viernes, 20 de octubre de 2017

Cardenal Osoro, a los capellanes universitarios: «Si alguien te quiere mal, siéntale a tu mesa o siéntate en la suya»

Este viernes, 20 de octubre, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha mantenido un encuentro con capellanes universitarios y representantes de la Pastoral Universitaria madrileña. Enmarcada en el inicio del curso pastoral, la jornada se ha desarrollado en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense.
La capilla ha sido el punto de encuentro que, a los pies del Señor y en actitud orante, ha congregado a los capellanes y a los representantes universitarios presentes. «La paz solamente llega a nuestras vidas cuando acogemos los mandatos del Señor», confesaba el prelado desde el altar de en un acogedor oratorio que sabe mucho de rogativas y sueños. A su lado, el delegado episcopal de Pastoral Universitaria, Feliciano Rodríguez, acompañaba las palabras y la oración que guiaba el pastor de la Iglesia que peregrina Madrid. Tras el rezo inicial, el arzobispo alentó a los presentes a guardar «en lo más profundo de su corazón» las palabras del Señor. «A nuestros oídos llegan muchas cosas», dijo, «pero solo su Palabra nos da la paz, no nos hace tropezar en el camino y nos sitúa en sus mandatos»
«No devolváis mal por mal»
El arzobispo, además, les animó a vivir la fraternidad: «Vivamos el gozo de la fraternidad, la dulzura y la delicia que es vivir y convivir los hermanos unidos». Una misión, según recordó, que guarda unas «exigencias profundas» y que nos sitúa, al hilo del apóstol Pablo, «en otra perspectiva distinta de donde nos sitúa el mundo». Por tanto, «no devolváis mal por mal, no seáis vengativos» y «si hay alguien que te quiere mal, siéntale a tu mesa o siéntate a su mesa». Buscar la paz, construir la fraternidad y, además, «pedir ayuda al Señor» para que, como rezaba el Salmo 139, «nos defienda de la mano perversa». Y que en ese camino y con esa mirada, «no perdamos nunca la perspectiva que Él nos da y la dirección por la que Él camina».
Con esos tres preceptos, el cardenal se comprometió a tenderles su mano y reavivó su trascendental ministerio para «vivir de su presencia y marcar nuestra vida por la dirección que Él nos regala», de modo que, al terminar el día, «podamos dar gracias porque nos concede siempre esperanza, y nos la regala para que nosotros la entreguemos»
Un encuentro señalado y especial

Tras la oración, los participantes se reunieron en una sala anexa para compartir con su arzobispo sus experiencias, sentimientos e inquietudes, en torno a la labor que están realizando en la pastoral y en las diferentes universidades.
En un ambiente cercano y fraterno, los capellanes y representantes de la Pastoral Universitaria departieron sobre la acogida de su quehacer diario y universitario, los focos de hostilidad que, según ellos, son cada día menores, las sensibilidades que se encuentran en sus ambientes, el voluntariado que les acompaña, las jornadas culturales que celebran… Un encuentro señalado y especial que el pastor de la Iglesia de Madrid ha correspondido y animado con su presencia y su testimonio, con la esperanza puesta en un Dios que, como ha concluido el prelado, «es acogido en el corazón de las personas, me abre a los hermanos, quita miedos» y «en quien tenemos que tener una confianza absoluta».

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (12,1-7) POR SAN JUAN EUDES, SACERDOTE:





«Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis» (Lc 12,7a).
Nuestro amantísimo Salvador en diversos pasajes de las Sagradas Escrituras nos asegura que constantemente cuida de nosotros con desvelo; que nos lleva y llevará siempre en su regazo, sobre su corazón y en sus entrañas; y no se conforma con decírnoslo una o dos veces, sino que lo afirma y repite hasta cinco veces en el mismo pasaje.

Y en otro texto de Isaías nos asegura que si una madre llegara a olvidarse del hijo que un día llevó en su seno, El, sin embargo, jamás nos olvidaría y que ha escrito nuestro nombre en sus manos para no olvidarnos nunca; que si alguno nos tocara, lo heriría a Él en la niña de sus ojos; que no tenemos por qué preocuparnos de lo necesario para la vida y el vestido, pues Él en persona lo hace por nosotros ya que de sobra conoce nuestras necesidades; que ha contado todos los cabellos de nuestra cabeza y que ninguno de ellos caerá sin su licencia; que su Padre nos ama igual que a Él, y que su propio amor a nosotros es idéntico al que profesa a su Padre; Que Él desea estemos en donde Él esté, es decir que anhela vernos reposar en el mismo regazo de su Padre; que quiere vernos sentados con Él en el mismo trono; y que, en una palabra, no seamos con Él sino una misma y sola persona unida a la del Padre.

Tengamos cuidado de no apoyarnos nunca ni en el poder o el favor de nuestros amigos, ni en nuestros bienes, ni en nuestro espíritu, ni en nuestro saber, ni en nuestras fuerzas, ni en nuestros buenos deseos y propósitos, ni en nuestra oración, ni siquiera en la confianza que podemos tener en Dios, ni en los medios humanos, ni en cosa alguna creada, sino únicamente en la sola misericordia de Dios. 

No quiero decir que no hayamos de servirnos de todas estas cosas, y hacer de nuestra parte todo lo que esté en nuestro poder para vencer los vicios, para ejercitarnos en la virtud y para llevar y cumplir las tareas que Dios nos ha confiado y cumplir con las obligaciones que derivan de nuestro estado. 

Pero debemos renunciar a todo apoyo y confianza que podamos tener en las cosas mencionadas, y fiarnos de la pura bondad de Nuestro Señor. De manera que debemos esforzarnos tanto y trabajar según nuestras fuerzas, como si nada esperáramos de Dios; y no obstante, no debemos apoyarnos en nuestro trabajo y cuidado, sino, como si no hiciéramos nada, esperar todo únicamente de la misericordia de Dios.

EVANGELIO DE HOY: NO TEMAN LA MUERTE DEL CUERPO, SINO LA CONDENA DEL ALMA





Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,1-7):

Se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos a otros. Jesús comenzó a decir, dirigiéndose primero a sus discípulos: 

"Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido.Por eso, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad, será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas.

A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más.

Yo les indicaré a quién deben temer: teman a aquel que, después de matar, tiene el poder de arrojar al infierno. Sí, les repito, teman a ese.

¿No se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos. Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros." 

Palabra del Señor

El Papa critica a los párrocos que no bautizan a hijos de madres solteras: "Escandalizan al pueblo de Dios"


Párrocos que no bautizan a los hijos de madres solteras. Curas que sí lo hacen, pero obligan al padre a no entrar en el templo. "Esto sucede hoy. Los fariseos, los Doctores de la Ley, no son cosas de aquellos tiempos". El Papa criticó con dureza a los pastores que cierran la puerta, escandalizan al pueblo de Dios", cayendo "en la corrupción", durante su misa matutina en Santa Marta.
"También hoy hay tantas de éstas. Por esto es necesario rezar por nuestros pastores. Rezar, para que no perdamos la clave del conocimiento y no cerremos la puerta a nosotros y a la gente que quiere entrar", clamó Bergoglio en su homilía.
El Papa recordó dos ejemplos de dicha corrupción: una, hace tiempo, en Buenos Aires. La otra, "hace tres meses", muy cerca de Roma. "En mi país escuché muchas veces de párrocos que no bautizaban a los hijos de las madres solteras, porque no habían nacido dentro del matrimonio canónico. Cerraban la puerta, escandalizaban al pueblo de Dios, ¿por qué? Porque el corazón de estos párrocos habían perdido la clave del conocimiento. Sin ir tan lejos en el tiempo y en el espacio, hace tres meses, en un país, en una ciudad, una mamá quería bautizar al hijo recién nacido, pero ella estaba casada civilmente con un divorciado. El párroco dijo: ‘Sí, sí. Bautizo al niño, pero tu marido está divorciado. Que se quede afuera, no puede estar presente en la ceremonia'".
Todas estas actitudes, denunció Bergoglio, denotan la importancia de la "responsabilidad" de los pastores, y la necesidad de recordar la "gratuidad" de la salvación, la importancia de ser personas que "ayudan a abrir la puerta", a uno mismo y a los demás.
La liturgia hablaba de las discusiones entre escribas y fariseos, y de la actitud de Jesús ante ellos, demostrándoles que sólo Dios es justo. "Hay que entender el corazón de Dios, comprender la salvación de Dios. Si no, hay un grave olvido. Se olvida la gratuidad de la salvación; se olvida la cercanía de Dios y se olvida la misericordia de Dios. Y los que olvidan la gratuidad de la salvación, la cercanía de Dios y la misericordia de Dios, se han llevado la clave del conocimiento".
Y de este modo, cuando "la gratuidad es olvidada", algunos anuncian "un montón de prescripciones que, de hecho, se convierten en la salvación". La ley "es siempre una respuesta al amor gratuito de Dios", que tomó "la iniciativa" de salvarnos. Y "cuando se olvida la gratuidad de la salvación, se cae, se pierde la clave de la inteligencia de la historia de la salvación", perdiendo "el sentido de la cercanía de Dios".
"Para ellos Dios es el que hizo la Ley. Y éste no es el Dios de la revelación. El Dios de la revelación es Dios, que ha comenzado a caminar con nosotros desde Abraham hasta Jesucristo, el Dios que camina con su pueblo. Y cuando se pierde esta relación cercana con el Señor, se cae en esta mentalidad obtusa que cree en la autosuficiencia de la salvación con el complimiento de la Ley. La cercanía de Dios".
En efecto, cuando falta la cercanía de Dios, cuando falta la oración - evidenció el Papa - "no se puede enseñar la Doctrina" y ni siquiera "hacer teología", y menos aún "teología moral". Francisco reafirmó que la teología "se hace de rodillas, siempre cerca de Dios". Y dijo que la cercanía del Señor llega "al punto más alto en Jesucristo crucificado", habiendo sido nosotros "justificados" por la sangre de Cristo, como dice San Pablo.
Por esta razón - explicó el Pontífice - con las obras de misericordia se va a tocar la carne de Cristo, "tocar a Cristo que sufre en una persona, tanto corporal como espiritualmente". Y además, advirtió que cuando se pierde la clave del conocimiento, se llega también "a la corrupción".

«Las hijas de la Caridad intentaron cambiar el mundo»



La actriz barcelonesa Assumpta Serna encarna a la hija de la Caridad Helena Studler, una poco conocida heroína francesa que durante la II Guerra Mundial salvó a más de 2.000 prisioneros de los campos de concentración nazis. El viernes 20 se estrena Red de Libertad, de Pablo Moreno, el filme que cuenta su historia
He de decir que he llorado como una magdalena viendo la película.
¿Te ha emocionado? Eso me gusta mucho, porque es lo que pretendíamos. Puedes crear todo el espectáculo que quieras, pero cuando el espectador ve una cara que quiere comunicar es mucho más interesante.
Así es, porque aunque es una película con un contexto de guerra, no es lo que prima (también porque el presupuesto llega hasta donde llega).
Para montar una guerra no necesariamente es más interesante ver tanques sino, por ejemplo, el por qué existe esa guerra o qué personas están a favor incluso de mentir para poder ayudar a otras personas, como el caso de sor Helena. Si lo piensas, llegó hasta a emborrachar a los nazis para evitar los registros.
¿Qué conocías de sor Helena?
Había oído hablar de ella, pero realmente era una formación vacía. Cuando Pablo [Moreno, el director del filme] me habló de ella, incluso me dio escritos de su sobrina, me pareció un personaje superinteresante, ¡quién no querría hacer una heroína! Además, actoralmente tenía muchos recovecos para poner cosas al personaje, no era algo cerrado. Por ejemplo, cómo ella, que daba constantemente su amor a los demás, rechazaba cuando la mostraban afecto. O que no estuviera preocupada por sí misma [y su enfermedad], con toda la responsabilidad que tenía hacia los huérfanos y su congregación.
Schindler ha copado todo el imaginario heroico en la II Guerra Mundial.
Sí, y hubo muchas personas en la sombra que hicieron el bien. Para ser un héroe simplemente hace falta no querer serlo, como estas hijas de la Caridad que durante tanto tiempo, en silencio y sin hacer ruido, intentaron cambiar el mundo a mejor.
¿Hay a quien le resulta muy manido eso de cambiar el mundo?
Esta es una película que comunica el mensaje del amor a los demás. A personas cínicas les puede parecer una tontería, pero hace falta recordarlo siempre. Además es un momento muy oportuno, dada la falta de diálogo y transparencia, la corrupción… Una película como esta se va a disfrutarla mucho, porque es una reflexión emocional hacia hacer el bien.
Y no solo en una guerra.
Efectivamente. Esta historia hace pensar qué te hace levantarte por la mañana y tener el deseo de hacer cosas. No puede ser solo acumular, lo que da sentido a tu vida es ese que lo que haces tiene que ver con otro, trasciende a otro. Y no, no hace falta esperar a una guerra para hacerlo.
¿Qué te ha enseñado la sor?
He ratificado que la pasión por contar historias es lo principal para escoger un personaje. He estado mucho tiempo sin papeles interesantes, y sor Helena ha sido también el reencuentro con el público, con un personaje que está más de acuerdo conmigo. También he ratificado que se puede hacer un cine con valores, que no son necesariamente valores inocentes.
¿El público generalista está preparado para ver este cine o solo un segmento concreto?
Se va a acoger bien, porque esta película habla de una heroína, y están de moda. De hecho, el otro día vi la película con mi marido y lloramos. Y no suele pasarme, porque estás fijándote en cosas técnicas, pero me dejé llevar por la historia.
Pero la heroína es una monja. ¿Eso atraerá o repelerá?
Habrá que ver. Tengo especial interés en que se estrene en Barcelona, porque allí tengo a mi madre, de 91 años –mi padre falleció recién acabada la película–. En mi familia hubo dos referentes cuando yo era niña, sor Araceli y sor Antonia. Mi abuelo (republicano) las rescató de la zona roja porque una de ellas era su hermana. Después de la guerra educaron a mi madre, la enseñaron piano… ¡y también eran hijas de la Caridad! Me enteré la primera semana de empezar con la película, porque hablé con mi madre y me dijo: «¡Eran paúlas, paúlas!». Así que, sin saberlo he cerrado un ciclo, porque durante el preestreno vino una hija de la Caridad a decirme que sor Araceli, mi tía abuela, siempre tuvo en el piano puesta mi foto. Y yo ahora les hago un pequeño homenaje.
¿Lo que se transmite fuera también se vive dentro del rodaje?
Pablo se preocupa por el bienestar de todos y eso es muy bonito. Me ha hecho estar bien, y cuando estoy bien me doy mucho. Sin este equipo, a lo mejor no hubiera salido así. El director emana transparencia y la contagia. En mis 115 películas habré encontrado poca gente así.
Cristina Sánchez Aguilar @csanchezaguilar
Alfa y Omega

Catequesis del Papa: Pensar en la propia muerte, que llegará

En su catequesis de la Audiencia General del tercer miércoles de octubre – prosiguiendo con su ciclo sobre “la esperanza cristiana” – el Papa propuso el tema del “contraste existente entre la esperanza cristiana y la realidad de la muerte”.
Hablando en italiano, el Santo Padre recordó que se trata de una realidad que nuestra civilización moderna tiende, cada vez más, a borrar. De modo que, cuando la muerte llega, para quien está cerca de nosotros, o para nosotros mismos, no nos encontramos preparados, sino carentes de un “alfabeto” apto para formular palabras de sentido en torno a su misterio.
Y añadió que los primeros signos de la civilización humana transitaron precisamente a través de este enigma, hasta el punto de poder afirmar que “el hombre nació con el culto de los muertos”. A la vez que aludió a otras civilizaciones, anteriores a la nuestra, que tuvieron el valor de mirar la muerte cara a cara.
Francisco dijo que la muerte nos hace descubrir que “nuestros actos de orgullo, de ira y de odio eran vanidad”. Por eso cuando llega nos damos cuenta, con aflicción, de que no amamos bastante y de que no buscamos lo que era esencial. A la vez que también vemos lo que de verdaderamente bueno fuimos capaces de sembrar: los afectos por los cuales nos hemos sacrificado y que, ahora, nos tienen la mano.
Sin embargo el Obispo de Roma reafirmó que Jesús ha iluminado el misterio de nuestra muerte, de manera que, con su comportamiento, nos autoriza a sentirnos doloridos cuando una persona querida se va, tal como Él mismo se sintió profundamente turbado ante la tumba  de su amigo Lázaro. De manera que la esperanza cristiana toma esta actitud del Señor.
Naturalmente, el Papa recordó que todos somos pequeños e indefensos ante el misterio de la muerte, pero si custodiamos en el corazón la llama de la fe, aquel será un momento de gracia. Sí, porque Jesús nos tomará de la mano, tal como lo hizo con la hija de Jairo y repetirá, una vez más: “¡Levántate, resurge!”.
(María Fernanda Bernasconi - RV). 
(from Vatican Radio)

Santa Marta: Llamamiento del Papa a “abrir la puerta”, a nosotros y a los demás

 
El papa Francisco ha exhortado en la Eucaristía celebrada esta mañana a que seamos “personas que ayudan a abrir la puerta, a nosotros mismos y a los demás”.
Así lo ha dicho en la homilía de la Misa que ha celebrado en la capilla de Santa Marta hoy, tercer jueves de octubre.
La reflexión del Papa se ha inspirado en la lectura del Evangelio de San Lucas, propuesto por la liturgia del día, que refiere que los escribas y los fariseos se consideraban justos y a quienes Jesús les demuestra que sólo Dios es justo, el Papa explicó el motivo por el cual los Doctores de la Ley se habían “llevado el conocimiento”, con la “consecuencia” de “no entrar en el Reino y, ni siquiera, dejar entrar a los demás”.
Así, Francisco ha advertido de que “Se olvida la gratuidad de la salvación; se olvida la cercanía de Dios y se olvida la misericordia de Dios. Y los que olvidan la gratuidad de la salvación, la cercanía de Dios y la misericordia de Dios, se han llevado la clave del conocimiento”.
En este contexto, el Santo Padre ha recordado que es “la iniciativa de Dios la que nos salva”. Y –ha continuado– en cambio, se ponen “de parte de la Ley”. La salvación –ha asegurado– “está allí, para ellos”, llegando de este modo “a un montón de prescripciones” que, de hecho, se convierten en la salvación. Pero así “no reciben la fuerza de la justicia de Dios”. La Ley, en cambio, es siempre “una respuesta al amor gratuito de Dios”, que tomó “la iniciativa” de salvarnos. Y “cuando se olvida la gratuidad de la salvación, se cae, se pierde la clave de la inteligencia de la historia de la salvación”, perdiendo “el sentido de la cercanía de Dios”.
“Para ellos Dios es el que hizo la Ley. Y éste no es el Dios de la revelación. El Dios de la revelación es Dios, que ha comenzado a caminar con nosotros desde Abraham hasta Jesucristo, el Dios que camina con su pueblo. Y cuando se pierde esta relación cercana con el Señor, se cae en esta mentalidad obtusa que cree en la autosuficiencia de la salvación con el cumplimiento de la Ley. La cercanía de Dios”, ha declarado el Papa.
El Santo Padre ha señalado que “no se puede enseñar la Doctrina cuando falta la cercanía de Dios, cuando falta la oración”, y ni siquiera “hacer teología”, y menos aún “teología moral”. Francisco reafirmó que la teología “se hace de rodillas, siempre cerca de Dios”. Y dijo que la cercanía del Señor llega “al punto más alto en Jesucristo crucificado”, habiendo sido nosotros “justificados” por la sangre de Cristo, como dice San Pablo.
Por ello, el Papa aludió a la “responsabilidad” de los pastores, hoy, en la Iglesia. Cuando pierden o se llevan “la clave de la inteligencia” –dijo– y nos cierran la puerta “a nosotros y a los demás”, y ha concluido pidiendo rezar por nuestros padres: “Rezar, para que no perdamos la clave del conocimiento y no cerremos la puerta a nosotros y a la gente que quiere entrar”.
ZENIT

jueves, 19 de octubre de 2017

19 de octubre: san Pedro de Alcántara, presbítero

Extremadura hierve en deseos de conquista y evangelización del Nuevo Mundo. Es en toda España un tiempo de lumbreras, de santos, todo son grandezas y aires de contrarreforma. Pedro de Alcántara es un religioso franciscano, que introdujo en su orden reformas importantes organizando definitivamente a los franciscanos en España.
Nació en la Extremadura alta (España), en Alcántara, de familia noble, en 1494. Sus padres son don Pedro Garabito –un conocido jurisconsulto– y Doña María Villela de Sanabria.
Estudió gramática en su ciudad natal y a los 14 años fue a Salamanca para iniciar los estudios de filosofía. De descanso en Alcántara vio a dos franciscanos que caminaban descalzos y se fue tras ellos. Solo tenía 16 años. Tomó el hábito, en 1515, en el convento de Majarretes que pertenecía a la austerísima provincia franciscana de san Gabriel, junto a Valencia de Alcántara, cercano a la frontera portuguesa. Fue enviado a fundar un convento en Badajoz del que fue superior poco después.
Se ordenó sacerdote en 1524. Nombrado provincial en 1538 impulsó la renovación de su orden.
Tan aferrado está a vivir según los criterios de Dios que no se para a pensar si su proceder agrada al mundo, ni si se adapta a sus criterios; tampoco se queda en lo meramente prudente cuando se trata de asuntos del alma propia o ajena. Una de las facetas de su singular camino hacia Dios está basada en el total y absoluto sometimiento del «hermano» cuerpo.
Avasallador en la acción. Desde los 25 años que le hicieron superior por obediencia, no para. Es predicador, misionero, consejero, confesor, director de almas ignorantes y de sabios predicadores, atiende a nobles y a reyes, le consultan obispo y muestra preocupación por los niños.
El Papa Julio III le autorizó a fundar conventos reformados que se conocen como alcantarinos. En 1556 dio comienzo a su fundación propia en el convento de El Pedroso, extendiéndose por Galicia, Castilla, Valencia y más tarde China, Filipinas y América.
Se distinguió por la penitencia y austeridad consigo mismo, hasta extremos que hoy parecen increíbles. Fiel al espíritu de san Francisco que pone toda su afición en identificarse con Cristo crucificado, saca de la penitencia las fuerzas espirituales que necesita: Nunca miró a nadie a la cara. Durante cuarenta años dispuso tener hora y media al día de sueño, y eso, o sentado en el suelo, o en hueco donde no cabía ni estirado ni de pie, y con un leño como cabecera. Comía de tres en tres días legumbres o verduras con pan seco y negro; alguna etapa la pasó alimentándose solo después de ocho días. Penitencia corporal hasta la sangre, para domar al «hermano asno», como gustaba llamar a su cuerpo. Así no extraña que, por flaco, pareciera un muerto salido del sepulcro, ni que Teresa dijera que parecía estar hecho de raíces de árboles.
A pesar de esto, se distingue por la extremada cortesía, modales finos y dulzura con los demás. Muestra una extremada delicadeza y sensibilidad con los sufrimientos de los otros, en especial con sus frailes, a los que alguna vez alimentó de modo milagroso.
Desde el inicio de la conversación, los que trataron con él se sentían atraídos por su afabilidad. Su extrema pobreza no estaba reñida con la limpieza de ropa que él mismo lava, cose o remienda. Sabe cultivar la amistad y ser amable en el trato. Personajes contemporáneos suyos de primera línea gozaron de su compañía y recurrieron a él en sus problemas: Francisco de Borja, que llamaba su «paraíso» al convento de El Pedroso, Juan de Ribera, Carlos V y su hija Juana, que quisieron tomarlo por confesor, Teresa de Jesús, a quien aconseja y alienta en su reforma del carmelo y que le admiraba por su buen juicio y por su ascetismo; también los reyes de Portugal le veneraban y le ayudaron en sus empresas.
Estuvo dotado de una inteligencia fuera de lo común con memoria privilegiada que le facilitó dominar la Sagrada Escritura.
Como místico no le faltaron arrobos y ensimismamientos en la oración que llamaron éxtasis. Sus biógrafos no ocultan que más de una vez cruzó ríos andando sobre el agua, que curó enfermos de modo milagroso y que profetizó. Pero no fue fácil la fidelidad. Tentaciones fuertes carnales tuvo que resolver de modo expedito –muy adecuado a su concepción de la ascética– revolcándose desnudo en nieve o hielo y arrojándose sin ropa a zarzas y espinos.
Murió en el convento de Arenas el 18 de octubre de 1562. A partir de entonces, el pueblo se llamó Arenas de San Pedro.
En 1669 fue canonizado.
Su vida santa, plena de mortificación y penitencia, señala dónde está la fuerza para la santidad propia y para la de los demás. Por más que en la época actual sea considerada la mortificación y la penitencia como un tabú, como algo detestable de lo que hay que huir, o como práctica perteneciente a épocas pasadas, el estilo propio del Evangelio es para siempre camino imperecedero.
Cuando falta, solo queda la oscuridad por más que relumbren los artificios obsoletos de siempre con formas nuevas.
Archimadrid.org

Entusiasmo por la evangelización.


Durante estos años de pontificado, el Santo Padre, el Papa Francisco, ha mostrado en reiteradas ocasiones su deseo de llenar de ánimo el corazón de los cristianos a la hora de llevar a Cristo con alegría, generosidad, fortaleza. Sé valiente, la misión te espera es una frase tomada de sus discursos y va a servir este año como pauta para la Jornada Mundial de las Misiones, el Domund, que celebramos, Dios mediante, este domingo
Uno de los textos que más nos pueden hacer pensar es de la exhortación apostólica Evangelii gaudium: «Cuando más necesitamos un dinamismo misionero que lleve la sal y la luz al mundo, muchos laicos sienten el temor de que alguien les invite a realizar alguna tarea apostólica, y tratan de escapar de cualquier compromiso que les pueda quitar su tiempo libre […] Pero algo semejante sucede con los sacerdotes, que cuidan con obsesión su tiempo personal […] Algunos se resisten a probar hasta el fondo el gusto de la misión y quedan sumidos en una acedia paralizante» (EG 81).
El cristiano tiene que recuperar el entusiasmo por la evangelización, por llevar a Cristo al corazón de las personas que han perdido la fe, la esperanza, y quizás también el amor. Esta jornada mundial de oración por las misiones es una oportunidad que la Iglesia nos da para renovar en nosotros el compromiso de ser valientes y aceptar nuestra condición de discípulos-misioneros. Es una llamada a meditar si estamos respondiendo al Señor a ser sus testigos entre los nuestros.
Sin duda alguna, los jóvenes, nuestros jóvenes, son los que deben sentarse delante del Señor y preguntarle, sin tapujos, sin cobardías, sin excusas, qué es lo que Dios quiere de ellos. Porque hoy la misión está presente en nuestros pueblos y en los barrios de nuestras ciudades, pero también está presente, como lo ha estado siempre, en los pueblos y ciudades remotas donde Cristo no es conocido ni ha sido predicado, en los lugares donde la escasez de sacerdotes, personas de vida consagrada o incluso de laicos cristianos que viven con seriedad la fe, ha impedido una verdadera y profunda evangelización. Hoy, como en tiempos de san Francisco Javier, Dios necesita de jóvenes que escuchen la voz del Señor que los llama y la voz de la Iglesia que les dice: Sé valiente, la misión te espera.
No podemos dejar de plantearnos en serio la necesidad que el mundo nuestro, de hoy, tiene de Dios y la falta de medios para que Cristo sea llevado a los lugares donde todavía no ha llegado. Por eso la Iglesia, de la que somos parte todos, no descansa tranquila, no renuncia a seguir animando a los cristianos a ser valientes, enfrentarse con sus pobrezas y limitaciones y decidirse por ser luz, sal y levadura de esta tierra que Dios ha puesto en nuestras manos.
Ser valientes no es ser temerarios, es fiarse de Dios y saber que nunca hacemos las cosas por mero capricho personal o por una corazonada… lo hacemos con la conciencia de estar sirviendo a Jesús y a la Iglesia que son quienes nos envían.
En esta jornada pido a Dios que bendiga a la Iglesia española y a la diócesis de Madrid con muchas vocaciones misioneras; pero pido también que todos seamos generosos con nuestra oración, magnánimos con nuestros sacrificios y espléndidos con la ayuda económica con la que queremos colaborar entre todos con nuestros misioneros.
Que la patrona de Madrid, la Virgen María de la Almudena, Reina de la Evangelización, ayude a nuestros misioneros a ser fieles a la vocación recibida y a los demás a vivir con seriedad nuestro compromiso evangelizador. ¡Que ella nos bendiga a todos!
+ Carlos Card. Osoro Sierra
Arzobispo de Madrid

Dolor del Papa por ataque en Somalia que ha dejado al menos 315 muertos

El Papa Francisco expresó hoy su «dolor» por el ataque terrorista de hace unos días en Mogadiscio, capital de Somalia, que ha causado al menos 315 víctimas mortales, convirtiéndose así en el peor atentado de la historia del país.
Después de su catequesis en la audiencia general del miércoles y tras saludar a los peregrinos participantes en varias lenguas, el Papa expresó su cercanía a las víctimas, y afirmó que «este acto terrorista merece el más firme rechazo también porque ha ocurrido en una población que ya ha sido probada tantas veces».
«Rezo por los difuntos y por los heridos, muchos de ellos niños, por sus familiares y por todo el pueblo de Somalia», añadió. Por último, imploró «la conversión de los violentos» y animó «a todos los que, con enorme dificultad, trabajan por la paz en esa tierra maltratada».
El domingo 15 de octubre, un atentado con un camión bomba se registró en las afueras de un hotel de la ciudad. Según el gobierno somalí, habría sido perpetrado por los terroristas musulmanes de Al Shabab, vinculado a Al Qaeda.
ACI/Álvaro de Juana

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (11,47-54)





Cuando un cristiano se convierte en discípulo de la ideología, ha perdido la fe y ya no es discípulo de Jesús. Y el único antídoto contra tal peligro es la oración.
“Ay de vosotros, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia; vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido”. En esto podemos ver la imagen de una iglesia cerrada en la que la gente que pasa delante no puede entrar, y de donde el Señor que está dentro no puede salir. De aquí la referencia a esos cristianos que tienen en su mano la llave y se la llevan, no abren la puerta; o peor, se detienen en la puerta y no dejan entrar.

¿Pero cuál es la causa de todo ello? La falta de testimonio cristiano, que se presenta aún más grave si el cristiano en cuestión es un sacerdote, un obispo, un Papa. Por lo demás, Jesús es muy claro cuando dice: “Id, salid hasta los confines del mundo. Enseñad lo que yo he enseñado. Bautizad, id a las encrucijadas de los caminos y traed a todos dentro, buenos y malos”. Así dice Jesús. ¡Todos dentro!

En el cristiano que asume esta actitud de “llave en el bolsillo y puerta cerrada” existe todo un proceso espiritual y mental que lleva a que la fe pase por un alambique transformándola en ideología. Pero la ideología no convoca. En las ideologías no está Jesús. Jesús es ternura, amor, mansedumbre, y las ideologías, de cualquier sentido, son siempre rígidas. Se corre el riesgo de hacer al cristiano discípulo de esta actitud de pensamiento antes que discípulo de Jesús.

Por ello sigue siendo actual el reproche de Cristo: Vosotros os habéis llevado la llave del conocimiento, pues el conocimiento de Jesús se ha transformado en un conocimiento ideológico y también moralista, según el mismo comportamiento de los doctores de la ley que cerraban la puerta con tantas prescripciones. 

Hay al respecto otra advertencia de Cristo —contenida en el capítulo 23 del Evangelio de Mateo— contra escribas y fariseos que lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros. Es precisamente a causa de estas actitudes que se desencadena un proceso por el que la fe se convierte en ideología ¡y la ideología espanta! La ideología expulsa a la gente y aleja a la Iglesia de la gente.

Es una enfermedad grave ésta de los cristianos ideólogos; una enfermedad no nueva. Ya había hablado de ello el apóstol Juan en su primera carta, describiendo a los cristianos que pierden la fe y prefieren las ideologías: su actitud es hacerse rígidos, moralistas, “eticistas”, pero sin bondad. 

Entonces es necesario preguntarse qué provoca en el corazón de ese cristiano, de ese sacerdote, de ese obispo, o de ese Papa una actitud así. La respuesta es sencilla: Ese cristiano no reza. Y si no hay oración, se cierra la puerta. 

Así que la llave que abre la puerta a la fe es la oración. Porque cuando un cristiano no ora, su testimonio es soberbio. Y él mismo es un soberbio, es un orgulloso, es uno seguro de sí, no es humilde. Busca la propia promoción. En cambio, cuando un cristiano ora, no se aleja de la fe: habla con Jesús.

Pero el verbo “orar” no significa “decir oraciones”, porque también los doctores de la ley decían muchas oraciones, pero sólo para hacerse ver. En efecto, una cosa es orar y otra es decir oraciones. En este último caso se abandona la fe, transformándola precisamente en ideología moralista y sin Jesús.

Quienes oran como los doctores de la ley reaccionan de igual modo cuando un profeta o un buen cristiano les reprocha, utilizando el mismo método que se usó contra Jesús: “Al salir de allí los escribas y los fariseos empezaron a acosarlo implacablemente y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, tendiéndole trampas para cazarle con alguna palabra de su boca”. Porque estos ideólogos son hostiles e insidiosos. ¡No son transparentes! 

Pidamos al Señor la gracia de no dejar nunca de orar para no perder la fe y de permanecer humildes a fin de no transformarse en personas cerradas que cierran el camino al Señor.

(De la homilía en la Misa Matutina en Santa Marta, 17 de octubre de 2013)

EVANGELIO DE HOY: CONTRA LOS FARISEOS







Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,47-54):


En aquel tiempo, dijo el Señor: 

«¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros les edificáis sepulcros. 

Por algo dijo la sabiduría de Dios: "Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los perseguirán y matarán"; y así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. 

Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis quedado con la llave del saber; vosotros, que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar!»

Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras.

Palabra de Señor

EL PAPA EMÉRITO BENEDICTO ESTÁ BIEN





Queridos amigos, en los últimos días seguramente habrán oído o leído "noticias" sobre el "grave estado de salud" de nuestro querido Benedicto XVI. El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, ha respondido a los rumores con esta foto de Benedicto XVI tomada esta tarde a las 17.00, hora de Roma. Nos alegramos de poder confirmarles a ustedes que nuestro querido Benedicto, aunque muy anciano, está bien.

miércoles, 18 de octubre de 2017

El Papa envía una carta a los franciscanos por sus 800 años en Tierra Santa


El Papa Francisco ha dirigido una carta al Custodio franciscano en Tierra Santa, Francesco Patton, con ocasión de los 800 años de la presencia de los «frailes de la cuerda» en la tierra donde nació Jesús
En la misiva, el Papa define a los frailes como ««asiduos a la contemplación y la oración, simples y pobres, obedientes al Obispo de Roma, comprometidos a vivir en Tierra Santa al lado de los hermanos de diversas culturas, etnias y religiones, sembrando paz, fraternidad y respeto».
Asimismo, pone de relieve la dedicación de los franciscanos en la investigación arqueológica y de la Sagrada Escritura, sin olvidar la importancia de la animación de los santuarios y el servicio a la comunidad local: «Los alientos a perseverar alegres en sostener a estos hermanos nuestros, sobre todo a los más pobres y débiles, en la educación de la juventud –que a menudo corren el riesgo de perder la esperanza en un contexto aún sin paz– en la acogida de los ancianos y en el cuidado de los enfermos, viviendo concretamente en el día a día las obras de misericordia».
El Pontífice destaca que «son embajadores de todo el Pueblo de Dios, que los ha sostenido en particular a través de la Colecta por la Tierra Santa, que contribuye a hacer que en la Tierra de Jesús la fe se haga visible también por las obras».
La carta pontificia concluye encomendando la Custodia de Tierra Santa y cada una de sus comunidades, así como a todos los franciscanos, a la maternal protección de la Virgen María, invocando también la intercesión de su patrono san Antonio de Padua.
Alfa y Omega/RV

«La esclavitud no ha desaparecido, sino que la hemos invisibilizado»


Ante el Día Europeo contra la Trata de Seres Humanos, que se celebra este miércoles 18 de octubre de 2017, la organizaciones de Iglesia que acompañan a las personas víctimas de trata denuncian en un comunicado conjunto la invisibilidad que afecta a las mujeres y niñas en situación de movilidad forzada
Las organizaciones de Iglesia que acompañan a las personas víctimas de trata recuerdan, con motivo del Día Europeo contra la Trata de Seres Humanos, el principio establecido en el artículo 4 de la Declaración de los Derechos Humanos en 1948, donde se señala que «nadie podrá ser objeto de esclavitud o servidumbre; la esclavitud y el comercio para la esclavitud están prohibidos en cualquiera de sus formas».
A pesar de que han transcurrido casi 70 años de la Declaración, denunciamos que esta esclavitud no ha desaparecido, sino que la hemos invisibilizado.
En la actualidad, en el mundo se trafica cada año con miles de personas para extraerles órganos y comercializar con ellos. Lejos de disminuir, se trata de una lacra que va en auge: existen niños y niñas soldado que son obligados a tomar un fusil, y personas con discapacidad explotadas en la mendicidad, al tiempo que aumenta la trata de mujeres forzadas a ejercer la prostitución. Mientras, los ingentes beneficios generados por estas actividades se blanquean en paraísos fiscales que operan con el beneplácito de la comunidad internacional.
La explotación sexual es una de las formas más graves de esclavitud del siglo XXI, que genera un movimiento económico diario de grandes dimensiones y que deja miles de víctimas en el camino. España es uno de los primeros países de Europa consumidor de sexo y prostitución, y en los últimos años estamos observando cómo aumenta el número de víctimas de trata españolas. No podemos acostumbrarnos a ver esta práctica como algo «normal», ni permanecer indiferentes ante la cosificación de lo más sagrado, como es la vida humana en toda su dimensión de libertad y de dignidad.
La violencia contra las mujeres y las niñas es, probablemente, la violación de los derechos humanos más habitual, y que afecta a un mayor número de personas. Este escándalo cotidiano, que se manifiesta de diferentes maneras y tiene lugar en múltiples espacios, posee una raíz única: la discriminación por ser mujer. Como ha señalado la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, «aún se precisan esfuerzos ingentes para garantizar la realización del derecho de las niñas y las mujeres a una vida libre de violencia». En el caso de la trata, a la desigualdad entre hombres y mujeres, hay que sumar las situaciones de pobreza, e incluso de conflicto, que atraviesan los países de origen de las víctimas.
El fenómeno migratorio en Europa genera, también, situaciones de alta vulnerabilidad, sobre todo en mujeres y niñas. La falta de protección en materia de derechos humanos que padecen las personas en situación de movilidad contribuye a que se acentúe el abuso de poder y las agresiones sexuales, que deja a las víctimas totalmente desamparadas ante la justicia internacional y europea. El drama de las violaciones sufridas por miles de mujeres refugiadas ha sido, precisamente, la «voz de alerta» que muchas organizaciones han lanzado en los últimos meses tanto a los responsables políticos como a la opinión pública.
En territorio de guerra, lo más peligroso no es ser soldado, sino ser mujer. En diversas ocasiones hemos observado como el cuerpo de las mujeres se convierte en campo de batalla, utilizado por todos los actores del conflicto. Sabemos que las mujeres son secuestradas y trasladadas a las zonas de guerra para ser utilizadas como esclavas sexuales. Se ha constatado que, durante las huidas masivas, miles de mujeres, niñas y niños desaparecen y se convierten en la mercancía de un lucrativo e inhumano negocio.
Desgraciadamente el número de víctimas de trata aumenta considerablemente de año en año y, según las estadísticas de Naciones Unidas, un tercio de las víctimas de trata son niños y niñas. En el mundo hay dos millones de niños y niñas objetos de explotación sexual. Como ha exclamado el Papa Francisco, nuestras organizaciones quieren recordar que «son niños, no esclavos» y, como infancia vulnerable, estos niños y niñas tienen derecho a ¡tener derechos! La adopción de medidas en favor de todos ellos no puede esperar más.
En esta Jornada Europea, como entidades cristianas respaldadas por la Sección de Trata de la Comisión Episcopal de Migraciones, denunciamos las políticas que aumentan la vulnerabilidad de las personas y el riesgo de ser sometidas a trata, especialmente los niños y niñas menores de edad y que se encuentran en procesos migratorios.
Urgimos a la sociedad civil y Administraciones públicas a sumar esfuerzos para erradicar esta lacra social, protegiendo a las víctimas y persiguiendo a aquellas personas y organizaciones criminales que se enriquecen a costa de las víctimas.
Cáritas