viernes, 25 de septiembre de 2015

"El dolor aquí es palpable", el Papa en la Zona Cero de Nueva York


Me produce distintos sentimientos, emociones, estar en la Zona Cero donde miles de vidas fueron arrebatadas en un acto insensato de destrucción. Aquí el dolor es palpable. El agua que vemos correr hacia ese centro vacío nos recuerda todas esas vidas que se fueron bajo el poder de aquellos que creen que la destrucción es la única forma de solucionar los conflictos. Es el grito silencioso de quienes sufrieron en su carne la lógica de la violencia, del odio, de la revancha. Una lógica que lo único que puede causar es dolor, sufrimiento, destrucción, lágrimas. El agua cayendo es símbolo también de nuestras lágrimas. Lágrimas por las destrucciones de ayer, que se unen a tantas destrucciones de hoy. Este es un lugar donde lloramos, lloramos el dolor que provoca sentir la impotencia frente a la injusticia, frente al fratricidio, frente a la incapacidad de solucionar nuestras diferencias dialogando. En este lugar lloramos la pérdida injusta y gratuita de inocentes por no poder encontrar soluciones en pos del bien común. Es agua que nos recuerda el llanto de ayer y el llanto de hoy.
Hace unos minutos encontré a algunas familias de los primeros socorristas caídos en servicio. En el encuentro pude constatar una vez más cómo la destrucción nunca es impersonal, abstracta o de cosas; sino, que por sobre todo, tiene rostro e historia, es concreta, posee nombres. En los familiares, se puede ver el rostro del dolor, un dolor que nos deja atónitos y grita al cielo.
 Pero a su vez, ellos me han sabido mostrar la otra cara de este atentado, la otra cara de su dolor: el poder del amor y del recuerdo. Un recuerdo que no nos deja vacíos. El nombre de tantos seres queridos están escritos aquí en lo que eran las bases de las torres, así los podemos ver, tocar y nunca olvidar.
 Aquí, en medio del dolor lacerante, podemos palpar la capacidad de bondad heroica de la que es capaz también el ser humano, la fuerza oculta a la que siempre debemos apelar. En el momento de mayor dolor, sufrimiento, ustedes fueron testigos de los mayores actos de entrega y ayuda. Manos tendidas, vidas entregadas. En una metrópoli que puede parecer impersonal, anónima, de grandes soledades, fueron capaces de mostrar la potente solidaridad de la mutua ayuda, del amor y del sacrificio personal. En ese momento no era una cuestión de sangre, de origen, de barrio, de religión o de opción política; era cuestión de solidaridad, de emergencia, de hermandad. Era cuestión de humanidad. Los bomberos de Nueva York entraron en las torres que se estaban cayendo sin prestar tanta atención a la propia vida. Muchos cayeron en servicio y con en su sacrificio permitieron la vida de tantos otros.
Este lugar de muerte se transforma también en un lugar de vida, de vidas salvadas, un canto que nos lleva a afirmar que la vida siempre está destinada a triunfar sobre los profetas de la destrucción, sobre la muerte, que el bien siempre despertará sobre el mal, que la reconciliación y la unidad vencerán á sobre el odio y la división.
En este lugar de dolor y de recuerdo, me llena de esperanza la oportunidad de asociarme a los líderes que representan las muchas tradiciones religiosas que enriquecen la vida de esta gran ciudad. Espero que nuestra presencia aquí sea un signo potente de nuestras ganas de compartir y reafirmar el deseo de ser fuerzas de reconciliación, fuerzas de paz y justicia en esta comunidad y a lo largo y ancho de nuestro mundo. En las diferencias, en las discrepancias, es posible vivir un mundo de paz. Frente a todo intento uniformizador es posible y necesario reunirnos desde las diferentes lenguas, culturas, religiones y alzar la voz a todo lo que quiera impedirlo. Juntos hoy somos invitados a decir «no» a todo intento uniformante y «sí» a una diferencia aceptada y reconciliada.
 Y para eso necesitamos desterrar de nosotros sentimientos de odio, de venganza, de rencor. Y sabemos que eso solo es posible como un don del cielo. Aquí, en este lugar de la memoria, cada uno a su manera, pero juntos, les propongo hacer un momento de silencio y oración. Pidamos al cielo el don de empeñarnos por la causa de la paz. Paz en nuestras casas, en nuestras familias, en nuestras escuelas, en nuestras comunidades. Paz en esos lugares donde la guerra parece no tener fin. Paz en esos rostros que lo único que han conocido ha sido el dolor. Paz en este mundo vasto que Dios nos lo ha dado como casa de todos y para todos.  Tan solo, PAZ. Oremos en silencio.
Así, la vida de nuestros seres queridos no será una vida que quedará en el olvido, sino que se hará presente cada vez que luchemos por ser profetas de construcción, profetas de reconciliación, profetas de paz.


El futuro nos pide decisiones críticas y globales de cara a los conflictos mundiales, el Papa en la ONU

“No podemos permitirnos postergar «algunas agendas» para el futuro. El futuro nos pide decisiones críticas y globales de cara a los conflictos mundiales que aumentan el número de excluidos y necesitados”, afirmó el Papa Francisco en su discurso en la sede de la Organización de las Naciones Unidas.
Esta es la quinta vez que un Pontífice visita las Naciones Unidas. Lo hicieron Pablo VI en 1965, Juan Pablo II en 1979 y 1995, y Benedicto XVI en 2008.
“El tiempo presente nos invita a privilegiar acciones que generen dinamismos nuevos en la sociedad hasta que fructifiquen en importantes y positivos acontecimientos históricos”, dijo el Papa.
“La adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en la Cumbre mundial que iniciará hoy mismo, es una importante señal de esperanza. Confío también que la Conferencia de París sobre cambio climático logre acuerdos fundamentales y eficaces”.
“No bastan, sin embargo, los compromisos asumidos solemnemente, aun cuando constituyen un paso necesario para las soluciones”.
“La casa común de todos los hombres debe continuar levantándose sobre una recta comprensión de la fraternidad universal  y sobre el respeto de la sacralidad de cada vida humana, de cada hombre y cada mujer; de los pobres, de los ancianos, de los niños, de los enfermos, de los no nacidos, de los desocupados, de los abandonados”.
“La guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente. Si se quiere un verdadero desarrollo humano integral para todos, se debe continuar incansablemente con la tarea de evitar la guerra entre las naciones y entre los pueblos”.
 “No puedo dejar de reiterar mis repetidos llamamientos en relación con la dolorosa situación de todo el Oriente Medio, del norte de África y de otros países africanos, donde los cristianos, junto con otros grupos culturales o étnicos e incluso junto con aquella parte de los miembros de la religión mayoritaria que no quiere dejarse envolver por el odio y la locura, han sido obligados a ser testigos de la destrucción de sus lugares de culto, de su patrimonio cultural y religioso, de sus casas y haberes y han sido puestos en la disyuntiva de huir o de pagar su adhesión al bien y a la paz con la propia vida o con la esclavitud”.
“El abuso y la destrucción del ambiente, al mismo tiempo, van acompañados por un imparable proceso de exclusión. En efecto, un afán egoísta e ilimitado de poder y de bienestar material lleva tanto a abusar de los recursos materiales disponibles como a excluir a los débiles y con menos habilidades, ya sea por tener capacidades diferentes (discapacitados) o porque están privados de los conocimientos e instrumentos técnicos adecuados o poseen insuficiente capacidad de decisión política. La exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente”.
Para Radio Vaticano, MTC.
Discurso completo del Papa

Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho.


Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 18-22
Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó:
-«¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos contestaron:
-«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.»
Él les preguntó:
-«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Pedro tomó la palabra y dijo:
-«El Mesías de Dios.»
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió:
-«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día. »
Palabra del Señor

jueves, 24 de septiembre de 2015

Una Nación es considerada grande cuando defiende la libertad, el Papa al Congreso de los EEUU, “rostro de su pueblo”

“Ustedes son el rostro de su pueblo, sus representantes.Y están llamados a defender y custodiar la dignidad de sus conciudadanos en la búsqueda constante y exigente del bien común, pues éste es el principal desvelo de la política. 
Un pueblo con alma puede pasar por muchas encrucijadas, tensiones y conflictos, pero logra siempre encontrar los recursos para salir adelante y hacerlo con dignidad”, lo dijo el Papa Francisco en Washington, en un intenso discurso al Congreso de los EEUU. 
Recordando las viscisitudes de la historia contemporánea de la humanidad, el Obispo de Roma citó la historia política de los Estados Unidos, donde la democracia está radicada en la mente del Pueblo. “Toda actividad política debe servir y promover el bien de la persona humana y estar fundada en el respeto de su dignidad”, subrayó. “Si es verdad que la política debe servir a la persona humana, no puede ser esclava de la economía y de las finanzas
La política responde a la necesidad imperiosa de convivir para construir juntos el bien común posible, el de una comunidad que resigna intereses particulares para poder compartir, con justicia y paz, sus bienes, sus intereses, su vida social”
Más adelante en su intenso discurso el Papa observó que “el parámetro que usemos para los demás será el parámetro que el tiempo usará con nosotros. : queremos seguridad, demos seguridad; queremos vida, demos vida; queremos oportunidades, brindemos oportunidades”, para precisar que la regla de oro nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo
Citando personajes de la historia estadounidense el Santo Padre constató que una Nación es considerada grande cuando defiende la libertad, como hizo Abraham Lincoln o  cuando genera una cultura que permita a sus hombres “soñar” con plenitud de derechos para sus hermanos y hermanas, como intentó hacer Martin Luther King. Esbozando algunas de las riquezas del patrimonio cultural estadounidense, del alma de su pueblo que esta alma siga tomando forma y crezca, para que los jóvenes puedan heredar y vivir en una tierra que ha permitido a muchos soñar. Que Dios bendiga a América. Luego de esbozar “algunas de las riquezas del patrimonio cultural estadounidense, del alma de su pueblo” el Papa deseó “que esta alma siga tomando forma y crezca, para que los jóvenes puedan heredar y vivir en una tierra que ha permitido a muchos soñar”.

Jesús sigue golpeando nuestra puerta con el rostro del hermano, dijo el Papa a las personas sin techo


“Jesús sigue golpeando nuestra puerta en el rostro del hermano”: fueron las palabras del Papa Francisco al reunirse con las personas sin techo en el Centro Caritativo de la Parroquia de San Patricio de Washington. En su segundo día en los Estados Unidos, el Pontífice quiso hacer sentir su cercanía a las 200 personas sin hogar de la capital estadounidense, que lo estaban esperando.
Francisco comenzó su discurso recordando que en la vida de san José, hubo situaciones difíciles de enfrentar, como cuando Jesús estaba a punto de nacer y no tenía un techo, un alojamiento. “El Hijo de Dios supo lo que es comenzar la vida sin un techo”, recordó Obispo de Roma, invitándolos a imaginar las preguntas de José en ese momento tan delicado: ¿Cómo el Hijo de Dios no tiene un techo para vivir?
Tras afirmar que “las preguntas de José siguen presentes hoy, acompañando a todos los que a lo largo de la historia han vivido y están sin un hogar”, el Santo Padre subrayó que José era sobre todo un hombre de fe y esta fe le permitió encontrar luz en los momentos difíciles de su vida. “Ante situaciones injustas, dolorosas, la fe nos aporta esa luz que disipa la oscuridad” - dijo el Papa -  y al igual que a José “nos abre a la presencia silenciosa de Dios en toda vida”.
Refiriéndose a la falta de alojamiento como “situaciones injustas”, el Vicario de Cristo subrayó que Dios está sufriéndolas con nosotros y “no nos deja solos.”
“Es la fe que nos hace saber que Dios está con ustedes” – prosiguió el Papa – en medio nuestro, y su presencia nos moviliza a la caridad”. Y esta caridad nace de la llamada de Dios a nuestra puerta, “para invitarnos al amor, a la compasión, a la entrega de unos por otros”. “Jesús – afirmó– sigue golpeando nuestra puerta en el rostro del hermano, en el rostro del vecino, en el rostro del que está a nuestro lado”.
Francisco insistió entonces en la ayuda eficaz de la oración que hermana, la oración en la que se encuentra la fuerza para no volverse insensible ante las situaciones de injusticia.
Finalmente, el deseo del Papa de unirse a ellos, “necesito su apoyo – dijo – su cercanía”. Y la invitación a rezar juntos, para continuar “con este sostén que nos ayuda a vivir la alegría de saber que Jesús siempre está en medio nuestro”. 

(MCM-RV)

¡Basta con la discriminación contra las escuelas cristianas en Israel!

Las escuelas cristianas que funcionan en el territorio de Israel están llevando a cabo desde hace dos semanas una huelga general para protestar contra las políticas discriminatorias aplicadas por el gobierno israelí contra ellas, informó la agencia Fides.
Los patriarcas y jefes de las 13 iglesias cristianas en Jerusalén emitieron un comunicado en el que manifiestan que la lucha de las instituciones educativas cristianas que desde el inicio del año escolar aún no han abierto las escuelas a sus estudiantes para protestar por el recorte de los fondos estatales dispuesto por el gobierno israelí, es una batalla para defender la educación, “derecho humano fundamental que no se debe negar a ningún joven”.
“Nos duele -dicen los líderes cristianos en el comunicado- ver a 33.000 estudiantes de todos los credos y confesiones que se quedan fuera de las clases”, mientras que cientos de profesores y empleados pasan sus días de movilización en las escuelas vacías.
La declaración señala que la batalla de la justicia contra la discriminación de las escuelas cristianas comenzó hace dos años, cuando el gobierno impuso severos recortes presupuestarios que llevaron a muchas escuelas cristianas a una situación de déficit financiero y las soluciones propuestas por el Ministerio israelí para salir de la crisis son definidas como poco realistas o incluso peyorativas.
“Durante cientos de años -dice el comunicado- nuestras escuelas han ofrecido una educación de alto nivel. Nuestro compromiso al servicio de la educación y la promoción de nuestra sociedad se basa en nuestra propia misión y nuestra visión”.
El comunicado pide al Ministerio de Educación y al Gobierno de Israel que ponga en marcha medidas que conduzcan a la suspensión inmediata de la huelga, respondiendo a las demandas justas y nada pretenciosas de las escuelas cristianas. Los Patriarcas y Jefes de las Iglesias de Jerusalén esperan que esta historia termine con la restauración plena de los derechos y del respeto debido a las escuelas cristianas”, para que puedan continuar su misión educativa, para la gloria de Dios y al servicio de la humanidad”.
En la base de la protesta están las limitaciones presupuestarias impuestas por el gobierno israelí, que ponen en peligro la supervivencia misma de las instituciones educativas dirigidas por las Iglesias y comunidades cristianas en Israel. En pocos años, las subvenciones del gobierno a las escuelas cristianas disminuyeron en más del 45%, obligando a las instituciones a aumentar los gastos de escolaridad abonados por las familias, que con frecuencia tienen ingresos por debajo del promedio nacional.
A las 47 escuelas cristianas en Israel asisten 33.000 estudiantes (de los cuales sólo la mitad son bautizados) y dan trabajo a 3.000 profesores. Los subsidios estatales, que hasta hace unos años cubrían el 65% de los honorarios, se redujeron drásticamente y ahora ni siquiera cubren el 30% de los gastos de gestión.


Francisco: "El pueblo de Dios no teme al error, teme al encierro, a las élites, a las propias seguridades"

El Papa canoniza a fray Junípero Serra, "que fue siempre adelante, porque el Señor espera, el hermano espera"


«Alégrense siempre en el Señor. Repito: Alégrense» (Flp 4,4). Una invitación que golpea fuerte nuestra vida. «Alégrense» nos dice Pablo con una fuerza casi imperativa. Una invitación que se hace eco del deseo que todos experimentamos a una vida plena, a una vida con sentido, a una vida con alegría. Es como si Pablo tuviera la capacidad de escuchar cada uno de nuestros corazones y pusiera voz a lo que sentimos y vivimos. Hay algo dentro de nosotros que nos invita a la alegría y a no conformarnos con placebos que simplemente quieren contentarnos.

Pero a su vez, vivimos las tensiones de la vida cotidiana. Son muchas las situaciones que parecen poner en duda esta invitación. La propia dinámica a la que muchas veces nos vemos sometidos parece conducirnos a una resignación triste que poco a poco se va transformando en acostumbramiento, con una consecuencia letal: anestesiarnos el corazón.

No queremos que la resignación sea el motor de nuestra vida, ¿o lo queremos?; no queremos que el acostumbramiento se apodere de nuestros días, ¿o sí?. Por eso podemos preguntarnos, ¿cómo hacer para que no se nos anestesie el corazón? ¿Cómo profundizar la alegría del Evangelio en las diferentes situaciones de nuestra vida?


Jesús lo dijo a los discípulos de ayer y nos lo dice a nosotros hoy: ¡vayan!, ¡anuncien! La alegría del evangelio se experimenta, se conoce y se vive tan solo dándola, dándose.

El espíritu del mundo nos invita al conformismo, a la comodidad; frente a este espíritu humano «hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo» (Laudato si', 229). Tenemos la responsabilidad de anunciar el mensaje de Jesús. Porque la fuente de nuestra alegría «nace de ese deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva» (Evangelii gaudium, 24). Vayan a todos a anunciar ungiendo y a ungir anunciando.

A esto el Señor nos invita hoy y nos dice: La alegría el cristiano la experimenta en la misión: «Vayan a las gentes de todas las naciones» (Mt 28,19).

La alegría el cristiano la encuentra en una invitación: Vayan y anuncien.

La alegría el cristiano la renueva, la actualiza con una llamada: Vayan y unjan.

Jesús los envía a todas las naciones. A todas las gentes. Y en ese «todos» de hace dos mil años estábamos también nosotros. Jesús no da una lista selectiva de quién sí y quién no, de quiénes son dignos o no de recibir su mensaje, su presencia. Por el contrario, abrazó siempre la vida como ésta se le presentaba. Con rostro de dolor, hambre, enfermedad, pecado. Con rostro de heridas, de sed, de cansancio. Con rostro de dudas y de piedad. Lejos de esperar una vida maquillada, decorada, trucada, la abrazó como venía a su encuentro. Aunque fuera una vida que muchas veces se presenta derrotada, sucia, destruida. A «todos» dijo Jesús vayan y anuncien; a toda esa vida como está y no como nos gustaría que fuese, vayan y abracen en mi nombre. Vayan al cruce de los caminos, vayan... a anunciar sin miedo, sin prejuicios, sin superioridad, sin purismos a todo aquel que ha perdido la alegría de vivir, vayan a anunciar el abrazo misericordioso del Padre. Vayan a aquellos que viven con el peso del dolor, del fracaso, del sentir una vida truncada y anuncien la locura de un Padre que busca ungirlos con el óleo de la esperanza, de la salvación. Vayan a anunciar que el error, las ilusiones engañosas, las equivocaciones, no tienen la última palabra en la vida de una persona. Vayan con el óleo que calma las heridas y restaura el corazón.

La misión no nace nunca de un proyecto perfectamente elaborado o de un manual muy bien estructurado y planificado; la misión siempre nace de una vida que se sintió buscada y sanada, encontrada y perdonada. La misión nace de experimentar una y otra vez la unción misericordiosa de Dios.

La Iglesia, el Pueblo santo de Dios, sabe transitar los caminos polvorientos de la historia atravesados tantas veces por conflictos, injusticias, violencia para ir a encontrar a sus hijos y hermanos. El santo Pueblo fiel de Dios, no le teme al error; le teme al encierro, a la cristalización en elites, al aferrarse a las propias seguridades. Sabe que el encierro en sus múltiples formas es la causa de tantas resignaciones.

Por eso, «salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo» (Evangelii gaudium, 49). El Pueblo de Dios sabe involucrarse porque es discípulo de Aquel que se puso de rodillas ante los suyos para lavarles los pies (cf. ibíd., 24).

Hoy estamos aquí porque hubo muchos que se animaron a responder a esta llamada, muchos que creyeron que «la vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad» (Documento de Aparecida, 360). Somos hijos de la audacia misionera de tantos que prefirieron no encerrarse «en las estructuras que nos dan una falsa contención... en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta» (Evangelii gaudium, 49). Somos deudores de una tradición, de una cadena de testigos que han hecho posible que la Buena Nueva del Evangelio siga siendo generación tras generación Nueva y Buena.

Y hoy recordamos a uno de esos testigos que supo testimoniar en estas tierras la alegría del Evangelio, Fray Junípero Serra. Supo vivir lo que es «la Iglesia en salida», esta Iglesia que sabe salir e ir por los caminos, para compartir la ternura reconciliadora de Dios. Supo dejar su tierra, sus costumbres, se animó a abrir caminos, supo salir al encuentro de tantos aprendiendo a respetar sus costumbres y peculiaridades. Aprendió a gestar y a acompañar la vida de Dios en los rostros de los que iba encontrando haciéndolos sus hermanos. Junípero buscó defender la dignidad de la comunidad nativa, protegiéndola de cuantos la habían abusado. Abusos que hoy nos siguen provocando desagrado, especialmente por el dolor que causan en la vida de tantos.

Tuvo un lema que inspiró sus pasos y plasmó su vida: supo decir, pero especialmente supo vivir diciendo: «siempre adelante». Esta fue la forma que Junípero encontró para vivir la alegría del Evangelio, para que no se le anestesiara el corazón. Fue siempre adelante, porque el Señor espera; siempre adelante, porque el hermano espera; siempre adelante, por todo lo que aún le quedaba por vivir; fue siempre adelante. Que, como él ayer, hoy nosotros podamos decir: «siempre adelante».



A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?



Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 7-9

En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Herodes se decía: -«A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?»

Y tenía ganas de ver a Jesús.

Palabra del Señor
News.va

miércoles, 23 de septiembre de 2015

"Pastores y nada más que pastores", el Papa a los obispos de EE.UU.


El Papa Francisco agradeció a Dios por “el dinamismo del Evangelio” que ha hecho que la Iglesia de Cristo haya continuado creciendo a lo largo de la historia y hoy. Lo dijo ante más de 400 obispos de EE.UU. en la catedral de San Mateo Apóstol en Washington, la mañana de este miércoles en un encuentro en el que se vivieron muchas emociones y en el que el Santo Padre insistió en el reto que supone el sembrar el Evangelio en el corazón de hombres de mundos tan diferentes.

Con la humildad que le caracteriza, Francisco dijo a los obispos que iba a compartir con ellos unas reflexiones que consideraba oportunas pero subrayó que su intención no es trazar un programa ni impartir lecciones. Habló del significado de ser pastores, “y nada más que pastores”, y que la esencia de su identidad se tiene que buscar en la oración asidua, “La vida del pastor se alimenta de esta intimidad de Cristo”. En este sentido, aseguró el Vicario de Cristo que son muchos los desafíos con lo que se encuentran, pero por eso recordó: “somos artífices de la cultura del encuentro”, “somos testigos del abajamiento y la condescendencia de Dios”. El Papa invitó a los obispos a que siempre utilicen la vía del diálogo y que sea con un lenguaje de bondad y de amor.  
Finalmente, hablando de la realidad de los inmigrantes en este país, el Papa Francisco agradeció y animó a las diócesis de EE.UU. por su actitud, y les pidió que les sigan ofreciendo “el calor del amor de Cristo”. 


Jefes de las Iglesias de Jerusalén condenan la violencia en la Explanada de las Mezquitas


Jefes de las Iglesias de Jerusalén condenan la violencia en la Explanada de las Mezquitas

Los Jefes de las Iglesias de Jerusalén han expresado su “grave preocupación” por la reciente violencia ocurrida en la Explanada de las Mezquitas en los enfrentamientos entre la policía israelí y los musulmanes palestinos. Asimismo han manifestado su “firme condena de las iniciativas con las que se pretende alterar las reglas codificadas que rigen el acceso y la gestión de los Lugares Santos”. Así lo ha indicado la agencia Fides, en una nota en la que recuerdan que en los últimos días “las fuerzas de seguridad israelíes habían permitido el acceso sólo a los adultos mayores de cuarenta años”.
En la nota publicada en la página web del Patriarcado Latino de Jerusalén, los Jefes de las Iglesias de Jerusalén recuerdan que “los musulmanes tienen derecho al libre acceso y de culto en la mezquita de Al Aqsa”. Asimismo creen que “todos los Lugares Santos necesitan de protección y vigilancia constante para que se pueda mantener el acceso razonable a ellos, de acuerdo con el actual Statu Quo de las tres religiones abrahámicas”.
Por ello, su llamado a “que el existente Statu Quo acordado que rige estos sitios, debe ser respetado plenamente por el bien de toda la comunidad”.

El comunicado está firmado por 13 patriarcas, obispos y jefes de las iglesias y comunidades cristianas presentes en Jerusalén, incluidos el patriarca greco ortodoxo Teófilo III, el patriarca latino Fouad Twal y el padre Pierbattista Pizzaballa, OFM, Custodio de Tierra Santa.

Carlos Osoro en Cope: "Francisco es un Papa de puentes"

Considera que el Papa ha supuesto un "consuelo práctico" para los cubanos"

"La Iglesia está poniendo todo a disposición de esta tragedia de los refugiados"

 Ser cristiano no es dar al que me da, si fuéramos así no habríamos salido de Palestina

El arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha comentado en "Herrera en COPE" el viaje que está realizando el Papa por Cuba y EEUU. Un viaje, asegura, en el que "no hay que desperdiciar ninguna de las palabras que ha dicho". Ha declarado que aunque algunos querrían que hiciese rupturas y le pidan cosas que no puede hacer "hay que dar cercanía. Francisco es un Papa de puentes y tiene que hacer todo lo posible para crear unidad".

Monseñor Carlos Osoro ha insistido en que "lo más grande que nos ha dado Dios es la capacidad de entendernos entre nosotros".Considera que el Papa ha supuesto un "consuelo práctico" para los cubanos porque "ha hecho posible que se establezcan relaciones que hacía años no existían" y señala la importancia de las palabras del Papa Francisco a los niños y jóvenes cubanos porque "son los que tienen más capacidad de dialogar".

En cuanto a la crisis migratoria que está sufriendo Europa, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española afirma que la Iglesia está poniendo "todo a disposición de esta tragedia. Es una realidad para todos". Ha recalcado que una de las funciones más importantes que tendrá la institución será la de acompañar a los refugiados después de los seis meses que pasen en el país.

Monseñor  Osoro ha dicho que a pesar del trato que reciben los cristianos en algunas zonas de Oriente Medio "tenemos que ayudar a todos vengan de donde vengan. El que excluye ya no es cristiano, es otra cosa". Ha añadido que "ser cristiano no es dar al que me da, si fuéramos  así no habríamos salido de Palestina. Es necesario decir a los hombres que se abran".

El vicepresidente de la Conferencia Episcopal en España ha dicho que aunque ser obispo es lo mismo en uno u otro sitio "en Madrid hay otras realidades a las que hay que responder" e insiste en "observar la realidad y los problemas con hondura porque todo prójimo es imagen de Dios"

"Tengo grandes esperanzas en su País", dijo el Papa en la Ceremonia de Bienvenida en la Casa Blanca

Le agradezco mucho la bienvenida que me ha dispensado en nombre de todos los ciudadanos estadounidenses. Como hijo de una familia de inmigrantes, me alegra estar en este país, que ha sido construido en gran parte por tales familias. En estos días de encuentro y de diálogo, me gustaría escuchar y compartir muchas de las esperanzas y sueños del pueblo norteamericano.
Durante mi visita, voy a tener el honor de dirigirme al Congreso, donde espero, como un hermano de este País, transmitir palabras de aliento a los encargados de dirigir el futuro político de la Nación en fidelidad a sus principios fundacionales. También iré a Filadelfia con ocasión del Octavo Encuentro Mundial de las Familias, para celebrar y apoyar a la institución del matrimonio y de la familia en este momento crítico de la historia de nuestra civilización.
Señor Presidente, los católicos estadounidenses, junto con sus conciudadanos, están comprometidos con la construcción de una sociedad verdaderamente tolerante e incluyente, en la que se salvaguarden los derechos de las personas y las comunidades, y se rechaze toda forma de discriminación injusta
Como a muchas otras personas de buena voluntad, les preocupa también que los esfuerzos por construir una sociedad justa y sabiamente ordenada respeten sus más profundas inquietudes y su derecho a la libertad religiosa. Libertad, que sigue siendo una de las riquezas más preciadas de este País. Y, como han recordado mis hermanos Obispos de Estados Unidos, todos estamos llamados a estar vigilantes, como buenos ciudadanos, para preservar y defender esa libertad de todo lo que pudiera ponerla en peligro o comprometerla.
Señor Presidente, me complace que usted haya propuesto una iniciativa para reducir la contaminación atmosférica. Reconociendo la urgencia, también a mí me parece evidente que el cambio climático es un problema que no se puede dejar a la próxima generación. Con respecto al cuidado de nuestra «casa común», estamos viviendo en un momento crítico de la historia. Todavía tenemos tiempo para hacer los cambios necesarios para lograr «un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar» (Laudato si’, 13). Estos cambios exigen que tomemos conciencia seria y responsablemente, no sólo del tipo de mundo que podríamos estar dejando a nuestros hijos, sino también de los millones de personas que viven bajo un sistema que les ha ignorado. Nuestra casa común ha formado parte de este grupo de excluidos, que clama al cielo y afecta fuertemente a nuestros hogares, nuestras ciudades y nuestras sociedades. Usando una frase significativa del reverendo Martin Luther King, podríamos decir que hemos incumplido un pagaré y ahora es el momento de saldarlo.
La fe nos dice que «el Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común» (Laudato si', 13). Como cristianos movidos por esta certeza, queremos comprometernos con el cuidado consciente y responsable de nuestra casa común.
Los esfuerzos realizados recientemente para reparar relaciones rotas y abrir nuevas puertas a la cooperación dentro de nuestra familia humana constituyen pasos positivos en el camino de la reconciliación, la justicia y la libertad. Me gustaría que todos los hombres y mujeres de buena voluntad de esta gran Nación apoyaran las iniciativas de la comunidad internacional para proteger a los más vulnerables de nuestro mundo y para suscitar modelos integrales e inclusivos de desarrollo, para que nuestros hermanos y hermanas en todas partes gocen de la bendición de la paz y la prosperidad que Dios quiere para todos sus hijos.
Señor Presidente, una vez más, le agradezco su acogida, y tengo puestas grandes esperanzas en estos días en su País. ¡Que Dios bendiga a América!

(from Vatican Radio)

Les envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 1-6
En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.
Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
-«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto.
Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa. »
Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.
Palabra del Señor

martes, 22 de septiembre de 2015

Las familias, escuelas de humanidad que debemos cuidar, dijo el Papa en la Catedral de Santiago

“La familia es escuela de humanidad, que enseña a poner el corazón en las necesidades de los otros”: con estas las palabras el Papa se dirigió a las familias, llegadas numerosas para para reunirse con el Sucesor de Pedro en la Catedral Nuestra Señora de la Asunción, en la ciudad de Santiago, última etapa de su visita a Cuba. “Estamos en familia. Y cuando uno está en familia se siente en casa”  afirmó el Pontífice, agradeciendo a las familias cubanas por hacerlo “sentir en casa”.
Tras hacer referencia pasaje del Evangelio de Juan, que presenta el primer acontecimiento público de Jesús de las Bodas de Caná, el Pontífice recordó que Jesús comenzó su vida pública en una boda, comenzó su vida en el interior de una familia. Y explicó que es “en el seno de nuestros hogares donde continuamente se sigue introduciendo, para mostrarnos el amor de Dios”. “Es en casa, prosiguió el Papa, donde aprendemos la fraternidad, la solidaridad, a no ser avasalladores, el perdón”. De ahí que la comunidad cristiana llame a las familias iglesias domésticas, porque es en el calor del hogar donde la fe empapa cada rincón, y se construye comunidad.
El Sucesor de Pedro precisó que “la familia nos salva de dos fenómenos actuales: lafragmentación y la masificación, transformando a las personas en individuos aislados, fáciles de manipular y de gobernar. Las sociedades divididas o altamente masificadas – afirmó – son consecuencia de la ruptura de los lazos familiares, que nos enseñan a ser personas.
El Papa exhortó entonces a no olvidar, que no obstante las dificultades, “las familias no son un problema sino una oportunidad” que hay que cuidar, proteger, acompañar. E invitó a “dejar un mundo con familias”, porque son “verdaderos centros de humanidad”.
Antes de finalizar, Francisco quiso mencionar la Eucaristía. “Jesús – dijo – es el Pan de Vida de nuestras familias”, que nos alimenta con su amor y nos sostiene con su fe.
Finalmente, la invitación del Papa a rezar por el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia y el Sínodo de Obispos de octubre, que tiene como tema la Familia, “para que sepamos entre todos ayudarnos a cuidar a la familia”.
(MCM-RV)

"El Norte no es inocente". La invasión de los "bárbaros" del Sur

En 1991, después de la caída del comunismo del Este, un brillante ensayista francés, Jean Christophe Rufin, comparó la entonces incipiente invasión de los pueblos del Sur al Norte con la invasión de los bárbaros del Norte que acabaron con el Imperio Romano.Como Roma impuso una especie de muro de contención en sus fronteras (limes), ahora en el Norte se construyen "muros" para evitar las invasiones de mexicanos, de africanos, de asiáticos o de refugiados del Oriente Medio.

Pero a diferencia de los pueblos germánicos que invadieron el Imperio Romano con armas y ejércitos, el Sur que ahora invade el Norte es un conglomerado de hombres pobres y desnutridos, de mujeres y niños, incluso de ancianos, que huyen de la guerra, del hambre y de la miseria de sus países, y buscan una nueva patria donde sobrevivir. Muchos mueren en el intento, víctimas de los traficantes humanos, víctimas de naufragios o de disparos de policías fronterizos...

A esto se añade otra diferencia respecto de la invasión de los bárbaros del Norte. El Norte no es inocente frente a lo que ahora está sucediendo; el Norte es en gran parte responsable del drama actual, pues han sido las grandes potencias europeas las que han colonizado y explotado los continentes de África, Asia y América, los intereses económicos del Norte prevalecen sobre los humanos en Oriente Medio. ¿Quiénes venden armas a los países en guerra? ¿Quiénes fabrican minas antipersonales? El armamentismo del Norte se enriquece con las sangrientas guerras del Sur.

Pero además hay que pensar que, así como el decadente Imperio Romano a la larga se enriqueció con la savia de los pueblos germánicos, también la vieja Europa se puede enriquecer con la fuerza, el talento, la cultura y la religiosidad de los pueblos del Sur.
Estamos ante una inmensa tragedia, ante una oleada de refugiados, no vista desde la segunda guerra mundial. No valen excusas, ni defensas, ni silencios cómplices, es cuestión de humanidad, de solidaridad, más allá de la diferencia de razas, culturas o credos. No es simple sentimentalismo ante la foto del niño sirio-kurdo muerto en la playa de Turquía, no es asistencialismo, es cuestión de justicia.

Los cristianos no podemos olvidar que en el Antiguo Testamento, el huérfano, la viuda y el forastero eran los predilectos del Dios de Israel. Y según el Nuevo Testamento, Jesús está presente en los pobres y excluidos, que serán nuestros jueces en el juicio final. Es totalmente coherente con el evangelio que el Papa Francisco -que en su visita a Lampedusa había lanzado un grito profético a favor de los migrantes y había criticado la indiferencia de quienes viven en la burbuja del bienestar-, ahora haya pedido a las parroquias, monasterios y comunidades religiosas que acojan a las familias de refugiados.
Afortunadamente crece en muchos lugares la solidaridad y la acogida.
Los "bárbaros" del Sur son en gran parte víctimas del Norte. Y podemos preguntarnos¿quiénes son hoy los "bárbaros"...?