martes, 20 de diciembre de 2016

El cristianismo vivo de Juan XXIII



Mientras las corrientes intelectuales europeas comprometidas con la izquierda impregnaban la atmósfera de la sociedad española de estimulantes perspectivas, los primeros años sesenta hacían resonar también la conciencia de los católicos. Un nuevo Papa, de breve pontificado, de extraordinaria capacidad de comunicación y de una lucidez valiente, bondadosa y humilde, iluminó el compromiso de los cristianos con los hombres y las condiciones inviolables de su dignidad. La voz de Juan XXIII llegó justo a tiempo, cuando la crítica al régimen de Franco hallaba fácil anclaje en el espíritu de quienes heredaban una derrota completa o una victoria falseada en la guerra civil. Pero había de encontrar muchas más dificultades para abrirse paso entre los que vivían, inflexibles, en la ensoñación gloriosa de la «cruzada».
Con Juan XXIII, el nacionalcatolicismo empezó a perder no solo el apoyo de algunos sectores de la Iglesia española, sino que sufrió el abierto rechazo y la misericordiosa reprobación del sucesor de San Pedro, cuya antipatía al franquismo era bien conocida desde tiempo atrás. El magisterio eclesiástico no se retractaba, en verdad, de ninguna de sus históricas manifestaciones sobre la cuestión obrera, la justicia social, la legitimidad de la propiedad privada, los derechos de los católicos o su responsabilidad en una vida terrenal que había de guiarse por la existencia de Dios. Era precisamente esa lealtad a lo que la Iglesia había proclamado desde la Rerum novarum de León XIII la que permitía ahora encauzar las tareas pastorales con la reafirmación de la doctrina y la repulsa de cualquier exégesis que pudiera ponerse al servicio de un proyecto nacionalcatólico.
Desde luego, toda idea que vulnerara la universalidad de la persona, que legitimase su exclusión por opiniones políticas o que silenciara la violencia ejercida contra la dignidad sagrada del hombre, quedaba incursa en la condena del nuevo Papa. Así la Iglesia se desprendía del pesado fardo de su complicidad con situaciones heredadas de los años de incansables guerras, totalitarismos y vejaciones del individuo y reclamaba el derecho de la religión a tomar partido contra la dictadura.
Como agua vivificante, como inspiración del Espíritu, las palabras de Juan XXIII sembraron ilusión y esperanza en los corazones de quienes habían sido educados en el mensaje de Jesús. Provocaron contrariedad solamente en quienes habían extraviado su fe en la encrucijada de la historia y en los que habían perdido la caridad en la dureza de las persecuciones sufridas o en la muda indignidad de la injusticia tolerada. En 1961, la encíclica Mater et Magistra proclamó: «la doctrina de Cristo une, en efecto, la tierra con el cielo, ya que considera al hombre completo, alma y cuerpo, inteligencia y voluntad, y le ordena elevar su mente desde las condiciones transitorias de esta vida terrena hasta las alturas de la vida eterna». Tal exigencia no implicaba -nunca lo ha implicado en el pensamiento católico- la despreocupación por lo que suceda en esta vida mortal, ni mucho menos la demanda de conformidad de los humildes ante el sufrimiento. Lo que se recordaba con claridad era el fundamento de la condición humana: disponer de un alma eterna y de una conciencia moral basada en la trascendencia del hombre, en su universal y personal contacto permanente con el Creador.
Un mundo nuevo había brotado setenta años después de la publicación de la Rerum novarum. Pero las bases sobre las que se erguía la civilización cristiana y la ética del catolicismo seguían en pie, debiendo reconducirse tras el desaliento y la confusión de las décadas que siguieron a la Gran Guerra. Por ejemplo, la urgencia de denunciar la escandalosa distribución de la riqueza, cuando el impulso del progreso técnico ofrecía tantas opciones de bienestar. Por ejemplo, el requerimiento a los gobernantes a comprometerse con el bien común, lo único que les legitimaba de acuerdo con la doctrina política clásica del catolicismo. Por ejemplo, la advertencia de que en las condiciones de trabajo, más allá de la remuneración salarial, debía asegurarse que «le sea posible al hombre asumir la responsabilidad de lo que hace y perfeccionarse a sí mismo».
Según Juan XXIII el cristianismo era liberación sustancial del hombre de tal modo que la tarea de promoción de la doctrina evangélica significaba un verdadero acto de emancipación: «El hombre es necesariamente fundamento, causa y fin de todas las instituciones sociales; el hombre, repetimos, en cuanto es sociable por naturaleza y ha sido elevado a un orden sobrenatural». Todos los creyentes estaban obligados a organizar su vida pública conforme a los principios éticos proclamados y a orientar siempre sus actos a la defensa de la dignidad humana. Y ello suponía una determinada concepción del hombre como criatura de Dios, y se fundamentaba en la existencia de un orden moral universal, contrario a toda manifestación de relativismo. Lo que defendía era «una ley moral objetiva, superior a la realidad externa y al hombre mismo, absolutamente necesaria y universal y, por último, igual para todos».
El incumplimiento de ese principio general había tenido consecuencias funestas en la conducta de tantos hombres, y tantos cristianos entre ellos, que dieron la espalda a sus obligaciones para con los demás. Tres meses antes de morir Juan XXIII publica la Pacem in terris , su testamento doctrinal dirigido a todas las personas de buena voluntad comprometidas en la promoción de la paz y pronto convertido en la biblia de la oposición católica en España. Aquellos prodigiosos años sesenta devolvían al mensaje cristiano su primitiva frescura y su esencia liberadora empujando a los católicos a colocarse en una primera línea de combate por una verdadera reconciliación. No solo la de los españoles como ciudadanos, sino la de los hombres de España con los fundamentos de su civilización. Una civilización cristiana que no debía confundirse con el nacionalcatolicismo y que habría de dar sustancia ideológica y perfección moral a nuestra comunidad.
Fernando García de Cortázar/Domingos con Historia/ABC
Alfa y Omega

El Papa invita a «encontrar un momento para detenernos» para descubrir el verdadero sentido de la Navidad



Contemplar el Pesebre nos ayuda a «entrar en la verdadera Navidad, la de Jesús, que se acerca –el Dios con nosotros, cercano a nosotros–», dijo Francisco en el último Ángelus dominical de Adviento
Último Ángelus dominical de Adviento en la plaza de San Pedro. «El próximo domingo será Navidad. En esta semana tratemos de encontrar un momento para detenernos, para estar un poco en silencio, e imaginar a la Virgen y a San José mientras van a Belén», aconseja el Papa. Tiempo para imaginar «el camino, la fatiga, pero también la alegría, la conmoción, y luego su ansiedad por encontrar un lugar, su preocupación…».
Haciendo esto, «nos ayuda mucho el Pesebre» para «entrar en la verdadera Navidad, la de Jesús, que se acerca –el Dios con nosotros, cercano a nosotros–, para recibir la gracia de esta fiesta, que es una gracia de cercanía, de amor, de humildad y de ternura», dijo Francisco al término de la oración mariana, en la recordó también «el diálogo en la República Democrática del Congo» y pidió rezar para que «se desarrolle con serenidad, para evitar todo tipo de violencia y por el bien del país».
Previamente, al comentar el pasaje evangélico del día, el Papa recordó que María y José «han sido los primeros en acoger a Jesús mediante la fe», y ellos por tanto «nos introducen en el misterio de la Navidad. María nos ayuda a colocarnos en actitud de disponibilidad para acoger al Hijo de Dios en nuestra vida concreta, en nuestra carne. José nos insta a buscar siempre la voluntad de Dios y a seguirla con total confianza».
A ese mismo «Dios que se acerca yo le abro la puerta –al Señor– cuando siento una inspiración interior, cuando siento que me pide hacer algo más por los demás, cuando me llama a la oración», añadió el Papa. «Dios-con-nosotros, Dios que se acerca. Que este anuncio de esperanza, que se cumple en Navidad, lleve a cumplimiento la espera de Dios también en cada uno de nosotros, en toda la Iglesia, y en tantos pequeños que el mundo desprecia, pero que Dios ama y a los cuales se acerca».
Alfa y Omega

20 de Diciembre: santo Domingo de Silos, monje

Domingo de Silos fue pastor durante su juventud y posteriormente, tras ser elevado al presbiterado, se retiró a la vida eremítica. Hacia el año 1030 ingresó en el monasterio benedictino de San Millán de la Cogolla (La Rioja) y, después de desempeñar el cargo de maestro de novicios, el abad Sancho le encomendó la misión de restablecer el priorato de Santa María, cerca de su villa natal de Cañas.
De vuelta a la abadía de San Millán fue nombrado prior, cargo desde el cual se enemistó con García V el de Nájera, rey de Navarra, al negarse a entregarle los tesoros del monasterio que el monarca navarro pretendía con el pretexto de haber sido donados por sus antepasados. Por este motivo tuvo que abandonar San Millán y expatriarse en Burgos, donde por sus dotes intelectuales y de trabajo se atrajo las simpatías del obispo de Burgos y de Fernando I el Magno, rey de Castilla y de León, que le propuso para restaurar el monasterio de San Sebastián de Silos (Burgos), fundado por Fernán González, con el cargo de abad.
Tras tomar las riendas del mismo en 1041, Domingo levantó la iglesia románica y el claustro, y organizó el scriptorium o sala de copistas, donde se creó una de las más completas y ricas bibliotecas de la España medieval. Considerado ya en vida como un santo, a su muerte recibió culto como tal; el monasterio que guarda sus restos tomó su advocación, denominándose en lo sucesivo Santo Domingo de Silos.
J.M. Ballester Esquivias (@jmbe12)
Alfa y Omega

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1,26-38

En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
- «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
- «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
- «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».
María contestó:
- «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.
Palabra del Señor.

Contagien la alegría y la paz del Evangelio y cuiden a los abuelos. Tarea del Papa a los chicos de la Acción Católica italiana

 «La Navidad se acerca y me alegra encontrarlos para este momento de intercambio de felicitaciones»…Contagien su alegría a todos - en especial a los abuelos -  anunciado el amor y la ternura de Jesús, fue la invitación del Papa Francisco, con su cordial bienvenida a los chicos y chicas de la Acción Católica italiana.
Recordando el anuncio del ángel a los pastores: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lc 2,10-11), el Santo Padre señaló que la alegría se multiplica compartiéndola y testimoniándola en todas nuestras relaciones: en familia, en la escuela, en la parroquia, en todas partes.
Con el lema que tienen para este año, «rodeados de alegría», que en italiano «Circondati di allegría» - se presta a un juego de palabras, que recuerda la imagen del circo, el Papa destacó que la alegría es contagiosa y les asignó la tarea de hablar con sus abuelos y de escucharlos, animándolos también a seguir impulsando la paz y la solidaridad:
«Anunciando a todos el amor y la ternura de Jesús, se vuelven apóstoles de la alegría del Evangelio ¡Y la alegría es contagiosa! ¿Es verdad? ¿Están de acuerdo?
Quisiera darles una tarea. Esta alegría contagiosa hay que compartirla con todos, pero en especial – y ésta es la tarea - con los abuelos. ¡Piensen bien en esto: esta alegría hay que compartirla con todos, pero en especial con los abuelos! Hablen a menudo con sus abuelos; también ellos tienen esta alegría contagiosa. Pregúntenles tantas cosas, escúchenlos, ellos tienen la memoria de la historia, la experiencia de la vida. Y para ustedes éste será un gran don que los ayudará en su camino. También ellos tienen necesidad de escucharlos a ustedes - también ellos tienen necesidad de escucharlos a ustedes - tienen necesidad de comprender sus aspiraciones, sus esperanzas. He aquí la tarea que les doy: hablar con los abuelos, escuchar a los abuelos. Los ancianos tienen la sabiduría de la vida.
¡Para no olvidar, repitamos juntos la tarea: hablar con los abuelos, escuchar a los abuelos! ¡Chicos y chicas, todos juntos!...
¡Pero qué débiles que están! ¡Más fuerte!...
¡El próximo año les preguntaré sobre esto, sobre lo que hicieron!
Es contagioso también vuestro compromiso por la paz. También este año han querido enlazar la palabra ‘paz’ con la palabra ‘solidaridad’, con una iniciativa en favor de sus coetáneos de un barrio marginal de Nápoles. Es un gesto bueno, que indica el estilo con el que quieren anunciar el rostro de Dios que es amor. Que el Señor bendiga este proyecto vuestro de bien».
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)

domingo, 18 de diciembre de 2016

Esperanza




La esperanza puede ser una actitud positiva en quienes son optimistas por temperamento o porque en la vida han tenido suerte y todo les va bien. Pero esta esperanza, aunque ayuda, no es la virtud teologal que espera contra toda esperanza.
La esperanza cristiana se funda en la Palabra de Dios, en sus promesas, en la fidelidad que Él nos asegura con su Palabra dada. Desde esta referencia, aun en el caso de sufrir pruebas, oscuridades, tentaciones, el creyente soporta la intemperie y espera en silencio la salvación de nuestro Dios.
Tenemos en María, la Madre de Jesús, el mejor ejemplo de quien supo esperar y puso en Dios su confianza, cuando el Ángel le anunció su maternidad. Ella es portadora de la mayor esperanza, madre de la esperanza, del Hijo de Dios, Salvador del mundo.
El salmista nos invita a no desfallecer en la prueba: “Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor, que volverás a alabarlo” (Sal 26).
Hoy muchas personas celebran su onomástica, y la Iglesia en el rito hispano - mozárabe honra a la Madre de Dios con fiesta mayor y solemnidad. Nos sumamos a la felicitación de la Iglesia a María, al mismo tiempo que nos sentimos bendecidos por su próximo alumbramiento.
José Antonio Moreno de Buenafuente

Experiencia interior


El evangelista Mateo tiene un interés especial en decir a sus lectores que Jesús ha de ser llamado también «Emmanuel». Sabe muy bien que puede resultar chocante y extraño. ¿A quién se le puede llamar con un nombre que significa «Dios con nosotros»? Sin embargo, este nombre encierra el núcleo de la fe cristiana y es el centro de la celebración de la Navidad.
Ese misterio último que nos rodea por todas partes y que los creyentes llamamos «Dios» no es algo lejano y distante. Está con todos y cada uno de nosotros. ¿Cómo lo puedo saber? ¿Es posible creer de manera razonable que Dios está conmigo si yo no tengo alguna experiencia personal, por pequeña que sea?
De ordinario, a los cristianos no se nos ha enseñado a percibir la presencia del misterio de Dios en nuestro interior. Por eso muchos lo imaginan en algún lugar indefinido y abstracto del universo. Otros lo buscan adorando a Cristo presente en la eucaristía. Bastantes tratan de escucharlo en la Biblia. Para otros, el mejor camino es Jesús.
El misterio de Dios tiene, sin duda, sus caminos para hacerse presente en cada vida. Pero se puede decir que, en la cultura actual, si no lo experimentamos de alguna manera vivo dentro de nosotros, difícilmente lo hallaremos fuera. Por el contrario, si percibimos su presencia en nosotros podremos rastrear su presencia en nuestro entorno.
¿Es posible? El secreto consiste sobre todo en saber estar con los ojos cerrados y en silencio apacible, acogiendo con un corazón sencillo esa presencia misteriosa que nos está alentando y sosteniendo. No se trata de pensar en eso, sino de estar «acogiendo» la paz, la vida, el amor, el perdón... que nos llega desde lo más íntimo de nuestro ser.
Es normal que, al adentrarnos en nuestro propio misterio, nos encontremos con nuestros miedos y preocupaciones, nuestras heridas y tristezas, nuestra mediocridad y nuestro pecado. No hemos de inquietarnos, sino permanecer en el silencio. La presencia amistosa que está en el fondo más íntimo de nosotros nos irá apaciguando, liberando y sanando.
Karl Rahner, uno de los teólogos más importantes del siglo XX, afirma que, en medio de la sociedad secular de nuestros días, «esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre». El misterio último de la vida es un misterio de bondad, de perdón y salvación, que está con nosotros: dentro de todos y cada uno de nosotros. Si lo acogemos en silencio conoceremos la alegría de la Navidad.
José Antonio Pagola

COMENTARIO AL EVANGELIO DE HOY (evangelio según san Mateo 1,18-24) POR BENEDICTO XVI


 


“A la comunicación sobre la concepción del niño en virtud del Espíritu Santo, sigue un encargo: María «dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados» (Mt 1,21). Junto a la invitación de tomar con él a María como su mujer, José recibe la orden de dar un nombre al niño, adoptándolo así legalmente como hijo suyo. 

Es el mismo nombre que el ángel había indicado también a María para que se lo pusiera al niño: el nombre Jesús (Jeshua) significa YHWH es salvación. El mensajero de Dios que habla a José en sueños aclara en qué consiste esta salvación: «Él salvará a su pueblo de los pecados.»

Con esto se asigna al niño un alto cometido teológico, pues sólo Dios mismo puede perdonar los pecados. Se le pone por tanto en relación inmediata con Dios, se le vincula directamente con el poder sagrado y salvífico de Dios. 

Pero, por otro lado, esta definición de la misión del Mesías podría también aparecer decepcionante. La expectación común de la salvación estaba orientada sobre todo a la situación penosa de Israel: a la restauración del reino davídico, a la libertad e independencia de Israel y, con ello, también naturalmente al bienestar material de un pueblo en gran parte empobrecido. 

La promesa del perdón de los pecados parece demasiado poco y a la vez excesivo: excesivo porque se invade la esfera reservada a Dios mismo; demasiado poco porque parece que no se toma en consideración el sufrimiento concreto de Israel y su necesidad real de salvación.

En el fondo, en estas palabras se anticipa ya toda la controversia sobre el mesianismo de Jesús: ¿Ha redimido verdaderamente a Israel? ¿Acaso no ha quedado todo como antes? La misión, tal como Él la ha vivido, ¿es o no la respuesta a la promesa? Seguramente no se corresponde con la expectativa de la salvación mesiánica inmediata que tenían los hombres, que se sentían oprimidos no tanto por sus pecados, cuanto más bien por su penuria, por su falta de libertad, por la miseria de su existencia.

Jesús mismo ha suscitado drásticamente la cuestión sobre la prioridad de la necesidad humana de redención en aquella ocasión en que cuatro hombres, a causa del gentío, no podían introducir al paralítico por la puerta y lo descolgaron por el techo, poniéndolo a sus pies. La propia existencia del enfermo era una oración, un grito que clamaba salvación, un grito al que Jesús, en pleno contraste con las expectativas del enfermo mismo y de quienes lo llevaban, respondió con estas palabras: «Hijo, tus pecados quedan perdonados» (Mc 2,5). 

La gente no se esperaba precisamente esto. No encajaba con sus intereses. El paralítico debía poder andar, no ser liberado de los pecados. Los escribas impugnaban la presunción teológica de las palabras de Jesús; el enfermo y los hombres a su alrededor estaban decepcionados, porque Jesús parecía hacer caso omiso de la verdadera necesidad de este hombre.

Pienso que toda la escena es absolutamente significativa para la cuestión de la misión de Jesús, tal como se describe por primera vez en la palabra del ángel a José. Aquí se tiene en cuenta tanto la crítica de los escribas como la expectativa silenciosa de la gente. Que Jesús es capaz de perdonar los pecados lo muestra ahora mandando al enfermo, ya curado, que tome su camilla y eche a andar. No obstante, de esta manera queda a salvo la prioridad del perdón de los pecados como fundamento de toda verdadera curación del hombre.

El hombre es un ser relacional. Si se trastoca la primera y fundamental relación del hombre —la relación con Dios— entonces ya no queda nada más que pueda estar verdaderamente en orden. De esta prioridad se trata en el mensaje y el obrar de Jesús. Él quiere en primer lugar llamar la atención del hombre sobre el núcleo de su mal y hacerle comprender: Si no eres curado en esto, no obstante todas las cosas buenas que puedas encontrar, no estarás verdaderamente curado.

En este sentido, la explicación del nombre de Jesús que se indicó a José en sueños es ya una aclaración fundamental de cómo se ha de concebir la salvación del hombre, y en qué consiste por tanto la tarea esencial del portador de la salvación.

En Mateo, al anuncio del ángel a José sobre la concepción y nacimiento virginal de Jesús, siguen dos afirmaciones integrantes.



El evangelista muestra en primer lugar que con ello se cumple todo lo que había anunciado la Escritura. Esto forma parte de la estructura fundamental de su Evangelio: proporcionar a todos los acontecimientos esenciales una «prueba de la Escritura»; dejar claro que las palabras de la Escritura aguardaban dichos acontecimientos, los han preparado desde dentro. Así, Mateo enseña cómo las antiguas palabras se hacen realidad en la historia de Jesús. Pero muestra al mismo tiempo que la historia de Jesús es verdadera, es decir, proviene de la Palabra de Dios, y está sostenida y entretejida por ella.

Después de la cita bíblica, Mateo completa la narración. Refiere que José se despertó y procedió como le había mandado el ángel del Señor. Llevó consigo a María, su esposa, pero, «sin haberla conocido», ella dio a luz al hijo. Así se subraya una vez más que el hijo no fue engendrado por él, sino por el Espíritu Santo. Por último, el evangelista añade: «Él le puso por nombre Jesús» (Mt 1,25).

También aquí, y de modo muy concreto, se nos presenta de nuevo a José como «hombre justo»: su estar interiormente atento a Dios —una actitud gracias a la cual puede acoger y comprender el mensaje— se convierte espontáneamente en obediencia. Si antes se había puesto a cavilar con su propio talento, ahora sabe lo que es justo y lo que debe hacer. Como hombre justo, sigue los mandatos de Dios, como dice el Salmo 1”.

(Del libro de Benedicto XVI “La infancia de Jesús”)

JESÚS SALVARÁ A SU PUEBLO DE LOS PECADOS (EVANGELIO DE HOY)




Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,18-24):

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.

Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de los pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".»

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Palabra del Señor

El Papa pidió rezar para que su vejez sea "tranquila, religiosa y fecunda… Y también alegre"

17 de diciembre, cumpleaños del Sano Padre. Este sábado en el Vaticano no hay festejos especiales. Francisco inició sus actividades del día con una misa en la Capilla Paulina con los cardenales presentes en Roma.
El Evangelio según Mateo marcó la homilía del Papa. En el momento en el que la espera vigilante se hace más intensa en este trayecto del Adviento – dijo-   en este momento en el que la Iglesia se acerca a la Navidad, la Liturgia nos hace detenernos un poco. Dice: “Detengámonos” ¿Qué significa este detenerse en un momento que aumenta en intensidad? Simplemente, la Iglesia quiere que hagamos memoria: “Detente, y haz memoria. Mira hacia atrás, mira el camino”.  "Este es el significado de la jornada litúrgica de hoy: la gracia de la memoria. Es necesario pedir la gracia de no olvidar", reflexionó Francisco.
No olvidar es una propiedad del amor, puntualizó luego el Obispo de Roma: tener siempre presente todo lo bueno que hemos recibido. “Es una propiedad del amor mirar la historia, de dónde venimos, nuestros padres, nuestros antepasados, el camino de la fe… Y esta memoria nos hace bien, porque hace aún más intensa la vigilante espera de la Navidad”. 
Finalizando la celebración en la Capilla Paulina el Papa agradeció a los cardenales por “haber compartido este día”, y reflexionando en que la “vejez es sede de sabiduría”, Francisco se auguró que sea así también con él.
"La vejez no tiene que ser una palabra fea, que asusta", puntualizó Francisco. Se debe pensar en ella como una etapa de la vida en la que se da alegría, sabiduría, esperanza, en la que uno recomienza a vivir. Citando al poeta alemán Friedrich Hölderlin: «La vejez es tranquila y religiosa» – el Santo Padre pidió rezar por él para que su vejez sea así: "tranquila, religiosa y fecunda… Y también alegre".
Mientras tanto los fieles de Italia y del mundo no han dejado de saludar al Papa y mostrarle su afecto de muchas maneras. En estos días han llegado a Santa Marta presentes y felicitaciones de todas partes.Hasta la mañana del sábado Francisco ha recibido casi 50 mil saludos a través del correo electrónico. Los más numerosos son en español, inglés e italiano.
Ocho sin techo, dos mujeres y seis hombres llegaron a la Casa de Santa Marta para saludar al Papa. Estuvieron acompañados por Mons. Konrad Krajewski, Limosnero de Su Santidad, quien muy temprano los encontró en los alrededores de San Pedro: cuatro italianos, un moldavo, dos rumanos y un peruano.
A las 7.15 el Papa saludó afectuosamente a cada uno. Estas personas regalaron al Papa tres ramos de girasoles que Francisco hizo colocar inmediatamente en la capilla de Santa Marta. Luego el Pontífice los invitó a tomar desayuno con él.
El día de hoy en muchos comedores de Roma, al final de la comida se ofrece en nombre del Santo Padre un dulce de cumpleaños, mientras que los huéspedes de diversos dormitorios reciben una bolsa con un recuerdo de Francisco por Navidad y un pequeño presente.  
Gracias a todos por los saludos

sábado, 17 de diciembre de 2016

Los Maristas Azules de Alepo se reafirman en su compromiso con el pueblo sirio



 Mientras escribo esta carta están siendo liberados la mayoría de los barrios de Alepo ocupados por los terroristas; se han despejado las calles de todo lo que impedía la comunicación entre las partes de la ciudad.
Mientras que muchos rebeldes armados aprovecharon la amnistía para rendirse y a pesar de todas las llamadas (mundiales y locales) para evacuar Alepo, un grupo de terroristas (especialmente del frente Al Nusra) se negó a rendirse. Siguen obstinados e intensifican el bombardeo de los barrios de la zona oeste de la ciudad.
Asistimos a un nuevo desplazamiento. Miles de familias abandonan la zona este de la ciudad y vienen a refugiarse en las zonas más seguras.
Se escuchan voces que hablan de que antes de Navidad toda la ciudad de Alepo estará reunificada. Esperamos que ello signifique el fin de las hostilidades, el fin de la pesadilla, el fin del terror y, especialmente, la instauración de la paz tan esperada desde hace casi cinco años (en Alepo).
En el aspecto humano de los habitantes de la ciudad, ¿quedará mucho trabajo por hacer? ¿Cómo ayudar a que la gente vuelva, se reinstale, confíe en el otro, acepte la reconciliación? ¿Qué decir a los padres de los mártires, de los heridos, de los que presenciaron la destrucción de sus casas? ¿Cómo dirigir la mirada cuando se sospecha que son nuestros enemigos? ¿Podremos confiar en un futuro de paz? ¿Qué garantía se puede ofrecer a los desplazados y a los refugiados que han dejado todo atrás y se han trasladado al extranjero donde han rehecho sus vidas? ¿Qué respuesta dar a los que desconfían, a los que tienen dudas, a los que anuncian nuevos males?
¿Estamos preparados para iniciar un nuevo camino? Si la esperada paz se establece entre nosotros, ¿cómo despertar en las personas sus responsabilidades, sus deberes cívicos y sociales?
Todas estas preguntas y muchas otras inundan nuestra mente. Tal vez sea pronto para darles una respuesta, pero hay que compartirlas y empezar a pensar.
Estos días, los habitantes de la zona oeste de Alepo salen a la calle y caminan por lugares antes peligrosos o que estaban prohibidos. Algunos van descubriendo la situación en que han quedado sus tiendas, sus casas, sus lugares de culto. La guerra pasó dejando su huella: todo ha sido robado, todo ha sido destruido, a veces todo ha desaparecido o está desfigurado.
Tomamos fotos, nos indignamos, lloramos... Miramos a ver si podemos recuperar algo: ¿un recuerdo, un libro, algo que no se han llevado los señores de la guerra? La gente se imaginaba el daño que se estaba causando pero la realidad supera muchas veces lo imaginado y les hace descubrir el horror de los crímenes cometidos.
Aún queda el trabajo de eliminación de las minas. Una docena de niños han empezado a jugar en un parque público. Una mina acabó con sus vidas... hay que evitar circular por zonas en las que ha habido combates.
Los barrios de la zona oeste de la ciudad continúan recibiendo su bombardeo diario de metralla, de cohetes, de morteros y de misiles. La muerte continúa causando estragos. El miedo no para de crecer.
Hace tres semanas, una escuela primaria fue alcanzada por un misil. Al menos 8 alumnos murieron y más de 100 personas fueron hospitalizadas mientras se producía un vergonzoso silencio de los grandes de este mundo y una breve y tímida alusión de los medios de comunicación.
Hace unos días, el Dr. Nabil nos invitaba a mantenernos vigilantes. La desinformación continúa: entre otras cosas, algunos medios de comunicación informan de "la caída de Alepo" en vez de decir que "Alepo ha sido liberada".
Cuando escuchamos a los desplazados que llegan desde el este de la ciudad, para los que estamos a su lado, la realidad de la liberación no es suficiente para expresar el fin de la pesadilla que viven. Estaban tomados como rehenes por personas armadas. Se les prohibió salir, abandonar el lugar. Cuando llegó el ejército se sintieron seguros. Querían marcharse cuanto antes. ¿Cómo conseguir que los medios de comunicación reflejen la realidad tal cual es?
El domingo 30 de octubre, durante su día "libre", el equipo de animación de los Maristas Azules fue a visitar a cuatro familias de las más pobres entre las que podemos atender. Dedicó un tiempo a compartir con ellos y a orar. Hemos insistido en la importancia de la escucha y del respeto a toda persona y nos estamos orientando cada vez más hacia las familias más pobres.
El día 12 de noviembre de 2016, en un programa especial "Ajrass Al Mashreq" -"Las campanas del levante"- de la cadena de TV Al Mayadin, el Dr. Nabil presentó "la profundidad y el sentido de la acción solidaria en tiempo de guerra".

Hoy el Papa Francisco cumple 80 años


 El papa Francisco cumple este sábado, 17 de diciembre, 80 años. Por eso presidirá una concelebración eucarística con los cardenales residentes en Roma, ese día a las 8 de la mañana, en la capilla Paulina.
Para el Santo Padre –informó la oficina de prensa de la Santa Sede– el resto de la jornada será “normal”, es decir, llena de compromisos. Recibirá al presidente de la república de Malta, al prefecto de la Congregación para los obispos, al obispo de Chur, Suiza y a la comunidad de Nomadelfia.
Además, quien quiera felicitar al Pontífice, puede hacerlo a través de estas direcciones de correo electrónico:
Papafranciscus80@vatican.va (Latín), PapaFrancesco80@vatican.va (Italiano),
PapaFrancisco80@vatican.va (Español / Portugués),
PopeFrancis80@vatican.va (Inglés),
PapeFrancois80@vatican.va (Francés),
PapstFranziskus80@vatican.va (Alemán), PapiezFranciszek80@vatican.va (Polaco)

En las redes sociales, el hashtag creado para la ocasión será #Pontifex80
El primer cumpleaños que Francisco pasó en el Vaticano, en el 2013, sorprendió con un gesto muy en la línea de su pontificado. Invitó a cuatro mendigos a desayunar y a la misa en Santa Marta.
Zenit

Forjar yunques



Dicen que están hechos de otra pasta pero, si les miras bien, reconoces perfectamente tras la sotana a tu compañero de universidad, al que jugaba al fútbol con tu hijo o a aquel trasto al que tenías que mandar callar en la Misa de los domingos. 
Si están ahí no es porque hayan acuñado méritos. Dios llama a quien quiere, como quiere y cuando le parece. La elección es suya, no lo olvidemos. De ahí que la Iglesia sea la primera interesada en que estén dentro los que realmente tienen que estar, y así, los que esperamos fuera, podremos amarrarnos, seguros, a auténticos yunques, con defectos, como todos, pero forjados por una aleación indestructible, fundida al calor de la Iglesia en sus seminarios. 
La Santa Sede lleva mucho tiempo trabajando en la redacción de la nueva Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis, el documento que va a marcar la formación que recibirán los seminaristas de todo el mundo en las próximas décadas, al que ya tuvo acceso Alfa y Omega hacia varios meses. 
El texto pone un acento especial en la formación integral de cada uno de los jóvenes y menos jóvenes que quieren ser sacerdotes. En muchos seminarios de todo el mundo se lleva tiempo trabajando a fondo para intentar fortalecer la inmadurez humana y afectiva de los candidatos. Ha sido el mismo Papa Francisco el que ha pedido a los obispos que formen sus corazones, ya que «de lo contrario creamos pequeños monstruos. Y después, estos pequeños monstruos formarán al pueblo de Dios».
Todos los esfuerzos son pocos con tal de asegurar la vocación de estos valientes para que libremente escojan el lugar donde realmente tiene que estar su corazón. Zaqueo, la Magdalena, la Samaritana, incluso Mateo y Pablo entraron en la historia sin buenas cartas de recomendación. Señal de que Dios hace el resto, tal como ya está haciendo dentro de los seminarios. Ahí se están forjando yunques. Auténticos por inexplicables.
Eva Fernández
Alfa y Omega

Los países ricos han acogido a menos del 3% de los refugiados sirios



Las personas refugiadas pagan el precio de la falta de voluntad política y la xenofobia en alza. España ha acogido sólo un 4% del total de refugiados que prometió recibir
Oxfam (Oxfam Intermón en España) ha publicado este viernes un nuevo informe en el que denuncia que de los casi cinco millones de ciudadanas y ciudadanos sirios refugiados en países vecinos, menos del 3% ha sido reasentado en países ricos. Por el contrario, en muchos países la falta de voluntad política y el aumento de la xenofobia han provocado una reacción negativa contra la población refugiada que huye de la guerra y la violencia.
Oxfam Intermón ha revisado las políticas de reasentamiento de ocho países (Alemania, Australia, Canadá, España, Estados Unidos, Países Bajos, Reino Unido y Rusia) y ha concluido que en algunos países los largos procesos, los controles de seguridad y un clima político cada vez más hostil han retrasado la acogida de refugiados sirios. En otros países, sin embargo, se ha registrado un aumento de la voluntad política y de los recursos humanos y financieros, lo que ha favorecido el reasentamiento.
España se comprometió en marzo de 2016 a reasentar a 1.449 personas sirias refugiadas en dos años, pero en nueve meses sólo han llegado 289, es decir, el 20%, todas desde Turquía y Líbano. El Gobierno español tiene que facilitar los medios para acelerar el proceso y mostrar voluntad política. La cuota justa de personas refugiadas que España debería reasentar es de 16.031, según cálculos de Oxfam Intermón basados en la riqueza del país.
Es más, si tenemos en cuenta las dos vías principales para acoger refugiados sirios (reasentamiento y reubicación), los datos son aún peores: el Gobierno se ha comprometido a recibir a 17.387 personas refugiadas, pero hasta ahora sólo 687 han llegado a nuestro país, o sea, el 4%.
«En el caso de España», ha declarado José María Vera, director general de Oxfam Intermón, «es clarísima la falta de voluntad política. España ha presupuestado 200 millones de euros para financiar la llegada de estos refugiados, así que no estamos hablando de un problema económico, sino de una falta de empeño por parte del ejecutivo. No sólo incumple los tratados de Ginebra que nos obligan a ello, sino que además da la espalda a ciudadanía, abrumadoramente a favor de acoger a quienes huyen de la violencia y la persecución. Es una actitud inhumana e irresponsable que nos pasará factura en nuestra imagen internacional y que, más importante, atenta contra los derechos humanos de la población más vulnerable».
«España tiene cifras de acogida de refugiados sirios ridículas, sobre todo en comparación con los países vecinos de Siria que acogen como pueden a la casi totalidad de los cinco millones de personas que han huido de la guerra», añade Vera.
Además, Oxfam Intermón denuncia que desde España no se promueven vías seguras para que quienes huyen de la guerra y la persecución no tengan que jugarse la vida. Por un lado, nuestro país tiene criterios restrictivos para la reunificación familiar. Por otro, España ha desatendido la petición hecha en septiembre de 2015 por ACNUR, que solicitó a nuestro gobierno que facilitara visas a 500 estudiantes sirios. El Gobierno ha concedido sólo 10 visas y becas para universidades españolas, todas para estudiantes que ya estaban en nuestro país. España, por último, carece de un programa de admisión humanitaria, y ha recortado su ayuda humanitaria un 70% desde 2011.
Canadá, un ejemplo a seguir
La acogida es muy variable según los países. El pasado año, Canadá reasentó a cerca de 35.000 refugiados sirios, mientras que el Reino Unido apenas reasentó a 3.000. Si tenemos en cuenta el tamaño de la economía de cada país, esto significa que, desde el comienzo del conflicto sirio, Canadá ha recibido al 248% de la población refugiada que es capaz de acoger, mientras el Reino Unido apenas al 18%.
Jordania, Líbano y Turquía acogen a la gran mayoría de los cerca de cinco millones de personas sirias registradas como refugiadas y, junto con Irak y Egipto, han afrontado la crisis de refugiados con apenas apoyo financiero de otros Estados. En diciembre de 2016, el llamamiento humanitario para la crisis de refugiados sirios apenas ha recibido la mitad de los fondos solicitados.
Oxfam Intermón insta a la comunidad internacional a compartir de forma más equitativa la responsabilidad hacia la población refugiada, ofreciendo reasentamiento u otras formas de admisión humanitaria al menos al 10% más vulnerable de los refugiados sirios para finales de 2017, y a proseguir con otras vías de admisión como la reunificación familiar y las visas de estudiante.
Algunos países ricos deben mejorar los procesos para acoger refugiados en situación de vulnerabilidad y aprender de aquellas naciones que lideran la respuesta a esta crisis, además de combatir el miedo y los discursos políticos negativos –y en su mayor parte falsos– acerca de los refugiados.
Por ejemplo, en Países Bajos el proceso para reasentar a una persona refugiada lleva una media de seis meses, mientras que en otros países puede durar incluso hasta cinco años. Canadá ha desplegado a 500 trabajadores adicionales en sus embajadas en los países vecinos a Siria para acelerar los procesos de reasentamiento. Por su parte, Estados Unidos también ha enviado más personal y recursos a la región y, sin embargo, tan solo ha reasentado al 10% de los refugiados que le corresponderían.
Oxfam Intermón
Alfa y Omega


Genealogía de Jesucristo, hijo de David


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 1,1-17
Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán, Arán engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.

David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo catorce.
Palabra del Señor