martes, 22 de septiembre de 2015

El Papa, a los jóvenes cubanos: “No se olviden, sueñen, y cuenten sus sueños”

El Papa salió de la catedral, y se dirigió al Centro Cultural Félix Varela, donde le esperaban, entre la lluvia, miles de jóvenes. Católicos, creyentes de otras confesiones, no creyentes, unidos todos por el deseo de la construcción de una patria en la que todos quepan, en la que nadie se sienta extraño o perseguido. Y Francisco volvió a improvisar, esta vez en torno a dos conceptos: soñar y esperanza.
Bergoglio reivindicó ante los jóvenes "la capacidad de soñar", porque "un joven que no es capaz de soñar está clausurado en sí mismo". Así, Francisco pidió a los presentes que "no se arruguen, abríte y soñá que con vos, el mundo puede ser distinto. Si vos ponés lo mejor, vas a ayudar a que este mundo sea distinto".
"No se olviden, sueñen", reiteró el Papa, y "cuenten sus sueños, hablen de las cosas grandes que deseen". Soñar, y acoger "al que piensa diferente. No nos encerremos en los conventillos de las ideologías, o de las religiones, y que podamos crecer ante los individualismos. Cuando una religión se vuelve conventillo pierde lo mejor que tiene, pierde su realidad de adorar a Dios, de creer en Dios".
Frente a los conventillos de las ideologías, "corazones, abiertos, mentes abiertas",pidió el Papa. "Si pensás distinto que yo, ¿por qué no vamos a hablar? ¿Por qué siempre tiramos la piedra sobre aquello que nos separa? ¿Por qué no nos damos la mano en aquello que tenemos en común? Animaos a hablar de lo que tenemos en común. Y después podemos hablar de las cosas que pensamos diferentes".

Y es que "el mundo se destruye por la enemistad, y la enemistad más grande es la guerra, y hoy día vemos que el mundo se está destruyendo por la guerra", denunció el Papa.
La segunda palabra, la esperanza, sirvió para que el Papa recordara que "los jóvenes son la esperanza de un pueblo". ¿Pero qué es la esperanza? "La esperanza es algo más, sabe sacrificarse por un futuro. La esperanza es fecunda, da vida", y requiere esfuerzo, y trabajo. Sin embargo, como recordó, cada vez son más los jóvenes descartados, sin empleo. "Un pueblo que no se preocupa por dar trabajo a los jóvenes, no tiene futuro", incidió.
 "Los jóvenes pasan a formar parte de la cultura del descarte. Todos sabemos que hoy, en este imperio del Dios dinero, se descartan las cosas y las personas. Se descartan los chicos porque no se los quiere, se los mata antes de nacer; se descarta a los ancianos porque ya no producen. En algunos países hay ley de eutanasia, pero en tantos otros hay una eutanasia escondida, encubierta", clamó Bergoglio.
"Esta cultura del descarte -prosiguió- nos está haciendo mal a todos, nos quita la esperanza. Queremos esperanza, que es sufrida, trabajadora, fecunda, nos da trabajo y nos salva de la cultura del descarte". Porque "un pueblo que sabe autoconvocarse para mirar hacia el futuro, aunque piense diferente ese pueblo tiene esperanza".

"A ustedes, jóvenes cubanos, aunque piensen diferente, quiero que vaya acompañados. Juntos, buscando la esperanza, buscando el futuro y la nobleza de la patria", culminó Francisco, quien reivindicó la cultura del encuentro. "Vayamos juntos, aunque pensemos distintos. Hay algo superior a nosotros: es la grandeza de nuestro pueblo, esa dulce esperanza de la patria a la que tenemos que llegar".

lunes, 21 de septiembre de 2015

"Dejemos que la mirada de Jesús recorra nuestras calles". El Papa en la Misa en Holguín

En el día en que la Iglesia celebra la conversión del apóstol y evangelista san Mateo, el Santo Padre se trasladó muy temprano a Holguín, una ciudad nunca antes visitada por un pontífice, en donde presidió la Santa Misa en la Plaza de la Revolución.
Haciendo referencia al pasaje del Evangelio de Mateo en el que el apóstol habla de su propia conversión, (Mt 9, 9-13), el Santo Padre habló ante los miles de fieles presentes en la plaza, de la mirada misericordiosa de Cristo Jesús, una mirada de amor que convierte y nos precede en nuestras necesidades y que “sabe ver más allá de las apariencias, más allá del pecado, del fracaso o de la indignidad”.
Después de mirarlo con misericordia, Jesús dice a Mateo: «Sígueme». El Sucesor del Pedro explicó así la misión: tras la mirada amorosa y el llamado de Jesús, Mateo encuentra la alegría en el servicio. Sus conciudadanos no son más aquellos a los que “se vive”, “se usa”, o “se abusa”, dijo el Papa, y eso porque “la mirada de Jesús cura nuestras miopías, y nos estimula a ir más allá”, a “no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto”.
“Aprendamos a mirar como Él nos mira – exhortó Francisco - compartamos su ternura y su misericordia con los enfermos, los presos, los ancianos, y en nuestras familias”. Dejemos que la mirada de Jesús “recorra nuestras calles” y nos devuelva “la alegría y la esperanza”.
Finalizando su homilía el Papa dedicó palabras a la Iglesia en Cuba que con esfuerzo y sacrificio llevan aun en los sitios más apartados, dijo, la palabra y la presencia de Cristo, e hizo “una mención especial” a las llamadas “casas de misión” que, “ante la escasez de templos y de sacerdotes, permiten a tantas personas poder tener un espacio de oración, de escucha de la Palabra, de catequesis y vida de comunidad”.
Por último volviendo los ojos a la Virgen Mambisa, el Papa elevó su plegaria para que “mantenga sobre todos y cada uno de los hijos de esta noble nación su mirada maternal”: que esos sus ojos misericordiosos, estén siempre atentos a cada uno de ustedes, sus hogares, familias, a las personas que puedan estar sintiendo que para ellos no hay lugar”.

(GM – RV)

La Iglesia colombiana también aplaude las palabras del Papa

Santos agradece los buenos deseos del Papa y asegura que seguirá "el camino de la paz"
 En la lectura del Ángelus en Cuba el Papa aseguró que no puede haber otro fracaso en el camino hacia la paz de Colombia.
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha agradecido al Papa Francisco su respaldo al proceso de paz abierto con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y ha asegurado que seguirá "el camino de la paz".
"Gracias Santo @Pontifex_es por sus permanentes oraciones. Seguiremos en el camino de la paz y la reconciliación", ha afirmado Santos a través de su cuenta oficial en la red social Twitter.
Francisco ha afirmado desde La Habana, donde se encuentra de visita oficial, que "no tenemos derecho a otro fracaso", en referencia a las negociaciones. "No tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación", ha declarado durante el tradicional rezo del Ángelus de los domingos, esta vez desde la plaza de la Revolución de La Habana, en Cuba.
"En este momento me siento en el deber de dirigir mi pensamiento a la querida tierra de Colombia, consciente de la importancia crucial del momento presente, en el que, con esfuerzo renovado y movidos por la esperanza, sus hijos están buscando construir una sociedad en paz", ha argumentado.
En ese sentido, ha recordado "la sangre vertida por miles de inocentes" a la que ha apelado para que "sostenga todos los esfuerzos para una definitiva reconciliación".
El Sumo Pontífice ha pedido además que "la larga noche de dolor y de violencia, con la voluntad de todos los colombianos, se pueda transformar en un día sin ocaso de concordia, justicia, fraternidad y amor en el respeto de la institucionalidad y del derecho nacional e internacional, para que la paz sea duradera".
La Habana es precisamente la sede de las negociaciones entre el Gobierno colombiano y la guerrilla para poner fin a un conflicto interno que ha dejado unos 220.000 muertos en medio siglo de enfrentamientos.
Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia y arzobispo de Tunja, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, se mostró satisfecho por el pronunciamiento del papa Francisco en Cuba sobre el proceso de paz.
"Estoy muy contento con la intervención del Papa, porque él insiste en que haya una negociación pero unida a al reconciliación, si no es así, se deja una puerta abierta para volver otra vez a pelear", dijo Castro Quiroga.
Tras el pronunciamiento del Sumo Pontífice, monseñor Luis Augusto Castro manifestó que la negociación y la reconciliación, son un "binomio necesario, una pareja inseparable para que nos vaya bien en el futuro".
Asimismo señaló que pese a que Francisco no tuvo un encuentro con la mesa de negociación en La Habana, fue un logro importante para Colombia y para Cuba, el hecho de que se hubiera referido al proceso de paz.
"La visita del Papa a la mesa de negociaciones fue negada porque el cronograma de la visita del Santo Pontífice ya estaba acordado y no fue posible, pero escuchar el pronunciamiento hecho sobre el proceso de paz en el Ángelus, significa que hay atención del máximo jerarca al respecto, quedamos muy contentos", agregó el alto jerarca de la iglesia en Colombia.
Monseñor Castro Quiroga, destacó la reflexión sobre la esperanza hecha por Francisco e indicó que "Colombia es un país que está polarizado: muchos tienen esperanza y otros mantienen la desconfianza en la paz, las dos posiciones son respetables, ojalá haya consenso para la paz que el nivel de esperanza aumente en Colombia, sin impunidad en la firma de estos acuerdos, porque si no, sería fatal".
Finalmente el representante de la iglesia en Colombia, invitó al país a que se vea con más serenidad el futuro, y con más "entusiasmo el proceso que se está adelantando".
(RD/Agencias)

«Quien no vive para servir, no sirve para vivir». El Papa en la Misa de La Habana


En el segundo día de su Viaje Apostólico a Cuba la mañana del Papa inició con la Santa Misa en el XXV domingo del tiempo ordinario en la Plaza de la Revolución José Martí de La Habana. La Plaza, lugar simbólico del país, fue escenario de la histórica Misa presidida por el Santo Padre Francisco con la presencia de miles de fieles y peregrinos que se dieron cita para oír las palabras del Sucesor de Pedro.

Reflexionando sobre el Evangelio del Apóstol Marcos el Obispo de Roma desarrolló su homilía a partir de la pregunta “aparentemente indiscreta” que Jesús hace a sus discípulos «¿De qué discutían por el camino?» (Mc 9, 30-37). Una pregunta, dijo el Papa, que también puede hacernos hoy: ¿De qué hablan cotidianamente? ¿Cuáles son sus aspiraciones?

El Santo Padre señaló que “la historia de la humanidad ha estado marcada por el modo de responder a esta pregunta” e indicó que Jesús “conoce los recovecos del corazón humano”, y “logra dar una respuesta capaz de plantear un nuevo desafío, descolocando «las respuestas esperadas» o lo aparentemente establecido”. “Jesús – dijo Francisco - siempre plantea la lógica del amor”.

Porque el horizonte de Jesús no es para unos pocos privilegiados capaces de llegar al «conocimiento deseado» o a distintos niveles de espiritualidad, Él es simple en su respuesta: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos»; y porque en gran parte servir significa, “cuidar la fragilidad”, de “nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo”, Jesús nos propone mirar y amar con gestos concretos a quienes sufren, están desprotegidos o angustiados. Es un Amor que se plasma en acciones y decisiones, dijo el Padre y Pastor de la Iglesia Universal, y que se manifiesta en las distintas tareas que como ciudadanos estamos invitados a desarrollar.

Por otra parte el Papa no dejó de poner en guardia sobre las tentaciones que encontramos en el camino, como la “tentación del servicio que se sirve a sí mismo en nombre de lo nuestro”, y que “genera una dinámica de exclusión”, y recordó asimismo que “el servicio nunca es ideológico” porque “no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas”.
Finalizando la homilía el Sucesor de Pedro invitó al santo Pueblo fiel de Dios que camina en Cuba, “pueblo que tiene gusto por la fiesta, por la amistad, por las cosas bellas, pero que también tiene heridas”, y que “marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza”, a cuidar “los dones que Dios les ha regalado” y a no descuidarlos “por proyectos que puedan resultar seductores, pero que se desentienden del rostro del que está a su lado”, exhortándolos, asimismo a no olvidar que “la importancia de un pueblo, de una nación, de una persona siempre se basa en cómo sirve la fragilidad de sus hermanos”. En eso, concluyó el Papa Francisco “encontramos uno de los frutos de una verdadera humanidad”.(GM – RV)

"El mundo necesita reconciliación en esta atmósfera de tercera guerra mundial", el Papa a su llegada a Cuba

El Papa pisó suelo cubano y lo hizo como “Misionero de la misericordia”. Durante su discurso en la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de La Habana, saludó a las diferentes autoridades y quiso dedicar sus primeras palabras a las personas que por diversos motivos no podrá encontrar en este viaje y a todos “los cubanos dispersos por el mundo”.
Recordó que en 2015 se celebra el 80 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre República de Cuba y la Santa Sede y en este sentido recordó que sigue las huellas de sus predecesores san Juan Pablo II y Benedicto XVI. También coincide con el I Centenario de la declaración de la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba, por Benedicto XV, cuyo santuario visitará como “hijo y peregrino” para pedirle por todos los hijos cubanos y por esta Nación, “para que transite por los caminos de justicia, paz, libertad y reconciliación.
Finalmente habló de la esperanza que todos tenemos ante el proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y EE.UU. "Animo a los responsables políticos a continuar avanzando por este camino y a desarrollar todas sus potencialidades, como prueba del alto servicio que están llamados a prestar a en favor de la paz y el bienestar de sus pueblos, y de toda América, y como ejemplo de reconciliación para el mundo entero. El mundo necesita reconciliación en esta atmósfera de tercera guerra mundial por etapas que estamos viviendo".

(MZ - RV) 

domingo, 20 de septiembre de 2015

Bergoglio, a los periodistas del vuelo papal: "Creo que hoy el mundo está sediento de paz"

Al despedirme, en la puerta de Santa Ana, había una de las dos familias que están en el Vaticano"
El Papa Francisco aseguró ayer que el mundo está sediento de paz, lamentó la ola de migrantes que huyen de las guerras, y pidió construir pequeños puentes entre las personas para lograr la fraternidad social.
El Papa habló en esos términos durante un breve discurso que pronunció ante los 76 periodistas que forman parte de la comitiva que lo acompañó, a bordo del avión papal, en su viaje de Roma a La Habana donde comenzará su gira apostólica por Cuba.
Poco antes de las 10:30 horas local (08:30 GMT), el avión de la compañía Alitalia emprendió el vuelo AZ4000, desde el aeropuerto de Fiumicino, a las afueras de la capital italiana, luego que el pontífice abordó y se acomodó en primera clase.
Apenas media hora después, Jorge Mario Bergoglio apareció en la cabina de clase turista, donde viajan los periodistas,quienes ya estaban preparados junto a los camarógrafos y fotógrafos para escuchar sus palabras.
El portavoz vaticano, Federico Lombardi,recordó que muchos colegas no pudieron formar parte de la comitiva papal por la limitación de espacios cuando las solicitudes fueron unas 140. Más de 60 peticiones fueron rechazadas.
El sacerdote jesuita aseguró que existe una enorme expectativa mediática, con miles de comunicadores acreditados, en torno a su visita a Cuba y a Estados Unidos, que inició este día y se extenderá hasta el próximo lunes 27 de septiembre.
También mencionó que se espera con ansiedad sus mensajes, entre los cuales tocará temas como la migración y la paz.
Cuando tomó la palabra el Papa, hablando en italiano, deseó un buen viaje y un buen trabajo a los informadores, agradeció por su trabajo e insistió que su periplo será la más larga gira internacional de su pontificado.
"El padre Lombardi dijo una palabra: paz. Creo que hoy el mundo está sediento de paz, existen las guerras, los migrantes que huyen, esta ola migratoria de huye de las guerras buscando trabajo, buscando futuro", dijo.
"Me emocioné mucho porque al despedirme, en la puerta de Santa Ana, había una de las dos familias que están en la parroquia de Santa Ana en el Vaticano, son migrantes, refugiados, se veía en el rostro el dolor de estas personas", agregó.
Se refería a una familia siria compuesta por cuatro personas: madre, padre y dos hijos, que ha sido recibida hace unos días y acomodada en un departamento del Vaticano, luego que el Papa llamase a abrir todas las parroquias de Europa a los refugiados que escapan de Siria e Irak.
"Yo les agradezco todo lo que ustedes harán en vuestro trabajo para construir puentes, pequeños puentes, un puente chico y otro puente chico y otro puente, todos juntos hacen el gran puente de la paz. Buen viaje, buen trabajo y recen por mí", estableció.
Entonces comenzó a saludar, uno por uno, a los periodistas presentes. Con todos intercambió algunas palabras, hizo chistes y recibió numerosos regalos: libros, cartas, sombreros, paquetes de diferentes tamaños.
Incluso una colega de Estados Unidos le obsequió una caja con pequeñas empanadas argentinas de carne traídas desde su país y realizadas allá por algunos argentinos, mientras otro periodista le entregó una aparatosa réplica del premio a la televisión EMI.
Poco antes de despedirse, justo en medio del pasillo del avión, el Papa tomó el micrófono y se dirigió una vez más a los comunicadores.
"Uno de ustedes me subrayó esto: que es justo que yo salude a tantas colegas de ustedes que en este momento están trabajando y trabajarán en las oficinas, en sus casas, por este viaje. También a ellos un gracias y un agradecimiento", sentenció.
Una hora después, cuando las azafatas terminaron de servir la comida, un sobrecargo pasó entregando un alimento adicional a todos los pasajeros. "Esto se los ofrece el Santo Padre", iba diciendo mientras servía las empanadas traídas de Estados Unidos. A cada uno le tocó una mitad, para que pudiese alcanzar.


ACOSO Y TENTACIÓN

Profesar la fe cristiana no es un placebo, ni una fórmula mágica para tener un seguro contra toda inclemencia. Por el contrario, los seguidores de Jesús debieron de quedar desconcertados desde el primer momento al tener pensamientos pretenciosos de querer hacer del Maestro un jefe político con el que ganar el poder y alcanzar cotas de seguridad.
En un principio, el discípulo se escandaliza de lo que dice Jesús acerca de Sí mismo, que tiene que sufrir. Ve en ello su propio destino, y la naturaleza rehúye todo lo que significa sufrimiento, dolor o contrariedad. Sin embargo, el signo cristiano por excelencia es la Cruz, no como amenaza, sino como llave para experimentar la salvación.
Los discípulos del Nazareno no estarán en mejores condiciones que su Maestro, pero ellos tienen la seguridad de la palabra dada por Jesús. Ya desde las profecías del Antiguo Testamento se adelantaba la imagen del Crucificado: “Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada; veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida” (Sb 2, 12). Los salmos, en muchas ocasiones, reiteran el padecimiento del justo, que en visión cristológica profetiza al Señor: “Unos insolentes se alzan contra mí, y hombres violentos me persiguen a muerte, sin tener presente a Dios” (Sal 53).
En muchos lugares, este domingo coincide con celebraciones en honor del Santo Cristo, por la cercanía al 14 de septiembre, fiesta de la Exaltación de la Cruz. La liturgia de la Palabra nos propone el misterio glorioso de la Pasión y Resurrección del Señor, de su Cruz exaltada, cuando Jesús advierte a los discípulos que aquel que comparta su pasión, participará de su resurrección. “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará” (Mc 9, 35).
Si nos fijamos en la enseñanza del apóstol Santiago, vemos que la persecución nos puede sobrevenir no solo desde fuera y de forma violenta, sino que entre los mismos creyentes cabe sufrir la cruz de la intriga, del descrédito, de los bandos ideológicos, comportamientos que conllevan mucho dolor. El apóstol advierte: “Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males” (Sant 3, 16).
Vivimos momentos propicios para acrisolar la fe, purificar la razón del seguimiento evangélico, testimoniar la coherencia cristiana, y para estar advertidos de los peligros externos e internos que acechan a quienes desean avanzar por la misma ruta que el Maestro.

 Ángel Moreno de Buenafuente

Dos actitudes muy de Jesús

25 Tiempo Ordinario - B
(Marcos 9,30-37)


El grupo de Jesús atraviesa Galilea, camino de Jerusalén. Lo hacen de manera reservada, sin que nadie se entere. Jesús quiere dedicarse enteramente a instruir a sus discípulos. Es muy importante lo que quiere grabar en sus corazones: su camino no es un camino de gloria, éxito y poder. Es lo contrario: conduce a la crucifixión y al rechazo, aunque terminará en resurrección.

A los discípulos no les entra en la cabeza lo que les dice Jesús. Les da miedo hasta preguntarle. No quieren pensar en la crucifixión. No entra en sus planes ni expectativas. Mientras Jesús les habla de entrega y de cruz, ellos hablan de sus ambiciones: ¿Quién será el más importante en el grupo? ¿Quién ocupará el puesto más elevado? ¿Quién recibirá más honores?

Jesús «se sienta». Quiere enseñarles algo que nunca han de olvidar. Llama a los Doce, los que están más estrechamente asociados a su misión y los invita a que se acerquen, pues los ve muy distanciados de él. Para seguir sus pasos y parecerse a él han de aprender dos actitudes fundamentales.

Primera actitud: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y servidor de todos». El discípulo de Jesús ha de renunciar a ambiciones, rangos, honores y vanidades. En su grupo nadie ha de pretender estar sobre los demás. Al contrario, ha de ocupar el último lugar, ponerse al nivel de quienes no tienen poder ni ostentan rango alguno. Y, desde ahí, ser como Jesús: «servidor de todos».

La segunda actitud es tan importante que Jesús la ilustra con un gesto simbólico entrañable. Pone a un niño en medio de los Doce, en el centro del grupo, para que aquellos hombres ambiciosos se olviden de honores y grandezas, y pongan sus ojos en los pequeños, los débiles, los más necesitados de defensa y cuidado. Luego, lo abraza y les dice: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí». Quien acoge a un «pequeño» está acogiendo al más «grande», a Jesús. Y quien acoge a Jesús está acogiendo al Padre que lo ha enviado.


Una Iglesia que acoge a los pequeños e indefensos está enseñando a acoger a Dios. Una Iglesia que mira hacia los grandes y se asocia con los poderosos de la tierra está pervirtiendo la Buena Noticia de Dios anunciada por Jesús.

José Antonio Pagola

"La familia se libere de las colonizaciones del dinero y de las ideologías", el Papa en la Catequesis

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Esta es nuestra reflexión conclusiva sobre el tema del matrimonio y de la familia. Estamos en las vísperas de eventos bellos y que requieren empeño y compromiso que están directamente relacionados con este gran tema: el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia y el Sínodo de los Obispos aquí en Roma. Ambos tienen un respiro mundial, que corresponde a la dimensión universal del cristianismo, pero también al alcance universal de esta comunidad humana fundamental e insustituible que es la familia.
El actual pasaje de civilización aparece marcado por los efectos a largo plazo de una sociedad administrada por la tecnocracia económica. La subordinación de la ética a la lógica de la ganancia tiene grandes recursos y de apoyo mediático enorme. En este escenario, una nueva alianza del hombre y de la mujer se convierte no solo en necesaria sino también en estratégica por la emancipación de los pueblos de la colonización del dinero. Esta alianza ¡debe volver a orientar la política, la economía y la convivencia civil! Esta decide la habitabilidad de la tierra, la transmisión del sentimiento de la vida, los vínculos de la memoria y de la esperanza.
De esta alianza, la comunidad conyugal-familiar del hombre y de la mujer es la gramática generativa, el “nudo de oro” podemos decir. La fe la recoge de la sabiduría de la creación de Dios: que ha confiado a la familia, no el cuidado de una intimidad en sí misma, sino con el emocionante proyecto de hacer “doméstico” el mundo. La familia está al inicio, a la base de esta cultura mundial que nos salva; nos salva de tantos, tantos ataques, tantas destrucciones, de tantas colonizaciones, como aquella del dinero o como aquellas ideologías que amenazan tanto el mundo. La familia es la base para defenderse.
Precisamente de la Palabra bíblica de la creación hemos tomado nuestra inspiración fundamental, en nuestras breves meditaciones de los miércoles sobre la familia. A esta Palabra podemos y debemos nuevamente recoger con amplitud y profundidad. Es un gran trabajo, aquel que nos espera, pero también es muy entusiasmante. La creación de Dios no es una simple premisa filosófica: ¡es el horizonte universal de la vida y de la fe! No hay un designio divino diverso de la creación y de su salvación. Es por la salvación de la creatura -de cada creatura- que Dios se ha hecho hombre: «por nosotros los hombres y por nuestra salvación», como dice el Credo. Y Jesús resucitado es el «primogénito de cada creatura» (Col1,15).
El mundo creado está confiado al hombre y a la mujer: lo que pasa entre ellos da la marca a todo. El rechazo de la bendición de Dios llega fatalmente a un delirio de omnipotencia que arruina cada cosa. Es lo que llamamos “pecado original”. Y todos venimos al mundo con la herencia de esta enfermedad.
A pesar de eso, no somos malditos, ni abandonados a nosotros mismos. La antigua narración del primer amor de Dios por el hombre y la mujer, ¡tenía ya páginas escritas con fuego, al respecto! «Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo» (Gen 3,15a). Son las palabras que Dios dirige a la serpiente engañadora, encantadora. Con estas palabras Dios marca a la mujer con una barrera protectora contra el mal, a la cual ella puede recurrir –si quiere- por cada generación. Quiere decir que la mujer tiene una secreta y especial bendición,¡para la defensa de su creatura del Maligno! Como la Mujer del Apocalipsis, que corre a esconder el hijo del Dragón. Y Dios la protege (cfr Ap 12,6)
¡Piensen cuál profundidad se abre aquí! Existen muchos lugares comunes, a veces incluso ofensivos, sobre la mujer tentadora que inspira el mal. En cambio hay espacio para una teología de la mujer que esté a la altura de esta bendición de Dios ¡para ella y para la generación!
La misericordiosa protección de Dios hacia el hombre y la mujer, en cada caso, nunca falta a ambos. ¡No olvidemos esto! El lenguaje simbólico de la Biblia nos dice que antes de alejarlos del jardín del Edén, Dios hace al hombre y a la mujer túnicas de piel y los viste (cfr Gen 3,21). Este gesto de ternura significa que también en las dolorosas consecuencias de nuestro pecado, Dios no quiere que nos quedemos desnudos y abandonados a nuestro destino de pecadores. Esta ternura divina, este cuidado hacia nosotros, la vemos encarnada en Jesús de Nazaret, Hijo de Dios «nacido de mujer» (Gal 4,4). Y siempre san Pablo dice todavía: «mientras éramos todavía pecadores, Cristo ha muerto por nosotros» (Rom 5,8). Cristo, nacido de mujer, de una mujer. Es la caricia de Dios sobre nuestras llagas, sobre nuestros errores, sobre nuestros pecados. Pero Dios nos ama como somos y quiere llevarnos hacia adelante con este proyecto, y la mujer es la más fuerte que lleva adelante este proyecto.
La promesa que Dios hace al hombre y a la mujer, al inicio de la historia, incluye todos los seres humanos, hasta el final de la historia. Si tenemos fe suficiente, las familias de los pueblos de la tierra se reconocerán en esta bendición. De todos modos, cualquiera que se deja conmover por esta visión, a cualquier pueblo, nación, religión pertenezca, se ponga en camino con nosotros. Será nuestro hermano, nuestra hermana. Sin hacer proselitismo, no… Caminamos juntos, bajo esta bendición, bajo este objetivo de Dios, de hacernos a todos hermanos en la vida, en un mundo que va hacia adelante que nace propio de la familia, de la unión del hombre y de la mujer.
¡Dios les bendiga, familias de cada rincón de la tierra! y ¡Dios les bendiga a todos ustedes!      
(Traducción del italiano – Mercedes De La Torre – RV).
(from Vatican Radio)

«El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía:

- «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.»

Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.

Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó

- «¿De qué discutíais por el camino?»

Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:

- «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»

Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo
:
- «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

Palabra del Señor.

viernes, 11 de septiembre de 2015

¿ Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?


Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 39-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:
-« ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
Un discípulo no es más que su maestro, sí bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.»
Palabra del Señor

jueves, 10 de septiembre de 2015

Francisco: "Si no sabes perdonar, no eres cristiano"

Paz y reconciliación. Papa Francisco ha desarrollado su homilía en la Misa matutina de la Casa Santa Marta partiendo de este binomio. El Pontífice ha condenado a los que producen armas para asesinar en las guerras, pero ha advertido también contra los conflictos internos de las comunidades cristianas. El Papa también ha hecho una nueva exhortación a los sacerdotes a ser misericordiosos como lo es el Señor.
Jesús es el príncipe de la paz porque genera paz en nuestros corazones. Papa Francisco ha partido de las lecturas del día para detenerse en el binomio paz-reconciliación. Y después de esto se ha preguntado si "nosotros agradecemos suficiente" por este don de la paz que hemos recibido en Jesús".La paz, dijo, "ha sido dada, pero no aceptada".
También hoy, todos los días, "en los telediarios, en los periódicos, constató con amargura, vemos que hay guerras, destrucciones, odio, enemistad".
"También hay hombres y mujeres que trabajan mucho, mucho, para fabricar armas que matan, armas que terminan bañadas en la sangre de los inocentes, de tanta gente. ¡Las guerras existen! Existen y también la maldad de preparar la guerra, de hacer armas contra los demás, para matar. La paz salva, la paz te hace vivir, te hace crecer; la guerra te aniquila, te hace descender".
Sin embargo, añadió, la guerra no es solo esta, "también existe en nuestras comunidades cristianas, entre nosotros". Y este, destacó, es el "consejo" que hoy nos da la liturgia: "Haced la paz entre vosotros". El perdón, añadió, es la palabra "clave". "Como el Señor os ha perdonado, haced así también vosotros".
"Si no sabes perdonar, no eres cristiano. Serás un buen hombre, una buena mujer... pero no harás lo que hizo el Señor. Es más, si no perdonas, no puedes recibir la paz del Señor, el perdón del Señor. Y cada día, cuando rezamos el Padrenuestro: ‘Perdona nuestras ofensas, como también perdonamos a los que nos ofenden...' Es una condición. Tratamos de ‘convencer' a Dios para que sea bueno como nosotros somos buenos perdonando, al contrario. Palabras ¿no? Como se cantaba en esa bella canción: ‘Parole, parole, parole' Creo que era Mina la que la cantaba... ¡Palabras! ¡Perdonaos! Como el Señor os ha perdonado, haced así también vosotros".

Necesitamos "paciencia cristiana", retomó. "¡Cuántas mujeres heroicas hay en nuestro pueblo, dijo, que soportan, por el bien de la familia, de los hijos, tanta maldad, tantas injusticias, las soportan y continúan adelante con sus familias". ¡Cuántos hombres heroicos hay en nuestro pueblo cristiano, prosiguió, que soportan levantarse pronto por las mañanas y van a trabajar, muchas veces un trabajo injusto, mal pagado, para volver por la noche con el fin de mantener a la mujer y a los hijos. Estos son los justos".
Pero, advirtió, también están los que "hacen trabajar la lengua y hacen la guerra", porque la "lengua destruye, hace la guerra", Hay "otra palabra clave", que nos da Jesús en el Evangelio: "misericordia". Es importante "entender a los demás, no condenarlos".

 "El Señor, el Padre, es tan misericordioso, afirmó, siempre nos perdona, siempre quiere la paz con nosotros". Pero "si tú no eres misericordioso, advirtió el Papa, te arriesgas a que el Señor no sea misericordioso contigo, porque seremos juzgados con la misma medida con la que juzgamos a los demás".
"Si tú eres sacerdote y no quieres ser misericordioso, dile a tu obispo que te dé un trabajo administrativo, pero no vayas a un confesionario ¡por favor! Un sacerdote inmisericorde ¡hace tanto daño en el Confesionario! Maltrata a la gente. ‘No, Padre, yo soy misericordioso, pero soy un poco nervioso'. ‘Es verdad... entonces antes de ir al confesionario vete al médico a que te dé una pastilla para los nervios. Pero sé misericordioso'. Y también entre nosotros: seamos misericordiosos. ‘Este ha hecho eso y lo otro... y yo... ¿qué he hecho yo?'. ‘¡Ese es más pecador que yo!': ¿Quién puede decir esto, que el otro es más pecador que yo? ¡Nadie puede decirlo! Solo el Señor sabe".
Como enseña San Pablo, evidenció el Papa, es necesario "revestirse de ternura, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de magnanimidad". Este, dijo Francisco, "es el estilo cristiano", "el estilo con el que Jesús hizo la paz y la reconciliación". "No es la soberbia, no es la condena, no es hablar mal de los demás". Que el Señor, concluyó, "nos dé a todos nosotros la gracia de soportarnos mutuamente, de perdonar, de ser misericordiosos, como el Señor es misericordioso con nosotros".

«SI ME OLVIDO DE TI, JERUSALÉN»


¡Qué deseables son tus moradas! Mi alma se consume y anhela llegar a los atrios del Señor, es decir, desea llegar a la Jerusalén del cielo, la gran ciudad del Dios vivo. [...] Nadie ha subido al cielo -se entiende por sí mismo-, sino el Hijo del hombre que está en el cielo. Afirmo que dispone su corazón para subir hasta esta suprema felicidad, porque, de hecho, el hombre se encuentra en un árido valle de lágrimas, es decir, en un mundo que, en comparación con la vida eterna, que viene a ser como un monte repleto de alegría, es un valle profundo donde abundan los sufrimientos y las tribulaciones.

Pero, como sea que el profeta declara dichoso al hombre que encuentra en ti su fuerza, podría alguien preguntarse: "¿Concede Dios su ayuda para conseguir esto?" A ello respondo: "Sin duda alguna, Dios concede a los santos este auxilio". En efecto, nuestro legislador, Cristo, el mismo que nos dio la ley, nos ha dado y continuará dándonos sin cesar sus bendiciones; con ellas nos irá elevando hacia la dicha suprema, y así subiremos, de altura en altura, hasta que lleguemos a contemplar a Cristo, el Dios de los dioses; él nos divinizará en la futura Jerusalén del cielo: por esto, allí podremos contemplar al Dios de los dioses, es decir, a la Santa Trinidad en sus mismos santos; es decir, nuestra inteligencia sabrá descubrir en nosotros mismos a aquel Dios a quien nadie en este mundo pudo ver, y de esta forma Dios lo será todo en todos.

Del comentario de san Bruno, presbítero, sobre los salmos
(Salmo 83: Edición de la Cartuja de Pratis, 1891, 376-377)
Fuente: News.va

La Biblia es como una carta de amor que Dios nos ha dejado.


La Biblia es como una carta de amor que Dios nos ha dejado.que Si fuéramos a resumirla en pocas palabras sería, más o menos, algo así:
Querido hijo mío:
Desde toda la eternidad he pensado en ti y he soñado grandes cosas para ti. Tengo grandes proyectos para tu vida. Por eso, te escribo esta carta para que no te equivoques de camino y vayas siempre por el camino del bien. Perdona siempre a todos los que te ofendan y nunca hagas daño a nadie. Ama a todos sin excepción, porque el amor es el único camino de la felicidad. Y, pase lo que pase, no tengas miedo, confía siempre en Mí. Yo soy tu Papá y siempre estoy a tu lado para ayudarte. Y te perdonaré tus pecados, si vienes arrepentido hacia Mí.
Tú eres mi hijo querido y eres para mí más precioso que todo el universo. Cuando estés triste, deprimido, enfermo o atribulado por cualquier dificultad, ven a Mí y cuéntame tus cosas. Yo me sentiré feliz de oírte y de ayudarte. Y, cuando estés alegre y contento, no olvides que todo lo que tienes es un regalo de mis manos y que debes agradecerlo y aprovecharlo para hacer felices a los demás.
Como Papá, deseo lo mejor para ti. Por eso, quiero que cumplas siempre mi voluntad y nunca dudes de mi amor. Ciertamente, mis pensamientos no son tus pensamientos. Pero déjame guiarte. Abandónate en mis manos como un niño. No temas, déjate amar por Mí y sígueme.
Recuerda que Jesús murió por salvarte y siempre te sigue esperando en la Eucaristía. Vete a visitarlo y a recibirlo. Él quiere ser tu amigo. Allí también te espera María, que es tu mamá. Acude también a ella con confianza.
Pide al Espíritu Santo que te santifique cada día más y te transforme en un auténtico cristiano. Además, deseo que compartas tu fe y seas un evangelizador entre tus hermanos. Comparte con ellos tu fe y tu amor. No tengas miedo, háblales siempre de mi amor. Muchos me tienen miedo y no creen en Mí. Háblales de Mí y diles que también a ellos los amo y que serán bendecidos en la medida en que me amen y confíen en Mí.
Hijo, te amo con todo mi infinito amor. En la Iglesia encontrarás los medios adecuados para amarme más. Ama a la Iglesia y defiéndela. Vive tu fe católica en plenitud... Un día no muy lejano vendré a buscarte para llevarte conmigo a mi reino de felicidad. Allí estaremos siempre juntos y yo me sentiré orgulloso de ti.
Que seas santo, hijo mío, es mi mejor deseo para ti.

Tu Papá, Dios
Fuente: Padre Ángel Peña, “La Palabra de Dios ilumina tu camino”,

Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo.


Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 27-38
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen.
Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.
¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos.
Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.
La medida que uséis, la usarán con vosotros.»
Palabra del Señor