¡ALELUYA! ¡FELICES PASCUAS A TODOS!

Queridos amigos, queremos felicitarles las Pascuas con unas palabras de la homilía del Papa Francisco en la Vigilia Pascual:
"Continuamente vemos, y veremos, problemas cerca de nosotros y dentro de nosotros. Siempre los habrá, pero hay que iluminar esos problemas con la luz del Resucitado, en cierto modo hay que «evangelizarlos».
Evangelizar los problemas. No permitamos que la oscuridad y los miedos atraigan la mirada del alma y se apoderen del corazón, sino escuchemos las palabras del Ángel: el Señor «no está aquí. Ha resucitado» (v.6); Él es nuestra mayor alegría, siempre está a nuestro lado y nunca nos defraudará.
Este es el fundamento de la esperanza, que no es simple optimismo, y ni siquiera una actitud psicológica o una hermosa invitación a tener ánimo. La esperanza cristiana es un don que Dios nos da si salimos de nosotros mismos y nos abrimos a Él.
Esta esperanza no defrauda porque el Espíritu Santo ha sido infundido en nuestros corazones (cf. Rm 5,5). El Paráclito no hace que todo parezca bonito, no elimina el mal con una varita mágica, sino que infunde la auténtica fuerza de la vida, que no consiste en la ausencia de problemas, sino en la seguridad de que Cristo, que por nosotros ha vencido el pecado, ha vencido la muerte, ha vencido el miedo, siempre nos ama y nos perdona.
Hoy es la fiesta de nuestra esperanza, la celebración de esta certeza: nada ni nadie nos podrá apartar nunca de su amor (cf. Rm 8,39).
El Señor está vivo y quiere que lo busquemos entre los vivos. Después de haberlo encontrado, invita a cada uno a llevar el anuncio de Pascua, a suscitar y resucitar la esperanza en los corazones abrumados por la tristeza, en quienes no consiguen encontrar la luz de la vida.
Hay tanta necesidad de ella hoy. Olvidándonos de nosotros mismos, como siervos alegres de la esperanza, estamos llamados a anunciar al Resucitado con la vida y mediante el amor...
¿Cómo podemos alimentar nuestra esperanza? ... Hacer memoria de las palabras de Jesús, hacer memoria de todo lo que Él ha hecho en nuestra vida. No olvidemos su Palabra y sus obras...
Queridos hermanos y hermanas, ¡Cristo ha resucitado! Y nosotros tenemos la posibilidad de abrirnos y de recibir su don de esperanza. Abrámonos a la esperanza y pongámonos en camino; que el recuerdo de sus obras y de sus palabras sea la luz resplandeciente que oriente nuestros pasos confiadamente hacia esa Pascua que no conocerá ocaso".
News.va


sábado, 26 de marzo de 2016

Sábado Santo: Descendió a los infiernos

Parece un día plano, sin más emoción que la muerte ya pasada, sin liturgia cristiana (hasta la gran vigilia de pascua, esta noche, puesto ya el sol, a la luna llena de la primavera).
Y sin embargo, en este preciso día, la confesión pascual del NT y la liturgia de la Iglesia incluye la certeza de que Jesús fue sepultado y bajó a los infiernos (es decir, al abismo de la muerte, que los antiguos llamaban Hades o Sheol), como indican de formas convergentes la tradición paulina (1 Cor, 15, 4) y los evangelios (cf. Mc 15, 42-47 par).
Pues bien, avanzando en esa línea, el Credo de los apóstoles añade que descendió a los infiernos (en griego: katelthonta eis ta katôtata; en latin: descendit ad inferos), conforme a una palabra clave de la tradición cristiana que dice:

«Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos».

Voy a fijarme hoy en la ante-última frase, una palabra que a veces tendemos a olvidar, como si no formara parte del Credo, nosotros que apenas creemos en “un infierno eterno” (condena total) que vendría de Dios, pero que vamos creando multitud infierno de condena, de exclusión y muerte en ese mismo mundo.
El infierno al que bajó Jesús:
- es, en primer lugar la muerte eterna que tiende a dominarlo todo, la destrucción sin salida, el frío cósmico...
- pero es, en segundo lugar, la muerte histórico que tiende a dominarlo todo, la muerte que viene del pecado, de la injusticia, de la indiferencia, de la prepotencia y violencia de algunos (de muchos)
- esa muerte aparece más clara en las tierras dominadas por ISIS o por los traficantes de la vida, pero también en Lesbos y Eidumene..., en los hambrientos, refugiados, trabajadores del hambre..
- esa muerte está en la gran política de Europa o de la Gran América, de aquellos poderes que no acogen, sino que expulsan de su tierra a los emigrantes del miedo, del hambre...
- es la muerte fabricantes de armas, de los violadores y asesinos...La muerte de las cárceles, de las casas sin pan, de los caminos sin salida, de los hospitales...
El infierno está en todos los lugares donde tiende a dominar el odio y la prepotencia... el desinterés, la envidia... Pues bien, en ese contexto debemos añadir:
sin la bajada de Cristo a los infiernos de la historia humana no existe redención cristiana, no se puede hablar de muerte verdadera, ni de auténtica pascua; si no ayudamos a los condenados al infierno de nuestro mundo no podremos entender al Cristo.

A lo largo de toda su vida, y de un modo especial a través de su muerte en Cruz (con los expulsados y condenados de la humanidad), Jesús “descendió a los infiernos”. Al proclamar esa palabra, el credo venerable de la Iglesia expresa un misterio de muerte (de encarnación en la miseria y sufrimiento de los hombres) y de victoria sobre la muerte, que pertenece a la experiencia más honda del evangelio (Imagen: Icono de Jesús que baja con su cruz al "infierno" de Adán, para liberar a los cautivos de la opresión y de la muerte).
Xabier Pikaza Ibarrondo